División 75, reuníos. [Presente relativo]
#1
Había llegado el día...

Día 49 de Primavera, Año 17

Una tarde de trabajo habitual había sido cancelada para hacerle llegar un aviso, una carta oficial de la Marina se había hecho llegar hasta sus manos para dar al joven un comunicado importante. Habían pasado años desde que recibía una con un sobre en estas características. La elegancia en el sello del escudo no daba pie a ninguna duda, y el recuerdo de aquellos días se hizo eco entre sus pensamientos: Le estaban llamando para entrar en una nueva división. 

Nuevos compañeros, aliados, camaradas y compañeros de armas con los que compartir destino hasta el fin de su servicio...o hasta el último de sus días.

La Marina le ha entregado una nueva oportunidad. 

Abrió el sobre con cuidado, preguntándose quiénes serían aquellos integrantes que, de una forma u otra, habían terminado formando parte de aquel nuevo escuadrón. Sorprendentemente, la división a la que había sido asignado no era una con un número tan alto como las montañas. No formaba parte de un equipo de pacotilla, y el escudo marcaba claramente un número importante. La división 75, presentada con una ilustración como orgullo de la Marina, estaba presentado en un papel con las letras escritas en relieve, y la decoración en los extremos de las hojas de color aguamarina, a pesar de hacerse conocidas, terminaron incomodando una vez más a Kael, pero esta vez no se sentía orgulloso de ello. Sabía que tarde o temprano alguien terminaría valorándolo de esa manera, sabiendo que su lealtad y su silencio lo harían un firme candidato. 

 
En la misma hoja, aparecía un apartado de los integrantes de la tripulación, pero ninguno de ellos estipulaba como el capitán. La confusión no tardó en verse resuelta al ver la firma de nada menos que el Almirante Markus, quién había expresado la igualdad de condiciones entre los miembros...menos de aquellos que no eran humanos. 

"¿Nos espera en el nuevo mundo para unirnos a él?" Los pensamientos que aquella noticia le generaba, los guardaría profundamente en su interior, devolviendo su mirada una vez más hasta aquellos integrantes. El único nombre que pudo reconocer al instante fue el de su amigo, Hasegawa Shin, el inseparable, quién una vez más había terminado unido a él por orden de los superiores. Estaba claro que el caso de ambos había sido sopesado el tiempo suficiente como para volver a ponerlos en conjunto, y la única pregunta que podía dejar en el aire, es si finalmente volvería a tomar el puesto de capitán de la flota.

"Oh...me acuerdo de esta chica. Nyra Kuroshiro. ¿Cuánto tiempo ha pasado?" No recuerda cuando fue la última vez que coincidieron, y tampoco llegaron a hablar en exceso durante los últimos años. Apenas recuerda su rostro, y mucho menos su nombre, pero el recuerdo volvió como un torrente a su mente en cuanto lo leyó. Quizás era solo una coincidencia, pero para él, no podía sino surgirle la duda de que había algo, -o alguien-, más involucrado en todo esto.

Las dudas volvieron a surgir en su mente al leer el nombre de Choi, y durante un instante comenzó a intercambiar el color de pelo de ambas mujeres. Sabe que una posee un rubio cenizo, mientras que la otra es un color más albino, pero es incapaz de recordar cuál tenía cuál.

"Supongo que se me hacen más parecidos de lo que debería". 

Y por último, entre ellos había dos nombres que no le sonaban en absoluto: Dravenia Arclight, y Dashrath Rifenhardt. Leerlo mentalmente era mucho más sencillo que tratar de pronunciarlo, y muy seguramente trataría de evitar intentarlo en su presencia hasta que otra persona distinta lo pronunciase correctamente. Eso, si es que no se le olvida antes...

"Debo reunirme con ellos en el Reino de Samba...será mejor que haga las maletas". 

No tuve tiempo que perder, y cómo si nada, el tiempo comenzó a avanzar mucho más deprisa sabiendo que mi única misión era, finalmente, reunirme con los demás.

Día 53 de Primavera, año 17

A primera hora en el cuartel de la isla, ni siquiera había tenido tiempo de intentar buscar a su compañero albino. Sabía perfectamente que ponerse al día antes de tiempo le traería dolores de cabeza innecesarios, y decidió esperar por ello hasta que finalmente estuviesen realizadas las presentaciones y tuviesen tiempo, verdaderamente, de sentarse a tomar una copa y hablar de lo que habían experimentado durante las últimas semanas.

No se presentó a la hora, sino que en su lugar, decidió llegar cuarenta y cinco minutos antes, sabiendo que conocía al menos a la mitad de los integrantes, y quería tener el espacio para poder hablar con cada uno de ellos por separado para saludarlos personalmente y eliminar posibles incomodidades antes de tiempo. 

"Podría apostar que este idiota es incluso capaz de llegar tarde". 

No se había preparado nada en especial, no se tenía tampoco previsto ninguna presencia formal, por lo que aunque sonase bastante incómodo, la única tarea de aquellos Marines era presentarse entre ellos y asimilar que, de una forma u otra, todos y cada uno de los que en aquella estancia se terminarían presentando serían los compañeros con los que de ahora en adelante, tendrían que considerarse tarde o temprano como una familia.
#2
Ese día había tragado saliva de manera pesada, dejando sobre la mesa de su habitación rentada en los suburbios pobres de Samba la carta de citación marine un largo rato. Ya había sido leída, y no sólo llamó su atención el número tan alto de inicio para la división, sino la coincidencia de que tantas personas conocidas hayan sido vinculadas a él, pues en los últimos días había conocido a Dravenia, Choi y un poco más atrás en el tiempo, a Dashrath, el único nombre que no le sonaba de nada era el de Nyra, pero seguramente si estaba en esa posición era por algo.

Obvió a Kael, siempre supo que serían compañeros una vez más.

