[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 5)
#11
—Hablo—
—Pienso—

A mitad del camino que pude recorrer, antes de recriminarle la falta de humanidad en sus experimentos, pisé uno de los tubos que se extendían por toda la habitación, recibiendo un calambrazo acompañado de destellos azules que, si bien no era más que una punzada que me dejó entumecido, no era agradable. Pero eso no fue suficiente para detener mi avance, me tranquilizaba haber sido yo quien chocara con una trampa de esas características. 

El mono no le hizo caso a mi discurso, al parecer, le afectó más la provocación del chico moreno con la banana. Pude observar un fenómeno extraño en su pelaje, rayos azules emanaban de él a medida que se erizaba, haciendo que su figura, ya de por sí intimidante, fuese aún más aterradora. Mi agitada respiración se hacía notar a causa de esta situación. ¿En qué momento las cosas habían acabado así? Incluso más evidente para mí que la respiración, era el latir de mi corazón, que, estando aún acelerado desde que desperté de aquel sueño, ahora tenía una marcha más, haciendo que su incesante retumbar martilleara mi cabeza y erizase mi coraza. 

Lo siguiente sucedió en un instante, antes de que pudiese siquiera ver nada, metralla chocó contra todo mi cuerpo —¿Qué mierda?— Pensé en el instante en que fragmentos chocaron contra mi escamada piel. No sabía cómo ni cuándo, pero estaba seguro de que había sido obra de nuestro peludo anfitrión. Afortunadamente, tomé medidas preventivas, permitiéndome salir ileso del ataque, cubriendo a mi compañera que se encontraba a mi espalda, pero el chico de alas negras se adelantó a mi posición, recibiendo duramente el impacto. Como ya se podía suponer, nuestro adversario no podía tratarse de un marine, un marine de verdad NUNCA haría daño a civiles —Hijo de…— Susurré con furia. 

En un intento por luchar contra el pánico que aprisionaba mi cuerpo, alcé la voz, retando a ese bastardo, que ensuciaba el digno uniforme de los que luchan por el bien de los ciudadanos —¡QUÍTATE EL UNIFORME DE LA MARINA AHORA MISMO! ¡ERES UN FRAUDE!— Y tras ello me lancé a por él, corriendo y sorteando los tubos con pequeños saltos y plantándome a escasos metros de mi oponente. Intentaba demostrar seguridad con mis palabras, pero mi voluntad flaqueaba, y mis movimientos se encontraban limitados por la descarga que sufrí anteriormente. 

Mis extremidades se querían esconder aún más dentro de mi caparazón, fruto de la presión que ejercía semejante mole de carne y rayos que se situaba a escasos metros de mí ¿En qué momento me había vuelto tan cobarde?
Contenido Oculto


Contenido Oculto


Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2714 - 150 = 2564
Energia: 2574 - 672 = 1902
Espiritu: 474 + 0 = 474
#12
Atributos Personaje


El moreno pudo observar como saldría un chispazo del suelo, de uno de aquellos tubos, y envolvía a Juan, aunque este parecía que solo se había chocado un mosquito. Aquello lo sorprendió de tal manera que la misma inercia de su vuelo hizo que sobrepasase la figura del molusco con complejo de tortuga andante y quedase por delante de él sin darse cuenta. Y para cuando pudo darse cuenta que había sobrepasado su figura ya era demasiado tarde. Aunque había conseguido lo que quería, haberse quedado al descubierto lo había convertido en el muro del grupo.

Como una exhalación pasó lo siguiente. El trueno se apoderó del cuerpo del gorila y ni tiempo tuvo de responder a sus palabras con otras más provocadoras, pues como un trueno cruzando el cielo y tomando toma de tierra en el suelo, sucedió el ataque. Sus ojos solo pudieron fijarse en la figura estática del mink al cual parecía desaparecerle un brazo, luego todo se volvió borroso y complicado de ver en un instante. El sonido de algo reventando fue lo último que su cerebro pudo procesar. El suelo se abrió debido al impacto que había lanzado, trozos de hormigón salieron despedidos del suelo y golpearon al lunarian en el cuerpo en general. Aquel terrible impacto removió demasiadas cosas dentro del joven espadachín quien tomó tierra de pie, con dificultades para mantenerse allí, tembloroso, casi al punto de creerse que ya estaba a punto de ver a San Pedro. Aunque nada más lejos de la realidad.

