¡Rock & Bunny roll! - [P.Relativo][Iggy Rock]
#1
Día 40 de Primavera, Año 17
 
Tras haberse unido a la tripulación pirata futuramente conocida como "Misfit Pirates" Hiiragi estaba teniendo que re-plantearse seriamente muchas cosas en su vida y en sus planes tanto económicos como de vida, una de ellas era la necesidad de volverse aún más fuerte de lo que era en aquellos momentos, su capacidad de combate estaba bastante limitada no solo porque aún no había logrado dominar el uso de aquel extraño rifle que había robado, sino que tampoco había dedicado demasiado tiempo a la lucha directa más allá de tres veces a lo largo de su estadía en Samba. 
 
Con motivo de resolver al menos parte de aquellos inconvenientes que aquejaban a la Humink, había coordinado para ese día una reunión con el capitán de su tripulación, el que se supone que sería su líder, su ejemplo a seguir, el hombre al que más tenía que respetar y el hombre en quien debería depositar su fe en situaciones tensas o de emergencia en el futuro.
 
Lo había citado en el cierto lugar del bosque de Anozama para que pudieran entrenar físicamente sin interferencia de gente inocente en caso de que las cosas se volvieran loca con las frutas del diablo que había de por medio, ya que el truco de las galletas gigantes como mínimo preocupaba a Hiiragi y ella tampoco sabía bien el límite de su propia fruta del diablo, lo que si sabía es que estando apartados de los ciudadanos nadie saldría herido por accidente ni vería de lo que eran capaces antes de tiempo, en caso de que alguien husmeando de la marina fuera por allí reportando lo visto sobre alguno de ellos.
 
El otro gran punto de tener el entrenamiento tan apartado del resto de la gente, era para tener una charla cara a cara y corazón a corazón con su capitán, ya que había cosas que probablemente ambos evitarían decir delante del resto de la tripulación siendo que apenas estaban empezando a conocerse mutuamente entre la mayoría de ellos.
 
El punto de encuentro era un claro de una docena de metros al cual se podía acceder con relativa facilidad gracias a que al parecer era un punto de acampando o descanso común para gente que se adentraba más profundo en el bosque en otras ocasiones, allí estaba Hiiragi con sus orejas levantadas buscando cualquier ruido que pudiera delatar la proximidad de su capitán o algún peligro, estaba envuelta en su capa de viaje y había dejado a un lado de un tronco su mochila de viaje, por debajo de la capa que envolvía su cuerpo se podían ver las punteras de metal listas para luchar y a un lado de la mochila estaba el rifle de múltiples clavijas y zonas de carga, listo para ser tomado, cargado y utilizado cuando llegase su momento. En el interior de su capa podía sentir el atuendo específicamente diseñado para luchar que un amigo de Samba le había diseñado y explicado que era de un estilo tradicional de pelea, flexionó los dedos dentro de los guanteletes y esperó la llegada de su capitán.
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
#2
No podía creer lo mucho que había cambiado mi vida desde mi estancia en Samba. Mi hermano ya no estaba y tenía que irme del lugar, rumbo al grand line pues cada vez mi presencia y mis delitos pasaban menos desapercibidos y no quería recibir otra paliza de algún agente del gobierno que venga a arrestarme por ellos. Para lograr tal hazaña, había reunido a una tripulación bastante peculiar, a algunos de ellos ya les conocía pero dos de ellas eran completamente nuevas para mí. Es cierto que nuestro objetivo actual era conseguir el dinero suficiente para el barco, no pelear contra nadie, pero en el nombrado quinto mar los peligros iban a ser mucho más exigentes que los que nos pudieran surgir en esta isla.

Y… No quería que se repitiera lo mismo que le pasó a Trece con ellos. No quiero que mueran por tratar de apoyarme, por lo que a pesar de mi descabellado plan tenía que prepararles un poquito, lo suficiente para que no exploten nada más pisar la primera isla. Por lo que hoy me encargaría de pelear con una de las novatas. ¿Tenía expectativas? Ninguna, solo espero que me pudiera hacer algo de daño. 

Fui a aquel lugar montado sobre una de mis galletas. Me estaba acostumbrando a desplazarme así en lugar de ir caminando, pero volar era demasiado adictivo. Ella llegó antes que yo, pues cuando sobrevolé el claro acordado ella ya estaba ahí, de pie, atenta a cualquier movimiento extraño. Le saludé guiñándole un ojo y apuntándole con  mis manos las cuales imitaban un rifle, antes de descender aún de pie sobre el dulce el cual usaba como plataforma, quedando a tres metros de ella, pero casi a ras de suelo.

-Un día maravilloso para hacer un poco de ejercicio, ¿No cree señorita? -Le dije haciendo breves estiramientos, a la vez que le observaba atentamente. No iba a negar que estaba decepcionado, pues esperaba verla con un bikini tan ceñido como el que llevaba el día que nos conocimos, hice una mueca de desagrado debido a esto, pero tampoco es que fuese a ir semidesnuda todos los días. ¿Verdad? 

