¿Combate de chill? // Presente Relativo // Eros Focalor
#1
Por suerte habían pasado por esa ciudad hace unos días.

Visitarla y acostumbrarse a sus calles los hizo al menos tener una idea de donde estaban parados, de lo que podían llegar a encontrarse en esta isla y adecuarse un poco al horrible calor que se vivía siempre en ese lugar. - Aunque solo te haya pedido un poco de ayuda, no quiero que te limites al pelear -. Habló con quien lo acompañaba ese día, un hombre al que había pedido una mano en su entrenamiento, alguien que empezaba a conocer lo suficientemente bien como para saber que no dudaría en pelear en serio si eso era necesario. - No podré conseguir lo que quiero si no lo practico en situaciones reales también -.

¿Dónde estaban? Su visita a la ciudad de Rainbase le había traído conocimiento sobre ese lugar, un espacio algo apartado de la ciudad pero aún visitable por cualquiera. Pese a eso, se trataba de un punto abierto y sin obstáculos, fuera del desierto que se encontraba en otras partes de la isla pero sin la gran cantidad de personas que poseía el centro poblacional cercano.

¿Para qué estaban ahí? Uker ya lo dijo, le había pedido ayuda a Eros. ¿En qué? También era una respuesta simple. Desde hace un tiempo notó como su falta de manejo y técnica en su mano derecha significaba un problema, aparte de estar perdiendo la capacidad de generar más daño y defenderse de mejor manera si solo podía usar una espada en combate. “Necesito combatir con alguien que me exija al máximo” habían sido las palabras que usó para tratar de convencer a Eros para, de forma muy básica y explicado lo más rápido posible, golpearlo tanto como pudiera.

Detuvo su caminata e inspeccionó el lugar, aceptando entrenar ahí, incluso bajo el inclemente sol que amenazaba con quemarlos. Sus dos espadas resonaron al chocar entre sí mientras tomaba su posición y dejaba que su capitán decidiera desde donde empezar. - Gracias, por cierto -. Dijo al tiempo que sus manos quitaban las katanas de sus vainas, las cuales observó por un momento antes de volver a levantar la mirada.

200 metros los separaban de la primera construcción, desde donde venían. Tenían un buen terreno para poder luchar, no creía que nadie fuese a llegar a molestarlos ni se interpusiera en un combate, pero supuso que tampoco era un problema demasiado grande para un dúo que pudo derrotar a 90 personas en Whisky Peak.

El cocinero suspiró para concentrarse, maldiciendo en su mente al notar como el sudor ya comenzaba a bajar por su frente y nuca.

¿No se podía apagar el sol?


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#2
A medida que caminaban por Arabasta, el calor comenzaba a hacer mella en el usuario de fruta que ahora rascaba su sien escuchando las palabras de Uker mientras se abanicaba con un libro que había traído tratando de traer algo de frescor, en vano, a su temple. No había mucho más que agregar a las palabras del marcado, entendía el mensaje "No contenerse." ¿No contenerse? Situaciones reales ¿Acaso le estaba planteando una pelea a muerte? Eros lo siguió en silencio, pero de golpe le parecía una idea cuanto menos compleja. — Cuando hayamos calentado no me contendré entonces, pero cuando quieras parar no dudes en hacerlo —Aclaró rascándose la nuca con nerviosismo, sabiendo que podía detenerse a tiempo pese a todo. Más allá del realismo, de nada le servía a la tripulación que terminasen fracturándose, y amputándose mutuamente; todo debía ser parte despues de todo de un entrenamiento que los ayudase a crecer.

Tras ajustarse los guantes hizo tronar su cuello, observando la arenosa superficie desértica a la que se habían movido. Estaba pegado a la ciudad, pero sería un buen lugar lejos de los ojos curiosos donde a su vez nadie se interpondría. Atosigado por el calor se sacó su sobretodo oscuro dejándolo caer. Dejó el libro a su vez en el suelo, antes de quitarse con cuidado Eros la camisa de algodón que procedió a plegar para dejarla en el suelo.

—Ni lo menciones, me encanta pelear despues de todo. Siempre es un placer poder entrenar con ustedes —Además estaban creciendo, y en cada entrenamiento el podía ganar un poco más de introspección en las habilidades de sus compañeros. Podía sentir cuanto crecían, y por supuesto, podía tener un parámetro por el cual exigirse: Tenía que estar a la par. Eros tomó sus cosas del suelo dejándolas a unos 50 metros de distancia, aunque trajo consigo su largo sobretodo oscuro.

