Música, dinos y un misterio[Aventura T3 P.R Maria ft Kelvin]
#1
Dia 28 de Verano, Año 17

En la misteriosa y atemporal isla de Little Garden cada día que empieza es una batalla diaria por vivir en un ambiente donde impera la ley más primordial al estar en su mayoría habitada por fauna salvaje y sin apenas rastros de civilización, salvo una rumoreada congregación de gigantes que vive en la isla a su ritmo sin hacer caso al resto del mundo. El sol brilla alto alrededor del mediodía, una hora en la que, la mayoría de los viajeros que se detienen inevitablemente en la isla para que sus log poses puedan cargarse y mostrarles el camino correcto hacia la siguiente isla, se quedan cerca de sus embarcaciones para comer junto a los suyos aunque solo se adentran en la isla si realmente requieren de cazar algo para comer por quedarse sin provisiones o preferir guardar lo que tienen en el barco para cuando vayan a emprender el viaje a la siguiente isla. Los pájaros cantan alegremente, algunos volando, otros a la vista en ramas más expuestas, pero la mayoría es un coro de distintos cantares y tonos escondidos en la espesura del bosque, mezclándose entre sí formando una agradable melodía natural que invita a relajarse. El resto de la isla parece extrañamente pacífica, como si los animales que normalmente plagan la isla estuvieran escondidos o hubieran sido enviados a una zona diferente por algo o alguien.

Ajena al misterio que ronda la isla en el momento una joven de pelo rosado se mueve por la isla, alegre y contenta como un niño yendo a jugar con sus amigos en el parque cerca de su casa. Muchos se preguntarían los motivos de alguien caminar por esa isla sin ir a cazar ni tampoco recolectar comida, pero el motivo es simple, la joven acude a ver a un amigo recién hecho decidiendo ir a su barco a visitarle. Su pelo rosado ondea al viento como una bandera que esparce alegría y felicidad, un baluarte de la diversión y libertad. Casi al mismo tiempo, como si lo hubiese planeado, aunque es pura casualidad, el gigante al que va a visitar la joven decide salir de su barco a buscar algo de reservas para el viaje, siendo consciente de que la mayor causa de muertes en alta mar es precisamente la escasez de provisiones. Ambos se mueven por el bosque con tranquilidad, disfrutando de la harmoniosa melodía de los pájaros, disfrutando de una suave brisa que calma un poco el abrasador calor de la isla, producto de su clima y el volcán que se encuentra en la misma, y se dirigen a puntos diferentes pero curiosamente sus caminos son similares.

Paso a paso sus presencias se van acercando, una joven alegre de una estatura promedio para un humano y un gigante que compite con las criaturas y los árboles de la isla en una competición por ver quien es más alto, finalmente sus pasos los llevan a un punto de la isla, una especie de claro del bosque junto a un lago y una enorme montaña que no parece ser más que eso, una montaña en la isla. La joven lleva más tiempo caminando y se alejó un poco más de su barco, aunque no parece ser el camino que ella misma haya decidido seguir para tal fin habiendo tomado una ruta un tanto más larga de la necesaria, al fin y al cabo su barco no parecía estar demasiado lejos del barco que alberga al gigante. A su izquierda los rayos de sol se reflejan en la cristalina y pura agua del lago, y ahí empieza a percatarse de que pese a ser una fuente de agua potable hay pocos animales cerca, casi como si algo los espantara o provocara que se mantuvieran alejados de la zona, por su parte el gigante está más alejado del agua, aunque igualmente puede verla, pero él ve más fácilmente la montaña y puede ver totalmente la entrada de la misma.

Tras encontrarse, sin tiempo a mucho que puedan hacer, ambos empiezan a escuchar un extraño sonido en el ambiente, un sonido que ninguno de los dos distingue más allá de que parece ser una melodía dulce y cautivadora, casi como si estuviera hecha para controlar a aquellos con poca voluntad propia para sobreponerse al ritmo. Conforme se acercan ambos ven una escena de lo más peculiar, un par de dinosaurios están en la entrada de una cueva con movimientos poco habituales en su especie, casi parece que están bailando y de fondo, mezclados con la melodía se escuchan más gruñidos. De pronto los dos dinosaurios se adentran en la cueva, siguiendo el origen de la melodía como si una fuerza los obligara a ir.


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#2
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Día 28 de Verano.
Año 17.
06:08 a.m.
En algún lugar del mar, Little Garden.

Le costaba conciliar el sueño, desde lo ocurrido con la Valkiria Besada por el Sol todo cambio en su caótica rutina. Durmió al calor de Thrym, en la cubierta del Flush Royal pero despertó antes que saliera el sol. Se quedo viendo el cielo estrellado un buen rato como si cada titilar pudiese darle las respuestas que buscaba. ¿Cuáles? ¿Cómo ser más fuerte para ayudar a sus nakamas? No deseaba volver a pasar por ese escenario de impotencia y frustración, aun sentía que la traiciono al correr lejos del evento gigantesco, aunque en el fondo supiera que… quedarse le habría traído mas problemas a la peliverde.

María se levantó, yendo en sigilo hacia la recamara dónde dormían plácidamente la fracturada Maki, en su cama, y la gran Odeth, la Oni cocinera de la tripulación. Cuando se acerco a revisar señales de fiebre o algún malestar en la valquiria, los ojos ámbar fueron directamente al brazo roto. Una espadachina como su hermana, con esa quebradura podría arruinarle sus habilidades… aunque Hyakinthos comento que no se preocupara, que la fémina estaría bien, quedaría como nueva. Con un beso en la frente a su amada hermana se cambio de ropa, tomo su bolso impermeable metió algunas cosas, y decidió ir a ver el amanecer desde la playa.