Una vez terminado de estirar, crucé los brazos e hinché el pecho, tratando de ganar autoridad con ese gesto. -Bien… No esperes que este entrenamiento sea un camino de rosas, espero que estés a la altura para que una persona como yo, que domina el estilo de pelea del tigre dientes de sable te entrene. -No tenía ni puta idea si existía un estilo de pelea así pero sonaba épico. No obstante pese a comenzar esto casi como una broma fruncí el ceño al ver que además de un rifle, había traído guanteletes de hierro y punteras. ¿Esta repartía leña además de disparar? Eso tenía que verlo con mis propios ojos. 

Por lo que sin dejar demasiado margen y con un poco de seriedad en mi voz, me acerqué al borde de la galleta agazapándome un poco. -Pégame, prometo no gemir. Dame con lo más fuerte que tengas, procura no contenerte. -Le solté tratando de adivinar con que pegaría si con su arma o con sus puños, fuese con lo que fuese no iba a esquivarlo, pues antes de hacer nada quería comprobar el potencial puro que me podía ofrecer esta chica.

Aclaraciones belicosas


Inventario


Off
#3
Lo de ver a su capitán y futuro encarnado llegar volando sobre galletas gigantes, todavía no era algo a lo que Hiiragi estuviera acostumbrada ni algo a lo que pudiera adaptarse en de un momento a otro, pero al menos era algo que podía ver venir, literalmente, la imagen del capitán en galleta voladora era una vista digna de ser recordada, una visión bizarra que podría fácilmente creerse resultado del consumo de alguna clase de estupefaciente o alucinógeno, sin embargo al parecer Iggy Rock también había comido una de las llamadas Akuma No Mi dando origen a sus peculiares poderes, poderes que ahora ella aunque diferentes tambien poseía y comenzó a cargar para usarlos en el entrenamiento.

Al saludo del extraño pirata, Hiiragi se limitó a sonreír mientras alzaba la mano -Tiene razón señor Rock, espero que hoy tengamos un día de entrenamiento productivo- dijo antes de quitarse la capa y revelar el peculiar atuendo tradicional de "Luchadora" que le había sido confeccionado, la joven se estiró ella también en preparación al combate antes de empezar el entrenamiento.

Una vez terminado el calentamiento la joven tomó su extraño rifle de múltiples clavijas y espacios para cargar munición y lo cargo apropiadamente mientras empezaba a dar un par de saltitos en el lugar donde se encontraba para dejar que su corazón se acelerara de la forma adecuada para el enfrentamiento con su "querido" capitán -Muchas gracias por esta oportunidad tanto de hablar como de entrenar y ayudarme a pulir mis habilidades- dijo la joven de cabello blanco antes de hacer una reverencia.

Acto seguido a la reverencia Hiiragi levanto la cabeza y abrió la boca para lanzar un cono de luz cegadora en dirección a Iggy, iniciando su carrera hacia adelante mientras recorría el primer metro intentar dispárale en un muslo izquierdo del pirata, el sonido del arma le llegaba a los oídos a Hiiragi mientras su corazón se aceleraba aún más y el olor de la pólvora entraba en sus fosas nasales.

Con otra zancadilla avanzó y giró sobre su punto de apoyo para lanzar una patada con todas sus fuerzas mientras estaba a medio metro del poderoso pirata, aquel comienzo ofensivo era lo mejor que podía hacer en términos de pelea por el momento, si nada de eso lograba afectar al usuario de paramecio contra el que se encontraba, eso demostraría que necesitaba mucha más experiencia de la que creía, pues una parte de Hiiragi estaba confiada en que como mínimo lograría hacer alguna clase de mella en el pirata.

Sin embargo aquello no era suficiente para que se volviera arrogante y antes de poder apreciar que tanto daño había causado la chica con orejas de conejo siguió corriendo para desplazarse otros tres metros buscando el blanco izquierdo de Iggy.


Off

Outfit
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 803 + 0 = 803
Energia: 911 - 24 = 887
Espiritu: 129 + 0 = 129
#4
Asentí, cerrando los ojos y llevándome el dedo índice al mentón con una sonrisa bobalicona en el rostro. “Señor Rock, suena muy bien, se nota que es una chica con modales”. Pensé mientras la chica se preparaba para dar comienzo el entrenamiento. Abrí los ojos listos para comenzar en cualquier momento, pero la vista que tenía ante mi, retuvo todos y cada unos de mis pensamientos bélicos.

La chica se había quitado la capa, revelando su verdadero outfit, uno que apenas cubría su provocativa figura. Apenas dejaba espacio para la imaginación y la sucia mente de una pervertida estrella del rock, tuvo carta blanca para divagar con toda clase de fantasías. Incliné la espalda hacia delante de manera involuntaria, de mi boca abierta de par en par, cayendo un hilo de baba y enfocando los ojos directamente a sus tetas, como si quisiera hacer zoom, con la intención de ver con más detalle su pecho.

La chica comenzó a hablar mientras recargaba el rifle. Acto al que podría haberle prestado atención, pero estaba demasiado entretenido deleitando el sentido de la vista con los atributos femeninos de la semiconeja. -Ajá… Ajá… -Iba contestando sin prestar atención a lo que decía. La chica hizo una leve reverencia, pues mi cabeza siguió el movimiento de su cuerpo al bajar, y tras ello abrió la boca cargando una habilidad. Demoró un poco en ejecutarla pero por suerte para ella seguía distraído con su peculiar atuendo.

