Parada en Baterilla y un encuentro[Pasado Viatrix]
#1
17 de Otoño, año 16
Soleado, 12:37pm
El joven marine estaba de camino a Roshawn desde su parada momentánea en Isla Karate, antes siquiera de planear el avance hacia el Grand Line ni recibir el aviso de los superiores indicando que él y su división debían abandonar las calmas aguas de los blues y adentrarse en el temible terreno que es el Grand Line. El joven llevaba su arco consigo y un peculiar animal le acompañaba, una especie de hipopótamo con un pelaje blanco como la propia nieve, que de verlo uno siente el níveo abrazo del invierno sin importar donde se encuentre. Ciertamente el joven pelirrojo no lo lleva a zonas donde sabe que su anatomía lo hará pasar un mal rato, pero en este caso el clima de la isla no es tan severo para el pobre Rasmussen, no es tan idóneo como el de Roshawn, pero al menos el animal no sufrirá por un excesivo calor. Su equipo era sencillo, un arco, un carcaj de flechas y un den den mushi que llevaba guardado en un bolsillo de su uniforme de marine. El resto de cosas que fue consiguiendo durante su paso por la isla iban cargadas en su fiel compañero, quien caminaba tranquilamente al lado del arquero, que en ese momento aún ostentaba el cargo de sargento, tras sus misiones y su desempeño en el caso del gigante en la panadería, donde lograron entre Stroud y él evitar un desastre al actuar rápidamente y de forma inteligente para solventar el problema sin necesidad de recurrir a la fuerza.

-Espero poder reunir todo lo necesario para que si en algún momento tenemos que viajar podamos aguantar varios días sin tener que ir parando por provisiones cada rato.-

Bertram caminaba por Baquella, el pequeño y pesquero pueblo que se extendía por la costa de la isla recibiendo a todos los visitantes con un cálido abrazo tropical. El joven llevaba solo la camiseta sin mangas del uniforme y una gorra para cubrir sus ojos del impacto directo del sol, tapando la mayoría de sus cabellos rojos como el fuego, dejando a la vista solo unos pocos mechones rebeldes que se escapan por los laterales y por detrás. Sus pasos eran calmados y casi sigilosos, más propios de un cazador o un espía que de un soldado, pero no podía evitarlo ya que la mayor parte de su vida entrenó para ser un cazador y, por lo tanto, para ser tan silencioso con el aire al moverse. El joven introdujo su mano en el bolsillo lateral de sus pantalones, y empezó a moverla dentro mientras caminaba como buscando algo, no era un mechero ni tampoco un cigarrillo ya que el joven pelirrojo no fumaba, tras un rato buscando sacó un pequeño bloc de notas en el que tenía algunas cosas apuntadas, como artesano buscaba ideas, listado de materiales e inspiración para nuevos objetos, por lo que anotó en ese pequeño cuadernillo lugares que visitar, una herrería, librerías y diversos lugares repletos de luchadores, soldados y otros marines, ver distintos tipos de armas y distintos tipos de personas le ayudaría a tener mejores ideas. Muchos miraban sorprendidos al gran hipopótamo que acompañaba al marine, pero no era algo que le molestara ya que se limitaban a mirar y no hacían daño a su compañero, algo que le aliviaba.
berchanpandared



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#2
Si tuviese la capacidad de entender cómo funcionan todas las aldeas o tuviesemos un registro de su funcionamiento, gobernabilidad y estado creo que todo sería más ordenado y una manera más sencilla de llevar a cabo la función de marine. Pero es algo que puedo considerar sugerir cuando tenga un puesto más de peso.  A pesar de eso me agrada el poder conocer otras islas y sus localidades y saber sus pasares y pesares.

En mi camino encuentro a un pequeño hipopótamo que va cargando cosas como si fuese un medio de transporte, a veces las personas abusan de los animales que dicen considerar como sus compañero de vida o viaje. Pobre pequeño ¿estás cansado verdad? Intento acariciar al pequeño ser con un incentivo por delante un manzana roja solamente para él, se lo merece por su esfuerzo y por ser un pequeño exótico. Podrías darle un poco de descanso ¿no crees? Hablé con bastante seriedad, aunque no me describo como una animalista empedernida, no tolero que abusen de los animales menos cuando son aún unos cachorros.

