Stroud terminó de acomodar el último saco en la bodega del Royal Quiver, dándole un par de palmadas y colocando los brazos en jarra, echando un vistazo a su alrededor. A lo largo de la abarrotada bodega, sacos y cajas de todo tipo inundaban cada rincón, repletas de todo cuanto pudiesen necesitar durante una travesía más larga de lo previsto: galletas marineras, carne ahumada y salada, especias, plantas deshidratadas, café, azúcar, sal, tabaco, pequeñas barricas de licor y algunas reservas de agua potable. Además del inestimable trabajo de Kibai a cargo de la cocina de la División, y de la caza traída por Bertram, él mismo había procurado hacer acopio de todo cuanto pudiesen necesitar. Incluso había aunado algo de fibras vegetales debidamente secas que podrían emplear para improvisar cabos de repuesto, en caso de necesidad.
La División había sido convocada, y todos habían accedido a partir en aquel día señalado. Tras tanto tiempo en Little Garden, llegaba la hora de ponerse en marcha, con rumbo a nuevos horizontes. Por primera vez en bastante tiempo, Stroud Redgrave desplegó con cuidado la pequeña mesa de la bodega, sujeta al bajo techo con cadenas, normalmente apoyada contra la pared de madera. Con cuidado, extrajo sus cartas náuticas, sus mapas y su estuche, repleto de instrumental de navegación. Con cuidado, comenzó a trazar aquellas delicadas líneas sobre el mapa, aplanando los dobleces bajo el paso de la pluma y el compás. Colocó el Log Pose junto al mismo, observando sus movimientos con atención. Bajo el casco del Quiver, la marea alta zarandeaba cuidadosamente el barco, que se movía con la delicadeza de una cuna. Era un día ideal para navegar. Trazó con mimo la ruta que seguirían; el clima podía torcerse en cualquier instante, tratándose del Grand Line, y, sobre todo, de la isla a la que se dirigían. Corrientes, presiones, borrascas... Todo tipo de fenómenos pasaban por su mente, a medida que intentaba estimar algunas rutas alternativas, en caso de que todo se torciese.
Plegó el mapa con cuidado, colocándolo en su bolsillo, y tomó consigo el log pose y su pequeño catalejo de bronce, más baratija que otra cosa, y subió a cubierta, sus botas pisando con fuerza sobre los peldaños de madera. El Royal Quiver crujía, pero Stroud sabía que aquello era anticipación. Aquel viejo navío había pasado por mucho, y aún le quedaba mucho más por pasar. A estas alturas, Stroud era capaz de leerlo como un viejo amigo; cada crujido de su madera, cada lamento de su mástil, cada rechinar de sus cabos, todo tenía un significado. Tras el mantenimiento que le había dado Moja, el quinto miembro de la División 60 estaba listo para una nueva travesía. "Levad anclas," dijo, situándose tras el timón. Colocó su mano sobre el mismo, recorriendo la madera con delicadeza. "Virad el cabrestante, ¡ajustad velas de mesana!," ordenó. La brisa alborotaba su cabello blanquecino, cuyos mechones asomaban holgadamente bajo la gorra blanca. Después de su estancia en la isla, su pelo había acabado por crecer y asalvajarse un poco, pese a los intentos del Marine de mantenerlo bajo control. No le importaba, sin embargo; estaba emocionado. Una nueva isla esperaba la llegada de la División 60; la travesía por el Grand Line continuaba. Sin darse cuenta, esbozaba una sonrisa de satisfacción y anticipación, tal vez como la que hubiese esbozado el mismo Royal Quiver de haber podido.
"Espero que llevéis ropa de abrigo," dijo Stroud en su monótona voz, sus ojos grises fijos en el horizonte, a medida que el barco comenzaba a alejarse de la costa de Little Garden. La División 60 ponía rumbo a Drum.
Navegación
La División 60, compuesta por Bertram Gaufrid, Kibai, Moja y Stroud Redgrave (navegante) pone rumbo a Drum desde Little Garden.