 Su cabeza le daba vueltas y su cerebro estaba aun intentando orientarse entre tanta confusión. El plátano que había sido para madurar la ira del gran chimpancé ahora había salido volando para cualquier lado y, al no solo alejarse del moreno, si no que también gracias a haber perdido la concentración, aquella fruta volvió a su estado original, por lo que una pluma danzaría en el aire hasta caer en algún punto de la sala.

Todo daba demasiadas vueltas, su cuerpo magullado, moretones y algo de sangre habían empezado a salir de todo aquel punto en el que un trozo de suelo había impactado contra su anatomía. Aquella sensación inquietante seguía allí, al fondo de su mente, apresando parte de la razón del lunarian, quien no solo asustado por aquella presión que caía sobre él, si no también por el miedo a recibir otro impacto como aquel, intentó retroceder de espaldas, pero su cerebro estaba en estado de emergencia y las neuronas no daban las órdenes adecuadas para poder hacerlo. Frente así veía la gran figura del mono, borrosa, chisporroteante; a un lado avanzaba la borrosa figura del marine molusco que quiso seguir acortando la distancia que los separaba de su oponente.

Llevó una mano temblorosa al bolsillo de su chaqueta, miedo, confusión y adrenalina afectando a su cuerpo al mismo tiempo, para tomar dos plumas al mismo tiempo, una sobre otra. - Igh - Su cuerpo chillaba de dolor y no era para menos, sentía que otro impacto de esos lo dejaría en el otro barrio sin muchas dificultades.

- Tiene que haber otra forma - Pensó, aunque hasta eso le resultaba difícil también. Desde luego que un enfrentamiento directo no era posible, si aquel mink mantenía su posición y encima atacaba desde lejos, debía buscar la forma de acercarse de alguna forma que no sea en línea recta. Ahí volvió a la mente, entre escombros de hormigón imaginario, la imagen del techo. Era diferente que el suelo y las paredes. Si lo estilizado era el techo y no el suelo y las paredes, que sería lo que alguien normalmente vería al entrar a un cuarto, tendría que tener alguna razón para aquello.  - Quizá - Pensó al mismo tiempo que aunaba fuerza en sus piernas para pegar un tremendo salto de cinco metros que recorrió un tercio del camino hasta el techo, en el instante que siente la pérdida de la inercia de su salto despliega sus alas para recorrer el tramo que le falta hasta llegar al techo y atravesarlo con su espada.

El material cedió ante el filo de su hoja y se levantó al mismo tiempo que sobrepasaba el nivel del techo, quedando aquel panel de techo ensartado en su arma. - Una buhardilla - Descubriría que ahí había un falso techo. No es del todo lo que esperaba pero tener un falso techo en el que ocultarse y moverse le sería más útil que ir en línea recta. Esperaba que el molusco fuese lo suficiente amenazador para conseguir algo de cancha.

Aun volando se encogería para que su cuerpo quedase totalmente oculto entre el falso techo, las placas de cartón yeso, y el techo real. Necesitaba un momento para recuperar fuerzas. Allí dentro podría moverse más o menos con cierta libertad, entre el techo y el falso techo, que ahora era su nuevo solo, podrían haber perfectamente unos cuatro o cinco metros de altura y el mismo ancho y largo que la sala.

Algo más lúcido y ya habiendo pasado aquella confusión que lo asolaba, podía pensar mejor.

El panel ensartado en su espada se convirtió en arroz cocido al cual le metió un bocado y tragó al mismo tiempo que los mismos granos se separaban y caían hacia la sala desde el techo, aunque cuatro metros más abajo se volvería a convertir en la misma placa de yeso pero sin un trozo. Tragó el arroz y enseguida lo notó, como se revitalizaba ligeramente, al igual que el sabor seco y arenoso del cartón yeso.

Suponiendo que el marine sería una buena distracción y que podría tomarse un buen momento, decidiría tomar un rápido descanso para recuperarse y prepararse. Notaba el calor de la adrenalina en su cuerpo, el sudor frío del terror sobre su propia voluntad y el sabor arenoso en su lengua.