Fue solamente cuando un haz de luz cegadora me hizo volver en mi. -¿Qué coño ha sido eso? -Pregunté algo perplejo. ¿Esa luz venía de ella? ¿Sería algún artilugio cintificoso raro? Parpadeé rápidamente, tratando que mi visión volviera a lo normalidad lo antes posible. No obstante, entre aquel baile de luces y sombras que percibía, pude discernir como la miembro de mi tripulación, agarraba el rifle dispuesta a dispararme. “Le había dicho que me iba a dejar pegar, ¿eran necesarios el castillo de fuegos artificiales?”

La bala rozó mi pierna haciéndome apenas un rasguño y acto seguido, demostrando sus dotes de acróbata su pierna voló a mi cabeza, dandome una patada voladora. Giré el cuello por la inercia más que por el daño del golpe en si. Me llevé a la mano a la mandíbula dubitativo. Pues a pesar de la agilidad en sus movimientos no me había hecho sentía ningún dolor o algún síntoma de lesiones. 

Giré la galleta, para volver a darle la cara, y arqueando una ceja le pregunté. -¿Me has atacado enserio? A ver… No me refiero que haya estado mal, el truco de las lucecitas, sublime, de hecho aun me cuesta enfocar bien… -Parpadeé un par de veces con fuerza, tratando de que la visión me volviera a la normalidad. -Pero la patada y el disparo ha sido patéticos. -Me señalé la pierna, más concretamente aún pequeño jirón que presentaba mi pantalón. -¿Esto es lo único que me has podido hacer? -Bajé del dulce de una zancada larga y caminé hacia ella muy despacio, crujiéndome los nudillos a cada paso.

Una vez frente a ella, miré hacia abajo, hinchando el pecho y arqueando la espalda para marcar más la diferencia de altura entre ambos, imponiendo mi tamaño al suyo. -Te apuesto cincuenta berries a que este si te duele. -Ladeé mi cintura para ganar impulso y le propicié un puñetazo directo a su cara. Su ofensiva había sido una mierda, pero al menos esperaba que supiera encajar bien los golpes.

Cosas belicosas


Posiciones


Akuma


Inventario


Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2621 - 9 = 2612
Energia: 1924 + 0 = 1924
Espiritu: 372 + 0 = 372
#5
Hiiragi no había querido matar a su capitán por accidente, pero el resultado de la ofensiva de la Humink no había logrado más que dañar la ropa de su capitán y hacerle girar el cuello de forma más graciosa que peligrosa, ella sabía que no era una luchadora experimentada y que no tenía capacidades extraordinarias con el rifle si es que podía decirse apenas que era competente para no dispararse a sí misma en el pie o algo por el estilo, pero la forma pasmosa con la que su capitán había podido despreocuparse de los ataques de la chica conejo era verdaderamente pasmoso.

Desde su llegada al claro Iggy tenía la mayor parte de la atención de la coneja que dejaba parte de sus pensamientos deambular o afilaba sus oídos para estar atenta a que nadie se acercara por error y acabase en peligro por un disparo perdido, sin embargo tras ver la absurda dureza de la cabeza del pirata el mismo se hizo acreedora del 100% de la atención de Hiiragi de forma indivisible pues si eso podía aguantar ella no quería sentir sus golpes.

Las orejas de la Humink estaban tensas hasta el máximo posible por la tensión y nerviosismo, podía sentir incluso el pelaje de su espalda erizarse un poco al ver a Iggy descender tronándose los nudillos para lo que obviamente sería un derechazo, a pesar de saber que era un entrenamiento y no se suponía que se hiriesen de gravedad, quien sabía lo que un "golpe suave" sería capaz de hace, frenéticamente Hiiragi se preparó comenzando a mover sus piernas para ganar impulso y tener lista la que fuera necesaria para reaccionar adecuadamente al movimiento del peli-purpura.

Para colmo de males el tipo era rápido en su puñetazo, Hiiragi solo podía reaccionar al golpe porque estaba con todos los nervios a flor de piel y su atención enfocada en el obvio ataque de su "rival" para aquel enfrentamiento -Rayos, !"#$, Carajo, "#$%!, la wea fome, !"#$%&, me lleva la cachetada ¡”#$%&. Bloquea por un demonio, yo sé que puedo hacerlo.- solo tomó una fracción de segundo para que los pensamientos e insultos se agolparan en la mente de Hiiragi mientras que su cuerpo reaccionaba adecuadamente a la amenaza.

Con un rápido cambio de postura aprovecho el pivoteo que estaba preparando con su movimiento de pies desde hace ya unos segundos, la idea era interceptar el golpe antes de que alcanzara su máxima potencia y luego dejarse llevar por el impulso, incluso cuando logró interceptar el puñetazo de Iggy con una patada a la altura adecuada pudo sentir un dolor inesperado por la fuerza y vibración del choque mutuo antes de comenzar a girar sobre su propio eje en el sentido contrario a las agujas del reloj, aprovechando la energía centrifuga del bloqueo y sumando un impulso propio Hiiragi intentó de nuevo darle una patada a su capitán, esta vez apuntando a la cien del pirata esperando que atacar a un punto más sensible fuera suficiente para hacer algún daño relevante a su entrenador.

