The Hitchhiker [Pasado - Sepultura]
#1
La maldita isla de Little Garden dormía con serenidad bajo el firmamento nocturno. Era una noche húmeda cómo todas pero cálida, y sorprendentemente despejada pese a las nubes de ceniza volcánica en el cielo gracias al Volcán de la Hora, y sus incontables erupciones. La isla parecía haberles entregado una tregua en esa noche, un momento de paz, donde las luciérnagas volaban alumbrando la noche. El aire olía a azufre, salinidad y savia para variar. Los insectos parecían brasas remanentes del volcán trazando caminos de luz por su paso, y las criaturas gigantes que gobernaban en la isla ahora parecían estar descansando sin suponer un peligro para el campamento de los piratas de la Sepultura que descansaban cercanos al barco que habían secuestrado pues, aún, no contaban con un detalle: No podían navegar.

Kiyoshi estaba estudiando para poder sacar el navío adelante sin que las aguas violentas de la Grand Line lo destruyesen, Eros había cotejado el estado de la madera. Podía aguantar, pero necesitaban hacer alarde de todas sus habilidades para poder llegar a la siguiente isla ¿De momento? Quizás dos meses habían pasado desde su naufragio, y pese a la locura que suponía vivir al vilo de la muerte constantemente la isla los había fortalecido, templado, vuelvo aguerridos. Se habían adaptado.

El capitán de la tripulación montaba guardia con la espalda recta, sus pies sobre la arena. Su mirada dorada se movía de lado a lado con un ritmo calculado, sin ningún tipo de movimiento brusco o nerviosismo pues, tras meses en esa isla, su cuerpo ya no reaccionaba ante los ruidos de los crujidos de las hojas, los rugidos lejanos o la vibración de la tierra bajo sus pies: Había conocido la nueva normalidad, su nueva realidad, se había acostumbrado al salvajismo de la isla.

Entonces sintió unas pisadas. TRUM. TRUM. TRUM. El suelo retumbaba con cada movimiento, elevó la mirada ajustando sus guantes para entonces observar cómo de entre la maleza un dinosaurio emergía por entre los árboles de la jungla. Era enorme, posiblemente media ocho metros de pie, sus brazos eran pequeños como si el estuviese en su forma de topo. Sangraba, estaba exhausto, no parecía estar cazando sino buscando refugio y pareció haberse desorientado en su movimiento nocturno tratando de escapar de las heridas que lo aquejaban.

Su mirada parecía cansada, estaba al borde la muerte, resistiéndose.

[Imagen: 1cbfac7a39b8615a457427ea1934f91c.jpg]

Eros suspiró avanzando con una velocidad vertiginosa hacia el dinosaurio para que su mano como una espada atravesase la yugular del mismo en una estocada marcial. No hubo un rugido, no hubo una queja. El dinosaurio no pudo reaccionar a la velocidad del capitán que había decidido darle una muerte limpia por piedad para que el mismo no sufriese la muerte de la agonía. Entonces, el cuerpo del lagarto gigante se desplomó de costado muriendo a los pies del sepulturero.

El joven observó el reptil, pensando cuanto debería cavar para poder darle sepulcro. Pero no, en esa isla la muerte debía permanecer expuesta para servir de nutriente para la vida. El ya lo había entendido, la muerte cambiaba sus reglas dependiendo de donde estuviese. Había crecido, madurado.

¿Pero qué había herido a la bestia? Se puso a analizar las heridas, laceraciones ¿Había sido atacado por otro dinosaurio y salió perdiendo? ¿O acaso una herida se infectó, y se vio debilitado finalmente sucumbiendo a ellas? Sin preocuparse demasiado, Eros volvió a su punto de vigilancia, el tronco recostado frente al fuego donde tenía perfecta visión del navío que habían secuestrado.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#2
Una noche tranquila, una noche demasiado húmeda para el cocinero, pero más tranquila que las demás. Entre sus dedos, un lápiz que giraba en su mano izquierda, realizando círculos en el aire, mientras que el cielo estrellado se iluminaba sobre sus ojos. Un espectáculo nocturno, algo tan simple como aquellos puntos brillantes que siempre se mantenían ahí, siempre iguales, nunca variando. El instrumento de escritura dejó de bailar entre sus dedos, ahora levantó el brazo y lo apuntó hacia la propia oscuridad sobre él.