Me incliné para observar mejor al pequeño amigo y las cargas que traía encima, lo hice sin tocar nada, la invasión de esa manera no es algo propio de mi. Mis ojos se elevaron para encontrar la figura que se supone es el dueño del animal. Notando en primera instancia el color llamativo de su cabello y como es costumbre descendieron directamente a evaluar la forma de sus labios, aunque no captaron el nivel de atención como lo hizo el amiguito. ¿Eres un chico precioso verdad? - Le hice cariño en su cabeza esperando que no se sintiera invadido con mi presencia, lo acaricie y observe uno segundo más y algo en mi expresión cambió un poco drástico para plantarme frente al dueño. No es una herramienta, si no puedes cargarlo tu… - No había enfado notorio ni en mi rostro, ni en mis palabras era más bien una indignación hacia la situación, incomodo para mi vista. Quizás no deberías llevar tantas cosas. - Se supone que el amor con tu compañero debe ser intrinseco e incluso mutuo, y nunca he creído que ellos quisieran ver que cargamos mas cosas que ellos, aunque el peso no esta mal distribuido siento que sigue siendo innecesario cargarlo con cosas. No es de mi incumbencia, pero como marine deberías de mostrar respeto por todas las vidas.
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#3
El joven arquero se encuentra parado junto a su compañero fiel, el que va medianamente cargado totalmente dentro de sus capacidades, igualmente no solía cargarlo demasiado, más bien lo usaba para cuestiones de cargas de gran tamaño, no demasiado peso, pero imposible de llevarlo el propio arquero de ninguna manera. El joven estaba anotando unas ideas, posibles lugares a visitar, objetos a forjar o cosas que pudieran ser útiles para su barco y su división. Mientras el joven sargento escribía caminaba tranquilo, habiendo aprendido a poder escribir de forma comprensible caminando, una costumbre que tomó durante sus años aprendiendo a cazar para poder anotar comportamientos animales sin perderles de vista ni perder su rastro. Mientras hacía eso generalmente no atendía a los demás cazadores, pero mayormente en esas situaciones estaba completamente solo pues cada cazador seguía su propia ruta y no molestaban al resto.

Mientras caminaba Rasmussen caminaba junto a él tranquilamente sin molestarle mucho la carga, estando dentro de lo que era capaz de cargar en las pocas veces que el joven lo usaba para ello, siendo la mayoría de la carga comida, tanto para los miembros de la división como para el propio hipopótamo, sin fijarse en lo que decían las personas a su alrededor ni fijarse demasiado en lo que dijeran o como miraran a un marine acompañado de un extraño hipopótamo con un pelaje blanco que lo hace destacar en esta zona del mundo. En un punto la gente parecía dejar de importarle la escena y pasaron a verlo como algo normal. Bertram en un punto dejó de escribir y empezó a rascarse tras la cabeza mientras pensaba en qué lugar visitar primero, mientras se aseguraba de planificarlo todo para mantener a su compañero lo menos cargado posible y llevar él todo el peso posible de sus compras.

En ese momento escuchó unos pasos acercarse a su posición y una voz femenina y suave hablar, pero no a él sino que por sus palabras y la dirección del sonido seguramente se refería a su compañero Rasmussen, quien llevaba una carga leve que solo lo cargaba él por necesidad momentánea de poder entrar en las tiendas sin cargas. Cuando la joven mencionó lo del descanso Bertram dejó de escribir y guardó el cuaderno, girándose a ver una bella joven con un uniforme marine quien parecía molesta con la carga que llevaba Rasmussen, algo que el joven cazador entendía perfectamente pues no era la primera vez que tenía un compañero animal, y vio a muchos maltratar a los suyos viéndolos como simples herramientas. Bertram suspiró y dijo

-Buenas tardes señorita, y a rasgos generales concuerdo en que los animales no son herramientas, y mayormente lo que compro lo cargo yo mismo o empleo objetos con ruedas para tal fin. Hoy sin embargo estaba de paso y aproveché para que mi pequeño amigo pudiera estirar las patas y descansar del viaje en barco donde no podía moverse demasiado. Traté de llevar al carga, pero él mismo me iba quitando las cosas de la mano, aunque si te fijas bien es mayormente comida y no precisamente pesada, sir.-

El joven se acercó con calma a Rasmussen y le acarició la cabeza con suavidad, notando como el animal se sentía a gusto con dos personas dándole cariño y atención, al mismo tiempo que observé a la joven marine, la cual estaba claramente dispuesta a llegar a grandes caminos para defender al animal y con una sonrisa amable y tranquila el pelirrojo dijo

-Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice señorita. Antes de unirme a la marina era cazador y tenía una pequeña manada de lobos como compañeros, y siempre fue un trabajo en equipo en el que ambas partes se protegían y ayudaban, rastreando a la presa, rodeándola y completando el trabajo, dividiendo la carne de forma proporcional acorde a las necesidades de cada uno. Antes de que me vuelva a olvidar presentarme, soy el sargento Bertram Gaufrid, un gusto conocerla.-