06:28 a.m.
En alguna playa, Little Garden.

Saltar del Flush Royal, adentrarse a las frías aguas que rodeaban la isla, resultaba purificante, haciéndola olvidar por esos breves momentos las penas que acongojaban su corazón, los problemas sin respuestas que chillaban en su mente. Se sentó en la arena, chorreando agua, mientras se quitaba las botas blancas y vacíaba el agua. Pocos minutos después el sol empezó a salir, lo que la hizo ensimismarse en la escena de la naturaleza. Saco su Den Den Visual, regalo de Algodón de azúcar, y tomo algunas fotografías para el recuerdo.

La brisa movió su larga cabellera rosada, y cuando finalizo la salida del astro rey, ya estaba completamente seca. Justo la noche anterior, hablo con Einarr, sobre ir a visitarlo. No le dijo exactamente cuándo, pero sabiendo que ahí afuera estaba su amigo alado, y su reciente amigo gigante, decidió que ese momento era AHORA. Pensar en el par la hizo sonreír, considerando a sus nakamas… ellos eran algo misteriosos pero muy buenas personas, lo sabia por los sonrojos de Einarr, y por como Kelvin la ayudo cuando se encontraron con el enano mandón de Howard.

01:17 p.m.
En algún lugar, Little Garden.

Aquella isla nunca dejaba de sorprenderla, todo estaba creado para ser el patio de juego de personas muy grandes, como Thrym, Kelvin o el Iracundo Jaggar. Los grillos en su cabeza empezaron a revolotear, y una sonrisa que se sentía tan ajena en sus labios se apodero de ella. No quería hacer preocupar a sus amigos, no podía mostrar la tristeza que la embargaba cuando llegara al barco azabache; por eso hizo lo que mejor sabia hacer, enterrar bajo llave aunque fuera por unas horas su roto corazón, su destrozado espíritu.

A pesar de todo, el caminar etéreo de la joven se mantenía. Sin dirección ni rumbo fijo, ella seguía sus instintos desorientados, esos mismos la llevaron hasta un lago, no la playa. ¿Estaba perdida? No sería realmente novedad. Recordó como Maki, en una oportunidad, le dijo sobre buscar una mejor vista desde los altos árboles, eso hizo. Se anudo el cabello en un moño desorganizado, se coloco sus guantes, salto con agilidad, trepo como estaba acostumbrada por hacerlo todo el tiempo con Thrym, y llego a la punta. La vista era majestuosa, tanto que saco otra vez su piruleta fotográfica y tomo algunas fotos más. Luego, y contra todo buen juicio, salto al siguiente gran árbol… entonces fue cuando lo vio.

Alto, muy alto.
Pelinegro, muy pelinegro.
¡Kelvin-sama!

La vena traviesa de María la hizo taparse la boca para no hacer ruido, porque una idea cruzo por su mente llena de grillos. ¡Iba a sorprenderlo! Así que, tomando impulso, salto del árbol con todas sus fuerzas hacia aquella mole de 20 metros que pasaba por ahí...

— ¡KELVIN-SAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! — grito cuando sus pies dejaron la rama haciendo un arco en el aire hasta el revolucionario. Lo siguiente que supo la chica es que una enorme mano la capturaba, con la delicadeza que lo imprevisto de la acción otorgaba. María termino dando una vuelta en la palma, por suerte debajo de su suéter overside llevaba un short de licra — ESO FUE UNA ATAJADA 10/10 ¿PUEDO HACERLO OTRA VEZ? POR FAVOOOOOOOOOOOOOOOOOOR — se propuso entre risas, levantándose para buscar la mirada del gigante — ¿A dónde te diriges, Kelvin-sama? Yo quería visitarlos pero me perdí, mi brújula interna esta defectuosa… quizás otras cosas más dentro de mí lo estén también. ¿Esta Fenek contigo? ¿Puedo saludarlo? — indico con emoción, aunque en una parte de su conversación... su voz bajo algunos decibeles, se refería a la depresión que la embargaba desde que sucedió lo de su hermana.

Sin esperar respuestas, y siendo como era, se dejó caer de la mano del gigante hasta el suelo — Oye, sabes que en esta isla hay más gigantes como tu… — empezó a contar, recordando al tipo que ataco a Maki D. Zenin pero algo la detuvo, una melodía dulce y cautivadora — ¿Escuchaste eso? — cuestiono pero la curiosidad en ella fue mayor, así que se encamino a descubrirlo siguiendo el rastro musical. Casi troto hasta detenerse al lado de un gran árbol (a 20 metros de la entrada), lo uso para ocultarse y mirar a escondidas, porque lo que se extendía frente a ellos era una especie de pequeña llanura, o claro.

Los ojos de María se abrieron al ver la escena, un par de lagartijas gigantes dinosaurios entrando a una cueva, pero no de una forma aburrida sino de la más genial nunca antes vista… ¡MOVIENDO EL BOTE! — Kelvin-sama… — lo llamo con voz neutral mientras sus labios formaban una sonrisa pícara — ¿Lo estás viendo, verdad? ¿O solo estoy alucinando? ¿Eres una alucinación también? — volteo a mirarlo para seguido pellizcar su propia mejilla, hubiera sido la de Kelvin pero 20 metros los separaban — … eta bhien... dhuele. Nho ehs alushinashion… — balbuceo hablando al mismo tiempo del pellizo, lo que causo que su dicción saliera de forma inentendible. Los ojos brillaron, ella quería ver a donde iban — … debe seg… — iba a proponer con su habitual alegría: seguirlos, pero algo la detuvo, por su culpa Maki D. Zenin resulto herida, cuando le pidió ir por unos dinos secuestrados…

La sonrisa se borró de sus labios.
No quería ser la culpable de otro nakama herido.

