[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 2)
#21
Volvemos a empezar. Si ellos quieren seguir peleando por sus vidas, que así sea. No es el primer grupito rebelde que he tenido que sentenciar antes de tiempo por ponerse pesados con sus ideas de libertad o tener la falsa creencia de que pueden escapar de aquí. Si al menos supieran que hay una trampilla oculta en la plataforma, pues aún podría sacrificarse alguno mientras los otros huyen, pero incluso con esa información, de seguro alguno de mis compañeros les darían caza. Que lo sigan intentando. La carne congelada nunca ha sido de mi agrado. Para que esté tierna y jugosa hay que golpearla primero.

El grupo se viene arriba y empieza a rezumar ese espíritu de unidad que provoca escalofríos. A los esclavos siempre les ha gustado envalentonarse de más contra sus amos ¡Con lo agradable que es la resignación frente al líder supremo Landon! Y el primero en lanzarse es el titán de azul, que aún no se anima a utilizar el tremendo cacharro que carga como arma. Una pena. Parece resentido por el puñetazo que le he pegado antes y se debe de creer que el tamaño lo es todo. ¡¡PUES EL TAMAÑO NO LO ES TODO, CRETINO, SINO EL COMO LO USAS!! En respuesta al impacto descendente, contesto con un choque en contraposición exacta, utilizando la misma técnica del arte marcial que caracteriza a las profundidades. Pero yo molo más. Soy más fuerte y más temible. Y mi golpe se sobrepone al suyo y repele su gigantesco brazo por completo. 

Y para ese entonces, ya es demasiado tarde... 

Cuando me quiero dar cuenta, tanto la gata como la medusa me están flanqueando en ataque coordinado. -Mierda...- mascullo entre dientes mientras la gyojin se me echa encima por la derecha. Y lo peor es que la puta marine me gana la espalda en su movimiento, escapando de mi rango de visión. ¡Therian tenía que ser! No hay tiempo para reacciones sobre pensadas ni escapes de última hora. Los cortes van a caer sobre mi desde todas partes y no tengo por donde salir... Solo me queda...
En un acto desesperado, mi cuerpo se comprime hacia abajo como una hoja de papel, convirtiéndome en una caricatura aplastada y ridícula de mi mismo. Mi cuerpo se afloja como una bandera arrugada y la lluvia de acero de ambas mujeres pasa por encima mío, evitando todos sus intentos de hacerme daño. Cuando las armas me sobrevuelan, no recupero mi forma original, sino que me mantengo plano como un tela. Y es que si hay algo que me saca más de quicio que tener que esforzarme, es que la gente se atreve a manchar el buen nombre de mi jefe. Típico de los esclavos, ponerse a berrear y a poner frescos a sus legítimos dueños. ¡¡Acaso no conciben la grandeza de poderoso Landon!!

Como una anguila de mar, me desplazo serpenteante a ras del suelo transformado en bandera-humana. Voy a toda pastilla en dirección al Wotan, que no deja de parlotear. Mi movimiento es frío y salvaje, al igual que las serpientes a punto de matar a su presa. Me cuelo entre sus piernas con soltura, moldeando mi cuerpo con su silueta hasta alcanzar su espalda. Una vez ahí atrás, sigo subiendo por su pierna, rodeando su contorno y ascendiendo por su cuerpo. Me detengo sobre su cabeza, donde retomo mi forma original y terrorífica. El no me ve, pero ya tengo una rodilla en alto, así que si es avispado, ya sabe lo que le espera. -Atrevete a decir su más que hermoso nombre una vez más...- susurro sin gritos ni fanfarria. Pura cólera fanática por un hombre que me lo ha dado todo. ¿Quería mi atención? Ahora la tiene toda. Y las consecuencias de la misma. Prepárate porque la vas a pasar mal, porque te voy a pegar un baile... Morboso. No vas a saber ni dónde estás parado. Y te digo, vas a perder toda la autoridad que te queda.

Próximo turno

Aclaraciones y Valoración

Sala de Conservación Polar
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2112 + 0 = 2112
Energia: 1728 - 175 = 1553
Espiritu: 195 + 0 = 195
#22
Lo vio todo.

