29-04-2026, 04:05 PM
Solamente sonrió ante las palabras del médico sobre cómo su madre podría haber sido mejor tratada. La verdad era que siempre fue una paciente de los médicos con más renombre en la isla, su caso no solo era interesante por el estudio sino que también despertaba simpatía en otros, incluso en aquellos que no conocían el porqué y por quien fue abandonada. Vivió la mayor parte de su vida postrada en una cama de hospital, todos decían cuán milagroso y admirable fue que pudiera siquiera dar a luz con su estado de salud. Cuando Uker nació, cuando creció sin sufrir nunca una enfermedad, ella le agradecía al mundo por la salud de su hijo. - Si, supongo que si… -. No iba a romper la ilusión de su compañero simplemente contando su vida, pero la verdad era que se hizo mucho por su madre y pocas cosas habían funcionado. Aún así nunca dejó de vivir. amar o luchar, como si no fuera azotada por la vida a diario. - Esperemos que mi hijo pueda heredar mi inmunidad natural, pero confió en que tendrá a su lado al mejor médico que existe -.
Lo dijo de forma casual y sonriendo hacia su compañero, aceptando sus palabras, pero… ¿Alguna vez les había contado de su inmunidad? Les había contado detalles sueltos sobre lo que le pasó a su pueblo, sobre todo para que entiendan su motivación y su objetivo, pero nunca se había detenido a explicar que él nunca sufrió ni una sola enfermedad en su vida.
Ahora que lo pensaba, tal vez hubiera sido importante contar eso
- Bien, ya arruinaron mi emoción -. La mink habló, cortando cualquier pensamiento que pudiera estar teniendo el cocinero. - Aceptaré tu oferta siempre y cuando luches solo -. El trato se había cerrado, ambos asintieron y el mapache hizo su camino hacia quien se había encargado de limpiarlo. - Pues, eso parece, aún estoy más sorprendido de que lo aceptes, pensé que la idea de tener pelos por todos lados no sería algo de tu agrado -. Pero parecía llevarse bien con el animal, así que no tendrían problemas si decidía seguirlos.
- ¿Nombre? -. La mujer miró al doctor, extrañada con su pregunta. - No tengo uno, llámenme como quieran -. Para Uker fue algo sorprendente durante unos segundos, pero luego reacomodó sus ideas. Esa “vestimenta”, si era posible llamarla así, su actitud, también dijo que cuidaba esta zona de la isla. Ahora que se ponía a pensarlo, era más como una bestia salvaje a la que dios le había otorgado la capacidad de hablar más que una persona que vivió en sociedad. Tendría algo de sentido que no tenga un nombre, tal vez. - Eh… No sabría cómo llamarte a ti -. Tras decir eso, se acercó a Kiyoshi, quien aún sostenía al animal en sus manos. - En cuanto a este pequeñín… ¿Qué tal…? Musashi -. Al mencionar el nombre, fue como si de pronto hubiera encontrado ese momento Eureka que se da a veces. Para él no era un mal nombre, aunque tal vez su compañero tenía otras ideas.
- Parece que les agrada estar con ustedes -. Dijo la mujer sin nombre mientras observaba al animal. - Mientras no le hagan daño permitiré que se vaya con ustedes si así lo desea, pero si vuelve por estos lugares con algún daño sabré a quienes tengo que buscar -. No estaba enfadada, pero sus palabras fueron una clara amenaza por la seguridad del pequeño mapache.
No hicieron falta muchas despedidas, Uker iba a verla dentro de poco de igual manera y ellos debían emprender su camino de vuelta al barco antes de que la noche los atrape por esos lugares. - Bueno, eso no salió como esperaba -. Dijo Uker, mientras recogía la bolsa que antes habían dejado tirada por culpa del ataque de la extraña. - Gracias por la ayuda, lo siento por mi mala suerte -. Ofreció su mano hacia el médico, dejando que le entregara su bolsa y que sea Uker quien lleve ambas, pues el cachorro parecía muy cómodo en brazos del médico.
