04-01-2026, 07:09 PM
Baterilla 30 de invierno, Año 16
Tras mi última misión me percaté de un serio problema, podía parecer un problema menor pero ciertamente era importante, al menos para mí. Al entrar a la Marina, me regalaron unos guantes como equipamiento para el combate, hasta hace poco nunca me había visto en necesidad de usarlos pero, en aquel bar, una vez me coloqué un guante en mi mano izquierda y me dispuse a hacer lo propio con la derecha, me di de bruces con la dura y cruel realidad, el guante no se adaptaba a mi pinza, tenía cinco dedillos, mi pinza no tiene dedillos, no me servía. Era una pena, ya me imaginaba golpeando ferozmente a los malvados piratas con mis guantes, pero mi mano derecha era inviable para ellos y por otro lado, ahora tenía garras afiladas gracias a los poderes de mi Akuma no Mi, así que mi guante izquierdo también me limitaba en ese sentido.
Triste mientras pensaba en ello me crucé con un compañero, el bueno de Mike y le comenté mi problema —Hmmm, podrías hablar con mi tío Jhon Stones, tiene una herrería a las afueras del pueblo, igual puede ayudarte— Cuando me dijo aquello, algo hizo click en mi mente —¿Cómo no se me ha ocurrido antes? Si los guantes no se adaptan a mis necesidades, lo haré viable yo mismo— Con eso en mente, salí al pueblo, aprovechando que tenía el día libre, y tomé rumbo a la dirección del tío del bueno de Mike. Era un buen día, estaba completamente despejado y las calles rebosaban vida, el pueblo estaba claramente en uno de sus mejores momentos desde que llegué a la isla.
Tras una larga caminata por fin llegué a la herrería y me encontré con Jhon Stones en el mostrador, un tipo alto para ser un humano normal, de unos dos metros y medio, con la cabeza cuadrada y un corte de pelo recto militar, iba vestido de negro con un delantal grisáceo manchado de ceniza —Hola.— Dijo con un seco y cortante tono de voz, tan cortante que podría causar hemorragias, no parecía ser una persona especialmente entusiasta —Yehei. Soy compañero de su sobrino Mike, me dijo que igual podrías ayudarme con esto— Y puse mis guantes sobre la mesa —Yo no tengo sobrinos muchacho, soy hijo único, ese Mike es un mocoso que siempre iba dando brincos por el barrio, nos dice tíos a todos— Después de aclarar la situación cogió mis guantes y me preguntó —No parecen tener ningún problema, ¿Qué quieres que haga con ellos?— Le respondí luego de transformarme en mi forma híbrida y poniendo mis brazos en el mostrado —Necesito poder usarlos con estas manos, actualmente me es imposible, especialmente la pinza— Miró mis manos y luego otra vez los guantes antes de dirigirme la mirada, esta vez algo había cambiado, tenía un brillo en sus ojos y mostraba una amplia sonrisa. —Estás en el oficio ¿Verdad muchacho? Puede saberse solo mirando tus manos, son manos que han trabajado el metal, manos fuertes. Hacía tiempo que no me llegaba un encargo divertido, estoy harto de hacer cubertería Fuafuafua, pero no lo haré yo, disfruto ver a los jóvenes trabajar, te dejaré usar mis instalaciones y te guiaré paso a paso, pero necesitaremos materiales... Eres fuerte, robusto, coge el pico que tienes a tu derecha y ve al volcán, a los pies deberías poder conseguir algo de hierro— Lleno de entusiasmo al ver que si era posible hacer algo con mis guantes, me despedí del bueno de Jhon Stones moviendo mi pinza con amplitud —¡Nos vemos luego viejo!—
De camino al volcán empezaba a pensar lo fastidioso que sería picar, ya tenía experiencia con fregonas y no eran buenas experiencias, y esto parecía ser el mismo estilo pero peor, además, no podía romperle el pico, me sentiría fatal después de su buena voluntad... Llegué al la zona del bosque donde me comí mi fruta, lo que me trajo recuerdos —¿Cómo estará Muten Roshi?— Hacía tiempo que no me pasaba a ver a la pequeña tortuga, las exigencias de mi puesto eran cada vez mayores y tenía cada vez más trabajo, era agotador pero por otro lado podría decir que era prueba de que cada vez me tenían más en cuenta en el cuartel.
