"A Feast of Friends" [Presente Relativo]
#1
19 Verano, Año 17
22:30pm
Arabasta
Continuación de éste tema

La noche ya había caído sobre Alubarna, el regreso de Eros lo situó de cabeza en la enfermería donde explicó lo ocurrido: "Me encontré a un conocido, Inuzuka Jin y quiso pelear. Entonces le reventé la cabeza." No tenía heridas consigo, la visita a la enfermería no había sido más que para comprobarlo pero una examinación preliminar dejó en evidencia todo. Por su parte Eros colocó las armas del yakuza en una caja de madera, las espadas, la daga, su den den mushi, todo aquello que había tomado o bueno, casi todo.

› Es increíble la cantidad de dinero que traía encima, te puedes comprar un barco con eso

Tenía sentido visto el oficio del mismo, hablaba con la suficiencia de alguien con recurso pero más allá de la imagen de control de que le quería dar la perspectiva del sepulturero ya estaba cuanto menos arruinada por las extrañas preferencias sexuales del mismo, su masoquismo y el resultado de las contiendas hasta ahora.

Sentado en la enfermería Eros se cruzó de piernas, meditabundo.

› No entendía por qué me pedía pelear cada vez que nos vemos, pero parece que ha desarrollado algún tipo de fetichismo sexual con que lo golpe... Hay gente muy rara en los mares Kiyoshi, y si bien me gusta pelear no quiero ser participe de las fantasías de alguien

¿Eso lo volvía más normal, o acaso había algo que no comprendía detrás de lo que había pasado? Rascó su mentón pensativo, entonces chasqueando sus dedos para reparar en algo que el contrario había dicho y, en su momento, le había llamado la atención de sobremanera.

› También dijo ser capaz de verme bajo tierra, y menciono un Kenbunshoku... Yo no se que tan fuerte le pegué pero creo que estaba bajo los efectos de alguna droga, o algo

¿Entonces por qué había colocado todo en una caja? La tomó sobre el hombro, y con serenidad se dispuso a subir a la cubierta dejándola en el centro de la misma para inhalar con profundidad el aire de la noche. Asumía que vendría a buscar sus cosas de estar vivo, porque no parecía el tipo de persona que se quedase tan campante cuando le robaban. Contaba con ello.

¿Pero donde estaban sus pantalones? En uno de los mástiles a lo alto, hondeándose cual bandera para que todos entendiesen que quien se metiese con los Sepultura se volvería a casa sin pantalones.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#2
Aquí está Kiyoshi, en la cubierta del barco, mirando el cielo, aunque no precisamente las estrellas. Ahí arriba, en el mástil, no una bandera, no la cabeza de un enemigo que quiso molestarlos, sino que un pantalón… — No hay dudas, el topo tiene severos problemas en la cabeza. ¿Debería mencionárselo a Uker y Varo? Tal vez ellos también se están volviendo locos… ¿Estaré haciendo mal mi trabajo? — Son demasiadas las preguntas que se hace el médico de la tripulación mientras aprecia la escena. Luego, aún preocupado, ingresa a la sala que utilizan como enfermería, en la que yace su compañero. Ya lo ha revisado y, afortunadamente, no posee heridas. — Bueno, sería tonto de mi parte regañarte cuando has regresado con tanto dinero, pero… — Realmente es demasiada información la que le llegó de pronto, le cuesta bastante procesarla.

Suelta un profundo suspiro, la mano diestra se eleva hasta su rostro y baja la mascarilla blanca que siempre usa, permitiéndole aspirar mejor el aire fresco. De hecho, se le nota tan estresado, que incluso debe sacar desde el bolsillo izquierdo de su pantalón un inhalador que se aplica para controlar su asma. — A ver si entiendo… Te encontraste con el tonto de Onizuka Jin… Él te desafió a pelear, y dices que siempre lo hace. No contento con eso, tiene un fetiche sexual con que lo golpees. — Lo curioso y más sorprende todo es que, de las muchas cosas que le ha dicho Eros, esa última es la más creíble para Kiyoshi. Ya él vivió algo similar en el pasado al relacionarse con ese tipo, la diferencia es que él fingió ignorarlo y no darle importancia. La verdad es que fue bastante desagradable.

— ¿Verte bajo tierra? Quizás dejaste un agujero muy grande o algo así. No sabía que estabas perdiendo tus habilidades de topo, ¿acaso no te estabas volviendo más fuerte? — La mano diestra se posa en su mentón, a la vez que su cadera se afirma en una mesa que hay detrás suyo, no sentándose como tal, pero sí para reposar y no darle todo el trabajo a sus piernas. Como dato extra, a dos metros de distancia, en el costado derecho, apoyado en la pared, se encuentra su querido rifle. Siempre lo mantiene cerca, no vaya a ser que alguien indeseado aparezca en su navío y deba ponerse manos a la obra a repartir tiros.