Nadie fue nombrado capitán, parcialmente, supuso que por poseer todos el mismo rango dentro de la marina, aunque no tardó en sopesar las posibilidades y el poder que había obtenido por literalmente tener hambre y comer una fruta de la forma más casual y al azar posible. No creer en el destino resultaba jodido cuando sucedían cosas así, y temía que eventualmente la responsabilidad recaiga sobre sus hombros.

El caso, asistiría a la reunión pactada con su típico porte, increíblemente más temprano de lo que acostumbran sus modales típicos. Es decir, inexistentes. ¿Se habría vuelto algo más acelerado desde la obtención del poder vía fruta del diablo? Quién sabe, era una posibilidad sobre la que no tenía pensado profundizar.

Con el momento frente a sus narices, llegó al lugar acordado con impresionante puntualidad, tanta que fue el segundo en llegar. ¿Cómo no? Para nada le sorprende ver al siempre aplicado Kael ya en su sitio, haciendo contacto visual inmediatamente con el sujeto mientras llegaba a paso seguro y firme.

—¡Yō! Ha pasado un tiempo, inútil... —le expresa el cariño habitual en su saludo, no por nada le conoce hace años, habiendo forjado una confianza altísima tras tantas cosas que vivieron juntos. —Que fastidio, odio esperar a la gente... —suspira, encorvándose con pesadez y desgana, aunque aparentemente le dura poco porque casi de inmediato le da uno de sus ataques de hiperactividad.

—¡Oye, Kael! ¿Sabes, sabes? —se coloca a la derecha del pelinegro, agitando las manos cerradas en puños. Cualquiera diría que en ese momento puntual era un niño en el cuerpo de un adulto —¡Me hice super poderoso! —exclama, y se coloca a su izquierda como si se hubiese teletransportado —¡Me comí una fruta del suelo y ahora atravieso cosas y me muevo rapidísimo! ¡Ja! ¡Te dije que no me alcanzarías! —remata, colocándose frente a su compañero marine, ajustándose las gafas sobre sus ojos y dándose la vuelta, de espaldas a Omuyaga.

—¡Observa! —vuelve a exclamar, poco antes de transformar la totalidad de su cuerpo en luz y, literalmente, comenzar a correr en círculos alrededor del pobre hombre, a una velocidad inenarrablemente alta para el nivel militar tan bajo que ostentaban. El show duró unos segundos antes de frenar nuevamente delante de su amigo de la infancia, simulando estar agitado para hacerse el graciocillo.

—Puf, estoy demasiado viejo para esto. ¿Cuándo es que podemos jubilarnos? —cuestionó, antes de reincorporarse y extender el brazo hacia Kael, haciendo el símbolo de la paz —¿Has visto? Seremos imparables, ¡sólo déjamelo a mí! —palabras que traen fantasmas del pasado.

Con la diferencia de que con aquel nuevo poder y su experiencia previa, realmente sentía que podía hacer la diferencia en comparación de sus equivocaciones antiguas.

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#3

Desperté veinte minutos antes para las 7 de la madrugada, a primera instancia confundido e incapaz de razonar mientras qué desde las persianas de la habitación se filtraba un cálido brillo acompañado por el canto de tucanes, golondrinas y quizá otras aves, nada que pudiera considerarse inusual en una isla tropical como en Reino Samba pero que siendo sincero me resultaba más agotador que un despertador, un grito familiar o el olor del desayuno, aunque todavía mejor que mi periodo de entrenamiento, por lo que incapaz de poder quejarme del todo empecé a inclinar mi cuerpo hacia la derecha alzando mi espalda hasta levantarme lo suficiente, sin así chocar con el techo.

No puedo ocultar que mi gran cuerpo resentía no haber podido ocupar una habitación de mayor dimensión, pero haber escogido la más económica seguía siendo una decisión que había tomado y que me permite ahorrar dinero, razón por la que no llegue a tardar más de tres pasos en salir hasta los corredores del hotel por donde husmearía de cinco a diez minutos hasta conseguirme con el conserje que cada vez que me notaba ponía sus ojos en blanco, porque sabia que diría, sabia que favor iba a pedirle y antes de que pudiera escapar, casi como si estuviéramos en un partido de básquet me adelante suficiente para bloquear su paso junto a su carrito de productos de limpieza.

El conserje maldecía un poco cada vez, pero me dio las llaves del baño de empleados que por normas sanitarias era adecuado para distintas razas y reclamando otra victoria regrese a mi habitación con las llaves en mi poder, recogiendo algunos productos de limpieza, dos toallas de tamaño estándar y un juego completo de ropa para así poder dirigirme casi que en incognito hacia las duchas, entonces una vez ahí tuve que esperar otros 10 minutos, saludando a una de las mucamas que estaba por empezar su jornada y que desafortunadamente debo admitir que para este punto ya me reconocía, porque no era primera vez sino por el contrario lo había hecho una costumbre.

Me regaño un poco menos esta vez. Pero, supongo que eso también era un tipo de victoria por lo que sin mucho además de asentir y esperar, seria saludado otra vez, casi cariñosamente, en lo que la mucama se iba retirándose y encontraba paso libre para el baño que se adaptaba un poco mejor con mi tamaño de 3 metros que el estándar, tomando unos 15 minutos más hasta terminar el protocolo de limpieza que había generado de emergencia hasta hoy e intentando regresar a mi habitación, vestido y con una toalla en el cabello y una bolsa de cosas en la mano.

Los productos de aseo personal, la colonia con aroma ligero y el desodorante, todo lo termine regresando en mi habitación y debido a que no podía tirarme en cama con todo el gusto que hubiera deseado por sus limitaciones, refiriéndome a limitaciones de dimensión comparables a mi cuerpo, me dedique en revisar la agenda que tenia en mi calendario hasta percatarme casi de sorpresa que habíamos llegado finalmente a la primera reunión grupal, después de 20 días casi lo había olvidado siendo honesto, pero claro había ocurrido una situación extraordinaria y no podíamos evitar preocuparnos con que hubiéramos sido asignados por error con el ascenso de otra división.

