Sosiego | P.R.
#1
Isla Kyodaina [Tercera isla] | Corriente Akai 
Día 38 de otoño
Año 17
14:00hrs | En algún lugar cerca de uno de los ríos.


De todas las islas que fueron recorriendo, por fin habían llegado a una donde la población parecía ser casi nula, era una isla desahitada, algo bastante bueno para calmar la velocidad con la que se habían estado moviendo. Aun eran una tripulación, pero solo eran 2, de alguna forma eso se sentía un tanto diferente, pero tampoco era un pesar par Dharma. Tampoco parecía serlo para quien era su única aliada de momento y la única persona en la que podía confiar. Melly aquella gyojin de singular apariencia, era como una especie de hermana menor y subordinada con unas ansias de poder y gloria que de cierta forma le recordaba a el mismo, claramente con un carácter notablemente diferente al del espadachín.

Por ahora los restantes de los Rakshasa se encontraban, en un momento de paz y tranquilidad, disfrutando de una isla salvaje, era una isla totalmente servida por la ley del mas fuerte. Incluso Dharma y Melly ya tuvieron que tener duelos con diversos animales e incluso cuidarse de algunos de los insectos que parecen a su manera, querer dominar también parte del territorio. Pero aun así eran menos fastidiosos que la personas, que el gobierno, que la marina, que los revolucionarios. No había nada más, aunque de una manera un poco "extraña" si que había alguien en la isla, una sucursal del banco, un banco que Dharma no podía no mostrar interés.

| Melly... al menos aquí no tengo que preocuparme por el periódico | Su tono de voz gravoso, pero de cierta forma tranquilo y relajado, era con el que se dirigía a su nakama.  | Por lo poco que pude enterarme es que esta el banco Goldreich, creo que es tiempo de mostrar un poco de mi rostro donde si importa y no solo en el periódico. | Estirándose lentamente, el corpulento hombre acomodaba sus músculos, quitándose un poco la flojera de encima.  | Así que si no me ves por un rato en un par de días es que fui a checar esa situación... capaz y tenemos nuevo barco si hay alguna buena oferta, los bancos aman los clientes que pagan y que piden... de eso no tengo duda. |

Se encontraban en una pequeña cabaña que habían hecho de forma un tanto artesanal, cortando algunos troncos y palmas. La ventaja es que aquí era todo mas grande de lo normal, sin llegar a ser gigantes, pero si que eran tamaños fuera de lo común. Dharma estaba recargado en una palmera, aprovechando la sombra que esta despedía.  Portaba sus ropaje habituales una camiseta negra ceñida al cuerpo y unos pantalones bastante cómodos de color gris claro. Igual lo bueno es que tenían un rio cercano, de agua sumamente cristalina lo cual saciaba el calor y la sed de manera muy sencilla.
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#2
Afilaba mis dagas dentro de aquella cabaña improvisada que el capitán Dharma y yo habíamos construido con más esfuerzo del que me gustaría admitir. No era precisamente un hogar acogedor, pero al menos nos mantenía lejos del viento, la arena y de cualquier cosa enorme con ganas de convertirnos en cena. La isla a la que habíamos llegado definitivamente no era el mejor destino turístico del Grand Line. Todo aquí parecía exagerado, como si alguien hubiera decidido tomar criaturas normales y hacerlas tres veces más grandes solo para fastidiarme personalmente. Insectos enormes, bestias con demasiados dientes y aves lo suficientemente grandes como para llevarse a alguien distraído.
 
Y sí, más de una vez tuve que pelearme con algunas de esas cosas, no porque quisiera, claro, bueeeeeno, quizá un poquito si, a veces es satisfactorio clavar una daga en algo que claramente se cree demasiado importante. Mis manos se movían con precisión sobre el filo, pasando la piedra con paciencia mientras observaba cómo el metal recuperaba ese brillo limpio que tanto me gusta. Hay algo relajante en ello, casi terapéutico, como si mientras afilo mis dagas también ordenara un poco mi cabeza.
 