Tras varios segundos de análisis, los cuales se extienden hasta casi el minuto, Kiyoshi llega a la conclusión. — ¿Seguro que ustedes dos, tontos, no se drogaron juntos e hicieron cosas sexuales de las que no te acuerdas? Quizás la pelea fue producto de tu imaginación. — ¿Por qué es esta la respuesta a la que llega? Debe haber un fundamento. Y sí, lo hay. Ahora mismo lo explica. — Realmente es muy extraño que llegues con sus pantalones y los enseñes con tanto orgullo. Es como si estuvieses feliz por haberle visto los calzoncillos. Mira, aquí nunca te juzgaremos por tus preferencias sexuales, pero el hecho de que sea específicamente ese tipo… — Es verdaderamente decepcionante. Por mucho que haya alianza y trato profesional entre el médico y el yakuza, sabido es que Kiyoshi no tiene una buena opinión sobre esa persona.

— Esperaba más de ti, Eros, la verdad. Pero bueno, trajiste dinero y eso nos beneficia a todos. En ese sentido, buen trabajo.


OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
  Responder
#3
Atributos Personaje



Perdió la cuenta de las horas que habían transcurrido después del enfrentamiento, y aquel robo. Había aprovechado ese tiempo para encontrar algo mejor que ponerse, al menos así no iría en esas condiciones. Si estaban en la isla, significaba que tenían barco y, si tenían barco, debería de estar cerca. Solo tenía que acercarse al mar. El calor no golpeaba de la misma forma, el sol se había terminado de poner para cuando él consiguió un recambio de su ropa. Esta vez con un kimono, no hubo traje y, al menos, era más fácil cubrirse de ese modo. 


No solía salir de ese modo, no es que le disgustara, su profesionalidad solía mostrarla prácticamente en todo el momento que se encontraba fuera. Lo dejó pasar por una vez. Esperaba el robo del dinero por parte de Eros, mas no el de sus propias armas y, mucho menos, el recordatorio de sus propios pantalones. ¿Qué tipo de fetiche tenía ese hombre como para buscar específicamente unos pantalones? Al menos ahora había conseguido un cigarrillo, aliviando un poco el mono que lo había estado matando desde que despertó de su inconsciencia. Por supuesto, cuando salió del callejón había recibido miradas indeseadas y, lejos de sentirse afectado, solo las ignoró. Era natural, teniendo en cuenta que solo llevaba su ropa interior y la camisa que había estado algo sudada por el sol de la luz del día. Lo único que pudo preguntarse fue en qué demonios estaba pensando ese hombre topo llevándose unos pantalones y, para colmo, sus propias Armas. Si lo atacaban en ese momento habría estado vulnerable. Todavía tenía algunas heridas visibles, no siendo suficientes para no moverse correctamente.

Tuvo que caminar más de la cuenta, pero gracias a la oscuridad y que el sol no golpeaba del mismo modo, el calor no lo afectaba del mismo modo. El kimono era cómodo. ¿Lo positivo? Es que encontrar el barco en cuestión no era demasiado complicado. Había una bandera, reconocible. La recordaba del periódico que mencionaba a Eros. La imagen de dicha bandera estaba, de hecho, justo al lado de su fotografía. Además, los dos individuos eran visibles al encontrarse prácticamente a la vista.

—Allí estás.

Podía escuchar voces en el interior. No prestó atención a las palabras, era más bien para verificar, en caso de estar equivocado, que no confundía a nadie. La voz de Eros, algo más aguda que la del propio Kiyoshi. Ambas en un tono neutral, calmado. Parecían encontrarse en una conversación como cualquiera, o así prefirió creerlo él. Además de sus voces y la bandera, también pudo apreciar claramente lo que eran pantalones. No es que tuviera una vista de lo más aguda, pero incluso desde esa distancia los reconocía. Desde luego, el fetiche de ese sepulturero era de lo más... extraño. ¿Acaso no solo tenía problemas con hacerlo con gente inconsciente sino que encima le iba el exhibicionismo? Sabía que su propio fetiche era extraño y no muy común, pero lo de ese hombre parecía ser un extremo muy distinto a lo esperado.


—Ese joven... es de lo más extremo.

