[T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia
#11
Tras aquel descubrimiento el marine enterró los cadáveres olvidados, el tiempo los había dejado allí y la suerte o el destino habían llevado al gyojin hasta aquel yacimiento para que pudiera darles la santa sepultura. El terreno era duro y le costó bastante labrar la negra tierra chamuscada, pero eso no impidió que llevara a cabo su tarea para después proseguir con su ascensión. 

Los metros seguían pesando sobres sus botas y en aquel inhóspito lugar, en el que parecía estar solo tras avanzar 137 metros tras el yacimiento de los cuerpos su haki sintió algo. Algo que no era la vida y la fauna, algo más oscuro.

Sintió 2 auras, la primera era de colores azules, llameante e intensa, pero se sentía triste y apenada. La agonía de aquel ser pudo enfriar sus escamas, la empatía pudo revolver su estómago, pues el aura azul estaba deprimida, como si le faltase fuerza como si hubiera perdido a su compañera, como si estuviera de luto... 

La segunda, sin embargo era distinta, de un color negro como la noche, opaca, turbia y electrizante Sintió en ella el instinto de supervivencia, era un aura de destilaba autoridad, que peleo con su voluntad de Fuguwu como el choque de dos olas, que intentó domar al gyojin solo con su presencia, aquel aura llegaba como azotes, irrumpía en el radio de acción como un pulso que chocaba contra él y no era capaz de entenderla, venía carga de sentimientos pero no podía identificar ninguno, solo podía saber que le ordenaba que se rindiera. La segunda de las auras emanaba un poder primordial, algo sobre natural y solo comprensible para aquel que la sintiera. 

Las dos auras estaban juntas y se sentía un conflicto en ellas, pero aún así, seguían juntas, armonizartse, la primera más pequeña y opacada por la segunda. 

Hubo un extraño momento, un momento en el que  la segunda aura desapareció pero tras dar un paso Fuguwu pudo volver a sentirla, la segunda de las auras también le había sentido a él y con un solo paso, con una inteligencia excepcional acaba de rastrearle sobre el terreno, sabiendo cuanta distancia les separaba y hacia dónde lo hacía y después, como si una flecha le atravesara Fuguwu sintió aquel aura negra arremolinarse sobre su cuello como una cadena, el aura era imperial, le pedía que se arrodillase, que se rindiera, sintió por un segundo el yugo de las manos, el peso de las cadenas, el sabor de la esclavitud y después... Desapareció del todo. No pudo volver a encontrarla aunque caminase 10 paso, el aura negra se había esfumado, pero el aura azul seguía allí con él, como una brasa apagada y resistiendo antes de que el fuego la consumiera por completo. 

No pasaron ni dos segundos cuando la primera de las auras, la azul se encendió, como si le hubiera echando carbón y esas ascuas se reavivaran de nuevo en un fogata de gigantescas dimensiones. El marine primero sintió el dolor de la madera quemándose y después... Después sintió furia, una furia caliente. 

La primera de las auras se movía hacía él. Lo que quiera que fuera y lo que el marine estuviera buscando allí arriba le acaba de encontrar.

información de aventura
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#12
Continué el ascenso, las botas resbalando ocasionalmente en la roca húmeda por la lluvia que ahora caía con más fuerza. Había avanzado más de 300 metros (363 para ser exactos) desde el claro donde enterré a Zhakx y Soloth, situándome a aproximadamente 1363 metros de altura sobre la base del volcán. El viento aullaba, la tormenta descargaba su furia sobre Mystoria, y yo seguía subiendo. Entonces mi haki captó algo. No era como sentir las presencias de los picuchillos o cualquier otra criatura viviente que hubiera detectado antes. Esto era diferente. Más profundo. Más intenso. Dos auras, a 137 metros de distancia, casi en el límite de mi rango de detección. La primera era azul en mi percepción mental, llameante e intensa pero profundamente triste. Sentí agonía emanando de ella como olas de calor, una pena tan profunda que revolvió algo en mi estómago. Esa aura estaba deprimida, debilitada, como si le faltara fuerza vital. Como si estuviera de luto. El rugido. Era de ahí. De esa criatura. Pero la segunda aura me hizo detenerme en seco. Negra. Opaca. Turbia. Electrizante. Golpeó mi conciencia como un maremoto, chocando contra mi voluntad con una fuerza que reconocí al instante. Lo había sentido antes: con Marcia en nuestro enfrentamiento, con Sohem dos veces, con el Vicealmirante Nanashi cuando nos conocimos, y más recientemente con Karl. Esa presencia imperial, ese peso que intentaba doblegar la voluntad ajena.
 
