[Aventura T1/Relativo] SIUUUUHHHHHHH!!
#1

20 de Primavera, año 17 2:34 am

Intenso, hiperactivo y espontaneo. Ladies and gentlemen, sean bienvenidos a una historia sin igual donde la paz dejara de reinar ahí hasta donde sus ojos le alcancen a ver. Hará cerca de unas semanas cierto enemigo público implacable azotador de la justicia había llegado hasta estas, vuestras costas. Cuenta la leyenda que un grupo extraviado de pescadores se vieron atacados en medio de la noche por una figura sombría e implacable. En medio de esa noche uno de los jóvenes pescadores que había salido en búsqueda de su jornal diario afrontando el temporal marítimo pensó que había logrado pescar un pez con una fuerza sobrehumana, forcejeando con fuerza su caña de pescar se batía en un duelo mortal capaz de tirar al agua a cualquier pescador con brazos de leñador que osara intentar sacar a aquel "pez" del agua. El jovenzuelo con un sobresfuerzo humano sin igual hizo que aquel "pez" saliera disparado hasta la proa del barco, momentos en los que se percataron de que aquello no era un "pez". En menos de lo que se produce un parpadeo, eliminó a todos los miembros de la tripulación que hoy no iban a llegar hasta casa. Aquel día empezó todo. Desde hace dos semanas el rumor sigue presente en las calles de Baterilla; hay una criatura subacuática con instinto de depredador acechando las costas y la marina, por precaución, ha enviado a un pequeño buque de reconocimiento marítimo para buscar los cuerpos de los pescadores asesinados e intentar atrapar a ese ejemplar depredador del que todo el mundo hablaba, aunque era extraño, porque nadie lo había visto nunca.

El navío marine de reconocimiento patrullaba las aguas cercanas a la costa en aquella noche tan iluminada por la luna llena. Lejos de sentirse observados aunque así estuviera siendo, los marines disfrutaban de la tranquilidad de estar haciendo su ronda nocturna deambulando por un rumor que ni si quiera pensaban que era real. Se veían confiados, como si estuvieran simplemente navegando en un barco marítimo una noche cobrando su jornal sin tener que preocuparse por nada que los molestara. - ¿Vosotros os creeis toda esa mierda? - Uno de ellos hablaba con un tono sarcástico y con media sonrisa, otro de los marines contestaba - Seguro son simples rumores ¿un depredador? llevo toda la vida en baterilla y puedo decir que estas aguas siempre son tranquilas. - Otro de ellos afirmaba vivir en Baterilla y nunca haber visto nada que hiciera peligrosa la costa. - ¿Tu que opinas Enji? - Buscaban la opinión del soldado más experimentado del navio, un tal Enji. Estaban relajados, tan relajados que no se darían cuenta de lo que estaba por llegar. De pronto, una sombra negra salió del agua como si fuera un proyectil a gran velocidad, asaltando el barco. Tocaría la proa del mismo deslizándose con ambos pies en la madera hasta quedar cerca de uno de los reclutas justamente en el centro del barco.

[Imagen: 4iTRllV.jpeg]
- khikhikhikhikhikhi UOOOOOOO!! CARNE FRESCA! SIUHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -

Tras aquellas palabras para hacer su entrada estelar abrió sus fauces y de un mordisco arrancó uno de los brazos de los reclutas. ¿Era un "hombre" o era un "pez"? no tenían manera de saberlo, vestía completamente de negro y un antifaz tapaba su rostro dejando solo a la vista sus ojos y una raja a la altura de su boca. Acababa de arrancarle un brazo a un soldado con la maldita boca, sus dientes eran afilados así como los de sus antecesores. El encapuchado no mostraba su rostro, ni tampoco ninguna parte de su cuerpo, tan solo lo que dejaba ver por su antifaz, no era demasiado alto, así como un humano pequeño, rozando el 1,70. El depredador escupió el brazo del soldado como quien lanza un escupitajo, dejando el miembro tirado allí delante de todos mientras el soldado, ahora con el brazo amputado caía inconsciente al suelo debido al dolor, elevó ambas manos hacia arriba con las palmas abiertas con intención de asustarlos como si el mismo fuera capaz de proyectarse como alguien terrible capaz de sembrar el caos, esa, esa era su especialidad. - AL FIN! OS HE HECHO APARECER! KHIKHIKHIKHIKHIKHI - Su risa, cuanto menos pintoresca dejaban paso a que el susodicho siguiera con su sermón - Llevo dos semanas pasando hambre, MUCHA HAMBRE!!!!!! ¿Desde cuando sois tan lentos? Me encanta cenar marines, lo disfruto, un verdadero manjar ... - Dijo para de repente tirarse a por otro de los marines que tenía cerca, justo frente a el, corriendo como cuando un leon ataca a una cebra buscando comerse el cuello de su nuevo objetivo, el siguiente recluta. Varios de los reclutas asustados no se vieron preparados para tal amenaza ya que esto les pillaba de sorpresa, quedando atemorizados ante la presencia de tal monstruo de cara cubierta. Los rumores si eran ciertos, había un depredador en la costa dispuesto a cenar todo aquello que llevara un uniforme de la marina, era su plato preferido desde luego. Había logrado llamar la atención de la marina corriendo el rumor de sus anterior hazaña del barco pesquero para ahora, atraerlos a su territorio y así acecharlos en plena noche. Era un depredador inteligente, rápido con instinto asesino y dientes afilados. Volvió a probar la sangre de nuevo, arrancando el cuello de aquel hombre - SIUUHHHHHHHHHHH - Gritaba mientras daba un mordisco tras otro. Se estaba comiendo literalmente al soldado mientras tras su antifaz, observaba a los allí presentes, esperando a que alguno se atreviera a atacarlo. Estaba preparado para cenar y tenía mucha mucha hambre.
 
