[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#21
Atributos Personaje


La madera ya había crujido cuando se acercó de nuevo al enemigo, entendiendo que quizás su velocidad era suficiente para reposicionarse antes del resultado más obvio, insinuado gracias a la podredumbre del material torciéndose por obra del caimán. La confianza plena y su experiencia usando las capacidades que disponía le jugaron una mala pasada, pues poco antes de que su foco central pasase a continuar moviéndose considerando que aquella bestia también poseía una velocidad fuera de lo normal y no podía seguirlo con la mirada, ni sus reflejos, la plataforma terminó cediendo, anticipándose por completo a la dirección que pretendía ocupar tras su vago intento de dañarlo con otra técnica.

Fallo tras fallo, y ni así su sonrisa constante se borraba, a pesar de que su boca dibujó una nueva expresión, de sorpresa, al sentir que se hundía en la asquerosa y repugnante agua que ocupaba su rival. Desde ese punto, todo sucedió demasiado rápido y no podía equipararse al ritmo contrario, ninguna de sus habilidades le permitía escapar de esa situación, y bajo ese enfoque sólo le quedaba aguantar la respiración y prepararse para resistir lo peor.

Los ojos cerúleos del marine intentaron mantenerse abiertos debajo del entorno líquido, repleto de suciedad. Rápidamente entendió por qué fue una mala decisión, aunque sin recibir daños por ello, pues ni queriendo podría protegerse o inventarse algo que lo ayudara a eludirlo en su terreno. La espada seguía envainada, y en ese combate no serviría de nada, su fruta había quedado completamente inactiva tras verse sumergido en su totalidad, y su cuerpo no era tan fuerte a nivel físico común como para anteponerse a lo que venía a continuación.

Pudo escucharlo en las profundidades, aunque tras el violento sonido vino un resultado todavía más feroz, sintiendo el repentino impacto justo debajo de la mandíbula, en la curva inferior del mentón, apenas desplazado del centro hacia un costado. Un lugar más bien escondido, donde la propia estructura ósea proyectaba sombra hacia abajo, herida invisible frontalmente o de perfil, de sobrevivir, apenas quedaría una línea mínima. El golpe abrió un corte de no más de un centímetro de largo y apenas unos milímetros de grosor. Fino, camuflado, pero no por ello indemne de sangre, visible en gotas que se esparcían hacia todos lados al momento en que la inercia de aquel ataque lo mandó a volar con semejante fuerza.

Nunca había recibido un golpe tan demoledor, no supo si fue su puño, la cola o una de sus piernas, o patas, lo que sea, pero durante el momento en que estuvo en el aire la confusión, desorientación al recibir el golpe en la cabeza y claro, la sensación de dolor, lo dejaron sin reacción, viendo todo a cámara lenta y tosiendo más cantidad del líquido vital rojo, apretando los dientes, que por gracia divina se quedaron sólidos en su sitio, y esperando el siguiente golpe de lo que imaginaba, sería un combo, aunque nunca llegó, y sólo se vio sumergido algunos centímetros en el agua otra vez, cayendo con una violencia moderada y quedando anulado por el agua que lo rodeaba por segunda ocasión.

La fruta inactiva, una visibilidad no del todo clara gracias las pocas fuentes de luz y claro, su respiración anulada, teniendo que valerse de sus buenos pulmones en la espera de que sus compañeros pudiesen hacer algo para devolverlo al combate. Su sonrisa volvió a aparecer, una suerte de resignación mientras seguía expulsando sangre por la boca, intentando no saborear la asquerosa agua que lo invadía. Hacía demasiado tiempo que no se dejaba envolver por las profundidades acuáticas, maldijo al destino por generar otra situación semejante, considerando que la última vez fue junto a María Merlot.

Sus pensamientos empezaron a hacerse difusos, los ojos fantasma lo envolvían, brazos ensombrecidos rodeando su pecho para hundirlo más y más profundo. Sus ojos se cerraron, y sentía la superficie de aquella suerte de laguna alejarse muy lentamente, aunque desde su confusa perspectiva las distancias no eran lo que parecían.

No podía morir.

Sus ideas se aferraban a la vida, ignorando el llamado de Himari. En su lugar volvía a la realidad, la reconstrucción de una vida más reciente, el canto de aquella sirena que tanto lo cautivó y al mismo tiempo, engañó. Ahí tenía un motivo para seguir viviendo, confrontar a Merlot por su alevosa actuación de chica inocente a pesar de mantener semejante recompensa por su cabeza.

También, pensó en Nyra. Ingenua muchacha con un pasado que seguro iba a seguir persiguiéndola. Choi y el letal recuerdo que los unía más de lo que la propia mujer sabía. Su tortolito y navegante, Dimitri. ¿Dejaría sus vidas en manos de alguien tan débil como Kael...?

Su amigo. Él seguía ahí. Si permanecía luchando, no podía rendirse, tenía que obligarse a algo, sin importar que su cuerpo no tuviese movimiento, y mucho menos reacción. Aún escuchaba el llamado de Himari, su amada, las palabras de confort, el deseo porque encuentre un descanso digno tras tanto dolor y remordimientos, pero elevó la mano hacia la superficie, intentando activar su poder aunque sin ningún tipo de resultado.

No había perdido aún.

Tenía que demostrarle a aquella bestia que no iba a ser él quien lo mataría. Ni nadie.

Y a su fiel amigo, que no lo dejaría solo.

Quizás fue ese pensamiento el que atrajo a la fortuna, pero súbitamente observó una extremidad acorazada acercarse a él, sorprendiéndolo por completo. ¿Qué demonios era eso...? Una vez lo sostuvo, comenzó a elevarlo y llegó a retirarlo del agua, momento donde desde esa perspectiva privilegiada dirigió su mirada hacia la plataforma de madera que aún quedaba de pie, y pudo escucharlo.

'Te tengo'.