Aunque aquí eso dura poco. —Este lugar es horrible, capitán —murmuré, examinando el filo contra la luz. Aun así, no todo había sido terrible, cada criatura que lograba cortar terminaba sirviendo para algo. Carne, pieles, materiales comida para varios días, era irónico, casi parecía que esta maldita isla intentaba matarnos y alimentarnos al mismo tiempo. Guardé una de las dagas y sonreí apenas, tomando la otra y limpiándola con el pañuelo azul que mi mejor amiga Mayra me había dado en la isla rara.
 
—El periódico es peligroso, capitán, valgo veintitrés millones de berries, glup. —Lo dije con una mezcla extraña de orgullo y preocupación, como si todavía no supiera cuál de las dos emociones debía ganar. El capitán parecía completamente decidido a ir a entregar un dinero que debía al banco de Goldreich o algo así. No entendía muy bien los detalles, ni me interesaban demasiado si soy sincera. Lo único que entendí fue lo importante, necesitábamos un barco nuevo y, más importante aún, necesitábamos largarnos de esta isla cuanto antes.
 
Solté un pequeño suspiro y me apresuré a buscar entre mis cosas, dejando a un lado la daga que todavía me faltaba afilar. Revolví mi bolso con rapidez, apartando objetos cuestionables, pequeñas reliquias robadas, monedas sueltas y cosas que honestamente ya ni recordaba haber tomado, hasta encontrarlo, mi pequeño tesoro o al menos una parte de él. Volví hacia el capitán y extendí la mano, depositando varios fajos de berries frente a él. —Capitán, si esto sirve para el nuevo barco, úselo. — era un millón de berries, por eso me dolió físicamente. Lo sentí en el alma, en el pecho, en cada fibra de mi cuerpo cleptómano, mis dedos tardaron un segundo extra en soltar el dinero, como si quisieran arrepentirse por su cuenta. —Es todo lo que tengo —añadí con total naturalidad.
 
Mentira, obviamente era mentira. Me quedaba más, un poco mas, de hecho, pero no podía evitarlo. Mentir me sale tan fácil como respirar, incluso cuando no tiene sentido, incluso cuando es con él, especialmente cuando se trata de dinero. Desvié un poco la mirada, cruzándome de brazos como si nada raro hubiera pasado.—Además, no quiero quedarme atrapada aquí hasta convertirme en una pasa marina o la comida de una gallina gigante. — Hice una pequeña mueca. —Así que considere esto una inversión en mi brillante futuro, capitán bonito, después me lo devuelve, Glup—

Intercambio
[Imagen: Yp0arSh.jpeg]
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#3
Si algo bueno había resultado de haber pasado por ya tres islas del Grand Line, era la confianza que habían generado Melly y Dharma, como si el tiempo mismo y las vivencias les hubieran formado a sin intentarlo ni desearlo un vinculo de compañerismo bastante peculiar, respetando sin afán las curiosidades y excentricidades, que pudieran existir tanto en uno como en el otro. La audaz gyojin siempre tenia una manera de decir las cosas, directa sin titubeos, que le agradaba mucho al espadachín, no tenían que fingir nada, el respeto era mutuo y la comprensión también. Sin embargo a pesar de todo lo sucedido y ahora solo ser dos miembros de la tripulación, si es que pudieran llamarse tripulación, tampoco les afectaba en sobre medida.

Dharma le miraba con atención mientras ella exponía sus sentimientos sobre la isla. | Lo se... no hay nada interesante, solo cazar lo cual no ha sido aburrido Jahjahjah... | Suspiraba tenuemente, su tono de voz grave, si casi siempre parecía serio y frio, esta vez tenia un dejo de tranquilidad | Al menos hemos llegado hasta acá entre sobornando y amenazando mercaderes y mercenarios nos ha ido bien y comida no ha faltado. | Mencionaba el capitán pirata de una casi extinta pero aun ferviente tripulación | Somos pocos ahora mismo... pero se que encontraremos nuevos compañeros mas fuertes... con la ambición necesaria y el poder indiscutible, que hay que tener, para conquistar las islas que se irán aproximando y poder llegar a lo que es llamado el nuevo mundo| 