El aura negra pulsaba, irrumpiendo en mi radio de detección como azotes invisibles. Sentimientos incomprensibles fluían de ella, pero por encima de todo había una orden clara, absoluta. Ríndete. Arrodíllate. Sométete ante mi superioridad. Apreté los dientes, sintiendo la presión acumularse sobre mis hombros como si llevara el peso del océano encima. Mis rodillas temblaron por un segundo, mi respiración se volvió más pesada. Reconocí esta sensación, la había experimentado antes con Marcia, con Sohem, con el Vicealmirante Nanashi, y recientemente con Karl. Esa presencia abrumadora que algunos seres excepcionalmente poderosos podían emanar. Pero no caí. Había resistido esta fuerza gracias a Karl. No me arrodillaría ahora. Las dos auras estaban juntas, en conflicto, pero armonizadas de alguna manera extraña. La azul más pequeña, opacada por la presencia abrumadora de la negra. Di un paso hacia adelante, y el aura negra desapareció completamente de mi percepción. Como si nunca hubiera estado ahí. Di otro paso, y volvió a aparecer, pero esta vez parecía que lo que fuera que emanaba esa presencia me había detectado exactamente, sabía a qué distancia estaba, en qué dirección. Me había rastreado con un solo paso. La presión volvió, pero esta vez fue diferente. Sentí algo invisible arremolinarse alrededor de mi cuello como una cadena, apretando, sofocando. El peso de grilletes fantasmas tiraba de mis muñecas hacia abajo. Por una fracción de segundo, saboreé algo amargo y metálico en mi boca, algo que mi instinto identificó como el sabor de la esclavitud, de la dominación absoluta.
 
Y entonces desapareció por completo. Di diez pasos más, buscando con mi haki al máximo que me podría permitir, 140 metros. Nada. El aura negra se había esfumado como si nunca hubiera existido. Pero el aura azul seguía ahí, débil, como una brasa apagada resistiendo los últimos momentos antes de extinguirse. Dos segundos de silencio. El aura azul explotó. Sentí cómo se encendía como si alguien hubiera arrojado carbón fresco sobre ascuas moribundas, transformándose en una fogata de proporciones gigantescas. Sentí su dolor, y después su furia. Furia ardiente, abrasadora, que quemaba todo lo que tocaba. El aura azul se movía. Hacia mí. Rápido. No lo pensé. Mis piernas reaccionaron por instinto. Corrí. No hacia abajo, no alejándome. Corrí colina arriba, directamente hacia donde había detectado las dos auras. Mis botas golpeaban la roca volcánica con fuerza, salpicando agua de lluvia y ceniza con cada zancada. El terreno era empinado, traicionero, pero no me importó. Salté sobre una grieta de 2 metros de ancho, aterricé en una roca inclinada, seguí corriendo. El aura azul se acercaba. Podía sentirla en mi haki, una presencia masiva moviéndose a través del terreno. La distancia se reducía… 130 metros… 120 metros… 110 metros. El rugido resonó nuevamente, pero esta vez no era un lamento. Era un grito de guerra que hizo eco contra las paredes del volcán y se mezcló con el trueno de la tormenta. Seguí corriendo hacia arriba, hasta llegar a 1500 metros de altura, hacia la criatura agonizante y furiosa que me había encontrado. Mi corazón latía con fuerza, no de miedo sino de determinación. Fuera lo que fuera, herido o no, venía hacia mí con intenciones claras. Y yo corría directamente hacia él.
 
La tormenta rugía. El volcán temblaba. Y en algún lugar más arriba, oculta, la segunda criatura observaba. 100 metros. 90 metros. 80 metros.
 
Pronto nos encontraríamos cara a cara.
 

 
Resumen

Haki

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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#13
El aire tembló con un rugido. Fuguwu pudo escucharlo a lejos, como el viento se rompía con algo. Algo enorme que se acercaba a él. Sonaba como una máquina de guerra, un caza, sonaba como la muerte en aquel volcán.

Su haki pudo sentirlo, pues aquello que se le acercaba distaba mucho de los seres inteligentes aunque lo fuera, aquello que se le acercaba ya lo conocía, no a ella, pero si a él.

Mientras el marine corría hacia ella, esa misma aura azulada corría hacia él, guiada por algo.

Fue en el punto intermedio desde que partieron ambas que se encontraron.

Un tornado de viento azotó a Fuguwu allí en el volcán, tras recomponerse de la extrema sacudida se encontró aquello que había subido a buscar.

