[Pasado] Inner light | Privado
#1
Día 9, Invierno. Año 17.

La vida estaba excedida en casualidades, no lo podía negar. Porque, ¿cómo explicar sino el coincidir con Choi Hae-won después de trabajar el día anterior con Dravenia? Considerando que el día previo a ese las había conocido a ambas, era como si fuese una broma inocente de las personas al mando de ese pequeño grupo marine habitando Samba, por vete tú a saber qué motivo.

Lo cierto es que ante la personalidad más receptiva de la albina, Hasegawa se sentía más incómodo que de costumbre, porque la muchacha rara vez reaccionaba a sus idioteces, parecía mantener un temple irremediablemente alto, bajo la idea de que todos se lleven bien, y el hombre no conseguía entender por qué aquello era tan importante. Era como hacer un show de humor, y que el público no se ría en ningún chiste, ¿qué sentido tenía?

El patrullaje aquella vez era sencillo, ir por la zona comercial cercana a donde se conocieron intentando vigilar que todo ande bien, sin contratiempos excepcionales y finalizar el día con un reporte completo, poco imaginaría el albino que las cosas podrían torcerse tan pronto, aunque decirlo era adelantarse demasiado a los hechos.

—Por suerte eres menos violenta que Nia, ya me jodería tener que protegerme de criminales y mis compañeras de profesión ¡al mismo tiempo! ¡Y dos días seguidos! —exclamó, escandalizado mientras caminaban a la par, aunque Hasegawa no tardó en adelantarse ligeramente. Quizás víctima de su ego y también, una sensación casi constante de inquietud.

—Pero bueno, supongo que tendré tiempo de interrogarte, entonces. Hay cosas que no pude preguntarte con tu querida 'hermanita' presente. —e infló las mejillas, un gesto levemente infantil, mirándola. Un reproche expresivo que sumaba a la ya típica forma de vincularse que tiene el albino, donde siempre exagera las emociones y la expresividad.

O se lo ama, o se lo odia, pero desde luego, es complicado aburrirse con él estando cerca.
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#2
Oh, vaya. Esto es extraño.

Concertar una reunión para tener una conversación con este chico es una de esas cosas que la propia Hae-won no se esperaba en absoluto. Tal vez es porque es extraña, o tal vez es porque tiene mucha hambre a la vez, pero comer una manzana a medida que va caminando con calma por las calles es una de las cosas que más le gusta hacer en momentos así, donde la calma grita por un reclamo real y los sentidos se relajan de manera tal que todo alrededor pierde un poco de significado.

Lamentablemente, no tiene ninguna manzana a disposición para cumplir con ese pequeño antojo

En realidad, no debería sentirse así. Ella es un miembro de la marina que debe estar alerta.
Es cuando se da cuenta de que está en una patrulla, que la joven retoma la postura recia y el semblante se vuelve un tanto más serio. Que no es una cita en un patio de juegos, sino un reconocimiento de terreno con todo lo que ello implica. Reforma la postura y la convierte en lo que debe ser: una trabajadora del bien.

—Hmmm —¿Qué podría contestarle a alguien como él?—. Es un apodo muy bonito el que le has puesto a mi amiga, debo decir la verdad.

Podría llamarla así a partir de ahora, pero no sabe si realmente le gustará. La sola idea de encontrar otro motivo para hacerle una broma digna de alguien como ella es, en realidad, un aliciente para seguir picándola. En ese sentido, entiende a Shin; es divertido ver las reacciones extrañas de la gente que a su alrededor se halla cuando alguien hace algo que está fuera de la normativa. Choi entiende los espacios personales, por suerte. Este chico… pareciera que también lo hace, pero no lo demuestra.

—Puedo ser menos violenta, pero soy más curiosa… Y no sé yo qué podría ser peor, Hasegawa —Sonríe de medio lado, llevando ambas manos tras la espalda—. Por ejemplo, no entiendo por qué le gusta ocultar los buenos actos de servicio a otras personas, y me gustaría conocer esa respuesta… Sin embargo, me guardaré la duda para más adelante.

Por supuesto, habla del niño al que libró de robar una manzana el día anterior. Le sigue provocando una especie de ternura mezclada con incomprensión. ¿Acaso sería de esas personas que no quieren dejarse llevar por la fama o la gloria? Esos que dicen que no sirve de nada… Nah, si se autoproclama futuro almirante de flota, es porque realmente quiere destacar en el futuro, aunque no sabe qué tanto de realidad hay en eso.

—Pero bueno, usted puede preguntarme lo que desee. No tengo nada que esconder, a menos que la pregunta sea extremadamente privada. Ahí sí lo golpearía con una sartén, si tuviera una.

Por supuesto que no tiene una. Solo quiere hacer una simple broma, aunque no le salen bien por más que desee mostrar ese lado gracioso de sí misma. Mejor no dirá nada más, y esperará con paciencia las preguntas que él quiera lanzarle.
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#3
—¡Claro que sí! No hay nadie mejor que yo para poner apodos, es mi talento oculto, ¡un don natural! Único e irrepetible. ¡Destinado! Como el elegido en esas novelas de aventuras y acción. —se podría tirar toda la tarde de patrulla otorgando sinónimos y conceptos vinculados a la misma idea, pero eventualmente se terminaría aburriendo, eso sí, después de una inenarrable cantidad de horas. Hasta él tiene sus límites.

A medida que avanzan, el mercado se ve tan familiar como siempre, abriendo sus humildes puertas a dos marines que estaban dispuestos a mantener el orden predilecto para toda mente pacífica, generando un espacio idóneo si de charlas triviales se trataba el asunto, algo que por supuesto, Hae-won aprovecharía, trayendo a colación un pequeño dato que efectivamente, esperaba tener enterrado desde el momento en que sucedió, pero ella se empeñaba en hacerlo relucir.

Estaba claro que a Choi le faltaba entender esa parte de la vida, ¿pero se tomaría el tiempo de explicárselo? Era raro, ni siquiera él estaba seguro de ello, completamente seguro de que llegado el momento sabría la respuesta correcta, como una mera jugada de azar vinculada al ánimo particular que toque en ese segundo exacto.

Ignoró deliberadamente las últimas palabras de la mujer, pues su curiosidad se había apagado súbitamente, cuando entendió y repasó que estaban trabajando juntos, que ella en ese preciso instante representaba una compañera y que no podía permitirse el lujo de protegerla todo el tiempo si alguna situación se torcía, pues la fortaleza está tanto en las habilidades como en la propia mente.

—¿Ocultar buenos actos, dijiste? —el tono habitualmente juguetón de Hasegawa se volvió solemne, relajado, una voz que nunca le había presentado a Choi. —Si la bondad necesitara los focos encima para existir, viviríamos en un mundo lleno de actores, Hae-won. —y la observó de reojo, con una sonrisa tan relajada que debido al cambio de actitud, incluso podría llegar a asustar.

—Hacer lo correcto forma parte natural de la vida. Se hace y punto. —suspiró entonces, como si le pesara estar diciendo obviedades —Pero no te preocupes, si no lo habías pensado hasta ahora, puedes pagarme la enseñanza con una cita. —y ahí estaba de vuelta, en su tono normal, con sus comentario típicos fuera de lugar, viviendo donde había acostumbrado a los demás.

—Los fuertes deciden el camino, ChoiChoi. —se adelantó a ella, dándole la espalda —Eso aplica hasta en los detalles más insignificantes de la vida, así que no te quedes atrás. —mirándola de perfil, aún caminando, añadió otro pequeño comentario.

—Porque significará que no podrás proteger a nadie.

A veces, era su trauma quien hablaba por él.
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