Entre tormentas y baches (Llegada a Arabasta) // Sepultura // Presente Absoluto
#1
11 de Verano del año 17
07:13 AM


El viaje había sido de todo menos tranquilo.

Los constantes cambios de clima hicieron del paso de Drum a Arabasta una travesía por sí misma. Apenas salir, fueron azotados por una neblina intensa que no le permitía al navegante ver absolutamente nada, por lo que tuvo que poner su mayor concentración durante esas horas. En cuanto la visión les fue devuelta, un intenso calor llegó casi de repente, obligando a todo el que no fuera necesario en cubierta a resguardarse en el interior del Black Widow. Para su mala suerte, Uker era indispensable, así que su cuerpo no quedó muy ileso que digamos.

Solo tuvieron unas 3 horas de calma antes de que el siguiente problema llegara. Una lluvia intensa, traída por vientos peligrosos, amenazaba con terminar su viaje al completo ahí mismo. Necesitó de la gran fuerza de Eros para mantener las velas y algunas otras cosas en su lugar. El infierno generado naturalmente fue el problema de mayor duración, uno que le impidió poder cocinar algo esa noche. Varo seguramente fue quien sufrió más esos arrebatos de ira de la naturaleza.

En cuanto la tormenta vio su final, Uker se encontraba agotado y hambriento, pero por fin pudo encontrar un momento para dejar que la propia corriente los llevara a su destino. Aún así, no tardó en volver a su puesto, preocupado por la posibilidad de que otro evento así sucediera.

La siguiente mañana si que fue tranquila, el sol los recibió con calma y benevolencia, Uker pudo tomarse un tiempo para descansar y cocinar algo de desayuno para el resto. Las pesadillas volvieron a atacarlo, por lo que no pudo dormir más que media hora, volviendo a su trabajo y esperando no tardar mucho más en llegar.

Sorprendente fue cuando, llegada la tarde, el ambiente cambió de nuevo a una frío, lo suficiente para que las nubes que traían una lluvia sobre ellos dejaran caer copos de nieve en su lugar. Eran pocos, no debieron hacer mucho esfuerzo para limpiar la cubierta, pero era extraño ver ese clima habiendo dejado tan atrás a Drum. El clima en el Grand Line no podía dejar de asombrarlo aún, pese a todos los meses que llevaba en esa zona.

Pero el alivio del frío no duró mucho, pues antes de que el sol se ocultara la nieve desapareció para dar paso de nuevo a un calor de mil demonios. Tal vez era por culpa de haber estado en un ambiente frío hasta hace dos minutos, pero el cocinero se dijo a sí mismo que esa temperatura era mucho más insoportable que en Little Garden. Aún así, con la nueva llegada de las estrellas, ese tiempo sofocante pasó a ser nuevamente un frío que helaba la sangre.

Viendo el panorama, ahora parecía obvio a qué isla se estaban acercando. Los primeros rayos de luz de la mañana le mostraron a Arabasta, una isla-desierto. Los cambios de temperatura entre el día y la noche serían así de extremos, por lo que no vendría mal conseguir algo de ropa.

Ahí estaba, la isla en la que se reunían personas peligrosas. ¿Qué tipo de desventuras le esperaban a esta tripulación? - 40 minutos para llegar a puerto -. Será cuestión de descubrirlo.

libro de recetas
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#2
Adiós, Drum. Que la fuerza te acompañe.

Y hola, Arabasta.

Viaje complejo, uno de esos que le entregan alivio a Kiyoshi en el hecho de que alguien más se haga cargo de la navegación. Mientras Uker lucha por su vida en el exterior, buscando no soltar el timón por nada del mundo, el médico puede quedarse dentro, encerrado en su cuarto y leyendo tan tranquilo. Entre comillas, al menos, pues con tanto movimiento, concentrarse del todo era una tarea cuanto menos titánica. Afortunadamente, nadie sale herido, nadie vomita, nadie experimenta la incesante necesidad de lanzarse al agua y acabar con su vida. Solo Kiyoshi sufrió ciertos ataques de tos debido a su arma debido al balanceo tan violento del barco, pero nada que con sus medicamentos no pudiera controlar.

La nieve se ha ido, el agua tempestuosa se tranquiliza y el sol comienza a brillar sobre ellos. Kiyoshi, bien vestido y limpio como si no hubiese pasado nada, se presenta en la zona de desayuno en un horario similar al del famoso marcado. A diferencia de él, su labor no es cocinar, sino limpiar. Agua sucia ha manchado la madera, especias, hasta pescados hay por aquí y por allá. Todo lo que no sirve y ensucia es mandado al infierno por parte de Kiyoshi, quien no solo usa artículos de aseo, pues también controla su poder del diablo para dejar todo resplandeciente.

