Una raya más (Al tigre) [Pre. Relativo - Av. T2]
#1
La noche había llegado como todos los días en la capital del reino de Sorbet, parecía ser una noche bella de primavera con el cielo completamente despejado. Las estrellas brillarían intensamente en unas horas, pues hacia poco que el sol se había puesto en el firmamento con la luna no alcanzando aún su punto cúlmine. Era el día 20 de Primavera del 17, en una de las plazas de la zona Este de la ciudad. Los vendedores ambulantes ya estaban levantando sus petates, cerrando sus puestos y los vecinos poco a poco iban siendo más escasos a medida que las persianas de los comercios cercanos iban cayendo con el rítmico ruido de las maderas resonando por la plaza una, tras otra.]

La jornada en la plaza había dejado algun que otro papel suelto, bolsas con basura y hojas de los árboles desperdigadas por la plaza. La mayoría de papeles regados, panfletos, parecían anunciar "El circo de la Luna llega a Sorbet" datados con una fecha: 18 de Primavera. Pero la mayoría de ellos parecían rasgados, o marcados con un gran cartel rojo que leía "Cancelado".

Pues hacia ya dos días sin aparente explicación los tres tigres del circo se habían dado a la fuga, con los esfuerzos de la guardia civil de la ciudad avizora para encontrar a las criaturas en caso de andar libres y sin descartar una posible teoría de contrabando, o apropiación ilicitica de los animales por parte de piratas.

Algún que otro vecino hablaba del tema, más para evitar una situación de pánico generalizado no se informó públicamente... Hasta que un grito rompió la paz del fin de jornada de la plaza. Una mujer soltó su canasta con naranjas, retrocediendo aterrada la ama de casa cuando vio la figura negra emerger desde uno de los ocho callejones que colindaban alrededor de la plaza.

La silueta de un tigre se comenzaba a acercar al centro de la plaza. La gente lo percibió, chilló, comenzó a huir. La mujer yacía en el suelo incapaz de moverse, sus piernas no le respondían. De la mujer al tigre había veinte metros de distancia, cada paso del tigre parecía moverlo un metro más cercano. La bestia se relamía. Detrás de la mujer estaba la estatua central de la plazoleta, no podía escapar hacia atrás, correr hacia adelante la acercaría a la bestia y sus piernas no le respondían. Horrorizada levantó las manos con un grito desesperado.

Off
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#2

Era un día mas como cualquier otra en el puto reino de Sorbet ¿joder cuanto tiempo había pasado desde que había llegado a esta maldita isla? había perdido la cuenta. Llevaba tanto tiempo rondando por esas calles que era capaz de ir a cualquier sitio de la isla hasta con los ojos cerrados. Armado como de costumbre caminaba tranquilo dejando atrás todos sus quehaceres del día completados, exhalando humo de su boca con ambas manos en los bolsillos y un cigarrillo en sus labios. Tenía varias cosas en mente de las que preocuparse aunque pensar en aquello que no puedes controlar es algo completamente inútil, lo mejor es estar preparado. El clima se había vuelto diferente dejando atrás el frio invierno dando paso a la primavera, la estación favorita de toda persona con algo de sentido común. - Hum .. - Sus pasos se detuvieron. La leve brisa del lugar había levantado ciertos papeles de propaganda del suelo, llevando uno específicamente hasta la cara del muchacho que ahora veía interferida su vista por un panfleto el cual decidió agarrar. Lo separo de su cara para poder leerlo. Era un panfleto de propaganda del "El circo de la luna" con un cartel rojo alrededor ¿cancelado? sin hacer mucho más caso a aquella señal del destino, tiro el papel al suelo y siguió su camino.