Debía tomar a aquel adversario con mayor precaución de la que había tenido hasta ahora o si no, si que vería a los lunarian del cielo.


cositas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1122 - 505 = 617
Energia: 910 + 16 = 926
Espiritu: 141 + 0 = 141
#13
Atributos Personaje


Mizuki no había podido evitar quedarse confundida por un momento, el sonido de la puerta abriéndose la hizo paralizarse, como si las fauces de un depredador se hubieran abierto y estuviera por devorarla, sin embargo esa parálisis no le impedía observar, escuchar y entender lo que estaba ocurriendo, no era un enorme depredador que habitaba las profundidades, no estaba expuesta a lo que fuera que había causado aquella terrorífica presencia. Tardó en procesarlo pero finalmente la mujer tiburón pudo concluir que no estaba frente a un peligro “inconmensurable” solo un peligro que superaba sus propias capacidades y la amenazaba con ser convertida en una masa de pulpa y restos intestinales como cierto apestoso residuo que había en la sala cruzando la puerta que los había encerrado previamente.

Mizuki camino tres (3) metros antes de poder cruzar la sala donde habían despertado escuchando lo que aquel Gorila tenía que decir, definitivamente no sería una sujeto de pruebas para un tipo con tan asquerosas preferencias mucho menos si pertenecía a alguna rama secreta de la marina que experimentaba también en sus propios compañeros de organización. Ya habiendo cruzado la puerta los ojos azules de la Gyojin pudieron identificar de donde venía el hedor que había identificado mucho antes por olor, sin embargo era una visión que la dejó plantada en el lugar una vez más, el miedo seguía apoderándose de ella regularmente impidiéndole moverse con libertad o expresar sus propios deseos, solo veía y escuchaba lo que el resto decían y hacían.

Ver a dos marines honrados haciendo su trabajo de intentar proteger a los “civiles” allí presentes era algo que merecía cuanto menos, respeto por parte de la Gyojin de rasgos atigrados, aquel respeto que le ayudaba a recordar quien era ella misma y porque había emprendido el viaje que la había traído a esta extraña situación, muy lentamente el cuerpo de Mizuki dejaba de estar congelado por el miedo y empezaba a calentarse por el espíritu de lucha que los allí presentes manifestaban. La idea de ser electrocutada le hacía dudar, podría intentar enfocarse en buscar una salida sí quería… Pero esa no era la clase de persona que Mizuki era.

Tomó una vez más aire, había entrado al campo de batalla, podía ver que cada cinco metros había tubos como los que habían electrocutado anteriormente al apestoso marine, había visto cómo hacerlos estallar con los lanzamientos del gorila podría producir estallidos de metralla que serían peligrosos para todos los que estuvieran cerca, de momento el cangrejo parecía haber podido proteger a su compañera Marine, tal vez la revolucionaria podría intentar meterse detrás de ellos para ocultarse, sin embargo también necesitaba despejar un poco el área de fuego del cangrejo convertido en hombre tortuga, así una vez más Mizuki comenzó a correr en diagonal a la derecha.

-Antes estaba aterrada, ahora solo tengo miedo- pensó mientras recorría los primeros cuatro (4) metros en diagonal a la izquierda del cangrejo y derecha del gorila, antes de realizar un poderoso salto de ocho (8) metros de largo y uno (1) de alto antes de chocar contra una de las paredes del establecimiento, durante aquel salto Mizuki disfrutó un momento viendo como el suelo pasaba a gran velocidad por debajo de ella -Y me aterra más la idea de ser más débil o patética que un simio que se cree especial. Vamos Mizuki, recuerda que eres un depredador, es comer o ser comida.- recito en su interior mientras comenzaba a sonreír por primera vez desde que había despertado de aquella aterradora sensación en el oscuro cuarto.

La luchadora sonreía con su cuerpo surcando el aire antes de apoyarse en el suelo para tomar desde su espalda el Rifle de larga distancia y cargarlo en los que recorría otros par de metros para dar un nuevo salto de larga distancia cayendo tras atravesar rápidamente varios metros con aquel salto de larga distancia mientras terminaba de preparar el rifle avanzando junto a la pared, observando con desconfianza los tubos de energía antes de saltar por sobre ellos.