En todo caso, me había ido preparando en el transcurso de la semana para tocar el tema con los otros novatos quienes posiblemente se habían embriagado sobre la idea de haber sido asignados como la división numero 75.

Incapaz de ignorar entre las primeras notas del periodico la busqueda de miembros de la marina para una de las organizacioens mas clasicas de los ultimos años. Quiero decir, realmente nunca me habia planteado entrar a Zoodiacool pero ahora que habia sido asignado de una division me preguntaba ¿qué division eran ellos?, ¿por qué su numero no era publico?, ¿era quiza otro plan de los almirantes?, tenia curiosidad no cabe duda.

Pero, no iba a obtener respuestas a ninguna de mis preguntas aqui por lo que simplemente pase a la siguiente pagina de la carpeta, mientras tomaba un respiro y empezaba a salir de la habitacion, recorriendo los pasillos esta vez con mucha mas calma, aunque esta vez sin prestar demasiada atencion, sin mirar hacia el frente, unicamente hacia abajo, evitando tropezar, evitando chocar, pero en ritmo lento mientras leia unos informes. 

En  general archivos de los reclutas que habian sido asignados a la Division 75. Sin excepcion aparente.

Aunque, debido a que conocia a uno de los asignados (Hasegawa Shin) debo admitir que mantuve su hoja de vida hasta el final mientras intentaba memorizar el nombre del resto, hasta que finalmente llegue, observando de reojo a las personas presentes, a nuestros compañeros que en muchos de los casos ya habian reportado su llegada incluso en dias anteriores que mi persona, con excepcion del chico pelinero y otras dos figuras que, no parecian haber venido en ningun momento, tomaria nota al respecto en todo caso al finalizar la reunion si es que valia la pena, nuestra exagerada asignacion debia ser prioridad de momento.

Off
#4
Aquella noche casi no había podido dormir. No dejaba de darle vueltas una y otra vez.
 
“División 75”.
 
Incluso cuando me levanté por la mañana, seguí dándole vueltas a ese número. Era ABRUMADOR. Leí una y otra vez la lista de miembros que conservaba en la mesita de noche a pesar de que hacía mucho que la tenía memorizada. ¿Seguro que mi nombre seguía ahí? Sí, ahí estaba. ¡Pero ¿qué pintaba yo allí?! Por más tiempo que haya pasado desde que me alisté, ¡sigue siendo una división dentro del primer centenar! Peor, ¡dentro de la primera tercera cuarta parte del primer centenar!
 
Traté de respirar hondo mientras me duchaba, pensando sobre cómo serían los otros tripulantes. “Kael”. Era el único nombre que conocía. Había conocido una vez a un Kael con el que me había cruzado de vez en cuando por los pasillos, pero hasta que no llegaron las carpetas con los archivos, no pude confirmar que, efectivamente, era quien yo creía.
 
Pero en fin, si no podía controlar nada de lo que sucediera, al menos sí podría controlar mi apariencia. Al ser la primera vez que iba, quise dar una imagen bastante formal. La coleta de siempre, una camisa blanca bien abrochada, unos pantalones largos del mismo color y la chaqueta reglamentaria. De maquillaje, un gloss simple y ligero de un color natural y listo. ¿Debería usar perfume el primer día que viera a mis compañeros? Bueno, el más suave que tuviera. Quería que se notara que cuido mi apariencia, pero tampoco que me obsesiono con ella. Lo importante es el trabajo, después de todo.
 
¡Y listo! Cogí la mochila pequeña, blanca y azul, tras asegurarme una última vez de que tenía dentro todo el papeleo (ya leído) que pudiera necesitar y salí lo más sigilosamente que pude, tratando de no despertar a Ritsu.
 
[*]
 
Entro sin pensarlo demasiado en el lugar acordado. Tras un par de preguntas a desconocidos, no tardo en encontrar el lugar correcto. Voy muy bien de tiempo, así que no puedo evitar preguntarme si quizás sería la primera en llegar… pero la presencia de las voces en el interior me despejan enseguida las dudas.
 
Con la mano en el pomo, inspiro profundamente y, tras tres golpecitos en la puerta con la otra mano, abro con mi sonrisa ya preparada.
 
Mis ojos se dirigen instintivamente primero a Kael, que es quien conozco. Por su cercanía con el albino, parece ser que, o tienen cierta relación, o han sido los primeros en socializar. El altísimo pelirrojo, sin embargo, está algo más lejos de los otros dos.
 
—Buenos días —saludo a todos justo antes de cerrar suavemente la puerta y avanzar unos pasos mirando a los tres—. Aunque imagino que lo adivinaréis por los archivos, soy Nyra Kuroshiro. Encantada de conoceros. ¿Lleváis mucho esperando?
 
Solo rezo para que no haya ningún racista entre ellos, porque si no el tiempo en esta división se va a hacer muuuy largo…
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#5
¿División setenta y cinco?
Esto tenía que ser una broma.

Cuando Hae-won recibió el papel con su asignación al escuadrón y su posterior nombramiento, se dio cuenta de que su nuevo lugar como miembro activo de una tripulación volvería a ponerse en juego. Ella siempre ha sido un poco torpe para trabajar en equipo de manera activa; gestionar las cosas en soledad era su fuerte y el trabajo grupal... ese siempre fue un pequeño punto flaco que tenía, uno en el que, irónicamente, Dravenia tenía un poco más de dominio a pesar de su carácter.

Choi amó siempre la eficiencia por encima de cualquier cosa, por eso mismo, nunca pensó que estaría en esta posición y trabajando en un equipo con quién sabe qué personas. Al verse allí, en un ligero pero contundente estado de shock con el papel en mano, supo de inmediato que el destino jugó con un mal temor y sus cartas se volvieron difíciles de manejar. La mano que le tocó era desfavorable; se dio cuenta de que tenía que bailar un ritmo que no dominaba muy bien.

