lose face; priv — pasado.
#1
04 de Primavera - Año 16
03:25 AM

Siendo sinceros, ¿Qué tan complicado podía llegar a ser el esparcir unas cuantas cenizas en una cosecha de cañas de azúcar? ¿Cuántas iban a ser las posibilidades de que saliera mal? No muchas, ¿cierto? Sobre todo, si pensaba en que solo se trataba de un pequeño encargo para estirar las piernas y, a la vez, traer a su estómago algo que comer.

¿Por qué pensar en dificultades? ¿Por qué centrarse en la oscuridad del camino que la visión le nubla, o el clima, que obliga a su cuerpo a cubrirse con una ligera capa de sudor? Ni siquiera debe de darle importancia al hecho de que la plantación a donde se dirige es propiedad privada. Detalles bobos e inútiles.

O no tanto.

¡Pero!

¿De qué serviría llenarse la cabeza de todas esas cosas? Prefiere la tranquilidad antes que la previsión que innecesaria se le dibuja, y es esa misma tranquilidad la que domina los ligeros y pequeños saltos que da la joven. Debería ser más cuidadosa si la urna que lleva en las manos desea proteger de romperse, pero no se detendrá por ello, ni siquiera cuando las plantas han dejado de rozar sus pies y ya alcanzan sus rodillas.

Complicado de avanzar, también de ver. ¿Y qué podemos decir de oír? Al menos la brisa está calma, por no decir casi que ausente. No es una queja, por supuesto. Al tanto de lo que la rodea prefiere estar y así evitarse sorpresas que provoquen la caída de las cenizas que ella protege (solo por el momento). Miedo a los fantasmas no es que posea, solo que no es su deseo el encontrarse un vivo a las dos de la mañana... Al menos, a un guardia.

Consciente está de que cerca se encuentra al lugar que le han indicado, pues las plantas de poco ya alcanzan su altura y, de pronto, la cubren. Caminar se vuelve pesado, y cada pisada nada inadvertida pasa. La hierba cruje bajo sus pies. Elegir si ir a la derecha o izquierda complicado se vuelve cuando la negrura ha pintado lo que verde era.

¿Cuál es el camino correcto? ¿El que la lleva a una pequeña luz? No solo alumbra lo que rodea, sino también el rostro de la fémina. Inusual es ese brillo a esas horas, y de un lado a otro se mueve, solitaria. ¿Será que alguien más está perdido junto a ella? ¿O está siendo parte de esas historias de fantasmas que siempre cuenta?

—¿Hola? ¿Alguien por ahí? Solo vengo a realizar una pequeña tarea…

La primera respuesta es el silencio.
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#2
Dejé de esperar la tranquilidad en el templo, no fue algo repentino, tampoco una decisión fácil. Más bien fue porque las cosas se desgastan y ya da igual. Las monjas nunca dejaron de mirarme como si hubiese algo mal en mí, como si incluso cuando hacía nada ya estuviera fallando en algo. Aquello le recordaba los malos momentos a mi pobre corazón.

Al principio siempre las cosas son bonitas y empiezan bien, lo recuerdo y agradezco, pero… aunque a veces preferiría no hacerlo. Primero había cuidado, palabras suaves, me decían cosas lindas, me guiaban sin nada a cambio, me hacían sentir aceptada, algo que he soñado, pero duró poco, después… después… todo cambiaba, las criticas empezaban a filtrarse entre las frases, los castigos llegaban por cosas pequeñas y los silencios…

Al final ,una idea se quedo pegada en mi cabeza, justo en la mitad de mi frente, como si alguien me hiciera una marca con fuego: “nadie iba a confiar en mi”. Ni en lo que dijera, ni en lo que hiciera, ni en lo que pensara. Con el tiempo eso es costumbre, o es lo que parece. El cansancio se fue acumulando mezclándose.

