[P.Relativo] Encuentro en el puerto de Baquella
#11
Arrugó un poco su nariz y soltó un pequeño suspiro, colocando una mano sobre su estómago, contra la voluntad de Seraphine, este llegaba a ser demasiado vocal, algo que nunca le pasó en el pasado, habiendo internalizado que un solo ruido así, podría meterla en problemas al hacer su presencia más notoria que antes y sonrió al pensar que estaba mejorando un montón, llevó su mano a su largo cabello, peinando unos cuantos mechones detrás de su oreja, disfrutando del momento, por instinto, le dio un pequeño apretón a la mano de Mizuki, con una tímida sonrisa en sus labios, no estaba acostumbrada a tocar tanto a más de una persona y se estaba mareando un poco.

Y ante la mención del lenguaje de señas, controló su impulso de poner a la gyojin aprueba, sabiendo muy bien que si la soltaba ahora, quizás terminaba a saber donde, seguirlos era fácil, con eso no debería de haber problema, el tema era que se distraía hasta con la cosa más pequeña, por lo que decidió darle unas pequeñas palmaditas en la cabeza a la rubia, siendo su forma de decir bien hecho, sorprendiendo un poco que pudiese aprender tan rápido, se sentía como una madre pollito cuidando de su hija pez, aunque probablemente podría ser al revés.

Esta vez no reaccionó demasiado a la risa de Kazan, ya habiéndose acostumbrado a esta, la emoción cálida de escucharlo reírse seguía allí, también se animaba cuando escuchaba la voz de Mizuki, pero el miedo a que de pronto una montaña se viniese para abajo o de pronto el suelo se quebrase debajo de sus pies, desapareció, a estas alturas, Seraphine ya se resignó a lo que pasase tuviese que pasar, la risa de Mizuki le parecía similar, animada y tan metida estaba en sus pensamientos, que hizo presión con sus dedos contra la garganta, recordando lo que le faltaba y nunca recuperaría, olvidándose del sonido de su propia voz.

Cuando el de piel azul habló, Seraphine no pudo evitar enderezar su postura, pareciendo ser una niña que atraparon durante una travesura y le sacó la lengua, divertida de haber de haberle hecho aquello una vez más, salirse de la suya al hablar con él, el corazón de la skypean dió un pequeño vuelco cuando escuchó el suelo crujir, sin embargo, se quedó ahí quieta, negándose a dar la media vuelta y buscar refugio en un lugar seguro, frotando sus nudillos un poco entre sí, esperando con paciencia, soltó la mano de Mizuki y corrió hacia Kazan, colocando ambas manos sobre la superficie de piel más cercana, con intención de corresponder al abrazo, frotando su rostro contra él, quedando algo despeinada, era increíble cómo una persona pudiese tener un lugar especial en su corazón gracias al haberle ayudado de esa forma cuando Seraphine se encontró en su primer día de libertad.

No pudo evitar inflar sus mejillas cuando le negó el segundo abrazo, yendo a por la mano de Mizuki y entrelazar los dedos otra vez, apoyando su mentón sobre la cabeza de la rubia, frotando de manera intensa hasta despeinarla, sacando un poco su frustración. ¿Nadie se lo enseñó? Arrugó su nariz, pensativa, se le pasó por alto enseñarselo, ya lo haría en otra ocasión, alejando un poco su cabeza de Mizuki, se le escapó un estornudo. —¿Se trata acerca de la tripulación?— No tardaría demasiado en alzar la mano para llamar la atención de los vendedores, con intención de dejar ambos a solas y se conocieran un poco mejor.

—Creo que no estaría mal hablar de cómo se unieron a la Revolución.

Escribió al volver, habiendo desaparecido por unos momentos al baño más cercano para limpiarse el rostro, buscando más puntos en común entre los dos, intentando darle más material a Mizuki para unirse a la conversación, al no pasarle desapercibido su poco hablar.
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#12
La gyojin de ojos azules se tomó un momento para apreciar la escena que se había desenvuelto delante de su mirada, el sonido de aquellos tablones del muelle suplicando piedad mientras el “caballero cornamentado” descendía a una altura adecuada para dar uno de los abrazos solicitados por la más delicada de las damas allí presentes. La enorme sonrisa de Mizuki se extendió alegremente ante aquella escena, era agradable ver que Seraphine estaba pudiendo reclamar y recuperar el “tiempo perdido” por la distancia con el hombre de piel azul al cual tanto había deseado abrazar como para exigirlo en un lugar público donde todos pudieran ver la demostración de amistad y afecto.

