Escape room para marines [Aventura T2] [Joey] [P.R]
#1
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42 de Otoño, Año 17

Un hermoso día se presenta en el casi siempre tranquilo Pueblo Baquella. Nubes se alzan en el resplandeciente cielo de verano, y en aquel día que no se sentía especialmente caluroso, la gente camina tranquila por las calles, aparentemente, sin preocuparse generalmente de absolutamente nada más que de sus propias vidas. 

Los pescadores, tan joviales como de costumbre en esta época del año, saludan con cariño a la gente que conoce, y otros, simplemente, siguen a lo suyo como cada mañana sin preocuparse de lo que pueda venir al día siguiente. 

Todo es normal, todo parece estar bien, ¡y eso es genial! Pero por supuesto, nada de eso significa que los marines puedan descansar. Es precisamente la paz en las calles lo que los debe mantener alerta, pues su objetivo es precisamente conseguir que se mantenga así. Con esa idea en mente, el Sargento Madrick, asignado temporal de turno en el cuartel de la Marina de la isla, hizo llamar a un soldado raso que, como cualquier otro, podría haber sido asignado a cualquier tarea del día a día. Algunos patrullas, otros simplemente hacen guardia, y quizás algunos de ellos más experimentados eran enviados a hacer misiones más interesantes. Hoy no parece ese día para el novato de rubios hilos en el cabello.

—¡Eh, soldado!—Gruñó el marine, quién parecía que a pesar del fantástico día no podía sino sentir las migrañas que sacuden su cabeza cada día, amargado por este trabajo.—Tengo una nueva misión para ti.—Comienza a mover hojas de una enorme lista de documentos que tenía sobre sus manos, entregándole una sola al joven Van Halen.—Una familia de esos que nacen con una barra de pan bajo el brazo ha decidido mudarse a algún sitio más agradable, y han dejado abandonada su casa hace ya unos cuantos meses, pero nos ha llegado el reporte ahora.—Quejándose mientras lo menciona, parece que la negligencia de sus hombres la quiere pagar contigo de alguna forma.—Así que necesito que revises el estado del edificio. Si nadie lo reclama, quizás pueda quedárselo la Marina y venderlo o usarlo para algún otro tipo de situación. No lo sé. Tú sólo...ve y mira que esté todo bien, ¿de acuerdo?

No te da más información. Solo quiere que revises todo de arriba abajo, y...¿ya está? Bueno, parece sencillo, ¿verdad?

Tienes en tus manos una hoja que, entre algunos datos sin importancia de la fecha de abandono del hogar, ha transcurrido una inmensa cantidad de tiempo -nada menos que dos años, una estación y trece días- hasta que por fin la Marina se ha dado cuenta. A juzgar por las dimensiones del lugar, tienen que haberse confundido en algo. La "mansión" es enorme, pero te han mandado a ti solo a revisarla. Bien puedes estar todo el día allí dentro, y probablemente no serías capaz de verlo todo, aunque...tampoco es que tengas opción a negarte. Es tu superior después de todo, así que...¿que otra opción tienes?

Sigues las indicaciones hasta el lugar, y al llegar te sorprende no ver un patio enorme. A las afueras de la ciudad, cercano al acantilado que da a la costa, como si eso verdaderamente importase en una isla como aquella, no compruebas nada más que un terreno descuidado, el cual ni siquiera se puede llamar jardín. Solo se te ocurre que o todo en kilómetros es de su propiedad, o solo la casa lo era. 

Cuando por fin te decides a entras, tardes el tiempo que tardes, notas que todo está especialmente oscuro. Las ventanas están tapiadas, por lo que no llega a acceder casi nada de luz por las mismas, e intentar quitarlos te tomaría un tiempo tan sumamente largo, que esa tarea no se tornaría en más de un día, sino perfectamente semanas. ¿Vas a decidir tratar de apartarlas de verdad, o prefieres avanzar con la oscuridad? 

Ahorras tiempo encendiendo un candelabro que todavía parece ser útil, y te adentras en el interior del edificio, con una pobre y escasa iluminación que no te permite bien reconocer el camino por el que vas. Al poco tiempo, terminas entrando en una sala tras haber cruzado varias puertas, y terminas en una que parece similar a un trastero. Ves algunas escobas, y al mismo tiempo, hay un par de cuadros que no casan para nada con el cuartucho en el que estás. El sitio, por alguna razón, no huele especialmente mal, a pesar de lo dejado del edificio, pero, cuando te paras a pensar...no hay tanto polvo cómo debería haber acumulado en un sitio abandonado por dos años.

¿Por qué?

Para cuando caes en la cuenta, la puerta tras de ti se cierra, casi como si estuviera encantada, pero, ya sea por pura suerte o no, al hacerlo poco después empiezas a prestar verdadera atención a tu alrededor, y es en ese momento cuando comienzas a escuchar unas voces. ¿Estaban ahí antes? No parece que estén cerca, pero sabes que hay varios.

No eres capaz de reconocer cuanto personal hay, pero sabes que no los encontrarás solo por salir a través de esa puerta. 

La pregunta es...¿que harás a continuación? No parece que el edificio esté abandonado tal y como dicen los informes, pero tampoco parece que sean los legítimos dueños del lugar. Después de todo, una familia normal no tapiaría todas las ventanas de ese sitio para que nadie pueda verlos, ¿no es así? Lo único que puedes pensar es en salir de aquí, pero tu vela está a punto de consumirse, y el camino hasta la salida es tan complejo que ni siquiera puedes llegar a recordarlo. ¿Derecha, abajo, recto y planta abajo? Quizás eso sea lo poco que quede en tu cabeza, pero...¿estarás en lo cierto?

léeme
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