Estando 24 metros dentro del establecimiento contra una de las paredes del lugar, siendo que la mensa estaba en el centro debían ser 12,5 metros de distancia aproximada entre aquel simio y cualquiera de las paredes, eso de calcular las cosas no se le daba tan bien a Mizuki, de haber podido hacer los cálculos mentalmente se habría dado cuenta de que hubiera estado en alcance para utilizar otras formas de ataques más poderosas contra el primate, sin embargo por su falta de anticipación y arrojo a la batalla la joven de escamas ocre y grices prefirió confiar en los 20 metros de rango del rifle que tenía en sus manos, disparando una vez en contra del maldito primate.

Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
#14
El crujido eléctrico rompió la tensión en un instante. Un chispazo seco recorrió el suelo cuando Juan pisó uno de los tubos, y la descarga trepó por su cuerpo con un sonido agudo que hizo que Sigrid tensara cada músculo al verlo. —¡Juanchi!— soltó de inmediato, dando medio paso al frente por puro reflejo. Sus ojos bajaron al suelo, recorriendo los tubos con una rapidez poco habitual en ella. No era solo electricidad, no podía serlo. Había algo más en cómo estaban dispuestos, en cómo reaccionaban al contacto, no eran simples conductos, eran parte de algo, parte de un sistema.

Su mente no era la de una científica, pero sí la de alguien que había visto suficientes cosas raras como para saber cuándo algo no encajaba y aquello no encajaba en absoluto. Aun así, al ver que Juan apenas se sacudía el efecto, resistiendo la descarga gracias a su peculiar resistencia, Sigrid soltó aire por la nariz, calmando apenas la tensión en sus hombros. —Ashhhh!! menos mal que eres duro Juanchi.— murmuró, volviendo a fijar la mirada al frente casi de inmediato. Sus pies se ajustaron en el suelo, evitando cualquier contacto con los tubos, ampliando aún más su posición para seguir cubriendo a los civiles. Ahora no solo era una barrera contra el enemigo también contra el entorno.

Sigrid no necesitó que nadie se lo repitiera. En cuanto vio la descarga y entendió el patrón, su cuerpo se adaptó de inmediato, flexionó las piernas y, con un impulso limpio, saltó dos metros hacia adelante, evitando el tubo que Juan había pisado como si el suelo mismo se hubiera vuelto hostil, aterrizó con un golpe seco, controlado, sin perder el equilibrio pese a su tamaño. Sus ojos bajaron un instante, analizando la disposición de los conductos que serpenteaban por el suelo como si tuvieran vida propia. Avanzó tres metros más, esta vez caminando con cuidado, midiendo cada paso, hasta quedar frente a otro de esos tubos y se detuvo, lo observó. —Sí, seguro que este también.— murmuró para sí misma, sin intención de comprobarlo de la forma difícil y no se arriesgó, volvió a impulsarse, esta vez con más fuerza, saltando cuatro metros de una sola vez, su cuerpo elevándose con potencia antes de caer nuevamente más adelante, esquivando por completo el segundo punto de riesgo.

El impacto contra el suelo fue firme, pesado, pero estable, aunque esa estabilidad se perdió en un instante, el pecho de la vikinga se resintió, recordó aquel destello de energía que no reconocía, aquel destello que llenaba su cuerpo y su mente de un miedo irracionable, una de sus rodillas sucumbió haciendo que la vikinga queda semi de rodillas contra el piso a uno dos metros del tercer tubo. Sigrid no se levantó de inmediato, colocó ambas manos con fuerza en el suelo y se levantó solo un segundo después de la sensación, casi temblando sin entender que era aquello que le causaba tanto terror, si era una marine, una vikinga, una buccanera con una fuerza excepciional, pero ni eso calmaba el miedo.

Contenido Oculto


Al levantarse se quedó quieta, respirando, analizando el terreno como si fuera un campo de batalla lleno de trampas invisibles. Sus ojos recorrían el suelo, las distancias, los ángulos algo poco habitual en ella, pero necesario. —Qué fastidio— masculló entre dientes, ladeando apenas la cabeza, no era miedo lo que sentía, era irritación. —Si quieres pelear, que pelee de frente.— añadió, elevando un poco la voz mientras volvía a alzar la mirada hacia el fondo de la sala, donde aquel marine seguía siendo el centro de todo.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
#15
Un impacto medido y perfecto. La grava salpicó y explotó por todas partes pero algo me olía a fallo en proceso. Aquel monstruo tortuga marine no había retrocedido ni un poco. El miedo se escapó de mi cuerpo en forma de una estruendosa ventosidad. Aquel ser se alejaba de mis cálculos, era un error matemático a parte de una aberración visual. 