Así es como pasa el tiempo hasta que todos están presentes y la primera comida del día ya está hecha. — Luego les haré un chequeo antes de desembarcar. Como siempre, no sabemos qué nos encontraremos en esta nueva isla. — Luego de Little Garden, cualquier confianza es pecado, subestimar no está en su vocabulario.

Lo mejor de todo es que les ha llegado el nuevo periódico, uno que Kiyoshi guarda para sí mismo y no se lo presta a nadie más hasta haberlo leído. — ¿En qué momento tomaron esta foto del topo? Qué tonto se ve. — Ignora que no tiene forma de salir. Sí disfruta el hecho de no ser nombrado, pues qué dirían sus pacientes y conocidos en el South Blue si lo leyesen como un maleante, aunque el cartel de “se busca” no es muy alentador. Ojalá no tuviese uno, pero es un gaje del oficio. Ya lo acepta.

— Mira, aquí dice que eres relevante porque tienes a Varo Ganchin bajo tu mando. Deberías darle las gracias. — También menciona al marcado, pero eso lo omite.

Entre los tantos carteles que revisa y memoriza sin darse cuenta debido a su excelso cerebro, aparece uno en particular que llama su atención únicamente porque fue nombrado por Uker al partir de Drum. — Este es el carnicero al que le teme el tonto de Uker. — Les enseña su foto tras voltear el cartel unos segundos, para luego situarlo junto al resto de la forma más ordenada posible. — Dime, topo, ¿cuántos golpes crees que te aguantaría?

En cuanto a Arabasta, no hay noticias. Esperaba poder conseguir información de la isla antes de llegar, pero la realidad le acaba de dar una bofetada en el rostro de forma lamentable. Deja tanto diario como carteles en el centro de la mesa por si alguien más quiere revisarlo, pues él ya tiene toda la información dentro de su cabeza. Afortunadamente esta tripulación tiene a alguien con buena memoria, porque si debiesen depender de Eros que solo confía en sus puños… Que alguien los agarre confesados.

— Hace mucho calor y eso que aún no llegamos. Me da curiosidad que justo luego de una isla tan fría como Drum nos encontremos con esto. ¿A qué crees que se deba, Tontovaro? Nos obligará a usar ropa más cómoda. Y eso que odio sacarme el traje. — Tal como hizo en el paradero anterior, deberá buscar un lugar civilizado en el cual comprar ropa apta. Solo espera que no sea como la isla de los dinosaurios en donde no había ni para dormir.

Si llega a ser la mitad de civilizada que Drum, Kiyoshi ya se dará por pagada.

Por un momento, pasa por su cabeza cuánto tiempo más deberán viajar, cuántas islas deberán visitar. Hasta el momento, no ha encontrado información sobre los asesinos de sus padres, ni se ha enfocado en eso. Solo busca sobrevivir y hacerse más fuerte, más confiable y más seguro de sí mismo.

”Me volveré tan fuerte, que olvidaré los días en que fui débil”.

— Alístense. Ya nos tocará bajar. Recuerden no bajar la guardia, ya nos contó Uker lo que sucede cuando llegas dormido a una isla nueva.

OFF ROL
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Hablo | Pienso
#3
El viaje turbulento lo había mantenido en vela revisando que todo estuviese en orden, no iba a tolerar otro naufragio y mucho menos bajo su mando. Para su fortuna era una carabela obediente, que se dejaba reparar como correspondía y era capaz de aguantar los embates lo que fuese que deparase las corrientes, en equipo con Uker en el timón.

A medida que se acercaban a un nuevo destino el pecho del hombre topo se colmaba de una paz casi inexplicable, estaba sentado en el interior del casillaje montando guardia junto al timón interior para corroborar que una nueva tormenta como las de la partida de Drum no los tomasen desprevenidos. Entre sus manos había un gran libro, de lomo robusto y añejo, que había conseguido en Drum, así como una lampara de aceite apagada posada sobre una mesa de madera cercana las escaleras de descenso al interior del barco que lo había acompañado en las penumbras. Otros libros estaban tirados a lo largo y ancho de la cabina con distintos autores, títulos, materias y áreas de conocimiento.

El que tenia en las manos, uno que llevaba leyendo desde la madrugada, hablaba sobre una materia que ante todo le resultaba misteriosa desde el vamos: Las ciencias exactas. Aunque elementales y básicas inclusive, se mostraba mucho mas intrigado y extrañado que, por ejemplo, por los libros de metafísica y teorías religiosas con los que había tenido que crecer por designio de su familia. Ciencias cómo la física, teorías de mecánica y tecnología, inclusive los cálculos matemáticos le daban más preguntas en vez de darle respuestas, y mas motivos para seguir ahondando.