Cuando llegué al pie del volcán me puse a buscar alguna beta por la zona, por lo que me propuse escalar el escarpado volcán. Las piedras estaban sueltas y parecía que podría caer en cualquier momento, pero eso no me detuvo y al final mi esfuerzo dio resultado, una enorme beta de hierro yacía a mis pies, a unos doscientos metros de altura, un hierro de una excelente calidad de color oscuro. Tras tomar un poco de aliento cogí mi pico y empecé a extraer el mineral mientras cantaba al ritmo de la percusión producida por mis golpes —Aihooo, Aihooo— Era más duro de lo que imaginaba, mi sudor me dificultaba agarrar correctamente el pico, tarea que ya de por si era difícil debido a mi pinza. Cuando ya estaba el fragmento de hierro casi suelo miré por un instante al cielo, observando como el sol se cernía completamente perpendicular a la tierra, volví a mirar a la beta y de un último golpe fui capaz de desprender una buena cantidad de hierro.
Cuando terminé mi labor me até el fragmento de hierro a la espalda con una cuerda y bajé elegantemente la pendiente (Me caí y bajé rodando hasta que fui detenido por un árbol al pie del volcán) Los detalles eran irrelevantes, con mi buen cacho de minerales volví a adentrarme en la selva y retomé el rumbo a la herrería de Jhon Stones. El camino de vuelta fue bastante más cansado, el hierro no pesaba poco, y además ya pesaba sobre mi el cansancio del viaje de ida y, sobre todo, de haber estado picando durante horas. El trabajo dignifica, dicen algunos, gilipolleces, con lo bien que se está en la cama, arropado y calentito mientras tomo una taza de chocolate caliente, eso sí que dignifica.
Al llegar de vuelta a la herrería, Jhon Stones me recibió con una palmada en la espalda, propia de un padre orgulloso —¡Sabía que eras un hombre de verdad¡ Minar hierro no es sencillo, y hablo desde la experiencia, ahora vamos al meollo— Pasamos la puerta que llevaba a la sala de trabajo de la forja, que estaba muy bien equipada. Lo primero que hicimos fue poner los guantes en una mesa de madera y sacar unos planos —¿Has pensado en algo muchacho?— me preguntó, esperando iniciativa de mi parte —La gran diferencia son el número de huecos y la forma, si cortamos aquí y aquí y luego se cose todo junto, sería posible darle la forma deseada. Luego habría que convertir el hierro en placas para recubrir la forma.— El herrero asintió con su cabeza y empezamos a tomar las medidas —No no, si haces esto de 20cm te faltará material para el otro lado, debe ser una pieza de 34cm...—
Tras un buen rato tomando medidas y preparando el diseño ya estaba todo listo, ahora era el momento de trabajar el hierro. Jhon me dejó esta parte completamente a mi, y se dedicó a observar desde fuera. Era un trabajo complicado, pero para herramientas de una mano la verdad es que me podía considerar bastante hábil, agarré la pieza de hierro con mi pinza (protegido por un guante de horno para el calor) y con mi brazo izquierdo golpeé duramente el material *POM... POM... POM...* —Sigue así chico, mantén un ritmo constante, hay que eliminar las impurezas— Por fin terminé todas las piezas y ya solo quedaba ensamblar las piezas.