Eso era lo que nadie que se enfrentaba a Kazan por primera vez llegaba a entender del todo: que diez metros de altura no son solo diez metros de músculo y masa, son diez metros de campo visual. Desde donde estaba plantado en el centro de la sala veía cada ángulo de la sala con la amplitud de quien ha pasado décadas aprendiendo a leer una arena entera en un vistazo. Vio a Mell recuperarse del suelo con el sabor a sangre en los labios y la rabia todavía más viva que el dolor, las dagas en mano, el cuerpo disparándose de nuevo hacia Arnold con esa terquedad sin complicaciones que tienen las personas que simplemente no saben rendirse. Vio a Nyra ganando la espalda, cortando el ángulo con una precisión que contradecía el temblor que le había visto en los ojos dentro de la primera sala oscura. Dos personas con collar en el cuello que en este momento estaban flanqueando a un marino de la Marina moviendo el acero con plena intención. "Se levantan. Una y otra vez, se levantan." Y luego llegó la música.

Kazan había escuchado música en el Circo de Sangre. Tambores para anunciar la entrada de los gladiadores. Trompetas para celebrar una muerte. Música como condimento del espectáculo, música que existía para el público y no para quien combatía. Lo que salió del violín azul de Miyori no se parecía en nada a eso. Era otra cosa, era una musica que merecia la pena estar vivo para escucharla, no anunciaba tu muente venidera al contrario, celebraba la vida. Y Kazan sintio exactamente cuando sus pies parecía tener mas calor para si mismo, el frio importaba menos. "Pequeña de las alas. Gracias."

Luego Arnold se convirtió en una bandera.

No había otra forma de describirlo. El cuerpo de Arnold simplemente colapsó sobre sí mismo, se aplanó, se volvió tela en lugar de hueso, y las dagas de Mell y el acero de Nyra pasaron a través de donde él había estado como si lo que hubieran atacado fuera el aire. Kazan en todo sus luchas en la arena jamás había visto esto. Ver de cerca algo asi impactaba, y mas impactaba la otra cosa. Esa otra cosa era lo que venía después de que algo se convierte en tela, era que esa tela seguía moviéndose, y se movía a velocidad de tela en viento rápida y sinuosa, dificil de percibir. La cosa serpenteó por el suelo, entre sus piernas, subiendo por el lateral de la pierna izquierda como una sombra con prisa. Kazan sintió el contacto, ese roce de algo que debería ser frío y resulta casi cálido por lo extraño, y entonces Arnold volvió a ser carne y hueso encima de su cabeza con la rodilla izquierda en alto. De vuelta. Otra vez. El mismo sitio.

"Ya conozco esto. Ya sé lo que viene.."
Contenido Oculto

La mano derecha apretó Kurogane. Los dedos encontraron la posición exacta en el mango, la misma de siempre, la que los años habían tallado en la palma como una cicatriz útil. Y entonces Kurogane se movió. No fue un golpe técnico. No fue una secuencia aprendida ni una descarga de Gyojin Karate ni nada que tuviera nombre propio. Fue el brazo derecho extendiéndose en arco ascendente para luego caer como una roca en un acantilado, el kanaboo describiendo una curva que significaba que la trayectoria del golpe cruzaba exactamente donde Arnold estaba posicionado con su rodilla en alto. No era elegante. Era útil. Si aquello era una tela, lo aprisionaría contra el suelo con todo el peso de Kurogane.

-¡Patético hombrecillo que sigue a un patético inutil! -

Lo dijo mientras el arco del golpe todavía estaba en movimiento, la voz resonando en las paredes de hielo de la nevera gigante mientras sus ojos no se movían de Arnold.

"Ahora." Diría con los ojos a sus compañeras sea como fuera el resultado.


Marea Azul
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1333 - 100 = 1233
Energia: 1124 + 8 = 1132
Espiritu: 198 + 0 = 198
#23
El ataque combinado no salió tal cual estaba planeado, pero sí fue realmente bien. Ataque simultáneo y no tenía forma por la que huir, mi espada avanza veloz hacia él, pero la hoja termina cortando el aire a la par que las dagas de mi compañera, encontrándonos cara a cara, notando por primera vez la sangre en sus labios. Me preocupo por ella un instante, pero la urgencia me impide seguir haciéndolo cuando me doy cuenta de que Redflag se… ¡¿se convierte en bandera?!

La fugaz confusión se superpone a la comprensión de cómo apareció por primera vez al inicio del encuentro al tiempo que sigo la tela con la mirada. Se mueve ágil, veloz, trepando por el cuerpo del gigante como podría hacerlo una serpiente, sin que ninguna podamos hacer nada.

Para cuando podemos reaccionar, él ya ha recuperado su forma sobre la cabeza de Kazan, de nuevo. Alcanzo a escuchar sus palabras desafiando la música e intención de Miyori, pero el gigante no se queda quieto, y yo tampoco lo hago.