— … debemos dejarlos… tranquilos, si… eso… — el matiz de su voz fue distinto, hasta la postura de su cuerpo; después de todo, tenia ese pequeño gran evento traumático, y aun tenia miedo.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
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#3
Día 28 de Verano.
Año 17.
04:08 a.m.
En algún lugar del mar, Little Garden.

El joven gigante se encuentra en la cubierta del barco, Miðgarðsormr, una negra embarcación que destaca en las aguas costeras de Little Garden. El chico se encuentra mirando las estrellas, como si en ellas leyera el futuro, el camino y el destino. De esas tres cosas, una es totalmente cierta, el grandullón es capaz de leer el camino en las estrellas. Su mirada se fija en esos puntos brillantes que indican los rumbos posibles, los caminos que seguir.

Su arma apoyada en la barandilla de la embarcación mientras el gigante la pule con sumo cuidado, como si fuera un tesoro invaluable, y para él lo es, es uno de los recuerdos de aquellos que le dejaron, uno de los pocos recuerdos de su familia.

En su cintura una petaca de bebida, que seguramente bebería en un rato, ese vicio no lo abandona, ni parece que lo vaya a abandonar en un futuro cercano, ni lejano, es algo con lo que realmente acabará teniendo que vivir.

01:17 p.m.
En algún lugar, Little Garden.

El joven gigante se encuentra en la cubierta del barco, Miðgarðsormr, una negra embarcación que destaca en las aguas costeras de Little Garden. El chico se encuentra mirando las estrellas, como si en ellas leyera el futuro, el camino y el destino. De esas tres cosas, una es totalmente cierta, el grandullón es capaz de leer el camino en las estrellas. Su mirada se fija en esos puntos brillantes que indican los rumbos posibles, los caminos que seguir.

Su arma apoyada en la barandilla de la embarcación mientras el gigante la pule con sumo cuidado, como si fuera un tesoro invaluable, y para él lo es, es uno de los recuerdos de aquellos que le dejaron, uno de los pocos recuerdos de su familia.

En su cintura una petaca de bebida, que seguramente bebería en un rato, ese vicio no lo abandona, ni parece que lo vaya a abandonar en un futuro cercano, ni lejano, es algo con lo que realmente acabará teniendo que vivir.

El grandullón decide internarse en la isla, no ha tenido noticias de Einarr desde que llegaron y se encontró con aquella muchacha en una extraña exploración. El cielo ya despejado de estrellas, pero iluminado por el astro rey, el sol, que ilumina igualmente todo el lugar, dejando a la vista la inmensidad del lugar, la extensión de bosques cuya vegetación es tan grande, sino más, que el propio Kelvin.

Un salto desde el barco. Una inmensa nube de arena se levanta cuando el gigante aterriza en la playa, sin un solo signo de molestia, de incordio o problema. Su capacidad de salto y resistencia a las caídas es realmente admirable. Por fortuna para él, el barco no se encuentra demasiado lejos de la orilla, con lo que ir y volver del barco no es un problema, tampoco un peligro, de caer al mar, sería el fin del juego para el gigante.

Los pasos del gigante son largos, pero calmados, como si no hubiera un reloj que controlara la existencia, como si el tiempo no le preocupara. Realmente no le preocupaba, al menos no demasiado por el momento, tenía tiempo para completar sus metas, además, tenía que dar con Einarr primero, de forma que aprovecharía ese momento para investigar la isla, y de paso, buscar a su camarada explorador.

Sus pasos lo llevan hacia el interior de la isla, cada paso un trecho considerable es abarcado. Su vista abarca todo lo que puede desde la altura en la cual se encuentran sus ojos.

Un grito, un grito cuya voz le resulta conocida, aunque no termina de ubicarla, pero no tiene mucho tiempo para valorar de donde es que conoce la voz, no tiene mucho tiempo porque la muchacha se lanza a lo loco hacia él. Suerte de ella que el gigante es ágil suficiente para tomarla en un gesto de la mano, haciendo que su aterrizaje fuera más ameno que simplemente estamparse contra el suelo.

• Kelvin Smash… • La voz del gigante repite ese deje que tanta manía tiene en repetir. • Tienes suerte de que pudiera atraparte, podrías haberte hecho bastante daño. • Aunque realmente desconoce por completo la capacidad de resistencia de la chica, pero con su tamaño, le parece demasiado delicada.

• Ando buscando a Einarr, hace tiempo que se fue a explorar y no volví a tener información de él… • Responde sobre la primera pregunta. • Sí, siempre viene conmigo, estará en uno de mis bolsillos, durmiendo. • Dice sobre su compañero peludo y pequeño. Seguramente si ella decidiera buscar a Mdofarak, o se fijara en el cuello del gigante, vería el colgante de su madre.

• Los veo, bastante curiosa la forma en la que se mueven, claramente no es algo natural. Seguro tiene algo que ver con esa extraña melodía. • Las palabras de Kelvin suenan con calma, su lado analítico le hace pensar con cierta diferencia a otros. • Podemos seguirlos de lejos, si vemos que hay peligro, nos marchamos. Tranquila, soy duro de roer, no me harán daño tan fácil. • Y es cierto, el mocoso apenas le hizo nada a él en aquella encerrona.