Pero bueno, si hay algo que ella siempre pudo hacer y presumir, fue su capacidad para mimetizarse con el entorno. No sería sencillo, lo supo desde el instante en que vio el número de división y constató que la solicitud era genuina, mas la gracia radicaba, justamente, en no esperar las sorpresas que la vida era capaz de entregar.

Y con eso en mente, golpeó ambas mejillas con sus manos y se alistó para ir a la reunión. Solo esperaba, con el verdadero anhelo y la gran esperanza, que hubiese gente conocida allí.

***

Bueno…

Sí hay gente conocida, por lo menos.

Luego de revisados los archivos, lo primero que hace después de leer con atención cada uno de los nombres, es pegar un gritito de felicidad al ver el de su mejor amiga entre los nuevos integrantes. Si Dravenia está allí, Hae-won tendría más chances de llevarse bien con alguien. No es el único nombre conocido allí. Claro que no. También está el extraño mundo de Shin, Kael Omuyaga y Dash… no sabe qué, porque es mala con su nombre en específico.

Solo hay un nombre que le resulta completamente extraño, y el otro… Oh, por los dioses, el otro nombre también lo conoce muy bien.

Mantiene la calma al llegar al punto de reunión porque debe ser, ante todo, una profesional. Antes de siquiera encontrarse con ellos, acomoda nuevamente su cabello tras la oreja mientras se repite una vez, dos veces, tres veces, que ella es capaz de lidiar con esto y mucho más. No va a dejar que sus inseguridades ganen terreno en un momento tan importante como ese, cuando sabe que tienen que unirse para poder ganar terreno contra la delincuencia general.

Una vez que empieza a caminar con los pasos lentos pero seguros, y el uniforme acorde a sus preferencias y gustos, sonríe con clase al grupo de compañeros mientras levanta una mano para saludar.

—Hmmmm… Buenas, imagino que están aquí porque forman parte de la división setenta y cinco —Su tono de voz mezcla la profesionalidad de su nueva posición y la calidez de encontrar compañeros que reman hacia un mismo destino—. Mi nombre es Choi Hae-won. Es un placer tenerlos a todos ustedes como compañeros de trabajo. Lamento llegar tarde, si ese ha sido el caso.
#6
C.O.M.A.N.D.O. Y  C.O.N.T.R.O.L

Dravenia estaba dando un recorrido a trote por la madrugada. Salió para minimizar los pensamientos insurgentes de su mente “Es el colmo de la miseria… ¿Aun no estoy lista? ¿Acaso no soy suficientemente fuerte, ágil, valiente, capaz?” Se había preguntado cierta cantidad de veces las razones de porqué tenia tan poca información de todo lo que estaba ocurriendo o lo que estaría por ocurrir en cuanto a su reciente transferencia, estaba tan cerca de ser comandante de un pelotón en tierra y ahora seria transferida, eso no le parecía justo. Mientras cruzaba la esquina y giraba la calle al trote, se concentraba aun más en lo que debería hacer, para dejar de lado el sobre pensar las cosas y drenar su rabia.

Dejó de lado la idea de buscarle explicación a su reciente nombramiento a la División 75, que seguramente sería una unidad de a bordo. “Uniformes. Útiles personales. Dinero para movilizarme…” Repasaba mentalmente para no olvidarse nada. Tomó aire comenzando a caminar luego de haber alcanzado los cinco kilómetros a trote. Miró el reloj y se sintió complacida “¡Dos minutos menos!” Ese era una mejora de su récord personal.

(***)

Tras llegar a las adyacencias del punto de encuentro fue a presentarse al comandante del servicio de guardia, para informar de su llegada a la base Marine, le dieron alojamiento y le han informado donde debía asistir para encontrarse con su nueva división. Tras haber hecho el protocolo, se uniformó correctamente y tras mirar el reloj se dio cuenta que tenia unos quince minutos de sobra para llegar al punto de encuento. En una de sus manos reposaba el sobre con su designación y los datos de sus nuevos compañeros, la verdad ni siquiera se había mostrado interesada en saber quiénes formarían parte de este grupo. La experiencia le había enseñado que no era bueno juzgar antes de conocer, su mejor ejemplo de ello era Hae-won, quien ahora era su mejor amiga, así que, en virtud de eso, solo esperaría paciente para ver con que la sorprendería la “Sabiduría del Comando”.

(*)

Quizás la mayoría ni siquiera se percataba que ella estaba allí. Cada vez que llegaba alguien miraba en dirección a la puerta. Una que otras presentaciones le parecieron demasiado llamativas para ser un grupo de Marines, demasiado showtime para su gusto y muy fuera de lugar además. En todo caso cada cuanto verificaba desde su alejado asiento las fichas de los presentes que estaban en su sobre, tratando de registrar en su mente cuando hubiera podido toparse con alguno durante su carrera, con algunos tenia recuerdos vagos, otros eran desconocidos, pero en el momento que llegó la chica rubia, tuvo que ajustarse el uniforme para evitar pensar que le parecía atractiva… Y finalmente llegó Choi, verla hizo que internamente su humor cambiara, ciertamente ya estaba estresada. No hizo ninguna ceña para llamar la atención de su mejor amiga, pero ya tendría tiempo de compartir con ella. Por ahora… Había algo mas importante que exponer.