El ataque anterior me sirvió también para notar mis manos, y la altura actual me hace terminar de darme cuenta de que esto debe de ser algo referente a mi fruta. No entiendo bien lo que sucede, pero por supuesto, procuro usarlo a mi favor.

Por eso, ahora me moveré aún mejor. Ya voy adivinando lo que ocurrirá en cuanto Kazan empieza a moverse, por lo que salto para colocarme donde intuyo que el golpe va a terminar por impactar, con suerte, con el enemigo atrapado con la inmensa arma. Obviamente, no me coloco justo debajo, sino cerca pero a una distancia tal en la que mi arma pudiera alcanzar la zona de impacto si yo lo deseaba.

Me quedo lista con la katana preparada, y si Arnold o su versión de bandera acaban junto a mí, va a probar al fin el filo de mi espada.



Informe de la Marina
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1254 + 0 = 1254
Energia: 910 + 2 = 912
Espiritu: 159 + 0 = 159
#24
Una melodía acorde al momento de intentarlo, todo por alcanzar la gloría, mi fé puesta en sus acciones porque esto era lo que podía hacer hasta el momento, esta era mi arma, mi pasión y mi corazón influidos sobre las cuerdas que Amphitrite hacía sonar.

Un ataque en diferentes direcciones, sentí que de alguna forma que ellas podrían alcanzar dar en una tajo sobre el cuerpo de Arnold, y aunque en ese preciso momento me encontrase interpretando la plegaría en melodía, me impresioné ante el cambio de eventos que no eran para bien, al contrario, complicaba más nuestra precaria situación.

Culminé de tocar mi melodía, o mejor dicho, no seguí tocando cuando mire que Arnold ejercía su habilidad oculta al tomar la forma de una tela capaz de desplazarse a una increíble velocidad por todo el cuerpo del Wotan, justo en el momento que su cuerpo tomó su forma verdadera de nuevo, ahí, donde su posición era precisamente encima del gigante azul, la melodía dejó de escucharse pero había cumplido su función, al menos eso espero. — *Esto me parece descabellado*

Menuda situación en la que tuve que cambiar de instrumentaria nuevamente, guardando totalmente el violín donde corresponde, y mientras el señor gigante hacía de sus movimientos ágiles para contrarrestar el ataque de Arnold y apresarlo en lo que parece ser su arma más potente, un mazo tan colosal como su estatura, fui interponiendo en posición defensiva frente a mí el arco junto a sus flechas.
 
Un suspiro contenido, un ritmo acelerado, pero no era momento de ceder a los principios internos del miedo a herir a alguien, si ellos han de apostar sus vidas, también tendría que entrar en el campo de ataque, ¿no?.

Finalmente avancé por aquella trayectoria frente a mí, corrí hasta donde mi cuerpo fue capaz de permitirme, enfocandome precisamente en aquella escena en que los tres buscaban la manera de poner a raya al señor soberano del frío, él mismo que estaba empeñado en defender la dignidad misma de un hombre del cuál ya olvidé su nombre, y probablemente nunca lo vaya a recordar.

Cinco metros hacía adelante por la zona lateral derecho del gigante azul, me detuve a dos metros de distancia de su posición, de su derecha, con un arco y una flecha dispuestos a cooperar si fuese necesario, y en este momento no había forma de inspeccionar la habitación helada, solo era momento de encontrar una oportunidad de poder salir de esto.

Amphitrite toca la canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 698 + 0 = 698
Energia: 555 + 42 = 597
Espiritu: 198 + 0 = 198
#25
Juraría que esta vez sí iba a acertar, que mis dagas encontrarían carne, resistencia y sangre, pero no, nada, nadita, nadota, solo aire. Las hojas cortaron el vacío como si nunca hubiera habido un objetivo ahí, como si todo hubiera sido una ilusión mal contada. Sentí ese hueco incómodo en el estómago, ese instante donde el cuerpo se queda a medio camino entre atacar y entender. Entonces lo vi. El rostro de mi compañera, demasiado cerca. Mi ataque había seguido de largo, y por puro reflejo giré las muñecas y desvié el corte lo justo para no alcanzarla. El movimiento fue torpe, forzado, nada elegante. Chasqueé la lengua, frustrada, mientras mis pies tocaban el suelo otra vez.