—¿Kael...? —no llegó a verbalizar mucho más, desde ese punto su voz sonó con el mismo temple que lo caracteriza y su sonrisa se amplió, antes de disminuir de tamaño súbitamente y transportarse a un lugar completamente extraño que se parecía, o mejor dicho, era como los barracones donde descansaban en Baterilla. Fue a primera vista, y desde el suelo, porque aún mojado no encontraba la fuerza física para ponerse de pie nuevamente y arreglar el despropósito que era su cuerpo en ese momento. Tras varios segundos finalmente lo consiguió, levantándose muy despacio y trastabillando en ese preciso instante.

Observó entonces con más lujo de detalle los alrededores, concentrándose en entender qué demonios estaba pasando, y su única conclusión es que se trataba de una fruta del diablo. Por alguna razón le causó una gracia descomunal, tanto así que comenzó a reír a pequeñas carcajadas, interrumpidas por el dolor. Ese gesto le hizo sentir su cuerpo mucho más relajado, el terror por el cual estaba pasando había desaparecido por completo, y sólo le quedaba encargarse urgentemente de sus heridas antes de intentar comunicarse con su amigo.

Primero, se quitó la remera y el pantalón, escurriéndolas todo lo que pudo. Claramente no llegó a quitar las manchas del impoluto blanco, pero sí secó en su mayoría los residuos más abundantes de agua en la tela, y junto a ello las gotas que pudiesen amainar la intangibilidad de su cuerpo, consciente gracias a antiguas batallas y aventuras de que estar empapado anulaba esa valiosa habilidad. Luego, y antes de vestirse por completo, sujetó los utensillios médicos más avanzados que había preparado y comenzó a tratar la herida con toda la concentración del mundo, invirtiendo toda la fuerza que le quedaba en recuperarse de aquel brutal impacto contra su rostro.

Volvió a comprobar que tenía todos los dientes bien colocados y firmes, alegrándose de ello, y tanteó cuánto daño le había hecho realmente. Era más sangre por cortes dentro de la boca debido a los dientes que otra cosa, y precisamente esas manchas rojas no pudo quitarlas, el líquido seguía cayendo.

Una vez terminó, se colocó el uniforme y volvió a ponerse de pie, esta vez a una velocidad adecuada, equipándose todo lo que dejó en el suelo, como los otros dos botiquines, el colgante y su espada. No se recuperó al cien por ciento ni mucho menos, pero al menos ya no se sentía tan cercano a la muerte, preparando otra cura antes de salir de ahí, si es que se podía, pues Kael nunca le habló de esa nueva habilidad suya, y no sabía el funcionamiento exacto.

—¡Hey! ¡Kael! ¿Me escuchas? —aún le dolía la mandíbula al hablar, pero vocalizaba bien cada palabra. —¡Ya estoy listo! ¡Sácame al campo que voy a enseñarle a ese lagarto de mierda que no va a matarme tan fácilmente! —la sangre seguía saliendo de su boca, aunque a estas alturas empezaba a ignorarlo.

[Imagen: ae0c635b91ea15386e1973cfc0766612.jpg]

—Voy a hacerme un puto abrigo con su piel.

Los ojos cerúleos de Hasegawa brillaban con fuerza. La determinación viajaba por todo su cuerpo, estuvo muy cerca de morir y esa sensación había disparado una enorme cantidad de adrenalina en él, viajando por cada vena, cada impulso neurológico, cada emoción inmediata. Guardaba fuerzas para así volver al combate en su mayor plenitud a penas tuviese una abertura, aún con una de sus manos alistándose para tratar sus heridas con rapidez previo a reintegrarse a la acción.

De una u otra forma, junto a esos piratas que pasó a respetar...

Iban a ganar.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1215 - 575 = 640
Energia: 784 + 76 = 860
Espiritu: 141 + 0 = 141
#22
Sala de Control

 
El agua bajó de golpe, no de forma gradual si no de forma inmediata e inminente. Un rugido metálico resonó en algún lugar de las paredes y el nivel del agua descendió 3 metros en cuestión de segundos arrastrando consigo la suciedad y el limo acumulado durante semanas. Sentí el agua cediendo bajo mi cuerpo a la vez que dos grandes plataformas de madera podrida aparecieron desde las profundidades chorreando agua verdosa, la del noroeste de 12 metros de ancho por 14 de largo, la del noreste de 14 por 22, conectadas entre sí por pasillos de 4 metros que escupían limo en todas direcciones. La sección derruida de la plataforma original también reapareció, 3 metros por debajo del nivel donde se encontraban el rubio, el de cabello negro y el espadachín, pues esta había cedido ante mi anterior embate. Sobre ella quedó depositado el marine de pelo blanco que de otra forma se hubiese hundido en el fondo de la fosa.
 
Mi mano derecha ya estaba en movimiento señalando al marine cuando el agua terminó de bajar. Había concentrado la gota en la palma antes de que el marine de cabello negro abriera la boca, mientras yo les dirigía la única palabra que haría en mi vida. La forma en que los ojos de aquel marine de cabello negro me recorrían buscando algo reconocible en lo que quedaba de mi chaqueta de gala, los galones dorados todavía visibles entre los jirones de tela que colgaban de mis hombros, me estremecieron. Quizás en un universo alternativo las cosas hubiesen sido diferentes. Quizás, si hubiera hablado antes, nada de lo que estaba por suceder se hubiese desenvuelto de la manera en que lo hizo – “Teniente” – logro llegar a decir mientras que la gota salía disparada en línea recta hacia su pecho antes de que pudiera continuar, atravesando los 4 metros de aire húmedo entre nosotros en una fracción de segundo. Ssss. No había nada que escuchar, ni de él,  ni de ninguno de ellos. El impacto le golpeó de lleno en el pecho empujándole hacia atrás con fuerza suficiente para levantarle los pies del suelo, pero el muro de arcilla terracota que el rubio había levantado a sus espaldas le detuvo, manteniéndole aplastado contra la superficie y derribado sobre la plataforma de madera.
 