Barald había cerrado la armería y tras hablar con Shiba un rato había emprendido su viaje rutinario hasta su apartamento. La noche era joven y había que seguir trabajando, aunque no en la armería ... eso dentro de poco iba a ser cosa de Shiba. Igual que todos los días llegó a la plazoleta por la entrada noreste dispuesto a cruzar los mismos adoquines de todos los días hasta llegar al callejón del sur; siempre atravesaba la plaza de manera diagonal pasando cerca de la estatua y seguía su camino hasta el callejón sur pero esta vez ... Avanzaba tranquilamente paso a paso cuando de pronto la gente empezó a alborotarse y a chillar. Alzo la vista un poco para intentarse enterar de lo que estaba sucediendo y tardo poco en darse cuenta - ¿Eso es un ... tigre? - Un maldito tigre había aparecido en la plaza, nunca había visto uno. Era un animal majestuoso e imponente, sin duda, un felino mortal. El grito de aquella mujer en el centro de la plaza aterrorizada ante la llegada de tal majestuoso animal y las naranjas por todo el suelo hicieron que el muchacho se agachara frente a ella.

Había llegado con sus pasos a estar cerca de ella, tanto que recogió una de las naranjas del suelo y miro al tigre. Lanzo la naranja cerca de el a medida que se acercaba, parecía tener hambre se estaba relamiendo. - ¿Quieres naranjitas tigre? - Dijo sin miedo alguno a aquel animal, notó un ligero nerviosismo en su ojo, había aparecido su tic nervioso ¿ya sabía lo que venía después de eso no? parecía cosa del destino, últimamente cada vez que su tic nervioso lo afectaba era por que estaba en peligro. Su tren inferior estaba listo para reaccionar, al igual que sus manos que ya acariciaban el mango de sus armas en la cintura, una a cada lado. - Vamos corre, no lo pienses, todavía llegas a casa. Diles que te salvo el dueño de la armería. -  Esas fueron las palabras que el espadachín dijo a aquella mujer para que se marchara de allí y hacerse propaganda heroica gratis sin darse si quiera la vuelta, ahora el tigre probablemente tendría otra presa ¿sería comida para un tigre? o ¿lo conseguiría domesticar? eso si que sería LEGENDARIO, tener un tigre de mascota como los raperos auténticos que se llevaban balazos en los conciertos, pero salían ahí a fuera a soltar sus raps you know. Aunque dar de comer a un tigre iba a ser caro, eso ... pero eso todavía no lo había pensado. Aunque lo primero iba a ser derrotarlo.

Off

[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#3
La situación era crítica en la plaza de Sorbet, estando la masacre en vilo para cobrarse una victima en un festín sangriento por la negligencia de los circenses. Los ojos dorados de la criatura estaban fijos en su presa manteniendo un control pleno de los 180° de visión frente a sí dispuesto a cazar sin miramientos más que nutrirse. Poco a poco se iban descartando victimas posibles, pero una sola baja ya sería una tragedia.

La mujer estaba lista para ponerse a rezar por su vida mientras los músculos del tigre parecían irse comprimiendo con cada paso que lo acercaba a ella, la víctima con ambas manos solo podía cubrir su rostro en pánico cuando finalmente sintió una presencia masculina que se interpuso. Se había acercado sin llamar la atención desde el Este, fue uno de los pocos que no había corrido, ahora parado frente a ella como una suerte de muralla defensiva que marcaba una distancia entre la muerte y su propia vida.

Con nerviosismo la mujer se levantó cómo pudo, era su oportunidad para poder huir pero no todo era color de rosa. En simultaneo a que ella se levantaba para salir huyendo el tigre aumentó su velocidad con un salto en una embestida directa hacia el espadachín que estaba pronunciando unas palabras para la bestia, atacando sin dudar al muchacho apenas este se presentó frente a su rango de visión.

Cada músculo de la bestia parecía un engranaje de una máquina de relojería perfecta, levantándose en sus dos patas traseras para lanzar un poderoso zarpazo de la garra derecha eh dirección descendente diagonal al torso del espadachín. La criatura ejercería el peso de todo su cuerpo en el ataque tras haber aterrizado a un metro de distancia del espadachín, pues efectivamente la bestia tenía hambre, con la provocación del espadachín previa a sus ordenes que no hicieron más que darle una apertura para poder demostrar porqué nunca se debía acorralar a una cobarde, ni a una bestia herida o hambrienta.