—¿Pero qué clase de truco barato es este? —grité, bajando apenas las dagas sin soltarlas del todo, fue ahí cuando caí en cuenta, ese maldito no estaba, ni rápido, ni escondido, simplemente no estaba. Mi mirada se movió rápido por la sala hasta encontrarlo, o más bien, entender lo que había pasado, se había transformado en una bandera. Una maldita bandera ondeando como si se burlara de todos nosotros. Parpadeé una vez, incrédula, y luego dejé escapar una risa corta, seca. —Ah, claro. Un payaso —susurré, ladeando la cabeza —De los que desaparecen justo cuando empieza lo divertido.— Apreté un poco más mis dagas, mis ojos ahora mucho más atentos, mucho menos confiados.

—Vale, entonces esto no va de fuerza, glup—añadí en voz baja —Va de no perderte de vista y de hablar mal de tu patroncito. — Me coloqué ahora sí al lado de Nyra, ajustando apenas mi postura mientras mis ojos no dejaban de seguir el movimiento del maldito rey helado y claro ahí estaba otra vez, encima de Kazan, como si no tuviera otro objetivo en toda la sala más que subirse al gigante azul y golpearlo sin parar.

Fruncí un poco el ceño, ladeando la cabeza con una mezcla de incredulidad y fastidio. —No puedo creer que, habiendo tres mujeres aquí, te haya gustado el único hombre —solté, con una burla clara en la voz, lo suficientemente alta como para que me escuchara, no era solo por molestar, bueno, para que digo que no, si si, pero también necesitaba su atención. Si ese tipo iba a seguir saltando, desapareciendo y reapareciendo como le diera la gana, alguien tenía que hacerlo mirar hacia otro lado aunque fuera un segundo. Apoyé el peso en una pierna, girando ligeramente una de mis dagas entre los dedos, como si no estuviera a punto de volver a lanzarme.

Contenido Oculto


—Aunque bueno, supongo que cada quien tiene sus gustos —añadí con una sonrisa torcida —Pero deberías variar un poco, ¿no? Te estás viendo repetitivo.— Mis ojos no se apartaron de él ni un instante, porque si lo perdermos de vista aunque fuera solo un parpadeo es suficiente para que todo termine de irse al carajo.

Estanque de peces
[Imagen: Yp0arSh.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 485 + 6 = 491
Energia: 666 + 12 = 678
Espiritu: 129 + 0 = 129
#26
Pocas cosas son capaces de sacarme de quicio. Y eso que he vivido un calvario desde que tengo memoria. La vida nunca es fácil para aquellos que vivimos en las profundidades. El frío, la escasez de alimento... Somos rechazados incluso por los de nuestra propia especie, que ya son mal vistos por los pies planos que invaden la superficie. Pero cuando eres encima un ser tan horrible como yo... Nadie te acepta. Nadie te quiere. Te escondes por las esquinas, esquivando a las personas, sin socializar, rechazado por haber nacido... Diferente. Entonces llegó él. Llegaron ellos. Un grupo tan variopinto y sobreacojedor que cambió mi vida para siempre. Me aceptaron. Me incluyeron. Sentí su calor... Por eso no pienso permitir que nadie, y menos unos esclavos de segunda, insulten a mi bello líder, Landon.

Mis enormes ojos rojos brillan con una ira incandescente. Solo tienen en la mira al tremendo titán sobre en el que estoy postrado con un arte acrobático especial. Su brazo se mueve para levantar el tremendo arma que porta, pero no pienso permitir que ataque. No pienso permitir que se mueva. No pienso permitir que respire ni vuelva a ver la luz del Sol. Esta será su tumba, la helada Sala de Conservación Polar. La pierna que ya tengo alzada se extiende más y se levanta hasta señalar con la punta de los dedos al cielo, formando una linea perfectamente recta y perpendicular al suelo, una demostración de flexibilidad digna de un profesional circense y gimnasta. Antes de que alcancen los incontables kilos de metal, descargo un patadón poderoso contra su coronilla, clavando el talón sobre la misma en un golpe furioso y personal. 
La cabeza del coloso cede hacia abajo ligeramente, pero mantengo el equilibrio sin dificultad. Su intento de atacar ha quedado en nada, pues mi ostia ha sido suficiente para dejarlo seco. Pero te aseguro que va a ir a más. Voy a atacar de vuelta sobre el cuando...

Mierda, otra vez lo mismo por ofuscarme más de la cuenta.

Quién la sigue la consigue, y ya son demasiadas veces donde dejo pasar por alto los intentos de la marine por atacarme. Cuando me quiero enterar de la película, su frío hacerlo está rasgando mi piel. Está persiguiendo mis acciones y al final me ha alcanzando. El corte es superficial, pero lo suficiente para que mi sangre púrpura impregne el filo de su katana. -¡GRHHA!- emito un quejido de dolor. Ambos quedamos uno frente a otro sobre el Wotan. Sangre que se derrama con sangre se paga. Aunque tengo perdida a la medusa y la violinista...