El joven sargento realmente se alegra de encontrarse con más marines, eso indica que más gente está del lado del bien y de la justicia en lugar de seguir el egoísta camino de la piratería para simplemente conseguir lo que quieren sin importar las consecuencias y los daños que hacen a los demás. Bertram miró un momento a su compañero, la lista que tenía en la mano y luego a la joven marine que tenía enfrente y rascándose tras la cabeza dijo

-Justo estaba pensando en buscar un sitio donde poder comer y ponerle algo de comer a mi compañero, es hora de su descanso. Si gustas puedes acompañarnos y me cuentas cómo acabaste en la marina y cual es tu visión de lo que es la justicia, sir.-
berchanpandared



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#4
Confieso que en ningún momento aparté la mirada del animal, ni siquiera por educación para ver al marine que comenzó a hablar, claro que no fue por falta de interés, sino porque aún estaba evaluando que la hermosa criatura que tenía enfrente se encontraba bien, tampoco es que sea experta en animales como los doctores esos que los revisan. Su reacción al contacto físico conmigo fue exquisita, se notaba que a final de cuentas es un animal domado o manso y eso era de mi completo agrado. Solo cuando la mano que pertenecía al pelirrojo se posó también sobre el animal respondiendo con una calma natural y de confianza que me dió a entender que tenían algo más que una simple conexión.

Como es costumbre lo escuché sin interrumpir, para mi era excusas a algo que sabe que esta mal, que no sea pesado, que no es siempre y todo eso para mi son simples excusas, es tu compañero no una herramienta de transporte. Lo que sí reconozco es que ha usado un tono bastante tranquilo y dado explicaciones con bastante lógica a una desconocida total que básicamente lo estaba juzgando. Cuando finalmente termina de hablar y el silencio llega a reinar entre nosotros, me tome un instante más para entender la situacion que tenia enfrente.

Puede que se note que no está forzado, pero no me convence que se encuentra siendo usado de esa manera.

Desvié mi mirada hacia Rasmussen una última vez, antes de entender que me encontraba frente a alguien de rango superior a quien estaba regañando como si fuese un igual, debí prestar más atención a su rostro o quizás su ropa. Es una estupidez haber fallado de esa manera en no reconocer a un rango mayor al mio aun si es solo uno.

Ara ara. Soldado Raso Hrókr Viatrix, Señor.

Postura erguida con suma precisión debía de ser impecable y lo fue. Incluso contuve cualquier expresión en mi rostro que denotara sorpresa o incluso frustración hacia mi persona. Registre ese nombre en mi memoria en conjunto con el rostro, algo que no olvidaría nuevamente en mi vida y me quedé ahí esperando a que me diera la indicación necesaria para abandonar la postura rígida.

Aunque suena como una muy buena idea Señor, me temo que por mi comportamiento inicial no sería adecuado comer en vuestra compañía. .

Estos son la clase de errores que mi madre jamás dejaría pasar, debo corregir este fallo en mi manera de actuar y además debo buscar compensar el error cometido con el Sargento y su mascota, más allá de haberlo confundido con un raso, es haberme entrometido en su vida.

Permítame pagar vuestra comida Señor, es una compensación a mi error.
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#5
El joven sargento había dado con una marine que tenía el tipo de carácter que más le agradaba, fiel a sus ideas y que no teme exponer su punto de vista. Muchos sargentos tenían la falsa impresión de tener autoridad total sobre los reclutas por estar un eslabón por encima en la jerarquía, pero en realidad a la hora de organizar tropas y demás, raramente habría un sargento a cargo, normalmente tendría la misma capacidad de decisión en las misiones, pues lo más habitual era que hubiese un contramaestre o comandante organizando las tropas. Bertram acariciaba el pelaje de Rasmussen mientras que con su otra mano se rascaba tras la cabeza en un tic molesto que tenía y a veces le costaba controlar, afortunadamente todavía no le afectó negativamente al no surgir durante una situación delicada o peligrosa, siendo que de hacerlo lo pondría en graves apuros. El joven pelirrojo observaba a su compañera de la marina mientras ella exponía que no le agradaba que estaba siendo usado de esa manera, y no había como hacerla cambiar de opinión ni de hacerla ver que era el propio Rasmussen que insistía en ser de ayuda, casi como si dijera que era la única forma que tenía de ayudar a su compañero.