Jummping Bunny
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 803 - 8 = 795
Energia: 887 - 81 = 806
Espiritu: 129 + 0 = 129
#6
Parecía no ser tan inútil como parecía, al menos había encajado con relativa facilidad el puñetazo que le había soltado, tratando de defenderse con una patada de este para acto seguido darme otra, pero de nuevo no me inmuté. Sus golpes se sentían como caricias por lo que cuando la semiconeja terminó la ofensiva simplemente resoplé. 

-Eres rápida… Pero te falta fuerza. -Di un brinco hacia atrás, llegando a la galleta que seguía a tres metros a mi espalda. -En cuanto salgamos de esta isla y pisemos el quinto mar, tendremos un huevo de enemigos tras nuestras cabezas, marines y otros piratas tocapelotas y no siempre podré estar ahí para protegeros. -Mi mirada era seria. La muerte de mi hermano aún era reciente y no quería perder a nadie más, y con el nivel de combate que presentaba la muchacha… Era bastante probable que si se metía en problemas no saliera bien para así que tratando de sonar lo más calmado posible. -Tienes todas las papeletas para ser la siguiente en morir si entraras en una pelea.

No lo pensé, podría haber edulcorado más la frase, pero esta chica era mi aliada y mentirle en este momento no tenía sentido. No obstante no estaba todo perdido, la miré de arriba a abajo, tratando de seleccionar las palabras correctas, mientras bajaba mi cuerpo hasta quedar en cuclillas. -Pero no todo en este mundo se soluciona combatiendo y tú tienes dos armas muy buenas que puedes usar para escapar de cualquier situación. -La seriedad desapareció de un momento a otro en cuanto hice un gesto con ambas manos, simulando que estaba estrujando unas tetas. 

Y aún haciendo este obsceno gesto, el dulce bajo mis pies voló, trazando una leve curva por su flanco derecho para llegar a darle a espalda a Hiiragi y propiciarle una nalgada tan fuerte que resonó por todo el claro. Varias bandadas de aves huyeron de las copas de los árboles despavoridas tras el potente sonido. 

La marca de mi mano no tardó en dibujarse en un tono carmesí, decorando la nívea piel de su glúteo. -No obstante no me rendiré contigo, sé que puedes ser más que un simple cuerpo bonito… -Levantándome levemente agarré su cintura y la torné para que me mirarnos cara a cara. -Pero hasta entonces, pienso castigarte… Hasta que uno de tus golpes pueda dañarme. -Di un paso atrás dándole algo de espacio mirándole con una sonrisa cargada de picaría, esperando su siguiente movimiento.

Cosas belicosas
#7
Atributos Personaje


A veces olvidamos la inmensidad de la madre tierra y mas en un lugar tan característico como el Reino de Samba que parece darle honra día a día con su basta vegetación, donde el corazón y el pulmón de un planeta recide. Cuenta con una de las selvas más frondosas del planeta en su centro, siendo esta la Selva Anozama. Un dato que cualquiera puede saber, sin embargo para encontrar este tipo de clima tropical y selvático hace falta que el mismo ambiente sea participe, generando un ciclo único de vida. Vida que es proporcionada por la gran humedad y las lluvias tan usuales como el calor. Pero claro como cualquier otra isla o varias islas de este peculiar mundo donde nos encontramos. Anazoma y el Reino de Samba se encuentran en primavera un tiempo tan fructífero como caluroso, sin llegarlo a ser tan sofocante como el verano, pero obviamente el segundo periodo mas caluroso, el que anticipa lo que vendrá. Así mismo al ser una selva su clima húmedo era mas común que usual el que lloviera y este día no era la excepción pues el punto cúspide del sol había dado avance y ahora era la tarde, aproximadamente las 16 horas de la tarde y las nubes comenzaban a reunirse en una danza tan salvaje como la de sus propios lugareños. La lluvia era sin embargo la mejor aliada de estas tierras, pues gracias a eso su frondosidad era magnánima e irrepetible.

Así pues para quien no le importase mencionar el clima ni mirar al cielo, puede que le sea indiferente el que el cielo se nuble o el sol se encuentre en su máximo esplendor, pero en esta ocasión las nubes se habían conformado de un tono gris tan oscuro que avecinaban lo inevitable. La lluvia la cual comenzaba a descender sobre toda la selva Anazoma, sin dejar lugar alguno libre, quizá la propia frondosidad del tipo de vegetación y arboles selváticos que rondaban podrían servir como techo por momentos ante la incesante lluvia que comenzaba a surgir, las gotas eran pesadas, pero no eran tan frías eran tibias, no incomodaban, se podrían decir que eran un regalo divino para refrescar toda la tierra salvaje de este lugar. Dharma por su parte se encontraba paseando por esta zona, investigando la selva, pues tras su ultima aventura había descubierto sitios bastante interesantes olvidados por algunos, ruinas de otras eras, así como cuevas enigmáticas, pero quizá solo seria interesante para el y sus propósitos misteriosos. Sin embargo esto le hacia darse sus vueltas por la selva, conociendo los lugares mas populares decidió dar sus pasos hacia una zona que era un pequeño claro, de unos 12 metros de diámetro rodeado de arboles y ahora una lluvia, que podía servir para apagar el fuego mas severo y nutrir la tierra con golpes necesarios para fortalecer las raíces de las ramas mas débiles.