Mientras esto sucede, la joven humana deja de tocar su instrumento para hacerse de nuevo con su arco. Es momento de pasar a la acción y demostrar que es una guerrera del mar. Con un coraje insólito, abandona su posición esquinada para centrarse más en la sala, aunque manteniendo el flanco derecho como su zona de confort. Armada y preparada se dispone a apuntar y...
BUUMM
Sin que nadie se lo espere y sin que nadie pueda evitarlo, una terrible explosión sacude el lugar. Alguien ajeno a esta sala ha manipulado los parámetros térmicos de la misma, y ha terminado formando un coágulo de nitrógeno líquido que ha sobrecargado un punto sensible de las cañerías de transporte. Esta ha reventado de forma violenta, perforando la pared sólida de hierro y quebrando un punto en la sólida capa de hielo, concretamente en centro a la derecha. Una nube concentrada de este fluido gaseoso se dispara y envuelve a la persona más cercana a la misma, la pobre arquera. La temperatura es insoportable, tu piel siente el ardor del frío y los huesos se petrifican frente a la congelación. Has quedado helada por este contratiempo repentino y eres incapaz de moverte. La nube se disipa, con suerte podrás recuperar la normalidad pronto. Pero ahora el sufrimiento es agónico frente a la parálisis glacial.

Mi mente se distrae por unos segundos frente a la repentina explosión. Me quedo observando lo acontecido con sopresa, prestando toda mi atención en aquello. Esta sala es perfecta, no ha fallado jamás... A no ser que alguien en la Sala de Control esté toqueteando de más. ¿Pero quién de sus compañeros sería tan torpe de generar un fallo en la estructura? O tal vez tan inteligente como para provocar este efecto en el momento preciso. ¡CLARO, ESO ES! De seguro Landon o El bueno de Don Ald han están manipulando el sistema y siendo testigos de mi grandeza. Bien. Hay que seguir peleando antes de que esto se derrita.

Próximo turno

Aclaraciones y Valoración

Sala de Conservación Polar
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2112 - 85 = 2027
Energia: 1553 - 347 = 1206
Espiritu: 195 + 0 = 195
#27
Otra vez el tiempo se detuvo, y a la vez no.

Hay momentos en que lo que recibe el cuerpo tras un golpe que te supera no es dolor. El dolor tiene dirección, tiene una fuente que el cuerpo puede localizar y catalogar, alguien es capaz de decir "me duele el pie" o "me duele la cabeza". Pero hay momentos que aquello es algo mas, el momento exacto en que el sistema nervioso deja de saber qué hacer con las señales que recibe y simplemente para, como una marea que retrocede tan abruptamente que deja el fondo al aire, vacío, ausencia; eso es el estado en el que se encontraba Kazan. Kazan conocía ese silencio, lo conocía muy bien. Lo había habitado treinta y siete veces documentadas en el Circo de Sangre, y las que no estaban documentadas eran más. Lo que había aprendido de todas ellas era una sola cosa el suelo siempre está abajo. Mientras eso sea verdad, te puedes levantar, una rodilla puede ser clavada en el suelo y seguir hacia adelante.

"Pelea GLADIADOR" Diría un eco en su mente.

Sus quince toneladas encontraron como ponerse en pie en algún momento. Y lo primero que vieron sus ojos cuando el mundo recuperó la dirección correcta no fue a Arnold. Fue a Miyori. La muchacha del violín estaba cubierta por una nube que se disipaba lentamente, el nitrógeno retrocediendo de sus ropas y de su piel de forma lenta. Kazan lo supo de inmediato aquella joven corria un peligro atroz, ahora mas que nunca, estaba paralizada y servida en bandeja de plata para el marine abanderado.

"Aguanta, pequeña de las alas. No dejare que te hagan nada."

Luego Mell. De pie. Sangre en el labio y las dagas todavía en las manos y esa expresión de fastidio concentrado que tenía siempre, como si Arnold fuera una inconveniencia de proporciones inaceptables más que una amenaza real. El cuerpo de esa gyojin tenía una opinión muy concreta sobre cuándo rendirse y esa opinión era nunca. Y Nyra. Nyra con sangre púrpura en el filo de la katana. "Lo alcanzó. Lo alcanzó de verdad." Sus ojos terminaron en Arnold. Arnold que miraba la pared rota con esa expresión de quien ve algo que no estaba en el guión que tenia su gran teatro, los ojos rojos brillando con una mezcla de sorpresa y especulación, calculando si el fallo de la cañería era sabotaje o accidente o señal de que sus superiores estaban mirando desde algún lugar cálido y seguro.