Era un dragón, un dragón como el que había enfrentado con la división, pero en este caso era muy distinto, sus escamas no eran negras como el carbón, eran de un verde jade que resplandecía. El fuego de su boca emanaba en bocanadas de fuego verde, como el agua de un estanque con mucha vegetación. La bestia medía 3 metros de alto, y sus alas, extendidas enfrente de Fuguwu, levantaban tierra y polvo con su movimiento. 

La bestia le observó con los ojos cristalinos, como si una pequeña lágrima fuera a escapar de ella, pero lo más impactante fue verlo. Su cuello. En su cuello había unas cadenas de colores negruzcos, con óxido en algunas partes, apresaban el cuello de la bestia con extrema fuerza, como si algo tirase de ellas. El animal retrocedió mientras miraba al marine.

Y después le rugió. No atacó, solo le invitó al baile que estaba a punto de comenzar.

El marine acaba de encontrar la respuestas de todo lo que andaba buscando allí arriba, ahora era el momento de saber si estaba a la altura.

Contenido Oculto


FICHA DEL NPC
[Imagen: 51pnN8x.png]
#14
El aura azul se acercaba rápido, lo podía sentir con mi haki. 100 metros. 90 metros. 80 metros. En ese momento un rugido me alcanzó. El aire se rompió con un sonido que hizo temblar la piedra volcánica bajo mis pies. No era un simple rugido, era el sonido del viento desgarrándose, de algo enorme cortando el aire como cuchillo en mantequilla. Una máquina de guerra lanzándose a la batalla. Mi haki captó el momento exacto en que la criatura despegó del suelo. 70 metros. 60 metros. 50 metros. Seguí corriendo hacia arriba, mis piernas bombeando con fuerza contra el terreno inclinado. La distancia entre nosotros se cerraba desde ambos lados. 40 metros. Fue en ese momento cuando un viento con la fuerza de un tornado me golpeó sin previo aviso. La pared de viento y fuerza bruta me levantó del suelo, lanzándome 2 metros hacia atrás. Giré en el aire, intentando controlar la caída, y aterricé en cuclillas sobre una roca plana, deslizándome otros 50 centímetros antes de clavar mis botas contra la piedra para detenerme. Polvo, ceniza y pequeñas rocas volaban a mi alrededor, azotándome la cara y obligándome a entrecerrar los ojos. Cuando el viento amainó lo suficiente para ver claramente, levanté la vista.
 
La criatura que se encontraba frente a mí se alzaba a 10 metros de distancia, sus cuatro patas plantadas firmemente en el suelo. Medía 3 metros de altura desde el suelo hasta la parte superior de su cabeza, con un cuerpo musculoso y poderoso. Sus alas, completamente extendidas, abarcaban 3 metros de ancho, levantando remolinos de polvo con cada movimiento. Un dragón. Otro. Pues no eran las escamas negras como carbón del dragón que habíamos enfrentado durante la conquista de la isla. Estas eran verde jade. Un verde brillante, casi luminoso, que resplandecía incluso bajo la luz gris de la tormenta. Fuego verde emanaba de su boca en pequeñas bocanadas, del color del agua estancada con vegetación, antinatural y hermoso a la vez. Sus ojos, cristalinos, húmedos; una lágrima se formaba en la comisura de su ojo derecho, amenazando con caer. El dragón me observaba con una mezcla de dolor, furia y algo más que no podía identificar completamente. ¿Desesperación? Cadenas rodeaban su cuello como una argolla de hierro, gruesas y pesadas. El metal era de un color negro opaco, con manchas de óxido rojizo salpicando su superficie. Las cadenas no colgaban libremente, estaban tensas, como si algo invisible tirara de ellas desde arriba. La piel debajo de las cadenas estaba irritada, lacerada, con escamas rotas y carne viva visible. Desde la distancia evalué a la criatura con la misma metodología que usaría con cualquier paciente. Mi entrenamiento como médico me ayudo a distinguir su respiración laboriosa, molestia por dolor en el cuello. Estaba sufriendo. Físicamente herido. Emocionalmente destrozado. El dragón retrocedió 2 metros, sus garras rasgando surcos profundos en la roca volcánica, aumentando la distancia entre nosotros a 12 metros. Me observó durante unos segundos… y rugió.
 