| Hmm bro... interesante | Expreso en sus adentros, sus pensamientos donde solo el podría ser escuchado, su expresión se debía a que podía discernir gracias a su buen sentido de la vista y su gran sentido del oído lo que ocurría a unos cuantos metros, se tomo un momento para observar, mientras la lluvia resbalaba de su capucha plastificada, un material muy común solo era un impermeable negro de tamaño usual para el cuerpo de alguien de su porte, un tono bastante usual en el armario del espadachín, el cual se encontraba observando lo que parecía ser una batalla, tenia poco tiempo, pero lo que podía ver entre que la lluvia comenzó a descender con intensidad era a un hombre y una mujer librando una batalla, la mujer no tenia tanta importancia ante su mirada y su memoria, sin embargo el otro tipo si que era alguien peculiar. Alguien tan peculiar que su rostro ya se encontraba en algunas tabernas, bares y demás lugares como tablones informativos. Era un tipo de hombre del cual se contaba una historia, que había peleado contra el gobierno mundial. El tipo que parecía un rockero y al mismo tiempo un pirata pero algo mas sorprendente era que este sobrevolaba a muy baja altura estando de pie sobre una galleta, ese tipo de magia ya tenia un sentido real para Dharma, pues el era portador también de una Akuma no mi y desde hace años se dedicaba al estudio de las mismas. Tras observarla por unos segundos pudo deducir con facilidad de que fruta del diablo se trataba y que era del tipo paramecia. 

El espadachín de cabellos oculto por azares del destino comenzaba a caminar hacia el claro, este tenia el pasto muy parejito y pequeño, se podía ver de color verde un lugar bastante agradable, el oriundo de Wano, estaba unos 5 metros detrás de los arbustos y vegetación que rodeaba el lugar, arbustos de gran tamaño y arboles con grandes hojas que ocultaban de forma fácil aun hasta un gigante. La lluvia también comenzaba a servir como aliada, Dharma conocía el clima de la zona y por eso iba preparado con algo tan simple pero útil, ya se había llevado unos cuantos días de lluvia desde su residencia en esta isla y no se dejaría mojar tan fácil. Observando un poco mas noto como el rockero famoso de las galletas ya se había movido hacia la parte detrás de la mujer de peculiar apariencia. Todo esto lo observaba estando el al costado (lateral) de ambos en esa posición y estando quizá  a unos  15 metros contando que ellos se encontraban casi en el centro  de ese "claro". Dharma con un par de pasos salía de la vegetación sin buscar inquietar a los presentes, es mas ni siquiera buscaría llamar la atención de manera inmediata ni hostil, primero quería ver que tipo de personajes eran, para estarse peleando en un lugar tan común donde cualquiera podría observarlos, incluso la marina o el mismo gobierno mundial.  

|...|

Sus pasos eran normales su agilidad era digna siempre de admirarse, pero no tenia que correr para verse "ágil" un par de pasos le permitió recortar la distancia a 10 metros mirando el brazo izquierdo de Iggy y el Brazo Izquierdo de la mujer, una referencia para poder ubicar las posiciones de ellos respecto a Dharma que en teoría y por lógica estaba en dirección al lado izquierdo de ambos piratas. La ropa del capitán de los Rakshasa era la usual, su camiseta negra ceñida al cuerpo, sus herramientas de impartición sabiduría y justicia, así como sus pantalones color gris muy cómodos como siempre, al igual que su calzado este de color negro, solo con el extra de su impermeable igual de oscuro que su cabellera, que le cubría parte del rostro y cuerpo llegándole hasta por debajo de la cintura, aun no sabia si ellos ya lo habían detectado, pero por ahora se quedaría ahí quieto esperando alguna reacción, no sabia si se iban a comportar hostiles, pero sus manos siempre estaban preparadas para cualquier cosa, así como su mente y su espíritu. Era un buen día para encontrarse gente famosa, era un buen día que el designio universal había brindado, para dar honra a la justicia perfecta, ¿sus almas se salvarían o pasarían por el juicio del sabio?

La  "rueda del dharma", también llamada "rueda de la ley" " comenzaría a girar, brindando la justicia que el universo ha solicitado. Visión correcta, pensamiento correcto, hablar correcto, actuar correcto, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta y meditación correcta. Claro todo esto al propio entendimiento de él aquel que se quería erigir sobre todo y todos en el mundo de la piratería y más.

OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
#8
Hiiragi no pudo evitar dejar salir una bocanada de aire que sonó más como un bufido que otra cosa cuando notó como su nueva patada impactaba sin lograr siquiera incordiar a su prospecto de capitán el cual había optado por declarar en voz alta algo que la humink consideraba obvio, el hecho de que ante cualquier peligro real ella sería la primera en caer -Soy una comerciante, por supuesto que no voy a durar ni un parpadeo si aparece un enemigo, por eso es que estamos haciendo este entrenamiento.- comentó mientras dejaba salir la frustración de ser tan inofensiva junto a las palabras y su aliento agitado.