El zarpazo llegó junto con la orden del espadachín, como si la bestia pudiese oler la tensión en el aire gracia a su instinto de cazador.

Contenido Oculto




Off
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#4

Intensos. Los ojos rojos del joven espadachín una vez más brillaron ante lo que tenía frente a el viendo perfectamente como aquella bestia se lanzaba hacia el con intención de atacarlo. No parecía ser un tigre fácil de domesticar pero quien sabe, quizá algún día le recibiera con los ojos de ternura al llegar a casa como hacen los perros cuando su dueño vuelve al hogar. Era un tigre y era rápido, ahora todo cuanto estaba a su alrededor ya le daba igual puesto que lo único en lo que podía pensar era que un tigre se le venia encima ¿correr? podría ser una opción pero ese tigre era cuanto menos rápido, correr no era una opción para el además de que tampoco era su estilo para nada. Al verlo aumentar la velocidad hacia el sin ni si quiera pensarlo desenvaino ambas armas con intenciones asesinas a la vez que hablaba, puesto que ya tenia ambas manos en la empuñadura de sus katanas. - Mugen - la situación no requería contenciones por su parte. ¿Pelear con un tigre? Por que no, era el mejor entretenimiento que iba a tener el tigre después de pasar 5 años danzando de un lado para otro en ese circo del que había escapado, aunque Barald todavía no había relacionado su procedencia, lo pensaría más tarde cuando todo hubiera acabado. Siempre mencionaba el nombre de su técnica por ser fiel creyente de que si la nombraba, aumentaría su potencia.

El tigre en tamaño era un tigre estandar, de largo media 2,6 metros y su altura a cuatro patas rozaba el metro de alto, a resumidas cuentas: un tigre común como cualquier otro. Aprovecharía la distancia en combate que le proporcionaban sus armas para golpear antes de que el tigre lo hiciera, justo cuando el tigre se alzaba frente a el para ponerse sobre sus dos patas. Antes si quiera de decir su técnica ya estaba desenvainando sus katanas aprovechando el movimiento del desenvaine sin cambiar ni un ápice del recorrido que harían ambas manos al desenvainar para actuar lo más rápido posible, lanzando dos cortes ascendentes de manera vertical para rasgar la carne con el extremo del filo de ambas armas de la cara del tigre que justamente se estaba alzando frente a el, provocándole dos cortes en la boca e interceptándolo con su ataque antes de que iniciara su zarpazo, justamente en lo que hacía la transición a ponerse sobre sus dos patas.

Barald era un diestro espadachín entrenado en el noble arte de desmembrar brazitos, cortar cabezas y esas cosas, no destacaba en nada más y no había peleado nunca contra un tigre, pero le iba a echar pelotas a la situación.  ¿Por que ayudaba a la mujer? bueno ¿el tigre se la iba a comer no? era un hombre valiente frente a una mujer asustada y en apuros, no ayudarla seria de pussys. - Vamos corre, no lo pienses, todavía llegas a casa. Diles que te salvo el dueño de la armería. - Propaganda gratis, si por que no, y encima se hacía el duro frente a toda la plaza y salvaba a una mujercita en apuros. Todo ganancias. Mantenía su tren inferior tenso, preparado para arremeter en cualquier momento. 

Off
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1233 + 0 = 1233
Energia: 1037 - 113 = 924
Espiritu: 201 + 0 = 201
#5
El impacto de los cortes que propinó el oriundo de Roshwan no detuvo a la bestia, los filos de las armas cortaron la carne de su hocico y si bien la sangre fluía el dolor de la bestia se convirtió en furia pura avanzando nuevamente para cortar la distancia entre ellos. Sus pupilas se dilataron ante el estímulo sensorial del dolor, un gruño emergió de su pecho a medida que sus patas traseras se clavaban firmes en el adoquín con otro zarpazo de sus garras en dirección al espadachín, el mismo era descendente y buscaba claramente herir el cuello del muchacho yendo hacia los puntos vitales.