—
Supongo que somos todos.— Dijo levantándose de su asiento y haciéndose notar por fin, sin referirse a nadie particular. El porte militar y la seriedad, por no decir, la frialdad de Dravenia, parecía lijar la animada actitud que algunos hubieran expresado antes. —¿O alguien quedó con ganas de iluminar con su deslumbrante ser? — Eso definitivamente era una indirecta muy directa para Hasegawa. “Civilitud… Arclight… Hae-won esta aquí….” Pensó. —No sé me informó quien está a cargo. Sí alguien fue designado o sabe quién asumirá las responsabilidades como más antiguó, debería salir al frente y poner a todos al corriente, se supone que es algo que ya debería saber y haber hecho, a menos claro, que eso sea decidido hoy por la superioridad... — Si había algo que descolocaba la actitud de Dravenia, era no tener las cosas claras, la ambigüedad en la carta de transferencia, no hablaba de quien tomaría las riendas y sería el guía, convirtiéndose en el enlace entre sus superiores y la División 75. —¿Y? — La paciencia era una virtud con la que Arclight no contaba, esperaba qué, si con anticipación ella no había sido designada como más antiguo dentro del grupo; debía de saber quién si lo había sido, además de que si nadie tenia las competencias para liderar, ella no tenía problema en comandar, hasta que el líder sea designado, le guste o no a los demás. “¿Acaso creen que esto es una reunión social? Es trabajo, somos marines… Sería el colmo que piensen que no hay jerarquías aquí ¿Qué clase de formación militar vivieron?” Analizó internamente observando al resto.
#7
La espera para Kael se le hizo ligera, abriendo las ventanas de aquella sala de reuniones para dejar que el aire pudiese sacudir libremente la habitación, permitiendo que la estancia de varios durante lo que esperaba un periodo de tiempo amplio fuese de lo más amena.

Su único amigo sincero fue el primero en entrar por la puerta. El de cabello largo no se lo podía creer, pues este chico era siempre el último en aparecer para todo, aquel al que le gusta hacer su entrada estrella como si fuera el más importante, y el que no le importaban los formalismos si no eran estrictamente necesario.

Por una vez, parece que hace bien las cosas.

—Yō, Shin. Es inusual ver que eres capaz de levantarte temprano por ti mismo. Me sorprende que hayas podido llegar para la hora.—extendería su brazo para chocar su mano con la de su compañero, ofreciéndole un cálido saludo después de tanto tiempo sin verse.

El primer "problema" se vino observando al comprobar como este ya no era un ser humano normal. Shin ha comido una fruta del suelo, y al parecer la misma le ha ofrecido habilidades inhumanas. Ser capaz de convertirse en luz parece una broma de mal gusto, y la idea de poder usar esas capacidades simplemente con la movilidad extremadamente veloz que eso llega a tener...

—Vuelves a ir tres pasos por delante, maldito capullo.—No estaba enfadado, todo lo contrario. Sabe que si hay algo en lo que destaca su amigo es en sus capacidades de combate. Una herramienta tan excepcional como esa sin duda le ofrecería un nuevo repertorio...incluso si la misma lo aleja del camino de la espada para siempre.—¿En qué clase de suelo dices que puedo encontrar frutas como esa?

Ignoró por completo su mención de jubilarse. Su tono es absolutamente desganado por teatralidad, y aún si pareciera hablar en serio, Omuyaga no le daría ni la más mínima importancia, puesto que sabe de donde viene esa desgana tan particular.

Al cabo de unos minutos aparecería otro hombre, el que terminaría siendo el miembro más alto de aquella división, superando por bastante al resto de miembros con raza humana o semi humana del grupo. Entró sin saludar, falo de palabras y de gesto alguno para saludar. ¿Sería nerviosismo, rechazo, timidez...o tal vez estaba analizando? Cada vez que se junta con Hasegawa siente que pierde más seriedad de la que debería.

Se acercaría paso a paso hasta llegar a una distancia razonable, la suficiente con la que poder saludarlo adecuadamente.

—Buenos días, soy Kael. También deben de haberte llamado para conocer al resto de miembros de la División 75.—Extendería su brazo una vez más, esta vez hacia el pelirrojo con tal de ofrecerle un saludo algo más cordial y formal.—Es un placer.

Sería breve con las presentaciones, puesto que nunca ha sido un hombre que exprese demasiadas palabras o emociones a la hora de conocer gente, e incluso siendo un nuevo compañero, él no sería de lejos una excepción. Se le podía observar cargando unos documentos, por lo que no quería interrumpirlo tampoco de su lectura en caso de concentración.

Los tres hombres habían llegado primero, y al saber que aquella reunión tendría seis miembros, las únicas personas restantes serían las damas. Nyra Kuroshiro fue la primera en acceder de entre las mismas, mostrando gestos amables y suaves en su forma de andar, actuar y dirigirse a los demás.

—Así es, pero no has de preocuparte. Aún quedan cinco minutos antes de la hora oficial.—El reloj en su muñeca le permitía ver de soslayo que, tal y como había mencionado, aún no era la hora punta para el inicio de la reunión, lo cuál esperaba que significase que las dos mujeres restantes tardarían apenas unos segundos en acompañar al resto.

Esta vez, esperaría hasta que ella se acercase directamente a los otros tres con tal de saludarla, ofreciéndole una apacible sonrisa.

—Ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo te has manejado durante todos estos años? ¿Todo bien?

Pero aquellas preguntas se verían ligeramente interrumpidas por la llegada de un quinto miembro. Choi Hae-Won; una persona más que por suerte tuvo la capacidad de conocer, y al mismo tiempo, hacía pensar al humano que se habían esmerado en traer a gente que él mismo conociese, junto con otros sujetos que, por lo que empieza a sospechar, tendrían mucho que ofrecer a esta nueva división apenas comenzando a conformarse. 

—Oh, tranquila. Has sido puntual en tu llegada.

Pero ni siquiera tuvo oportunidad de intercambiar palabras cuando la que parecía ser la última terminó siendo, de hecho, la primera persona en haber llegado a la sala. ¿Se había presentado en la sala incluso antes que él? Había llegado con cuarenta y cinco minutos de antelación, y no se había dignado a presentarse. Dravenia fue, y seguía siendo todo un misterio que nunca tuvo intención de descubrir.

Para su fortuna, ella no había sido nombrada como líder de aquella división, y aunque el cargo no parecía definido en momentos actuales, Kael y Shin ya estaban acostumbrados a esa clase de "irregularidad".