Dejó caer el cigarrillo en el suelo, expulsando el último aliento del cigarro que todavía tenía entre sus dedos, pisándolo para que se apagara y, de forma que sus pies sonaran, comenzó a acercarse más hacia el barco. No iba a atacar, no quería aparecer tampoco por sorpresa. No entró de golpe, solo observó a los jóvenes, esperando haber dado presencia suficiente para que se dieran cuenta de que estaba allí. Aún así, habló desde el aire.  

—¿Tengo que pedir permiso o puedo pasar, joven Focalor?

Fijó entonces la mirada hacia el acompañante, encontrándose entonces con una persona que había visto antes, a quien no hacía mucho le había regalado algunas munciciones y armas como pago. El médico con el que tenía un contrato presente y que, por supuesto, no había olvidado. Su expresión no mostraba molestia, ni ira, sino la misma naturalidad que siempre, pese a que sí se encontraba molesto. A saber si aquel que esperaba había intentado llamarlo cuando no tenía el Den-Den Mushi encima. Tendría que hablar con él más tarde. —Me alegra ver que se encuentra en condiciones usted también, joven Maeda.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: -13 + 3388 = 3375
Energia: 2547 + 141 = 2688
Espiritu: 1059 + 40 = 1099
#4
Eros negó con la cabeza ante la pregunta de Kiyoshi, era válida. Hizo memoria para ver si había sido afectado por algún narcótico, pero llevaba sin tomar inclusive desde su salida de Drum porque embriagarse con calor era molesto. Nadie quería una resaca bajo el sol de Arabasta, por lo que estaba seguro.

› No me drogo desde que fumé de una pipa de vidrio con la mujer iguana de Samba... Aunque podría haber sido producto de mi imaginación ella también Además tendría las pupilas dilatadas si me hubiese drogado ¿No?

Dudó pero la hipersensibilidad a la luz era una de las cosas que recordaba la última vez que se había intoxicado con algo que no fuese alcohol, ahora mismo ni la luna ni las estrellas se veían llamativas en demasía y la lampara de aceite de su camarote tampoco le había molestado. No sentía entumecimiento, letargo en el pensamiento, ni molestias físicas entonces... Simplemente había peleado, para variar.

› Cuando alguien me interese de esa forma se los diré, puede afectar nuestro grupo... Como esos grupos en los cuales todo está bien, hasta que llega alguien a entorpecerlo todo ¿Me explico? No querría que pase, así que mejor comentarlo todo

Intentó dejar tranquilo a su médico, no planeaban separarse como tantas bandas musicales. Al menos no pronto.

No sintió, sin embargo, la presencia del infiltrado hasta que finalmente había llegado a la inmediatez del navío. No se preparó para luchar, parecía sereno pese a verlo pues intuía que vendría por las cosas que ahora reposaban en la caja destapada sobre la cubierta.

› Inuzuka Jin ¿En que lo podemos ayudar?

Cruzó sus brazos antes de hacer sonar su cuello, primero hacia un lado para un sonoro tronido y despues para el otro con el mismo resultado. Entonces se quitó la gabardina negra, adoptando una postura de combate ¿Acaso querría una revancha?

› Esa caja es para usted, se la regalo... Pero como le dije la vez pasada, si quiere pelear ésta vez voy a matarlo... No sabía que cuando me pedía pelear era para una macabra satisfacción de la que no me había hecho conocedor. Ahora entiendo porque me pide pelear siempre que nos vemos pero... Lo siento, no puedo reciprocar esos sentimientos, usted me parece raro en un sentido... extraño

Los había en el buen sentido, como los Sepultura, pero no sabía describir la desaprobación que sentía por las formas sodomitas del yakuza.

› Señor Maeda

Corrigió sin embargo.

› Estás en un barco y es el primer oficial del mismo, es el señor Maeda.
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#5
Eros lo niega. Kiyoshi, duda. Lo mira con desconfianza, no considerando del todo viable sus palabras. Aun así, la conversación es interrumpida por los pasos que, al ser ya tanta la cercanía con el navío, son escuchados por el par a pesar de no poseer una capacidad auditiva mejor al promedio. El médico atina a alzar la mano diestra por sobre su pecho, indicándole silencio y quietud a su compañero para así oír mejor. Una voz es la que ahora suena y se comunica con ellos. Ni tonto ni perezoso, Kiyoshi toma su querido rifle y abandona el salón médico para salir a cubierta, acercándose al costado y observando hacia abajo, apuntando inmediatamente al rostro de quien aquí se presenta tan campante. ¿Acaso los están subestimando? ¿Qué diablos andan haciendo Uker y Varo en su turno de vigilancia?