- Uh uh - el diablo. Estos me quieren joder a mi. ¡EL GRAN KONG! - dije nervioso mientras saltaba hacia atrás tres metros escorándome a la izquierda y abriendo el campo visual para mis tiros. 

Todos avanzaban hacia mi, en vez de ponerse los grilletes, avanzaban hacia el gran Kong. Estaba destinado a ser el científico más grande de esta era y no iba a dejar que esta panda de especímenes circenses fueran capaces de parar mi meteórico ascenso para superar a mi archienemigo Dr. Omp. 
El molusco sería el plato final, ahora tenía que acabar con... ¿Los otros tres? ¿Y esa sardina de dónde salía? 

El morenito alado, presa del miedo intentó escapar contra el techo, pero su vuelo se estampó contra el material bien fijado que lo componía y rebotó de una manera bastante graciosa, sinceramente. Rebotando como un pajarraco estúpido contra el cristal de una venta. 

Los rayos del electro chispearon sobre el aluminio de la hoja que ya había comprimido. Una de ellas cayó de rodillas. Mi manó lanzo la munición como la certeza matemática que era y la bola de aluminio surco el espacio pasando por el lado de la cosa esa que se hacía llamar marine pero parecía más un monstruo que cualquier otra cosa.

La pelota impactó sobre ella sin que pudieran hacer nada para evitarlo o si pudieran ver llegar el potente tiro. El golpe estalló en su cráneo soltando un chispazo que electrocutó todo su cuerpo y se vio como unas pequeñas culebras azules con cuerpos rectos y zigzagueantes que recorrieron todas sus células mordiéndola. 

No iba a negar que empezaba a tener miedo. Pero con la velocidad que mis capacidades neonatas me brindaban aproveché para arrancar otra hoja. Tenía que esperar a que el bogavante se quedara solo, y ahí le daría dos opciones, convertirse en mi cena con un arrocito o ser mi nuevo sujeto de pruebas personal. 

- Tú... - Grité - Tú serás un gran sujeto para probar el Kong ZERO Kola Kong - le grité al gambón vacilón - primero deja que duerma a tus amigos, después haremos un trato ¡BESTIA DE CIRCO! - Dije mientras le observaba. 

El moreno se estaba matando solo, después caería la muchacha, luego la pescadilla y para el final... Paella. 

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2125 + 0 = 2125
Energia: 1652 - 566 = 1086
Espiritu: 108 + 0 = 108
#16
—Hablo—
—Pienso—

La chica tiburón avanzó también con intenciones de entrar al combate, atacando al mono con su rifle, cuyo disparo dejó un estruendo que hacía eco en la sala y que dejaba tras de sí un olor a pólvora en el aire, pero fallando en el intento. Apreciaba que un civil tuviese el valor de enfrentar al peligro, todos juntos saldríamos de este retorcido laboratorio. ¿Pero qué hace un civil con un arma? No tenía sentido preguntarme eso ahora, seguramente sería la guardaespaldas de algún ricachón del ferry o algo así.

Una vez más, el mono hizo caso omiso a mis palabras, pero al menos pude notar algo en su inusual comportamiento, tenía miedo, o al menos lo parecía, su expresión parecía confusa ante nuestra insubordinación. El simio retrocedió ante mi avance por algún motivo ¿Tanto susto tenía de recibir un golpe? Era una vergüenza para la Marina, ya no solo por sus asquerosas prácticas, sino por ser un cobarde. Tanto tamaño… Tanta fuerza… ¿Y no tiene huevos ni para un varonil intercambio de golpes?

No me pasó desapercibido cómo la electricidad de su cuerpo chisporroteó en la bola de metal que tenía en su mano, pero, sin que fuese capaz de ver nada más, el sonido de un poderoso impacto retumbó a mis espaldas, por si con su anterior demostración no fuese suficiente, me dejaba claro que se trataba de un enemigo formidable. Por reflejo, giré mi cabeza para ver a mi compañera duramente afectada por el impacto —¡SIGRID!— Ese maldito hijo de puta… Teniéndome a mí delante, tenía tan poco orgullo como para atacar a una mujer desarmada.