Se paró a diez metros frente a Uker, y suspiró. — Bien, cuando el saco toque el suelo empezamos, y si te gusta te lo puedo regalar —Aclaró sonriente entonces levantando ambos brazos y extendiendo el abrigo como bandera frente a Uker, para despues las palmas dejándolo caer atraído por la gravedad y su propio peso hacia la arena.

Contenido Oculto


Una vez el mismo tocó el suelo, el capitán había desaparecido como por arte de magia.



Ataud
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#3
Agradecía sin dudas la preocupación del capitán en lo que significaba la seguridad del grupo, tampoco pensaba en lastimarse entre ellos al punto de no poder pelear y vivir. Se trataba de encontrar un punto medio para poder ponerse a prueba, pero sin generar daños muy graves.

Una cosa complicada, pero posible.

Sonrió ante la propuesta de cómo dar inicio al combate, recordando esa extraña afición que Eros tenía de regalar cosas. - Como gustes, pero creo que ya estoy bastante abrigado, ¿no es así? -. Hizo un pequeño gesto con su mano izquierda, tomando la punta inferior de su chaqueta de cuero y estirándola, dándole a entender que ya llevaba bastante capas de ropa encima. (¿Quién va abrigado en Arabasta? Más encima para pelear…).  Sus pies se arrastraron sobre la arena, buscando adoptar una postura cómoda y con la que fuera posible prever un ataque, aunque suponía que no iba a necesitarla.

Conocía lo suficiente las habilidades de Eros para saber lo que veía a continuación.

Y pese a saberlo, le pareció impresionante la forma en la que intentó ocultarse de él para transformarse y excavar, tanto que lo hizo sonreír antes de dar el primer movimiento. Si Eros había hecho ese teatro era para ocultar su transformación y movimientos, algo que podría servir contra quien desconozca su estilo de pelea, incluso para quienes lo conocían si no tenían una forma de rastrearlo, el problema que justamente atravesaba el espadachín.

Aún así, avanzó, nada más que un metro a pie, para luego dar un salto que lo elevó 4 metros en el aire, manteniendo su mirada fija en el saco que aún se encontraba en el suelo pero avanzando hasta llegar 21 metros más adelante, a 12 metros de donde estaba Eros anteriormente, pero ahora podría estar a su espalda si el topo aún se encontrara ahí. Debía mantenerse alerta, pues Eros podía atacar desde cualquier ángulo, pero las suposiciones sobre las habilidad del capitán lo llevaban a pensar que le era difícil saber dónde se encontraba un objetivo en cuanto él está bajo tierra. Si eso era verdad, mantenerse en movimiento era una buena opción, pero eso abandonaba cualquier oportunidad de pelear de frente que necesitaba para entrenar.

Eso estaba bien, Eros no se debía contener o cambiar su forma de pelear para ayudarlo, debía ser él quien encuentre una forma de localizarlo.

¿Y si su forma de topo le permitía conocer su ubicación aún bajo tierra? Sentir las vibraciones del terreno o algo así, no era una idea tan descabellada, ¿verdad? Si eso era verdad su idea de moverse tampoco funcionaba si no iba saltando durante todo el rato. Podría usar el saco que dejó tirado para atrparlo o ocultar sus propios ataques en cuanto el topo se haga ver, pero también existía la posibilidad de que no haya ingresado bajo tierra y simplemente esté esperando a que se acerque a un punto que en otras situaciones sería “seguro” para atacar por sorpresa.

Las posibilidades eran infinitas, abrumadoras, tanto que llenaban su cerebro y comenzaban a ser molestas. Ante esa situación, los ojos del pelinegro se abrieron y sus comisuras formaron una sonrisa, al mismo tiempo que sacaba la lengua y relamía sus labios, en parte por el calor, y en parte por el disfrute del momento. - Si, es interesante… -.

Su mano derecha hizo girar el arma entre sus dedos, terminando en un agarre inverso y lanzando una estocada directamente al suelo, clavando el arma en la tierra con fuerza pero no soltándola. Todo lo contrario, tras un segundo la quitó del suelo y levantó, pues solo había sido un intento por alcanzar una de las millones de posiciones donde Eros podía encontrarse. - Muy interesante -.