La herida solo había logrado encender aun mas su instinto de caza, ahora no era una atracción del circo sino un cazador más de la jungla dispuesto a matar a su presa comprimida en trescientos kilos de violencia.

En la plazoleta de Sorbet no quedaba ni un alma más que el espadachín y la bestia, o al menos eso parecía ser el caso hasta que desde el callejón Este y Oeste comenzaron a acercarse dos siluetas de tamaños menores pero aún colosales en comparación a un felino doméstico, igual de agraciados. Sus pasos eran precisos analizando la situación que ante sus miradas salvajes se desenvolvían, casi en sincronía los mismos comenzaban a andar alrededor del alfa que parecías estar dispuesto a darlo todo por el codiciado alimento tras tres días sin probar bocado.

Contenido Oculto


La respiración de las bestias era constante, precisa, sus miradas metódicas. Parecían estar respetando el rito de caza de su líder ¿Pero podía estar seguro de ello el espadachín? Uno de ellos llegó a cinco metros de distancia de su flanco izquierdo, y el tercero por el flanco derecho en cualquier momento podría desencadenarse una carnicería en la que ninguno de los cuatro podría quedar bien parado...


Off
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#6

La pregunta del día es ¿se comerá a la gente cuando lo saque a pasear? domesticar a un tigre joder ¿acaso sería posible? Barald imaginaba cosas como ir a comprar tabaco montado en su tigre, frontear con las babys diciendo cosas como "Tranquilas no muerde aquí el único que muerde soy yo" mientras caminaba por la ciudad con una cadena de oro atada a su cuello. Deeeemnnnn estaría genial. ¿quién cojones tiene un tigre de mascota? aunque mira no creo que fuera una buena idea porque era bien agresivo, quizá se comiera a aun par de personas en un paseo matutino con el objetivo de sacarle de casa para que hiciera caca y joder, nadie quiere tener la mierda de un puto tigre en una alfombra aterciopelada del salón, tu casa podría oler a mierda por toda una eternidad. Ni si quiera haber recibido dos cortes rápidos frenarían la sed de sangre de nuestro querido amigo peludo con zarpas afiladas, majestuoso animal, cazador instintivo. Lo único que el muchacho sabía de el era que no le gustaban las naranjas. Claro joder, lo que le gusta es la carne fresca. ¿Lo domesticaré si le llevo a comer Wagyu? Los pensamientos de Barald eran rápidos, era ese tipo de persona que podía estar pensando cualquier tontería y mantener su porte serio y centrado en el combate.

El muchacho acababa de impactar sus dos cortes y ahora pensaba interceptar su nueva acometida. En cuanto el tigre pudo, volvió a arremeter frente al espadachín. Lo vio claro. Mantenía ambas piernas tensas, semi flexionadas preparando un movimiento en cualquier dirección en cualquier momento. - Vamos corre, no lo pienses, todavi... - Ahora el tigre se clavaba en el suelo con ambas patas y decidía volver a lanzar un zarpazo buscando su cuello, le impresionó su tamaño, lo hacían enorme. Sus 300 kilos de bestia depredadora eran impresionantes. El estilo de pelea del chico katanas era fluido así como el movimiento de un pez dentro del agua, la coordinación de su mente y el acero de sus armas era peligrosa y responder rápido a todo lo que entre en su rango de acción siempre era su manera de actuar. El espadachín vio el ataque de nuevo y decidió defenderse al mismo. Con un movimiento rápido empleó un golpe con el canto de su katana derecha volviendo a hacer un movimiento ascendente de su arma pero que esta vez no buscaba cortar la carne, su objetivo era distinto. 
Contenido Oculto
Con el canto del arma debido a su posición, golpearía hacia arriba a modo de defensa contra el zarpazo del tigre, impactando en la pata del tigre desviando la trayectoria de su ataque para que el zarpazo, en vez de llegar a su cuello e impactar; pasara por encima de la cabeza de Barald. -a llegas a casa, diles que te salv... -La propia ley de la física harían que el tigre por inercia girara el cuerpo acompañando el zarpazo que no llegaría a frenarse pues daba un zarpazo al aire, creando un hueco en el costado del tigre debido al propio ataque fallido. Noto algo dentro de el, su maestro le solía hablar de esa sensación que te estremecía hasta la punta de los dedos cuando en medio de un combate encontrabas la sintonía perfecta en la batalla ¿es que acaso había conseguido alcanzar ese punto? Había mejorado mucho en todo este tiempo, tanto que se veía capaz de enfrentarse con un tigre, pero ... ¿contra 3? ¿ENSERIO? Todavía no había visto nada en en su visión periférica frontal de 180 grados hacia adelante puesto que tenía delante al tigre grande pero pronto podría ver aparecer a los dos amigos tigres tanto por la derecha como por la izquierda.
Contenido Oculto
Off

