Marines en traslado [presente absoluto]
#1
Apenas una semana después de su llegada, el momento de volver a marcharse había llegado. Tiene mucho trabajo que hacer, y parece ser que a cargos superiores de la Marina les ha interesado la información que ha entregado sobre la red de tráfico en el Reino de Samba. ¿Solución? Moverse a nuevos territorios con posible presencia de piratas, buscando con ello ver si sus habilidades y su forma de pensar le sirven para algo más. 

Sigue sin ser nadie, pero es precisamente eso lo que les llama la atención a los de arriba. La mayoría de marines no destacan por sí solos en ningún momento, y los que lo hacen tarde o temprano terminan ascendiendo. ¿Sería ese su momento finalmente? No lo tiene claro, pero está dispuesto a intentarlo, al menos, para hacerles ver a los de arriba que tiene algo que mostrar al mundo. Incluso como Sargento, estará muy lejos de lograr su objetivo, pero desde luego ese sería un buen punto de inicio, un primer paso que por fin estaba dando.

Una vez más, temprano en la mañana con su maleta preparada se acercaría con bastante antelación al puerto, uno de los pocos en los que La Marina tiene algo de presencia con la que él puede sentirse tranquilo. No quiere encontrar inconvenientes durante el viaje, y por ello decide ir donde las cosas están algo más controladas. Por suerte, ha podido despedirse de sus compañeros de división, prometiendo que volverían a encontrase muy pronto, cuando las órdenes les llevasen a juntarse una vez más. Lo más seguro, es que no fuese tan tarde como él está dispuesto a pensar.

Cuando por fin llegó la hora de embarcar, fue con bastante calma, mirando a sus alrededores para comprobar si conocía a alguien que fuese a tomar aquella embarcación. Si aquel era el caso, por desgracia, no lo había visto.

"Bien, veamos que me puedo encontrar en la isla de Baterilla"

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#2
No tenía pensado el regresar todavía. Pero, había decidido acompañar a uno de nuestros reclutas a Isla Baterilla aprovechando la oportunidad de viaje para redactar un informe que entregaría en respecto a nuestra asignación, sencillamente preocupado a la posibilidad de que hubiera algún error, pero también para así poder presentar una asistencia sobre quienes habían sido los reclutas presentes en nuestra primera reunión oficial como división #75, porque había cadetes que no se habían presentado, personas que sí no habían llegado esperaría que nos enviaran informes justificativos con relación a sus excusas o incidentes impeditivos durante los próximos días de semana.

No era necesario que toda la división cesara sus actividades de patrullaje en Reino de Samba por lo que tampoco solicite despliegue completo de la unidad, sino únicamente les notifique de mi partida con razón administrativa, no quería que se preocuparan o descuidaran responsabilidades, mi retiro era únicamente con fin de entregar este reporte en compañía de nuestro experto económico, político y nuestra perito en logística naval sobre la división, por factores de protocolo, como un reporte general para confirmarse nuestro reciente estado o sí adicionalmente requeríamos enfocarnos para una misión que no había llegado, hacer un pequeño papeleo parecía muy razonable.

-La verdad es que debo admitir igualmente y esperaba pedirte que me acompañaras a Isla Baterilla, Kael. Uhm.- confesaría con agrado, apuntando con mi dedo índice casi como un regaño mientras sostenía un jugo de piña con despreocupación e iba vestido en uniforme apoyándome de una barandilla, observando el horizonte y a la isla, porque el barco empezaba a zarpar, entonces nuestro viaje también estaba comenzando y deberíamos de ser en cierta medida un cuerpo de seguridad para los civiles abordo, nada nuevo de lo que no estuviera acostumbrado, entonces hice un gesto de brindis, alzando el brazo por encima de mi hombro mientras sacaba de la carpeta en mi exploradora un sobre de papel amarillo que entregaría a este, para que revisara el contenido con sus saberes.