Stroud hace uso de su Log Pose:
Log Pose
Navegación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.
logpose001
Hacen su travesía a bordo del Royal Quiver:
Royal QuiverMuelle
Barcos
goleta
Especificaciones
1Tier
0/4500
Puntos de vitalidad
500Res/Pas
6Espacios
300Velocidad
-1Riesgo
No¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 0)
Suelo
Refuerzo de popa
Cocina
Refuerzo estructural
Descripción: Barco oficial de la División 60 de la Marina. Pese a su tamaño, el Royal Quiver es uno de los pocos navíos que se cuentan entre los capaces de sortear los temidos Cabos Gemelos. Como la mayoría de embarcaciones de la Marina, su casco de es un color verde oscuro. Los inocentes pueden respirar tranquilos cuando ven llegar por el horizonte sus velas blancas, bordadas con el emblema de la División.
Código: royalquiver001
Este dispone de un total de 4500/4500 PV.
Tratándose de Paraíso pre-Skypiea, el riesgo total es de 6.
Al ser una Goleta, el riesgo es de -1.
Al disponer Stroud de Navegante III, el riesgo es de -3.
El riesgo total es de 2.
Importante: el barco dispone de la mejora Refuerzo estructural, por lo que, si no me equivoco, debería ver aumentada su Resistencia Pasiva en 200, hasta un total de 500, si bien esto no está contemplado en la ficha del barco.
Moja llevaba ya varias horas en cubierta antes incluso de que Stroud terminara de revisar los últimos detalles en la bodega. Para el mink, el barco no era solo un medio de transporte, sino un compañero silencioso que, al igual que la División 60, había soportado el peso de Little Garden sin quebrarse. Sus manos recorrían con paciencia cada tramo de madera que había reforzado durante los días previos, comprobando que los remaches improvisados seguían firmes, que las juntas selladas con resina vegetal no mostraban grietas y que las cuerdas que había reemplazado mantenían la tensión adecuada. Cada nudo era revisado con la precisión de alguien que comprendía que un simple descuido en el Grand Line podía convertirse en una sentencia.
El mink caminó a lo largo de la cubierta con pasos tranquilos, deteniéndose junto al mástil principal para comprobar el estado de los cabos que sostenían la vela mayor. Sus dedos tiraron ligeramente de la fibra vegetal seca que habían preparado como repuesto, evaluando su resistencia antes de dejarla enrollada en un punto accesible. Después se agachó junto al borde de estribor, inspeccionando las placas que había reforzado días atrás tras el desgaste sufrido en las aguas cercanas a Little Garden. La madera crujió levemente bajo su peso, pero el sonido no era preocupante; al contrario, le resultaba familiar, casi reconfortante.
Cuando Stroud dio la orden de levar anclas, Moja ya se encontraba en posición. Sin necesidad de intercambiar palabras, se dirigió al cabrestante y comenzó a girarlo con movimientos firmes y constantes, utilizando la fuerza controlada de sus brazos para elevar el ancla con un ritmo estable que evitara tensiones innecesarias en la estructura. El sonido del metal emergiendo del agua se mezcló con el balanceo suave del Royal Quiver, y Moja ajustó la velocidad del giro para coordinarse con el movimiento natural del barco, evitando sacudidas bruscas.
Tras asegurar el ancla en su posición, se desplazó hacia la vela de mesana para obedecer la siguiente orden. Sus manos trabajaron con rapidez y precisión, liberando tensión en el cabo adecuado y reajustando la inclinación de la vela para aprovechar la dirección del viento. La tela se infló de forma gradual, capturando la brisa del Grand Line, y Moja observó durante un instante cómo el mástil respondía al cambio de presión antes de asegurar el nudo final.