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#4
En este mundo había dos tipos de personas; aquellos guiados por la emoción y los guiados por la razón. Aquellos guiados por la razón como Uker, Varo y Kiyoshi podían pensar de manera objetiva, y racional inclusive en combate guiándose por experiencias, la inteligencia de los enemigos, la lógica y pudiendo explotar sus estilos de combate al máximo. Eros, no obstante, se guiaba netamente por la emoción y el instinto. No pensaba en emboscadas, en lo que podrían tener ocultos sus oponentes, en cuantos eran sus puntos ciegos o cuan predecible podría resultados. Su respuesta era simple: Golpea, golpea más fuerte o golpea mas rápido.

Atacar, atacar, atacar.

Sintió el movimiento de Uker a través de la arena, que transmitía las vibraciones con mucha más claridad para gusto personal del topo en comparación de la nieve de Drum. No veía su movimiento ralentizado como en esa cueva, de hecho se podía mover con fluidez como si nadase por una tierra mucho mas maleable que la de muchas ciudades. De no ser por el maldito calor, Arabasta sería perfecta.

Uker se movió un metro, y entonces no sintió más pasos ¿Estaba quieto? Finalmente sintió el peso del cuerpo aterrizando precisamente detrás de donde comenzaba su túnel. Apenas sintió el impacto del espadachín aterrizando comenzó a acercarse decidiendo atacar al espadachín desde abajo.

A medida que se acercaba por su túnel y cavaba moviéndose en dirección a donde había comenzado su persecución sintió como Uker introducía su espada en la arena, y posteriormente la levantaba usando ese momento pasar ponerse en posición. Cincuenta centímetros desde donde Uker había levantado la espada fue un buen ángulo para elevarse el metro que lo separaba de la superficie, lanzando un puñetazo aun enterrado en la arena hacia la planta del pie derecho de Uker, finalmente volviéndose a meter un metro las profundidades.

Ataud
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3923 + 0 = 3923
Energia: 3121 - 2 = 3119
Espiritu: 1270 + 0 = 1270
#5
Saber que una de las posibilidades que vio era la verdadera no fue un alivio, pues recibir el ataque de parte del capitán no era para nada agradable. Cazó su pie sin dudarlo, lo golpeó justo en la planta del pie, elevando este por centímetros y desestabilizando al cocinero, quien amagó con mover sus brazos para un ataque. Lamentablemente para él, el topo era mucho más rápido que sus reflejos, alejándose por donde vino mientras la espada se clava de manera diagonal dentro del agujero, pero sin atrapar al objetivo.

Solo le bastó un segundo para recomponerse y volver a saltar, aún manteniendo su vista fija en el suelo y sus manos listas para atacar de ser necesario. La distancia recorrida no fue tanta como antes, pues en esta ocasión optó por aterrizar justo al lado de la prenda de ropa que su oponente había dejado atrás, tomando esta con dos de sus dedos mientras rodaba para aminorar la caída y seguir en movimiento. Solo dio un par de pasos hasta que, con un movimiento de su brazo, lanzó el saco hacia adelante y aprovechó eso para seguir elevando el brazo, girar la espada entre sus dedos y volver a un agarre inverso.

El brazo descendió a gran velocidad, atrapando con la punta del arma al abrigo y clavandolo en el suelo junto a parte de la hoja. Con ese mismo movimiento, Uker ocupó la fuerza en su brazo derecho para sostenerse en la espada, elevar su cuerpo y quedar parado sobre esta, que ahora posaba como una columna algo inestable pero funcional. ¿Cual era la situación completa? Uker sobre la espada que antes estaba en su mano derecha, parado sobre el borde de la empuñadura mientras la hoja terminaba por hundirse y asentarse en el terreno, dejando clavado sobre este a la prenda tendida casi perfectamente sobre la arena.

¿Qué esperaba conseguir? Si Eros podía detectar sus movimientos aún estando bajo tierra, lo más probable es que vuelva a buscarlo. Peleó pocas veces contra él, pero cuando se escondía de esa manera significaba un ataque desde el suelo, como el que lanzó antes, o uno por la espalda, como aquel que intentó lanzar en el entrenamiento que tuvieron en Drum. Si intentaba volver a atacar a sus pies, solo se encontraría con la prenda de ropa donde antes él había pisado, marcando su posición y permitiendo al pelinegro atacar. Si por el contrario, atacaba por la espalda, tenía un poco más de margen para al menos poder escucharlo o verlo, pues debería esquivar el saco para salir de la tierra limpiamente, y eso los alejaba.

Dudaba tener la velocidad en el cuerpo para poder darse la vuelta si un ataque venía por su espalda, sobre todo teniendo en cuenta el poco margen de maniobra que permitía su apoyo actual, pero una posibilidad era una posibilidad.