-Realmente es una vista muy hermosa.- pensó la guerrera para sí misma mientras admiraba como la Skypean buscaba la piel del Wotan para darse contacto mutuo en aquel momento, como se frotaba denotando un valor emocional real en aquella interacción mutua. Por un momento incluso estuvo tentada a interrumpir, solamente por envidia, sin embargo ver la sonrisa de Seraphine y su cabello alborotado era suficiente para aplacar cualquier maldad que hubiera en la marea del corazón de la depredadora marina -Ciertamente es una angelita- concluyó para sí misma mientras asentía y acariciaba el grillete de su muñeca derecha, recordando un tiempo en el pasado cuando sus oídos y cuerpo recibían algo parecido al afecto más era lo opuesto a aquella escena que veía en ese momento.

El tiempo de la reflexión y melancolía se terminó cuando la skypean regreso junto a Mizuki para entrelazar sus dedos con la mujer de patrones atigrados que obviamente sonrió felizmente por ser incorporada y que confiaran en ella para cuidar de Seraphine. El frote del mentón de su compañera de viajes hizo reír en voz baja a la mujer de cabello entre rubio y castaño que podía sentir como el mismo se iba descontrolando gracias al afecto recibido por parte de la peli-rosada antes de continuar caminando al puesto donde comerían.

Una vez que el trio llegó al establecimiento y la muchacha de pelo bicolor se apartó de ambos seres marinos para buscar un baño al parecer luego de escuchar que el Wotan pedía que comieran antes de hablar de alguna clase de asunto muy serio. Por su parte, al ver que la skypean se había apartado la gyojin comenzó a realizar un gesto que ante cualquiera parecería una burla, un gesto poniendo sus pulgares en sus orejas, sacando la lengua y aparentemente intentando incitar al gigante azul a que se molestase o tuviera alguna clase de reacción a aquel gesto que algunas personas específicas como la propia Seraphine reconocerían como el Saludo Militar -Ya veremos cómo va la charla, pero parece que tienes algo interesante entre dientes.- comentó un poco expectante mientras sonreía burlonamente más por aburrimiento que por burla.
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#13
El saludo de la gyojin llegó en el momento exacto en que Seraphine desapareció por la esquina. Kazan tenía la pipa entre los dedos y los ojos entrecerrados en la dirección en que la skypean se había marchado cuando el movimiento de Mizuki entró en su campo visual periférico, un movimiento caracteristicos y que no podia pasarse por alto, pulgares en las orejas, lengua afuera, el gesto completo ejecutado con la energía específica de alguien que sabe exactamente lo que está haciendo. Kazan lo procesó en silencio durante un segundo largo la pipa quieta entre los dedos sin exhalar, los ojos moviéndose desde el gesto hasta la cara de la gyojin y de vuelta al gesto con la lentitud deliberada de quien no tiene ninguna prisa en reaccionar y eso es, precisamente, parte de la reacción. Exhaló el humo despacio por la comisura derecha de la boca, apuntando hacia arriba, lejos de ella.

-Por las profundidades...- dijo, con una voz tan plana y tranquila que era imposible saber durante los primeros tres palabras si lo que seguía sería una reprimenda. -La primera vez que vi ese saludo fue en un calabozo del West Blue, hecho por un hombre con los brazos encadenados que no podía moverlos más de veinte centímetros. Lo hizo igual. Con la misma cara que tú ahora. Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa sacudió las vigas del techo y una de las ollas de terracota sobre el mostrador del puesto vibró ligeramente en su sitio. Kazan apoyó el codo izquierdo sobre la rodilla, sosteniendo la pipa a la altura del pecho, mirando a Mizuki con algo que no era exactamente evaluación porque ya había pasado esa fase. -Eso responde una pregunta que no te había hecho todavía.- Tocó el cuerno derecho con el índice, una vez, brevemente. -Bien. Entonces lo que voy a decir te importa a ti también, no solo a ella.-

Seraphine regresó antes de que pudiera continuar, con el cabello recompuesto y una nota que preguntaba si se trataba de la tripulación, y Kazan la miró con la expresión específica de quien acaba de ser adelantado en su propio discurso. Luego escribió sobre cómo se unieron a la Revolución, orientando la conversación hacia Mizuki con esa intuición social suya de leer quién está hablando menos de lo que podría, y Kazan sostuvo esa nota un momento antes de devolverle una mirada que significaba, después, primero esto. Dejó la pipa apoyada en el borde del muslo, se acomodó sobre las piernas cruzadas, y cuando habló lo hizo con el ritmo pausado.