Usando técnicas de fundición y costura acoplé todas las piezas juntas, dejando la tela del guante bajo el metal que le había incorporado, colocar las piezas era sencillo, como jugar a un rompecabezas. Esta tarea fue breve, bastó con unos minutos para tenerlo todo listo. Al terminar el trabajo probé mi nuevo equipamiento, que me quedaba como un guante, nunca mejor dicho. Después de tomarme un refresco con Jhon me despedí de él,—Muchas gracias señor, espero que nos volvamos a ver— Él se limitó a sonreír y respondió —Cuando quieras hijo, esta es tu casa— Estaba realmente agradecido con él y no podía esperar a tener algo más que preparar para tener la oportunidad de ponerme pinzas a la obra, —igual debería hacerle algo a los guantes de Akira... O quizás...—
Leyenda
—Hablo— —Pienso— —Mike— —Jhon Stones—
—Hablo— —Pienso— —Mike— —Jhon Stones—
Tras mi última misión me percaté de un serio problema, podía parecer un problema menor pero ciertamente era importante, al menos para mí. Al entrar a la Marina, me regalaron unos guantes como equipamiento para el combate, hasta hace poco nunca me había visto en necesidad de usarlos pero, en aquel bar, una vez me coloqué un guante en mi mano izquierda y me dispuse a hacer lo propio con la derecha, me di de bruces con la dura y cruel realidad, el guante no se adaptaba a mi pinza, tenía cinco dedillos, mi pinza no tiene dedillos, no me servía. Era una pena, ya me imaginaba golpeando ferozmente a los malvados piratas con mis guantes, pero mi mano derecha era inviable para ellos y por otro lado, ahora tenía garras afiladas gracias a los poderes de mi Akuma no Mi, así que mi guante izquierdo también me limitaba en ese sentido.
Triste mientras pensaba en ello me crucé con un compañero, el bueno de Mike y le comenté mi problema —Hmmm, podrías hablar con mi tío Jhon Stones, tiene una herrería a las afueras del pueblo, igual puede ayudarte— Cuando me dijo aquello, algo hizo click en mi mente —¿Cómo no se me ha ocurrido antes? Si los guantes no se adaptan a mis necesidades, lo haré viable yo mismo— Con eso en mente, salí al pueblo, aprovechando que tenía el día libre, y tomé rumbo a la dirección del tío del bueno de Mike. Era un buen día, estaba completamente despejado y las calles rebosaban vida, el pueblo estaba claramente en uno de sus mejores momentos desde que llegué a la isla.
Tras una larga caminata por fin llegué a la herrería y me encontré con Jhon Stones en el mostrador, un tipo alto para ser un humano normal, de unos dos metros y medio, con la cabeza cuadrada y un corte de pelo recto militar, iba vestido de negro con un delantal grisáceo manchado de ceniza —Hola.— Dijo con un seco y cortante tono de voz, tan cortante que podría causar hemorragias, no parecía ser una persona especialmente entusiasta —Yehei. Soy compañero de su sobrino Mike, me dijo que igual podrías ayudarme con esto— Y puse mis guantes sobre la mesa —Yo no tengo sobrinos muchacho, soy hijo único, ese Mike es un mocoso que siempre iba dando brincos por el barrio, nos dice tíos a todos— Después de aclarar la situación cogió mis guantes y me preguntó —No parecen tener ningún problema, ¿Qué quieres que haga con ellos?— Le respondí luego de transformarme en mi forma híbrida y poniendo mis brazos en el mostrado —Necesito poder usarlos con estas manos, actualmente me es imposible, especialmente la pinza— Miró mis manos y luego otra vez los guantes antes de dirigirme la mirada, esta vez algo había cambiado, tenía un brillo en sus ojos y mostraba una amplia sonrisa. —Estás en el oficio ¿Verdad muchacho? Puede saberse solo mirando tus manos, son manos que han trabajado el metal, manos fuertes. Hacía tiempo que no me llegaba un encargo divertido, estoy harto de hacer cubertería Fuafuafua, pero no lo haré yo, disfruto ver a los jóvenes trabajar, te dejaré usar mis instalaciones y te guiaré paso a paso, pero necesitaremos materiales... Eres fuerte, robusto, coge el pico que tienes a tu derecha y ve al volcán, a los pies deberías poder conseguir algo de hierro— Lleno de entusiasmo al ver que si era posible hacer algo con mis guantes, me despedí del bueno de Jhon Stones moviendo mi pinza con amplitud —¡Nos vemos luego viejo!—
Diseño de Jhon Stones
De camino al volcán empezaba a pensar lo fastidioso que sería picar, ya tenía experiencia con fregonas y no eran buenas experiencias, y esto parecía ser el mismo estilo pero peor, además, no podía romperle el pico, me sentiría fatal después de su buena voluntad... Llegué al la zona del bosque donde me comí mi fruta, lo que me trajo recuerdos —¿Cómo estará Muten Roshi?— Hacía tiempo que no me pasaba a ver a la pequeña tortuga, las exigencias de mi puesto eran cada vez mayores y tenía cada vez más trabajo, era agotador pero por otro lado podría decir que era prueba de que cada vez me tenían más en cuenta en el cuartel.