- Escucha, siento que mi apellido les traiga problemas -. Y antes de que Maeda pueda decir algo más, él se adelantó. - No conozco a ese tipo del que ella hablaba, simplemente supuse que se trataba de mi abuelo al ver las coincidencias, pero… -. No detuvo su paso para hablar, aunque como siempre se mantenía cerca del médico por si acaso. - No creo que él me conozca, ni que me esté buscando. Que nos lo encontremos es casi imposible, pero si existe la posibilidad de que sea un problema a futuro… Me encargaré, así que no se preocupen -.
Difícil no hacerlo, viendo como no había podido siquiera enfrentar en condiciones a alguien que ese hombre ya había vencido.
Lo dijo de forma casual y sonriendo hacia su compañero, aceptando sus palabras, pero… ¿Alguna vez les había contado de su inmunidad? Les había contado detalles sueltos sobre lo que le pasó a su pueblo, sobre todo para que entiendan su motivación y su objetivo, pero nunca se había detenido a explicar que él nunca sufrió ni una sola enfermedad en su vida.
Ahora que lo pensaba, tal vez hubiera sido importante contar eso
- Bien, ya arruinaron mi emoción -. La mink habló, cortando cualquier pensamiento que pudiera estar teniendo el cocinero. - Aceptaré tu oferta siempre y cuando luches solo -. El trato se había cerrado, ambos asintieron y el mapache hizo su camino hacia quien se había encargado de limpiarlo. - Pues, eso parece, aún estoy más sorprendido de que lo aceptes, pensé que la idea de tener pelos por todos lados no sería algo de tu agrado -. Pero parecía llevarse bien con el animal, así que no tendrían problemas si decidía seguirlos.
- ¿Nombre? -. La mujer miró al doctor, extrañada con su pregunta. - No tengo uno, llámenme como quieran -. Para Uker fue algo sorprendente durante unos segundos, pero luego reacomodó sus ideas. Esa “vestimenta”, si era posible llamarla así, su actitud, también dijo que cuidaba esta zona de la isla. Ahora que se ponía a pensarlo, era más como una bestia salvaje a la que dios le había otorgado la capacidad de hablar más que una persona que vivió en sociedad. Tendría algo de sentido que no tenga un nombre, tal vez. - Eh… No sabría cómo llamarte a ti -. Tras decir eso, se acercó a Kiyoshi, quien aún sostenía al animal en sus manos. - En cuanto a este pequeñín… ¿Qué tal…? Musashi -. Al mencionar el nombre, fue como si de pronto hubiera encontrado ese momento Eureka que se da a veces. Para él no era un mal nombre, aunque tal vez su compañero tenía otras ideas.
- Parece que les agrada estar con ustedes -. Dijo la mujer sin nombre mientras observaba al animal. - Mientras no le hagan daño permitiré que se vaya con ustedes si así lo desea, pero si vuelve por estos lugares con algún daño sabré a quienes tengo que buscar -. No estaba enfadada, pero sus palabras fueron una clara amenaza por la seguridad del pequeño mapache.
No hicieron falta muchas despedidas, Uker iba a verla dentro de poco de igual manera y ellos debían emprender su camino de vuelta al barco antes de que la noche los atrape por esos lugares. - Bueno, eso no salió como esperaba -. Dijo Uker, mientras recogía la bolsa que antes habían dejado tirada por culpa del ataque de la extraña. - Gracias por la ayuda, lo siento por mi mala suerte -. Ofreció su mano hacia el médico, dejando que le entregara su bolsa y que sea Uker quien lleve ambas, pues el cachorro parecía muy cómodo en brazos del médico.
- Escucha, siento que mi apellido les traiga problemas -. Y antes de que Maeda pueda decir algo más, él se adelantó. - No conozco a ese tipo del que ella hablaba, simplemente supuse que se trataba de mi abuelo al ver las coincidencias, pero… -. No detuvo su paso para hablar, aunque como siempre se mantenía cerca del médico por si acaso. - No creo que él me conozca, ni que me esté buscando. Que nos lo encontremos es casi imposible, pero si existe la posibilidad de que sea un problema a futuro… Me encargaré, así que no se preocupen -.
Difícil no hacerlo, viendo como no había podido siquiera enfrentar en condiciones a alguien que ese hombre ya había vencido.

![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)