Resumen
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#2
Miedo.

Las leyendas del mar solían originarse del miedo y luego alimentarse de él, apañadas por la ignorancia del navegante. El temor a la tormenta creaba dioses del mar, rencorosos e iracundos. La enfermedad se transformaba en maldición. Los sonidos extraños en fantasmas. Las especies animales raras y peligrosas, de las cuales el mar estaba plagado, eran torcidas y reimaginadas en monstruos terribles. Bestias del océano profundo que, sin ningún motivo o razón aparente, aparecían de forma ocasional en alguna costa y se cobraban la vida de un pobre diablo. El único testigo, la mayoría de las veces, estaba borracho como una cuba mientras todo sucedía, y así nacía una nueva leyenda en el mar del sur.

Ser escéptico era muchas veces lo más sensato cuando una de esas historias empezaba a regarse entre los pescadores. Se reproducía y crecía a medida que pasaba de boca en boca, como un peligroso virus, para luego arraigarse en el imaginario colectivo.

La nueva historia de terror para mandar a los niños a dormir temprano consistía en una matanza. «Que original », pensó Enji. La tripulación de un barco pesquero había aparecido muerta. La brutalidad de sus heridas, dónde destacaban miembros arrancados y otros desaparecidos, hicieron correr la voz a una velocidad alarmante. En menos de dos semanas se convirtió en un asunto serio. Un asunto criminal del cual la Marina debía hacerse cargo, pues monstruo, fantasma o dios, algo había matado gente en las cosas de Baterilla y el cuartel no se iba a quedar de brazos cruzados, lo que nos lleva a la segunda noche trágica.

Enji estaba en pelotas.

Mentira, tenía puesto un boxer.

—¿Que “que opino”? Opino que dejen de estar hablando de tonterías y pónganse a trabajar. Vigilen… el mar, no sé —dijo Enji desde el suelo, dónde estaba recostado y leyendo un pequeño libro de bolsillo sobre toxinas e infecciones. Se lamió el dedo y pasó de hoja—. Esa costa no se va a proteger sola.

El respeto que le demostraba la tripulación había inflado su ego. ¿Quién pensaría, que por tener unas cuantas misiones cumplidas más y una fruta del diablo, las cosas podían ser tan fáciles? «¿Por qué Akira y Sigrid no pueden ser más como estos?» Del pobre de Juan no se quejaba porque al gyojin solía convencerlo —o engañarlo—, para que siguieran su camino, y no el más eficiente o el más directo.

Ford descansaba sobre su pecho desnudo. Ronroneaba, agazapado y abrazándose las patas traseras con las delanteras. Estaba hecho un bollo.

De pronto, el gato despertó y el pelo de su lomo se erizó.

—¿Hm?

Una sombra, poco más que un borrón oscuro, emergió del mar y su chapoteo lo puso en alerta. Enji se incorporó de sopetón y Ford cayó sobre su regazo, aterrizando sobre sus piernas cruzadas en posición de indio. El gato miraba fijamente a la nueva figura que salió de las aguas y ocupó el centro de la cubierta, gruñendo. Estaba exaltado. Enji nunca lo había visto así.

«Carajo»

Tras un largo suspiro, empujó el suelo con la palma de sus manos y se levantó, justo a tiempo para ver cómo a otro recluta le era arrancado uno de sus brazos.