Sin embargo, el peligro cesa al reconocer la identidad de aquel que se presenta ante ellos. Parece que Eros le invocó, o quizás siempre estuvo destinado a llegar a este lugar luego de que el capitán de los Sepultura decidiera derrotarle y robarle sus pertenencias. Es clave aclarar que Jin, siendo este el recién llegado, no es un tripulante del Black Widow, por lo que se le debería tratar con la agresividad que corresponde la afrenta de presentarse aquí como si no fuese la base establecida de un grupo pirata. Pero esto es lo interesante, Kiyoshi baja su rifle, apoyando el cañón del mismo en el suelo, aunque lo mantiene sujetado al costado izquierdo de su cuerpo. Esto sucede porque no considera un peligro al Yakuza. Con el paso del tiempo y los distintos encuentros que tuvieron, aprendió a verlo como alguien que, independiente de los problemas que pudieran tener entre ellos, estaba de su lado. Además, considerando la fuerza y confianza que ha ganado conforme sucede este viaje, no lo tiene tachado como una amenaza que pudiera ponerle en peligro.

Eso sí, esto no significa que el médico baje completamente la guardia. Solo lo hace un poco. Que Eros esté presente ayude a que se sienta más cómodo, pues sí tiene la creencia que, juntos, pueden abatir cualquier problema violento que se les pueda presentar.

— ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí? La lógica dice que presentarte sin invitación ante una tripulación pirata es porque buscas una guerra o tienes algo que ofrecernos. — Kiyoshi se toma en serio este encuentro, pues, como indica Eros segundos después, es el segundo al mando dentro de esta tripulación, y él acepta con responsabilidad su puesto. Permitir que cualquier zángano venga a faltarles el respeto es algo que no piensa tolerar. Aunque… es una buena oportunidad para salir de dudas. Afortunadamente es un hombre directo, y tocar este tema no es complejo para él. — Pero puede ser útil tu presencia. Eros me contó lo que supuestamente pasó, pero me cuesta creérmelo. ¿Puedes confirmar que efectivamente pelearon y no tuvieron ninguna relación sexual que resultó en que él llegue hasta aquí con tus pantalones y los enseñe tan orgulloso?

Menos mal el resto de compañeros no está presente, o quizás Eros vería puesta en un fino hilo su reputación como líder. No por meterse con un hombre, sino porque ese hombre es precisamente Onizuka Jin. — Si planeas tener una relación amorosa con mi capitán, digo tajantemente que estoy en contra. Así que, en dado caso, para espantarte, te bombardearé a tiros. A él no puedo dispararle, pero contigo la historia es diferente. Supongo que eso lo sabes, yakuza tonto. — Es más, se apura en mostrar que no es solo palabras, sino que respaldará sus dichos con acciones. Ahora sí, toma su rifle y apunta directamente al rostro de Jin, sosteniendo el cañón con la mano zurda, y situando el índice derecho en el gatillo. — Habla.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
  Responder
#6
Estaba comenzando a acostumbrarse a que, cada vez que existía un encuentro con el médico, tuviera la boca del arma apuntándole en alguna parte del cuerpo o la cara. Elevó su mano diestra, mostrando calma, tampoco es que cargara con nada encima. Podría haber aprovechado algo de lo que tenía, mas no era el caso, y con el kimono tampoco es que pudiera esconder demasiado. —Creo que usted y yo sabemos perfectamente en qué puede ayudarme, joven Focalor. — Sus ojos fueron en dirección al lugar que el joven topo le señalaba. ¿Estaría allí su Den-Den Mushi? Ahora mismo le importaba más eso que el resto de sus cosas. ¿Lo habrían llamado? Pero la posición defensiva de ambos le impedía avanzar, al menos por el momento. Sus ojos observaron con calma a los individuos, primero a Kiyoshi, quien mantenía su arma sobre él, luego a Eros.

—No me apetece pelear de nuevo con usted, al menos no hoy, joven.

Su ceja se arqueó, ya no solo era la mención de una “satisfacción” que sospechaba, sino más bien la confirmación de que, aparentemente, Kiyoshi estaba al tanto de ello. No por él, sino con una idea que él mismo parecía solo convencerse más. —Y no sé quién de los dos es más depravado, si usted, o yo. Pero se equivoca, no busco pelear con usted con esos fines, aunque aparentemente su consciencia no le dictó lo mismo.

Ahora posicionó el dedo sobre el arma del médico, tratando de descenderla. Bastantes emociones fuertes por un día. Tampoco es que planeara ocultar nada. Ya había un conocimiento previo. —Como le dije a su querido Focalor, señor Kiyoshi, él sabe exactamente por qué estoy aquí. Y si tiene algo para mí, ya debería ser suficiente información para saber que aparentemente mi llegada sí era de esperarse, sean o no piratas. — Terminó de descender del todo la mano, ya sea que estuviera siendo apuntado de nuevo, o que hubiera logrado dejar que la boca lo apuntara. 