—En realidad, señorita Arclight, y supongo que esto es algo que interesa a todos... —Comenzó a dar un paso hacia el centro de la sala, cruzándose de brazos mientras observa a todos con algo más de seriedad, manteniendo la calma que nunca desaparecía de su rostro.—Es que no tenemos aún ningún miembro al mando. Estoy seguro de que todos aquí tenemos una serie de logros y motivos por el que haber sido designados a esta división.—Sus ojos se clavaron en los de su compañero, protegidos por aquellas gafas oscuras que siempre procura llevar.—Quieren valorar a cuál de nosotros se le puede otorgar esa enorme responsabilidad. No obstante, y salvo que alguien tenga alguna objeción, temporalmente asumiré la labor administrativa que eso conlleva, hasta que oficialmente alguien sea designado en esa labor. 

Se planteó la posibilidad de promover a su compañero, pero sabe que eso sería una carga que, actualmente, él no es capaz de volver a colocar sobre sus hombros. No después de no superar...En fin. Lo único que puede hacer es quitarle ese problema de encima, y asegurarse que al menos, si alguien tenía que hacerlo, fuese alguien de quién Kael puede fiarse.

—Esto no quiere decir que actuaré como un líder ni daré ninguna orden salvo que la situación verdaderamente lo requiera. El trabajo en equipo será algo imprescindible, y hasta que se nos sea designado un capitán, lo único que podemos hacer es exponer todos nuestras opiniones y puntos de vista en igualdad absoluta de condiciones hasta que al menos la mayoría esté de acuerdo.


Espera que, por lo menos, entiendan que eso no se puede aplicar si requieren de rapidez en sus actos, y no puedan esperar a debatir su forma de actuar. Observa a todos los compañeros de esa sala, esperando respuestas, dudas, y por supuesto...quejas que muestren ligeramente la verdadera personalidad de cada uno. Las cartas estaban sobre la mesa, y finalmente...los miembros de la división setenta y cinco se habían reunido.
#8
Las llegadas iban y venían, nunca se percató de que Dravenia estaba allí en primer lugar hasta que súbitamente se hizo notar, pero no nos adelantemos. Vieron a Dashrath al principio, silencioso y pragmático como siempre, una de las personas más correctas que ha conocido si le preguntan, y Hasegawa al ya conocerlo sencillamente le saludó desde la distancia con el brazo en alto —¡Mi buen amigo Dashy! Que gusto verte. —exclamó, colocándose ahora sí, justo al lado de Omuyaga cuando llegó Kuroshiro, alguien a quien no conocía, pero que... curiosamente le sonaba. Tuvo la misma sensación con Hae-won, quien no tardaría en llegar.

—¿Archivos? ¿Qué archivos? —expresó, justo al mismo tiempo en que apoyó su peso en el hombro de Kael con ambas manos, una pose típica que evidenciaba el trato repleto de confianza entre ambos. Y dicen que las primeras impresiones lo son todo, en el fondo se preguntaba qué clase de opinión formaría Nyra con ese comentario.

Cerró la boca antes de que se le escapase una respuesta hiriente a las palabras de Choi. Shin por supuesto que leyó los expedientes, y si la propia albina hizo lo mismo entonces sabría que es la reunión de la nueva División 75, a punto estuvo de contestarle que era una reunión de alcohólicos anónimos, pero la súbita aparición de Arclight no sólo lo asustó, sino que también lo enmudeció repentinamente, pasando a ser un inusual testigo del intercambio que tuvo con su mejor amigo.

Hablan de rangos, de liderazgo, tareas administrativas y fue entonces que Hasegawa perdió el hilo, haciendo un gesto con el dedo índice a la altura de sus sienes como simbolizando en forma gráfica que ambos estaban locos. Cuando terminaron, no tardó en alzar el brazo derecho, misma falange apuntando al techo, intercediendo abruptamente en la narrativa.

—¡Oigaaaaan! ¡Disculpeeeen! —se anunció, y luego, puso ambos brazos en jarra sobre su propia cintura. —¿De verdad importa eso? A mí sólo me interesa algo de todo lo que han hablado, y ni siquiera se trató... —los observa a todos con cierto deje de frialdad, y entonces dejó escapar su ego, tan territorial y confianzudo que es capaz de ofender a cualquiera.

—Soy más fuerte que todos ustedes. Y sólo obedecería a quien sea más fuerte que yo, como ese no es el caso... no importa quien sea el capitán, líder, almirante o lo que sea. —soltó, con una sonrisa y un tono repletos de confianza. Su carisma hacía que las palabras pronunciadas sean creíbles, y al margen de ello, capaces de eludir la sensación de ser ofensivas, aunque eso dependía mucho de cada quién.

—Mejor centrémonos en los objetivos. Quiero ser el mejor marine de la historia, terminar con la corrupción de cada isla en el mundo y hacer que todos puedan vivir una vida mejor y más segura. Somos la autoridad después de todo. —se cruzó de brazos, en el centro de la habitación, volviendo a mirar a los ojos a cada uno —Lo haré solo o acompañado. Pero espero contar con su ayuda, si son todos profesionales entonces no deberían tener problema, ¿me equivoco? —optaba por los intereses compartidos, a Shin le servían incluso aquellos que no tenían fe ciega en sus ideales pero que no iban a interponerse en los deseos expuestos.

Es entonces que buscaría con la mirada a Kael, apareciéndole una mirada con algo de miedo al darse cuenta de que quizás... —¿Ah? ¿¡Me excedí!? Demonios, haberme avisado antes... —y como un niño regañado, se sentó al lado de Dravenia, cruzado de brazos, cabizbajo y en aparente profundo arrepentimiento.
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#9
D.E.T.E.S.T.A.B.L.E


Escuchar a sus interlocutores era algo que Dravenia practicaba con regularidad, eso le permitía tener diferentes puntos de vista y muchas maneras de percibir al resto. Si era sincera en aquel momento solo podría seguir tratando este tema, quizás con tan solo tres personas después de haberles escuchado, una era Omuyaga, porque parecía alguien centrado, Rifenhardt porque parecía alguien honesto de las veces anteriores que pudo interactuar con él y Hae-won porque era la única que entendía su forma de pensar. Pero Nyra, a pesar de parecerle atractiva se le hacia demasiado infantil para ser marine "¿Sabe donde demonios se ha metido al momento que se enlisto?" Piensa con cierta indiferencia, por otro lado, "Hasewaga es demasiado imprudente, poco acertado y además todo un patán de mierda." Vuelve a pensar mientras le observa intervenir con aquel monologo tan detestable y miserable, según su apreciación. Ahora realmente esta molesta.