-No conozco el protocolo que nuestra institución sigue pero quisiera ver si puedes ayudarme.- razone, dejando una propuesta legal que intentaríamos entregar en la base marine de baterilla una vez que hubiéramos llegado, entonces me retire, estirando ambos hombros con indiferencia mientras empezaba a vigilar la cubierta del barco mientras este se iba alejando de la costa, observando a alguno que otro pasajero, al barco alejándose de la isla, pero sobre todo mirando hacia adelante con una fijación de haber conseguido un buen grupo de compañeros que parecían confiables o por lo menos con la suficiente determinación para confiarles mi vida durante el viaje.

-Leelo con calma, que son los documentos de matrimonio entre Shin y Choi ¿o era quizas una solicitud de baja por heridas graves?.- bromeria a lo lejos, mintiendo 2 veces, con tonterias sin sentidos, sobre lo que podia imaginarse del reporte mientras me iba marchando.

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#3
Tal y como habíamos acordado, Ritsu se quedaría en la isla de Samba un tiempo más. Como hacía tiempo que contábamos con mi sueldo en la Marina, no teníamos tantos problemas económicos, y debido a mi trabajo no era tampoco la primera vez que nos separábamos temporalmente. Siempre nos habíamos reencontrado con cartas, así que esta vez tampoco sería un problema.

Lo que sí es un problema… ¡es llevar tantas cosas encima!

Intento darme prisa mientras camino, llevando una gran mochila deportiva cilíndrica a cada lado de la cintura y una gran mochila en la espalda, ¡pero es muy difícil! Y más teniendo en cuenta mi arma. ¡Qué duro es ser una chica en la Marina!

—Ey… ¡esperad! —intento gritar sin mucho éxito a Kael y a Dashrath mientras me acerco agotada—. ¡Ya… llego…!

Resoplando, termino de subir lenta y pesadamente la pasarela del barco, asegurándome de mantener el equilibrio con cada paso, y me dejo caer a un lado para no estorbar el paso a quienes quedaran por subir. Caigo de rodillas con un suspiro y me quedo apoyando la espalda contra la baranda… o, más bien, contra la mochila que me separa de ella.
—Vale… ya está todo bien… —logro decir al tiempo que termino de tomar aliento y pode al fin sonreír a mis compañeros—. ¡Me alegro de veros! Qué ganas de tener nuestro propio barco, ¿verdad? ¡Va a ser genial cuando no tengamos que hacer esto cada vez que cambiemos de sitio! —exclamo alegremente, feliz de simplemente imaginarlo—. ¿Sabéis por dónde se va al lugar en el que dormiremos? Me gustaría dejar todo esto antes de explorar el resto de barco. Espera… —Miro confusa sus bártulos—. ¿Eso es TODO lo que traéis?

No puede ser que pretendan viajar solo con eso. ¿Y si surge una misión de infiltración? ¿Y si hay una fiesta? ¿Y si…? ¿Y si…? ¡Hombres! ¡Hombres tenían que ser!

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[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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#4
Una buque no se mueve sin el navegador...


Dravenia ya tenía todo previsto, quizás una e sus mejores cualidades era la de proyectarse ante los eventos. Hae-won le había comentado que se reuniría con varios de los tripulantes para hacer una solicitud a la superioridad "Esto realmente no tiene ni pìes, ni cabeza...." Pensó la pelirroja. "Si la superioridad lo hubiera creído pertinente, de la misma forma que los asignaron como división 75, también habrian de habernos entregado un navío... No solo se puede ir uno a presentar al alto mando Marine, solicitando un barco ¿Quién demonios creemos que somos para exigir?" Continúa analizando en silencio mientras va haciendo sus maletas sin demasiado agrado. ¿Qué si iría con el resto de la tripulación? Claro, eso era un hecho, no por que quisiera formar parte de esta revolucionaria idea de... "Pedir al alto mando Marine, como si fuesen una asociación benéfica para desvalidos. Hacer esto es demostrar incapacidad de poder logístico y coordinación como División." Así es como lo ve. Así es el mundo del Oficial, así fue su formación y al parecer los otros no lo entendían, quizás porque no vivieron la academia. "Porque un Oficial de Comando es quien se encarga de todo esto... Para eso somos formados, para coordinar y dirigir... Para saber que hacer. Falta mucho de eso en esta División... Protocolo naval, tradiciones... El deber ser." Suspira. Al mirar a su alrededor todo estaba listo. Maletas hechas, Uniforme planchado y listo para su uso. Botas pulidas y relucientes. Solo quedaba esperar el amanecer...