Cuando llegué al pie del volcán me puse a buscar alguna beta por la zona, por lo que me propuse escalar el escarpado volcán. Las piedras estaban sueltas y parecía que podría caer en cualquier momento, pero eso no me detuvo y al final mi esfuerzo dio resultado, una enorme beta de hierro yacía a mis pies, a unos doscientos metros de altura, un hierro de una excelente calidad de color oscuro. Tras tomar un poco de aliento cogí mi pico y empecé a extraer el mineral mientras cantaba al ritmo de la percusión producida por mis golpes —Aihooo, Aihooo— Era más duro de lo que imaginaba, mi sudor me dificultaba agarrar correctamente el pico, tarea que ya de por si era difícil debido a mi pinza. Cuando ya estaba el fragmento de hierro casi suelo miré por un instante al cielo, observando como el sol se cernía completamente perpendicular a la tierra, volví a mirar a la beta y de un último golpe fui capaz de desprender una buena cantidad de hierro.
Cuando terminé mi labor me até el fragmento de hierro a la espalda con una cuerda y bajé elegantemente la pendiente (Me caí y bajé rodando hasta que fui detenido por un árbol al pie del volcán) Los detalles eran irrelevantes, con mi buen cacho de minerales volví a adentrarme en la selva y retomé el rumbo a la herrería de Jhon Stones. El camino de vuelta fue bastante más cansado, el hierro no pesaba poco, y además ya pesaba sobre mi el cansancio del viaje de ida y, sobre todo, de haber estado picando durante horas. El trabajo dignifica, dicen algunos, gilipolleces, con lo bien que se está en la cama, arropado y calentito mientras tomo una taza de chocolate caliente, eso sí que dignifica.
Al llegar de vuelta a la herrería, Jhon Stones me recibió con una palmada en la espalda, propia de un padre orgulloso —¡Sabía que eras un hombre de verdad¡ Minar hierro no es sencillo, y hablo desde la experiencia, ahora vamos al meollo— Pasamos la puerta que llevaba a la sala de trabajo de la forja, que estaba muy bien equipada. Lo primero que hicimos fue poner los guantes en una mesa de madera y sacar unos planos —¿Has pensado en algo muchacho?— me preguntó, esperando iniciativa de mi parte —La gran diferencia son el número de huecos y la forma, si cortamos aquí y aquí y luego se cose todo junto, sería posible darle la forma deseada. Luego habría que convertir el hierro en placas para recubrir la forma.— El herrero asintió con su cabeza y empezamos a tomar las medidas —No no, si haces esto de 20cm te faltará material para el otro lado, debe ser una pieza de 34cm...—
Tras un buen rato tomando medidas y preparando el diseño ya estaba todo listo, ahora era el momento de trabajar el hierro. Jhon me dejó esta parte completamente a mi, y se dedicó a observar desde fuera. Era un trabajo complicado, pero para herramientas de una mano la verdad es que me podía considerar bastante hábil, agarré la pieza de hierro con mi pinza (protegido por un guante de horno para el calor) y con mi brazo izquierdo golpeé duramente el material *POM... POM... POM...* —Sigue así chico, mantén un ritmo constante, hay que eliminar las impurezas— Por fin terminé todas las piezas y ya solo quedaba ensamblar las piezas.
Usando técnicas de fundición y costura acoplé todas las piezas juntas, dejando la tela del guante bajo el metal que le había incorporado, colocar las piezas era sencillo, como jugar a un rompecabezas. Esta tarea fue breve, bastó con unos minutos para tenerlo todo listo. Al terminar el trabajo probé mi nuevo equipamiento, que me quedaba como un guante, nunca mejor dicho. Después de tomarme un refresco con Jhon me despedí de él,—Muchas gracias señor, espero que nos volvamos a ver— Él se limitó a sonreír y respondió —Cuando quieras hijo, esta es tu casa— Estaba realmente agradecido con él y no podía esperar a tener algo más que preparar para tener la oportunidad de ponerme pinzas a la obra, —igual debería hacerle algo a los guantes de Akira... O quizás...—
Off

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