—Ajá, idiota... Tienes un pensamiento por demás mediocre, Hasegawa. Sin mencionar que no tienes ni un poco de respeto por la institución Marine. Si piensas que solo seguirás ordenes de alguien más fuerte que tú... Le mira con desprecio, hasta se podría decir con asco. —Entonces lo mejor será que te desertes y te vayas al bando pirata. Porque la institución se sostiene sobre tres valores fundamentales... Se levanta de la silla y se quita del lado del albino sintiendo repulsión por su ser. Se queda de pie frente a los demás mirando a cada uno, analizandoles. —Obediencia, disciplina y subordinación... Son los tres valores fundamentales donde se sostiene nuestra institución Armada. Si no eres capaz de entenderlo. No eres digno de ser Marine. Su mirada se queda fija en el albino, al cual no está demás decir, no  tolera. —Pero seguramente no lo sabes, porque tienes una formación militar de mierda, pues eres el reflejo de un tropa mal formado. Había realmente desprecio en cada palabra, y no tenia ninguna intención de querer minimizar ni dejar de expresar el asco que le daba tener que ser parte de una división donde él llegase a ser el capitán, si es que se daba el caso.

Se cruza de brazos y vuelve a mirar al resto, sin fijar su atención en nadie en particular. —Da igual cuan fuerte sea cualquiera aquí o las "intensiones altruistas" que puedan tener, si eso interfiere con el deber que se le debe a la institución. Porque si son capaces de anteponer sus propios deseos o convicciones por encima del valor de la institución, las tradiciones o reglas, no son mejores que los grupos revolucionarios o los piratas, son igual o peor que ellos. Hay códigos, directrices y leyes que se deben seguir, la institución sigue protocolos y normativas, que si no se mantienen, solo seriamos un grupo de delincuentes organizados. Ser marine no se trata de ir por otros seres y reventarlos a palos solo porque sí... Lo dice observando a Hasegawa. "Imbécil." Completa su frase en un pensamiento.  Desde el primer momento supo que no iba a encajar con ese tipo.

—Es importante que haya un Capitán y ese debe ser alguien que sepa gestionar y aplicar las leyes, los oficiales nos formamos para eso...Por eso estudiamos cuatro años antes de graduarnos...— Vuelve a poner sus ojos en el albino. — Y créeme Hasegawa, eres la persona menos indicada para ser almirante, por muy fuerte que llegues a ser, te ves más como un maldito pirata, que como un caballero de mar. No tienes las cualidades, la actitud y mucho menos los conocimientos. Podrías ser un Dios, con tus "supuestas habilidades" de las que tanto presumes, pero la superioridad ve mas que fuerza cuando va a nombrar a su alto mando naval.—

Realmente estaba furiosa, pero agradecía internamente que la expresión de su rostro se mostraba imperturbable, aunque para Hae-won quizas su enfado fuese evidente. —En fin... Señor Omuyaga, si necesita ayuda en cuanto a lo administrativo, siempre puedo colaborar.— Se pone a la orden mirando a Kael. Seguido recuerda algo y los observa a todos. —Es importante poder saber cuales son sus especialidades, a pesar de lo que aparece en sus archivos, es indispensable que todos estemos en cuenta que saben hacer a bordo; por ejemplo, yo me gradué de la academia marine como Navegante, así que mis funciones estarán en el puente de mando, fijar derrotas, dar seguimiento a la singladura sobre las cartas y recomendar la ruta a seguir al Comandante... ¿Ustedes saben que función cumplirán? ¿Han estado a bordo mas de tres años al menos, quienes a penas se acaban de graduar de sus oficios?— Quiso saber realmente interesada, solo conocía la trayectoria profesional de Hae-won y la suya propia, y ambas ya navegaban de cadetes en la academia ¿Qué había del resto? Toma una libreta y un bolígrafo para escribir y organizarse, necesitaba enumerar con que contaba a nivel de personal en la tripulación. "¿Actitudes de Líder? Siempre."
#10
—¿Archivos? ¿Qué archivos?
 
Mi mirada recae atónita sobre Shin Hasegawa. ¿Está bromeando o habla en serio? Aunque suelo ser muy perceptiva, no me atrevo a emitir un juicio sin conocerlo. Puede ser muy buen actor, y probablemente lo sea… porque es bastante imposible que alguien asignado a la tripulación número 75 no haya siquiera leído los archivos de su compañero, ¿verdad? … ¡¿VERDAD?!
 
Por suerte, Kael (quien sin duda es amigo de Shin por la forma en que este se apoya sobre él) me saluda y yo puedo aprovechar para ignorar la situación y volver a centrarme en el presente devolviéndole la sonrisa.
 
—¡Sí, claro! —respondo alegremente, pero guardando la formalidad con el lenguaje corporal—. Al menos ya no tendremos que limpiar más pasillos. ¿Cómo te va a ti?
 
Pero la conversación debe cortarse, pues la mayoría del resto de miembros no tarda en ir llegando.
 
La primera tras de mí fue Choi Hae-won. Parece alguien bastante formal, pero también sociable. Parece que será fácil tratar con ella.
 
La siguiente en intervenir fue Dravenia Arclight, quien tiene pinta de ser mucho más estricta y estructurada, incluso algo ácida con el sarcasmo que utilizó. Fue directa al grano: ni siquiera se presentó, supongo que porque todos habíamos recibido los informes, así que en realidad no era algo necesario. Quizás sería más difícil acercarme a ella, pero la realidad es que todo grupo necesita alguien firme que sepa poner los puntos sobre las íes al resto y que esté enfocado en los objetivos. Claramente, ese es su papel, pues ha sido además la primera en traer a colación el tema del liderazgo. ¿Cómo reaccionará el resto a su actitud?
 