El rugido atravesó el aire quebrándolo, como un desafío y a la vez una invitación, como una súplica desesperada. No atacó. No lanzó fuego. Solo rugió, sus alas batiendo una vez con fuerza suficiente para crear otra ráfaga de viento que me obligó a afianzar mi postura. Mantuve mi haki de observación expandido a 15 metros, rastreando cada músculo de la criatura, cada movimiento que pudiera indicar un ataque inminente. Pero también levanté lentamente mis manos, palmas abiertas hacia adelante en un gesto universal de no agresión – “Tranquilo” – dije en voz alta mientras avanzaba 2 metros al frente – “No estoy aquí para lastimarte.” – intente explicar. Sabía perfectamente que no me entendería, pero necesitando decirlo de todas formas. Quizás podría sentir mi buena voluntad. El dragón inclinó su cabeza ligeramente, sus ojos cristalinos fijos en mí. Moviéndome lentamente, señalé con mi mano derecha hacia las cadenas en su cuello – “Eso” – dije, haciendo el gesto de tirar con ambas manos – “Las cadenas. Están lastimándote.” – bajé mis manos lentamente hasta que ambas quedaron frente a mi pecho en postura que invitaba a tener calma, ni amenazante ni completamente desprotegida. Mis piernas estaban ligeramente flexionadas, listas para reaccionar si mi haki detectaba un ataque inminente – “Escuché tu rugido” – continué, manteniendo mi voz calmada y baja – “Subí porque sonaba como si estuvieras sufriendo.” – señalé hacia mi pecho, luego hacia el dragón, luego hice un gesto abarcando el espacio entre nosotros – “Quiero ayudar. Por favor, déjame ayudarte.”
 

 
Resumen

Haki

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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11152 + 0 = 11152
Energia: 5152 + 0 = 5152
Espiritu: 3105 - 85 = 3020
#15
El encuentro fue inevitable. El viento aulló en las cumbres del volcán. La figura del ancestral dragón perforó los recuerdos del marine, quien había conocido a la pareja de este mismo tiempo atrás cuando conquistaron la isla. Aunque la bestia no le entendió, intentó tranquilizarla. Pero un silbido rasgó sus palabras mientras avanzaba hacia ella en son de paz.

Su haki no entendió el extraño suceso que aconteció en respuesta a su primera palabra. Una lanza de madera estalló contra su nariz rompiéndose en astillas que impactaron contra sus ojos cegándole por completo. Todo había pasado rápido, demasiado rápido, y lo peor de todo es que su haki no había sido capaz de anticipar aquel ataque. 

Después un susurro acompañado de un rugido. Esta vez si haki se debió funcionar, venía un ataque inminente de la bestia, la cual abrió sus fauces y con un soplido que emanó desde el fondo de sus pulmones incendió su aliento, el cual avanzó generando llamas de un color verdoso sobre el terreno en dirección al marine.

Otro susurro. Las alas del animal se plegaron, preparándose para algo. El calor del aliento encendido y la bestia empezaron a invadir el ambiente que ya estaba cargado con la tensión del enfrentamiento. Desde dentro de las alas un verdor empezó a resplandecer, como si el animal estuviera cargando algo, algo peligroso.

Y con todo esto, aún había más problemas, en la espalda de aquel animal algo tiraba de las cadenas con fuerza y lo guiaba, algo que Fuguwu todavía no había sentido, no en estos instantes, pues el haki del rey de eso que estaba gobernando a la bestia ya había entrado en contacto con él, ya había sentido en su piel la fuerza espiritual del gobernador perdido de Mysterium, ya había sentido la oscuridad del alma. Aunque el marine no lo sabía, Nuzuklu “EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM” había entrado en escena, había apagado su aura para pasar desapercibido por la potente presencia de la bestia.

Nuzuklu se perdió en aquella isla mucho tiempo atrás, demasiado como para poder explicarlo, tanto que se había convertido en una bestia más del lugar, y aunque era una de las más fuertes, no había sido capaz de gobernar nunca las tierras pues la pareja de dragones era demasiado poderosa como para poder enfrentarla. Pero cuando el macho de ambos desapareció, la hembra pereció y quedó apresada por aquel ancestral cazador, el cual había matado tiempo atrás a los exploradores que el reino de dressrosa había enviado. Y como había hecho con ellos, persiguiendolos y llevándolos hasta que las bestias acabaron con él, esta vez iba a hacer lo mismo con la división marine, empezando por el gyojin…



FICHA DEL NPC


FICHA DEL NPC=NUZUKLU EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM


belico


Contenido Oculto


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[Imagen: 51pnN8x.png]
#16
El encuentro se desarrollaba sobre una plataforma rocosa de 20 metros por 20 metros, una formación natural en la ladera inclinada del volcán Tanazos a 1500 metros de altura. La plataforma era prácticamente cuadrada, un milagro geológico en medio de pendientes pronunciadas que caían en todas direcciones. A mi izquierda, a aproximadamente 13 metros de distancia, la pendiente continuaba cuesta arriba hacia la cima invisible entre las nubes tormentosas. A mi derecha, a unos 7 metros detrás de mí, el borde de la plataforma daba paso a una caída mortal, la ladera descendiendo en un ángulo de casi 45 grados hacia las profundidades que había escalado. El dragón se encontraba a 10 metros frente a mí, posicionado de forma que tenía aproximadamente 10 metros de espacio hasta el precipicio a su izquierda y otros 10 metros hasta el borde que daba cuesta arriba detrás de él.
 