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#4
Dia 28 de Verano, Año 17

El joven gigante caminaba tranquilo por el bosque, buscando algo sin esperar lo que le esperaba más adelante, aunque siendo realistas nadie puede esperarse ninguna de las dos cosas que en cuestión de minutos le ocurren al gigante. Para empezar la joven pelirrosa parece ajena a los peligros del bosque, caminaba como si todo lo que importaba fuese lo que ocurría en su mente, y si bien parece estar lidiando con sus propias decisiones e internamente se nota que se da cuenta de que necesita fuerza, al mismo tiempo esboza una sonrisa para ocultar como se siente en su camino de ir a ver a su amigo. Es en un momento de locura junto a un conocimiento claro de que los lugares altos ayudan a ubicarse, algo que no parece ser realmente el fuerte de la joven, que localiza a su grandullón amigo y decide, en un acto completamente irracional, saltar hacia él esperando que la atrape al vuelo. A su vez, nuestro pequeño gran amigo demuestra una gran destreza para atraparla al vuelo sin dañarla, evitando así una escena bastante grotesca y desagradable. Tras el breve encuentro ambos empiezan a moverse y escuchar la melodía y se percatan de la escena tan peculiar que se da en la entrada de la cueva, siendo que ellos son los que han de decidir si entrar a investigar o no.

La joven pelirrosa parece dudar de su cordura por primera vez en mucho tiempo, no sabe si lo que ve es real, un sueño o una alucinación, pero para su sorpresa todo eso es real, un grupo de dinosaurios entra bailando en una cueva como si alguien los guiara hacia aquel lugar y los forzara a actuar de una forma poco natural y más propia de humanos y seres racionales. Mucha gente se lanzaría a seguirlos sin más, ignorando el peligro, la posibilidad de ser una trampa o de que sea lo que sea que esté controlando a esos enormes animales pueda atacarles al entrometerse en sus planes o poder alterar a las criaturas. En este punto la joven parece reaccionar a algo que le ocurrió o le enseñaron y decide no avanzar, ignorando su primer impulso de seguir a los reptiles bailarines. Por eso es que dice al gigante que mejor se quedan fuera y los dejan tranquilos, sin embargo, el gigante que parece tener problemas para recordar a la joven dice que pueden avanzar a distancia, y si ven peligro alejarse en un momento, una medida que incorpora la posibilidad de un ataque manteniendo una distancia y actitud segura pudiendo huir en caso de ser necesario.

Mientras ambos hablan la melodía sigue repitiéndose continuamente y para sorpresa de ambos un pequeño grupo de pájaros parece seguir la misma ruta y el gigante logra convencer a su joven compañera de acompañarle, y ambos se adentran en la cueva, el gigante por delante haciendo de una especie de escudo andante mientras la joven presta atención al entorno, buscando avisarle de cualquier cosa que el gigante pueda pasar por alto. Conforme avanzan por la cueva notan como la melodía va rebotando, y en un punto es como si sonara dos veces la misma melodía en puntos diferentes, formando un canon que resuena por todo el lugar haciendo que casi pasen por alto un detalle casi tan importante como el sonido, y es que pese a estar en una cueva ninguno de los dos perdió visibilidad, casi es como si el mismísimo sol alumbrara el lugar. Sin embargo, por mucho que miren no encuentran antorchas ni nada que explique tanta luz, salvo que se fijen en la base de las paredes, donde pueden ver como el suelo parece separarse y dejar a la vista la fuente de la luz, una especie de rio o corriente de magma que no está lo bastante cerca para provocar un calor insoportable, pero sí que tiene bastante poder para iluminar el camino que les espera por delante.

Tras un rato caminando la melodía empieza a hacerse cada vez más presente y más fuerte, y al mismo tiempo una amalgama de rugidos se escucha desde todas las direcciones, siendo que lelgan a lo que parece una encrucijada, está el camino por el que vinieron que es el más claramente delimitado indicando que es la salida, pero los demás caminos solo tienen dibujos y muy poco expresivos para mucha gente, siendo que la mayoría abandona en este momento. En total ven 3 caminos diferentes, a la izquierda se ve un dibujo similar a una especie de lagarto, concretamente una iguana pero con algunas peculiaridades como que camina en dos patas y no 4, teniendo una luz más suave que el pasillo actual pero bastante visible; el camino central es el más oscuro de los tres, puede costar más ver en él y en la entrada alguien dibujó lo que parece ser un topo con alas, no se sabe si es eral o solo mezcló dos animales en el diseño; mientras que en el camino de la derecha la visión está entremedias de los otros dos caminos y en la entrada hay más de un dibujo, siendo mayormente nutrias, pandas y mamíferos en general. Mientras observan y deciden la melodía se vuelve cada vez más intensa, como si trataran de avisar o mandar y se pueden escuchar una serie de pasos acercándose con un ritmo peculiar y poco natural, pero debido al eco en las paredes les cuesta descifrar de donde vienen los pasos, en la mano de nuestros aventureros queda el elegir si retroceder o qué camino tomar, al mismo tiempo, de observar en un rincón de la encrucijada hay una especie de molinete de cuerda junto a algo de ropa desgastada, quizás sea una ayuda para los aventureros, o lo que queda del último que se aventuró aquí, nadie sabe qué le ocurrió, pero sí que ese molinete puede ser útil si saben aprovecharlo.

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#5
Narrador / María Merlot



Los veo, bastante curiosa la forma en la que se mueven, claramente no es algo natural.

Los ojos ámbar se alzaron buscando visualizar la cara de su compañero, nuevamente improvisado. La buena vista la permitió observar sus rasgos: siempre calmado, siempre analítico. Es como si no hubiera emociones saliendo de él… ¿sería siquiera humano? ¡UN ROBOT! Pensar eso la hizo sonreír, sabia bien que su introspección no significa la falta de emociones, simplemente eran menos exteriorizadas que las de ella, y más como él mismo.