-Ratas cobardes.-

No hubo muletilla esta vez. No hubo el "por las profundidades" de siempre ni la risa áspera. Solo aquella frase pronunciada con desprecio. -Destruiré todo lo que atesoráis.- Dejó que eso aterrizara solo. -No se si hoy o mañana pero destruiré todo lo que os rodea, os daré caza una y otra vez hasta que mis huesos se quiebren.- El brazo izquierdo empezó a extenderse. El agua del aire se condensaba alrededor de los nudillos con esa anticipación física que precede a cualquier descarga de Gyojin Karate. Pero la voz no cambió de ritmo. No se aceleró. Siguió siendo la marea en calma mientras la tormenta se preparaba debajo. -Voy a destruiros, Arnold Redflag el Tercero, a ti y a todos los que te siguen y al que sigues.- Sus ojos no parpadearon.


-¡HYAKUMAIGAWARA SEIKEN!

El grito llegó sin transición desde el susurro, una ruptura de escala que llenó la sala entera como si las paredes de hielo fueran una caja de resonancia diseñada para ese único propósito. El puño salió disparado hacia el centro de gravedad de Arnold, perforante, atroz, lento pero inevitable.

No esperó.

Kazan no había esperado resultados desde mucho antes porque Arnold era demasiado rápido para esperar resultados fuera una estrategia viable para alguien con sus reflejos, y todo se habia grabado ya en su mente hasta ahora, cada esquive, cada movimiento. Mientras el brazo izquierdo completaba el recorrido del Seiken, el brazo derecho ya estaba cargando con Kurogane, el bícep expandiéndose contra la túnica amarilla, los tendones marcándose bajo la piel cerúlea con esa inflamación que precede a los golpes que no buscan precisión sino cobertura. Doce metros de barrido. La sala mide catorce de lado. Las paredes hacen el resto del trabajo. -¡ONI NO UDE-UCHI! Kurogane barrió el aire en horizontal con el peso de todo lo que Kazan era, el kanaboo describiendo un arco que cruzó el espacio disponible con la inevitabilidad de algo que no tiene ninguna razón para detenerse antes de encontrar resistencia, teniendo en cuenta siempre de no golpear a sus aliadas. Sus ojos buscaron a Nyra y a Mell durante el barrido.

-¡Ahora!-

Una sola palabra. Pero en la boca de alguien que lleva rato siendo el blanco principal de todos los golpes, dicha con la vitalidad que le quedaba y toda la ira almacenada, y un collar de metal frío en el cuello y el collar de cuentas de madera todavía en su sitio después de todo, esa palabra pesaba exactamente lo que tenía que pesar.


Marea Azul
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1233 - 355 = 878
Energia: 1132 + 8 = 1140
Espiritu: 198 + 0 = 198
#28

El ataque golpea a Kazan sin que pueda hacer nada por impedirlo, pero ya sabía que no habría llegado a tiempo. En su lugar, aprovecho el momento de distracción del oponente para saltar a su lado y darle un tajo con la espada. No puedo permitir que los sacrificios del gigante caigan en saco roto...

El grito perforó mis oídos; sangre púrpura en mi hoja. Le… he dado. ¡Le he dado! Ni yo misma puedo terminar de creérmelo del todo, y seguramente esa sorpresa me habría podido costar la vida si no fuera por esa repentina explosión. El ruido es tan ensordecedor que no puedo evitar cerrar los ojos, pero los abro de inmediato. Alarmada, temo que Arnold aproveche ese instante para atacarme, por lo que clavo la mirada en él… ¡y está mirando a otro lado!

Sin tiempo para pensar, actúo en ese mismo instante, descargando sobre él toda mi fuerza sin mediar palabra ni consentir perder tal oportunidad. Un tajo amplio, limpio y único se dirige sin piedad hacia el vil, cruel y repulsivo gyojin antes de dar un salto que me para alejarme de él al tiempo que Kazan comienza a hablar. Si me siguiera, eso lo obligaría a alejarse del gigante, y por tanto con suerte no lo atacaría otra vez.