El terror que sentía fue sustituido por rabia, mi corazón latía a una velocidad frenética por la adrenalina y mi respiración se mantenía agitada. Ya no había tiempo para el pánico, era un marine, debía actuar. Si quería llegar a ser un héroe algún día como Joe Joestar, no podía acabar aquí, y menos a manos de un chango mugroso.

Apreté mi pinza con furia y le volví a dar la cara cuando me llamó —¿Sujeto de pruebas?— Pensé mientras avanzaba de un salto hacia él para cubrir el campo de visión hacia mi compañera, sin quitarle un ojo de encima al macaco. Mi sudor recorría mi cuerpo con normalidad, deslizándose por mi coraza de manera serpenteante. Entonces le apunté de forma incriminatoria con mi dedo, dejando que una de estas pequeñas gotas de sudor fuese proyectada hacia su pectoral derecho —¿Y qué te parece si probamos cuántos golpes de mi pinza aguantas con esa cabeza de orangután?— Ni yo, ni mi compañera ni los civiles seríamos sujetos de pruebas para sus torcidos experimentos.

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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Vitalidad: 2564 + 0 = 2564
Energia: 1902 - 428 = 1474
Espiritu: 474 + 0 = 474
#17
Atributos Personaje


El golpe fue inaudito, la punta de su arma chocó contra el techo con confianza, pero al no verla ceder a ella el moreno tampoco cedió, así que su impulso le valió lo suficiente como para darse de bruces contra el techo que era más duro de lo que creía. El lunarian masticó el dolor y de él salieron quejas en forma de monosílabos mientras más abajo se desarrollaba más ataques simultáneamente. Su vuelo cedió y cayó los catorce metros que lo separaban del suelo entre una clara confusión y una dolorosa desorientación parcial, pues su cabeza daba vueltas. Logró invertir fuerzas en sus alas para no estamparse con el suelo también y hacer de su caída algo más suave, pues sus pies se posaron en el suelo con una mayor tranquilidad. Todos se habían movido, aunque lo único que le interesaba al espadachín era ubicar al gyojin marine. Por eso, tras unos instantes de dolor, donde sentía que cualquiera de aquellos sería su último aliento, ubicó al muro de carne que parecía aun fresco. 

El dolor era evidente, pero se negaba mentalmente a volver a caer preso de alguien y más aun a ser el experimento. Su cabeza y torso chillaban de dolor, pero si moría lo haría como quisiera y no como un sujeto de pruebas de un mono. Reclamó la fuerza que aun quedaban en sus piernas y saltó en una ligera diagonal hacia su derecha para emprender el vuelo al final de su salto y posicionarse tras el gyojin con forma de tortuga y cangrejo, a un par de metros de su espalda para usarla como una cobertura directa contra sus proyectiles. Allí cortó una de las dos plumas que aun llevaba en la mano, la convirtió en una pequeña semilla de color verde y se la llevó a la boca intentando recomponerse así, mientras era el espectador de una pantalla que se estaba poniendo demasiado roja ya y él solo podía quedarse impotente y frustrado mirando, que no viendo con claridad, los bombazos que le llegaban a él o al resto de sus compañeros temporales.


cositas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 617 - 200 = 417
Energia: 926 + 0 = 926
Espiritu: 141 + 0 = 141
#18
Atributos Personaje


Al parecer aunque había querido saltar y acercarse más para disparar al primate, Mizuki solo había entrado a la sala y se había quedado delante de uno de los tubos de energía antes de disparar, logrando absolutamente nada, quizás era su mente que estaba aún nublada por el terror o la confusión por el cambio de ambientes entre la oscuridad del cuarto anterior al apestoso pero bien iluminado cuarto donde se encontraba ahora lo que le había hecho perder el foco y realizar acciones bastante torpes, apropiadas para un “civil” como ella, sin embargo el estómago de la Gyojin empezó a hervir con rabia quemando lo que no fuera espíritu de combate, dejaría de ir a lo seguro, guardó el rifle a su espalda una vez más y escupió en sus manos antes de cerrar los puños -Oye primate ¿Por qué un Marine como tú no está experimentando en un laboratorio del gobierno o con presos y necesita secuestrar a gente inocente o incluso a sus propios compañeros de armada para sus experimentos?- Preguntó a gritos la oji azul, un poco para distraerlo y otro poco para simplemente dejar salir su voz, que el veneno metafórico de su interior saliera con su aliento para dejar que el espíritu de lucha volviese a arder como hacia normalmente.