—¡Diablo! —dijo, con una expresión de asco muy marcada—. ¿Por qué siempre me tocan los más raros? ¡Eh! —llamó a sus compañeros para sacarlos del shock inicial—. ¡Muevanse y saquen a ese imbécil de la cubierta! ¡Se va a des…! Fuck! Ya se comió a otro. ¿Es que los hacen de madera? Puta madre… ¡Tú!

Señaló al híbrido de humano y gyojin.

—¡Deja de comerte a estos inútiles! Te voy a partir la cara, cabrón, sólo… dame un segundo… Eh, Ford, ¿dónde quedaron los Jarn? —Enji se fijó en el suelo, debajo de su libro, en la pared, pero nada. Empezó a sudar frío. Dió una vuelta sobre sí mismo y luego se miró el pecho—. Hijos de…

Allí estaban los Jarnsgreipr, las armas de Enji: un par de guantes de goma negra con incrustaciones de metal en torno al antebrazo, la contra palma y los nudillos, colgando de una soga alrededor de su cuello.

Enji rompió la soga y empezó a colocarse los guantes.

—¡Dame un segundo, eh! ¡Ya mismo te voy a romper… la… madre…! Carajo, estoy que ardo —dijo, terminando de pasar los guanteletes por sus manos.

El esfuerzo lo hacía sudar sangre, sudor y supurar vergüenza del alma, dando saltitos hacia adelante que lo dejaron a escasos cinco metros del invasor.

Contenido Oculto


Off
  Responder
#3

Sabroso. Las fauces del peligroso depredador de agua salada subacuático merienda marines destrozaban la carne. Apreciaba la carne fresca de primera calidad como esa. Su cena solo podía gritar mientras que, como el animal despiadado que era, disfrutaba de su cena post plan genial malvado digno de las mejores mentes prodigiosas. - EENNNJIIIII, AIUDAMEEEEEE JODER. AGHHHHHHH - El marine gritaba mientras el mestizo lo deborava literalmente. Frente a el, el hombre en boxers se alzaba de su cómoda travesía que ahora había dado un giro de los acontecimientos. Lo que parecía ser una misión de reconocimiento tranquila estaba siendo un autentico asalto a un pequeño buque lleno de soldados. La cara del enmascarado no era visible más allá de sus ojos y su afiliada mandíbula pero tras su rostro cubierto, mostraba estar disfrutando de aquel acontecimiento. - ES EL MONSTRUO DEL QUE HABLABAN! LO ENCONTRAMOS ENJI! LO ENCONTRAMOS!!!!!!!!!!!! NOS MATARA A TODOS!!!!! - Gritó uno de los marines que lejos de querer acercarse al mestizo se alejaba para guardar las distancias con el debido al miedo, sin duda alguna, estos marines no tenían el valor suficiente para enfrentarse a su destino, pero si había uno que quizás le intentara parar los pies.

Lek observaba al marine que parecía ser el único en tener pelotas para enfrentarlo y mientras el buscaba algo por el suelo, decidió lanzar el cuerpo del marine mordisqueado al agua para comérselo después y robarle su placa de identificación marine, las cuales coleccionaba a modo de trofeo. - SIUHHHHHHHH, QUE GRAN LANZAMIENTO! - Gritó sin si quiera limpiarse toda la sangre de la boca. A pesar de ya haber ingerido carne marine, podía sentir como su tripa seguía rugiendo. Ese tipo en calzoncillos buscaba unos guantes de combate que tenia colgados de su propio cuello ¿es imbécil? Lek ahora que había aumentado su sed de sangre al probar bocado parecía hiperactivo y sediento, se agazapo en el suelo a pesar de ser bípedo adoptando una pose cuadrúpeda, siendo el mismo capaz de moverse con piernas y brazos así como si fuera un felino, mostrando su potente mandíbula miraba al del pelo blanco que amenazaba con darle una paliza. - ME ENCANTAN LOS MARINES CON PELOTAS SI, ES MI CENA PREFERIDA - Dijo mientras relamía con una larga lengua su propio rostro. No podía ver su cara pero podría apreciar que debajo de la mascara el mestizo mostraba una expresión de mínimo psiquiátrico de alta seguridad. 