Apuntó un grupo de estrellas, formando líneas imaginarias que las conectaban con el lápiz, como si el grafito pudiera marcar el propio espacio vacío. Aquellos grupos que reconocía, aquellos que usaba para guiarse desde que tuvo que tomar el control del barco en el que se encontraba. Había pasado un tiempo desde que llegaron a Little Garden, desde ese día no había vuelto a navegar, lo que menos deseaba es que sus habilidades en ese ámbito se oxidaran, así que cada noche repasaba las estrellas.

Un sonido, un quejido que azotó la tranquilidad de la noche. No era un rugido, pero el volumen solo podía indicar que se trataba de algo grande. Se levantó de la silla y observó el bosque cercano, aquel que ese día le había provisto de alimento, que ahora no era más que una masa oscura que amenazaba con tragar y no soltar a cualquiera que se meta entre las intrincadas ramas y plantas. Nada salió desde el follaje, pero los pasos de la criatura hicieron temblar en agua alrededor del Last Whisper, incluyendo al barco y al cocinero también, por lo que no debía estar tan lejos.

Si había algo ahí, sería peligroso acercarlo a su hogar, así que lo único que se le ocurrió es asegurarse de que se alejara de su embarcación.

A los pocos minutos, volvía a la cubierta, ahora preparado para salir. Llevaba consigo dos de sus 3 espadas, había estado practicando para hacer uso de dos armas a la vez, pero su poco uso de la diestra aún repercutía negativamente. Aún así, nunca estaba de más cargar con un repuesto. Antes de salir del barco, la brújula que había usado para navegar antiguamente brilló bajo la luz de la luna en su mesa de noche (un taburete junto a su lugar de descanso en el depósito), la hora era traicionera y perderse sería fácil, pero desechó la idea tras ver la locura con la que la aguja se movía. En su lugar, ató en su antebrazo el log pose, el único aparato que podía guiarlo en este mar, siempre apuntando a la siguiente isla, no iba a variar por muchas vueltas que diera, así que memorizó a donde apuntaba este y realizó un pequeño mapa muy simple en su propia mente.

Si se perdía, al menos sabía hacia donde debía correr para terminar cruzándose con el Last Whisper de nuevo.

-------------------------------

Increíble sorpresa la que se llevó, que aquel sonido gutural no eran más que los llantos de último momento de un animal herido. Una bestia gigante, atacada por vaya a saber que otro depredador. El pirata siguió a la bestia por varios minutos, no se estaba acercando al barco pero no venía mal asegurarse. Tras un tiempo, tanto la bestia como el cocinero parecieron ver lo mismo a la misma vez, una luz tenue y tapada por la vegetación, pero que indicaba algo más: Había gente ahí.

Había muchas tripulaciones en ese momento en esa isla, incluyendo también a los marines que habían intentado darles caza anteriormente. Si se trataba de ellos, lo mejor sería no meterse y dejar que se encargaran de la bestia, la cual ya avanzaba hacia aquello que iluminaba, pero si no se trataban de ellos…

Apuró el paso, el dinosaurio fue el primero en traspasar los troncos para llegar a la luz. Uker se mantuvo oculto, solo levantó la cabeza para ver de quienes se trataba, pero al verlo su cuerpo se relajó y soltó un suspiro de alivio. El propio pirata de cabellos azules se encargó de sacar de su sufrimiento al animal, con la misma facilidad con la que había luchado contra esa cazadora en Whisky Peak. - A decir verdad, no esperaba encontrarte de nuevo, Focalor -. Salió de entre la maleza, con la voz serena y sus brazos alejados de sus espadas, pues no quería que el otro pensara que venía a atacarlo. - Es un alivio ver un rostro conocido -.