Al caer al suelo, sin embargo, encuentro en mi rango de visión una nube disipándose lentamente justo donde… «¡Miyori!». El instinto de ir a ayudarla dura menos de lo que tardo en volver mi vista a Redflag. «¡No podemos permitir que la ataque!». En esas circunstancias quizás podría romperla, podría…

Las siguientes palabras de Kazan vuelven a traerme al presente, y su inmenso grito me hace estar preparada para su ataque, que procuraré esquivar agachándome si viera que pudiera rozarme. Sin embargo, el movimiento del gigante también me hacen ver su estado de salud y me doy cuenta de que, a pesar de su inmenso tamaño, su invulnerabilidad es sólo aparente. Ciertamente aguanta más que ninguno de nosotros, pero yo no estoy dispuesta a seguir tentando a la suerte.

Entonces, unas palabras cruzan veloces mi mente:

«Atrévete a decir su más que hermoso nombre una vez más...»
«¡Patético hombrecillo que sigue a un patético inútil!»

Mi buen oído me permitió escuchar esa frase de Arnold, y el contexto de las palabras de Kazan me permiten comprender exactamente cuál es la provocación que más le molesta. Si no fuera por ese susurro, no lo habría adivinado jamás, pero ahora…

―¡Tu jefe te odia y lo sabes! ―exclamo para provocarlo―. ¡Sólo se aprovecha de ti!

Que se aleje de Miyori. Que se aleje de Kazan. Que venga a por mí y de la espalda a Melly. No puedo volver a lanzar aún mi técnica, pero puedo distraerlo y ser yo esta vez quien dé una oportunidad al resto.


Informe de la Marina
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1254 + 0 = 1254
Energia: 912 - 84 = 828
Espiritu: 159 + 0 = 159
#29
Alcé mi arco en dirección a Arnold, afinando la puntería mientras esperaba el instante oportuno para actuar. Mis ojos azules permanecían fijos en él, atentos al más mínimo descuido, y ese momento pareció revelarse cuando lo escuché gritar ante el imponente ataque de mi compañera.

Pero, claro… supongo que no siempre puedo contar con la mejor de las suertes. Después de todo, ¿Cómo fue que terminé aquí en primer lugar?

Un estallido sordo nació a mi espalda y ante mi sorpresa una pantalla de humo blanco se abrió ante mis ojos desde los laterales de mi visión. La nube blanca me reclamó en cuestión de segundos, el frío era diferente como mil cuchillos atacandome a la vez, no era como antes, ahora ardía, sutil pero invasivo en todos los aspectos, y mi visión de ataque se vió afectada por la interposición del humo helado logrando que aquella escena de combate se transformará simplemente en contornos y siluetas a la distancia, todo comenzó a volverse irreal, como si el mundo hubiese sido cubierto por un velo blanco. Mis latidos tomaron un ritmo acelerado ante la incertidumbre y la confusión que en este momento sentía a tope.

Al inhalar aquella capa de humo, mi pecho se contrajo en una protesta involuntaria, la tos me sacudió sin piedad, áspera, quebrándome el aliento. Mis dedos cedieron, y el arco y la flecha resbalaron de mis manos, perdiéndose con un eco hueco y casi silencioso contra el suelo bajo mis pies.

No tuve fuerza para sostenerme ante tal sensación, mi cuerpo cayó torpemente sobre mis propias armas, y el impacto me robó el poco aire que me quedaba. Sentí cómo mi sombrero abandonaba mi cabeza, arrastrado quién sabe hacia dónde, mientras yo me quedaba tendida, entregada al frío de la plataforma helada.

No comprendía qué había pasado, ¿Había algo a mi espalda que no percibí?, ¿Una presencia, una trampa… algo que ignoré por confiar demasiado en mi impulso?. La duda se abrió paso entre mis pensamientos, quizás debí haber inspeccionado mejor el lugar… quizás me precipité al querer hacer daño sin entender realmente el terreno en el que estaba.

Antes sentía frío… pero ahora mi cuerpo ardía por completo, sin fuego alguno que lo explicara. Era un calor extraño, traicionero, que no reconfortaba, consumía desde dentro, como sí cada latido alimentaba algo que me estaba desgastando. No se parecía al miedo que sentí al despertar, ni al que me acompañó al entrar en esta habitación, esto era distinto… más lento, más cruel. Era como apagarse desde adentro, no podía moverme, permanecí encogida sobre mí misma, con las manos aferradas a mis brazos en un intento desesperado por retener el calor… era inútil. Sentía como se escapaba, cómo me abandonaba poco a poco, dejándome vacía y vulnerable ante la ausencia del calor. Lejos de mí.