-Escuchad bien, las dos.- La voz salió más baja que de costumbre -Seraphine y yo somos ex-esclavos. Tú llevas grilletes que perdieron las cadenas en algún momento que no me has contado y que no te voy a pedir que me cuentes ahora. Los tres estamos en la Revolución o la rozamos lo suficiente para que ese saludo tenga significado. Eso no es coincidencia, eso es una corriente.- Hizo una pausa larga. El atún sobre la brasa crepitó a sus espaldas.

-Lo que quiero proponeros se llama Corriente Libre. Una célula dentro de la Armada Revolucionaria con un enfoque específico, liberar esclavos y transportarlos a territorio seguro. No solo romper cadenas porque romper cadenas sin tener a dónde llevar a quien las llevaba no es liberación, es abandonar a alguien en el centro del océano y llamarlo rescate.- Calada larga, lenta, como si estuviera midiendo cada palabra antes de soltarla. -Seraphine lidera lo que tenga que ver con cuidado, rehabilitación, diplomacia. Yo lidero lo que tenga que ver con combate, rescates y seguridad. Y si mis ojos viejos y cansados de wotan no me fallan, se identificar cuando alguien es experto al timon, para que todo esto tenga sentido; Mizuki. Las decisiones grandes se votan entre todos, siempre, sin excepción. Y los tres tenemos voz igual antes, durante y después de cualquier misión.-

Los ojos pequeños se movieron de Mizuki a Seraphine y de vuelta, sin prisa. -Por las profundidades... no os estoy pidiendo que me sigáis. Os estoy preguntando si queréis construir esto conmigo.-

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#14
Al ver el saludo, Seraphine no pudo evitar hacer una mueca, no uniéndose a este por parecerle algo estúpido, ya sabía que debería mostrarse orgullosa de participar en la Revolución, pero cada vez que veía aquel saludo, le daban unas ganas de caminar en la dirección contraria; no sabía por qué, pero no podía tomárselo muy enserio, en algún momento, aquel saludo sería reconocido por varios y no solo la Revolución; ser reconocidos por ese saludo le producía un sonrojo ocasionado por un poco de vergüenza.

Y no pudo evitar que sus mejillas se inflasen cuando sus intentos de formar una alegre conversación resultó ser no fructífero, pero ahora ya nadie podía culparla de no haberlo intentando, soltó un suspiro, peinando unos cuantos mechones hacia atrás, mirando a su alrededor para asegurarse que nadie los estuviera espiando por demasiado tiempo, nunca se sabía, existían ratas por doquier y no se sorprendería demasiado si la voz de Kazan llegase más allá de las montañas, con tranquilidad, buscó una silla donde sentarse, apartándose de Mizuki y tosió un poco, llevando su mano a la garganta, en los siguientes días, le tocaría asegurarse de no enfermarse, su sistema inmunológico estaba algo débil desde que salió de la celda, no obstante, poco a poco se volvía cada vez más fuerte.

Cuando sintió la expresión de Kazan, Seraphine sonrió, levantando ambas manos en un intento de paz, casi pareciendo querer decir que era inocente, buscando encontrar refugio en aquella sonrisa que sabía muy bien cuáles efectos podía tener a veces; sin embargo, no se sentía del todo segura con esta. Cuando escuchó de rozar, no pudo evitar morderse el labio inferior, pensando que de los tres, era el wotan el que más se había sumergido dentro de aquella facción.

Mientras escuchaba, colocó una mano sobre la pierna más cercana, cometiendo algo de presión, mirándolo directo a los ojos, queriendo transmitirle parte de su fuerza, ladeando un poco la cabeza, sonriendo. —Lo estás haciendo bien— Escribió, ocultando lo escrito a Mizuki, al asumir que Kazan no quería mostrar vulnerabilidad en aquel momento. Lo siguiente no tuvo problemas en mostrarle a la gyojin, ya que aquello involucra a los dos. —Ya sabes que yo te seguiré— Sonrió y miró a la rubia. —Si es posible, me gustaría hacer este viaje, de ayudar a cuantas personas que podamos, juntas— Y estiró su mano hacia ella. —Pero eres libre de decir que no, como de aceptar.