Solo entonces se permitió un breve momento para prepararse a sí mismo. Descendió bajo cubierta, donde su equipo permanecía ordenado con su habitual meticulosidad. Revisó el estado de sus guantes de combate, comprobó que el material médico estuviera correctamente almacenado en su mochila y añadió una capa adicional de tela gruesa bajo su uniforme, consciente de que el clima de Drum pondría a prueba la resistencia de cualquiera que no estuviera preparado.
22-03-2026, 09:22 PM (Última modificación: 22-03-2026, 09:23 PM por Kibai.)
El Sol se alzaba en un cielo completamente despejado de nuebes, con una leve brisa que aliviaba su calor. Kibai, de pie en perfecto equilibrio sobre el bauprés del Royal Quiver, se balancaba sobre las olas a la vez que la nave, acompasando sus movimientos y ajustando su centro de gravedad cada vez la madera bajo sus pies subía o bajaba al ritmo del las aguas de Little Garden. La nave estaba ya equipada para la salida de la isla, toda la bodega cargada y bien provista, los suministros para la propia nave, habilmente repaerada por Moja, y la ruta estabelcida en las cartas de navegación de Stroud.
Caminado por el bauprés hasta llegar a su misma punta, Kibai dirigió una última mirada a aquella isla. Allí habían perdido a sus dos breves compañeros, Fyodor y Krysser; y al menos dos divisiones de la Marina, la 86 y la división de investigación del comportamiento primate, habían sido aniquiladas. Incluso la propia Divisón 60 había corrido un serio riesgo de perecer.
"Y sin embargo, nunca hemos sido más fuertes que ahora" pensó el mink mientras hacia saltar una pequeña chispa de Electro entre las garras de su mano derecha. A pesar del desgraciado incidente con la División 86 y su fracaso a la hora de detener al traidor Wasow, Kibai y el resto de sus compañeros habían demostrado una capacidad de coordinación y de combate conjunto muy alta, capacidad que iban a necesitar sin duda de ahora en adelante.
— Levad anclas.
La voz de Stroud llegó a sus oídos desde el puente del barco, arrancádole una sonrisa de oreja a oreja. Por fin tocaba partir.
— Virad el cabrestante, ¡ajustad velas de mesana!
Ni corto ni perezoso, flexionó las piernas, tomando impulso para elevarse en el aire más de diez metros, describiendo una grácil pirueta para aterrizar sobre la verga del palo de mesana. Coordinandose con Moja, el cual ya se había ocupado del ancla y jalaba los cabos inferiores al mismo tiempo que él había subido a los aparejos, Kibai recogió los cabos superiores tirando de ellos paraa orientar las velas y cazar el viento que soplaba de manera uniforme hacia el Oeste.
— Vientos alisios, Comandante! — gritó mientras anudaba los cabos y daba un salto hacia el palo mayor, listo para desplegar las velas principales a la orden de Stroud. — Parece ser que Little Garden nos despide de buenas maneras!
A medida que el Royal Quiver abandonaba la calmada bahía en la que había estado fondeado los últimos meses, Kibai sintió de nuevo aquel escalofrío de excitación que había tenido desde la primera travesía de la Divisón, hacía ya tanto tiempo cuando zarparon de Roshwan. Ante la mención de Stroud de su siguiente destino, el Reino de Drum, el mink ni pudo sino soltar una carcajada.
— Así que de vuelta a la nieve? Estaremos como en casa, señor! Creo que vamos a agradecer el hidromiel más de lo que pensaba en un principio.
Dando un nuevo salto, Kibai se encaramó hasta la cofa del vigía, pero en lugar de plantar sus pies en ella, continuó escalando hasta lo más alta, agarrándose con firmeza a los nudos dónde la bandera de la Marina restallaba a causa del viento. Desenvainado a Raimei, la elevó en el aire a la vez que soltaba un poderoso rugido hacia el horizonte.