Recordó como minutos atrás la atrapo en sus manos, y hasta le recomendó no hacer esos saltos al vacío contra nada ni nadie porque podría lastimarse. Aunque por la forma en que la miro en ese momento, ella pensó que la trataba como una muñeca de porcelana. ¡No era delicada! Aunque se viera de esa forma, ella era muy fuerte, podría… cargar a cinco Cara Melos, a diez Einarrs. Y hablando del Príncipe Alado, el gigante le comento que había vuelto a perderse, su amigo pelinegro era más desorientado que ella. Se lo imagino solito y todo tímido por esa horrible isla. ¡Esperaba que estuviera bien! Aunque como el explorador que era, seguro estaba disfrutando de toda esa vegetación prehistórica y animales estancados en el tiempo.

Podemos seguirlos de lejos, si vemos que hay peligro, nos marchamos. Tranquila, soy duro de roer, no me harán daño tan fácil.

El miedo de María sobre otro desenlace nefasto la hizo querer irse de ese lugar, no quería que otro amigo resultará herido por culpa de su inutilidad. Sin embargo, las palabras de Kelvin la hicieron dejar de ver la entrada de la cueva para volver a enfocarse en él. Ella no dudaba que él fuera un hueso duro de roer, lo había visto enfrentarse con aquella parsimonia y golpes certeros al insoportable de Howard, lo decía más bien por si misma, su autoestima y confianza… luego de lo que sucedió con Maki D. Zennin, estaban por el subsuelo, pero no lo demostraría al pelinegro, no quería hacer preocupar a nadie.

— … si hubieses estado con nosotras ese feo gigante rojo seguro salía corriendo despavorido del miedo. ¡Un solo golpe de tu bastón y lo mandabas a dormir! Seguro que si, por ser un gigante malo, no uno bueno como tu — dijo sin contexto a Kelvin, quien no tenía los detalles de los que sucedió con su hermana ni el habitante de Little Garden. Finalizo dándole un abrazo a la porción de la bota de él, la que abarcaban sus brazos. Y en ese momento, una bandada de pájaros también ingresó a aquella boca del misterio.

Con una sonrisa, y llena de la confianza sobria del pelinegro, María decidió entrar a curiosear porque los dinosaurios bailaban en esa cavidad. Comenzó a caminar, esperando que Kelvin la siguiera. Así sus ojos fueron detallando cada porción de aquel lugar, que a pesar de no estar en el exterior, tenía buena visibilidad. La melodía seguía ahí, sonando pero sin poder determinar de donde provenía porque el sonido rebotaba en los obstáculos del camino, y dentro de una cueva, obviamente, habían muchos. Rugidos también — … la fiesta debe estar saliéndose de control — bromeo hacia el hombre con una sonrisa traviesa en sus labios — ¿Crees que tengan mini sándwiches de pepino? ¿Los has comido? ¡Son riquísimos! Y refrescantes… aunque para ti mi mini seria super mini…— hablo desvariando un poco sobre el tema que los ataviaba: el misterio de la cueva.

Tiempo después de avanzar, llegaron a una encrucijada: Tres caminos. María se llevo las manos a la cintura — Hay tres, solo somos dos… — comento como si fuera un botín para repartir, y no una elección que elegir para revelar el misterio de los dinosaurios bailarines y esa melodía. María caminó hacia cada uno, observando los detalles de cada posible decisión. Al ver el de la iguana, esbozo una sonrisa culpable, le recordó a su Unnie, entonces por ahí, definitivamente no iría, si más bien estaba alejándose del Flush Royal para no enfrentarla… el remordimiento y la vergüenza podían más con ella — … ¿eliges tu? Pero el de la iguana está prohibido, Kelvin-sama — se giro a verlo cruzando los brazos en forma de X frente a ella. Luego, como la cotilla que era, siguió rondando el lugar, esperando la decisión del gigante, en eso observa ropa vieja y un molinete… ¿para qué? Ni idea, así que lo agarro — … se escucha cada vez más fuerte… ¡Rápido Kelvin-sama! Decide, nos perdemos la fiesta. ¡Nos dejaran sin mini sándwiches de pepino! — lo señalo con el molinete, y una sonrisa de niña pequeña esperando que su padre la llevara a romper una piñata llena de caramelos.



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#6
La dupla de aventureros parece estar en una situación complicada, una encrucijada más complicada de lo habitual. Típicamente son probabilidades concretas, para ser exactos, en un camino que se divide en tres opciones, las probabilidades de acertar con el camino correcto son de un aproximado de treinta y tres por ciento, pero ahora la situación se complica un tanto.

María parece haber tenido un trauma bastante grande, aunque el joven rebelde no sabe mucho, no tiene una capacidad como el kenbunshoku para entender esas cosas, sí que puede notar actitudes que dan pistas sobre lo que piensan los demás. La chica parece demasiado preocupada por entrar a una zona desconocida, pero parece que la seguridad con la que habla el grandullón la anima, la hace sentir más segura de aventurarse un poco, tampoco es que el gigante fuera a ser muy brusco y lanzarse a lo loco, sin valorar los peligros, eso no va con su personalidad, para eso está Einarr.

⏵ Kelvin Smash… ¿Qué te ocurre? Llevo tiempo notando que algo perturba tu forma de ser natural. Puedes contármelo, y si puedo, te ayudaré a superarlo. ⏴

La voz del gigante es suave y calmada. No tiene prisa, no tiene presión, es una pregunta genuina, ella es de las pocas personas que el gigante es capaz de reconocer, no ha compartido tiempo suficiente con nadie más que ella y Einarr como para recordarlos, no es precisamente alguien que tenga una buena memoria para reconocer y recordar a la gente con la cual coincide.

⏵ La del topo volador tampoco me parece una buena opción. Ninguno tiene la capacidad de ver en la oscuridad, y no podríamos reaccionar a lo que pueda haber en el interior, no es como que tengamos muchas opciones entonces. ⏴

Dice el joven con un tono calmado y sereno, analizando todo. ⏵ Tengo una idea, es algo arriesgada, pero podría servir a futuro, pero ya la aplicaré cuando encontremos a quien esté haciendo esto. ⏴

La verdad es que tampoco quiere jugar una baza tan arriesgada como aplicarle a ella su akuma. Quizás con algo más de tiempo pueda mejorar su dominio de la akuma y volverla más potente y no necesitar tocar tanto tiempo, pero por ahora, tiene que lidiar con las situaciones como son.