Sin embargo, no me dio tiempo de pensar en nada más pues el rubio emergió del muro a 4 metros de distancia, su brazo reconstruyéndose en el mismo impulso hacia afuera creando una masa de arcilla de 5 metros de diámetro que venía directa a mi cara, suficiente para aplastar a cualquier cosa que no midiera 10 metros y pesara una tonelada. Cerré ambos puños y los estrellé contra el centro exacto de la masa en el mismo momento en que llegó, neutralizando la fuerza con la mía. Ssss. Lamentablemente para mí, el olor a perfume que llegó por mi izquierda antes de que pudiera girar auguraba dolor. El espadachín de ojos rojos ya había acortado la distancia, sus katanas subieron en diagonal de derecha a izquierda con una velocidad que no esperaba de alguien de su tamaño, cambiando de dirección en el último instante antes de que pudiera interponer el brazo, cortando en horizontal mi antebrazo izquierdo en un pase limpio y deliberado. Una onda de dolor atravesó todo mi cuerpo cuando un segundo impacto llegó de izquierda a derecha sobre el mismo punto antes de que el dolor del primero terminara de pasar, dos líneas paralelas abriéndose entre mi piel mientras la sangre comenzaba a filtrarse por las grietas del corte. Ssss. El de ojos rojos saltó hacia atrás recorriendo la misma diagonal por la que había llegado antes de que pudiera responder con el brazo que me quedaba en condiciones. Me quede observando hacia su posición, consciente de que el rubio seguía escondido en algún lugar dentro de aquel muro ridículo y el marine pelinegro estaba tumbado en el suelo.
 

 
Resumen

Aclaraciones

Posiciones

Belico

Gastos

Inventario

Mapa Orientativo

Turno
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3176 - 1622 = 1554
Energia: 689 - 429 = 260
Espiritu: 700 + 0 = 700
#23
Atributos Personaje



Siempre había sido un soñador así como también lo era su amigo el hombre araña u otros muchos más que siempre iban a estar en su equipo. En la oscuridad de esa cloaca mal oliente, la katana de Murasame y su nueva compañera manchaban el acero con el que habían sido forjadas de la sangre del mayor enemigo hasta la fecha del oriundo espadachín del mar del sur que, en decimas de segundo cortó aquellas duras escamas verdosas. Su estado actual no le hacían justicia, le costaba moverse con normalidad después de haber recibido tales daños; una vez más había demostrado ser un mortal más frente a la tremenda potencia de los ataques del monstruoso ex-teniente de la marina del cual desconocía el nombre pero de nuevo, su voluntad recorría cada centímetro de su cuerpo haciendo que incluso quisiera dominar a semejante criatura que tenía frente a el y gracias a eso; Curok recordaría a que huele el peligro y que tan peligroso puede ser un pequeño hombre armado si lo perdía de vista un segundo.

Retrocedió nada más el acero de sus armas cortaron al Wotan y mientras recorría aquellos metros hacia atrás mantenía su mirada fija en el y en ese tiempo se hacía un par de preguntas. - ¿Lo derroté? - Dirigió su mirada al rostro de Curok que aun mostraba aquel brillo dorado en sus ojos; le quedaban fuerzas para seguir peleando. - Ni en mis mejores sueños ... -  Si salían con vida de aquella situación le agradecería a su compañero la tremenda asistencia que le había permitido marcar el gol que los volvía a poner en juego tras ser apaleados por madafakin killer crok una vez tras otra. La banda criminal de los periódicos junto con una de las nuevas fuerzas del estado, enemigas por su propio origen pero unidas por el bien de la supervivencia formarían esta novedosa alianza, breve, pero recordada por los siglos de los siglos:
[Imagen: iPPGmU8.png]

[Imagen: E7xCRv3.png]

Nada más sus pies tocaron el suelo volvió a dar un salto hacia su izquierda sin quitar la vista de Curoc, esta vez hacia el muro justo en dirección donde se encontraba el marine de pelo negro. El cuerpo de Barald se elevaría algo más de dos metros de altura en aquel salto con intención de llegar hasta la parte mas alta del muro del oh grandioso y maravilloso Tezca, su cuerpo estaba afectado debido a los daños pero todavía podía moverse. El marine de pelo blanco había desparecido del combate tras la anterior intervención del enemigo ¿sería este su momento para volver a entrar al combate y brillar? también el lugar había cambiado su aspecto al haberse drenado parte del agua.

Al dar su salto y elevarse tuvo una vista más clara del lugar, ahora un poco más alejado de Curok. El espadachín estaba en el aire con intenciones de llegar hasta el muro y desde aquella altura incluso pudo ver la plataforma que anteriormente había sido tragada por el agua aunque unos metros por debajo sobre la que el estaba. - ¿Lo que quieres es que hagamos nosotros todo el trabajo? Espabila melón -  Barald sobrevolaría la cabeza de Kael para llegar hasta el muro mientras le hablaba directamente a el. Sujetaba con fuerza sus armas, pues aun esto no había terminado. Colocó ambos pies en el muro de Tezca quedando sobre el mismo mirando a su poderoso enemigo del cual no había quitado ojo en ningún momento. Listo para seguir combatiendo, le dejaría la batuta a sus compañeros buscando otro hueco por el que volver a manchar de sangre sus armas.
Contenido Oculto

[Imagen: rFKjbAK.png]
- Os toca.-

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1561 - 769 = 792
Energia: 1042 + 11 = 1053
Espiritu: 450 + 0 = 450
#24
Atributos Personaje
 
 
Podía encontrarme en la seguridad de mi propio ser, en la arcilla, en la majestuosa obra que había otorgado al mundo, al haber avanzado lo suficiente anteriormente,  pero debía salir de mi caparazón pues aún había mucho trabajo por hacer: Un cocodrilo por cazar, emergí de la arcilla, donde mi hermoso tridente me había abandonado, del lado contrario del muro para tomarlo antes de atravesar el muro que se erguía para ser admirado, adorado: Lamentaba con cada parte de mi ser no poder quedarme a observarlo campantemente. Ya tendría tiempo. Ya tendría la oportunidad de poner una gran estatua para que sepan que este pútrido lugar fue bendecido con mi presencia.
 