Sin tener más que hacer, simplemente respiró y levantó un poco su brazo izquierdo, preparando un ataque que podría o no lanzar, aún con la vista fija en el objeto clavado en el suelo.

No se había equivocado, iba a ser un combate interesante.


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[Imagen: nxACuAB.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3531 - 465 = 3066
Energia: 2857 + 0 = 2857
Espiritu: 1039 + 0 = 1039
#6
El capitán de los Sepultureros parecía cómodo con sus técnicas subterráneas, percibiendo nuevamente por las vibraciones del movimiento de Uker como un salto un poco más apagado ¿Había saltado sobre algo que amortiguaba su caída? No se le ocurrió que podría haber en el terreno más que arena, de no ser por la posición a la cual Uker saltaba que aterrizase sobre el abrigo que había dejado caer. Una buena táctica, pero no lo había dejado de percibir. Se desplazó doce metros bajo tierra por medio de sus túneles, sintiendo nuevamente como el espadachín clavaba la espada en la arena ¿Estaba intentando el juego de golpear el topo a ciegas? No le constaba que el arma fuese el punto de apoyo del espadachín ¿O si? La estaca en la arena tenía la tensión de todo el cuerpo del espadachín, más el topo no podía percibirlo con facilidad.

En su ceguera se elevó hasta pasar junto a la espada, desarmar a Uker sería una prioridad tal como había hecho con Jin y tal como había hecho en su entrenamiento previo. Para ello tomó la espada con ambas garras por la parte roma de la hoja, y usó todas las fuerzas de sus músculos para comenzar a empujar la misma sosteniéndola Pero el peso delató al espadachín ¿Acaso estaba parado sobre una superficie tan pequeña como lo era la base de su empuñadura? Admiraba el equilibrio agraciado del marcado, pero esperaba que también tuviese alas pues todo sucedió en un instante. Con toda su fuerza lanzó la espada, y al espadachín con toda su fuerza sin medir hacia donde, había una sola opción lógica: Arriba.

El lanzamiento era solo la primer parte de su ofensiva, emergiendo de la arena con un salto en coordenada de intercepción para depositar a medida que la gravedad traía consigo nuevamente al espadachín a tierra un potente golpe con su pata derecha a la mandíbula del mismo para finalmente aterrizar sobre la cabeza del espadachín a medida que ambos cuerpos iban de regreso hacia el suelo, sujeto de los cabellos del mismo. Eso era divertido.

Ataud
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3923 + 0 = 3923
Energia: 3119 + 2 = 3121
Espiritu: 1270 + 0 = 1270
#7
Si, había planeado inteligentemente, y claramente Eros podía conocer su ubicación sin problemas, pero un detalle se la había pasado.

De pronto, su equilibrio se vio atacado, pues la espada sobre la que estaba parado se elevó como si pesara lo mismo que una pluma, saliendo disparada hacia el aire, llevándolo a él también en el proceso. La fuerza de Eros era impresionante, era fácil olvidarlo a veces, un error que no debe cometerse en una batalla.

Su cuerpo giró, intentó encontrar un punto de apoyo sin éxito hasta que la gravedad lo reclamó. Miró hacia abajo, vio la mancha negra que era el abrigo, ahora volando antes de volver a asentarse en la arena, junto a un pequeño punto casi tan oscuro, que descubrió de que se trataba demasiado tarde. Sintió el golpe contra su mandíbula, la pequeña pata del animal que volvió a hacerlo girar hacia atrás y perder la poca estabilidad que había conseguido en el aire.

No eran golpes tan fuertes como cuando entrenaron como tripulación. ¿Lo estaba subestimando? De igual manera no había conseguido impactarlo ni una sola vez. Sintió como Eros se agarraba a su cabello, miró hacia abajo y notó el suelo acercándose peligrosamente, así como su espada sobre la que antes estaba parado. Una idea vino a su mente y decidió que era mejor que hacer absolutamente nada.

Como pudo, y ayudado por la gravedad y el giro que había obtenido al ser golpeado, dejó que su cabeza sea lo primero que reciba el impacto, soltando el arma que cargaba en su mano izquierda justo antes del impacto para poder llevar sus brazos junto a su cabeza. Intentó amortiguar todo el peso de la caída que podía con estos, dejó que su peso aplastara al animar y que su cabeza se mantuviera tan firme como podía. Si no lo hiciera bien, una maniobra así lo dejaría con el cuello roto.