Levantó su mentón, sintiendo el cálido calor del sol sobre su piel.

—Aunque nos falta encontrar un barco.
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#15
La mujer de ojos azules ya estaba dispuesta a escuchar lo que el gigante cerúleo tuviera para decir desde el momento en que Seraphine había mostrado apreciarlo de aquellas formas, pero cuando el titánico individuo solicito la atención de las jóvenes la Gyojin se vio obligada a dejar de sonreír para demostrar que estaba tomando de forma sería aquella situación mientras asentía lentamente demostrando que atendía y entendía a lo que su interlocutor tenía para decir con tanta importancia.

Las palabras del enorme cerúleo eran suficiente para recordarle a Mizuki que no todo se resuelve rompiendo cadenas o cabezas, los problemas estructurales y la necesidad de rescatar a los individuos que habían previamente sido prisioneros era realmente algo que se debía tener en cuenta y que hasta aquel momento no había sido más que un pensamiento secundario en la mente de la Gyojin. Lo que el hombre de imponente aspecto decía era cierto y la idea de ser parte de aquella corriente de cambio que deseaba traer era sin lugar a dudas algo que ella estaba muy dispuesta a saltar para ofrecerse voluntaria -Con gusto dirigiré el timón para que a través de esta corriente los inocentes lleguen a buen puerto y apropiado destino- comentó de forma tranquila mientras se cruzaba de brazos orgullosamente.

La parte del sistema de voto le parecía correcto, aunque le parecía extraño poner a Seraphine con su incapacidad de hablar en el área diplomática, la Gyojin supuso que tendría algo que ver con la educación de la mujer alada y no tanto con la propia capacidad de comunicarse con las masas, después de todo la rubia entendía que no se necesitaba ser una gran oradora para ser la persona indicada en la toma de decisiones sobre lo que influenciara diplomáticamente a los individuos que habían sufrido por las penas y pesares distintos a los propios. -Me gusta todo lo que vengo escuchando así que pueden contar con mi buena voluntad y mis brazos para intentar hacer todo lo que pueda para construir un futuro mejor para quienes ahora lo están pasando mal.- dijo de forma sería mientras extendía un puño al frente de forma que desafiaba las barreras invisibles del status quo.

-Además, una belleza como la de nuestra querida Seraphine debe ser apreciada y protegida, no voy a dejar que te la quedes toda para ti grandulo.- bromeo mientras le dedicaba un guiño de ojo a la de pelo bicolor.
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#16
El puño de Mizuki quedó extendido en el aire con conviccion y Kazan lo miró durante un instante antes de cerrar su propia mano y golpearla contra ella con suavidad. -Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa llegó después de la broma sobre Seraphine, le gustaba que la pelirosa hubiera encontrado una amiga, alguien con la confianza suficiente como para hacer bromas. -Por las profundidades, eso es lo más honesto que has dicho desde que llegaste, me gusta.- La voz salió cargada con calidez y demasiado suave como para ser de Kazan -Y tiene lógica, yo tengo la misma vista desde hace más tiempo y tampoco pienso compartirla. La defenderemos-

Luego bajó los ojos hacia la nota que Seraphine le había ocultado a Mizuki, la que decía lo estás haciendo bien con una mano apoyada en su pierna y una sonrisa que no pedía nada a cambio, y algo en la expresión de Kazan cambió de una manera tan pequeña que solo alguien mirándolo de cerca lo habría notado, alguien que habia visto romperse Kazan, por ejemplo, los ojos casi se cerraron no de suspicacia sino de algo más parecido a la concentración con que se sostiene algo frágil para que no se caiga. Tocó el collar de cuentas con el pulgar derecho, brevemente, sin apartar la vista de ella, y asintió una sola vez con la cabeza, lo suficientemente despacio para que el gesto tuviera peso sin necesitar explicación.

"Gracias."