(**)

Luego del amanecer, Dravenia se encontraba lista para partir. Se reunió con Hae-won para efectuar el desayuno y busco a cuatro subalternos pertenecientes a la tropa alistada, para que se encarguen de cargar sus maletas y las de Choi y poder caminar con más libertad hacía el muelle donde se encuentra el barco que las va a trasladar. —Hae-won... Tus pasos son muy cortos, eres muy enana.— Le insulta, aunque había afecto en ese tono de voz medianamente amable que usó. Igualmente es algo normal, la pelirroja es gruñona y le impacientaba caminar a un ritmo tan lento, aunque la verdad hace mucho que dejó de importarle insultar a Choi, si lo meditaba, quizás si no la insultaba, Hae-won podría creer que algo pasaba, pues siempre había sido así con su mejor amiga, además que la amabilidad no era parte de su ser.

Se detiene de pronto y la mira. —No, no me mires así, y la escusa no será que vas arrugar mi uniforme. Vamos. Sube...— Se coloca frente a Choi, dándole la espalda, se agacha para permitir que su amiga se acerque y suba. —...No voy a permitir que el comandante del barco nos haga un llamado de atención por haber llegado retardadas al zarpe.— Le advierte sin dejar espacio a que su compañera si quiera replique. Estas acciones le hacían recordar sus tiempos de academia... Y si quizás alguien se hubiera fijado con atención, habria notado que aquellos recuerdos sacaron una ligera y muy leve sonrisa en los labios de Arclight.

Mientras camina ve que una chica iba bastante atareada con sus cosas “¿Qué llevaba allí; una casa por piezas? “ Más no pudo evitar sonrojarse al ver su lindo cabello rubio, por lo que apartó la mirada para evitar que Choi apoyada en su espalda pudiera percibir el sonrojo, aunque no valía de nada, no era un secreto para Hae-won que la pelirroja sentía atracción por las chicas rubias. Así que sostiene con fuerza a su mejor amiga y apresura el paso para adelantar a la chica rubia y eso provocó que los cuatro tropas que venían detrás con sus maletas y las de su mejor amiga tuvieran que apresurar el paso.

Al estar frente a la escala de media luna, que es el nombre de la plataforma tipo pasarela que va del buque al muelle, se detiene. —No, no, Hae-won, bajas cuando estemos sobre el buque. — Advierte y comienza a subir. —Sostente. — Le recuerda, aunque solo fue por cortesía, Dravenia tenia una excelente aptitud física, entrenaba diario. Ya sobre el barco, baja a su amiga y observa a su alrededor, supervisando que aquellos cuatro chicos le dejasen el equipaje a bordo. —Iré a ver cual es nuestro camarote…— Le dice a Choi. —Por cierto… Estaré presente en su reunión suicida. — Le comenta refiriéndose a la locura de entregar una solicitud a la superioridad, Dravenia creía que quizás aquellos que llevarían la solicitud se reunirían en algún momento del dia, posiblemente les vendría bien que otra oficial de comando estuviera presente, además de Choi que era la ingeniera de la División 75. —Un buque no zarpa sin navegador, a pesar de que tenga a su ingeniero naval. — Le dice de manera seria, aunque era un chiste, que para nada estaba fuera de la realidad. “Una persona puede vivir estando loco… Pero no podrá andar sin corazón… Así como un barco jamás podría zarpar sin el navegador.” Se reafirma mientras se aleja de Choi, para confirmar su estadía a bordo.
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#5
—Hmmmmmmmmmmmmmmmmmm…

Esto tiene que ser una broma en toda regla y sentido.