Dejó que su cuerpo se doblara ante el impacto, sus piernas se extendieron hacia adelante y ese mismo impulso, sumado a un pequeño empuje de sus brazos luego de caer, lo movió hacia ese lado para apoyar el peso en sus pies. No tuvo que localizar a su objetivo, estaba justo donde su cabeza había caído, levantó la mano derecha como si se preparara para recibir algo, deseando no haber fallado en sus cálculos simples. La katana que antes había volado gracias al capitán ahora cayó en su mano, justamente permitiendo agarrarla desde el mando y terminar el movimiento que había iniciado antes de tenerla entre sus dedos siquiera.

Su brazo devolvió el movimiento anterior como si una fuerza externa lo empujara, apuntando directamente al pequeño cuerpo del ahora animal con una estocada. Tras ese movimiento, movió su cuerpo para atrás y dió un salto hacia atrás, no solo para levantarse sino para alejarse 5 metros del oponente. Había soltado la espada con la idea de volver a recuperarla lo antes posible, pero desde esa posición pudo verla tirada en la arena a dos metros a su izquierda. Asumió que le había dado un poco de fuerza al soltarla y se separó de él.

Tuvo que tomar aire, toda la secuencia y sus propios pensamientos de alguna forma habían conseguido cortarle la respiración. En ese segundo de tranquilidad, sintió como un liquido descendía por su rostro, uno más cálido que el propio sudor que dejaba salir por culpa del calor. Una gota de sangre recorrió su cara hasta desprenderse de su barbilla, manchando la arena y recordándole el dolor de la caída.

Había sido demasiado arriesgado, podría haberse matado. De alguna manera se las arreglaba para terminar con su cabeza sangrando en cada enfrentamiento. El calor era insoportable, la sangre no era tanto problema, dejaría de salir en algún momento. Levantó el arma y esperó el nuevo movimiento de su oponente, ya fuera un ataque frontal o su tactica de usar el terreno a su favor.

Necesitaba encontrar una forma de localizarlo, su mente debía hallar la manera. Tenía que pensar, debía existir un modo.



Libro de recetas
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3066 - 789 = 2277
Energia: 2857 - 126 = 2731
Espiritu: 1039 + 0 = 1039
#8
¿Acaso era pachoncito? El más pachoncito, quizás despues que Varo. Tal vez por eso al impactar en el suelo, y sentir la presión de la cabeza de Uker el aire escapó de sus pulmones pero se escuchó una risa proveniente del topo. Más allá del dolor, estaba satisfecho con cómo se estaba dando la afronta. Apenas se puso de pie, sintió el filo del arma del contrario cortando su torso. La sangre al fin había brotado, y eso marcaba para el topo que el calentamiento se había terminado. La sonrisa que se dibujó en el rostro de la pequeña criatura era feroz, quizás si no midiese veinticinco centímetros sería de temer.

Saltó con un movimiento de las cuatro patadas en un rápido movimiento de intercepción. Uker se había movido cinco metros tomando distancia y se movió otros dos para tomar su arma, el topo aprovechó la distancia entre las piernas del espadachín que ahora esperaba con la guardia en alto el siguiente movimiento ¿Esperaría que Eros se introdujese en la tierra? Una respuesta acertada, pero la respuesta fue más simple al pasar por debajo del cuerpo del marcado aterrizando a cincuenta centímetros detrás de él para entonces elevarse con un salto hacia su espalda de donde se sujetó exactamente a la altura de la quinta vértebra.

— ¡Ya me emocione Uker, estás demente, ahora toca darlo todo hermano!

Agarrado con una pata a la espalda del espadachín, elevó la diestra y ejecutó un poderoso golpe con la misma tensando los músculos de la muñeca, para dar como resultado un devastador puñetazo produciendo para tal acción un movimiento de rotación rápido de la muñeca para añadirle potencia al golpe, alineando los músculos de su brazo a gran velocidad. Para ello usó sus músculos de hierro, y su fuerza sobrehumana dispuesto a castigar con todas las de la ley.