—A estas alturas, Señor Maeda, no tengo nada que ocultarle, ¿recuerda?

Sus ojos se elevaron, dado que la altura del mencionado era mayor a la suya, algo que seguía siendo de lo más curioso. Quiso preguntar si pese a su viaje había mantenido en seguimiento a aquella mujer de cabello blanco y mirada dorada. Miró de reojo a Eros, evitando preguntar por ella por ahora, solo volviendo la mirada hacia el médico, una vez más en un arqueo de ceja pronunciada. —¿Eso es lo que realmente le preocupa? — Las cosas estaban escalando a un punto que sus ojos se abrieron de par en par, elevando ambas cejas. ¿Romance? ¿Con Eros? Eso era nuevo. No sabía qué tipo de malentendido se había armado en esa cabeza suya y, por supuesto, no había hecho la mención de aquel que probablemente estaría viajando para un reencuentro. 

—Como le dije, no necesito que me apunte con el arma para que le conteste. No hay secretos entre nosotros, espero que no lo olvide de nuevo. — Ahora sí, con algo más de seguridad, asomó la cabeza para buscar con la mirada la caja que inicialmente Eros le había señalado. ¿Estaría allí su Den-Den Mushi? Podía ver cosas parcialmente, entre ellas, sus armas. —Sí, tuvimos un confrontamiento el joven Focalor y yo, esa parte es sin duda cierta. Yo mismo le ofrecí pelear. Sin embargo... — Sus ojos volvieron ahora hacia el más bajo de aire más oscuro. —No era por ese tipo de satisfacción. Sencillamente a veces me divierte pelear con alguien fuerte, igual que cuando lo conocí. Lo otro es secundario y mayormente involuntario, aunque no lo parezca. — Sí era consciente, pero no siempre controlaba aquel fetiche extraño con el que parecía no calmarse cuando el dolor inundaba su cuerpo, o lo infligía en otros. —Además, la primera vez usted inició el combate si no recuerdo mal, por sentirse amenazado. Respecto a su segunda pregunta... no le puedo garantizar. Parece que su querido capitán tiene unos fetiches... un tanto extraños. Si lo suyo es realizar relaciones sexuales con alguien inconsciente o dormido y llevarse los pantalones, me resulta algo loco, y más todavía tener ese tipo exhibicionista como para dejarlo en el poste de su propio barco. Prefiero tener y dar consentimiento cuando mantengo relaciones. — Eso último fue más dirigido a Eros que al propio Kiyoshi. De hecho, sus ojos iban dirigidos a él cuando hacía mención de aquel detalle. —Así que si tiene un interés, al menos pregunte antes. No me gusta no saber si usa o no protección, joven Focalor. Porque, igual que el señor Maeda, se me hace extraño que elija no solo llevarse esa parte de la ropa en vez de una camisa, sino que lo exhiba de ese modo. Cada uno con sus fetiches, supongo.

Elevó sus hombros, volviendo a enfocar los ojos hacia el contrario. No lo criticaba, el suyo también era de lo más extraño, aunque sin ser tan... llamativo. Esta vez sus cejas estaban fruncidas en un aire molesto. ¿Ese hombre hablaba en serio? Cerró los ojos, intentando calmarse, rejalando sus músculos. No era el momento ni el lugar, y estaba en demasiada desventaja. 

—No se equivoque, Maeda. ¿Interés amoroso? ¿Habla usted en serio?

Todavía se le hacía increíble que siquiera se le pasara eso por la cabeza. —No, no tengo intereses románticos con el joven Focalor, así que cálmese. Apenas lo vi un par de veces. Si es al revés, no le correspondo, así que por esa parte puede estar tranquilo. No suelo tener romances con las personas con las que mantengo relaciones. — No entendió por qué le molestó una confesión así. Quizás por el temor de que descubrieran que pudiera tener a alguien así de importante. ¿Irían tras él? Kiyoshi podría tener motivos, Eros... Después de lo que había pasado ese día, prefería mantener precauciones. —Pero no vengo con intenciones hostiles, solo quiero recuperar mis cosas y hacer una llamada importante. — Decidió ser claro y directo. Ni siquiera le interesaba recuperar sus propios pantalones. Se frotó los ojos, con cansancio. Demasiadas emociones fuertes por un día.
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
#7
Eros rascó su barbilla pensativo, parecía que se estaba dando un mal entendido pero no le apremiaba limpiar su nombre o su honor pues él al menos recordaba todo lo que había pasado. No obstante, a medida que escuchaba la verborragia de Jin yendo incesantemente más y más lejos simplemente su mente divagó en otros detalles ¿Tenían todos los suministros listos para salir a Jaya? ¿Había cambiado los remaches del casco de la Black Widow, o solamente les había removido el óxido? La cabeza de Eros estuvo sumergida en pensamientos mucho más profundos que las palabras de Jin hasta que éste finalmente se detuvo. Entonces Eros suspiró con pesadez, vaya que era mucho más verborragico cuando estaba Kiyoshi presente.