En el momento que Bertram mencionó su rango en la marina la joven pareció cambiar rápidamente su postura, tomando una postura más firme y recta, la misma que mostró el propio arquero cuando se presentó frente a los superiores en la base G-19 para un entrenamiento contra un marine cuya personalidad no le agradaba para nada al joven pelirrojo, un carácter altanero y narcisista seguramente debido a que su familia impedía que realmente enfrentara dificultades por su influencia en la isla. Eso lo protegía si permanecía allí, pero si era enviado a otro lado su familia no era tan poderosa como para que lo pudiera proteger fuera de esa isla. La joven se presentó como la soldado raso Hrókr Viatrix, llamando señor a Bertram, algo que el joven aun no había experimentado desde que ascendió a sargento. En respuesta a la oferta la joven creía que debido a su comportamiento inicial no sería adecuado que comiera en compañía de un superior al que regañó y se ofreció a pagar por la comida.

-Trehehehehe, descansa soldado, si hasta el momento no dije nada al respecto y la invité a acompañarme indica que no me ha molestado lo que dijo. De hecho, prefiero que los soldados tengan confianza en sí mismos para exponer sus ideas frente a otros, mi rango no hace que mi punto de vista sea absoluto, sir. Como dije mi visión de como tratar a nuestros compañeros animales es idéntico al suyo, no me agradan los que los ven como simples herramientas. Además, personalmente disfrutaría de algo de compañía mientras como, también podríamos hablar más cómodamente sobre nuestra visión de la justicia y lo que nos llevó a tomar el camino de la marina.-

Tras esa respuesta del sargento, el arquero pudo ver como Rasmussen frotaba su cabeza suavemente en el brazo de Viatrix a lo que el joven pelirrojo sonrió y dijo

-Creo que él también quiere que vengas con nosotros.-
berchanpandared



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#6
El contacto con el pequeño no tan pequeño animal me tomó por sopresa no suelo acostumbrarme a esa clase de comunicación. No quiere que se malinterprete su reacción como una especie de desinteres, porque hasta ahora ha demostrado lo contrario y me gustaría que siguiera de esa forma, me ha salido de forma natural. Reconozco que la presión sutil y cálida del pelaje de Rasmussen contra mi brazo es un elemento bastante imprevisto, a pesar de ello mi rostro permanecio como una mascara de marfil y una expresión imperturbable; sin embargo, ese pequeño ser peludo me llena de empatía que claramente me niego a demostrar, así que no lo aparte, al contrario mis ojos registraron cada parte del amiguito nuevo que he hecho, y luego registrando al sargento pelirrojo.

Las palabras de Bertram no ocupan la tonalidad que suelen tener los cargos mas alto, hasta ahora me he encontrado con algunos que utilizan su rango como un absoluto y que la jerarquía debe respetarse incluso más cuando se trata de exponer ideas, ahora no quiero imaginar como habría sido tomado mi descaro de haber regañado a un superior de la manera en que lo hice. En mi cabeza revoloteaban una serie de ideas bastante severas, castigos más que merecidos. Y no tendría derecho a reclamo alguno, además tampoco reclamaría considerando que para mi el orden, la estructura y jerarquía son una sintonía perfecta y lo que hice no encaja en nada de eso.

Con una frugalidad inquietante, ajuste mis guantes antes de romper ligeramente mi postura perfecta de respeto delante del sargento, dejando escapar algo de relajo que estaba necesitando.

Ara, ara, parece que su compañero posee un método de persuasión demasiado cálido, suave y esponjoso y demasiado difícil de ignorar.

No puedo, ni tampoco quiero pasar a llevar a ningún superior negándome de forma rotunda a una invitación de su parte, pero no se si esta bien visto que acepte de esta manera, y más si lo he tratado bastante mal al inicio. Debía reivindicarme cuanto antes y que mejor hacerlo invitando la comida, solo espero que no sea demasiado.

Si mi falta de decoro inicial no ha sido una completa falta de respeto a su autoridad, aceptaré su invitación, señor.

¿Verguenza? ¿de cuando es que me dejo influenciar por esa clase de emociones superficiales? Fije en el chico una mirada un poco más sumisa que las anteriores, es extraño que me sienta tan avergonzada por faltarle el respeto. Compartir con otros reclutas me esta dañando en la emocionalidad.

Insisto en que por favor me permita pagar la comida, y que las bebidas también corran por mi cuenta.

Dicho esto, extendí los dedos de mi mano enguantada con extrema delicadeza, rozando apenas la parte posterior de la oreja de Rasmussen en un gesto casi imperceptible de aprobación, antes de indicarle al sargento, con una leve inclinación de cabeza, que estaba lista para proceder hacia el comedor.
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#7
El joven pelirrojo mantenía una postura natural, relajada y completamente distante de su postura en momentos en los que tiene que hacer valer su cargo entre los reclutas, aunque siendo un simple sargento no es que tuviera mucha más autoridad que los reclutas. Los ojos rojos de Bertram se fijaban en la joven y en la forma en la que interactuaba con Rasmussen hizo que una leve sonrisa se esbozara en el rostro del sargento, quien hacía tiempo quería parar a comer algo preparado por un cocinero y no la comida de viaje que acostumbraba llevar en esos momentos al no saber cocinar y no contar con un cocinero a bordo para que preparara algo de comer con más detalles que el valor nutritivo. Sí, la comida en conserva, las barras de proteínas y demás cubrían las necesidades básicas, no eran algo que uno dijera le gustaba comer, solo lo hacía por necesidad y porque debía tener energía suficiente para llevar a cabo su deber.

Bertram conoció a algunos sargentos, tenientes y contramaestres durante su tiempo en la marina y pudo ver que su actitud hacia los marines de cargos inferiores, algunos los trataban con neutralidad, otros lo hacían con más cercanía y otros les hablaban con un tono y una actitud prepotente y arrogante, siendo que el que más destacaba en ese último grupo era uno que conoció cuando era un simple recluta, antes de su traslado al South Blue y en la primera base marine en la que se trasladó desde su isla natal en el East. El pelirrojo estaba demasiado acostumbrado a gente que creía que por tener un cargo superior su palabra era ley y que lo que decían era cierto, pero ese tipo de pensamiento cerrado y ofuscado era propio de sujetos que carecían de una parte importante de la razón, la crítica además de una cualidad que para él demostraba los que eran realmente propensos a marcar la diferencia, humildad y la consciencia de que no podían saberlo todo.

El propio arquero era bastante ducho en algunos temas, como lo era el tiro con arco y la fabricación de determinados objetos, entre ellos armas y otras cosas, pero si le hablaban de cocina, medicina o el uso de la espada estaba más perdido que un pollo sin cabeza. La joven por fin parecía relajarse, seguramente debido a la presencia de Rasmussen, quien tenía esa facilidad para tranquilizar a la gente y hacer que el ambiente se notara menos tenso y serio, pasando a uno más relajado y cercano.

-Trehehehehe, Rasmussen tiene ese efecto en la mayoría de personas, su presencia los relaja y hace que tengan una perspectiva más calmada y menos seria de las cosas. Las pocas veces que alguien intentó pasarse de listo acabó arrestado, sir.-

Al final la joven parecía aceptar la invitación a comer, aunque seguía manteniendo un formato demasiado formal al dirigirse al pelirrojo que estaba más acostumbrado a tratar de forma más informal y cercana a los demás, sin importar el cargo, pues para él era la forma más eficiente de lograr una buena coordinación y cooperación. El joven sargento percibió el cambio en su postura y en su actitud, más relajada y una mirada menos desafiante, aunque lo que percibió de la mirada no era tampoco lo que buscaba. La joven insistía en pagar ella la comida y las bebidas, y el pelirrojo se rascaba tras la cabeza mientras escuchaba a la recluta, buscando la forma de hacerla entender que no era necesario hacer eso, que de hecho se ganó la invitación por demostrar ser fiel a sus principios y tener un carácter que le respalda.

El joven cazador suspiró y empezó a caminar diciendo

-Me alegra que hayas aceptado y te hayas relajado un poco, pero insisto en que no es necesario un trato tan formal sir. Háblame con confianza y tranquilidad, que yo tenga un cargo superior solo indica que llevo algo más de tiempo, pues tampoco es un cargo que conlleve mucho trabajo ni requiera muchos méritos, además para mí el hablar con cercanía y confianza es la forma más eficiente de que haya cooperación y se sigan las indicaciones de forma rápida, mediante respeto y no miedo. Respecto a lo de pagar, cederé y aceptaré que invites a una ronda de bebidas, pero insisto en pagar la comida ya que fue idea mía, además de que por cargo me pagan más y no me pesará tanto. Si insistes en buscar una forma de compensar tus palabras de antes, algo innecesario pues me agrada la gente capaz de exponer lo que piensan con tanta confianza y de forma educada pero precisa, puedes ayudarme a encontrar algún lugar donde podamos comer y que tengan un lugar donde poder ponerle la comida a Rasmussen.-

El joven empezó a adentrarse en la ciudad, acompañado de su compañero y amigo peludo y la joven recluta, a quien esperaba conocer más y hacerse amigo de ella también, a pesar de la diferencia de rangos la veía como una persona con la que se podría llevar muy bien.
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