Lo siguiente sería lo peor, el peli-morado tomaría la ofensiva dejándose desplazar por el movimiento de aquellas gigantes galletas mágicas que utilizaba gracias a su Akuma no Mi, la joven de ojos rojos sabía que vendría a por ella, pero no era capaz de seguir el ritmo de la galleta ni a su atrevido jinete que sin miramientos dejaría una nalgada que resonaría en el claro haciendo un ruido que fue seguido por el quejido adolorido de chica conejo.

-¡Auch!- gritó frustrada y adolorida mientras daba un saltito en el lugar haciendo chapotear un poco el lodo que se estaba empezando a formar con la tierra negra de la selva, hidratada con la repentina pero natural lluvia que había comenzado a caer en la zona donde estaban -Eso de castigarme suena muy mal Iggy.- comentó sin verle la gracia al asunto pues aquel golpe que para ella había sido ineludible probablemente era una nalgada común y corriente para el rockero.

-Si das todas las nalgadas así entendería que ninguna mujer quiera pasar más de una noche contigo.- agrego en broma mientras sus orejas empapadas caían por un momento por la relajación de la peli-blanca antes de volver a prepararse para seguir con el entrenamiento, sin embargo su agudo oído de Leporidae detecto algo que era diferente en el claro, algo que le llamó poderosamente la atención pues podía ser la oportunidad de evitar recibiendo ataques.

Las pisadas de algo o mejor aún para la humink, Alguien llegando al lugar, una oportunidad de ella no desperdiciaría -Espera, espera, parece que hay alguien más aquí y no queremos incordiar.- dijo mientras señalaba a su izquierda al individuo que se había acercado entrando al claro -Muy buenas tardes...- Hiiragi se tomó un momento para observar al individuo que tenía ante ella antes de seguir

-... Encantador caballero.- dijo de forma honestamente interesada mientras dedicaba otra buena mirada al nuevo individuo que se había hecho presente en el claro. Con un gesto cordial Hiiragi se inclinó para saludar antes de remover la munición de su arma mientras seguía hablando -Me disculpo si estamos ocupando su coto de caza o un lugar donde usted acampa regularmente- agregó mientras acomodaba el rifle en su espalda con la correa bien asegurada, no quería ser descortés ni lucir amenazante ante el individuo que acababa de hacerse presente dándole la oportunidad de relajarse platicando un poco más a la ligera.

La joven caminaba tranquila, con seguridad en su rostro pues no esperaba más que buenas intenciones de la gente que había en Samba por lo general -Soy Hiiragi Kamikiri, una humilde comerciante ambulante y aquel es Iggy un amigo que me ayudaba a entrenarme un poco.- dijo mientras señalaba a su propia espalda, donde pudiera estar el hombre de pelo purpura que debería encontrarse para entonces a unos cuatro metros detrás de ella -¿Qué trae a un encantador caballero como usted por estos lugres? Aquí no tengo mi mercancía pero si está en la selva para recolectar algún recurso quizás pueda ayudarle a comprarlo más fácilmente.- explicó mientras sonreía mirando al hombre del chubasquero, apreciando la forma de su rostro, su musculatura mientras pensaba en lo generoso que era el Reino de Samba pues incluso en un día lluvioso podía ofrecerle cosas tan hermosas como un individuo de apariencia sobresaliente salvándola de un doloroso entrenamiento.

La joven de ojos color rubí no estaba incomoda a pesar de estar prácticamente desnuda ante un desconocido, la poca ropa que traía no era tan diferente de lo que una pudiera llevar en las playas de Samba o en el Centro de Danza Tradicional -Ah, lo que si tengo es tal vez un poco de jugo de zanahorias endulzado localmente.- comentó mientras cruzaba su brazo derecho bajo el busto y con la zurda ponía el dedo índice en su labio inferior en un gesto pensativo -No puedo venderle la botella porque ya está empezada pero puedo ofrecerle un trago para probar y recomendarle al vendedor que fabrica estos jugos endulzados.- agregó mientras sonreía feliz de saber que seguramente Iggy no la molestaría con seguir entrenando mientras hablaba con el hombre que de momento tenía toda la atención de la comerciante -Por todos los mares, Primero Kazan, y luego Gustoso ¿Estoy en una racha de cruzarme con hombres de mi tipo o algo? ¿Sera soltero?- el corazón de la jovencita se encontraba ya acelerado por el ejercicio pero las facciones y presencia del pelinegro no ayudaban a que su corazón se desacelerase.


Jummping Bunny
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 795 - 150 = 645
Energia: 806 + 6 = 812
Espiritu: 129 + 0 = 129
#9
Musiquita


Una lluvia fina comenzó a caer sobre nosotros, intensa pero fina, casi como una calima, comenzaba a calar poco a poco mi ropa y mi piel. Le lancé una mirada pícara ante la broma que ella soltó sobre mis nalgadas, casi como una invitación silenciosa a probarlo por ella misma. Pero en cuanto estaba a punto de continuar con el entrenamiento yo también lo escuché.