Observó el campamento, observó el barco cercano a ellos, dándose cuenta de un detalle obvio. - Ese no es el barco de tu tripulación, ¿sucedió algo? -. Su mirada se enfocó en la fogata, el fuego le recordó que no había comido nada, tal vez era momento de preparar algo. - Dime, ¿te quedaste con aquel perro que rescataste? No parecía tener una familia -.

Algo dentro de él le pedía a gritos poder hablar con el otro pirata, tener algo de compañía luego de tantas semanas de supervivencia en solitario.
[Imagen: nxACuAB.png]
  Responder
#3
Como una saeta Eros se desplazó hasta Uker, su mano se movió como una garra hacia la dirección de la voz para finalmente detenerse a cincuenta centímetros de distancia al notar que se trataba de nada más, ni nada menos, que otra de las estrellas ascendentes de la piratería de su generación. Suspiró con calma, de haber sido un enemigo seguramente ya habría sido herido por el mismo empezando el combate en desventaja. No podía permitirse ese tipo de errores en Little Garden, se dijo para sus adentros antes de realizar una reverencia con la cabeza en dirección. — Lo siento, ésta isla ha logrado sacar lo peor de mi... O lo más primitivo —Aclaró pues no necesariamente consideraba que fuese algo malo. Era más fuerte, mucho más fuerte que cuando se habían conocido pero también más sensible: Había perdido, y tenía mucho más que perder.

— Toma asiento, por favor... Es un alivio ver una cara aliada —Confesó con una mano en el pecho, honesto mientras tomaba un poco de agua de una botella de cristal y lo servía en un cuenco. Era agua clara, que habían tomado de la zona cercana a las aguas termales del volcán de la hora, agua mineral. — Tengo mucho que contarte... Imagino que tu también —Explicó el muchacho bajando la mirada para tomar un trago de la botella tras darle su bebida al Marcado. Entonces señaló con la diestra una bolsa de arpillera llena hasta el tope con fruta fresca. — Sírvete, la recolección de hoy fue buena, somos cada vez mejores en esto —No estaba orgulloso de hecho, sino más bien frustrado.

Tomó otro trago, y se dispuesto a mirar el mar por unos momentos, evasivo ante la pregunta de Uker. — Muertos—Aclaró, antes de suspirar. — El Crimson Stage se hundió, naufragamos. Rosse, Mercedes y Giyuu desaparecieron... Gwen se fue siguiente una pista para recuperar la vista. Solo quedamos Varo, Kiyoshi un amigo con el que peleamos codo a codo desde los Cabos Gemelos, y yo —Eros desconocía la relación de Uker y Kiyoshi, pero habló de él con sinceridad y una sonrisa que el médico nunca vería. Entonces, señaló al barco a sus espaldas.

— Aun no es nuestro, lo hemos secuestrado de otra tripulación que vencimos pero falta trabajo... Necesitamos la manera de salir de ésta isla, llevamos casi dos meses aquí. He luchado con cazadores de recompensas, gigantes, piratas, dinosaurios... —Estaba exhausto. — ¿Qué hay de tí?

Los chicos dormían, él tenia que montar guardia. Le serviría permanecer despierto con el marcado para ponerse al día, cada aliado valía más que cualquier barco despues de todo. Y un amigo, mucho más.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#4
No hubo reacción por parte del pelinegro ante el casi-ataque del otro pirata, no porque pudiera verlo venir, sino porque la velocidad a la que se movió superaba su capacidad de verlo. Aún así, no se asustó ni desesperó, aquel que se convertía en un topo había detenido su ataque al momento exacto para no dañarlo. - Supongo que todos tuvimos que encontrar nuestras formas de sobrevivir, no puedo culparte -. Al fin y al cabo, él ya sabía como cazar y vivir en la naturaleza, no era algo que esta isla le había enseñado, pero si que se trataba de un terreno más hostil que cualquier otro en el que estuvo.