Si lograba apresurarme quedaría tiempo.
 
Lo más importante es que aquella arma que me había acompañado por tanto tiempo ahora se encontraba conmigo una vez más y eso, justo eso, sería la destrucción de nuestro captor. Mi primer golpe había logrado soportarlo, dándole a oportunidad a mi compañero “espadoso” de lograr lo que yo anhelaba. Si lo que quería eran filos contra sus escamas, le iba a dar algo mucho mejor que eso.
 
Salí  desde aquel escudo, del lado donde se encontraba la fiesta, corriendo a toda velocidad gracias a la arcilla, 7 metros, acortando la distancia en un instante; al mismo tiempo, aproveché el impulso para endurecer la arcilla de mi cuerpo, mirando a la cocodrilo herido con una sonrisa altanera y los ojos tan brillantes como el reflejo del sol en el mar, desde mis pulmones una palabra poderosa se hizo escuchar. — ¡ITZCOAAAATL! — Aquella salvaje y vivaz estocada fue a dar contra el pecho del wotan, perforándolo tan profundo como podía, esperando ensuciarme con aquella asquerosa sangre, deseando ver el rojo contra mi ropa y piel. Su rojo, por supuesto.
 
En un segundo grito retiré la lanza hacía a mí con tanta fuerza y poca delicadeza que una parte de mí, hambriento de violencia comenzaba a causar que mis pensamientos fueran a mil por hora, girando para saltar 5 metros de regreso al escudo, entrando a este una vez más. Si no le podía ganar frente a frente iba a sacar cada sucio truco de mi ser para terminar con su vida, salí del escudo, atravesándolo, volviendo a endurecer la arcilla en algo casi rutinario, acomodándome la ropa y limpiando los restos de arcilla de aquel show. —¡Hey! ¡Ya huele mucho a humedad, me arruina la puta ropa ¿Me entiendes? ¿Te puedes rendir?! — Jugué con la lanza, balanceándola un poco mientras recuperaba el aliento del otro lado del muro. Había estado usando demasiado mi akuma.
 
 
 
Respuesta a Aclaración

 
 
Resumen

 
Karmas

 
Posicionamiento

 
Bélico defensivo y ofensivo

 
 
 
Gastos de energía y vitalidad

 
 
 
Akuma

 
 
Estados y cooldowns

 
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 838 + 0 = 838
Energia: 1741 - 235 = 1506
Espiritu: 249 + 0 = 249
#25
En ningún momento se vio perdido, quizás era producto de su enorme cabezonería, o un ego que sólo destilaba absoluta confianza, pero a penas sintió una plataforma hundida volver a emerger se puso a moverse casi de manera inmediata, aunque cargando las dificultades del impacto tan visceral que lo hizo volar por los aires y hundirse por segunda ocasión. Hasegawa seguía preocupado, pensando en Kael, siendo el motivo principal que lo impulsó a curarse y secarse tan pronto como le fue posible, alistándose para el combate nuevamente con la misma determinación.

Una vez listo, hizo gala de sus habilidades médicas y volvió a usar uno de sus últimos utensilios, tratando con gasas y alcohol la herida, intentando desinfectarla de las asquerosidades que pudieron haber entrado en contacto con el golpe que le propinó aquella bestia acuática, lográndolo de manera inmediata y dejando caer los restos tan pronto como terminó. Nuevamente su boca volvió a escupir sangre, incapaz de terminar de limpiarse el líquido vital del rostro. Dolía como el jodido infierno, ni siquiera durante el mayor fracaso de su vida lo lastimaron de esa manera, o al menos mostrándole tanta superioridad como lo hizo el wotan.

Un rápido repaso por los alrededores al mismo tiempo en que volvía a activar su fruta en ambas piernas y pies le hizo darse cuenta de que el agua fue drenada por algo, o alguien, y aunque intentó hacer suposiciones al respecto no tenía el tiempo suficiente considerando el calibre del enemigo que estaban enfrentando. La resistencia del dúo pirata, sumado a la increíble voluntad de Omuyaga le hacían mirarlos con menos soberbia y preguntarse si en caso de haberse enfrentado a Barald y Tezca habría vencido con tanta facilidad, pero resultaba evidente que Shin Hasegawa no contemplaba nunca la derrota como un escenario válido.

Eso no quitaba a la semilla del respeto floreciendo en él.

Los ojos cerúleos del marine brillaron con tenacidad, el uniforme manchado del moho y la suciedad del agua había perdido el blanco tan pulcro con el que solía mantener su ropa, pero los perfumes del albino eran tan buenos que ni así diluían del todo su característico aroma. Determinado, y con los párpados bien abiertos, notando que estaba tres metros por debajo de la otra superficie, desde donde podía observar al enemigo sobresaliendo, comenzó a moverse. Avanzó siete metros en diagonal, enfocando como punto de referencia al wotan, y se detuvo al finalizar esa trayectoria con su fruta activa, a una velocidad descomunal.

Tras ello, avanzó cuatro metros adicionales con su misma rapidez característica, topándose de frente y frenando antes de chocarse con la plataforma ubicada ese puñado de metros extra por encima suyo. Tendría que valerse de sus habilidades físicas, entendiendo el riesgo que representaba la cercanía con quien pudo haberlo matado instantes atrás, pero Shin vivía bajo la filosofía de que quien no arriesga no gana, y decidió enfrentar la situación fiel a su estilo frontal y de presión constante. Aún con la fruta activa, pegó un salto de tres metros, con la intención de que sus pies llegasen a la plataforma de manera inmediata, sin tener que aferrarse a la madera e impulsarse, perdiendo tiempo en el acto, o evitando trastabillarse. Esa acción le daban un margen de caída adecuado, por ende sus pies tocaron la plataforma donde estaba el wotan bastante rápido.