La tormenta rugía sobre nosotros, la lluvia azotando la roca negra y creando pequeños arroyos que corrían hacia los bordes de la plataforma – “Tranquilo” – dije en voz alta mientras avanzaba 2 metros hacia adelante, reduciendo la distancia a 10 metros entre nosotros – “No estoy aquí para lastimarte.” – estaba pronunciando cuando un silbido cortó el aire y algo impactó mi nariz con fuerza brutal. El dolor explotó en mi rostro, astillas, madera, y demás fragmentos afilados se incrustaron en mis párpados y alrededor de mis ojos. Cerré los ojos instintivamente, pero era demasiado tarde, las astillas ya habían entrado, raspando, cortando. Lágrimas involuntarias brotaron mientras mi cuerpo intentaba expulsar los fragmentos extraños. No tenía sentido, mi haki no había detectado nada, absolutamente nada. No obstante seguía confiando completamente en mi haki de observación el cual mantenía expandido a 15 metros. El dragón seguía ahí, a 8 metros de distancia ahora que había avanzado pues, a pesar del impacto, había seguido hacia adelante ¿de dónde había venido ese ataque?
 
No tuve tiempo de buscar respuesta a esa pregunta pues pude sentir con mi haki la urgencia de la situación. El dragón se prepara para atacar nuevamente - ¿nuevamente? – sus músculos se tensaban, se aproximaba un ataque. Me lancé hacia adelante en una línea diagonal buscando el flanco derecho del dragón, mis ojos permanecían cerrados, pero confiaba plenamente en lo que mi haki me mostraba. Escuché el rugido del dragón y sentí el calor abrasador cuando el aliento de fuego barrió el espacio donde había estado parado medio segundo antes. Sin detenerme, sin pensarlo, giré mi cuerpo hacia la criatura. Mis brazos se extendieron simultáneamente, ambos puños apuntando al centro de masa del dragón. Concentré toda mi energía, toda la fuerza que fluía a través de mi cuerpo de gyojin, canalizándola hacia mis extremidades y utilizando en Karakusagawara Seiken golpeé en su costado derecho mientras lanzaba aquel fuego infernal. Ambos puños impactaron contra las escamas verde jade del dragón al mismo tiempo, uno en las costillas, el otro ligeramente más alto. La energía explotó desde mis guantes, expandiéndose en una onda invisible de 2 metros de diámetro que atravesó el cuerpo de la criatura y le empujo diez metros al borde de la plataforma. Mantuve la guardia en alto mientras mis ojos recuperaban su visión.
 

 
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Haki

Belico

Gastos

OFF
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11152 - 2434 = 8718
Energia: 5152 + 1938 = 7090
Espiritu: 3020 + 368 = 3388
#17
El fuego incinero el suelo el cual Fuguwu ya había olvidado para avanzar con su natural carga de justicia frente a su salvaje enemigo. La cima contemplo en silencio una verdad a voces. A veces lo justo no era lo que uno quisiera hacer, y con ese pensamiento grabado a fuego en sus pensamientos el gyojin actuó.

Sus pies levantaron el polvo de la ceniza mientras avanzaba corriendo hacia el objetivo y sus puños empezaban a resplandecer sobre su ropa devolviendo la luz en formas abombadas como si el fondo marino hubiera ascendido hacia los cielos mismos.

La tranquilidad que su estilo de combate portaba se ensombreció con la brutalidad de su poder. Sus puños emitieron un golpe seco contra las escamas de tonos verdes de la bestia, algunas de ellas salieron despedidas tras el impacto, aguantando como una cota de mallas el golpe brutal del Karate de su adversario. La bestia rugió ante el golpe mientras que su domador salia despedido casi inconsciente.