Con una sonrisa en los labios, sacó la pipa del fajón, encendió con calma, exhaló el humo hacia el techo de palma. Corriente Libre existía, acababa de nacer, no en papel, no en un registro de la Armada todavía, pero existía en la forma en que existen las cosas antes de que se formalicen, y eso ya era un avance digno y amplio. -Bien.- Lo dijo despaciol. -Corriente Libre existe desde este momento. Los tres somos su primera marea. La primera de muchas quiero atreverme a decir.- Calada larga. El atún en la brasa a sus espaldas crepitó con oportunidad perfecta y el sabor parecia ya embriagar su paladar sin haberlo probado antes. La mención del barco llegó de Seraphine con esa honestidad práctica suya que Kazan apreciaba precisamente porque no le ponía adorno encima, faltaba encontrar uno, y eso era cierto y era el problema inmediato más grande que tenía una célula revolucionaria sin embarcación. Kazan exhaló el humo despacio, girando la pipa entre los dedos, mirando el techo como si los tablones de madera tuvieran algo útil que aportar al problema, pero sabian lo mismo que ellos; nada.

-El barco es el siguiente paso.- dijo finalmente, bajando los ojos hacia las dos. -Tengo contactos en la Armada que pueden orientarnos hacia dónde buscar, aunque dudo que nos regalen nada que valga la pena. Eso significa que o lo ganamos, o lo conseguimos, o lo construimos pieza por pieza. Y dado como esta los precios hoy dia ... es muy complicado todo la verdad. ¡Pero no os preocupéis! Seguro que conseguimos uno y mientras tanto iremos siempre juntos, sin distracciones.- Tocó el cuerno derecho con el índice, pensativo. -Además, ultimadamente hay mucho movimiento por aquí de marines, quizás podamos...-

Miró a Mizuki con una expresión que era, en la escala emocional de Kazan, equivalente a una sonrisa completa.

-Pero primero el atún. Luego decidimos hacia dónde va la corriente.-
#17
Los ojos de Seraphine se enfocaron en Mizuki, no queriendo perder hasta el último detalle, por más bien que parecía estar yendo todo, sabía muy bien que la realidad podía acabar muy diferente, después de todo, le estaban pidiendo algo muy importante a Mizuki, que formase parte de su tripulación, eso significaba que pusiera su esfuerzo y sudor en algo que iban a crear juntos, en especial siendo un trabajo muy peligroso como lo era la facción de la Revolución, quería que todos estuviesen seguros y cómodos con lo que hacían, sonriendo, entrelazó sus dedos con los de la gyojin, dándole un pequeño apretón, buscando transmitirle, todas las buenas emociones que sentía de poder llamarla amiga.

Y cuando tuvieron el visto bueno, no pudo evitar soltarla, separar sus brazos y abrazarla con toda la fuerza que pudo reunir, en caso de haber tenido cola, la hubiese movido de manera energética de un lado a otro, le alegraba un montón que el grupo estuviese agrandandose cada vez más, debiendo de admitir que sentía algo de miedo el estar solo Kazan y ella al principio, reconocía las ansias de pelear en el hombre, tampoco le culpaba de ello, tantos años trabajando en el circo contra su voluntad, de seguro se volvió algo con lo que más seguro se sentía, pero no podía evitar sentir que la estaba dejando algo atrás, toda su vida, era una mujer que pasó bailando en el escenario, ¿podría ayudarle de alguna forma? De seguro sería una molestia, sintiéndose más relajada al saber que tendría alguien a su lado que pudiese servirle de apoyo en el campo de batalla.

Sin poder controlarse, dio unos pequeños saltos, de lo más animada, dando aplausos mientras Mizuki seguía hablando, hasta que lo siguiente, le hizo detenerse, confundida, miró al dúo con un enorme signo de interrogación sobre su cabeza, ¿belleza? ¿protegida? ¿quedarse Kazan con ella? Humo imaginario saliendo de sus orejas, no pudo evitar inflar sus mejillas, dándole a ambos un golpe en la piel lo más cerca que tuvo, con su libreta.

—¡No me tratéis como si fuese porcelana!— Infló sus mejillas. —¡También os protegeré! ¡Las peleas no son lo mío, pero estuve prácticando!— Se cruzó de brazos y apartó la mirada, sin entender muy bien de dónde vino ese arrebato, sabía muy bien que su aspecto angelical era algo a su favor, pero a veces, también le jugaba en contra, aun así, no pudo evitar sonrojarse un poco cuando Kazan concordó con Mizuki. —Gracias…— Se sentía bien, el tener a alguien que parecía querer protegerla y tenía a dos, tuvo que contar hasta tres, reteniendo su respiración para no echarse a llorar ahí mismo.