› No te voy a mentir, no escuché ni la mitad de todo lo que dijiste... Pero hablas mucho para alguien al que le patearon el culo sistemáticamente en dos oportunidades seguidas, valoro esa confianza en ti mismo, debe ser la misma que te lleva a pensar que me interesaría aprovecharme de ti

Asintió con la cabeza, tenia sentido, todo se trataba de una percepción de la realidad completamente distorsionada. Pero lo que llamó más la atención de Eros no fue la suficiencia con la que hablaba, ni que tuviese el valor para venir a buscar sus cosas de buenas a primeras sino otro detalle ¿Qué tan bien se conocían? Eros sabía que Kiyoshi no era alguien amistoso, ni con paciencia por lo que le resultaba cuanto menos curioso que éste terminase involucrado con el yakuza de alguna manera sin embargo a la par que tomaba asiento en uno de los barriles cercanos a babor mantenía su mirada en ambos con calma.

› Cómo te dije te regalo esa caja, puedes llevártela... Pero recuerda que te estoy dando permiso, yo, a ti. No estás recuperando tus cosas, te las están regalando

Cruzó sus piernas antes de rascarse la nuca pensativo.

› Mira que venir al barco de alguien a difamarlo, no se si sea valentía o inconsciencia... Pero está bien, desde que descubrí ese detalle de ti ya no siento deseos de pelear.

Hubo un momento de silencio, rascó su frente pensativo sobre cómo sintetizar las palabras de forma que aquel hombre las entendiese. Definitivamente y, suspirando con pesadez tras unos segundos de pensar, Eros entendió que las personas eran complicadas. Nuevamente agradecía estar rodeado de un grupo en el cual el más complejo era quizás él mismo.

› La próxima vez no habrá una próxima vez, ten en cuenta que no eres el pez mas grande aquí, ni el más despiadado o inescrupuloso... Lamentablemente nuestra determinación nos obliga a pasar por encima de todos, y todo

Negó con la cabeza lentamente, y habló con paciencia cómo si estuviese intentando explicar conceptos complejos a un pequeño.

› No tengo nada personal en tu contra, ni mucho menos, pero las actitudes desafiantes pueden salir mal. Todo lo que te saqué está en la caja, pero me voy a quedar con el dinero y tu orgullo cómo luchador

Eso último valía para él más que todo.

› Al menos hasta que recuperes eso último también... Y te dije que es Señor Maeda, no Maeda.

Y entonces posó la diestra en su pecho.

› Y yo soy el Capitán Focalor
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder
#8
Un pequeño paso atrás por parte de Kiyoshi es suficiente para que la distancia extra le impida a Jin tocar el cañón de su arma. Eso sí, de inmediato, estira los brazos hacia el frente para que su arma tenga más rango y llegue más lejos, golpeando la frente del Yakuza con una fuerza tal que seguramente le deje una marca rojiza. — No vuelvas a intentar tocar mi arma. De lo contrario, me veré obligado a verte como un enemigo. — Porque hay que dejar algo claro, ha venido a un barco pirata y se ha tomado el atrevimiento de abordar sin el permiso de nadie. ¿Cómo no tomar esto como una declaración de guerra? Curioso que siendo originalmente un médico y un yakuza, sea el primero quien más se ha adaptado al nuevo tipo de vida que llevan recorriendo el Grand Line. Esto debe ser un punto importante para Kiyoshi, quien hasta hace no mucho seguía con dudas de si fue correcta la decisión tomada para alguien como él.

— Espera, ¿qué estás diciendo? — Afortunadamente, Jin dice algo que capta su atención y consigue que la hostilidad de Kiyoshi disminuya, ya bajando del todo su rifle. Eso sí, casi como si no quisiese estar cerca de ninguno de los otros dos presentes, da pasos hacia atrás hasta tener una distancia de tres metros con ambos. — ¿Que tuviste qué… con Eros? — No es que tenga las orejas sucias, pues Kiyoshi es un maniático de la limpieza. No es que la hora, por ser de noche, haga que el sueño le obligue a escuchar mal. Sí, efectivamente Jin está hablando de que tuvo relaciones sexuales con el capitán de los Sepultura luego del combate. — Ya veo, así que por eso el tonto de Eros estaba tan feliz y colgó sus pantalones como si fuesen un premio.