Cerré los ojos entregándome a la idea de un destino inevitable… quizás morir congelada, y de repente todo sonido se enmudeció, un pitido agudo se pronunció en mis oídos y segundos después se convirtió en el sonido constante de mi propio corazón, latiendo con fuerza dentro de mí, retumbando contra la sensación corrosiva que me petrificaba, como si fuera un recordatorio de que aún estaba viva, atrapada entre el dolor y el frío, cada pulso un golpe seco que marcaba mi tiempo. 

De mis ojos cerrados brotaron insignificantes lágrimas que empapaban el arco de mi nariz y mi mejilla lateral pegada al suelo.

Amphitrite toca la canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
#30
Aparentemente, mi falta de atención me jugó en contra, cuando creí haberme quedado al lado de Nyra, ella ya se había lanzado al ataque contra ese asqueroso ser salido del mismo abismo. Ni siquiera noté el momento exacto en que se movió. Mis palabras, por supuesto, no le afectaron en lo más mínimo al tipo, ni una mirada, ni un gesto nada. Seguía centrado en lo único que parecía importarle, el gigante azul, otra vez. Ni siquiera le dio oportunidad de reaccionar correctamente. Fue rápido, absurdo, otra patada igual de brutal, igual de seca. El impacto volvió a mandar a Kazan contra el suelo como si no pesara nada, como si fuera solo otro objeto más en esa maldita habitación helada.

Fruncí el ceño, apretando las dagas con más fuerza.—Qué obsesión tan fea —murmuré por lo bajo, Nyra, en cambio, no dudó. Se lanzó directa, quedando justo frente a él en el momento en que el gigante volvía a caer. Por un segundo todo pareció alinearse: distancia, tiempo, oportunidad y entonces BOOM. Una explosión sacudió la habitación. El sonido fue tan repentino que sentí cómo me vibraban los oídos, el aire desplazándose con violencia, rompiendo cualquier intento de ritmo que hubiéramos tenido. Mi cuerpo reaccionó por instinto, tensándose, bajando el centro de gravedad mientras mis ojos intentaban recuperar el control de la escena.

El frío, el caos y el ruido se mezclaron en un solo instante. —Genial —dejé escapar entre dientes —Justo lo que faltaba.— Aun así, la explosión tuvo un efecto que no esperaba, el tipo se quedó absorto, mirando hacia esa dirección como si todo lo demás hubiera dejado de existir. Ahí estaba el momento y no lo pensé dos veces.—¡DEJA DE SER UN FASTIDIO! —grité, lanzándome hacia él con una carrera rápida, ligera, casi felina, aprovechando cada centímetro de ventaja que me daba su distracción. Mi cuerpo se inclinó hacia adelante, reduciendo el sonido de mis pasos, cerrando la distancia en un suspiro. Mientras avanzaba, mis dagas se alzaron y se cruzaron en ese gesto que ya empezaba a volverse natural, formando unas tijeras invertidas, listas para cerrarse sobre su cuerpo, no había duda esta vez, no había espacio para errores, cuando tuve su espalda en mi rango ejecuté el corte. Un solo movimiento dual, limpio, directo, buscando atravesar esa maldita calma suya y, por fin, hacerlo sangrar de verdad.

Y como si no fuera poco, cuando el corte fue ejecutado y mis dagas finalmente hicieron contacto, aproveché ese mínimo instante de cercanía. Mis manos se abrieron contra su espalda, palmas extendidas, y dejé que mi habilidad fluyera sin contención, la mantequilla brotó espesa, densa pero sobre todo abundante. Litros y litros extendiéndose sobre él en cuestión de segundos, cubriendo su espalda, escurriéndose por sus hombros, adhiriéndose como una capa traicionera que no estaba hecha para verse, sino para sentirse, para pesar en su ágil cuerpo.

Di un pequeño impulso hacia atrás tras el contacto, separándome lo justo mientras observaba el resultado, mis ojos atentos, calculando. —A ver qué tal te mueves ahora —murmuré, ladeando apenas la cabeza, porque no era solo ensuciarlo, era ralentizarlo, ese maldito dependía demasiado de su velocidad, de desaparecer, de moverse como si no tuviera peso, pero ahora ahora lo tenía y no era poco. La mantequilla se pegaba, sumaba carga, hacía cada movimiento un poco más torpe, un poco más lento.

—Vamos, intenta desaparecer otra vez —susurré, con una sonrisa pequeña, peligrosa —A ver si puedes con todo ese peso encima—

Estanque de peces
[Imagen: Yp0arSh.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 491 + 6 = 497
Energia: 678 - 179 = 499
Espiritu: 129 + 0 = 129


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