Pero prefería no hacer nada para demostrar lo contrario. Aquí estaba “trabajando”, o eso dirían las monjas tontas, en un castigo más disfrazado de tarea, de disciplina y humildad. Pero en realidad no estaba haciendo nada, solo caminaba, paseaba de alla para acá, sin rumbo, solo disfrutando entre las cañas. Aqui al menos en el campo es más tranquilo, podía estar fuera de las miradas, de las reglas y simplemente existir.

Mis dedos rozaron las hojas altas mientras caminaba cerca de las plantas, lo hacia con cuidado, con cariño, creía que eso hacia feliz a las plantitas ¿quien no desearía cariño? Asi se trataban bien a los seres que no pueden defenderse por si solos, ¿no? Sin brusquedad. Una pequeña sonrisa se dibujó cuando vi una orgua avanzando sobre una de las hojas. La naturaleza es bonita, no se como logra sobrevivir sola.

El silencio acompañaba bien ese tipo de comentarios, pero algo cambió, un sonido me hizo casi saltar del susto, era una voz femenina. ¿Se refería a mi? No había mucha más gente por aquí… o eso creía. No presondí de inmediato, todavía estaba medio atrapada viendo la oruguita, aunque esta vez mi atención no estaba completamente en ella. Había alguien más. —Miau… Depende— Dije sin mirarla. Mi tono de voz fue tranquilo.
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#3
El silencio responde por un segundo, antes de romperse completamente.

Suave, tranquila. Cuán gentil es la voz. En cambio, ¿no es todo lo contrario su presencia? La de cabellos verdes permite que la sorpresa se desplace de su rostro, que sea un alivio perezoso lo que reciba a la desconocida. Quizá ella no la observa con atención en primer momento, pero de Yuqi no se puede decir lo mismo: con disimulo observa, y por la silueta de la fémina sus ojos se deslizan. No hay centímetro que deje fuera. ¿Por qué lo haría? La vergüenza no existe para ella.

La curiosidad sí.

—¿Quién es el afortunado que la mantiene esperando esta noche por aquí? —Genuino es el interés, pese a que una tarea pendiente posee. Un desvío no puede ser malo. ¿Cuándo lo ha sido? Sólo tardaría un poquito más, nada más. —Debe ser alguien muy especial, porque esta hora y este clima...

Ella no andaría por cuenta propia por esos lares si fuera ella. Por fortuna, no lo es. Así que agradece la compañía inesperada que le es brindada, por muy silenciosa o extraña que sea. Alguien como Yuqi no puede ponerse muy quisquillosa con la gente, ¿no?

Todo este tiempo ha hablado, mientras sus pisadas le acercaban a la desconocida. Cada palabra son centímetros menos. Cercanía asegurada, y pronto la presencia contraria frente a sus ojos está. La linterna en sus manos ilumina su rostro, pronto le sigue a sus manos.

—¿O será que tú, mi desconocida, tienes problemas para dormir? ¿Es eso? —Porque si es eso, qué lugar de mierda para venir a conseguir el sueño. Las plantas que las rodean pueden ser todo, pero "cómodas" no sería una palabra que las caracterizara alguna vez. —¿O te perdiste?

Tantas preguntas asustarían a cualquiera. Lo pondrían en alerta. Quizá nuestra invitada deba levantarse y huir. Quizá deba pecar de malpensada e irse.

No te culparemos, Lana.

Sin embargo, ¿te dejaríamos ir así de fácil? Yuqi no lo permitiría, por mucho que te sonría a medias. Espera tu respuesta con ansias, casi feliz. Eres contacto en medio de esta soledad, así que abandonarla... ¿No sería muy triste? ¿O cómo sería para ti? Tú, quien puede observar en los ojos de la peliverde una emoción extraña ocultándose apenas con disimulo.

—Es peligroso estar tan sola a estas horas.

Y, ¿Quién sabe si esa es una advertencia o una amenaza?
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