Aceptó el ofrecimiento del contrario, tomando asiento y aceptando el cuenco con agua. Le dio un sorbo, agua fresca y mineral, incluso decía que cada vez se volvían mejores recolectando fruta. - Las adversidades te hacen fuerte, veo que contigo funcionó de maravilla -. Hablaba en serio, pues con un solo ataque había podido notar la diferencia entre ellos.

Uker había mejorado desde que se vieron, pero a ese nivel.

- ¿Kiyoshi? -. Se sorprendió, miró con curiosidad al otro hombre, mientras que su mano se estiraba para tomar una fruta ofrecida con anterioridad. - Estuvo en mi tripulación, se separó de nosotros en Whisky Peak y no lo volví a ver -. Sucedieron varias cosas. Eros tenía razón, tenían mucho que contarse. - Lamento lo de tu tripulación, es una lastima. Pelee lado a lado con Rosse, no se le veía capaz de soportar la fiereza de un campo de batalla, pero nunca es bueno ver morir a la gente -. Con esas palabras, recordó el día que pisó esta isla por primera vez, aquellos dos cadáveres, aquella nota que el yakuza dejó en su barco junto a algo de ambos cuerpos. - Lo siento por preguntar así, no tenía idea -. Tomó la fruta con ambas manos, con un gesto rápido y simple la partió a la mitad nada más que con fuerza bruta, ofreciendo hacia Focalor el trozo que quedó en su mano derecha.

Observó el barco ajeno mientras el otro capitán hablaba. Le pareció curioso, se preguntaba de quién era anteriormente y cómo pudieron conseguirlo. El cansancio se notaba en la voz ajena mientras nombraba sus combates, Uker río por lo bajo, pues notó que habían tenido instancias muy diferentes. - Pues, en cuanto el barco llegó a esta isla un grupo de Marines quiso capturarnos, junto a dos cazarrecompensas. Se vieron interrumpidos cuando apareció un leyenda viva, el mismo Sohem, y los ahuyentó -. Omitió la parte de los dos cadáveres, pues poco le importaban. - Vi a Gwen y Owen con él, se marcharon para seguirlo, no se a donde. No quiero asumir que están muertos, pero andar junto a ese hombre… -. No era seguro, para nada. - Después de eso solo luche con la naturaleza, nunca me separé mucho del barco, creo que esto es lo más cercano al volcán que estuve en todo este tiempo -. Se había dedicado a cazar y recolectar de manera muy selectiva, siendo cuidadoso de contra que animales y grupos se metía.

Tras terminar de hablar, se levantó del asiento improvisado con un solo movimiento de sus piernas, sin necesitar del uso de sus brazos. Se quedó mirando de frente al barco de la nueva tripulación, observándolo y pensando, hasta que por fin habló. - Si quieren repararlo y acomodarlo, asumo que van a necesitar un carpintero, o que ya lo tienen -. Ahora sí, se giró hacia el otro hombre, esperando una respuesta a esa pregunta, antes de continuar. - Mi barco es más grande, tiene unos pequeños daños del viaje pero puede llevarme sin problemas hacia la siguiente isla -. Confiaba en su nave, pero necesitaba algo. - No sé en que se especialicen tú y ese tal Varo, pero mi navegación no es para nada mala, tengo todas las herramientas y conocimientos para llegar a cualquier isla de este mar -. Al decir esto, dio unos pequeños golpecitos al Log Pose en su antebrazo derecho, para mostrarle que no estaba mintiendo.