⏵ Vamos por el camino de los mamíferos, quédate cerca, así podemos apoyarnos el uno al otro. ⏴ Sigue pensando en todo lo que dijo, si quiere le contará.

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#7
Dia 28 de Verano, Año 17

La fiesta reptiliana, por darle un nombre al extraño suceso de varios dinosaurios entrando bailando a la cueva siguiendo una extraña melodía proveniente de su interior, sigue creciendo, haciéndose cada vez más fuerte el sonido de la música y de los gruñidos. Nuestros aventureros deciden superar sus miedos, bueno el miedo de la joven que parece haber pasado por un momento traumático y ahora no tiene tanta confianza en sí misma. El gigante amigo de la joven parece lograr convencerla y subir su ánimo, aunque nuestra amiga parece esconder sus verdaderas emociones y sentimientos por no preocupar a su amigo, pero el gigante tiene un buen ojo para esas cosas, pudiendo saber que a la joven le pasa algo pero no qué exactamente. Finalmente ambos deciden adentrarse en la cueva, llevados por la curiosidad y el misterio haciendo algo que muchos creerían es una locura pues no saben nada de la cueva ni tampoco lo que pueda estar causando ese misterioso suceso.

Primero entra la joven alegre pero dubitativa, casi como forzando su mente a avanzar y dejar atrás sus traumas y problemas siguiendo un sendero único y calmado, escuchando el continuo retumbar de la música y los gruñidos que vienen de todos lados y ninguna parte al mismo tiempo, el eco del lugar hace imposible determinar el punto de origen de todo ese sonido, lo único que pueden hacer es avanzar y esperar encontrar respuestas antes de encontrar un peligro. Sus pasos dispares y tranquilos los lleva a adentrarse en la cueva cada vez más, haciendo ver algo que a simple vista ambos parecieron ignorar, y es que la cueva es tan grande que Kelvin es capaz de caminar dentro de ella sin ningún problema, lo cual indica que de haber una criatura que tenga su nido allí posiblemente sea de un tamaño similar al de la cueva. Lentamente sus pasos resuenan cerca aunque se tapan por todos los gruñidos y gritos que provienen de lo profundo de la cueva, sin embargo no todo será un camino en línea recta y pronto nuestros amigos ven la división de la cueva en tres caminos.

La primera en estudiarlos es nuestra amiga, que parece tener alguna especie de problema con las iguanas o algún motivo personal para evitar el camino marcado por esa pequeña criatura, dejando que sea su amigo quien decida cual de los otros dos caminos tomar, prohibiendo tajantemente el primero. El gigante observa ambos dibujos mientras la sirena toma el molinete y amenaza cómicamente al gigante con él para que se apresure en decidir el camino a seguir. El gigante es alguien sabio, no se precipita y se toma su tiempo para observar los beneficios y los prejuicios de ambos caminos antes de decantarse por el camino de la derecha, el de los mamíferos ignorando el camino de los topos voladores, habiendo decidido el camino más sensato con apenas información, pues salvo que se conozca la zona hay muy pocas indicaciones de peligro allí dentro.

Nuestros amigos caminan tranquilamente por un angosto camino, avanzando lentamente cuesta arriba como si estuvieran ascendiendo en la montaña, un camino que muchos dirían es un suicidio, aunque pocos son los que se atreven a entrar en las cuevas desconocidas, notando como el calor del lugar se va viendo aliviado por una ligera brisa que empieza a llegarles desde la zona frente a ellos, dejando claro que la cueva no tiene una única salida, pues de lo contrario no habría viento dentro. Ambos llegan finalmente a una zona donde la escena que les espera es cuanto menos digna de una obra de fantasía, dinosaurios bailando como si estuvieran hipnotizados, un enorme nido en una pared lejana y en el centro una figura tocando una flauta alegremente y despreocupado casi como si los dinosaurios no le dieran miedo y no esperara que nadie se atreviera a adentrarse en la cueva hasta ese punto. Conforme avanzáis hacia el centro de la sala si miráis al techo podréis ver diversos huecos que dan al exterior, y justo bajo el nido parece haber otro camino, y casi como por obra de magia, de una de las esquinas una figura aparece lentamente rodeado de un grupo de pequeños monos alrededor, casi como si fuera un general con su pequeño ejército primate.

El sujeto de la flauta sigue tocando, ajeno a lo que le rodea mientras la nueva figura, un ser bastante más alto que la joven pero no llega ni a la mitad de tamaño del gigante. El hombre lleva únicamente un chaleco abierto con el torso al aire y en sus puños un par de guantes, mostrando ser un peleador cuerpo a cuerpo. Su mirada muestra desagrado y molestia, parece que va a tener que trabajar por vuestra culpa, o simplemente llegasteis en su descanso, sea como sea podéis notar algo raro en su frente, no lográis identificar qué es exactamente lo que no encaja, pero algo os dice que no es algo normal en su especie. Sin dudar un instante el sujeto avanza y hablando con la música de fondo dice

-Os daré una única oportunidad de que os vayáis, de lo contrario tendréis que ser comida de dinosaurios, sobre todo el grandullón, puede servir para alimentarlos durante meses.-


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Sujeto misterioso


Bélico
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#8
Narrador / María Merlot



La cueva los abrigaba del exterior, los resguardaba en una unidad de dos. Por esos breves momentos de aislamiento la joven pudo olvidar, o más bien no pensar, en lo sucedido semanas atrás con Maki D. Zenin. Esos recuerdos la carcomían por dentro, la atormentaban por las noches, la hacían evitar a la peliverde y alejarse de sus queridos nakamas… ¿la razón? se sentía terriblemente mal por su incapacidad de ayudarlos, por su inutilidad en los momentos más críticos. ¿Por qué no la echaban? ¡Deberían venderla y sacarle algún provecho! Justo como siempre hizo “ÉL”.