[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
#7
El tigre sintió el gélido movimiento del acero sobre su cuerpo antes de comprender el desvío que estaba aconteciendo, su embestida cargada de hambre, ferocidad y en cierto punto confusión por la herida en su morro que mermaba sus sentidos encontró una oposición inesperada. El filo de las armas no realizaron un corte, pero su fuerza fue redirigida con una precisión que logró descolocarlo en un instante. Sus garras rasparon el aire donde el pretendía encontrar el tacto cálido de la carne, y un gruño grave acompañó su movimiento desde el fondo de su pecho más furioso que adolorido. Sus orejas se aplastaron contra el suelo, sus bigotes rozaron el adoquín de la plazoleta, y su cola azotaba como un látigo el aire tratando de buscar estabilidad a la par que su cuerpo caía victima de la inercia. No entendía de reglas, tácticas o estrategias, en su mundo solo había hambre, confusión, el grito de la gente, las luces artificiales de la ciudad. Estaba lejos de la Selva Anazoma donde había sido separado de su familia hacia tiempo ya.

A medida que sus cuatro patas raspaban contra el asfalto, la bestia aprovechó el impulso de su ataque fallido para correr con una agilidad sorprendente para su tamaño marcando nuevamente una distancia de seis metros entre ellos manteniendo su mirada fija sobre el espadachín en todo momento ubicándose a un metro a la espalda del tigre de la Izquierda ¿Estaba huyendo, o se estaba reposicionando? Sangre caía de sus fauces, no estaba seguro de qué rumbo tomar más gruñó nuevamente con su ronquido agudo resonando a través de las paredes en un eco ensordecedor. En ese preciso momento los otros dos tigres saltaron al unísono en dirección al espadachín.

El tigre de la derecha dio un poderoso salto con garras extendidas, y su mandíbula abierta de par en par buscando cerrar sus colmillos a la altura de la garganta del espadachín en un arco descendente. Mientras que el otro por la izquierda avanzó con un salto rasante, casi rozando el suelo, como un proyectil de doscientos kilos de músculos y numerosas rayas que buscaban impactar de lleno sobre el espadachín buscando derribarlo. Parecía una masacre, pero cualquier que pudiese analizar correctamente el semblante del espadachín entendería que pese a todo, las bestias no podían contra el ingenio de los humanos y sus herramientas.