- Mi grupo y yo… nos separamos. Necesito alguien que repare mi barco, así como buscar nuevos compañeros para avanzar. No quiero ser un capitán, eso no va conmigo, así que déjame proponerte algo -. Se agachó, doblando sus rodillas, para quedar a la misma altura que Eros, para evitar hablarle desde arriba. - El Last Whisper y yo los sacamos de esta jungla y los llevamos a la siguiente isla (la cual espero que sea un espacio civilizado), a cambio podemos usar la madera y los recursos de este barco para reparar y acondicionar el Last Whisper, incluso convertirlo en su hogar -. Sonrió, con la misma cara que un niño pondría al ofrecer algo que asume que es lógico y justo.

- No tenemos que formar un tripulación, y no planeo darles ordenes, pero me encantaría viajar con alguien y tener una mano de ayuda para reparar mi barco, así como tampoco separarme del Last Whisper -. Le tenía aprecio a esas tablas de madera, habían servido como su refugio y su vehículo, y ni él ni la tripulación habían podido devolverle nada de lo que hizo por ellos. - O, podría simplemente llevarlos hasta la siguiente isla, tampoco tienen que pagarme, pero sería de mucha ayuda tener a alguien que maneje algunos aspectos mientras navego, al menos hasta encontrar un lugar más habitado y pode reclutar a alguien -.
[Imagen: nxACuAB.png]
  Responder
#5
Eros negó con la cabeza suavemente. Las palabras de Uker eran respetuosas, honestas y sinceras; sus formas poco propias para un pirata, era un hombre amable y en sus naturalezas ambos se parecían. Sentía una afinidad para con el marcado. — Está bien, no sabías, la muerte es natural despues de todo. Lo se mejor que nadie pero... He tomado una decisión. No me he vuelto fuerte gracias a ésta isla, sino gracias a mi determinación para proteger a todos los que quiero —Explicó el capitán devolviendo su mirada al fuego para levantarse, dando un paso hacia las llamas para poner ambas manos cerca del calor de la misma. Entonces una sonrisa suave apareció en su rostro. — Menos mal que el perrito no ha venido con nosotros... La vida de un pirata no es justa para los animales. Ellos son seres puros, sin maldad, que solo saben de amor y merecen felicidad en sus vidas —Las personas eran el problema despues de todo.

Su mirada se devolvió hacia el marcado. — So... hem... —Hizo memoria, tratando de encontrar algun recuerdo. El nombre le sonaba, sí, había escuchado leyendas e historias. Conversaciones de taberna, rumores entre piratas, alguna que otra noticia más nunca había pensado que ese hombre fuese una realidad tan palpable como quien le ofreciese la mano a Gwen para subir a su navío. Trago saliva observando sus manos. Temblaban, estaba emocionado ¿Qué tan fuerte sería este ser? ¿Más que el gigante? ¿Más que el volcán en el centro de la isla? La mera idea de tener a un rival de semejante reputación, si era fundamentada, hacía que su sangre hirviese en silencio incapaz de contener su espíritu marcial.

Entonces Eros se volteó hacia el Olvidado, sorprendido. Ladeó la cabeza hacia uno de los lados, analizando la propuesta del muchacho. Le resultaba curioso, y Eros era ante todo una persona inquisitiva de su curiosidad que no tendía a reprimirla nunca. — Es una propuesta interesante... La mutua cooperación es definitivamente la respuesta correcta, aunque seas un pirata se que tienes buen corazón; además yo también lo soy, aunque no tenga Wanted —Aclaró antes que nada el topo ignorante de su propia recompensa aun, rascando su mentón pensativo a la vez que analizaba las variables en su cabeza. Ciertamente mientras más, mejor, y si podía hacerle un favor a Uker así sea de forma netamente desinteresada.

— Creo que algo podemos cuadrar, con el Last Whisper y éste navío... Si, la esperanza puede nacer para todos nosotros —Estaba seguro ¿Qué más tenían para perder? No obstante Eros se sentía pícaro. Levantó dos dedos, mostrándolos en alto para el pirata. El índice y el mayor de la mano derecha acompañaban la quieta serenidad inexpresiva del rostro del hombre topo. — Con dos condiciones... La primera es que durante el tiempo que cooperemos tantos tus objetivos cómo los míos, y los de los Piratas de la Sepultura serán los mismos... Trabajaremos juntos, sin distinciones. No necesito que sigas mis ordenes, si estoy guiando a mi gente es porque simplemente se dio así, soy más de dar consejos que ordenes pero en combate tengo buen instinto... ¿Supongo que soy un buen comandante? O algo así —Con soltura mencionó la primer regla, moviendo un tocón de madera hacia el centro del fuego para reavivar la llama que debía mantener vigilada tomándose un momento para atender la fogata.