La expresión amable, desapareció al notar el sútil cambio en el rostro del mayor, alzando la mano para llamar la atención de Mizuki, al no querer que se percatase de aquello. —¿No íbamos a comer, verdad?— Sintió de pronto, su estómago gruñir con hambre, otra vez. —Primera marea que no va a durar mucho si fumas tanto— Arrugó su nariz, sacando la lengua. —¿... Robar un barco?— Alzó una ceja, mirando a Kazan directo a los ojos, completando la frase por él, no le hacía mucha gracia el actuar como ladrones, ¿pero, qué más les quedaba?

—Si vamos a compartir personas, quiero a Kazan la mitad de la semana y a Mizuki a la otra— Sin aviso alguno, empezó a escalar, hasta quedarse sentada en el regazo ajeno. —Sin quejas, desde ahora.
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#18
Mizuki no podía evitar reírse internamente ante la idea de tener que ambos individuos de rasgos marinos estuvieran dispuestos a luchar por el bienestar de la silenciosa dama alada, aquello hablaba del carisma natural de aquella señorita con la cual tenía que seguí aprendiendo y perfeccionando el lenguaje de señas en el futuro. El repentino abrazo de la chica de cabello bicolor hizo muy feliz a Mizuki, la alegraba de gran manera y sin dudarlo correspondió al gesto de forma adecuada con la diferencia de que la gyojin no utilizaría toda su fuerza en el abrazo pues entendía la basta diferencia entre una luchadora como ella misma y una dama como era la skypean.

Sin embargo la charla sobre tener o cuidar a la dama alada parecía haberla molestado un poco por no reconocer la propia capacidad de la misma para combatir o manejarse por sí misma, haciéndola golpear a los otros dos revolucionarios con aquella libreta que utilizaba para expresarse -Sha sha sha- Mizuki no pudo evitar reírse al sentir el golpe contra uno de sus hombros gracias a la diferencia de altura entre ambas -No te trataré como porcelana el día que puedas derrotarme fácilmente, entonces, te seguiré tratando de la misma forma pero por diversión solamente.- explico de forma burlona la mujer tiburón mientras extendía su brazo para acariciar la alta cabeza de su compañera.

-Sobre el barco, diría de no preocuparnos de eso por ahora, primero comer luego planear.- comentó con tranquilidad la que portaba los rasgos de tiburón tigre mientras sentía el olor del atún cada vez más listo para ser devorado, aunque en opinión de la gyojin eso ya estaba listo hace rato. Tras un momento de paz los ojos azules de Mizuki leyeron lo que tenía para decir su desde entonces compañera de tripulación y fue incapaz de reírse una vez más en voz alta -Sha sha sha, ten cuidado con las afirmaciones que haces Seraphine, aquello que has declarado puede ser malinterpretado y podrías acabar rompiéndonos el corazón a mi o a nuestro querido grandulón si no tienes cuidado.- como siempre en tono alegre pero esta vez con una resonancia seductora y atrevida en la voz de la gyojin se hacía presente, como quien invita abriendo una puerta que en caso de cruzarse podría ser difícil escaparse.
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#19
El golpe de la libreta llegó primero en la rodilla de Kazan, con la contundencia de una hoja cayendo sobre una piedra de río y luego en el hombro de Mizuki, Kazan procesó ambos impactos. Seraphine estaba hablando de proteger, de haber estado practicando y de que las peleas no eran lo suyo pero que no la tratasen como porcelana, Kazan la escuchó hasta el final con los ojos entrecerrados y una expresión que no era condescendencia sino el reconocimiento genuino de alguien que sabe distinguir entre fragilidad real y fragilidad asumida por los demás sin permiso de quien la padece. -Nadie ha dicho que seas porcelana.- La voz salió baja -Porcelana se rompe. Tú saliste del agua después de ocho años de cadenas y al día siguiente me golpeaste en la nariz porque te condescendí. Eso no es porcelana, eso es otra cosa completamente distinta.- Calada larga a la pipa.