[Imagen: jNhIbYO.jpeg]

-khikhikhikhikhikhikhikhi tienes un olor especial soldado! SIUUUUUUUHHHHH-

Tras aquellas palabras el mestizo se lanzó en linea recta hacía su nuevo objetivo, el soldado Enji con intención de arrancarle un trocito de su piel en medio de su desplazamiento. Se movía a gran velocidad, tanto como sus cuatro patas le permitieron acechando como león intentando comerse una gacela ¿pero este tío no era una especie de pez? se sentía cómodo en aquella forma de moverse, tanto que su velocidad era bastante superior a la de los humanos promedios. Al llegar cerca de Enji le daría un mordisquito en su brazo izquierdo, pasando justamente por su lado y tras aquello se alejaría del mismo girando hacia su derecha en su desplazamiento, dando media vuelta para ahora quedar mirándolo. Había logrado arrancar un pequeño cachito de la piel de Enji, no era un mordisco grave, lo suficiente como para probar que tan intenso era su sabor. A sorpresa de Lek, le supo amargo, muy acido, casi como si su carne estuviera contaminada. Escupio el trozo poniendo la misma cara que pondrías al morder un limón - FUAAAAHHH QUE ASCO, SABES A CORROSIVO, COMO SI ESTUVIERAS CONTAMINADO! Estas asqueroso bahhhhhh - Tras su ataque solo pronunció aquellas palabras quedando ahora mirando a su nuevo objetivo el marine con sabor a acido. - Decías de partirme la cara khikhikhikhi ... la única opción que tienes es matarme, si no ten por seguro que os comeré a todos SIUUUHHHHHHHHHHHHHH-  Ninguno de los marines allí presentes a excepción de Enji parecía querer pelear frente a tal monstruo, quien sabe que mas cosas tendria preparadas.
 
OFF
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#4
Los gritos de sus camaradas, aunque intensos y desgarradores, se convirtieron en ruido blanco, y acompañaron al murmullo de las olas rompiendo en la costa en el fondo de la escena. Los dos eran detalles sin importancia real en ese momento. Eran una distracción, colaborando únicamente a construir esa atmósfera lúgubre y sumamente cinematográfica en torno al barco, pero nada más. Dentro del pequeño navío, a falta de otro soldado raso que quisiera dar un paso al frente y luchar, solo habían dos seres vivos que importaban a Enji, y por motivos muy diferentes el uno del otro. El primero era Ford, su gato, que se había escondido junto al mástil, y el otro era el híbrido gyojin que los estaba atacando. Todo pasaba por ellos dos y entre ellos dos se dividía su atención.

Pronto descubrió que su foco debía decantarse por uno solo o las cosas se pondrían muy complicadas, muy rápido.

—¡Tch! ¡Hijo de…!

El gyojin desapareció delante de sus ojos, convertido en una sombra. Dientes de sierra, un instante después, se cerraron sobre su brazo izquierdo, penetraron su carne y en el envión se llevaron consigo un pequeño pedazo, junto al consecuente chorro de sangre que salió disparada fuera de su cuerpo.

Sangre y algo más.

El agrio sudor del marine saltó de su dermis al recibir el impacto de la poderosa mandíbula. Al enterrarse los dientes afilados en su brazo, la fina capa que cubría su cuerpo entró en contacto directo con la boca y el mentón del enemigo. Y, no contento con ello, el “sudor" del marine nudista se disparó hacia fuera, salpicando al híbrido como si acabase de explotar un globo de agua con su mordida.

Agua amarga, asquerosa, y, sobre todo, corrosiva.

—¡Sorpresa! —exclamó Enji.

La sangre caía por su brazo izquierdo, pero el ácido, a la vez, corría sobre el cuerpo del monstruo, deshilachando sus prendas mientras emitía un intenso vapor morado.

Con su grito de guerra todavía en el aire, el marine flexionó las piernas y cerró la mano derecha. El veneno erupcionó de sus poros y envolvió sus palmas, sus dedos y guantes, como una segunda piel violeta.
—¡Colmillo! —gritó.
Las tablas de madera, que hasta entonces habían sostenido su peso, crujieron, maltratadas por el súbito empujón de sus piernas. Se astillaron en el instante que se lanzó hacia adelante, sus puños convertidos en muerte, sus labios en una sonrisa. Cortó la distancia en un parpadeo, aprovechando el desoriento de la quemazón que el gyojin debía sentir en la boca después de morderlo, y descargó sobre él un potente puñetazo ascendente directo al mentón con la mano derecha, seguido de un segundo golpe, ahora con la mano izquierda, a la mejilla derecha.

Después de conectar su ráfaga, el rápido movimiento de pies de Enji lo alejó del enemigo mediante una serie de rápidos saltos cortos hacia atrás. Se detuvo de su seguidilla a una distancia de diez metros, los puños arriba en una guardia cerrada.

—¡La próxima, cierra la puta boca para masticar! —advirtió—. Y no trates de decirme qué hacer. Nunca.