El joven arquero estuvo bastante ocupado y ajetreado en la isla de los dinosaurios tras el intento fallido de arresto por la intervención de un sujeto que era mejor dejar tranquilo, como quedó demostrado tras la muerte de Fyodor al no comprender la enorme diferencia de poder entre él y Sohem, quien sin siquiera necesitar moverse de su lugar logró mantener a todos a raya. Los marines en ese punto fueron más sabios, se retiraron en el momento en el que Sohem les dio la oportunidad de hacerlo, si bien podía simplemente haber aniquilado a todos los presentes decidió dejarlos ir, y eso el pelirrojo no olvidará aunque no tiene intención de involucrarse voluntariamente con ese sujeto, siendo que solo iría por órdenes directas bien para protegerlo o bien para arrestarlo, aunque en este punto ninguno de los miembros de la división 60 son capaces siquiera de aguantar un golpe de ese hombre. Tras ese encuentro cada miembro de la división aprovechó el tiempo en la isla a su manera, Kibai se dedicó a la recolección de ingredientes y la preparación de comida e hidromiel; Moja hizo el mantenimiento y la mejora del quinto miembro silencioso de la división, el fiel Royal Quilver quien al igual que los demás soportó el viaje y está listo para avanzar; Stroud seguramente habrá tenido sus movidas por la isla.
Bertram tuvo tiempo para fabricarse unas flechas preparándose para futuras peleas, sobre todo teniendo en cuenta que las criaturas de la isla podrían ser muy resistentes y como no sabía cuanto aguantarían quiso mejorar un poco su equipo. Tras eso, durante un momento en el que estaba solo con reclutas en un campamento, sin ni uno de sus compañeros de división próximos se vio envuelto en una trifulca, en la que acabó arrestando a un cobarde que asesinó a una cazadora por la espalda. Tras eso y un breve encuentro de nuevo con una de las piratas a las que trataron de arrestar fue convocado junto al resto de su división a una misión donde se llevaron una sorpresa semejante a caer en aguas heladas al descubrir a un traidor que acabó con sus compañeros por su egoísmo. El joven tras eso termina de forjar un par de objetos que tenía en mente antes de volver a buscar unos últimos recursos, mayormente algunos pájaros y algunas plantas elegidas después de observar a los animales alimentarse para saber cuales son comestibles y cuales evita. Su arco continuamente a su espalda, su pelo, ahora bastante más largo que de costumbre pues entre la pelea con los sakana y el partir de Whiskey Peak casi al instante no tuvo tiempo de controlar el crecimiento de su pelo, y desde siempre su pelo crece a un ritmo alarmantemente rápido.
Tras reunir los últimos recursos el joven pelirrojo regresa al barco, donde sube con un par de pájaros colgados de la espalda y una bolsa cargada de diversas plantas comestibles, y lo coloca todo en la bodega, cruzándose con Stroud de camino, quien parece ir a preparar todo para partir. El joven deja todo en su sitio, asegurándose de preparar bien la conservación de las dos aves y recordar comentar a Kibai los nuevos ingredientes, y luego sube a cubierta rascándose tras la cabeza hasta salir y escuchar claramente las órdenes de Stroud. Justo en ese momento el contramaestre se mueve junto al resto, primero asegurando que su fiel montura esté segura y no corra riesgo, luego ayuda al resto a comprobar el estado del barco que cruje ante los pasos de los marines, siendo su voz a sus compañeros de aventura, su forma de decir que está listo para el viaje.
El joven arquero escucha como todos responden a las palabras e indican que están listos, mientras él sube al palo mayor y se sienta en una de las vigas, los pies colgando y una cuerda de seguridad atada tanto a su cintura como al mástil, antes de mirar al horizonte mientras lleva la nostalgia por capa y dice
-Ya es hora de dejar esta isla atrás, aprender de lo vivido y prepararnos para el futuro sir. Juro que no dejaré lo sucedido sin castigo.-
Tras eso la mirada del arquero se eleva, al lugar donde se halla Kibai y dice
-Por cierto Kibai, te dejé un par de aves y algunas hierbas en la bodega recién recogidas para que prepares algo durante la travesía.-