¿Desde cuándo Dravenia Arclight es capaz de ofrecerse como transporte para alguien como Hae-won? La idea es extraña, descabellada, ridícula y puedo jurarles, mis estimados lectores, que está muriéndose de pena ahora mismo. No solo por la situación extraña que tiene que vivir, sino porque sus compañeros seguramente harán algún tipo de comentario al respecto de todo esto.

—Dravenia… Tu condición física es envidiable pero, hermana —La dama simplemente se mantiene en silencio por unos minutos mientras mira a los pobres caballeros cargar con todas sus cosas—... Que manera más inmersiva de llamarme chichón de suelo, ¿eh? Eres creativa incluso hasta para eso.

Y, si lo vemos desde una perspectiva global… ¿Esperaba otra cosa de su mejor amiga? No. La conoce lo suficiente como para saber que estas actitudes son una posibilidad constante entre las dos. No lo va a negar, le genera una extraña diversión verla atenta a esa clase de detalles, a pesar de que utiliza métodos extraños para ello. A la verdad, no se puede quejar demasiado, no cuando tiene transporte gratis y no está moviendo un dedo.

Aún así, la vergüenza le puede más que la propia comodidad.

Cuando baja, junto a todas las cosas que sus compañeros dejan allí, la dama simplemente respira varias veces mientras se acomoda la ropa. Lleva de nueva cuenta el cabello detrás de su oreja, rezando que absolútamente nadie conocido más allá de la pobre Nyra, que fue dejada atrás por Dravenia en su momento, haya visto semejante espectáculo.

Simple es su andar. Mantiene el porte a pesar del ridículo mientras mira desde los barandales cómo es que el barco se va alejando en dirección a nuevos destinos. Si tuviera que decir algo más, luego de escuchar a Kuroshiro, es que tiene razón respecto a los hombres. Se acerca a la dama de cabello rubio y orejas de zorro, y sonríe de medio lado.

—No deben tener la fuerza de mi amiga, que fue capaz de cargarme hasta aquí —Por los dioses, se quiere morir, pero lo único que le nace en esos momentos es la propia risa del absurdo y la incomprensión—, pero al menos no tuve que cargar con todo mi equipaje yo sola. Creo que traje un poquito más que tú, con eso te digo todo.

También está el hecho de que los hombres son extremadamente simples a la hora de empacar cosas. Es peor darse cuenta de que todo, incluso lo más sencillo, puede quedarles bien y verse fabulosos. La envidia le corroe en ese aspecto, pero nada puede hacer. Con el atavío de su posición y su facción, y las nuevas esperanzas puestas en el grandioso mar, da su primer paso como miembro de la división setenta y cinco junto a sus compañeros.

—Por los dioses, solo espero que Hasegawa no haya visto semejante espectáculo…

Porque sabe, y lo sabe muy bien, que va a hacer una burla, un pequeño chiste, una mirada o incluso un comentario al respecto, y ella querrá arrojarle a la cara una botella de licor que no se puede permitir porque tiene que ahorrar dinero.

Ah… Maldita sea, esto de ser un ahorrador consciente es horrible.
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#6
Insurrecto, rebelde y cabezota, por supuesto que tras enterarse de la incursión, Hasegawa decidió que iba a participar aún y si el consejo general fue que no hacía falta la marcha de todos hacia la Isla Baterilla, porque no se explicaba una manera lógica de separar a la División al menos desde su impulso más sobreprotector, de cierta forma los veía a todos hacia abajo, quizás por exceso de confianza o mismamente un ego desconsiderado con las habilidades de otros.

Era el precio de un poder creciente, aspecto que todavía no terminaba de asimilar.

Por ello ya se encontraba en el barco, y es más, en su camarote. Aunque algunas personas tenían quejas sobre esa afirmación, sólo que un durmiente Hasegawa no se había dado cuenta de ello, y no fue hasta unos minutos después de la irrupción que percibió el elemento disonante en la escena.