Sinceramente, la situación lo está superando. Mientras Eros mantiene un diálogo agresivo y amenazante con Jin, Kiyoshi toma más distancia de ellos, ya apoyándose en la baranda opuesta del barco. Aún sosteniendo el rifle con su mano derecha, ayudándose de su hombro del mismo lado para afirmarlo, con la zurda toma un Den Den Mushi que siempre guarda en los bolsillos del pantalón, siendo el trasero izquierdo en esta oportunidad. Parece que desea hablar con alguien.

— Uker, Uker, aquí está pasando algo extraño. Escúchame. — Habla en voz alta, por lo que tanto Jin como Eros pueden escucharlo. —Está el tonto de Onizuka Jin aquí en el barco. Sí, ese que dijiste estuvo en tu barco y era tu mejor amigo. — Durante ciertos momentos se toma pausas, aparentemente escuchando lo que el otro le responde. — ¿Que no dijiste eso? Bueno, no importa. Mira, esto es grave. — Carraspea, aclarando la garganta. — Acaba de confesar que mantuvo relaciones sexuales con el topo. — Se calla dos segundos. Luego, reanuda. — Sí, con nuestro topo, Eros. Juro que no estoy tonto, realmente lo ha dicho. — Parece que es un tema del que sus compañeros deben estar al tanto. — Realmente no sé qué decir. Es Onizuka Jin, ¿entiendes? ¿Qué ve Eros en él que no ve en alguien decente como Varo Ganchin? Realmente no lo entiendo.

Luego del intercambio de mensajes, la llamada termina. Guarda el Den Den en donde mismo que lo sacó, y procede a acariciarse la sien con los dedos índica y pulgar de la mano izquierda. — No debería, pero ¿quieren que me vaya y les deje privacidad? Mientras dejen limpio después… — Lo divertido es que, en todo lo que dice, no se nota un ápice de broma. Kiyoshi habla en serio, no se burla ni nada.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
  Responder
#9
El arma al fin parecía dejar de apuntarlo. Ya que tuvo la oportunidad y el espacio, terminó de entrar por completo en el interior de un salto, frenando cuando finalmente Eros comenzó a hablar. Dejó escapar el aire de sus pulmones, moviendo su rostro de lado a lado. —¿Qué otra explicación le daría usted, joven? Si incluso su primer oficial tiene esa misma teoría, no estoy tan loco. — Volvió la mirada en la caja, ya que no se la habían acercado, para hacerlo él mismo y agacharse, buscando entre las cosas el Den-Den Mushi. No tomó sus armas de primeras, solo el caracol, mirándolo firmemente. ¿Lo habría llamado? Se puso en pie, dejando el caracol en el interior de su Kimono.

—En ese caso, agradezco su regalo.

No parecía preocupado por el dinero que obviamente no le iba a devolver, contaba con ello. Se cruzó de brazos, ahora con una visión mejor de los dos individuos, Kiyoshi más bien en una actitud inesperada. —Con eso ya tiene su sueldo, señor Maeda. Seguro que al menos compartirá ese dinero.— Sus ojos regresaron hacia la caja. Estaba sorprendentemente todo, incluidos los vendajes y el otro botiquín grande. Tomó las dagas, guardándolas de nuevo en el interior de su kimono. Al estar enfundadas, no habría peligro. Las katanas las dejaría en el cinturón que sostenía el kimono.

—No siento que sea difamación cuando claramente no lo niega. — Tampoco necesitaba explicaciones. Nadie en su sano juicio se llevaría la parte inferior de la ropa de alguien inconsciente. —Me hicieron una pregunta, y respondí. Nos peleamos, quedé inconsciente y cuando desperté, no tenía mi ropa, por no decir que parece usted muy feliz de tenerlo en su propio barco. — Elevó la diestra, señalando los mismos pantalones que ondeaban con el viento nocturno.

Su concentración se desvió en Kiyoshi. Eso era nuevo, ¿mantenía contacto con Uker? ¿Sería el mismo que conocía? Si era el caso... qué mundo más pequeño en el que se encontraba. La última vez que había visto a ese hombre había sido en el barco del contrario, cuando era capitán. No habló al respecto, por el contrario, su atención regresó hacia el hombre más bajo, manteniendo sus brazos cruzados.

—Tampoco tengo nada personal con usted.