Off
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#8

¿Cómo describir aquella sensación? Era algo así como un impulso que recorría cada centímetro de su cuerpo hasta recorrer los dedos de sus manos. Había entrado en esa conexión de la que hablaba su maestro, sentía la absoluta conexión con sus armas. - o el dueño - - Seguía hablando mientras movía con rapidez sus armas en un movimiento paralelo la una de la otra. La velocidad de sus manos había aumentado, podía notarlo ¿a eso se refería el maestro? sin duda alguna si. Su nivel de espadachín había aumentado. - de la armeria - La técnica del infinito, la que nunca acaba, la que siempre vuelve. Nombraría su técnica al mismo tiempo que ambas hojas rasgaban la piel del pecho del tigre; el peli negro tras desviar realizaba dos cortes en diagonal descendentes de derecha a izquierda, aprovechando la posición previa a la que se encontraban sus brazos para atacar lo más rápido posible, habiendo elevado su diestra para desviar previamente. - Mugen - Esas serían sus palabras nada más acabara su frase anterior, cortando la piel del pecho del tigre. En el momento en el que el muchacho había desviado había creado un hueco en la defensa de su felino y majestuoso enemigo; momento que aprovechó sin lugar a dudas.

3 segundos.

Tras aquello el tigre cayó al suelo deslizándose. Barald en aquel momento pudo ver a los dos amiwitos tigres que ahora habían aparecido. ¿Pero que cojones? ¿esto ahora que es la maldita selva anazoma? ¿en que maldita ciudad aparecen 3 tigres atacando a la gente? Sorbet nunca dejaba de sorprenderlo a pesar de llevar tanto tiempo ahí. El tigre alfa se había reposicionado alejándose del chico y ahora sus dos compañeros se lanzaban contra Barald. Barald decidió adelantarse cuanto pudo a sus movimientos, lanzándose contra el primer tigre que venía con la boca abierta dando un salto hacia el para interceptarlo en el aire, volvió a realizar esta vez un corte ascendente con ambas armas en vertical para cortar a su enemigo y lanzarlo hacia arriba, dejando que el mismo siguiera el curso de su salto pasando por encima de el.

Ahora encontraba al otro tigre más abajo mientras caía al suelo; lanzo otros dos cortes simultáneos esta vez verticalmente hacia abajo para el segundo tigre que ahora, se lanzaba a por el tras haber derrotado a su otro compañero felino, dando dos cortes en su cabeza a la que caía, quedando justamente encima de el ahora segundo tigre derrotado. - ¿Qué harás tigre? Vamos, no quiero mataros. Podemos ser amigos. - Aun mantenía sus armas en alto, listas para seguir cortando todo cuanto llegara a entrar a su rango de acción, ese era su estilo, aunque cada vez estaba más cansado, comenzaría a jadear pronto debido al cansancio, pelear con un tigre lo mantenía en tensión constante, pero ¿contra 3? aquello empezaba a ser sobrehumano.

Off
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1233 + 0 = 1233
Energia: 924 - 713 = 211
Espiritu: 201 + 0 = 201
#9
El choque de los tres individuos involucrados fue brutal, y breve. Ambos tigres que habían saltado en una formación en pinza contra Barald encontraron la inefable verdad de su acero, no su carne cómo sus instintos habían impelido. Aquel tigre que buscó la garganta con sus fauces vio su impulso roto por la precisa reacción del espadachín; el filo fue inclemente antes de que sus colmillos pudieran cerrarse mientras que su cuerpo giró torpemente cayendo de costado contra los adoquines en un golpe seco incapaz de mantener la estabilidad con sus patas. El que volaba rasante para derribarlo no llegó a completar su vuelo antes de que los movimientos de Barald lo interceptasen, reduciendo la potencia y arrojándolo al suelo con violencia. Ambos cazadores de la jungla terminaron en el suelo echados en charcos de su propia sangre en la plazoleta que ahora era testigo de la lucha por la supervivencia. Los tigres aun respiraban, aunque con dificultad, inconscientes y sangrantes. El silencio de la noche se hizo presente nuevamente mientras el alfa de la manada observaba la situación analítico aun a distancia.

