03-03-2026, 11:42 PM (Última modificación: 04-03-2026, 12:15 AM por Nyra Kuroshiro.)
34 de Verano, año 17
El barco había sufrido bastantes daños y no da tiempo a repararlo todo, ¡pero no pasa nada! Aún llegaremos bien a Baterilla… ¡y los trocitos de madera rotos me han dado una gran idea!
En la mesa del barco, coloco cuatro “calles” con madera que se rompió de aquí y por allí en el último viaje. Entonces, coloco un Mushi Mushi en el extremo de cada una de ellas y en el otro un buen montón de la comida favorita de cada uno. No pueden verse entre sí, así que no debería haber problema en que se influencien ni nada. Y…
Comienzo a dar saltitos y a mover los brazos para animarlo, pero no parece tener mucho interés en la comida… y no es el único… ¿Quizás no eran montañitas lo bastante grandes? Por las dudas, aumento las provisiones del extremo de la recompensa… pero no sirve de mucho… ¿O sí? ¿Panaberto se ha movido un poquito? ¿O sólo me lo he imaginado?
Espero…, espero…, espero… ¡Agh! ¡¿Cuánto tiempo ha pasado?! ¡Como mínimo quince segundos! ¡¡Quince!!
Incapaz de soportarlo más, salgo a cubierta y me dirijo, de brazos cruzados y molesta, a donde está Dimitri.
―No me puedo creer que los Mushi Mushi se tomen tan a la ligera una carrera por una montaña de comida… ¡Son muy, muy lentos! ¡Hasta para ser Mushi mushi! ―exclamo frustrada antes de soltar un laaaaaaargo suspiro que me sirve para tranquilizarme...―. En fin, supongo que puedo pasar mucho tiempo por aquí antes de volver a la mesa y ver quién va ganando… ¿Cómo te encuentras hoy?
Me había fijado en que Dimitri se encontraba regular bastante a menudo, así que pensé que, si era uno de esos días, quizás pudiera hablarle de cositas así para distraerlo y hacerlo sentir mejor pensando en otras cosas mientras está en el timón… Porque estar en el timón mirando el mar y dirigiendo el barco puede ser muuuy divertido un tiempo…, pero con el cielo quieto y las olas iguales, seguramente al final se vuelva tan entretenido como la carrera de Mushi Mushis...
¡Rumbo a Baterilla!
Los miembros de la División 75 que posteen en este tema se dirigen desde el Reino de Briss a Baterilla el 34 de Verano del año 17.
TempestadMuelle
Barcos
goleta
Especificaciones
1Tier
0/4500
Puntos de vitalidad
300Res/Pas
6Espacios
300Velocidad
-1Riesgo
No¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 4)
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Descripción: El Tempestad es el primer barco de la División 75, así cómo también el más importante, siendo este el primer navío que los pone a poder navegar bajo su propio liderazgo. Con un color azul marino y blanco como principales muestras de la Marina, la calavera resquebrajada en su proa representa su enemistad con la piratería, el crimen y todo aquello que ponga en peligro la paz en todas y cada una de las partes de este mundo, siendo este barco la representación firme de la caza de los mares, y el bienestar del indefenso.
04-03-2026, 12:23 AM (Última modificación: 04-03-2026, 12:26 AM por Kael Omuyaga.)
Kael intenta mantener la calma, ocultar sus emociones bajo la máscara de la indiferencia y la serenidad que durante años ha sabido mantener. No obstante, esta vez le resulta algo más complicado de lo habitual. Sabe que no se trata de "su dinero", sino el que han conseguido reunir entre todos los miembros de su tripulación, pero aún así, al ver lo que tiene delante, el barco Tempestad...
"Primero Dimitri, ¿y ahora Hae-Won?"
Quizás haya sido la poca insistencia como capitán, o tal vez se deba sencillamente a los pocos días que se han mantenido en el país. Puede que no haya conseguido suficientes materiales, y las partes del barco que han sido dañadas no puedan ser salvadas. Sea como fuere, definitivamente, ha de haber una explicación lógica a por qué, finalmente, el barco sigue tal y como lo dejaron al llegar hasta esta nación.
―Izad las velas, chicas. Voy a levar el ancla.―Dando ordenes rápidas y concisas, con su tono habitual imperturbable, llevaría sus manos y su fuerza hasta el encaje en el mar que permite al navío no perderse en aquellas aguas tan "bravas".―Dimitri, al timón, por favor. Nos espera un largo viaje, y los locales rumorean sobre tormenta en las próximas horas aproximándose en la lejanía. Seguramente se equivoquen por lo claro que está el cielo, pero no quiero ser yo quién juegue con esa baza en nuestra contra. La Base de Baterilla nos ha hecho llegar una misiva pidiendo nuestra premura para volver. ¿Estáis todos listos?