No estábamos solos, no me hizo falta la advertencia de Hiiragi para percatarme de las pisadas y el sonido de alguien saliendo de entre la maleza. Instintivamente elevé el dulce sobre el que me hallaba todo lo que pude, un poco por encima de las copas de los árboles de alrededor. Me giré de donde había escuchado el ruido y me puse en cuclillas, con mi mano izquierda sobre el borde de la galleta y la derecha agarrando mi arma aún enfundada, no con intenciones bélicas, pero si preparado para cualquier mínimo indicio de peligro. Me asomé decidido a ver de quién se trataba, quién era la persona, que había interrumpido nuestro entrenamiento.

Se trataba de un hombre, cubierto por algún tipo de ropaje impermeable de color negro, se había quedado ahí quieto, sin abrir ni una palabra. Su complexión era musculosa y probable fuera más alto que yo. ¿Parecía peligroso? Aún era pronto para determinar aquello, pero lo que sí podía afirmar es que era creepy de cojones. 

La semiconeja fue incluso más atrevida que yo, yendo directamente a hablar con él. Había tomado mi consejo demasiado rápido, usando sus armas de seducción ante la anómala situación, sabía que podía salir bien, pues esta sabía aprovechar bien sus encantos. A pesar de esto me encontraba intranquilo, pues este escenario me recordaba muchísimo a la vez que Mario trató de reclutarme para formar parte del gobierno mundial y debido a ello recibí dos devastadores golpes que casi me dejan en el sitio y por si fuera poco su atuendo me recordaba al de los tipos que mataron a mi hermanastro hace unos días, dejándome con la duda de si pertenecía a la misma secta extraña que arrebató su vida. 

Tenía la vista puesta en aquella nueva figura, no obstante no contaba con toda la atención puesta en ella, pues según la conversación entre mi tripulante y esta terminaba puse de mis oídos en los alrededores tratando de percatarme si alguien más nos acechaba o aquel tipo venía solo. 

Finalmente tras unos instantes de escucha, no me pude contener las ganas y lo solté. -Oe, Condón Oscuro. ¿Por casualidad no serás un lameculos del gobierno o un sectario follacabras? -Sabía que la pregunta se iba a cargar la agradable atmósfera que estaba tratando de construir la peliblanca, pero si me mantenía callado no me iba a quedar tranquilo, necesitaba saber cuáles eran sus intenciones antes de poder confiar en él pues la intromisión me había dejado intranquilo, pero una cosa tenía clara, fuese la primera o segunda opción su objetivo era yo.

Cositas
#10
Sus pasos ya habían sobresalido de la frondosa y salvaje flora de la selva Anazoma, ya había aprendido a liarse con ella y a su vez a respetarla, si bien sus pasos se habían ocultado junto con la lluvia que salpicaba en las múltiples y cientos de hojas alrededor de lugar, no dio tanta sorpresa como podría pensarse, un gran oído era el que tenia que tener para poder percatarse de su presencia, claramente hay diferencias entre escuchar a un grupo de gente entrenando a alguien que solo va caminando entre la selva, sin embargo no era algo que importase realmente, pues lo verdaderamente relevante es lo que  pudiera suceder. Mientras tanto la lluvia seguía existiendo tal cual dio su primer avistamiento con gotas pesadas y de manera incesante, cosa que no tendría fin en unas buenas horas, por el tipo de clima que habitaba en este lugar.

Ya tras encontrarse a una distancia bastante prudente noto las acciones que realizaban ambos seres, la mujer de apariencia extraña por no decir anómala, comenzó a acomodar diversas cosas que portaba, mientras que el otro hombre el de gran altura y cabellos morados, sobrevolaba inmediatamente tras la aparición del espadachín, lo cual a su vez le hizo alertarse, ya que nadie se movería de esa manera y además usaría sus habilidades solo contra un extraño si tuviera intenciones amistosas, pero era algo que ya se suponía. De por si eran tiempos extraños, además ahora que había escuchado el nombre de aquellas personas, le venia a la mente de forma más solida un pensamiento, algo que había sucedido con anterioridad en el Reino de Samba, una noticia muy popular la pelea de una especie de rockero contra alguien del gobierno mundial. | "Así que el es Iggy" | Su pensamiento pronuncio mientras la mujer de apariencia blanquecina se acercaba a hablarle con un tipo de actitud bastante tranquila y de apariencia inofensiva. Sin embargo eso no era suficiente para obtener la confianza de alguien como Dharma.

- Soy Hiiragi Kamikiri, una humilde comerciante ambulante y aquel es Iggy un amigo que me ayudaba a entrenarme un poco.-

| Mi nombre es Dharma... | Dijo en su habitual tono lo suficiente para ser escuchado por todo aquel que se encontrara en esa zona y los alrededores.  Pronunciando como respuesta al discurso de la mujer que ahora podía vislumbrar como alguien con apariencia femenina y con rasgos de conejo. Si bien Dharma no sentía ningún tipo de atracción sexual, al ser un hombre asexual, esto debido a su crianza y también al tiempo que paso como monje, en un tipo de templo donde se compartía la enseñanza del budismo y derivados, la rama de estudio en la que este espadachín fue instruido, es o era una un tanto inusual, pues realizo su propia interpretación de ciertas partes. Pero eso es otro tema, al final, él no sentía ningún tipo de distracción por aquella señorita que le hablaba, ningún tipo de gusto, al mismo tiempo que esta se acercaba. Dharma comenzó a acercarse a ella con la agilidad merecedora de alguien como él, intentando llevar las cosas con calma, sus pasos eran elegantes y sobrios, observando con atención y gracias a su sentido de la vista y sus buenos reflejos, podía ver con facilidad el desplazamiento y la posición del peli morado alias Igyy.