Entonces Mizuki abrió la puerta que abrió, con esa resonancia en la voz que no dejaba demasiado espacio a la ambigüedad, algo sobre corazones rotos y afirmaciones mal interpretadas y Seraphine en el centro de ambas cosas, y Kazan exhaló el humo que tenía en los pulmones de una manera que, en cualquier otra circunstancia no habría provocado nada. En esta circunstancia fue aproximadamente un noventa por ciento controlada, y el diez por ciento restante se manifestó en un sonido que no era exactamente una tos pero tampoco era una exhalación normal, algo a medio camino entre los dos que Kazan resolvió mirando hacia el techo de palma con la concentración repentina de alguien que ha encontrado en las fibras vegetales un tema de estudio urgente e irrenunciable eso o que era incapaz de mirar a los ojos. "Por las profundidades." Tocó el cuerno derecho con el índice

Antes de que pudiera recuperar el hilo de cualquier pensamiento útil, algo escaló por su rodilla derecha. Kazan bajó los ojos. Seraphine estaba a mitad de camino por su muslo. Se quedó inmóvil con la precaución específica de quien carga algo que no quiere que se caiga, la pipa sostenida lejos del alcance de Seraphine, el brazo izquierdo moviéndose muy despacio hacia una posición que funcionara como respaldo sin aplastar nada importante en el proceso.

-Sin quejas.- repitió en voz baja, con el mismo tono con que ella lo había declarado, y no añadió nada más porque no había nada que añadir que mejorara la situación. El atún llegó en ese momento, colocado sobre el mostrador por el vendedor con la discreción profesional de alguien que lleva años sirviendo comida a gente que tiene conversaciones que claramente no necesitan público. El olor llenó la terraza de golpe, denso y limpio, y el estómago de Seraphine dio su opinión al respecto antes que ninguna otra parte de su anatomía. -Por las profundidades, hay algo más que debo deciros. En Samba, hace un tiempo, conocí a otro revolucionario. Joven todavía, pero con la cabeza en su sitio y las convicciones claras. Le hablé de lo que queríamos construir y la causa le llegó donde tenía que llegar.- pausó para coger un trozo de atún -Se llama Kelvin. Tiene veinte metros de altura. Si no tenéis objeciones, Corriente Libre tiene un cuarto miembro esperando la marea. Aunque me dijo que nos esperaria ... en otras aguas.-
#20
Abrió sus ojos al escuchar las palabras de Mizuki y de pronto, infló sus mejillas, haciendo una pequeña rabieta, señalando a la rubia mientras miraba a Kazan directo a los ojos, pareciendo decir: ¿¡Pero, ves lo que me acabas de decir!? Dio un pequeño saltito, solo faltando que gritase papá, y se cruzó de brazos; de haber podido hablar, habría soltado un par de gruñidos, palabras no entendibles, pero fue reemplazado directamente con una boca que salivaba, olfateando el aire con enorme interés, su estómago volviendo a gruñir con hambre.

¿Malinterpretarse?

Ladeó un poco la cabeza e inclinó su cuerpo hacia un lado, colocando un dedo sobre su mentón. —Cierto— No se le pasó desapercibido el cambio de tono en Mizuki y hundió un poco sus dedos en la piel del wotan. —Pero que el resto piense lo que quiera; a mí lo que me importa es pasar tiempo con los amigos que quiero mucho y no ser injusta con eso— Sonrió, colocando una mano sobre su pecho.

—De hecho, sois mis mejores amigos— Asintió, segura de sus palabras. —Al principio temía un poco el sentirme insegura, en especial con Kazan— Echó su cabeza hacia atrás, mirándolo directo a los ojos. —Habría montado una escena si hubieses pasado mucho tiempo con Mizuki y viceversa, pero reconozco que esas son más inseguridades de perder a mis amigos; tras ocho años encerrada, mis habilidades sociales no son las mejores— Dejó escapar una silenciosa risita nerviosa, rascándose un poco el mentón; tampoco tenía la mejor imagen de sí misma. —Así que lejos de querer convertirme en una niña que llora en una esquina, espero poder participar en algún futuro entrenamiento— Señaló al hombre tras escribir. —Y tengo toda la intención de pegarte otra vez.

Le sacó la lengua, con una expresión divertida, y alzó una ceja al ver la reacción de Kazan, colocando sus dedos sobre el brazo que ahora le hacía de respaldo, haciéndole señas a Mizuki de que también se subiera si quería, estuvo a punto de bajar, querer coger un atún y de pronto, tambaleó al escuchar cuán alto era el nuevo y posible miembro. —¿¡Veinte metros!?— Los ojos de Seraphine se abrieron un montón.
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
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