¿Qué te ocurre? Llevo tiempo notando que algo perturba tu forma de ser natural.

La voz, aunque fuerte del gigante, se sentía tan familiar y cálida. No fue como lo dijo sino el trasfondo de sus palabras… ¿Acaso se había dado cuenta de su estado emocional? María bajo el molinete que lo apuntaba y con la mano opuesta se rasco la nuca en un gesto de nerviosismo que intento ocupar su mano. La pregunta fue directa, sin medias tintas o lagunas para la duda. Él demostró ser muy analítico cuando se encontraron con Howard… ¿Vio a través de ella? Ciertamente, no era cien por ciento ella…

Puedes contármelo, y si puedo, te ayudaré a superarlo.

Los ojos de María se abrieron como platos viéndolo hacia arriba, no por la petición sino porque él se ofrecía a ayudarla a superarlo. Luego de ese momento bajo la mirada a sus propios zapatos, y sintió picar los ojos. ¿Qué pensaría él si supiera que abandono a su amiga, su hermana, en el medio de una batalla de vida o muerte? ¡Qué su incapacidad casi le cuesta la vida a la segunda persona viva que más amaba! ¿La dejaría seguir siendo amiga del Príncipe Einarr? ¿Seguiría tratándola con amabilidad? Habían estado juntos en varias ocasiones, y aunque su relación había avanzado, no lo conocía lo suficiente para saber como reaccionaria a eso… no quería perder otra amistad… ¿Debería contárselo?

¡No!

¡Claro que no!

Los gigantes eran seres valientes, honorables, de enormes corazones. Seguramente lo decepcionaría saber que estaba al lado de una inútil que abandono a su mejor amiga y que no tenía ningún valor para nada ni nadie. Los ojos se llenaron de lagrimas no derramadas, que limpio con la manga de su camisa. Respiro profundo llenando sus pulmones de aire para calmarse, para no romperse frente al hombre de cabellos negros. Al lograrlo... levanto la cabeza con una sonrisa vacía en los labios — Nunca lo he dudado, eres genialogintesco. ¡Como Thrym-sama! No te preocupes. Estoy bien… yo solo necesito un par de mini sándwiches de pepinos, juntare varios para hacerte uno acorde a tu tamaño. ¡Lo prometo Kelvin-sama! — poco a poco sus palabras iban llenándose de su toque alegre, aunque aun persistía esa melancolía que él detecto.

La del topo volador tampoco me parece una buena opción.

María rompió el espacio entre ambos, quedando a su lado cuando dijo aquel enunciado. Si la iguana estaba descartada y el topo también, ya tenían una opción ganadora — ¡Me gusta! Me gustan los mamíferos peluditos que pueda abrazar. Antes teníamos a Cara Melo pero se quedó en la Isla de los Cactus. ¡Vamos a descubrir si encontramos lagartijas con pelos! — empezó a caminar con la emoción de un misterioso chismoso por descubrir.

El masculino dijo algo más sobre una idea arriesgada, María solo le dedico una mirada curiosa pero las ganas de descubrir que había al final del túnel fue mayor, por esa razón siguió caminando — ¡Vamos, vamos! ¡La fiesta nos espera! — lo invito a seguirla sin soltar el molinete, y andando aleatoriamente, en zigzag para absorber de todo aunque no había gran cosa más que el sonido y la luz que se infiltraba. El sendero angosto, para un gigante supuso la joven, iba cuesta arriba. ¡Una pendiente! ¿Estaban subiendo? — ¿Estamos saliendo? ¿Llegaremos al cielo y tocaremos las nubes, Kelvin-sama? — pregunto la joven entre risas suaves imaginándose mordiendo aquellas formaciones blancas. Volar le hacia mucha ilusión, lástima que las alas del Príncipe Einarr no cumplieran esa función.

Al final del camino, siendo ella la más precipitada y primera en llegar (o más bien entrar) se encontró con una fiesta. ¡Una fiesta de verdad! Los dinosaurios continuaban moviendo el bote, ella quería bailar también. En su cabeza se veía como una especie de sala V.I.P., para divertirse y danzar sin parar. ¡Podría enseñarles Twerking! La flauta, su sonido era mayor, pero ella esta concentrada en el espectáculo frente a sus ojos. Dejando el molinete en el suelo, empezó a aplaudir al son de la melodía, estaba muy emocionada.

Os daré una única oportunidad de que os vayáis.

Una voz se superpuso a su atención, haciendo que la mirada ámbar viajara a un tipo… que se veía bajo y salvaje. ¡Otro enano gruñón no! ¡Con Howard tuvieron suficiente! ¿Acaso era el hábitat natural de esos homosapiens: Little Garden? ¿Y por qué tendrían que irse?

de lo contrario tendréis que ser comida de dinosaurios, sobre todo el grandullón

Aquellas palabras la hicieron inclinar la cabeza unos pocos grados a la izquierda procesando sus palabras. ¿Estaba amenazando a Kelvin-sama? ¡ESTABA AMENAZANDO A KELVIN-SAMA! ¿Qué le pasaba? Ellos no estaban haciendo nada malo, solo querían unirse a la fiesta. Tal vez era eso, un tipo introspectivo con cara de gruñon que no sabía como interactuar con otros… María decidió confiar en la bondad de los corazones, y no tomar sus palabras como una no oportunidad para entablar una nueva amistad.