La mujer tiburón tensó sus músculos mientras se agachaba, se dio el lujo de mirar el trasero de Sigrid mientras salivaba profusamente y dejaba el líquido caer en sus manos antes de impulsarse con un poderoso salto que la hacía desplazarse por el aire como si fue tiburón al ataque en el agua, recorrió veinte dos metros en un solo impulso que la hizo caer con fuerza en el suelo, se tambaleo tan solo un poco antes de cambiar de postura para que su puño derecho lentamente se abriera mientras que todo el líquido que había escupido y salivado en el mismo se concentraba de forma antinatural, pues estaba siendo controlada por la mujer de escamas ocre y grises. El líquido se condenso mientras que un gesto de lanzamiento era realizado por la Gyojin que buscó timear su propio disparo de agua con el de su camarada con la idea de dificultar la evasión del enemigo al tener que enfrentarse a dos Uchimizus en tiempos tan cortos entre uno y otro -Traga UCHIMIZU-.

Sin embargo disparar no armas o saliva no era el objetivo principal de la luchadora cuerpo a cuerpo, era ir a por ese primate y darle lo que le correspondía -A cuantas personas inocentes haz tratado como sujetos de pruebas maldito Marine corrupto ¿A cuántas personas inocentes creías que podrías convertir en desechos sangrantes y malolientes antes de que alguien viniera a convertirte a ti una pulpa sangrante y maloliente?- preguntó la mujer colérica mientras corría en dirección a la espalda del primate, estaba dispuesta a arriesgarse a recibir una correntada eléctrica por pasar sobre uno de los tubos si eso significaba estar suficientemente cerca como para poder darle una buena mordida a ese maldito Mink maloliente.

Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1779 + 0 = 1779
Energia: 1449 - 91 = 1358
Espiritu: 267 + 0 = 267
#19
El mundo se le vino encima antes siquiera de poder reaccionar. Sigrid apenas había terminado de medir el siguiente salto cuando algo impactó su cráneo con una fuerza brutal, seca, como un puñetazo perfectamente colocado que le sacudió la visión en un instante. No hubo tiempo para girarse, ni para bloquear, ni siquiera para identificar de dónde venía el golpe. Su cabeza se inclinó hacia un lado por la inercia. —Grrhh— el aire se le cortó y entonces vino lo peor, una descarga. No fue como la de antes que había recibido Juan Sebastian. No fue un simple chispazo. Fue una invasión completa. Una corriente salvaje que recorrió su cuerpo desde el punto de impacto, extendiéndose por cada músculo como si miles de serpientes eléctricas se retorcieran bajo su piel, apretando, mordiendo, contrayendo todo a la vez.

Su espalda se arqueó, los músculos se tensaron sin control y sus dedos se cerraron con violencia.—AAAGH— El grito se le escapó, ronco, involuntario, mientras la electricidad la recorría de arriba abajo, sacudiendo su enorme cuerpo como si fuera mucho más liviano de lo que realmente era. Sus piernas fallaron, incapaces de sostenerla bajo esa agresión simultánea, y su equilibrio desapareció por completo, no podía pensar, no podía moverse, solo resistir, el dolor era constante, punzante, invasivo, no había espacio para nada más, pero llegó la confusión y en medio de todo eso, una idea logró abrirse paso, débil pero clara.

No había sido el suelo, había sido algo o alguien y cuando la descarga comenzó a disiparse, dejando tras de sí un cuerpo entumecido y músculos que aún temblaban sin permiso, Sigrid apenas logró mantenerse consciente. Su respiración era irregular, pesada, como si cada bocanada de aire costara el doble, claro que había sido el bendito mono ese. El temblor no había desaparecido de sus músculos cuando Sigrid obligó a su cuerpo a responder. Las piernas le pesaban, los nervios aún chisporroteaban bajo la piel como restos de aquella descarga, pero aun así se levantó. Enderezarse en ese lugar, después de ese golpe, ya decía suficiente. Su respiración seguía descompasada, el pecho subiendo y bajando con fuerza, pero sus ojos volvieron a fijarse al frente con esa terquedad que la definía. Sabía perfectamente que acababa de recibir un ataque limpio, que no lo había visto venir, y que probablemente podría repetirse en cualquier momento.