Off
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1812 - 100 = 1712
Energia: 1558 - 258 = 1300
Espiritu: 249 + 0 = 249
#5

Directo. El marine exhibicionista había hecho gala de ser la mayor de las entidades marinas en este maldito barco de mierda. Su sabor amargo y acido le habían provocado daños en su mandíbula ¿es que acaso era ...? Lek no conocía este mundo tan a fondo como para saber que era lo que había ocurrido en ese preciso instante, pero tras su mordisco pudo notar un sabor ácido en su boca, lo cual además de empezar a arderle de manera más que molesta su boca noto como si la propia tela de su antifaz estuviera ardiendo. Sin poder hacer mucho más al respecto, recibió ambos golpes en la cara de Enji. Era rápido, tanto como lo era el y eso le parecía curioso, a pesar de no poder reaccionar debido a la conmoción cerebral que tales daños le habían provocado se deslizó hacia atrás dejándose llevar por el impulso de ambos golpes, lo que lo dejarían en la misma posición a la que se iba a mover el en un principio. - ESTOS MARINES DE AHORA SON FUERTESSS SIUUHHH - Lek llegó a hablar consigo mismo en cuanto su cerebro volvió a conectarse después de haber recibido semejante daño por parte del marine. Lejos de sentirse atemorizado ahora, a pesar de sentir un enorme calor por todo el cuerpo y la pesadez del mismo, decidiría ir con todo lo que tenía sin contenerse. Había menospreciado la fuerza del marine en calzonzillos. Llevó sus manos al antifaz debido al ardor de su boca y de la propia tela, levantando el mismo para ahora con la cara completamente visible dirigirse a su enemigo.

[Imagen: gFzn8Yi.jpeg]
- AGGHHHHHHHHHH QUEMAAAA!!! SABES A ABSOLUTA MIERDA, ERES EL MARINE MÁS ASQUEROSO QUE HE PROBADO NUNCA!! pero pegas duro hombre en calzones. - 

Lek se sentía incomodo en aquella situación aunque no lo demostrara, su antifaz era algo así como su protección contra el mundo. La gente cuando veía a alguien como el se asustaba, tanto que lo rechazaban y despreciaban, motivo más que suficiente para ocultar su boca de tiburón con la cual no había podido ni si quiera besar a una chica. Mostrar su rostro al mundo le hacía sentirse desnudo ante el mismo, pero aun quedaba algo de fuerza dentro de el. Su sed de sangre aun prevalecía firme, incluso se había atenuado aun más. - SHIUUUHHHH, TENDRÉ QUE PONERME SERIO CONTIGO ... - Lek sabía que en aquellos precisos instantes, no era rival para el marine en calzones, pero no lo iba a demostrar bajo ningún concepto. Su cabeza de depredador de instinto subacuático buscó la manera de enfrentar a ese tipo sin morir, a lo que ingenió un plan. Un plan suicida pero un plan. No se sentía bien ahora que el veneno había entrado en su cuerpo, y el calor de su boca era muy molesto, tanto que necesitaba beber algo rápido para intentar calmar el "fuego" que tenía en la boca.

No dudaría en emplear su mejor golpe para salir ileso de aquella situación. Sabía que no era capaz de ganar, aunque bueno ... quizás si pudiera. No pensaba correr más riesgos, solo iba a correr uno. A pesar de sentirse desnudo y con el cuerpo debil debido a los daños recibidos, decidió mirar a su enemigo una vez más antes de lanzarse. - VEAMOS SI AGUANTAS KHIKHIKHIKHIKHIKHIKHI - Rio para inmediatamente tensar el tren inferior de su cuerpo y sin lanzarse como un animal de cuatro patas como había hecho anteriormente, decidió pelear de forma bípeda. Se impulsó para lanzarse corriendo a gran velocidad hacía Enji. Pensó en que podía volver a segregar aquella sustancia al recibir un golpe así que, golpearía a la máxima velocidad que pudiera con intenciones claras de mandar al marine al agua. Se coloco frente a Enji y le propino un puñetazo tremendo a máxima velocidad estilo Gyojin Karate en el pecho, para tras el impacto, saltar hacia atrás. Enji había recibido un tremendo piñazo épico con el puño cerrado y había salido despedido hacia atrás para caer en el agua en aquella maravillosa noche.