Inmediatamente empezó a moverse, haciendo uso de la velocidad conferida por su fruta, la cual nunca desactivó, y desde ese punto pudo ver en un rápido paneo la situación, decidiendo por instinto su siguiente trayectoria, entendiendo la rapidez del enemigo, ya que la había experimentado en carne propia. Desde donde apareció, quedó al lado de Kael, por lo que no podría evitar cegarlo con la transformación parcial de su luz, manteniendo una distancia de cuatro metros del wotan y de un metro con la abertura que produjo su caída en la plataforma. No tuvo tiempo de ubicar a nadie, ya que se movió inmediatamente a la zona izquierda de la plataforma un total de diez metros usando su akuma, y dos metros adicionales en diagonal, quedando pegado a la pared a una distancia de diez metros totales de la bestia que casi lo mata, dándose la vuelta haciendo uso de su poder y aplicando la transformación en luz en esa transición a sus brazos, elevándolos con una rapidez y precisión quirúrgicas hacia el enemigo.

[Imagen: 5d98c77d-7dd4-43a2-9842-876aa013b9a1.png]

—¡Bú!

Si pensó que había muerto por un momento, ese pequeño retorno y burla en referencia a los fantasmas se hizo escuchar, milésimas antes de que la esfera se lance contra el wotan, recorriendo la distancia de diez metros y expandiendo la esfera otros dos a una velocidad colosal e impactando contra su objetivo, extendiéndose diez metros adicionales en línea recta, generando un espectáculo lumínico para todos los presentes.

Shin repitió la estrategia que estuvo empleando desde el principio, antes de que su ofensiva impacte, comenzó a usar su desplazamiento en logia para retroceder sin quitarle la vista al enemigo, cinco metros más, sin dejar de moverse, momento donde identificó dos cosas, a Kael herido, y el uniforme que portaba la alimaña, activando en simultáneo una preocupación abismal en su interior, al mismo tiempo en que latía su desconcierto por estar enfrentándose a un marine. Aquello no podía detenerlo, y considerando que la única forma que encontró para golpearlo fue hundiendo la plataforma y sumergirlo al agua, el albino intentaría atraer la atención de su "superior". —¡Oye, traidor! ¡Pelea conmigo! ¿Te cansaste de la marina y te pusiste caprichoso? —continuaría moviéndose por el campo disponible, utilizando su fruta para no perder ni siquiera un poco de velocidad.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 640 + 115 = 755
Energia: 860 - 213 = 647
Espiritu: 141 + 0 = 141
#26
Teniente de la marina, un hombre perdido en este territorio inexplorado.

Antes de poder pronunciar palabra, una bala de agua sucia se estrelló contra su pecho, destrozándole el interior a un punto que jamás había conseguido ningún enemigo hacerle sufrir. ¿Hasta que punto se había adentrado en su cuerpo? Ni siquiera el  endurecimiento consiguió evitar que aquella herida se abriese paso en el interior del cuerpo.

Dolía, dolía demasiado, pues la fuerza con la que le ha impactado le ha hecho incluso chocarse contra el muro de detrás y ha reabierto su herida en el pecho. El choque contra la espalda solo consigue aturdirle los sentidos. ¿Cuánta distancia le habría hecho moverse de no estar esa pared de arcilla detrás?

"Joder, céntrate" Sus pensamientos están dispersos, todos en alerta por el nivel de peligro en la situación. Quiere acabar este maldito combate de una forma o de otra. No ha podido ir a salvar a su amigo, y está preocupado por él, pero el sonido del agua drenándose, aunque difuso en sus pensamientos por la confusión, le lleva a pensar que estará bien, pues no puede pensar en nada más que en sí mismo en este momento. En el fondo sigue aún preocupado, pero su cabeza...no, él es el único en esta situación que puede pensar en su propia salvación. Tiene que acabar lo que está haciendo para ir a por él, o eso es lo que...

—¡AAAAAAAAH!—Aquello no fue sino un grito, uno de dolor acumulado en su cuerpo. La sangre salía de su pecho, los ojos se le cegaron al momento en que una luz muy fuerte pasó cerca de él, el cerebro estaba semi aturdido, y milagrosamente no se había caído al suelo del impacto, pues las piernas aún parecían funcionarle como deberían.

Tantas emociones acumuladas al mismo tiempo que no sabía como gestionar. ¿Centrarse? ¿Salvar a su amigo? ¿Preguntar al teniente frente a él por qué está haciendo todo esto? Su cabeza solo puede pensar en lo más básico: 

Sobrevive.
No os hacéis una idea de cuanto está sufriendo en su interior. La gente a su alrededor utiliza la inercia para seguir combatiendo, pero él siempre ha sido una persona arraigada a los libros, entregada a su resistencia para no volver a sufrir un impacto que lo tumbara en el suelo de un tajo. ¿Y ahora? Una bala de agua de cloaca en el pecho le ha reabierto sus heridas. Sé que suena repetitivo, pero...¿Acaso podéis entender que en su cabeza, ese mismo pensamiento se está repitiendo no una, sino decenas de veces? 

Ni siquiera oyó las palabras del pirata de pelo negro dirigidas hacia él, pues apenas unos instantes después, sin poder ver lo que tenía cerca, busca una forma de autoprotección, una forma de seguir adelante, de acabar con todo esto, y un humano normal no tiene las capacidades para eso.

Bendito sea el día en que comió esa fruta del diablo. 

Kael se transforma, adaptándose a un tamaño por mucho superior al que tiene como humano, adquiriendo una forma similar a la de un golem a dos patas, oscureciendo los rasgos de su cuerpo a un tono similar a los de la piedra y el mármol con un cuerpo endurecido por su propia musculatura, apretada para el devenir de cualquier asalto enemigo, llegando a superar en tamaño incluso al Wotan por cinco metros. No puede moverse, pues cualquier pequeño paso que dé podría ser el último ahora que sus ojos están cegados por esa luz tan intensa, que ni siquiera ha sido capaz de asociar con la de su amigo, quién para él sigue ahogándose en el agua.

