Pitiful Cave - Pasado
#11
—Puedes hacer las preguntas que quieras, Doctor — no le impidió nada, como si hubiese aceptado las cosas por una conversación del pasado. Ha sido un empujón de alguien más, porque si fuese por ella, seguramente seguiría en la ignorancia, en esa cómoda situación en donde no necesita volver — Aunque dudo que pueda responderlo todo, no porque no quiera… sino porque no sé — seguro él lo sabe, que está quitándose la ignorancia de a poco, como si fuese un resfrío con una cura, pero es lenta y necesita mucha atención.

Sus palabras la hicieron tomar aire por la boca, no en un gesto de sorpresa, porque sus dientes siguieron juntos. Es como sorber el oxígeno, no porque hace falta, sino porque el cuerpo lo pide sin razón — Me caía mucho cuando niña, así, pero no sentía este aroma. — es otro a alcohol simple, ese barato que hace arrugar la nariz ¿Entonces de dónde es? — No sé si me limpiaban a mi con ella, porque no sentía nada en el sitio que lo sentía  — se quedó en silencio inicialmente, llevando una mano a su mentón, como si pensara cómo explicarlo.

—No podía moverme bien, me sentía cansada y me pesaba el cuerpo — seguro sabe cuándo ocurre eso. Es un agotamiento, uno que viene natural o de manera artificial — Siempre pensé que eran sueños, eso es lo que deberían ser. Pero me dijiste que los detalles no podría sentirlos ¿No? — o quizás sí, pero ha tomado los dichos del hombre como verdad, solo porque no le ha demostrado que le mienta, que le preocupa más el bienestar, incluso si implica tener problemas con otros.

Su cabeza se movió en una negación suave — No. Todos íbamos a dormir a nuestros cuartos, solo ocurría en la noche porque… porque no sé — se encogió de hombros, porque en realidad ¿No son los sueños en la noche? Las fantasías aparecen al subir las sábanas y acomodar las mantas, no antes — Antes habría dicho que es casualidad, pero en realidad ya no sé qué pensar.

Se movió a suaves tropezones, hasta que sus piernas se encontraron de nuevo con el sillón — Hay cosas que yo pensaba que eran normales, pero ya afuera noté que no. — la punta de sus dedos se encontraron, en un juego que quiso ser aplauso, pero no fue, es un simple gesto para calmar la sensación que nace de su estómago — Cuando niña me dolían algunas zonas del cuerpo, pero cuando se la mostraba a la gente decían que no tenía nada — levantó una de las mangas y paseó su mano por la piel, sin saber cómo se ve — Me dolía mucho.

¿Cuánto es mucho? No pudo definir cuánto, ni cómo era el dolor, porque solo ahí lo ha vivido.

—Que estaba creciendo —

Esa es la respuesta que le dieron muchas veces, que crecía sin parar, por eso el dolor. Aunque en realidad, se ha quedado de una altura que no justifica tanto dolor.

—Pero a nadie le dolió crecer, cuando pregunté — a nadie le dolía al tacto, ni le impedía moverse bien — Así que me imagino que quizás algo pasó… Doctor… ¿Cree que pueda haber alguna enfermedad que haga que no pueda ver?

Porque esa es la conclusión más optimista. No se atrevió a declarar lo que su mente ésta vez pensó, esa que está en estado de alerta.

—Como para ir de visita al menos una vez al mes a ese lugar que no conocí.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#12
Resopla mientras se cruza de brazos. Le cuesta apreciar todas las piezas del puzle que le enseña Gwen y hacerlas coincidir. Su cerebro maquina como si fuera una fábrica industrial en plena jornada laboral, pero se debate entre dos polos sobre qué creer respecto a los posibles análisis que realiza. Por una parte, cree que solo se está dejando llevar por un mal presentimiento que tiene respecto a Gwen desde el principio, lo que le haga ser pesimista respecto a su relato. Por otra, se obliga a permanecer en ese establo porque de lo contrario, si desecha esas ideas negativas y llegan a ser ciertas, no se lo perdonará.

— Es complicado, Gwen. — Es sincero, como siempre. No le gusta adornar sus palabras ni irse por las ramas. — ¿Guardas cariño por esos tontos que te criaron? — Independiente de su respuesta, la decisión que ha tomado es obvia. — No quiero decir algo que comprometa tus sentimientos hacia esos tontos. Eso es algo que no me concierne. — Pues Kiyoshi no es el tipo de hombre que se mete en esos asuntos tan sentimentales. Por eso mismo es que él tiende a alejarse un poco de las relaciones interpersonales de cualquier índole.

Por primera vez en esta jornada de consultas, se acerca a un pequeño lavamos con un vaso al lado. Abre la llave para así llenar el recipiente y llevarlo a sus labios, bebiendo todo el contenido de un solo intento, buscando relajar tanto su boca para hablar como la propia cabeza para llegar a ideas claras.