[Imagen: WpRk5cs.jpeg]
- SEEEEEE YOU LATER MADAFAKA, TENIAS QUE HABERME MATADO CUANDO PUDISTE, NOS VEMOS EN EL INFIERNO -  

En el momento en el que Lek pronunciaba aquellas palabras ya había salido despedido hacia atrás con su salto, quedando en la otra punta del barco justo sobre la madera que separaba el barco del agua. Los marines asustados al ver a Enji caer al agua decidieron centrar su atención en el, evidentemente intentarían salvarlo, momento en el que "madafaker siuh caratapada" Conred podría aprovechar para escapar e intentar comer marines menos amargos y no tan venenosos en otra ocasión, aunque de momento de uno de sus bolsillos sacó un llavero con placas de identificación marines el cual enseño a todos los presentes. - VEEIS ESTO? LO VEIS? SON DE TODOS LOS MARINES QUE ME HE COMIDO!!!!!! SIUUUUUUUUUUHHHHHHHHHH Y LAS VUESTRAS SERAN LAS SIGUIENTES!!!!!!! PERO NO SERA ESTA NOCHE. RECORDAR EL DÍA EN EL QUE CASI, Y DIGO CASI, MATAIS A LEK CONRED HIJOPUTASSSSSS- Sabía bien que no iba a poder continuar su pelea contra aquel marine si quería vivir, así que decidiría retirarse a tiempo para conservar su vida dejándose caer al agua. 

OFF
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#6
La confianza bullía en sus tripas, segregada en sendos conductos de adrenalina y satisfacción. Con los sentidos en alto, los músculos tensos y ansiosos, la mirada afilada y los puños cerrados, Enji se preparó para darle un final al combate. El híbrido de gyojin había demostrado ser rápido y tener una fuerza considerable en esas mandíbulas bastardas, un buen calentamiento, pero, analizando el estado en el que lo dejó después de conectar su Colmillo, dedujo que no iba a poder aguantar otra seguidilla de ataques similares. Por otro lado, él se sentía fresco pese al dolor en el brazo. Listo para seguir.

«Podría haberle arrancado la cabeza en el segundo golpe», pensó. Había hecho bien en contener sus ansias y apaciguar su puño.

—¿Y por qué no lo mataste? Hubiera sido más rápido.
—Yo no mato.
—¿Por qué?


Inhaló, sorbiendo aire y sal por la nariz hasta llenarse los pulmones. Lo exhaló lento un segundo después. Tenía las piernas tensas, las rodillas preparadas para accionar y salir disparado contra el asesino de marines. Solamente tenía que decirlo. Llamar a su técnica y acabar con el mestizo. Dejarlo inconsciente de una vez.

Volvió a tomar aire.

—¡Ga…!

« VEAMOS SI AGUANTAS KHIKHIKHIKHIKHIKHIKHI »

—Imbecil.

El golpe llegó recto, firme y seco en el pecho. Una técnica propia de la genética Gyojin, del arte marcial pueblo del mar, uno que Enji desconocía pese a haber residido en la Isla del Karate durante varios meses. Podría haberse instruido. Debería haber investigado esos dojos especiales, conocer sus formas, desarrollar una consciencia al respecto. Pero no.

Y pagaría las consecuencias de su inacción.

—¡Hijo de… puta! ¿Crees que eso me dolió? —vociferó con rabia mientras salía disparado hacías atrás.

Voló y voló hasta que, de pronto, al mirar abajo ya no estaban los tablones de la cubierta. Ya no había un suelo al que aferrarse.

Solo un mar de olas salvajes.

Enji abrió grandes los ojos.

—¡MIERDAAAAAAAAAAAA!

Y cayó.


Enji regresó al mar después de quién sabe cuánto tiempo. El agua lo recibió con los brazos abiertos. Lo envolvió, apretó y tiró de él con fuerza, como una madre desesperada que recibe a su hijo después de la guerra. ¿Cuándo fue? La última vez que fueron de paseo a la costa, pescaron la comida, durmieron en una carpa, y nadaron hacia el horizonte.

Bueno, el horizonte seguía allí, pero ya no podía nada hacia a él. En su lugar, se hundía.

—Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…

Resultaba ilógica, estúpido. Sus brazos se movían con desespero, apartando el agua delante suyo y arrojándola hacia atrás. Toda una vida de experiencia dictaba que debía propulsarse al hacerlo. En su lugar, se hundía. Caía y caía, atado a una piedra invisible que lo arrastraba con ella hasta las profundidades más sórdidas del mar. Un océano de dudas, oscuridad insondable, desesperación y muerte.

Podía escucharla susurrarle al oído.

—Debiste ir con todo.
—Podría haberlo matado.
—¿Y eso qué?


Los segundos corrían demasiado lento debajo del agua. La caída se volvió eterna. Se sentía débil, indefenso, a la deriva. La voluntad se apagaba poco a poco en sus ojos.

—Ahora te morirás tú, idiota.
—Cierra la boca. No estás ayudando.
—¿Por qué no lo mataste?
—Ellos matan…
—¡¿Ellos quienes?! No lo sabes. Ni siquiera sabes por qué. Y, aún así, aquí sigues, fingiendote un servidor del pueblo, con tu uniforme y tu gorra. ¿Te crees mejor A QUIEN?