Todo pasa tan deprisa, ocurriendo a una velocidad vertiginosa que no es capaz de comprender, y aún así debe hacer todo lo posible por sobreponerse a ello.  

—Usted es un marine del South Blue, un teniente.—Es en estos momentos cuando uno se pregunta por qué no alza la voz para hacer llegar a sus palabras, y entonces se cae en la cuenta de que resulta ser algo imposible para él.—¿Es que no le pesa sobre la conciencia ningún remordimiento por esclavizar a los suyos? ¿Ha abandonado todo el camino de lo que significa ser un Marine? 

Le ha interrumpido una vez, y no dejará que ni él, ni nadie, lo haga por segunda vez.

—Si está usted dispuesto a matar o morir sin dar ninguna explicación, que así sea.—Incluso en el fragor del combate, sabiendo que tiene que enfrentar a tres enemigos diferentes además de él, entiende que su rival seguramente ignoraría cualquier palabra que le ofrezca al contrario, y aún así, no está dispuesto a ceder.—Pero no se atreva a llevar lo que queda de un uniforme de marine, si hace tiempo que ha dejado de ser uno. 

Poco a poco recuperaría la visión en sus ojos, y cuando tuviese la oportunidad de ello...sería el último momento que vería con vida a su rival, cueste lo que cueste. 

A disposición
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1338 - 483 = 855
Energia: 1067 - 240 = 827
Espiritu: 300 + 0 = 300
#27
Sala de Control

 
La sala entera estaba en movimiento al mismo tiempo generando un caos entrópico alrededor de todos los presentes. A la vez que el agua comenzaba a ascender a sus niveles originales cubriendo la mitad de la plataforma de madera y volviendo a esconder debajo de ella las otras plataformas de madera podrida, el espadachín de ojos rojos retrocedió tras sus dos cortes en mi antebrazo izquierdo recorriendo la misma diagonal por la que había llegado, y por un instante nuestras miradas se cruzaron desde la distancia. Le observé con odio – Ssss – sisee para mis adentros y en ese momento antes de que pudiera hacer ningún otro movimiento salte hacia él, mis brazos por delante buscando agarrarle y atrapar su diminuto cuerpo en mis manos. Un instante antes un flash de luz cruzaba hacia mi izquierda y era precedido por otro flashazo el cual era acompañado por una esfera dorada que cruzaba la sala a una velocidad la cual me era imposible seguir. El marine de pelo blanco había hecho su jugada volviendo de forma triunfante al tablero tras ser salvado por el cambio en el flujo del agua. No tuve margen para reaccionar a su ataque o intentar esquivarlo pues además de ser más rápido de lo que era capaz de registrar, yo ya me encontraba saltando en el aire habiéndome impulsado hacia adelante con ambas piernas saltando en dirección al espadachín quien hacia amague de buscar saltar hacia el muro de proporciones tan ridículas como su creador. La esfera me alcanzó en la pierna izquierda durante el salto dada la longitud de diez metros de mi cuerpo, un impacto ardiente que recorrió mi piel sin detener mi trayectoria pero que me arrancó un siseo involuntario de dolor. Detrás de mí la expansión lumínica de 5 metros de radio estalló sobre la sala, destruyendo el muro de arcilla terracota en pedazos densos, deteniendo en seco al rubio del tridente quien cargaba hacia mi posición y cortando la transformación del marine de cabello negro antes de que pudiera completarse, ambos impactados por su decisión de seguir hacia adelante, pero siendo incapaces, como yo, de reaccionar ante la velocidad del ataque lumínico.
 
Mi mano derecha cerró los dedos alrededor del espadachín de ojos rojos antes de que completara el salto y lo arrastré hacia abajo conmigo. El agua nos engulló a los dos en el agujero de 4 metros de diámetro que había a 13 metros en diagonal de donde me encontraba. El nivel subió de golpe recuperando sus 6 metros originales, sumergiendo el lado derecho de la plataforma 3 metros bajo la superficie mientras descendíamos. En el fondo, deposité al espadachín contra el suelo con la mano derecha y cerré el puño izquierdo con furia golpeándole en todo el cuerpo dos veces. El primer golpe conectó contra su cuerpo con toda la fuerza acumulada, el segundo llegó de forma continua antes de que el espadachín pudiera registrar el dolor del primero por completo. Volví a tomarle, pero esta vez entre mis dientes, agarrando sus dos espadas con mi mano derecha, permaneciendo aun en el fondo del recinto a 6 metros de profundidad, y mientras recuperaba un poco de energía, recorrí 18 metros en forma de “L” para quedar frente a donde se encontraba el chico de cabello dorado a un lado del marine de pelo azabache según recordaba gracias a mi gran memoria. Tras ascender cinco de los seis metros de profundidad, con toda la fuerza de mi brazo derecho lancé las espadas del espadachín hacia donde recordada estaba el marine pelinegro y salí a la superficie tras el impulso mostrando cuatro de mis diez metros de envergadura, con el chico ojos rojos en mi boca, dispuesto a terminar con la labor que se me había encomendado.
 

 
Resumen

Posiciones

Timings

Belico

Gastos

Inventario

Turno

Contenido Oculto
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1554 - 359 = 1195
Energia: 260 + 16 = 276
Espiritu: 700 + 0 = 700
#28
Atributos Personaje


Nadie puede ver mas allá de lo que le alcance la vista, quien sabe cuanto tiempo pasará hasta que eso pueda llegar a cambiar. Si tomara un último aliento antes de fallecer en aquella cloaca, jamás quedaría conforme, su alma jamás descansaría en paz y se vería obligada a vagar por el mundo sin poder descansar hasta cumplir  la última voluntad de su cuerpo, esa que prevalecería por encima de cualquier cosa. Barald mantenía la cabeza alta y todos sus sentidos alerta en aquel combate a muerte frente a un enemigo monstruosamente gigante, rápido, fuerte e inteligente, pero todo ocurría a velocidades extremas que escapaban del ojo humano del espadachín que mantenía sus ojos bien abiertos abiertos atentos al gigantón pero ... lejos de poder anticiparse a algo, irremediablemente no pudo hacer nada. Su cuerpo no fue capaz de librarse de aquel monstruo gigantesco.

