05-03-2026, 11:17 PM
(Última modificación: 05-03-2026, 11:35 PM por Ryota Miyamoto.)
Dia 38 de Verano, Año 17 - Soleado - Dia
El viento soplaba raudo entre sus cabellos, el sol acariciaba con gentileza la isla y el cielo brillaba en un incesante azul perpetuo. Las olas del mar empujaban casi por su propia cuenta el transporte y quien lo pilotaba sonreía observando la gran isla que se mostraba ante él.

“No tengo la más mínima idea del porqué… pero me siento muy emocionado de volver a casa, Bro.”
La sonrisa característica del pirata cuya cabeza rondaba los 45 millones de Berrys, se alzaba entusiasta sobre la balsa. “Quizás sea porque ellos ya habrán llegado, o porque es la última parada antes de ir a ese lugar…” Analizo la situación mientras hacía estallar la burbuja formada con su chicle, antes de seguir mascándolo.
No pasó mucho tiempo antes de tocar el puerto, antes de llegar la balsa quedó destruida pero el chico alcanzó a poner uno de sus pies sobre el primer tablón del puente hacia el puerto. “Kekeke el hijo pródigo vuelve a casa…” Mostró una sonrisa descarada, echándose el cabello hacia atrás mientras se aferraba a su mochila antes de comenzar a caminar en busca de sus compañeros de tripulación. “Espero no estén causando un alboroto sin mí, lo primero que haré será buscarlos, tengo muchas ganas de burlarme un poco de…” Sus pasos lo hicieron pasar junto a un grupo de pescadores que jugaban cartas.
De inmediato detuvo su andar, y sacó unos cuantos berrys del bolsillo, desviando su atención a los pueblerinos. “Eh, ¿reciben apuestas? Tengo 500 berrys que me piden entrar” Su apariencia de visitante generó confianza en los pescadores, quienes aceptaron que entrara para quitarles el dinero, pobres ilusos, no sabían que Ryota haría todo para ganar.
Y perdió.
Apostó los 500 berrys de entrada y los perdió en la primera mano apostándolo todo all in. “Bueno, por eso digo que lo primero que haré será buscar a los chicos, de paso donde se habrá metido esa chica, creí que viajaría conmigo…” Y sin más, Ryota avanzó con paso pronto hacia la ciudad.
Un capitulo se abría en la historia del chico de cabellos castaños, ¡Vámonos al grand lane puta madreee!
Vengo de aqui (click) y hago oficial mi llegada a baterilla.
¡Riqueza! ¡Fama! ¡Poder!
¡Voi D. Rowned el rey de los piratas conquistó todo lo que el mundo puede ofrecer! ¡Sus últimas palabras antes de morir hicieron que la gente corriera hacia el océano!
“Yo poseo la verdad, y estaré esperando junto a mi tesoro a quien lo quiera obtener!”
¡Los piratas se dirigieron hacia la gran ruta marítima para cumplir sus sueños! ¡Y asi comenzó la gran era de los piratas!
¡Voi D. Rowned el rey de los piratas conquistó todo lo que el mundo puede ofrecer! ¡Sus últimas palabras antes de morir hicieron que la gente corriera hacia el océano!
“Yo poseo la verdad, y estaré esperando junto a mi tesoro a quien lo quiera obtener!”
¡Los piratas se dirigieron hacia la gran ruta marítima para cumplir sus sueños! ¡Y asi comenzó la gran era de los piratas!
El viento soplaba raudo entre sus cabellos, el sol acariciaba con gentileza la isla y el cielo brillaba en un incesante azul perpetuo. Las olas del mar empujaban casi por su propia cuenta el transporte y quien lo pilotaba sonreía observando la gran isla que se mostraba ante él.

“No tengo la más mínima idea del porqué… pero me siento muy emocionado de volver a casa, Bro.”
La sonrisa característica del pirata cuya cabeza rondaba los 45 millones de Berrys, se alzaba entusiasta sobre la balsa. “Quizás sea porque ellos ya habrán llegado, o porque es la última parada antes de ir a ese lugar…” Analizo la situación mientras hacía estallar la burbuja formada con su chicle, antes de seguir mascándolo.
No pasó mucho tiempo antes de tocar el puerto, antes de llegar la balsa quedó destruida pero el chico alcanzó a poner uno de sus pies sobre el primer tablón del puente hacia el puerto. “Kekeke el hijo pródigo vuelve a casa…” Mostró una sonrisa descarada, echándose el cabello hacia atrás mientras se aferraba a su mochila antes de comenzar a caminar en busca de sus compañeros de tripulación. “Espero no estén causando un alboroto sin mí, lo primero que haré será buscarlos, tengo muchas ganas de burlarme un poco de…” Sus pasos lo hicieron pasar junto a un grupo de pescadores que jugaban cartas.
De inmediato detuvo su andar, y sacó unos cuantos berrys del bolsillo, desviando su atención a los pueblerinos. “Eh, ¿reciben apuestas? Tengo 500 berrys que me piden entrar” Su apariencia de visitante generó confianza en los pescadores, quienes aceptaron que entrara para quitarles el dinero, pobres ilusos, no sabían que Ryota haría todo para ganar.
Y perdió.
Apostó los 500 berrys de entrada y los perdió en la primera mano apostándolo todo all in. “Bueno, por eso digo que lo primero que haré será buscar a los chicos, de paso donde se habrá metido esa chica, creí que viajaría conmigo…” Y sin más, Ryota avanzó con paso pronto hacia la ciudad.
Un capitulo se abría en la historia del chico de cabellos castaños, ¡Vámonos al grand lane puta madreee!
Karmas
Vengo de aqui (click) y hago oficial mi llegada a baterilla.