Entonces, devolvió la mirada nuevamente al muchacho, de cuclillas frente al fuego. — La segunda es que nuestro acuerdo puede estar sujeto a ser sostenido a largo plazo siempre que las partes interesadas estén de acuerdo... Vamos, una mano lava la otra, las dos lavan la cara ¿No? —Entonces dejó escapar una risa serena, suspirando con paz. — Esta isla me lo quito todo, pero también me dejó en claro algo Uker Rackham —Levantó el puño con ferocidad, mostrando determinación en su mirada. Su aura se alborotaría como una llama, un fuego fatuo invisible para los dos hombres pero cuya resolución ardía en el pecho del sepulturero de Baterilla. — Voy a volverme más fuerte, y más fuerte, hasta que nadie pueda interponerse entre los sueños de la gente que quiero y ellos —Juró a fuego.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#6
Determinación, eso es lo que podía ver en los ojos del contrario, determinación por conseguir eso que quería, por proteger a esa gente que le importaba. - Así que eres el tipo de gente que se preocupa por los demás, es bueno saberlo -. Él también tenía un sueño, uno mucho más solitario y egoísta que el del peliazul, pero escucharlo lo hizo darse cuenta de algo: Estaba muy cómodo, y eso no lo llevaría a nada.

Qué el cocinero sea un pirata de buen corazón, no tener un cartel de “Se busca”, pudo escucharle dos cosas que no eran ciertas en solo una oración, pero lo decía con tal seguridad que no pudo tomarlas como mentiras. - ¿No? Estoy seguro de que… -. Una de sus manos fue al interior de su abrigo, buscando en un bolsillo el revoltijo de papeles que llevaba consigo, esos carteles de recompensa que había conseguido con el periódico hace un tiempo, pero no pudo sacarlos a la luz antes de ser interrumpido.

Una cooperación, tiempo indefinido pero aceptando que ambas partes se ayudarían en lo que necesiten. Las palabras del Sepulturero hicieron sonreír el muchacho del mechón blanco, le recordaban a alguien muy especial, a un hombre de negocios que también resolvía los desacuerdos entre sus hijos como si se tratara de hacerlos firmar un contrato. - Hablas como mi maestro, es curioso -. Tal vez Focalor había vivido con una familia de comerciantes o trabajadores importantes.

Se colocó frente al fuego, al lado contrario que el otro pirata, su determinación parecía encender incluso una llama que el cocinero no creía poder reavivar nunca. - Mi sueño no es algo en lo que pueda conseguir ayuda, no se si se trata de algo posible aún -. Se sinceró con el otro, sin contarle aún toda la verdad. - Aún así, no es mi estilo necesitar ayuda y no devolverla. Kiyoshi sabe de mi objetivo, sabe que no será un impedimento para el de ninguno de ustedes, pero te aseguro que mientras trabaje con ustedes no me verán decir que no a ayudarlos a cumplir los suyos -. Sean los que fueran.

- Los marines arrasaron mi pueblo natal. Lo incendiaron todo, mataron a mi familia, nunca conocí a otro sobreviviente, tuve que vivir en la calle por mucho tiempo, con la sola idea de recordarlos para siempre, y que ese recuerdo los volviera parte de la historia de una forma u otra -. Si iban a formar un grupo, debía asegurarse de que el capitán de esa tripulación supiera con quién se estaba juntando. - Quiero la inmortalidad, quiero dejar de envejecer y vivir hasta el fin de los tiempos, hasta que este planeta deje de existir. Así podré llevar a mi familia, a mi pueblo, al fin de los tiempos -. Los detalles justos para conocerlo, pero no los suficientes para poder descubrir de qué isla estaba hablando. - Ya sea con una fruta, la fuente de la eterna juventud, haki o lo que sea, me encargaré de conseguirla. Y no importa si en medio debo enfrentarme al gobierno, los marines, cazarrecompensas, piratas o quien sea -.