[Imagen: locT2jg.jpeg]
- ¿Ya viene? -

No pudo verlo hasta que la mano derecha de Curoc tan grande casi como el propio espadachín agarró con fuerza su cuerpo sin mayor complicación mientras la sala volvía a cambiar así como había hecho antaño, esta vez, volviéndose a llenar de agua así tal cual estaba al principio, dejando la plataforma derecha hundida, al igual que las plataformas anteriores mostradas justo en el centro de la sala. - Mierda, me atrapó - Notó la dureza de las escamas de la mano de Curoc agarrándole con firmeza rodeando su cuerpo, capaz hasta casi de cortarle la respiración e inmovilizarlo por completo para una vez más demostrarles algo; a pesar de haber recibido daños considerables aun estaba en perfectas condiciones para masacrarlos a todos.

Un deprededador verdoso subacuático de la muerte ex-teniente de la marina seguía en la pole de la escala alimenticia en la que actualmente, el pirata de los 60 quilates con calzones negros descendía hasta alcanzar el último lugar. Ahora, a merced de papa cocodrilo, se desplazaba a gran velocidad para afrontar su destino. Había librado con suerte la explosión del ataque del marine con poderes de lampara gracias al agarre de Curok, cosa de la que tampoco podría darse cuenta. La presión alrededor de su cuerpo no le permitía hacer nada por más que intentara librarse del agarre. En cuanto se pudo dar cuenta de la situación en la que se encontraba estaba próximo a volver a caer al agua por segunda vez. Afrontaría su destino de ser comido por el cocodrilo. Miro a Tezca antes de sumergirse sin poder despedirse de el con una mirada intensa roja como la sangre queriendo decirle algo, aunque capaz no lo pudiera apreciar. El frio recorrió su cuerpo al sumergirse; tanto su cuerpo como su lucha interna por querer imponerse ante aquella situación se debilitaron y sobre el, la oscuridad se adueñaba de todo cuanto podía ver, donde unos ojos amarillos serían lo único en lo que poder fijarse.

Te dolió cuando te corté eh, estas rabioso  -Su espalda toco el suelo en el fondo, el primer puñetazo le hizo abrir la boca para sacar todo el aire de un simple impacto y el segundo, le hizo mierda, soltando las katanas. Sentía que pronto, iba a desconectar su mente pero ... milagrosamente se mantuvo despierto. Ahora el cocodrilo había demostrado su tremendo poder bajo el agua una vez mas subía a la superficie con la presa en su boca. Barald sentía como su cuerpo había llegado al límite, moverse sería todo un problema en ese estado pero aun así, pelearía hasta el último aliento, si es que podía claro. Pudo respirar de nuevo al alcanzar la superficie, no pudo evitar detectar el mal aliento de aquel tipo y sus enormes fauces que solo le agarraban, podría despedazarlo en aquel instante si quisiera, la cosa es el por que no lo hacía ¿sera por los collares? - Te lo hare... ppagar ... -  La voz entrecortada del hombre de pelo negro demostraban su estado actual al límite de sus fuerzas en aquella batalla, pero vivo, por la gloria de dios ave maria purisima. Su cuerpo salió despedido de su boca hasta la plataforma, cayendo frente a su compañero el chico de oro. Su cuerpo ahora, boca arriba, intentaría levantarse a su ritmo para al menos intentar ponerse de pie y centrar su vista en Curoc frente a el.

Aun tenía ganas de seguir peleando aunque su cuerpo no respondiera y ni si quiera tuviera sus armas; así era su voluntad, por más que se hubiera apagado al sentirse tan débil en el agua o haberse visto superado por el ataque de Curoc, pelearía hasta el final con todas sus consecuencias. Tenía que salir de aquí con Tezca, quitarse ese collar y encontrar al resto; pero si había algo que quería hacer era cargarse a ese bicho de mierda. - No moriré tan fácil ... saldremos de esta ¿me entiendes?  -  se dirigía a Tezca mientras terminaba de levantarse a duras penas sin perder de vista a Curoc. 

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 792 - 702 = 90
Energia: 1053 + 11 = 1064
Espiritu: 450 + 0 = 450
#29
Atributos Personaje
 
 
Fue luz, creo y espero. Dudaba ascender a los cielos pues no me consideraba lo suficiente pobre y miserable para hacerlo. Tenía conocimiento que tanta luz podría quemar y si, pude comprobarlo ¿Por qué tenía que ser un marine? ¿No se daba cuenta? Bueno, en realidad tampoco podía darme cuenta ¡Solo veía blanco! Era como si el sol me hubiera golpeado con brutal, deteniéndome a medio ataque, dolía, dolía por varios segundos percibiendo que tal vez había algo de lo que me tendría que cuidar además de aquel lagarto.
 
El agua volvió a subir, haciendo la situación una vez más inconsistente. Al final del día adaptarse era un problema, pero al menos podía estar seguro que confiarnos del nivel del agua era un mal paso, mínimo en este pequeño espacio podría discernir el firme piso hasta que aquel cocodrilo se le ocurriera pisar nuestras sombras. Lo peor no fue eso, por supuesto que no.
 
El problema vino cuando mi compañero fue arrastrado por aquella vil y maloliente bestia, llevándolo al fondo de la pestilente agua mientras me recuperaba de aquel flash que me había azotado con violencia anteriormente, esos malditos ojos rojos que me observaron en el último segundo, que casi hicieron que reaccionara con temor y urgencia una vez más, si no estuviera tan aturdido. Antes que pudiera notarlo mi compañero yacía a mis pies, demasiado herido. Mal y el tintinear de sus espadas a no tantos metros de mi poseer.
 