Enji abrió los ojos y vio una luz solitaria. La lejana luz de la luna tratando de penetrar los largos metros de agua que lo separaban de la superficie.

«Carajo…»

Arriba, los reclutas se debatían entre el miedo a ser atacados por el mestizo o el miedo a dejar morir a un compañero que había peleado para defenderlos.

Un chapuzón inicio todo.

Off
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1712 - 310 = 1402
Energia: 1300 + 10 = 1310
Espiritu: 249 + 0 = 249
#7

El pelotón de reconocimiento liderado por Enji había sufrido el ataque del depredador subacuático altamente peligroso del cual solo se habían oído rumores, el ataque suicida del mismo había surtido efecto y el marine en calzones había salido volando por la borda tras recibir tremendo puñetazo. - SOLDADO AL AGUA REPITO SOLDADO AL AGUA!!!! - Uno de los marines grito al ver el cuerpo de Enji al caer del barco. El resto de soldados se encontraban aterrados ante tal fiero contrincante que parecía no mostrar ningún tipo de razonamiento lógico, era espontaneo e impulsivo, tan impulsivo que casi le cuesta la propia vida. Ahora vencedor mostraba las placas de los marines muertos y daba el sermón a los allí presentes en el barco. Uno de los marines armado de valor decidió levantar su fusil contra el, deslizando su mano por el arma hasta quitar el cerrojo y apuntarlo - SOMOS MARINES JODER! QUE COÑO OS PASA! MATEMOSLO! - Lek llevó su mirada al marine que ahora se alzaba y sonrió a la par que se despidió de el moviendo la mano, dejándose caer al agua para escabullirse del lugar, era un despiadado asesino pero no era tonto, sabía que había ganado la partida pero podría morir, no desaprovecharía su oportunidad de escapar para en algún otro momento volver a atacar. Se hizo con el cuerpo del marine tirado al agua previamente para llevárselo como cena/trofeo en su huida submarina hacia una de las costas de baterilla donde lo estaban esperando.

Fueron varios los marines que ahora, armados con sus fusiles intentaron detener la huida del mestizo que se escabullía buceando mientras los soldados disparaban intentando acertar alguna de sus balas. - ENJI! HAY QUE SALVAR A ENJI! ENJI NO PUEDE NADAR!!!!!!!!! - El marine más novato de aquella promoción de inútiles fue el único en percatarse del gran inconveniente del marine exhibicionista. Sin dudarlo tomo una de las cuerdas de la proa, corrió para coger impulso y se lanzó de cabeza al agua con intención de zambullirse para salvar a su camarada. Enji, que solo veía hasta ese entonces la propia luz de la luna reflejándose en la superficie, vio como aquel chico aparecía para salvarle. El marine valeroso salió del agua con Enji y gracias a la cuerda pudieron subir al barco juntos de nuevo. - Malditos! ¿si no me doy cuenta yo ninguno os tirais a por el? - Dijo el muchacho a la par que los otros le contestaban y se ponían a discutir entre ellos, uno de ellos se tiro al suelo a llorar por la perdida de sus compañeros y hablaba entre lagrimas - Podíamos haberlo evitado teníamos que matarlo ... ese tipo ... se comió a Derek y también a Bourt. Ese mismo hombre ahora empezó a zarandear a Enji - ¿Cómo se lo decimos a sus familias Enji? - Lejos de sentirse mejor, el marine soltó a Enji, disculpándose con la mirada ya que el no tenia la culpa. La situación era esta; habían venido a la costa en búsqueda del depredador, habían sido atacados, tenían 2 bajas, casi 3 si no llega a ser por el marine novato, sin duda alguna sería una noche para recordar por aquellos hombres. El barco pronto volvería a tierra firme para informar en el cuartel y trazar un nuevo plan de búsqueda, esto no podría acabar así, quien sabe cuanta gente podría comerse ese puto tarado de la cabeza.

30 minutos más tarde.