Al tiempo que Dharma expresaba algunas palabras y pensamientos. También veía como Melly  otorgaba la cantidad de 1 Millón de berries, parecía preocupada por dicho acto. Pero Dharma no hizo mas hincapié en aquello. | Y pensar que tu vales 30 millones, no cabe duda que los cazadores se ponen felices cuando nos ven... pero eso es lo divertido... | Tomaba el dinero y lo guardaba | Entre los dos llegamos casi a los doscientos millones de berries y ahora mismo sufrimos por un par... la vida y el destino es de lo mas peculiar.|

Sus palabras eran simples, tenia cierta cordialidad y amabilidad en ellas, pues su nakama era orgullosamente una guerrera y sobreviviente de la situación vivida en aquella isla tormentosa donde los habían querido esclavizar. Si bien ya habían pasado muchos días de eso, ahora parecían mas fuertes y preparados para lo que viniera | Melly... sin duda alguna eres la Gyojin mas inteligente que conoceré en la vida... esta inversión será bastante util | Dharma decía sin mentir alguna y acomodaba el dinero, poniéndolo en una especie de saco de tela gruesa de colores oscuros, un tipo de bolso que había conseguido en una de las primeras islas del Grand Line.

|¿ Estas lista para ir a cazar un poco más ?| Su sonrisa suave  y seguridad de si misma se esbozaba hacia ella, mientras se ponía cercano a lo que funcionaba como puerta/entrada de esta pequeña pero útil choza. Después de eso Dharma comenzó a caminar hacia las afueras, pues era tiempo de hacer un poco de  "guardia" y limpieza de bichos y depredadores.

OFFROL
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#4
—Mientras pueda seguir robando a tu lado, me irá más que bien, capitán. —Lo dije casi sin pensarlo, con esa naturalidad peligrosa que solo aparece cuando una verdad se me escapa entre tantas mentiras y era cierto, por alguna razón, confiaba plenamente en él. En su fuerza, en su capacidad absurda para abrirse paso a través de cualquier desastre, de cualquier problema, de cualquier situación que normalmente debería acabar mal. Dharma simplemente, seguía adelante, como si el mundo tuviera que adaptarse a él y no al revés, pero no era solo eso, lo más extraño de todo era otra cosa.

Había respetado mis ideales. Mis manías, mis robos, mis rarezas, mi manera cuestionable de existir, nunca intentó cambiarme ni decirme cómo debía actuar, nadie había hecho eso antes, nunca y quizá por eso seguía aquí. Porque es difícil alejarse de alguien que te deja ser exactamente el desastre que eres. Ladeé apenas la cabeza, cruzándome de brazos mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en mi rostro. —Ojalá quien se una a nosotros tenga dinero, así puedo robarle algo al principio, glup. Gygygygy.— La risa salió ligera, casi musical, completamente sincera, porque claro ¿quién demonios piensa en robarle a sus futuros aliados antes siquiera de conocerlos? Yo, sin duda solo yo. Mi cabeza funciona distinto, eso ya lo acepté hace bastante tiempo. Mientras otros piensan en amistad, confianza o trabajo en equipo yo pienso en bolsillos, accesorios y objetos potencialmente valiosos. Es una habilidad, una filosofía de vida, una enfermedad, según algunos, pero bueno cada quien tiene sus talentos, yo solo elegí uno particularmente rentable.

—Cada vez que recuerdo que valgo treinta millones, me entran ganas de entregarme yo misma y cobrar los berries para mí. Gygygygy. — Solté una pequeña carcajada ante mi propia idea, divertida por lo absurda que sonaba aunque, sinceramente, no me parecía tan mala, treinta millones es muchísimo dinero, una cantidad preciosa, hermosa, casi romántica. Claro que jamás funcionaría, era una pena. Soy pirata, no idiota, bueeeno, no del todo. Me balanceé ligeramente sobre mis pies, jugando con una moneda entre los dedos mientras pensaba en ello. Treinta millones significaba algo importante, ya no era una ladrona cualquiera escondiéndose entre callejones o robando frutas en mercados costeros.