Y aun así, avanzó un paso. —Te haces llamar científico— comenzó, la voz algo rasposa pero cargada de una convicción pesada, real, —pero yo soy una verdadera científica.— Se llevó una mano al pecho, golpeando suavemente el uniforme, como si ese gesto reforzara sus palabras más que cualquier título. —Soy una doctora aprobada por la Marina y por el Gobierno Mundial.— No era arrogancia, era identidad, era lo que la mantenía en pie incluso ahora, sus hombros se tensaron levemente, preparándose para otro impacto que sabía que podía llegar en cualquier segundo, no bajó la guardia, no relajó el cuerpo, pero tampoco retrocedió, mejor aun, se preparó para saltar nuevamente aun sintiendo el cuerpo entumecido.

Porque si algo había aprendido Sigrid, era que a veces llamar la atención del enemigo no era un error, era una decisión. —Así que si esto es ciencia— añadió, dando un salto de 4 metros, desafiando directamente al sujeto. —Entonces es una bastante patética.— Su postura se mantuvo firme, aun con el entumecimiento recorriéndole el cuerpo, aun sabiendo que otro golpe como ese podría dejarla fuera, pero no iba a quedarse callada, no mientras pudiera seguir de pie.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1623 - 551 = 1072
Energia: 1325 + 0 = 1325
Espiritu: 213 + 0 = 213
#20
No paraban. ¡NO PARABAN! Kong no se pone nervioso. Bueno, sí. Cuando las cuentas no salen tu eres el culpable y las matemáticas no fallan. Aquel calamar rojo… No una vez, si no dos veces me había apuntando con su dedo acusador y esta vez…

- UUUUUUUUUUUH Me cago las patas abajo. ¡QUÉ ASCO, POR FAVOR! - Grité aterrado cuando le vi disparar fluidos corporales de dudosa procedencia. Salí corriendo a toda velocidad dejando una estela azul mientras aún la frase resonaba en mi boca, sin terminar. Pasé al lado del crustáceo con una velocidad vertiginosa evitando la trayectoría de aquel asqueroso proyectil y seguí corriendo a su espalda tras superararle, por supuesto evitando mis tubos todo el rato, sabía que esos cachivaches llevaban bastante mal el contacto por su excesiva carga. Necesitaba equilibrar cuentas, estaba en desventaja,
Pensaba que mi teatralidad los acobardaría, que dos o tres disparos los sometería, pero esto era muy distinto. Necesitaba ponerle freno ya. Mis ojos se fijaron en la pelirroja y mi ceño se frunció.

Avancé con fuerza y velocidad y con mi mano libre, la que no llevaba el cuaderno, la agarré por la pierna levantando por los aires al intento de médico mientras me gritaba incongruencia. Sin dejar tiempo al respiro salté con fuerza, tanta que un sonoro pedo se escapó de mis peludas nalgas y salí disparado con un salto que sorteó toda la sala hasta que llegué al final, por dónde ellos habían entrado.

Con el agarre de la muchacha efectivo la estrellé con gran fuerza contra el muro, como si fuera un niño jugando con un muñeco y la reventé contra las paredes del final del laboratorio Kong.

La levanté bocabajo hacia mi cara y la miré

- Uh-uh Contigo voy a hacer otras co -

La sala se encendió con una luz azul intensa. El tubo de nuestras espaldas, el primero y el que había roto en primera instancia con mi primer disparo se descontroló sobrecargado. Primero chispeó tres veces. Después un rayo escapó de la apertura del disparó buscando cualquier cosa con la que tomar tierra, y lo más cercano a él era yo.

El rayo me traspasó fulminante y corrió por mi cuerpo al de la joven marine también dañandola. Cuando terminó su sacudida mi cuerpo chispeó dos veces completamente descargado.

Mi boca todavía abierta humeo las últimas palabras que se habían quedado en el proceso y mis pelos se crisparon. El dolor fue tal que no puede evitar soltar a la chica que cayó al suelo frente a mi completamente destrozada por el rayo y mis golpes.

Me sentía mareado y desconcentrado, el electro se había esfumado. Todo puede salir mal si te llamas Kong.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2125 - 500 = 1625
Energia: 1086 - 218 = 868
Espiritu: 108 + 0 = 108


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