Una mujer, casi anciana, uniformada como si fuese parte del personal de limpieza en el crucero comercial. Lo mira, con parpadeos varios, ampliamente sorprendida, algo que Shin responde de la misma forma, aunque algo más confuso desde la cama, pues acababa de despertar. El silencio se rompe con un grito abrupto del albino, que es respondido con otro igual de alto por parte de la trabajadora.

—¿¡Qué hace usted aquí, anciana pervertida!? —recogido sobre una esquina de la habitación, la señala, acusativo.

—¡Eso debería preguntarle yo, jovencito inapropiado! —ella también extendió el dedo índice hacia el marine, aunque Shin ladeó la cabeza, sin entenderlo del todo. —¡Se supone que esta habitación debería estar desocupada! ¡Usted se ha confundido! —irónicamente la acusación tenía sentido, porque no recordaba haber leído correctamente el número de su camarote, pero igualmente fue algo que le impactó.

—¿Ah? ¿AAAAAAAH? —Y lo expresó llevándose ambas manos al rostro, exagerando en gestos una sorpresa que nació desde la más absoluta sinceridad.

[...]

Camina entre los pasillos del barco hasta reubicarse entre la zona de llegada. Imaginaba que sus compañeros de división iban a rondar ese sector dadas las horas, pero antes de eso tuvo que quitarse las gafas de sol negras, considerando que uno de los dos cristales yacían rotos por un golpe de una anciana que tenía más fuerza de la que aparentaba. Detalles. En el medio, sintió un escalofrío repentino en el cuerpo, sumado a un estornudo que parecía simbolizar que estaban hablando de él, y peor aún, vinculándolo a compromisos, ¿será que esas energías extrañas existen realmente en el mundo? Quién sabe.

Al llegar, los vio reunidos, interactuando, y de soslayo a una pelirroja cargando el pequeño cuerpo de lo que parecía Choi Hae-won. Tuvo que contener la risa, porque parecía excesivamente acelerada en su paso, aunque la propia albina no tardaría en llegar, curiosamente poco antes que él, y no tuvo mejor idea que nombrarlo, algo que desató de manera inmediata su carcajada.

—¡Whahahaha! —sonoro, se hizo notar —¡Oye, ChoiChoi! ¡Juraría que aumentaste la estatura de Nia unos quince centímetros nomás, whahahaha! —se lleva ambas manos al estómago, aunque de forma abrupta se calla, se endereza y se gira a Dashrath, señalándolo con el índice. —Tú no formas parte de esta conversación. —puntualizó, porque claro, burlarse de otras estaturas era tonto cuando el más alto de ellos llegaba a tres metros, ni más ni menos.

—¿Pensaron que se iban a librar de mí? ¡Por favor! Juraría que se morirían de aburrimiento en el viaje si me hubiese quedado en Samba. Aunque... voy a extrañar esa isla. —se apoya en la baranda, extendiendo la mano hacia el reino que abandonaban. —De todas formas, ¿ustedes trajeron equipaje? Porque yo olvidé mis cosas donde me hospedaba, heh. —un auténtico desastre...

Y lo peor es que no mentía, iba a Baterilla con lo que tenía puesto. Es decir, su uniforme, la katana, su den den, el colgante de su clan, muchos berries y las ganas infaltables de fastidiar al resto con su humor absurdo.

Iba a ser un viaje divertido.

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[Imagen: vEBNZb3.png]
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#7
  • ¡ADVERTENCIA! A nivel de tiempos es cierto que el primer post de Karl se realiza en el día 60. Pero esto ha de quedar reflejado en el propio post (parte superior, por ejemplo) y no en los spoilers. Ninguno lo ha hecho, aunque el obligatorio es el primero. Porfavor, tened esto en cuenta para la próxima o se os echará para atrás todo el tema. Hoy podéis cruzar el mar, pero sed conscientes de la importancia de la guía de tiempos. Buen viaje!


✘
TEMA: CERRADO


STAFF DE NAKAMA NO MI
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