Ataud
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3923 - 482 = 3441
Energia: 3121 - 391 = 2730
Espiritu: 1270 + 0 = 1270
#9
Eros se movió, no ocultándose en la tierra esta vez, sino pasando entre sus piernas como si de una bala de cañón se tratase. No pudo reaccionar a eso, pero si estaba buscando su espalda, podía predecirlo y…

Apenas pudo doblar las piernas cuando escuchó como la arena era pateada justo a detrás de él, marcando un movimiento que lo dejaba incapaz de reaccionar. No pudo girar a tiempo antes de que el capitán se agarrara de su cuerpo para terminar asestando otro golpe devastador a su espalda. El quejido de dolor vino acompañado de un tambaleo importante. La espalda le ardía, si hubiera recibido un ataque así hace un par de años estaría tumbado en el suelo y con la columna en pedazos, y eso no era lo peor de todo.

Eros no se desprendía de él.

El agarre de ese hombre era bestial, sus pequeñas garras que obtiene al convertirse en animal se le clavaron en la piel y sujetaron con demasiada fuerza. Sentía que si intentaba quitárselo de encima iba a terminar arrancando su propia carne. Analizó por 1 segundo la situación, su cerebro llegó a una solución y optó por tomarla, sin pensar mucho más.

Las ideas no deberían tomarse sin racionalizarlas antes.


El arma volvió a girar entre sus dedos, su brazo derecho se elevó un poco e intentó doblar su espalda tanto como ese agarre titánico se lo permitiera. (No tanto por no poder hacerlo, sino por el propio dolor de tener a alguien sujetando su columna) Aumentó poco a poco la velocidad a la que hacía girar la katana mientras se preparaba, hasta que el propio brazo se dobló y acercó la hoja hacia el topo, a una velocidad sorprendente.

El “ataque” impactó en la zona directamente, y afortunadamente, con el lado sin filo del arma, haciendo que Uker vea su respiración cortada por menos de un segundo. No creía poder atravesar al topo, pero por si acaso había intentado golpear con el lado más seguro, pero tampoco esperaba causar un daño considerable. ¿Qué podía hacer? Desde ese punto no podía hacer cortes o ataques precisos, tampoco tenía la fuerza para liberarse del agarre y mucho menos la resistencia corporal para resistir muchos ataques más.

Por un momento sintió el calor, el sol quemando la arena y su piel. Bufó y se armó de valentía de nuevo, pues no todo estaba perdido aún. - Vamos capitán, ¿buscas llevar esto a una pelea de puños nuevamente? -. Habló con una sonrisa, aunque el otro hombre no pudiera verlo, refiriéndose al entrenamiento que tuvieron en Drum y a como habían acabado lanzándose golpes.

Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2277 - 1369 = 908
Energia: 2731 + 18 = 2749
Espiritu: 1039 + 0 = 1039
#10
Sostenido a la espalda de Uker eso era vida, dos amigos dándolo todo por infligirse la mayor cantidad de daño posible en pos de prepararse cuando cualquier otro pobre diablo intentase probar suerte con los Sepultura. Si bien el estilo de combate del capitán era salvaje, quizás primitivo en muchos aspectos, su escaso tamaño en forma completa hacían que esto fuese una escena al menos pintoresca por ver al eulipotiflo aferrado a la espalda del espadachín como si estuviese poseído por un demonio mientras luchaban encarnizadamente recibiendo con gusto el ataque del espadachín, que solo logró encender aun más la emoción del combate en la sangre del topo.

— ¡Es la única manera que conozco Uker! ¡Los puños pueden expresar las emociones que las palabras nunca podrán! —Explicó quizás hilando sin querer la narrativa de cómo alguien tan tímido disfrutaba tanto de la violencia, o por qué quizás la buscaba.

La diestra del topo retrocedió nuevamente elevándose cual guillotina para volver a impactar contra la espalda de su compañero exactamente en el mismo punto que su ataque anterior con un golpe con las garras cual sables estocando al espadachín. Y quizás se había excedido pues cuando el impacto fue realizado, y ambos volaron por el impacto de la técnica, entendió que solo quizás... Se le fue la mano.

Con nerviosismo rascó su frente volviendo a su forma humana, suspiró con pesadez y negó con la cabeza tomando en brazos a su amigo para finalmente cargárselo sobre el hombro como un saco de papas, tomarse un momento para juntar sus pertenencias y dirigirse silbando bajito hacia el barco para que Kiyoshi atendiese las heridas del espadachín antes de que la situacion se complicase.

— Cuando volvamos al barco te voy a dar una de mis botellas de vino, te lo ganaste... Perdón hermano —Murmuró Eros a su compañero, contento y arrepentido a partes iguales, retirándose hacia el barco con él a cuestas.

Ataud
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3441 - 70 = 3371
Energia: 2730 - 119 = 2611
Espiritu: 1270 + 0 = 1270


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