[Autonarrada Tier1] Aventura Imprevista
#1
Día 9 de Primavera, Año 17

Estaba enfrente de una máquina expendedora, vestido con mi uniforme blanco mientras iba observando sin prisa ni compromiso buscando con detenimiento a través del vidrio un aperitivo o una bebida que llenara a mi interés, inclinando mi cabeza hacia atrás mientras me tomaba un momento para reforzar mi postura cruzado de brazos a disposición de mi propio capricho en lo que intentaba comparar sí rentaba de un pequeño gasto sobre mi sueldo, innecesariamente filosófico mostrando mi propia intriga e inseguridad, alzando con intención del lado izquierdo de mi entrecejo para así juzgar con severidad y favoritismo hacia la comparativa imagen de 2 distintas gaseosas.

No estoy plenamente seguro de cuanto me demore para escoger. Pero, tras unos minutos acabé por decidir con resignación y una expresión agobiada de “me da igual” así escogí presionar un botón cualquiera de la máquina, limitándome en leer la marcación digital sobre un costo total para inclinarse la postura del pecho hacia adelante rebuscando una moneda o un billete con que poder finiquitar mientras ignoraba a mi mala situación monetaria, en parte depositando mi confianza en la prosperidad, un ascenso inesperado o quizás incluso en fuerzas divinas que impidieran me llegara a caer completamente en la pobreza durante el resto de lo que quedaba de la semana.

E impulsado por la influencia de mi propia imprudencia o puede que incluso protegido por la fuerza de mi credo ignore todo sentido común para depositar sin titubear del dinero una vez encontrado del billete con los berries, entonces presione el botón de compra, hubo un pitido electrónico y pocos segundos después empezó a emitirse un chirrido característico de impresión sobre tinta mientras se revelaba una factura de papel sobre esta compra, nada inusual, así que busque e incline mi postura, buscando encontrar sobre la ranura de las bebidas lo que era una gaseosa de naranja según lo que estaba impreso, pero incluso aunque busque mis dedos no percibieron nada.

La máquina expendedora no había arrojado la bebida gaseosa incluso después de que entrego un ticket de venta por lo que inmediatamente retrocedí un par de pasos buscando un gerente o una tienda encargada de su gestión, lamentablemente no había nada como eso, había algunas casas alrededor del entorno rural pero fuera de eso no podría encontrar siquiera una pista del gerente o menos aún pruebas que confirmaran el error de la maquinaria, entonces empecé a preocuparme llegando a culparme en silencio por el gasto impulsivo, suspirando en silencio y aunque no hacia mucha diferencia buscando ideas mientras no me rindo con encontrar sobre el entorno solución.

En algún punto mi mirada llego a caer nuevamente sobre el vidrio, esta vez con un enfoque frio lleno de intriga, aunque también resolución, decidido, enfocado, aunque bien era consciente de la poca relevancia de la situación, inevitablemente cediendo a irónica culpa sobre una sonrisa a medias, pero sin perder tiempo con maldecir de mi fortuna busque en la repisa metálica que iba sosteniendo cada uno de los productos intentando saber la solución, instigando un problema en la resortera metálica que empujaba el producto, en el botón que ordenaba el proceso e inclusive debido a la libertad del entorno a maldiciones silenciosas, mientras sacudía la maquina que me robo.

Pero, no había justicia o manera de recuperar lo que debía ser de mi pertenencia así que completamente afligido empecé a caer aferrándome de los costados de la máquina, presionando de mis dedos sobre las ranuras de metal, alcanzando ambas rodillas los adoquines, mientras que mi mirada todavía incrédula intentaba encontrar tal vez como un milagro la solución incluso hasta el ultimo minuto, pero no habría nada, no iba a haberlo, hoy o nunca, razón por la que empecé a cerrar con resignación mi mirada mientras tomaba un momento para disfrutar de la sensación del silencio, del amargo sabor de la derrota diplomática y del querer competir contra aquella maquina.

Más no iba a arriesgar otro billete por hoy, así que incluso aunque me lamentaba aceptar mi propia rendición fui lo suficientemente prudente como para alejarme de mi destrucción, manteniendo mi dinero otra vez al bolsillo, sacudiendo con un ademan del polvo en las rodillas del pantalón mientras buscaba una banca, incapaz de ignorar la derrota innegable contra la máquina, incapaz de aceptar las cosas bajo términos tan mediocres para variar, pero encontrando tras 10 metros una banca de madera en cual tirar mi peso mientras todavía obsesionado con mi perdida observaba la máquina, intrigado, maquinando y pensando para desvariar sobre las posibilidades.

Eventualmente transcurrida una hora encontré a lo lejos la figura de un joven adolescente deteniéndose sobre esta maquinaria por lo que, sin desear que otro terminara perdiendo su dinero de la misma manera interrumpí, alzando la voz a la distancia para advertir que la expendedora se había dañado, nuestro pequeño me miro con intriga debatiéndose sí creer mis palabras y fuera que le trasmitía desconfianza o que confiaba sobre su suerte, alzo ambos hombros con indiferencia, ignorando mi advertencia para meter su billete solicitando igual que era en mi caso una gaseosa de naranja presionando los botones, sacándose la factura y brindando un producto más.