- Kur… - Susurró entre dientes mientras giraba sin control sobre los cielos en una caída hacia su muerte y el vacío completamente desorientado. La bestia volvió a gritar mientras movía la cabeza completamente furiosa hacia Fuguwu, y sin saberlo, le ayudó a que pudiera localizarla gracias a su oído. Con unas manos diestras, ató a una de sus lanzas una de las cuerdas fabricadas con lianas que llevaba en sus ropajes. Aguanto la respiración un momento mientras el viento silbaba en su caída. Iba mucho más despacio que con el impacto del invasor. Sacó su lengua mientras calculaba. Hasta que descubrio la esencia de las cosas, muchos años atrás Nuzuklu había sobrevivido gracias a su oído y hoy, como en su años mozos, volvería a ser así. La cuerda se movió entre sus manos rozando con fuerza y quemandole las palmas pero aguantó y evitó soltarlas hasta que se tensó, su caída se frenó en seco y un tirón sorprendió a su brazo. Sin saber muy bien donde se encontraba la unica respuesta que encontró fue un choque totalmente inesperado contra la ladera de la montaña - ugh - Pero no tenía tiempo - ¡ALAKK! - Gritó.

Arriba, mientras todo esto sucedía la boca del animal resplandecía a la espera de los movimientos del marine, pero tras aquellas palabras reaccionó al comando, moviendo con fuerza sus alas y generando un vendaval frente a ella que hizo que saliera despedida hacia los cielos sin esperas ni dudas.

El batir de sus alas la alejó 40 metros de la plataforma a la mayor velocidad que podía hacerlo y mientras ella se alejaba, su domador subía por la cuerda a duras penas, ascendiendo hacia su montura. Ascendió 10 metros de la liana y cuando notó que la bestia parada dió otra orden.

- EKELEK -

El mismo resplandor que fuguwu no había podido ver por su ceguera se encendió de nuevo en las fauces del animal, mientras que Nuzuklu sirviendo del agarre de su improvisada escalera hacia la salvación subía de un salto hacia los lomos del animal, agarrandose a su lanza y soltandola con un tirón fuerta que la bestia ni siquiera sintió.

La punta de la madera goteo sangre que se perdio en los cielos por los vientos mientras aquel combate proseguía, ahora, con el cielo como su campo de batalla.


FICHA DEL NPC


FICHA DEL NPC=NUZUKLU EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM


belico


Contenido Oculto
[Imagen: 51pnN8x.png]
#18
El impacto del Karakusagawara Seiken dio de lleno al dragón y sentí cómo la energía atravesaba las escamas del dragón haciendo que la onda expansiva de 2 metros se propagara más allá de mi objetivo inmediato. En ese momento, por primera vez desde que subí a esta plataforma, mi haki captó algo nuevo, una presencia pequeña, humana, que salía despedida desde la espalda del dragón en línea recta, alejándose del dragón que permaneció en la orilla de la plataforma. Había estado ahí todo el tiempo, oculta de alguna manera, invisible para mi haki hasta este momento, el impacto debió romper lo que fuera que la ocultaba. Expandí mi haki inmediatamente, aumentando el radio de detección a 20 metros mientras corría hacia el borde de la plataforma cubriendo los diez metros que me separaban del precipicio mucho más rápido que la velocidad a la que caía aquel ser al que perseguía, su presencia seguía en mi rango, moviéndose en línea recta por la inercia del golpe 17 metros de distancia horizontalmente para luego comenzar a caer lentamente jalado por la gravedad.
 
Me detuve exactamente en el borde de la plataforma a las espaldas del dragón, mis dedos de los pies a centímetros del vacío, la ladera descendía en un ángulo pronunciado de 45 grados desapareciendo en la oscuridad. El aura de aquel extraño se sentía desorientada, confusa, girando sin control tras mi ataque, pero después de un par de segundos retomo el control de sus acciones y en ese momento sentí su intención, clara como el cristal en mi percepción del haki, de lanzar un ataque que atacaría al dragón. Hubiera preferido mil veces que decidiera atacarme a mí. Ahora entendía perfectamente que este desgraciado era el culpable del estado actual de un ser tan increíble como el que estaba a mi lado y no le podía perdonar. Pude sentir su ataque al instante de que sucedía, un intento desesperado de salvación. Aprovechando mi gran velocidad levanté mi pierna derecha, el muslo formando un ángulo de 90 grados con mi cuerpo, mi haki de armadura fluyendo instantáneamente hacia mi extremidad tiñendo la pierna de negro metálico todo mi cuerpo, desde la cabeza hasta la cadera y desde la cadera hasta los dedos del pie. Aquel desagradable sujeto lanzó su ataque y yo lancé el mío.
 