¿Qué más podría descubrir? Tensión, presión, torque, resistencias, integridad estructural, había formulas matemáticas para todo; inclusive para la Black Widow, la anatomía de los cuerpos y quizás el combate. De cultivar su mente, se dijo, podría volverse un mejor pirata... Aunque claro, aún no entendía nada más que la clara demostración de cuan ignorante y alienada había sido su formación académica al crecer; siempre había acatado cómo funcionaban las cosas por norma, pero ahora que era libre podía ahondar más y más en aquello que le causaba curiosidad y, cierto era, que la curiosidad era el motor que lo movía a seguir avanzando con voracidad como un incendio.

Y hablando de incendios...

El calor del desierto poco a poco se iba sintiendo pese a . El verano estaba en su apogeo y estaban llegando a un nuevo destino. Eros no estaba usando su saco habitual, en cambio vistiendo su holgada camisa de algodón sus botas negras y sus pantalones de siempre. Finalmente sintió cómo se aclaraba el cielo, y el insomne capitán cerro el libro dispuesto a recapitular con Arabasta a la vista.

No tardó en juntarse con todos, asumía que todos estaban igual de ansiosos por pisar tierra firme nuevamente pero el calor ya empezaba a preocuparle como en Little Garden, o mismo su Baterilla natal por las cercanías del volcán.

— Tenemos casi una hora para prepararnos, vamos a dejar la Black Widow en un buen lugar resguardada y accesible. Por suerte no nos conoce nadie —Le dijo a Uker con confianza antes de escuchar las palabras de Kiyoshi sobre lo que se había enterado en el periódico. Analizó la noticia, las fotos y ladeó la cabeza pensativo. — Pues... Vamos a tener que buscar disfraces creo yo, para no resaltar y esconder el Jolly Roger hasta que estemos en un lugar seguro —Rascó su nuca nervioso, cerrando su puño con frustración. — Cómo me pueden acusar de exhumar cadáveres Malditos mentirosos —No sabía quien había escrito eso, pero lo buscaría y lo haría pedirle perdón de rodillas así fuese lo último que hiciera. Nunca lo habían acusado de nada peor, despues de todo.

Pero en el lado bueno, el aumento de los Wanted significaban que su notoriedad estaba aumentando, la tripulación avanzando y enfrentando todo lo que se les pusiese en frente; el mundo hacía bien en saberlo. — Que honor es tener al gran Varo Ganchin bajo mi mando, en eso si que no miente el periódico "La epidemia, y el marcado" —Sonaba teatral, casi poético ¿Quién podría pensar que eran en realidad cuatro muertos de hambre haciendo lo que podían por sobrevivir?

La mirada del capitán se movió uno a uno. — Más wanted significa más exposición, tratemos de mantener un perfil bajo. Organicémonos como venimos haciendo hasta ahora para explorar la isla, aprendamos todo lo que podamos de Arabasta y usemos el tiempo que estemos aquí para reponer energías antes de seguir viaje. En lo que se balancea la carga magnética del Log Pose aprovechemos para sacar provecho de ésta isla lo más que podamos —El dinero escaseaba, pero no le apremiaba, sabía que pese al peligro y su notoriedad las oportunidades se presentarían y ellos podrían tomarlas.

Entonces, llegaría el momento de tocar tierra y con ello la serie de responsabilidades que el capitán tenía. Debía conseguir madera, reparar a la Black Widow y dejarla de punta en blanco para su siguiente destino.

— Preparate Arabasta, la Sepultura ya llegó
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#4
Una vez más, nuestro viaje no fue nada tranquilo.

Primero, uno niebla que lo cubría todo. Estaba seguro de que había traído más de un problema a nuestro navegante para poder mantener el rumbo. Aunque desde mi punto de vista, eso no era lo peor. Uker parecía un navegante experimentado, y seguro que entre su pericia y la guía del Log Pose se las había apañado para llevarnos por el camino correcto. Lo peor de aquella niebla, era esa extraña calma que siempre trae consigo. Calma, pues hasta el mar parece expectante. Sin embargo, esa falta de visibilidad me hizo sentir una gran incertidumbre. ¿Qué ocurriría si se nos acercaba un barco enemigo? Con tan poca visibilidad, estaba seguro de que podrían llegar a abordarnos sin apenas habernos dado cuenta. Además, estos mares no solo eran peligrosos por los enemigos. Innumerables leyendas hablaban de bestias, reyes marinos, que podían hacer naufragar un barco con tan solo un simple gesto.