Sus ojos de cazador, con sus pupilas afiladas por el hambre voraz y su instinto de caza, se dilataron al sentir algo mucho más primitivo golpeando su espíritu: Miedo. Sus orejas previamente erguidas se ocultaron alrededor de su cráneo, su cola que funcionaba como un mástil para mantener el balance de su columna se movió entre su cola denotando la inseguridad que estaba sintiendo. Un gruñido por lo bajo, ya roto en comparación a los gritos cargados de convicción que había esgrimido previamente vibró desde su garganta a medida que contemplaba la escena: Esto ya no era una cacería para la bestia, los papeles se habían volteado y viendo los aceros que se movían como relámpagos solo pudo responder al instinto primitivo de su cuerpo girando por sobre su cuerpo.

Entonces giró por sobre sus talones, su cuerpo comenzó a correr en dirección al callejón más cercano avanzando con dificultad por sus heridas tan solo unos cinco metros por el sendero del noreste, buscando que todo su cuerpo explotase como un misil en dirección ajena al espadachín con un solo propósito en mente: Huir de su destino inevitable, replegarse, comer, sobrevivir. Su figura se adentró en las sombras del callejón dispuesto a hacer todo lo que estuviese en su poder para escapar del juicio del pirata, quien era juez, jurado y verdugo.

Off
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#10

El silencio se había hecho en el lugar y la situación había durado menos de lo que el muchacho esperaba. El pelinegro jadeaba por el cansancio tras haber vencido a los dos tigres y el más grande de ellos había perdido la mirada asesina que tenía antes de encontrarse contra el el frio y afilado acero de las armas creadas por el hombre. Las miradas de ambos depredadores se entrelazaban, el felino tenía las pupilas completamente dilatadas, en cambio los ojos rojos del espadachín lo miraban con firmeza, sin ápice de duda listo para rematarlo si volvía a atacar. Era un peligro tener a estas 3 bestias sueltas recorriendo la ciudad la cosa es ¿de donde escaparon? fue en aquel preciso instante ahora que el fragor de la batalla se había detenido cuando las piezas dentro de su cabeza encajaron. - Ah claro ¿escapasteis del circo de la luna no? - Sus pensamientos se aclararon y en ese preciso momento supo de donde habían salido los tres tigres. 

El tigre alfa había perdido su sed de sangre y a pesar de ser un animal con poca inteligencia entendía perfectamente la situación, el papel de presa se había invertido desde que el espadachín había entrado en su vida. Era curioso como un animal que no entiende la vida como tal comprende como funciona el mundo en realidad; esta es la ley del más fuerte, la ley de la selva, la ley de la vida. Al ver como se daba media vuelta envaino de nuevo sus armas en la cintura mientras observaba su retirada por el callejon.
 
¿Perseguirlo? sinceramente dejar suelto a un tigre por la ciudad era algo cuanto menos inteligente pero quien sabe ¿volvería a aquel lugar del que procedía? ser un tigre de un maldito circo debe ser una mierda le quedaría mejor ser la mascota de Barald - Oye espera quiero que seas mi mascota bah pero si no me entiende. - Dijo el muchacho que ahora miraba al suelo pensando en que hacer con esos dos tigres a la que se encendía un cigarro y daba un par de caladas. - ¿Vendra alguien a buscarlos? - Entre pregunta y pregunta el muchacho al fin se decidió a que hacer. El tigre alfa estaba herido y dejaba un rastro de sangre a su paso, sería fácil encontrarlo si seguía su rastro así que comenzó a perseguirlo.

El tigre alfa en comparación con Barald era muy rápido, tanto que pronto lo dejaría de ver, sin embargo seguir el rastro de sangre le haría encontrarle pronto. La aparición de 3 tigres en una plaza de Sorbet alertaría a las autoridades del lugar pronto y probablemente aparecieran en cualquier momento para hacerse cargo de la situación, aunque la amenazaba ya había sido neutralizada por un armero "corriente" aun vendrían a colgarse medallas, estos marines siempre aparecen mas tarde de lo que deben, igual quien sabe si recogerían a los tigres y los devolverían a su lugar de procedencia, de momento Barald perseguiría al tigre para intentar hacerle su mascota.

Off
[Imagen: FIRMA.jpg]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)