Mi pierna cortó el aire en un arco horizontal perfecto, generando una cuchilla de viento comprimido imbuida en haki de armadura que salió disparada hacia abajo en la trayectoria exacta que mi haki me indicaba, la hoja de aire negro atravesó siete metros en diagonal impactando en la lanza que había arrojado el impresentable ese que buscaba seguir lastimando al dragón, la rompió por completo y siguió su avance otros tres metros hasta impactar en ese ser nefasto. Su caída se aceleró, girando sin rumbo, alejándose más y más. Desapareció en la oscuridad de la tormenta, tragada por el abismo del volcán. El viento aullaba a mil quinientos metros de altura, el dragón a mi lado inconsciente aun de que había sido liberado de su captor y yo a su lado, una torre de obsidiana inamovible tras ese color negro que me otorgaba el haki de armamento que recubría toda mi piel. Las cadenas en su cuello colgaban ahora libremente, sin nadie tirando de ellas, golpeando contra sus escamas con cada movimiento, por fin era libre, su torturador no volvería a incordiarle nunca más.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

OFF

Contenido Oculto
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8718 + 0 = 8718
Energia: 7090 - 362 = 6728
Espiritu: 3388 - 207 = 3181
#19
El marine estuvo rápido e identificó al tercero en discordia gracias a sus capacidades espirituales. El aura del hombre que había vivido en aquella isla olvidada se manifestó en su castillo mental, era de un color oscuro, ya la había sentido, cuando se había sentido oprimido en su ascenso, cuando había entrado en su radio. Fuguwu ya conocía el aura de aquel hombre.

Sus pies levantaron polvo siguiendo como si la venganza no fuera más que la consecuencia de una vida de erros y se abalanzó sobre el precipicio con furia. Emitiendo el arte marine contra la lanza atada del domador de dragones.

- QUELEKEJERKE - Gritó el hombre con furia al recibir el impacto y oír crujir la madera de su rudimentaria arma. Pero eso no fue lo único. La rabia se convirtió en voluntad y arremetió contra los cielos y las rocas de la ladera. Sus voluntad chispeó con rayos negros expandiendose 24 metros de diametros siendo el hombre nativo el punto central de la esfera que se había creado y una onda de colores negros golpeo con furia tanto al marine como al dragón . Este segundo se estremeció bajando su cabeza por completo y las llamas de su boca se mermaron tímidamente. Fuguwu pudo sentir en aquel momento gracias a su haki lo que estaba pasando. Aquel hombre había sometido a la bestia gracias al haki del rey. Había sometido a un ser ancestral capaz de controlar a los elementos gracias a su voluntad.

La táctica del marine no paraba de acorralar al hombre, que ahora, recurría a su fuerza natural para reclamar el trono de los cielos.

El dragón sin titubear ni mayores órdenes despegó al lado de Fuguwu al mismo instante que la poderosa voluntad del hombre les golpeaba. Y recogió a su amo mientras caía sobre su lomo. El batir de las alas de la bestia se convirtió en un zumbido y sobre su espalda, Nuzuklu se recompuso.

- Galak tar abik - pronunció entre dientes mientras escupía a un lado sangre. Agarró una lanza con cada mano y apuntó con la diestra al marine - EGELEK ETAK MOLD - Era una amenaza. La boca del dragón -nuevamente pero sin ser nuevamente - resplandeció, cargando algo.

La distancia que había entre ambos contrincantes era de 10 metros largo y 20 metros de altura, quedando el domador y el dragón por debajo de él levantando la mirada hacia el final del risco.

El cansancio mental estaba empezando a pasar factura a Nuzuklu. Y su haki tarde o temprano acabaría desapareciendo, dejando como una presa fácil al cazador frente a las fauces de la justicia que encarnaba el gyojin. Esto debía acabar deprisa o la soberanía salvaje de la isla terminaría aquí y ahora.

El viento aullaba con fuerza. Allí arriba, el mar había ascendido para enfrentar a la llama y los cielos, no… Allí arriba, un hijo del mar había ascendido para liberar a la llama y los cielos del yugo de un hombre olvidado, que había sobrevivido en un isla perdida, que había perdido a todo y todos los que quería y había defendido su territorio como buenamente había podido. Pero esto no acababa aquí, pues, ese hombre Nuzuklu, el explorador perdido, ahora era un rey, un rey olvidado, un rey que acaba de conseguir el poder para reinar sobre la isla y no iba a perecer tan fácilmente contra la competencia que se habían convertido los marines. Primero purgaría al gyojin y después… Después acabaría con toda vida inteligente que hubiera desembarcado en su hogar para devolver la isla a su equilibrio natural y salvaje.

