[Fic recolección y fabricación][Presenta Absoluto]Costura en el bosque.
#1
Día 37 de Otoño, Año 17.
07:00, bosque.

El joven artesano de la división 60 de la marina se encuentran en la helada isla de Drum, donde la temperatura más alta sigue siendo inferior a la más baja de donde nació y creció, es casi como vivir sumergido en una bañera de hielo que no se derrite. El joven lleva un abrigo grueso, fabricado en su isla natal a partir de la piel de un oso que él mismo cazó cuando su abuelo le hizo una prueba a los 15 años para comprobar si estaba preparado para cazar en solitario, aprovechando que el oso estaba causando problemas y los vecinos pidieron a los cazadores que se encargaran de él. El joven cazador de la marina se adentra en la isla con un abrigo de caza normal, habiendo dejado el abrigo que llevó a que lo hicieran similar a los abrigos de la marina para evitar problemas con sus superiores si lo usaba durante las misiones en el barco, pues está fuera de servicio y ahora mismo tiene una idea en mente para poder mejorar su desempeño, igual ve que puede algo que ayude a un compañero pues su idea es crear algo capaz de potenciar la destreza de quien lo use, siendo unos guantes que favorecen el agarre haciendo que pueda disparar mejor el arco o su agarre en armas como espadas sea más firme, evitando que se te resbalen y se pueda pelear con mayor soltura y velocidad sin miedo a que la espada se resbale y el ataque se desvíe.
El joven pasó varias horas estudiando diseños, posibilidades y los ítems necesarios, no son guantes pensados para impactar o recibir golpes, están pensados para una tarea específica, siendo un objeto especializado en una tarea que no implica la necesidad de una alta resistencia, pero sí una gran adherencia y que no limite apenas el movimiento individual de los dedos. Solo con eso se elimina el metal como material, no es tan flexible y adaptable como para evitar estorbar los movimientos, y lo que aporta de resistencia no es una característica realmente necesaria para su función, ya que de normal en el caso del pelirrojo no se supone que el enemigo pueda alcanzar a poder golpear sus manos mientras pelea, y en el caso de espadachines por ejemplo, lo más habitual es que usen sus espadas para bloquear, o más bien desviar los ataques enemigos, por lo que igualmente unos guantes resistentes no son del todo necesarios, sino más bien es la espada la que requiere de aguantar los impactos y ser resistente. Tras varios bocetos, ideas descartadas e investigaciones, estudio y cálculos, el joven se decide por un diseño simple, unos guantes ajustados, hechos completamente de cuero por su gran mezcla de resistencia y flexibilidad haciendo que sea para esa idea como lo es el acero para una espada, uno de los mejores materiales existentes. El joven arquero aún recuerda su encuentro con la soldado raso Viatrix y como le regañó por usar a su compañero para cargar, y ciertamente es algo en lo que ella tiene razón, por lo que siempre que puede evitarlo, el joven pelirrojo no usa a su compañero para cargar, sino que solo lo monta cuando el propio Rasmussen le indica que quiere llevarlo.

Los pasos del joven son ligeros, veloces y tan breves que las huellas que va dejando son superficiales, apenas perceptibles para alguien que no se fija o no está acostumbrado a seguir rastros, de hecho apenas duran unos minutos antes de que el viento empuje la nieve suficiente para taparlas de regreso, haciendo que parezca que un no ha pasado nadie por la zona últimamente. El pelo del joven se encuentra recogido en una coleta sencilla y elegante, la cual se agita al viento mientras corre y destaca por encima de su aspecto general, una mirada fija, un abrigo marrón hecho del pelaje de un enorme oso que cazó días después de su cumpleaños, por lo que si es necesario pasar completamente desapercibido suele mantener su pelo escondido bajo un gorro para evitar delatarse. Sus movimientos lo dirigen al bosque cercano a la enorme montaña central de la isla, el lugar más reconocible y estacado de la misma. Su objetivo es claro, conseguir el cuero necesario para dos juegos de guantes, uno para él y otro para entregar a su compañero de división Kibai junto a la espada que ya le tiene preparada y guardada en el barco. Sus ojos observan el entorno al mismo tiempo que mantiene el oído atento a cualquier sonido que indique la presencia de los animales que busca, necesita al menos dos presas para la cantidad de cuero que va a emplear en sus creaciones, además, piensa recolectar toda la carne que pueda para entregarla al mismo Kibai para que la use en preparar buena comida para toda la división. Como cazador sabe que ir de frente a por las criaturas es pésima idea, además de que tiene que tener en cuenta la dirección del viento, velocidad y demás circunstancias ambientales para esconder su presencia de las presas, además de mantenerse fuera de su campo de visión.
Precisamente por eso el joven al llegar a las inmediaciones del bosque se de tiene y toma unas pocas hojas de un arbusto cercano para dejarlas caer y observar hacia donde se mueven. Una vez tiene claro hacia donde sopla el viento, el joven observa la distribución del bosque y los árboles mientras se adentra, investigando todo lo que ven sus ojos, siempre avizores y atentos a los detalles, observan los rastros que dejan todas las criaturas en el bosque, distinguiendo entre unas y otras hasta dar con la que desea, el rastro de los animales que cazó la última vez que necesitó cuero para crear la espada y el cuchillo, aunque ahora le sobra cuero y bastante acero, puede usarlo para luego crear algún objeto que pueda servir de protección para futuras ocasiones, algo que le permita resistir más o reduzca el daño que reciba de alguna manera. Dejando de lado esos planes a futuro, ahora el joven debe centrarse en lo inmediato, buscar a las presas y colocarse en una posición que le permita acabar con ellos con un solo disparo por presa, así ahorra recursos y no evita sufrimiento a sus objetivos, pues como cazador se niega a hacer sufrir a los animales por mucho que los esté cazando.