Así como sucedió con el otro pirata, la resolución del joven logro mostrar su aura, una capa de viento muy fina, casi invisible, que marcaba en rojo su figura, junto a un leve destello blanco en todo el contorno. Y aún así, igual que el aura llameante de Eros, no se trataba de algo que ambos pudieran ver de sí mismos.

El momento se calmó, el cocinero se calmó y volvió a llevar su mano dentro de su abrigo. - Sobre lo de no tener Wanted… -. Del interior de la prenda, sacó varios de estos carteles, miró algunos, los separó y los extendió hacia Eros, para que pudiera verlos. El primero, el de Kiyoshi, luego estaba el de un tal Varo Ganchin, que casi lo igualaba en recompensa, antes de terminar se encontraba justamente la del hombre-topo, Eros Focalor. Al finalizar, el último papel mostraba el rostro y nombre del propio Uker, junto a una recompensa desorbitada. - Parece que ustedes 3 son algo famosos, pero, dime… ¿Aún aceptarías viajar conmigo conociendo mi recompensa? -. No sabía si eso era un problema para la otra tripulación, o si no deseaban ponerse en peligro al mantenerse junto a él. - No debes aceptar si no lo deseas, quiero que sepas eso -. Despues de todo, no quería poner en riesgo a nadie.
[Imagen: nxACuAB.png]
  Responder
#7
Observó con los ojos como platos lo que frente a él se mostraba, lo sostuvo entre las manos. Era su cara y cuando estaba dispuesto a pagar el gobierno para que lo cazase.

— 52.000.000

Espetó sonriendo de lado a lado mientras guardaba el wanted envuelto. Ahora tenia algo que poner en su camarote, el primer paso para volverse un guerrero de leyenda. Era más de lo que él podría ganar en toda su vida cómo un sepulturero, quizás suficiente para comprar su pequeño pueblo y aun así... El saberse buscado solo le dio un parámetro de que estaba haciendo las cosas bien. — ¿Qué tiene de malo tener Wanted? Es un buen parámetro para saber cuan cerca estás de que nadie se pueda interponer en tu camino a mi parecer... No los regalan porque sí —Explicó Eros creando en su cabeza una similitud entre la amenaza que alguien le suponía al orden establecido por el Gobierno Mundial, y su poder. Los había quienes manejaban fuerza en posiciones política, que sabían demasiado, o que habían cometido crímenes atroces pero si el gobierno te consideraba una amenaza de ese nivel entonces era alguien más que un soñador.

Asintió con la cabeza. — Si la marina te lo quito todo, vamos a hacer que le duela... La venganza parece ser algo que nos une. Kiyoshi tiene mucha ambición, vas a ver que ha cambiado mucho en estos meses. Varo es un buen hombre, quizás demasiado bueno para toda la tragedia que ha vivido —Cerró su puño golpeando el hombro de Uker suavemente, lo respetaba. — Estoy seguro que en tu viaje a la inmortalidad vas a necesitar gente fuerte a tu lado... Y nosotros vamos a serlo —Estaban empezando, era el primer paso de muchos antes de partir. Sacó de la canasta improvisada una botella de vino a medio tomar que descorchó con los dientes, lanzó un poco al fuego, le dio un trago y le ofrecio a Uker.

Hubo algo en las palabras del marcado que llamaron su atención "Haki" ¿Una fuente de poder? ¿Capaz de darle vida eterna? Gwen había mencionado que había descubierto para poder ver... ¿Qué sería acaso esa energía milagrosa que le comentaban? Sohem, Haki, Inmortalidad, Fuerza ¿Dónde estaba el equilibrio? ¿Podrían sus manos alcanzarlo alguna vez?