Maldita sea.
 
Maldito el agua. Maldito el cocodrilo y el momento en el que creímos que esto podría importar. Maldita la sangre corriendo en nuestras venas igual que ahora manchaba las placas de este podrido lugar. Siempre me había considerado un ser egoísta ¿Es que no era obvio? Soy el ser más importante en este lugar y aún así. Aún así. No pude evitar que la hirviente sangre en mi ser subiera a la frialdad de mi cerebro con la que pretendía actuar. Sangre que el corazón bombeaba, arcilla cálida al tacto. Soy el ser más importante de este lugar y aun así…
 
 
Mis ojos le observaban, como si alguna vez hubiera atendido a alguien que no fuera yo, mientras sacaba el botiquín que traía conmigo, el desinfectante, las vendas, asintiendo con rapidez las heridas de mi compañero: Probablemente le causarían más dolor, sé que era tosco, tal vez demasiado, alzando la mirada de momento en momento para no perder de vista a aquel cocodrilo, endureciendo la arcilla de mi cuerpo solo por mi propio bienestar.—Maldita sea, Barald… Maldita sea, Sé que no morirás fácil, no bajo mi mano y cuando salgamos me voy a burlar de esto... ¿Cómo vas a dejar que esta cosa te muerda? Te va a pegar lo marine, fuchi. Agradéceme más tarde ¿me entiendes? — Unas palabras motivadoras mientras regresaba levemente la mirada al cocodrilo, intentando no perderlo de vista antes de volver a atender al hombre. No podría quedarme así: La exposición sería nuestro fin, podía sentirlo, demasiado expuesto… Demasiado de frente. Más vale que mi compañero se apresurara o tendría que salvarnos una vez más.
 
Dejo esto en tus manos, dama fortuna… detén la respiración de mi enemigo y dame la victoria como siempre lo has hecho, soy el hombre que has criado y por consecuencia. Este lugar no será mi asquerosa tumba.
 
 
Resumen

 
Karmas

 
Posicionamiento

 
Bélico defensivo y ofensivo

 
Gastos de energía, vitalidad

 
 
 
Akuma

 
 
Estados y cooldown

 
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 838 - 359 = 479
Energia: 1506 - 28 = 1478
Espiritu: 249 + 0 = 249
#30
Son pequeños instantes en los que todo transcurre. La energía de los cuerpos de cada uno de los combatientes se pierde a cada momento, siendo reforzados por la adrenalina de la supervivencia, el miedo, la experiencia, y para el cuerpo de Kael, el desconocimiento de todo lo que está sucediendo. Su cerebro trabaja a marchas forzadas, sabiendo que no tiene posibilidad de adaptarse a las velocidades del combate, y que tan solo puede hacerse a un lado e intentar brindar apoyo, si es que tiene alguna posibilidad en eso.

Intentando hablar con el teniente, parece que el destino le ofrece una bofetada de la dura realidad al ser golpeado por una fuerte onda de luz especialmente dolorosa. Era la primera vez que sentía algo así. Ni siquiera la concentración de los rayos de sol en una lupa tremendamente concentrada en todo su cuerpo dolería de una forma similar. La sensación es difícilmente descriptible, pero sí extremadamente fácil de recordar para el cuerpo, quién trata de maneras desconocidas para él anteponerse al dolor de alguna forma que ni su propio cerebro, de una forma realmente consciente conoce, haciéndolo por puro instinto de supervivencia animal.

Es en ese preciso instante, cuando intenta hacer algo y todo su esfuerzo se ve completamente destrozado donde entiende que se encuentra en zona de daño colateral, y tiene que hacer su mayor esfuerzo por retirarse que se pone en marcha. Su transformación queda incompleta, lo que le obliga a correr lateralmente a su derecha lo más rápido que su pesado cuerpo le permite apenas dos metros sin perder de vista al enemigo, para apartarse de la zona de riesgo que su compañero albino le ha marcado, dándole a entender muy claramente que estorba y se está poniendo en riesgo. Lo único que podría llegar a agradecer en esa situación, es que al menos esa es la prueba clara para entender que no se está ahogando y va a seguir dando guerra hasta el último aliento que le quede, aún si Omuyaga quería evitar volver a recibir otro bombazo elemental por parte de un amigo y tensaba a cada momento los músculos para prepararse ante un asalto inminente, donde por supuesto, incluimos ese mismo momento.

En lo que apenas alcanza la mitad del camino, no había tenido la oportunidad de percatarse de cómo el espadachín pirata había sido secuestrado por el teniente de uniforme destrozado, y mucho menos siquiera entender que en el fondo de ese agua verdosa había sido golpeado hasta casi perder todas las fuerzas en su cuerpo y lanzado apenas poco después en su dirección. Lo único que puede ver es como en todo ese proceso, la criatura ha lanzado desde el agua las katanas en dirección hacia donde estuvo sin parar ni siquiera un segundo a mirarle, como si recordase donde estaba antes de sumergirse en el agua. Si quería clavarle las espadas en la cabeza estuvo cerca de conseguirlo, pues ambas volaron girando sobre sí mismas verticalmente hasta quedar incrustadas en el tablón de madera. Si aquellas katanas no estaban suficientemente afiladas para matar, seguramente ningún arma que hubiese visto antes lo habrían estado.

—Si de verdad este hombre es Marine, es la mayor desgracia que he visto en toda la institución del Gobierno.

Sabe que jamás llegará la carta hasta el Nuevo Mundo, pero si pudiera y sobrevive, sin duda presentaría un informe al Almirante Markus para que investigasen a los cargos medios y se realice una verdadera investigación sobre la corrupción de los marines en todo el South Blue.

Una lástima que eso no sea más que un sueño de lo que apenas llega a ser un pequeño soldado raso en una situación que escapa a sus capacidades.

A disposición
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 855 - 397 = 458
Energia: 827 + 6 = 833
Espiritu: 300 + 0 = 300


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)