El joven observa el entorno, los rastros y los sigue, con cautela, calma y siempre colocándose de forma que evite que el viento sople hacia el lugar al que indica el rastro que siga, si lo detectan sus planes se irán inmediatamente al desagüe. El joven marine se mueve por el bosque como si fuera su propio hábitat, su cuerpo aún recordando la época en la que pasaba días enteros en el bosque observando los animales, siguiendo sus presas y preparando el ataque sin hacer ruido ni delatarse. El joven se mueve ágil por el bosque cubierto de nieve, casi parece que no hay obstáculos ni complicaciones, solo un camino que el joven conoce de cuando fue a rescatar a esa familia de un grupo de canallas. El arquero corre y salta por el bosque como un animal más de la zona, solo que al ser consciente de que pueden seguir su rastro, evita dejar demasiadas señales de su ruta, e incluso crea una ruta falsa por si alguien decide seguir a los cazadores para atacarles por sorpresa y robarles cuando están concentrados en su presa.
El joven pelirrojo se mueve veloz por el bosque, esquivando ramas, rocas y otros obstáculos, mientras sus ojos observan el entorno, memorizando también la flora por si luego le comenta a sus compañeros para ver si alguno reconoce alguna hierba que pueda ser útil para algo, cocina o medicina por ejemplo. A ojos de alguien inexperto, el joven marine sería un fantasma o una criatura misteriosa moviéndose en el frondoso y blanco bosque, un ser desconocido lejos de lo que es un humano, sin embargo, aquellos que sean cazadores experimentados o posean una buena capacidad de percibir movimientos y distinguir figuras, sabrían que es una persona moviéndose con soltura y fluidez por una zona complicada. Lo bueno es que el joven cazador eligió una muy buena hora para la cacería, primera hora de la mañana, cuando el sol apenas está apareciendo y la oscuridad lo resguarda, además reduce la cantidad de gente que pueda estar rondando por el bosque para que no espanten a las presas ni acaben siendo posibles daños colaterales de la cacería.
El joven no se detiene, sus ojos moviéndose de un lado a otro, analizando todo lo que le rodea hasta que finalmente ve sus objetivos más adelante, aparentemente se encuentran descansando por lo que el arquero observa la zona y encuentra un árbol perfecto para ser el punto de cacería, subiendo al mismo con una facilidad asombrosa, pero siendo algo natural para él de tanto cazar desde las ramas de los árboles como lugares seguros. Finalmente, tras un par de saltos y unos movimientos suaves sin hacer ruido apenas y agitando levemente las ramas por sus movimientos, el joven tirador se encuentra en posición, sentado en la rama con las piernas colgando una a cada lado de una rama lo suficientemente robusta para aguantar su peso. Desde allí toma dos flechas, dejando una en su boca y otra en la mano derecha, la cual lleva al arco y tensa la cuerda con cuidado y precisión, apuntando al que está más alejado primero, manteniendo la vista fija y la sujeción del arco y la flecha firmes, sin temblores ni variación de dirección. El joven toma aire y suelta la cuerda haciendo que la flecha vuele hacia el cuello de la criatura. Mientras el joven arquero tensa nuevamente la cuerda del arco la flecha atraviesa el cuello del animal segándole la vida de forma inmediata y silenciosa. Tras eso el joven lanza la segunda flecha, acabando con la otra criatura de la misma manera antes de saltar hacia el suelo y caminar hacia los animales, tomando cada uno de ellos para colgarlos en una rama baja y hacer un corte en el cuello con el cuchillo que creó antes y así desangrarlos lentamente.
Mientras se deshace de la sangre de las criaturas el joven saca el cuaderno donde tiene diseñados los guantes y lee con atención para asegurarse de que sabe los pasos que debe seguir para la costura y fabricación de los guantes, hasta lograr tenerlo todo completamente memorizado y no confundirse en el proceso. Finalmente las bestias terminaron de perder por completo la sangre, siendo el momento idóneo para poder despellejarlas y empezar a usar dicha piel para los guantes. El joven arquero se acerca con calma mientras saca un pequeño estuche cuadrado que deja a un lado, donde guarda todo el material que va a necesitar para la fabricación de los utensilios. Una vez lo tiene todo en su sitio se acerca a la primera criatura y, clavando el cuchillo en una zona concreta sobre sus patas, empieza a cortar la piel para separarla de su cuerpo con cuidado de no dañarla, moviendo la mano con lentitud y precisión, sin movimientos apresurados, ni perder el pulso, parece alguien que pasó años despellejando animales y en realidad lo es, parte de su enseñanza como cazador fue aprender a despellejarlos, cortarlos y, como es evidente, que lo mejor es desangrar a los animales antes de empezar a tratarlos.