Tras eso, llegó el calor. Una temperatura tan alta que no me permitía nada más que ir arrastrándome por cubierta en busca de una buena sombra en la que cobijarme. Por suerte, habíamos podido hacer acopio de provisiones en Drum, por lo que el agua no fue ningún problema. 

Pero el mar se tenía reservado lo peor para el final. Lluvia, vientos huracanados y rayos. Una tormenta marina. Mis peores miedos salieron a relucir, una vez más. Me había prometido no solo ser más fuerte, sino también parecerlo. No quería que nadie más me subestimase, pero aquello era algo que traía a mi mente momentos de mi vida que preferiría dejar atrás. Tan solo con oír el primero de los truenos, la sangre abandonó mi cabeza, rumbo a las piernas, como si mi cuerpo se preparase para huir en cualquier momento. Pero, ¿a dónde iba a escapar, si todo estaba rodeado de agua? Sin duda, la mente se vuelve de lo más irracional cuando nos enfrentamos a nuestros traumas. Aquella noche no pude hacer otra cosa más que correr de un lado para otro, con la disputa en mi mente de si debía esconderme en uno de los camarotes o mejor debía estar más cerca de los botes salvavidas que había preparado Eros. Unos botes, cuya forma me hacía dudar de si quería verme dentro.

Los días discurrieron. Los climas se intercalaron. Frío, calor. ¿Acaso aquel mar estaba loco? Había leído acerca de aquellos cambios de clima, pero nunca había imaginado que pudiese ser algo tan brusco, tan impactante. Una de las mañanas, me dirigí al comedor del Black Widow, dónde Uker ya nos esperaba a todos con el desayuno. El olor casi había guiado mis pasos hasta allí. También se encontraba allí Kiyoshi, que leía de manera celosa. Era algo habitual en él aquello de no prestarle a nadie el periódico hasta haber terminado con él, pero aquella mañana había algo diferente. Comenzó a hablar sobre las noticias que leía. Parecía que Eros era noticia. Y no solo él, pues también me nombraban a mi. O mejor dicho, a "La Epidemia". El pelaje de mi nuca se erizó nada más oírlo. ¿Acaso mi fama había alcanzado tal punto? Ahora era alguien con un sobrenombre, alguien destacado. Un criminal buscado. El orgullo me invadió al escuchar la opinión de mi capitán sobre mi.

—El honor es mío por pertenecer a los Sepultura, capitán —dije asintiendo mientras sujetaba el ala de mi sombrero—. Juntos llegaremos a lo más alto —fuese lo que fuese aquello.

Continué escuchando a Kiyoshi hablar sobre aquel temido carnicero que tenían todos en boca. Usé mi sombrero a modo de abanico mientras desabrochaba los dos primeros botones de mi camisa. El doctor nos mostró el cartel de recompensa por la cabeza de Sigurd Haakon, "El carnicero de Whisky Peak". Parecía un guerrero fiero, y su recompensa superaba con creces las nuestras. Debía de ser un hombre terrible. Sin embargo, mis compañeros no parecían asustados por encontrarnos en la misma ruta que él. Es más, se podía decir que estaban bastante confiados de poder derrotarlo. Solo pude pensar que no quería tener que encontrarnos con él.

Dejé mi chaqueta en el respaldo de la silla. El calor no se disipaba con ninguno de mis esfuerzos. Kiyoshi también resaltó lo curioso del clima, lanzándome una pregunta. 

—Debe tratarse de una de esas odiosas islas de verano. Y para más molestia, llegamos durante la estación más calurosa —di un trago de agua—. Deberíamos buscar algún método para protegernos del clima. Ropa suelta y fresca. Cabezas cubiertas y... Tal vez, llevar con nosotros un vaso de té helado nos ayude a deshacernos del efecto del calor.

Yo pensaba al igual que Kiyoshi en cuanto a tener que abandonar las buenas costumbres al vestir. Sin embargo, no soportaba el calor. En un clima como aquel, sentía como mis fuerzas me abandonaban aún más de lo que parecían abandonar al resto. El capitán nos lanzó una arenga final. Unas últimas instrucciones antes de llegar a Arabasta. La emoción me embargó de nuevo. ¿Qué podríamos encontrar allí? ¿Algunas ruinas antiguas que explorar? Quizá valiosos tesoros que saquear. Aunque el fondo de mi deseaba encontrar otra cosa.

Apreté mis puños, con decisión. Era hora de desembarcar en una nueva isla y estaba dispuesto a corresponder la confianza de mi capitán. Iba a mostrarle al mundo entero de qué se trataba una auténtica Epidemia.



INFO

Emme's Codes

#5
✓
Viaje: Finalizado

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