— Por la Sepultura, por la libertad y por el derecho de vivir con la frente en alto —Brindó sonriendo desde el fondo de su corazón. Little Garden los había recibido con tragedias, los había empujado a sobrevivir en la adversidad, enfrentaron la muerte en numerosas oportunidades, tuvieron que terminar con muchas vidas para sobrevivir y enterrar los sentimientos que como anclas se disponían a hundirlos. —Por lo pronto deberías ir a descansar, me toca montar guardia. Al amanecer llevaremos éste barco donde hayas dejado al Last Whisper, y tras reposicionarnos vamos a contemplar el curso a tomar...

Extendió la diestra hacia Uker. — Bienvenido a bordo —Saludó el capitán.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#8
Le sorprendió ver la reacción del capitán ante sus palabras. ¿Qué tenía de malo? Ser reconocido así podía llevar a que su sueño se cumpliera, a que su gente esté en peligro, a simplemente morir a manos de alguien mucho más fuerte mandado por aquellos que le tiene miedo a ese número en el cartel. - Pues, es peligroso andar con alguien de gran recompensa, puede atraer atención no deseada, pero veo que no hay problema -. Cada vez ese hombre le resultaba más curioso.

- No es venganza lo que busco, no deseo algo así -. Tal vez sus palabras fueron malentendidas. - Ellos me dan igual, las heridas ya dan igual, lo único que deseo es un recuerdo que lleve a mi familia hasta el final. Matarlos no es de mi interés, los odio pero no deben sufrir por algo que tal vez ni ellos mismos decidieron provocar - Entre sus filas debía haber personas que no decidieron participar, que nunca lo supieron, o que no tuvieron otra opción. No quiere condena, quiere una forma de sanar algo de ese dolor. - Aunque no voy a negar la parte de que necesitaré gente fuerte a mi lado, será un alivio compartir el viaje con ustedes -. Luego de lo que pasó con su anterior grupo, era tiempo de volver a formar parte de algo.

El muchacho aceptó la botella, pero solo la observó un momento. Escuchó las palabras ajenas y sonrió. El derecho de vivir con la frente en alto, palabras que alguna vez salieron de la boca de su maestro, la similitud entre sus frases y modos al hablar era un tanto… peculiar. - Y que la historia no nos olvide, a ninguno de nosotros -. Con esa frase, llevó la botella a sus labios y dio un trago rápido. No quería emborracharse, tampoco le interesaba beber, pero se trataba de una ocasión especial.

- En cuanto amanezca vendré a buscarlos y guiarlos hasta la misma zona de mi barco, así no se perderán -. Tampoco le preocupaba, suponía que Eros podía encontrar ese lugar sin problemas, tampoco estaban tan alejados, pero tal vez sería un problema mayor hacerlo por el agua. - Y no te preocupes por el curso, no tengo un objetivo más que seguir avanzando, así que estaré bien con lo que decidan -. No tenía ni una pista sobre dónde empezar a buscar algo sobre la inmortalidad, más que en eso que llamaban “haki”.

- Será un honor -. Extendió también su mano, aceptando el saludo y sellando un acuerdo no escrito entre ambos. - No dudes en gritar si necesitan ayuda, espero que te sea una noche sin más problemas, pero creo que desde donde estoy voy a poder oírlos -. Se separó un poco y observó el Log Pose en su antebrazo, analizando hacia donde debía moverse para volver, pues no iba a poder verlo en la oscuridad del bosque. - Con eso dicho, nos vemos mañana, capitán -.

Y así la propia noche lo separó del otro pirata, tras una charla corta pero que le trajo más esperanzas de avanzar, así como de ayudar a estos nuevos, y no ten nuevos, compañeros de viaje.
[Imagen: nxACuAB.png]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: