Estrella Fugaz - [Priv Jesse / Pasado]
#11
Jesse estaba completamente seguro de que me atraparía si volvía a tropezar. Sin querer, un leve rubor comenzó a teñir mis mejillas, producto de la vergüenza de mis acciones, En ese instante cuando él flexiono su brazo, pude notar su musculatura haciendo que mi sonrojo se intensificara aún más, ahora que lo observaba con detalle, su cuerpo estaba perfectamente tonificado: Sus pectorales firmes, sus brazos definidos, cada tramo de piel que reflejaba una buena rutina –Que hombre…-Confese en voz baja, con el rostro encendido, daba gracias al cielo al ser de noche, si no, seria muy obvia. Ese pequeño fetiche solo me daba problemas.

Por alguna razón, el ambiente pareció cambiar sutilmente, tal vez eran sus palabras, su mirada o quizás era yo misma con estos sentimientos a flor de piel, mi mente no paraba de maquinar lo indecente, las ganas de apretar esos trozos de carne, sacudí ligeramente mi cabeza mientras me enfocaba en sus palabras.  Jesse ya tenia como objetivo a corto plazo, alcanzar mi vestido para así poder regresar a casa, sin querer lleve las mangas de su camisa y olfatee su aroma, seguía siendo el mismo de siempre, sonreí levemente mientras lo observaba con cierta burla –Sigues oliendo igual…abuelito—Rei levemente para ver como se flexionaba contra el árbol.

Está bien…pero agárrame bien…-Susurre tras acercarme a él, al verlo inclinado de esa forma, apoye mis manos sobre sus hombros, percibiendo la firmeza de su cuerpo bajo mis dedos. Era una sensación extrañamente reconfortante, casi como hechizante o hipnótica. Mis manos se deslizaron con cuidado a lo largo de sus hombros mientras soltaba un leve suspiro. Sin hacerle esperar, flexione las rodillas y con algo de torpeza, me impulse para subirme, acomodando ambos muslos sobre sus hombros esperando ser recibida. Por instinto lleve mis manos a su cabeza, mis dedos se hundieron suavemente entre su cabello –Es suave…-- Murmuré en voz alta, algo sorprendida mientras lo acariciaba con curiosidad, mismo motivo que me llevo a inclinarme un poco hacia adelante pero el movimiento me hizo perder el equilibrio por un instante, Evidentemente reaccione rápido, aferrándome a su cabello con mas fuerza, tirando ligeramente de su cabeza.

Perdoname…--Me disculpe de inmediato, sintiendo como el calor volvía a subir a mis mejillas, pero en medio del movimiento, la tela de la camisa se levanto un poco mas de lo esperado, dejando su cabeza atrapada por un instante bajo dicha prenda. Mis respiración se corto y mi rubor se intensifico –Espera…-- Dije nerviosa intentando sacar su cabeza de la camisa, realmente era muy idiota.
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#12
Puedo escuchar las palabras de la pelirroja acerca de su olor y una sonrisa se dibujó en su rostro, dudaba que oliese igual a cuando era un niño… Aunque no lo descartaba… ¿El olor de una persona cambiaba a lo largo de los años? Y lo de abuelito… Aquello hizo que la mirase, pero simplemente negó con la cabeza sonriente. Solo se llevaban seis años, pero claro, cuando era pequeña, verle a él con catorce años debía ser una diferencia enorme. 

Cuando las cosas se vuelven intensas lo hacen de golpe sin apenas dejarte reaccionar, fue el notar los muslos de joven sobre sus muslos cuando se dio cuenta de quizás lo precipitado de su idea, prácticamente lo único que cubría su cuerpo era dos trozos de telas que seguramente no eran lo suficientemente gruesos, sus muslos se notaron suaves sobre sus hombros y él tenía que agarrarlos para evitar que la chica cayera. Así lo hizo pero no pudo evitar pensar que en otras situaciones en las los muslos de ella estarían sobre sus hombros no eran ni de lejos tan inocentes como esa… Pero tenía que centrarse.

Ella hizo una mención sobre su cabello diciendo que era suave, ella fijándose en cosas tan inocentes y él pensando barbaridades con Kagura, a la cual conocía desde que era una niña… Pero claro… ¡Es que ya no era una niña! En algún movimiento ella se desestabilizó y le tiró del pelo para tratar de agarrarse, no podía culparla, pero le dolió.

– ¡Cuidado! ¿¡No querrás una doble desgracia en mi!? Tuerto y calvo. – Era una broma, claramente por un tirón de pelos, por muy fuerte que pudiera ser, no se iba a quedar calvo, pero también trataba de aliviar tensiones.

Pero antes de que las cosas se calmaran, volvieron a volverse tensas, la camisa que le había prestado se alzó y acabó atrapando la cabeza de Jesse, en un primer momento no le dio importancia, pero noto como en ese momento su cabeza se presionaba un poco contra el vientre de la joven, además de notar la prenda de su parte inferior contra su nuca. Aquello estaba lejos de ser una situación inocente, o bueno, más bien, era una situación inocente que estaba a punto de dejar de serlo.

Sus manos se aferraron a los muslos de ella tratando de mantenerla sobre él, pero lo cierto es que ahora estaba muy lejos de estar tranquilo, se podía decir que estaba algo tenso, no obstante quería esforzarse para que no se complicará la situación.

Como no podía sujetarse al árbol por que sus manos estaban sujetos en los hombros de Kagura y notaba como ella se movía para tratar de sacar la camisa de la cabeza de Jesse, por lo que perdió el equilibrio y noto como sus movimientos le derribaban, eso si, hizo todo lo posible para que ella cayera sobre él…

¡Las cosas se complicaban cuando menos lo esperabas!
#13
Las cosas se complicaron mas de lo que había previsto. Basto un solo descuido de mi parte para que la situación diera un giro tan abrupto, casi violento e inesperado. Aunque él insistía con total seguridad que nada pasaría, que todo estaría bajo control. La realidad comenzaba a desmoronarse frente a nosotros. Mis movimientos torpes, ocasionaron todo este desastre. Cerré los con fuerza en el instante en que sentí como el equilibrio se desvanece por completo, como si el mundo se inclinara bajo sus pies. A pesar de que antes me salvo de un golpe severo, era mas que seguro que ahora si cayéramos sobre el suelo.


Esperaba un golpe brusco y seco, pero la realidad fue distinta. La caída termino siendo sorprendentemente suave, como si algo o alguien hubiera amortiguado el golpe en el ultimo instante. Levante la cabeza con cautela, aun aturdida por las emociones recientes, me percate de la situación al instante, Su rostro estaba a escasos centímetros del mío. Mi mano derecha descansaba sobre su pectoral derecho, sintiendo el latido constante bajo mis dedos, mientras la otra se hundía levemente en la tierra húmeda. La confusión me dejo en total silencio, atrapada en ese momento preciso, observándolo de cerca para analizar sus intenciones, como si buscara una respuesta en su rostro.

La luz de la luna apenas se filtraba entre las hojas, dibujando sombras suaves sobre nuestros cuerpos entrelazados. Mi anatomía reposaba sobre el suyo y sin quererlo admitir del todo, aquella posición se sentía peligrosamente familia, como un refugio, mi zona de confort - ¿Cuántas veces más...me vas a salvar?  - Las palabras escaparon de mis labios con un tono que pretendía ser un reproche, Sentí un leve nudo en el pecho, una angustia silenciosa que apretaba mi corazón. Podía contar una por una, todas las veces que me había salvado, desde que éramos pequeños hasta ahora. Eran demasiada y aun así, nunca parecía ser la última.

Lo cierto era, que Jesse irradiaba como una estrella fugaz, una estrella que siempre que lo miraba me concedía un deseo o me daba lo que siempre esperaba, mi corazón latió rápido por un instante, el sentimiento me asusto y sin mas me aparte de él de tal manera que pudiera sentarme libremente sin comprenderme del todo, Tratando de  calmar estas emociones que parecían querer desbordar por alguna razón , no dude en suspirar para volver a levantar la cabeza fijando mi mirada hacia el árbol, directo a la copa del árbol observando como mi vestido se agitaba con el viento y sin evitarlo desvié mi mirada hacia la luna quien parecía ser testigo de toda esta situación.

¿Qué tal si me prestas tu camisa y mañana te la regreso? -Rei con nerviosismo para tratar de aligerar la tensión, ya no quería estar de esta forma -Mañana puedo venir por mi vestido, ¿Así que por ahora, puedo quedármela? – Cuestione sin apartar la mirada de la luna.
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#14
Por fortuna consiguió evitar que Kagura se cayese al suelo, consiguiendo amortiguar la caída de ella, o eso fue lo que noto justo después de que su espalda chocara con la tierra húmeda de debajo de aquel árbol. Abrió los ojos y se encontró con los de la pelirroja muy cerca de los suyos, ambos rostros se encontraban peligrosamente cercanos, hasta el punto de que Jesse podía notar la respiración de la joven sobre la piel de su cara. Noto una de las manos de la joven sobre uno de sus pectorales, mientras ambas manos del pelirrojo descansaban sobre la cintura de su amiga, como si instintivamente al caer hubiera pretendido evitar que cayera de forma brusca… Y por suerte las cosas no habían salido tan mal.

Las palabras de Kagura le pillaron por sorpresa, pero no por ello se le hicieron molestas, al contrario le dedicó una sonrisa dulce. Una que siempre asociaba a ella y que le salía sin esfuerzo, entonces una de manos que descansaban sobre su cintura se colocaron sobre la mejilla de la muchacha, para acomodarle un mechón de pelo tras la oreja.

– Las veces que sean necesarias para que no sufras... – Respondió sin borrar la sonrisa de su rostro. Aunque entendía que en todos esos años era normal que ella hubiera sufrido en más de una ocasión, era normal, él también, pero si podía evitar que lo hiciera, lo haría.

Notó cómo de forma brusca ella se apartó de él y tomó asiento mientras alzaba la mirada hacia su vestido que parecía haberse reído de ellos y provocar una escena tan íntima, una escena que había que el corazón de Jesse se acelerará hasta el punto de no haberle importado que aquel acercamiento hubiera sido mucho más íntimo… Pero cuando miraba a la joven, en el fondo, aún podía ver a esa niña asustada que necesitaba ayuda… Por eso, tal vez, habría sido un error dar un paso más allá. Y no es que él no sintiera nada al respecto, claro que sentía, pero por encima de todo estaba el respetar el espacio de Kagura. No quería estropearlo todo por un impulso, por algo que, tal vez, ella no sentía.

Entonces nuevamente las palabras de la chica llegaron a sus oídos, esbozo nuevamente una sonrisa, y se incorporó quedando al lado de ella, mientras de forma amigable rodeaba con sus brazos los hombros de ella.

– Sabes que no puedo negarte nada, siempre he accedido a tus peticiones y, esta vez, no iba a ser diferente. – Dijo, mirando hacia donde ella también miraba.

No era un mal final para un reencuentro diez años después, aunque esperaba que realmente fuera como ella decía y se pudieran ver al día siguiente. Eso era lo que esperaba… Y en el fondo también deseaba. Hasta el momento en que sus ojos se encontraron no se había dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos…

Caprichoso era el destino, cuanto menos… Pero en esta ocasión se alegraba de que hubiera ocurrido así, si, sin duda… Era lo mejor…
#15
Jesse me daba una tranquilidad que no podría descifrar del todo, los sentimientos que desbordaban cada vez que pensaba en él me hacían dudar e incluso me confundía, me abrumaba de alguna forma y hasta cierta forma me frustraba, no estaba acostumbrada a ello. Ante mis peticiones fue totalmente amable, accedió sin poner resistencia alguna y con una sonrisa cuya amabilidad era totalmente ambigua, desvié el perfil para verle de una forma inquietad, entonces recordé que no era la primera vez que sentía algo así, recordé mi forma de ser cuando estaba con Jesse, mi yo del pasado parecía rondar en mi cabeza trayendo uno a uno esos recuerdos tan infantiles.

Cuando éramos pequeños, creía que eras una estrella jaja -Confese de repente mientras comenzaba a sincerarme más, como si abriera un cofre que estuviera cerrado durante años -Siempre me protegías y eras mi cómplice en muchas jugarretas – la forma en como cada recuerdo figuraba, era totalmente inocente y puro, una mezcla de alegría que me trasmitía paz con solo recordar como nos reíamos, una mesa en donde solía comer con Jesse y mi hermano mayor, no había preocupaciones algunas, simplemente éramos niños tratando de alcanzar el mundo con juegos de fantasía.

En aquel entonces decía que me quería quedar para siempre con esa estrella – A pesar de que lo confese de una forma tan directa, mi mirada vacilo un poco hacia el suelo mientras los recuerdo que parecían llenos de paz, comenzaron a mancharse, el día de la muerte de mi padre, la muerte de mi madre y el abandono de mi hermano, todo comenzaba a danzar como un libro de paginas negras. Sonreí amargamente y sin mas levante el rostro para verle a los ojos -Pero ya no soy esa niña y tampoco puedo seguir esperando que una estrella me salve todo el tiempo – la realidad era dura, pero necesitaba ser clara conmigo misma.

Realmente estaba feliz por volverme a encontrar a Jesse, parte de mi estaba aliviada porque se encontraba bien, pero debía saber que delante de él ya no se encontraba Kagura o como me solía decir, Kagurita. Mi mundo cambio drásticamente de la noche a la mañana, sufrí soledad, a veces hambre y otras veces enfermedades, he sobrevivido a mi propia manera y reí amargamente -Mi único sueño es ser un gran Marine, todo lo demás quedara atrás, los recuerdos y los sentimientos tambien- decía tras volver a ver hacia la luna, quería que comprendiera que ya no podía ser la misma chica frágil, ¿Por qué este cambio de humor o actitud?, la respuesta era sencilla: sentía que podía quedarme estancada de nuevo, ahora era diferente totalmente, no solo en físico también en mente, además de ser mujer, mi frágil corazón debía mantenerse cerrado hasta conseguir mis metas.

Asi que…-Volvi a sonreí para verle totalmente a los ojos con cierta seguridad -Comencemos desde cero, Soy Kagura.
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#16
Realmente era muy tierno por parte de ella reconocer como lo veía cuando era pequeña, nunca se habría imaginado que ella lo viera de esa forma, aunque pensándolo bien los niños siempre tenían una percepción del mundo mucho mejor que la de los adultos, el problema, era precisamente ese, que crecías (a veces ni hacía falta crecer) y te dabas cuenta de que el mundo estaba podrido y solo unas pocas personas merecían la pena de verdad.

Cuando le dijo que de pequeña decía que quería quedarse con esa estrella, Jesse esbozo una sonrisa leve, pero su mirada se nublo durante un momento, probablemente podría haberse quedado más tiempo a su lado si su madre no hubiera muerto, le había dejado aquella carta, pero… Sentía que tal vez no había sido suficiente.

– Ya te lo digo, te seguiría salvando si pudiera o quisieras… Aunque supongo que después de diez años queda raro que lo diga. – Se rascó la nuca. – Y supongo que tampoco se trata de pedir permiso para algo como eso. Quizás debería haber ido a buscarte directamente cuando me iba a marchar, en lugar de esconder una dichosa carta. – Bajó la mirada nuevamente al suelo.

Fue entonces cuando escuchó las palabras de la joven en las que afirmaba que su sueño era convertirse en una gran Marine, ¿¡Ella también estaba en la Marina!? Pero había algo en esas palabras que le dieron un poco de mal rollo, dejar los recuerdos y los sentimientos atrás eso era peligroso, por lo que coloco su mano en en el hombro de ella. 

– Los recuerdos y los sentimientos son parte de quienes somos. No dejes que eso te ocurra, tu eres una buena persona, si solo te limitas a cumplir órdenes para escalar en la Marina cuando te quieras dar cuenta tal vez hayas dejado de ser tú... – Tomo su rostro con delicadeza y la miro a los ojos con su único ojo, especialmente cuando dijo la joven de empezar de cero. No, no podía permitir que todo lo que habían vivido de niños quedase en un borrón y cuenta nueva. – Para mi siempre serás Kagurita. – Dijo con firmeza, para después sonreírle. Una sonrisa que se hizo más seductora de lo que pretendía en realidad.

La mano de diestra de Jesse paso de la mejilla de la joven a su nuca, para tirar levemente de ella y estrecharla en un abrazo donde la cara de ella quedaba contra su pecho, quería hacerla ver que él seguía siendo real aunque hubiera estado desaparecido tanto tiempo… Después de todo había tenido una buena razón para haberse marchado de allí.

Solo esperaba que ella aceptara que aquello fuese un reencuentro y no un reinicio.
#17
Sabia que mi sueño tenía sus propias luces y sombras, el clásico altas y bajas, comprendía con claridad lo que Jesse intentaba transmitirme, Pero, aun así, mis ideales habían sido escritos desde la parte más oscura de mi corazón, ¿Fue el dolor quien me impulso a tomar estas decisiones?, las figuras de cada fantasma de mi pasado desfilaban afirmando ese hecho. Suspire ligeramente tras agachar la cabeza hacia mis manos pues podía que tuviera razón, quisiera que mi sueño fuera más sencillo, pero ya conocía los riesgos de este camino, quería replicar, quería expresar miss razones, pero creo que ya era demasiado tarde para ello, yo ya escogí ese camino.

De pronto sentí como unas cálidas manos posarse sobre mis hombros con una gentileza que me abrumo por completo, sacándome de ese mar de recuerdos. Mis orbes azules se clavaron en ese torbellino de esmeralda que trasmitía aquel único ojo. Mas allá de las palabras, parecía comprendo todo y cuando hablo, su voz se sintió como una especie de medicina suave que se filtraba entre las grietas de mi tormento, inquietando mi corazón nuevamente, Entonces sus manos ascendieron hasta mi rostro, sosteniéndolo con una naturalidad tan intima y familiar, afirmo sin dudar que siempre seria su Kagurita, aquellas palabras provocaron que mis facciones se arrugaran levemente en un gesto que parecía reproche, pero en realidad estaba tratando de contener el llanto que amenazaba en romperme en cualquier instante.

Sin darme tiempo de reaccionar, tiró suavemente de mi rostro llevándome contra su pecho, envolviendo entre sus brazos de una manera tan calidad y genuina, fue un gesto que terminó por desarmarme, me deje caer sin oponer más resistencia, ocultando mi rostro entre sus pectorales mientras ignoraba ese pequeño detalle, El silencio y el sonido de la noche comenzó a cargarse con mis sollozos --*sniff sniff*-- En el fondo sabia que era eso lo que mas necesitaba, escuchar que aun podía seguir siendo yo, que podía avanzar sin tener que renunciar a aquellos días felices que todavía vivían dentro de mi. Esta vez no podía retener mis emociones, por primera vez deje salir todas esas lagrimas que había acumulado por tantos años, me consideraba fuerte, inquebrantable y hasta cierta parte testadura. Pero Jesse me conocía desde hace tiempo, lo consideraba como parte de mi familia, ahora podía ser una pieza fundamental en mi vida pero tenia miedo de que lo fuera, atormentada entre las dudas, simplemente me deje llevar por estas ola que parecía querer ahogarme una y otra vez.
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#18
Cuando escuchó las palabras de la joven llorando contra su pecho no pudo evitar volver a sentir ese pellizco de ternura hacia ella, como cuando eran niños, en el fondo siempre había deseado protegerla de todos los males que existieran, aunque era consciente que no siempre se podía proteger a las personas que querías, y tampoco era bueno sobre proteger, pues dejabas a la persona totalmente expuesta cuando no tuviera a alguien a su lado. Por eso, tenía la fe de que Kagura era una chica fuerte, que había salido adelante por sí misma. Aunque todavía cometiera alguna torpeza. Nimiedades como quitarse la ropa en lo alto de un árbol, y dejar el vestido en lo alto de este cual bandera.

– Tranquila. – Le susurro suavemente, mientras su mano diestra acariciaba lentamente el cabello de ella. Perdiéndose durante unos segundos en ese momento, lo suave y sedoso de su cabello, ya casi lo había olvidado.

Sin dejar de acariciar su cabello y sin apartarla de su pecho consideraba cual era la mejor opción de todas en aquel momento, sin duda la idea de escalar de nuevo al árbol a por el vestido estaba descartado, al menos por ahora. Quizás lo mejor era marchar a casa y al día siguiente harían una nueva intentona.

– Kagurita. – Le susurró suavemente. – ¿Te acompaño a casa? Igual deberías descansar, mañana lo intentaremos de nuevo… ¿Vale? – Le dedicó nuevamente una sonrisa.

Quizás si no hubiera pasado tanto tiempo desde la última vez que se vieron la hubiera regañado por dejarse el vestido en lo alto del árbol, o incluso por desnudarse en lugares como esos, pero no, consideraba que no era el momento oportuno, viéndola como estaba sabía que un regañina no era lo que necesitaba.

Separó suavemente el rostro de la joven de sus pectorales, y aún en cuclillas se puso de espaldas a ella y con un gesto de la cabeza le indico que subiera a su espalda, la llevaría a casa como cuando era pequeña y no le molestaba, la chica apenas pesaba nada, lo había comprobado cuando la había cargado esa noche. Ya eran tres veces.

En el fondo sabía que la cargaría siempre que lo necesitara.
#19

Había olvidado lo que significaba ser consolada, como si una coraza de hierro forjada con los años finalmente cedió y se desmorono en cada lagrima, El silencio denso y casi palpable, parecía enfrentarse a mis sollozos librando una batalla silenciosa en la que cada suspiro era una redención. Y aun así permanecimos en ese instante tan eterno y frágil, donde el tiempo dejo de importar y el mundo se redujo a ese pequeño espacio compartido. Sin palabras, sin máscaras, solamente encontrándonos. Poco a poco como si arrancara espinas enterradas en lo mas profundo de mi corazón, sentí que soltaba mis pesares uno a uno, hasta ya no tener mas motivos para seguir llorando, no es como si la herida sanara, pero si logre drenar todo lo que se había acumulado en años.

Cuando finalmente fuimos conscientes de la situación, Jesse poso sus manos con suavidad sobre mis hombros y con un gesto delicado, me aparto de su pecho. Evitando el contacto visual se colocó en cuclillas frente a mí, ofreciéndome su espalda como un refugio, Pronuncio aquel dulce apodo que siempre lograba calmarme y entonces supe que esa noche me llevaría a casa. En ese instante recordé la primera vez que me salvo, era la misma sensación, como si el tiempo estuviera siendo caprichoso a regresarnos en aquel momento, Mis ojos se humedecieron de nuevo y algunas lágrimas empañaron mi vista.

Tragué el nudo en mi garganta conteniendo todo lo que amenazaba con desbordarse y sin dudarlo me subí a su espalda con una familiaridad que hablaba de todo lo que no éramos capaces de decir en voz alta, no sabia que decir solamente asenti con la cabeza mientras mi cabeza descanzaba sobre su hombro derecho. Confundida por todas las emociones que encontre encerrados, durante el camino permanecí en total silencio, pero mis pensamientos rondaron nuevamente, ahora comprendía que el regreso de Jesse era parte del destino, Para mi esta persona era como un hermano mayor, mi mejor amigo, una pieza que siempre estaría a mi lado…pero…¿En el futuro estaría siempre ahí?,  solamente el tiempo lo dirá. En algún punto del camino, me quede dormida sin querer, pero esa noche sentí que regresaba a casa sobre una estrella fugaz.
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#20
No pasó mucho tiempo desde que se inclinó hasta que noto el dulce peso de la joven sobre su espalda, noto el rostro de la joven apoyada en su hombro derecho, había dejado un beso en su mejillas, por qué le inspiraba muchísima ternura, pero lo dejo estar. No era momento para esas cosas, bastante cosas emotivas habían pasado esa noche como para añadir más dramatismo. Pero lo cierto es que por una vez en mucho tiempo se encontraba feliz. Genuinamente feliz, había vuelto a encontrarse con aquella niña.

No era consciente de cuánto la había echado de menos.

Sujetaba las piernas de ella con firmeza para que ella no se cayera de su espalda y de paso también facilitar el caminar con ella. La noche le observaba, y cuando miro a la luna, parecía tener la sensación de que la luna por alguna razón le sonreía. Claro, no era una sonrisa real, pero sí metafórica. Quién estaba sonriendo de verdad era él, y su corazón, habría puesto la mano en el fuego de que su corazón en ese momento estaba sonriendo.

En ese momento noto como ella se quedaba dormida, una sonrisa más suave iluminó su rostro, y en ese momento lo tuvo claro.

“No volveré a abandonarte, Kagurita”

Fue una promesa silenciosa, pero no solo para la muchacha que dormitaba en su espalda, también para sí mismo. El nombre de su espada adquiría un nuevo significado, una nueva promesa. Mantenerse al lado de aquella chica.

En ese momento que la veía dormida, sintió la nueva tentación de dejar un beso en la mejilla, pero no lo hizo, solamente rozó su frente contra la mejilla de la joven en un gesto cariñoso, casi parecía más un gato marcando territorio que una persona dándole afecto a otra, pero el caso es que no quería aprovecha que ella dormía para darle algo que tal vez despierta rechazaría. Él era justo en ese sentido… Aunque se quedaba con las ganas.

Por primera vez era consciente de cuán importante fuera para la chica que la rescatará tantas veces, y él por primera vez, se sentía orgulloso conscientemente de hacerlo.


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