-Oe, Condón Oscuro. ¿Por casualidad no serás un lameculos del gobierno o un sectario follacabras? -

Las palabras de Hiigari como se hacia llamar la mujer conejo, pasaron a segundo termino, pues en lo alto mientras observaba con atención a ambos el hombre de la galleta voladora decidió hacer uso de su gran y vulgar boca. La poca resiliencia que tiene Dharma ante la provocación verbal hizo mella inmediatamente en tan serio y misterioso ser.  Adoptando una posición totalmente ofensiva desenvaino sus espadas al mismo tiempo que recitaba unas palabras únicas que le daría la iluminación a todo aquel que se encontrara cerca. | Anjali Mudra. | Su voz con un dejo de molestia, eran las palabras de su  forma de vida, de su motor de existencia, de sus creencias combinadas con la sobriedad de un guerrero que no se podía dejar amedrentar por nada ni nadie, al mismo tiempo la desconfianza creció y su rival se encontraba como un cazador en los aires, dejando desprotegida a quien era su compañera o aliada. Dharma aprovecho la cercanía que tenia con la mujer conejo y realizo un desenvaine tan rápido que nadie ahí podría verlo.  Dicho desenvaine era un ataque certero a la zona del pecho de la mujer coneja, cortándole de manera violenta tanto de forma ascendente como descendente  y tan rápida que incluso la lluvia parecía no haber mojado sus espadas, usando su habilidad con total vehemencia, pues en cuanto las brasas de la batalla se encendían era incapaz de medir o limitar su fuerza, una bendición y una maldición, además no podía quedarse en una situación tan endeble como un probable 2vs1.

El oriundo de Wano se quedo a escasos dos metros de la mujer, mientras sus manos guardaban dichas espadas usadas. Como si nada hubiera pasado, Dharma podía notar que el corte había sido tan profundo y gravoso que noto como sangre comenzaba a derramarse del cuerpo de la mujer que aun parecía estar de pie y por pura lógica y naturaleza, caería al piso boca abajo, al parecer ella no tenia la capacidad de resistir el poder, era débil, pero algo que a primera vista no se podía vislumbrar, pues se convirtió en una enemiga más a causa del incordio. | Bro... a veces el aprendizaje viene con tintes rojos. | Dijo mientras se encontraba a una distancia bastante lejana de quien sobrevolaba con su galleta en el cielo. El pelinegro era un hombre frio y con los sentimientos de una piedra, pues estaba enfocado en la realidad de este mundo, el poder, su podredumbre y la falta de justicia real, la balanza se había inclinado con una respuesta. Dictaminada por la incomodidad de ser insultado como perro del gobierno y como utensilio de un falo. El concepto de  "El Dharma" giraba en lo místico del universo, dándole la oportunidad a otro ser, de volver a intentar su ciclo. Mientras que otro en lo alto, esperaría la respuesta de su propio Akusala, cuyo significado para los que no estuvieran familiarizados con la manera de llamar "pecados" en las creencias del espadachín, son como errores nacidos de la ignorancia que generan consecuencias negativas (sufrimiento o dukkha) para uno mismo y para otros.

Por su parte el pelinegro espadachín, no sentía ningún tipo de emoción ferviente o de alegría ante lo sucedido, solo molestia, incomodidad, ante la vulgaridad de un ser como ese; una lastima que las primeras palabras que podrían haber cruzado fueran las que mostrarían su vivir y andar, mientras que la respuesta, era una corrección a una realidad donde algunas cosas se pagaban con sangre; a veces la propia y a veces de aquellos que pudieran decepcionar o mal aconsejar. Al final cada quien tenia la libertad de vivir una vida sin propósito ni honor, disponiendo primero su vida que la de sus aliados. Ese era el sentimiento del espadachín hacia Iggy. Mientras alzaba la mirada de forma mas contundente y directa aun cubierto por la capucha de su impermeable oscuro.

| Visión correcta, pensamiento correcto, hablar correcto, actuar correcto, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta y meditación correcta.| Expresaba de forma dinámica, como un rezo, sin perder de vista a su símil pirata, expectante ante cualquier cosa que pudiese suceder | ¿Bajaras a redimir tu error? |  Su voz atravesaba la lluvia, su mirada buscaba la del mismo, sin dejar de observar con todo el potencial de vista, acostumbrado a lluvias, polvo, tierra, de algo valía el tener un sentido de la vista mas perfeccionado, no quería perder de vista a este personaje cuya redención solo tenia una manera y era la misma que su aliada, la cual yacería muerta o apunto de morir.

OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2098 + 0 = 2098
Energia: 1595 - 103 = 1492
Espiritu: 210 + 0 = 210


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)