28-01-2026, 06:37 PM
Maki D. Zen'in, derribada en la orilla del lago con su brazo derecho destrozado, tomó la decisión que cualquier guerrero sensato tomaría al enfrentarse a una fuerza de la naturaleza imposible de vencer: escapar para pelear otro día. La joven de las cicatrices, a pesar del dolor que recorría todo su cuerpo desde el brazo fracturado, se incorporó con dificultad usando su brazo izquierdo para impulsarse. Su mano izquierda alcanzó la guitarra que Jagan le había lanzado, y luego de aceptar su derrota, pero negándose a aceptar un destino lúgubre, la espadachina escapo del campamento. Jagan Natha observó cómo la invasora desaparecía tan rápido como le permitía el dolor relativamente calmado por la adrenalina del evento. El gigante permaneció inmóvil durante 10 segundos completos, esperando, observando si la invasora resurgiría para continuar el enfrentamiento. No lo hizo. Jagan asintió levemente con su cabeza. La invasora había tomado la decisión correcta. Había aceptado la clemencia que se le había ofrecido y había elegido la vida por encima del orgullo. Eso, al menos, demostraba que poseía algo de inteligencia. Pero la tarea del día no había concluido. Dos invasores habían escapado, pero quedaban al menos otras decenas de ellos escondidos en las cabañas del campamento como cucarachas esperando que la luz se apagara para volver a salir. Jagan Natha se giró, dándole la espalda al lago, y caminó hacia el corazón del campamento. Eran las 10:05 de la mañana, apenas cinco minutos habían transcurrido desde su llegada, pero el silencio que ahora reinaba en el claro era absoluto, solo el sonido del viento moviendo las hojas de los árboles se atrevía a romper el silencio. Jagan se detuvo en el centro del campamento, exactamente donde el camino de tierra se ensanchaba formando una pequeña plaza entre las cabañas. Desde esa posición central, podía ver las seis estructuras claramente: la cabaña junto al lago a su izquierda, la cabaña alargada con la puerta custodiada al norte, la gran cabaña directamente frente a él, y las tres cabañas más pequeñas dispersas por el área. El gigante alzó su voz, dirigiéndose a los invasores ocultos en sus refugios temporales de madera – “Invasores, el balance de esta isla ha sido amenazado por su presencia. Sus estructuras serán destruidas. Si desean conservar sus vidas, tienen 30 segundos para desaparecer de mi vista.” – su voz retumbó por todo el claro, penetrando sin dificultad las paredes de madera de las cabañas.
Jagan comenzó a contar mentalmente.
Uno.
Dos..
Tres…
Jagan comenzó a contar mentalmente.
Uno.
Dos..
Tres…
Invasion