El mestizo de tiburón/humano tras haber logrado dos bajas y haber probado la sangre contaminada del hombre en calzones, volvió al lugar del que provenía. Aquel lugar estaba escondido entre las costas de Baterilla, era un lugar subterráneo que nadie conocía a excepción del maderfuker y sus secuaces amigos. Había varias entradas a lo largo de la isla que podían llevar a este lugar, una cueva inexplorada fruto de la propia naturaleza descubierta hace unos meses se había vuelto la guarida de estos tipejos peligrosos. Una de las entradas submarinas hacía que pudiera salir al exterior desde ahí a través de un acueducto submarino, el cual daba con el mar abierto. Lek apareció el el lugar saliendo del agua a gran velocidad así como un proyectil, para ser un mestizo era muy rápido bajo el agua. De un salto, cayó a un lado en la piedra donde parte de la tripulación lo esperaba. Lanzo el cuerpo del marine muerto a un lado trayendo un botín consigo - ME MUERO PEÑA ESTOY MUY MAL, ESTOY SUPER MAL!!!!!! IAAAAAAAAAAAA - El puto tarado de Lek llevaba tiempo haciendo de las suyas por su cuenta aunque era un simple peon de un grupo mucho más desarrollado de lo que pueda parecer, aun afectado por el veneno de Enji, buscaba la ayuda de sus compañeros- Puto calzones -De pronto hizo una arcada al recordar su sabor amargo y asqueroso. - ES COMO SI SU CUERPO ESTUVIERA HECHO DE MATARATAS ¿QUE LE DAN DE COMER? Ah os traje cena imbéciles. -  Pronto se sabría mas cosas de estos tipos que iban a dar mas que problemas, ahora Enji se había convertido en el blanco de Caratapada, si no llega a ser por que el se encontraba en el barco se hubiera dado un festin.

OFF
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#8
La oscuridad lo reclamó. Poco a poco, el lejano punto brillante se hacía más pequeño y la inmensidad del mar lo abrazó. Lo atrapó. Sintió los pulmones pesados, presionado por las toneladas de agua que tenía por encima. Se le embotaron los sentidos, encerrado en una caja negra donde todo lo que podía hacer era esperar. Esperar en silencio. Esperar a la muerte. ¿Quién iba a decir que ese sería su final? Tanto ladrar, tanto entrenar, tanto sangrar para que un contrincante que tenía controlado se la jugase así. Había sido inocente, torpe, y confiado. El destino que se cerraba en torno a su vida era solo responsabilidad suya.

—Por no matarlo cuando pudiste.
—Por no matarlo cuando pude hacerlo…


El sonido del chapuzón no se escuchaba allí abajo. Todo era silencio, calma, oscuridad. Se descubrió disfrutando de eso. No tenía fuerzas para pelear y apenas podía mantener la boca sellada, conteniendo el aire que lo mantenía vivo. Pronto ya no aguantaría más. Pronto, el agua se colaría en sus pulmones y todo empezaría a colapsar. El tiempo se desglosaria hacia la eternidad. El dolor dejaría de importar, también las promesas incumplidas y los juramentos rotos. Todo convertido en nada.

«Espero que sea rápido»

Enji cerró los ojos.

Lo siguiente que sintió fue el choque de su cuerpo en la madera. Cayó desplomado sobre la cubierta, arrancado de las fauces del mar por un pobre recluta que logró salir del shock a tiempo. Tosió y vomitó agua salada, débil. Todo su cuerpo temblaba y buscaba aire con desesperación, arrastrándose a gatas mientras chorreaba agua en cantidad. Apenas enfocaba los tablones debajo suyo. Apenas vivía.

Pero ya odiaba.

—Podíamos haberlo evitado teníamos que matarlo ... ese tipo ... se comió a Derek y también a Bourt.

Sintió un par de manos tibias en sus hombros y después la fuerza que lo zarandeaba de adelante atrás. Gruñó, recuperado parcialmente del desoriento, y apartó al sujetó dándole un fuerte manotazo. Con paso trémulo se levantó.

—¿Cómo se lo decimos a sus familias Enji?

—¡CALLENSE!

Su pecho ardía. Se acercó al límite de la cubierta, apoyó sus manos en la barandilla de madera y hundió sus dedos en ella, cuarteando el tablón por la fuerza de su presión. Con la mandíbula tensa, la vena de la frente inflamada y los ojos inyectados en rabia, Enji gritó. Rugió, y el veneno saltó de sus poros como una catarata invertida. Litros y litros se elevaron hacia el cielo en forma de mil bestias que trataban de escapar de un manto morado que las cubría.

—¡HIJO DE PUTA! ¡Ruega porque no te encuentre! ¡Reza! —bramó mientras su veneno se elevaba en el aire y luego regresaba a él—. ¡La próxima vez te voy a matar!

Off
  Responder
#9
✓
Aventura TX: Completada

Recompensas Narrador (Barald)

— Puntos Mugiwara:6

— Puntos de Rol: 10

— Berries:15K


Recompensas User (Enji)

— Puntos Mugiwara:5

— Reputación:10+5 (karmas de reputación aplicados)

— Atributos:

— Berries: 10K

STAFF DE NAKAMA NO MI
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)