Tras terminar de sacar la piel del primer animal, una especie de reno, el joven pasa al siguiente, repitiendo el proceso anterior de manera idéntica hasta el más mínimo detalle, solo que en esta ocasión su velocidad es algo superior al ya conocer mejor la anatomía del animal y saber donde la piel se encuentra más pegada al cuerpo, donde tiene que cortar con algo más de fuerza y todas las curvas que tiene el cuerpo del animal. Finalmente el joven tiene ambas pieles en el suelo, lejos del enorme charco de sangre que quedó bajo las bestias, y es entonces que las descuelga. En un inicio iba a llevarse la carne, pero decide primero terminar de hacer los guantes y en función de la situación se tomaría la molestia de tomar algunos trozos de carne o no. El joven se sienta en una raíz cercana con las pieles a su lado y las va cortando con el cuchillo manteniendo totalmente la calma y sus sentidos atentos, la sangre puede atraer depredadores, pero no dudará en dejar que se lleven los cuerpos mientras conserve sus pieles.

Poco a poco la piel va convirtiéndose en distintos tramos, los cuales luego serían unidos de una forma concreta y medida para poder formar los guantes que busca. Al terminar todo el joven artesano toma el estuche y lo abre, sacando lo que parece ser hilo y aguja, pero no parecen ser simples agujas ni simples hilos, el joven toma sus herramientas y empieza a coser, empezando por sus guantes los cuales son el motivo inicial de que decidiera adentrarse en el bosque, busca mejorar su destreza para futuros combates, y una vez los termina comprueba su calidad y la resistencia de las costuras antes de pasar a coser el segundo par, repitiendo el mismo proceso con extrema paciencia y precisión, no por ser una fabricación para otros va a descuidarlos. La única diferencia entre estos guantes y unos que se encuentran en las tiendas que visitó es que la costura está hecha de forma intencional para que los dedos no noten nada entre ellos, será como si no llevaras guantes, pero en realidad te cubren de cortes puntuales por el cuero y de daño por fricción y protegemn el antebrazo al mismo tiempo por su formato, algo útil tanto para espadachines como arqueros por igual. Una vez lo termina todo el joven marine se levanta, recoge todo y observa como algunos depredadores empiezan a buscar los cadáveres mientras se aleja en silencio.

Off
berchanpandared



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#2
✓
Recolección y Fabricación Completada
Materiales:

— Cuero: 200 unidades.


STAFF DE NAKAMA NO MI
  • Se hace la inversión de los 200 de cuero para fabricar:
Imagen arma

Göttliches Können

Creaciones propias
1
Especificaciones

Descripción: Par de guantes de cuero que cubren la mano con una soltura y precisión que a pesar de estar llevandolos el usuario no nota inconveniente alguno al mover ninguna de las articulaciones de las manos, ni la muñeca al adaptarse perfectamente, ni los dedos, tanto individualmente como por separado.
[Aumentan en 5 la Destreza ]


gottliches001
  • Ambas unidades quedan reflejadas en tu inventario 


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