Kael mantiene la calma y es el primero en responder con los datos solicitados: no hay, por el momento, ningún miembro al mando. Al parecer, quieren valorarnos antes de decidir… y él propone ser quien cargue con la tarea administrativa del cargo, aunque no tenga el título como tal.
 
Honestamente, visto desde fuera pareciera que tanto moreno como pelirroja querían el puesto en cuestión, una de manera más agresiva y el otro con diplomacia y persuasión. Definitivamente, Kael parece más calmado y el hecho de que me ayudara desinteresadamente en el pasado gana puntos de favor conmigo, pero tampoco soy tan impudente como para no tener en cuenta que los años han pasado y, en realidad, ni siquiera llegué a conocerlo nunca del todo. Al menos, abogó por la democracia y… ¡¿por qué Shin está haciendo gestos como si estuvieran locos por hablar de lo evidente?!
 
P-pero… ¡pero ¿cómo que si de verdad importa eso?! Lo observo anonadada y resulta ser que lo único que le importa es ser el más fuerte. Bueeno, supongo que en realidad hay bastante gente así en la Marina, siempre son necesarios los soldados, después de todo… El problema está cuando se niega a obedecer a nadie que no sea más poderoso que él, y eso sí puede ser un problema jerárquico… tanto por insubordinación como porque sea una tercera persona interesada en el puesto de líder… y, honestamente, no me gustaría en absoluto que lo fuera alguien tan impulsivo como él.
 
Sin embargo, mi opinión sobre él mejoró mucho al comentar que quería terminar con la corrupción de cada isla en el mundo y hacer que todos puedan vivir una vida mejor y más segura. De hecho, tuve que llevarme los dedos discretamente a los labios medio cruzando los brazos para tratar de ocultar una sonrisa que me resultó imposible contener… casi tanto como la risita que se me llegó a escapar y que me obligó a girar el rostro, intentando que el resto no se diera cuenta, cuando se giró hacia Kael preocupado por haberse excedido. Sin será impulsivo y no valdrá para liderar, ¡pero es una gran persona!
 
Y… claramente, Dravenia no comparte mi opinión. Por suerte, su reacción fue tan inmediata que mi discreta risita se cortó de inmediato y quizás hubiera podido parecer una tos. Inmediatamente vuelvo a enlazar mis manos a la espalda y escucho atentamente cada una de sus palabras: “Obediencia, disciplina y subordinación”. Claramente, ella sería la favorita de Ritsu; se lo habría ganado solo con aquella recopilación. O… lo habría hecho, hasta que comenzó a insultar. El desprecio era muy evidente en sus palabras, incluso hacia alguien que forma parte de su grupo, uno recién fundado. «Si no eres capaz de controlar tus emociones, no serás capaz de controlar nada más», escuché de inmediato en mi mente con la voz de mi mentor.
 
Por supuesto, tomo muy buena nota de que la pelirroja no va a poner nada por delante de los intereses de la Marina… Lo normal, la verdad. Así se supone que tendríamos que estar todos. Además, le daba la razón en otra cosa: los códigos, directrices, leyes, protocolos y normativas son lo principal. No se puede actuar sin conocerlos y tenerlos en cuenta.
 
Sorprendentemente, no se opuso a la propuesta de Kael, quizás porque fue el primero, además de ella, con una propuesta coherente. Entonces, da además una propuesta que, de no haber venido de ella, habría hecho yo misma: que todos hablen de sus especialidades para tratar de conocernos mejor y saber qué esperar los unos de los otros. La verdad es que no puedo evitar sonreír de nuevo al verla apuntar en la libreta.
 
—Empezaré yo, si me lo permiten —tomo la iniciativa con un paso al frente. Los las manos permanecen aún enlazadas en la espalda en un gesto relajado pero formal—. Llevo dentro de la Marina desde los 17 años, pero esta es la primera vez que me asignan a una tripulación. —Otro día quizás les hablaría del sargento Mayson y lo poco que le gustaban los mink y humink, pero no les haría perder el tiempo con eso hoy—. Se me dan especialmente bien las labores de cocina —comento mirando un instante de reojo a Kael antes de volver a dirigir la mirada hacia todos—, así que, salvo que haya otro cocinero en el grupo, me encantaría ser yo quien se encargara de esa zona del barco. Puedo aprender de vuestros gustos y adaptarlos al tipo de alimento que necesitaremos por salud y energía consumida en tareas y entrenamientos. Si hubiera algún médico en el barco, seguramente podríamos hacer un buen equipo en ese sentido. En cuanto a lo demás… —añado pensativa—, debo decir que estoy sorprendida de que me hayan asignado a una tripulación con un número tan alto en la jerarquía. Es cierto que tengo una memoria increíblemente buena, cosa que me ayuda en temas de leyes, normativas y protocolos, pero también en recordar información en misiones. Tengo muy buen oído y me ubico mucho mejor que la mayoría en la oscuridad. Por último, se me da muy bien el ámbito social —sonrío ligeramente más, un poco orgullosa de ello—. No soy perfecta, pero no suele resultarme difícil ganarme la confianza del resto, y diría que hasta cierto punto soy buena actriz y soy perceptiva con las actuaciones y mentiras de los demás. Evidentemente, no cumplo ni de lejos con los estándares para ser líder, pero considero que la labor social es importante tanto a nivel interno como externo, porque sirve para facilitar la convivencia y la armonía dentro del grupo, cosa importante porque todos trabajamos mejor sintiéndonos cómodos con los demás, y también puede facilitar nuestras relaciones con otras tripulaciones con las que quizás tengamos que trabajar. Si quieren saber cualquier otra cosa, no duden en preguntar.
[Imagen: bskx3zy.jpeg]


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