— Si dices que no crees que hayan usado el líquido de ese olor para curar tus heridas, deberíamos descartar que lo utilizaban con fines médicos. — Retoma la conversación, ya haciéndole saber a la paciente de la conclusión a la que ha llegado. — Pero ten en cuenta que no debes tomar mis palabras como la verdad absoluta. No tengo forma de probar mis dichos. — Y odia quedar como mentiroso, esos tontos son los peores.

— Puede que, al llevarte a ese sitio durante las noches, te hicieran dormir con algún medicamento sin que te des cuenta. Hay ciertas drogas que pueden causar esa confusión en tu mente sobre qué fue real y qué no. — Llena nuevamente el vaso con agua, no sin antes haberlo enjuagado bien, y se acerca a paso marcado hacia Gwen. Primero apoya el material del refresco en su mejilla para que la sensación fría de alivio le dé pistas sobre de qué se trata. Luego, busca situarlo entre sus manos para que pueda hidratarse.

— ¿Por qué motivo lo hacían? No tengo cómo saberlo. No empezaré a lanzar ideas al aire que solo te afectarán más a tu cabeza. — No sería responsable de su parte, sobre todo si recordamos todo el asunto de los problemas para dormir. Asustarla de forma grave solo causaría que esa pequeña enfermedad empeore dentro de ella.

— Sí hay niños que sufren de dolores al crecer, pero me arriesgo a descartar que fue tu caso. — Debe ser la primera vez que asevera algo sin prueba alguna. — Suena a la típica respuesta que te dan tus padres cuando te esconden la verdad. — Parece que alguien ha tenido recuerdos de su propia infancia, lo que se ve reflejado en aquellas palabras. Al darse cuenta, se da una palmada en la frente para espabilar. No debe ser autorreferente al trabajar.

— Puede ser, pero si tu ceguera es desde el nacimiento, quizás tuvo que ver con problemas durante el embarazo. No podemos descartar nada, pero sí hay algo que debo decirte, y te exijo que obedezcas esta indicación. — Su voz adopta un tono más rudo, más severo, dando a entender que se trata de algo serio. — Si llegas a ir, por nada del mundo lo hagas sola. Como tu doctor… — Realiza una breve pausa mientras traga saliva y desvía la mirada. — No. Como tu compañero, te lo pido. Si necesitas respuestas con ellos, no las busques sola.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
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#13
Es lo mismo que ella cree, no escondió que han llegado al mismo resultado. Una mueca que no es ligera, un sonido que se asemeja a un chasquido y un jugueteo con las manos que terminó por acompasar la orquesta de incomodidad que está viviendo. No le gusta la incertidumbre, pero el saber es un peligro que comienza a conocer cada vez más de cerca — Suena a eso, yo igual llegué a pensarlo… hace poco — porque no darle vueltas a las cosas es la respuesta más simple. Pero no la más eficiente, como si fuese comer todo hoy, esperando que mañana no muera de hambre.

¿Hasta cuánto más podrá fingir esa demencia que le trae una sonrisa al rostro?

—Es raro escucharlo así, Doctor — se volteó a él, como si pudiese verlo, pero no hay nada que observar. Una oscuridad intensa que aunque tiene rostro, no la pudo reconocer, es solo una voz que indica que está ahí — No… no pienso ir, por ahora no — un aplauso indicó que algo se ha cortado, quizás el inicio del fin de esa conversación, en donde vendrán solo quedarán un par de chispas y nada más — Aunque Owen es el más interesado en respuestas.

¿Por qué no es ella? Se habría tomado la cabeza por la desesperación, pero escondió su sentir, bajo un velo ligero y suave, dejando una tranquilidad que se rompe solo por el oleaje — No la buscaré sola, no te preocupes — ¿Es una mentira o una verdad? No supo realmente qué decir, porque ahora es una verdad, pero ¿Qué tan inamovible es? Tal vez solo basta un empujón para volverla algo más.

¡Qué lástima!

—Compañeros… me alegra que te hayas quedado con nosotros, ya que se fue la otra doctora que teníamos. Es importante tener a alguien que pueda sanar — un bufido salió con suavidad — Me gustaría poder ayudar con algo así, pero lo veo difícil ¿Cómo podría sanar a alguien si no veo las heridas? — Se rió despacio — Uhm… Kiyoshi, una cosa más…

Aclaró su garganta con suavidad, avanzando por el cuarto. Usó su mano para guiarse usando la pared como método de mantenerse estable — Si algo te ocurre ¿Qué se supone que deberíamos hacer? Qué se hace cuando alguien está herido… no es que quiera ponerte en esa situación, pero alguien debe salvarte.

¿Seré yo?

Suena a que no, pero al menos lo puede intentar.

—La próxima vez que venga me podrías enseñar, un poco ¿Qué te parece?

¿Quién levantará a quien nos mantiene en pie?

—Deberías enseñarnos a todos en realidad.

Nunca está demás saber, lástima que lo mejor para conocer es la verdad.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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