Ahora era alguien por quien pagaban y bastante bien, además. —Naaah, pero que ni lo intenten los cazadores, capi. No podrían atraparme ni aunque quisieran.— Lo dije con una confianza descarada, alzando apenas el mentón y honestamente, lo creía, no era solo arrogancia, bueno bueno, bueno, sí, un poco sí, pero también era realista. Entre mi capacidad para desaparecer, mentir, correr, improvisar y causar problemas estratégicamente, atraparme no era precisamente una tarea sencilla. Había sobrevivido sola demasiado tiempo como para caer por algo tan aburrido como un cazarrecompensas. Además, entre mi recompensa y la del capitán, juntos rozábamos una cifra que ya empezaba a sonar peligrosamente seria, casi doscientos millones.

Silbé bajito. —Suena importante cuando lo dices así— Apoyé una mano en mi cintura, sonriendo apenas. —Aunque siendo honestos, tampoco es como si alguien supiera dónde estamos.— Miré alrededor, hacia esa isla olvidada por el sentido común, criaturas enormes, calor insoportable y cero glamour. —Y si lo saben, primero tendrán que sobrevivir a este lugar antes de intentar cobrarnos. — Eso casi me hizo sentir más segura, casi, porque si algo he aprendido, es que siempre aparece alguien con demasiado tiempo libre y malas intenciones. —Que si estoy lista para cortar, apuñalar y cocinar? Gygygygy, claro que si capitan. — Me puse de pie amarrando el pañuelo azul de mi brazo izquierdo y alistando mis dagas. —Vamos a cazar, Dharma-Senchou—
[Imagen: Yp0arSh.jpeg]
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#5
El tono pícaro y la risa musical de su navegante y ladrona personal lograron desarmar por completo la seriedad que Dharma solía cargar sobre los hombros. Verla balancearse sobre sus pies con esa descarada confianza y jugar con una moneda como si el peligro latente de la selva Oki fuera un simple juego de feria, le recordó por qué la quería en su tripulación. Ella era un desastre rentable, una mentirosa profesional que, irónicamente, era la única persona en la que confiaba con absoluta certeza. Esa era parte de la confianza que el espadachín podría pensar que era mutua e incondicional.

| Si te entregas para cobrar tus propios treinta millones, me vería en la penosa obligación de saquear la base de la Marina para sacarte de la celda... y honestamente, qué pereza con este calor y sin barco Jahjahjah |respondió Dharma, dejando escapar una sonrisa de medio lado, una de esas pocas que revelaban su lado más relajado. Los orbes esmeralda del espadachín brillaron con una mezcla de diversión y orgullo al escucharla calcular la recompensa conjunta |. Esta cantidad de dinero... que valemos ahora mismo. Ya dejamos de ser simples nombres en un papel, Melly . Nos estamos volviendo un problema real para el Gobierno y eso suena bastante bien. | Cuando ella se puso de pie, ajustando con decisión el pañuelo azul en su brazo izquierdo y alistando sus dagas con esa chispa letal en la mirada, el ambiente pareció cambiar.

La ladrona caprichosa le cedía el paso a la pirata de los Blues. Escuchar el "Dharma-Senchou" saliendo de sus labios con esa mezcla de burla y respeto fue la señal definitiva. | Me agrada tu energia Melly... pensemos que todo esto es por algo mejor Jahjahja... es un gran dia para hacer todo eso que has dicho... cazar... cortar... suena bien | dijo Dharma, dándose la vuelta para internarse de lleno en la densa y sofocante vegetación .Con pasos firmes pero silenciosos, el oriundo de Wano comenzó a abrirse camino entre las enormes lianas y las veredas vírgenes, manteniendo una mano cerca de la empuñadura de sus espadas. El astro rey golpeaba con fuerza desde lo alto, pero la determinación de la extraña pareja ya se había puesto en marcha. La caza en la selva Oki acababa de comenzar, y el mundo, tarde o temprano, tendría que adaptarse a ellos. 

| Andando... | 
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