De hecho, no le disgustaba. Era listo, fuerte, todo lo que necesitaba en sus filas. A veces deseaba tener a más personas así que a inútiles que no sabían hacer bien su trabajo. —Me disculpo con ustedes en ese caso. No es mi intención tener desafíos indeseados. Estoy habituado a estar siempre alerta. — Elevó su diestra, restando importancia a la mención del dinero. —Por eso, por mi parte, puede quedarse el dinero, solo úselo bien, y compártalo con el señor Maeda. Su trabajo le garantizo que es excelente.

La mención de un intento de privacidad entre Eros y él se le hizo extraña. Pese a haber aclarado que no buscaba algo así, parecía empeñado en mantenerlo. Al menos no parecía desagradarle tanto la idea. Negó con la cabeza, calmado. —Señor Maeda. Yo ya tengo a alguien. — Finalmente sentenció. No sabía quién era, seguramente ni siquiera se conocían. —Así que cálmese. Que su querido Capitán haya adoptado una actitud así durante mi inconsciencia no lo convierte en un interés amoroso. Por mi parte no se preocupe, no vengo con ese tipo de intenciones. Como dije, necesito hacer una llamada importante, y mi Den-Den Mushi lo tenían ustedes. — Retiró el caracol de donde lo había guardado, elevándolo a la altura de su hombro para que pudiera verlo de nuevo. Quiso preguntar si había recibido alguna llamada, dudaba que hubieran respondido, pero el Den-Den Mushi seguramente sería audible.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
  Responder
#10
Su atención se mantuvo firme sobre Kiyoshi escuchando no solo sus palabras, sino como llamaba al resto de la tripulación para hacerlos participe de las mentiras de Jin. Le había creído sin dudar al contrario, y visto con la familiaridad que se hablaban Eros entendió que, quizás, habían tenido una relación de mayor antigüedad que la propia con su primer oficial. Chasqueó la lengua en respuesta.

› Mira siendo médico podrías simplemente hacerle una revisión para ver si hay evidencia alguna de lo que me están acusando pero...

Entonces lo señaló a Jin.

› ¿Cómo vas a decir que no lo niego? ¿Acaso no te das cuenta cuando te taladran el ano, o no? ¿Te despertaste con el culo adolorido y roto acaso? Porque si te hubiese roto el culo cuando estabas inconsciente asumo yo que te darías cuenta al despertar

Eros no decía improperios, Eros no tuteaba a las personas, pero estaba siendo honesto y replicaba usando la terminología concreta que había aprendido tras meses navegando. Recordaba todo lo que había hecho, sabía que todo lo que se estaba hablando en ese momento era una falsedad pero la pregunta principal era ¿Por qué siquiera era un tema de conversación? ¿Y por qué Kiyoshi dudaba de él si nunca había mostrado inclinaciones sexuales de ningún tipo? Siento alguien que carecía de ese factor aun no entendía, pero algo era poco común: Se estaba molestando.

Era alguien normalmente paciente, pero toda esta situación lo estaba enojado.

› Me molesta que no me crean cuando digo la verdad... Si quiere sus pantalones, suba a buscarlos. Si quiere tener la razón demuestre que la tiene, pero se como fueron los hechos... Si esto sigue en el terreno de las acusaciones, me veré obligado a tomar medidas en un juicio por combate

Pues eran piratas, no le iba a pedir a la marina que intervenga. Se colocó los guantes con cuidado, y comenzó a calentar los músculos mientras caminaba por la cubierta lentamente con paso sereno aunque tanto su mirada como su semblante mostraban severidad.

› ¿Cómo que tu sueldo, Kiyoshi? ¿Este tipo es tu jefe? ¿Qué está diciendo? No puedes disponer del dinero que te robe, ya no es tuyo... No actúes como si tuvieras el control, eso también me está molestando... Era una persona normal en nuestro primer encuentro, quizás del tipo de personas que necesita estar constantemente midiéndose con los demás para no sentirse inferior pero normal dentro de todo, pero ahora se está portando como alguien pedante y con una autosuficiencia que no se respalda con nada, y no entiendo de donde sale esa personalidad orgullosa cuando estás viniendo a pedir que te devuelvan lo que te robaron tras partirle la madre por segunda segunda vez

Elaboró su juicio, sentándose en la barandilla del Black Widow. Verdaderamente no entendía la personalidad de Jin, pues le resultaba contradictorio con los hechos ¿Estaba la percepción de la realidad del yakuza verdaderamente tan distorsionada? Así no sobreviviría por su cuenta en la Grand Line, eso estaba seguro. Suspiró, y negó con la cabeza rascando su nuca.

› Solo le saque los pantalones para traer las cosas que le saque en ellos, ni siquiera son mi talla. Aunque son una buena metáfora para todos los que se metan con nosotros
[Imagen: xNGUFie.png]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 6 invitado(s)