Inmediatamente había visto la segunda gaseosa de naranja salir despedida de la maquina supe que era la mía aquella qué en un primer intento se había quedado trabada por algún mecanismo que no lograba de descifrar, pero entonces la mirada del niño me miro con sorpresa, entonces salió corriendo con ambas botellas como sí dependiera su vida de ello y desvalido por la crueldad del niño simplemente intente seguir su ritmo en vano, corriendo sin sentido, persiguiendo su sombra y perdiéndolo en el parque, entonces me di cuenta que no era culpa del niño ni de nadie sino de mi propia fortuna, así que me limite a frotar mi frente y sonreír con dolor.

La verdad tenia bastante sed para este punto, por lo cual empecé a regresar mis pasos en dirección de la base marine en donde me tomaba mi tiempo para entrenar y donde también había un suministro de mucha agua, abandonando el parque, recorriendo la zona comercial, manteniendo un ritmo tranquilo y pacifico hasta que repentinamente había escuchado el grito de una joven dama pidiendo auxilio, entonces corrí en su dirección, metiéndome en un callejón cerrado para encontrarme la escena de un joven rubio apuñalado en el estomago mientras que dos pelirrojos de 2 metros sujetaban a una mujer, intentando llevársela al extremo de la cuadra.

La dirección era prácticamente el punto opuesto en donde estaba pero hice mi mejor esfuerzo en correr para alcanzar a uno de los pelirrojos y propinar con un golpe cerrado sobre su cabeza, entre su oreja y su nariz, incapaz de ser demasiado preciso, entre lo que era recibido con mal gesto por su compañero también pelirrojo con una patada en el pecho que me tumbaría de inmediato hasta el suelo, obligándome a intentar levantarme, pero fallando entre lo que aquel primer agresor, a quien había golpeado gustosamente, abandonaba a la chica sobre total cuidado de su compañero para intentar patearme en la altura de mi estomago o algo así supongo.

No es que pudiera saberlo para mi fortuna o desfortuna. Pues, el patán antes de finalizar había sido detenido rápidamente con los brazos de su compañero quien también había abandonado a la mujer mientras apuntaba, nervioso y preocupado, fijando su índice en mi espalda, entonces note la expresión de ambos alcanzar temor sobre sus acciones y luego de maldecir en el aire, mientras alcanzaba a levantarme para ir contra estos dos, ambos en vez de encararme habían decidido tumbar contra una esquina a la mujer mientras obraban a gusto aquel escape de la ley, repentino, pasional o planificado, no hubo tantas interacciones como para imaginarlo.

Pero, en vez de perseguir a estos criminales desconocidos entendí que había mayor importancia en cuidar de aquellos quienes habían sido abandonados por lo que busque tender una mano a la mujer entre sus lagrimas, quien de inmediato, asustada y todavía sin dirección, me abrazo llorando agradeciéndome hasta que volvió a buscar de Johnny quien supuse era el joven rubio y salto corriendo hacia él, aterrada de que no siguiera ahí, aunque sí Johnny seguía con nosotros, adolorido, desvalido y sin poder devolver la atención de la mujer que intentaba encontrar cariño sobre su mirada pero entendí deprisa la situación, por lo cual la aleje de la victima.

Entendía su pesar, pero solo podía pedirle que me acompañara. Entonces, consciente de que cargar un cuerpo herido era muy delicado y temeroso de empeorar la situación me acerque a un contenedor de basura cercano, despegando la tapa principal, para utilizarlo como camilla provisional disponiendo el cuerpo del hombre entre mis brazos cargándolo con dificultad a ritmo lento hasta alcanzar a una pequeña taberna que se asusto al acto, gritando y exclamando preocupación hasta que vieron el símbolo en mi espalda, entonces pedi un den den mushi y llame a un numero de emergencia reportando todo lo sucedido, pidiendo un equipo medico y rezando lo mejor.

Entonces llegando, el caso del joven no era tan grave pero tuvieron que trasladarlo en una camilla real hasta un hospital para que pudieran realizarse una cirugía menor, la chica empezaba a soltar testimonios entre lágrimas, mirándome a la distancia como un cachorro herido que agradece con su alma, entonces hice una mueca que era casi una sonrisa pero en el fondo me lamentaba de entender que por no haber atrapado a aquellos 2 criminales, aquella pareja no iba a dormir bien, no sabia siquiera si había hecho un trabajo que yo mismo pudiera considerar adecuado, pero en todo caso, ambos estaban bien, así que, confundido, frustrado, y con una orden de regresar.

Obedecí. Ya no era mi caso, nunca lo había sido y solo podía esperar que mis superiores organizaran las cosas de la mejor forma posible así que simplemente me tire a la ducha, recordando que tenia bastante sed hasta entonces.
#2
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Aventura Autonarrada: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 15

— Berries: 10k

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