Incluso con su forma de ser habitual, ni siquiera él se comporta como alguien tan recto, pero hoy, definitivamente, no estaba siendo su mejor día. No quiere pensar, tampoco está para mantener conversaciones triviales, y definitivamente parece como que, de poder darse el caso, se quedaría en solitario durante un buen tiempo hasta, por lo menos, estar en alta mar rumbo a Baterilla sin pensar que una posible tormenta los acecha.
Off
Kael, junto con el resto de la 75, vuelve de regreso hasta Baterilla.
No se enfaden con el pobre Kael, es que es sensible en el fondo (???)
Odié la mañana del 34 de verano.
Odié el cambio de vientos que auguraba tormenta, tal y como los rumores del pueblo vaticinaban. Odié el dolor de cabeza. Odié el hedor a humedad y esa sensación apremiante en el pecho que sabía a lágrimas contenidas. Era un día de mierda. Por supuesto, St. George jamás habría utilizado una expresión tan barriobajera.
Me dirigí al timón sin mediar palabra. Volví a calarme la gorra, como siempre que navegaba, para evitar que el reflejo de la luz sobre la cubierta me nublara aún más la vista. No llevábamos demasiado trayecto cuando Nyra apareció a la carrera.
―No me puedo creer que los Mushi Mushi se tomen tan a la ligera una carrera por una montaña de comida…
Habría dejado escapar una carcajada si la cabeza no estuviera a punto de estallarme. Juré por todos los mares que si Nyra volvía a alzar la voz, la tiraría por la borda y alegaría que saltó solita para jugar a ser Gyojin. Contuve un suspiro. A pesar de las ganas que tenía de responder entre resoplidos, forcé una sonrisa algo débil.
―Ganará Rigoberto ―sentencié con tono cómplice.
Me froté los ojos con el antebrazo. Las nubes ya comenzaban a arremolinarse en el horizonte.
―Se acerca la tormenta… ―murmuré, la mandíbula apretada al igual que mis manos sobre el timón―. Ya que estás aquí… ¿te importaría quedarte o avisar a Hae-won para que lo haga? ―Miré a Nyra de soslayo. El cansancio debía ser evidente en mi palidez―. Son las migrañas, otra vez. Cuando empiece la tormenta me vendría bien un par de ojos extras.
Barco en condiciones cuestionables, navegante en condiciones deplorables y clima en condiciones nefastas. Cualquiera en su sano juicio sabría que zarpar no era buena idea. Por desgracia, habíamos recibido órdenes directas de regresar a Baterilla de inmediato.
Disclaimer
Dimitri tiene migrañas, lo que aplica el estado mareado.
04-03-2026, 01:05 AM (Última modificación: 04-03-2026, 01:06 AM por Choi Hae-won.)
Es una vergüenza.
Para sí misma, lo es. El peso del cuerpo parece pasarle factura al ser alguien que siempre quiere trabajar por la responsabilidad. Dar lo mejor de sí, a pesar de la flojera inherente en su propio sistema, es un estamento en sí mismo. Hae-won no puede perdonarse el estado del barco, siendo ella la encargada de la carpintería y el mantenimiento del barco. Si tiene que decir alguna cosa, esa sería que está: jodidísima.
No presta atención al entorno más allá de lo necesario, no cuando empieza a hacer inventario y reflexionar sobre lo mucho que le costaría repararlo todo cuando llegue, además de la enorme cantidad de tiempo que le tomaría para tenerlo en condiciones más que aceptables. Le frustra mucho el devenir de corrientes traicioneras y las amenazas de climas desfavorables parece querer arrebatarle la paz, sin embargo, hay algo extremadamente importante que no puede olvidar por nada del mundo: el oficio de carpintero es extremo e ingrato. Exige tiempo, calidad de trabajo y, si algo sale mal, es el carpintero quien tiene la culpa.
Agradece que irán nuevamente a Baterilla; allí tendrían todo lo necesario para hacer las reparaciones más grandes y puestas. No puede negar que ese es el consuelo que le mueve. Por lo general, se dirigiría al interior del barco sin nada que decir, porque al final del día nadie tiene la culpa de que esto pase justo ahora. Y tampoco quiere añadir más estrés al grupo. Panaberto estaría allí, entre sus compañeros Mushi disfrutando de una carrera que parece no moverse porque, vaya, no cree que estén adaptados a ello.
Aún así, esa simple escena hace que ella sonría con esa extraña satisfacción, digna de alguien capaz de mantener la compostura. Sonríe de lado mientras acomoda el mechón de cabello tras la oreja.
La ¿tormenta? no augura nada bueno, sin embargo, Hae-won confía en la estabilidad del barco para llevarlos a tierra. Suspira al observar a su compañero en el timón. Puede notar a Dimitri en malas condiciones desde su lugar, así que entrecierra los ojos y va en busca de algo que pueda calmar sus nervios. Supone que, entre sus cosas, podría haber algo que solucione o alivie el problema de alguna u otra manera.