FICHA DEL NPC


FICHA DEL NPC=NUZUKLU EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM


belico


Contenido Oculto
[Imagen: 51pnN8x.png]
#20
Aquel ser despreciable caía mientras yo me mantenía alado del dragón cuando una onda de poder llegó como un maremoto invisible. Sentí el impacto del haoshoku, de igual forma que lo había hecho al entrenarlo con Karl y Joe, golpear mi cuerpo, mi mente, y mi voluntad. Era la misma presencia que había sentido durante mi ascenso, aquella fuerza imperial que intentaba someterme, doblegándome. Rayos negros chisporroteaban en el aire, expandiéndose en una esfera de 24 metros con aquel hombre como epicentro. Apreté los dientes, mis pies se afianzaron contra la roca, y no caí. A mi lado, el dragón se estremeció violentamente. Su cabeza bajó por completo, las llamas verdes en su boca reduciéndose a un tímido resplandor. Las cadenas en su cuello temblaron. Pude sentirlo claramente con mi haki de observación, la bestia estaba siendo sometida nuevamente, la voluntad de aquel hombre aplastando la del dragón, forzándolo a obedecer. Sus músculos se tensaron, sus alas comenzaron a desplegarse, iba a volar hacia abajo a rescatar a su captor. No lo iba a permitir.
 
Con una determinación absoluta e inquebrantable decidí que este dragón había sufrido suficiente. Este ser magnífico no sería esclavizado ni un segundo más por nadie. En ese instante de tiempo sucedieron dos cosas a la vez. Primero, mi propia voluntad explotó y el haki del conquistador fluyó desde el centro de mi ser como una ola titánica, expandiéndose en todas direcciones en un diámetro de 25 metros. Sentí cómo voluntad chocaba contra la voluntad negra de aquel hombre. Dos olas opuestas colisionando en medio de la tormenta, ninguna cediendo terreno. El aire mismo crepitó, rayos invisibles danzaban entre nosotros. Y en ese mismo instante, lo segundo que hice fue que ataque al dragón. Mi haki de observación me mostró exactamente cómo el dragón comenzaba a impulsarse, cómo sus patas traseras se flexionaban para el despegue. Pero yo era más rápido, mucho más rápido. Giré mi torso hacia la criatura, mi brazo derecho negro en busoshoku medio ya en movimiento. Concentré toda mi energía en mi puño y manipulé el vapor de agua en el aire, canalizándolo, concentrándolo, dejando que fluyera a través de mi golpe como una corriente invisible. Mi puño impactó en el pecho del dragón y sentí cómo la técnica penetraba, cómo el vapor de agua manipulado transmitía la fuerza directamente a través del cuerpo de la criatura, alcanzando órganos internos, interrumpiendo músculos, cortando el impulso del despegue antes de que pudiera completarse. El golpe le lanzó hacia el centro de la plataforma obligándole a recorrer 14 metros y gracias a la dirección del empuje no cayó hacia el abismo. No estaba inconsciente, ni derribado, podía ver sus ojos cristalinos parpadeando, su respiración agitada, pero estaba derribado, incapaz de volar. Incapaz de rescatar a nadie.
 
La presencia de aquel hombre seguía cayendo, alejándose más y más. Había jugado su última carta. Su haki del rey, su dominio sobre el dragón, su intento desesperado de salvación, y había perdido. La voluntad negra se debilitaba con cada metro de caída. 25 metros. 30 metros. 35 metros. Fuera de mi rango. El explorador perdido, el rey olvidado, el domador de dragones, desapareció en la oscuridad del abismo volcánico. Y entonces solo quedamos dos. Yo, de pie en el borde de la plataforma, mi haki del conquistador aún vibrando en el aire como ecos de una tormenta y el dragón, derribado a mi lado, sus cadenas rotas colgando libremente, finalmente libre. La tormenta que se avecinaba rugía sobre Mystoria. Y yo era ahora responsable de esta criatura magnífica. Me arrodillé lentamente junto al dragón caído y con voz comandante le dije – “Tranquilo” – aunque sabía que no me entendería – “No volverá jamás.” – Los ojos cristalinos del dragón me miraron – “Ahora yo me hare responsable de ti.” – y tomando entre mis manos aquel collar que le esclavizaba use toda mi fuerza para abrirlo y quitárselo del cuello – “Listo, eres libre.” – sentencie, esperando que entendiera que no buscaba tomar el lugar de su captor, pero con el haoshoku aún activado buscando hacerle entender que no era alguien a quien tomar a la ligera.
 

 
Resumen

Belico

Gastos

OFF
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8718 + 0 = 8718
Energia: 6728 - 637 = 6091
Espiritu: 3181 - 1497 = 1684


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