— ¿Y por qué harías eso? ¡Si ellos se ven rechonchitos y felices! ¡Deberíamos de bailar todos y ser amigos! ¡También tengo un moño como tú! Pensé en hacerme una clineja esta mañana pero me quedaba sin tiempo… — le comento con alegría en cada vocablo pronunciado, lo cierto es que la dama prefería confiar en que habían más personas buenas, que malas, en el mundo. Tal vez ese enano era diferente a Howard.

María sin ningún tipo de malicia avanzo en línea recta alejándose de Kelvin, rompiendo los 10 metros con el sujeto y pasando a su lado, le guiño uno de sus ojos, hasta detenerse 4 metros más allá, más cerca de la “fiesta de los dinos” — Oye… ¿Puedes tocar algo más movido? ¡Quiero mover mi trasero! ¿Conocen el twerking? Modestia aparte soy una especialista en la materia… — se volteo a verlos quedando de espalda a los dinos, primero al desconocido sonriéndole con su encantadora manera de ser, esa que alumbraba y deslumbraba a cualquiera, luego miro a su compañero — … en ti seguro se ve majestuoso porque tu trasero es mas grande — bromeo haciendo un gesto con sus brazos como si intentara calcular con estos el tamaño de las nalgas del gigante.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#9
Aquella dupla de conocidos, amigos podría decirse, bastante curiosa, pues uno era un gigante de la armada revolucionaria, que lucha por liberar a los oprimidos, a los que son privados de su libertad por aquellos que se consideran superiores y en el derecho de jugar con la vida de los demás, quienes para ellos son inferiores, y una pirata sirena que vive la vida libre, feliz, alegre, aunque el joven rebelde ha podido notar que algo no anda bien con ella, su capacidad de análisis le permite notar cosas que normalmente se escapan de la mirada de los demás.

⏵ Cuéntame que te ocurre, no juzgo a nadie, y créeme cuando digo que puedo saber lo que se siente en diversas situaciones, así que no temas, no te juzgaré, mucho has de hacer para que seas juzgada por mí. ⏴

Al final de cuentas, el propio joven ha vivido catástrofes y horrores que sabe que hay situaciones donde la gente normalmente actúa según el instinto de supervivencia y autoconservación, también sabe que sin el panorama completo es imposible valorar si lo que hizo está bien o mal, quien sabe que es lo que le pasó para tomar la decisión que tomó.

⏵ Si no quieres decírmelo ahora, cuéntamelo luego mientras tomamos algo, y te apoyaré. ⏴ Tras ello le da un trago al whisky que lleva consigo.

Los pasos llevan a la dupla más adentro de aquella caverna, siendo que han tomado la decisión de ir por un camino, habiendo descartado dos sin pensarlo demasiado. Pareciera que la suerte está de su lado, pues parece ser el camino correcto el que toman.

Nada más llegar al final de ese corredor, siendo MM la primera en aparecer una fiesta de lagartos de gran tamaño bailando al son de la música, todo llama la atención hasta que una voz interrumpe la atención.

⏵ ¿Ser alimento de esos dinosaurios? Si me das la mano y das tu palabra de que nada nos pasará, nos vamos. Sino, pues tendremos que discutirlo de otra forma. ⏴ El joven gigante le dice al sujeto extendiéndole la mano ofreciéndola, como un gesto de cortesía en la que dos hombres harían un negocio con su palabra en juego, en ese momento, el joven activaría su akuma para robarle su suerte.

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#10
Dia 28 de Verano, Año 17

El sujeto mantenía una mirada de pocos amigos conforme los dos invitados inesperados llegan, habiendo estado sentado en un rincón, a las sombras de forma que pese a su gran tamaño no se le podía ver al entrar, además de que el flautista junto a los enormes reptiles bailando en el centro de la cámara son lo bastante peculiares como para que toda la atención al llegar al lugar se centre en ellos ignorando lo que les rodea. Durante el camino de ascenso, incluso desde antes, en el momento de elegir el camino por el que avanzar, ambos visitantes comparten pensamientos, o concretamente el gigante se preocupa por su amiga quien parece tener algo en mente desanimándola, sin embargo, no parece estar muy propensa a abrirse con su enorme amigo y avanza la primera pro ese camino ascendente que muchos confunden con un camino al cielo, cuando en realidad es casi una trampa letal en estos momentos, pues la música, los dinosaurios, todo parece estar planeado para algo. Sin embargo, nada en el entorno da indicios o explica las intenciones del sujeto, parece que tampoco quiere llevarse los dinos o venderlos, es más, no muestra real interés en ellos más allá en hacerlos bailar.

Los dos visitantes ven a los dinos bailar, y la medio sirena está extasiada mientras aplaude alegremente medio bailando junto a los dinosaurios ajena a lo que le rodea, tan inocente y tan alegre que estaba completamente indefensa ante desalmados que decidieran atacarla a traición, sin aviso ni tampoco motivo aparente, ni intentó hacerle nada al sujeto de la flauta, salvo pedirle otro tipo de música, ni tampoco a los dinosaurios, solo bailaba. En ese momento es que Kael aparece y les amenaza abiertamente, diciendo que si no se van serán comida de dinosaurios. Su mirada se centraba en la joven, siendo la única manera de evitar empezar un desastre sin necesidad, pues de fijarse en el gigante no podría evitar insultarle o tratarle como basura por el simple y llano hecho de ser gigante. Todo parece ir según lo esperado, MM parece creer que conversando podrá lograr que el tipo se tranquilice, más aún, se anime a bailar. Sin embargo, y pese a los esfuerzos y ánimos de la medio sirena no parece estar dando resultado, a la vez que uno de los dinosaurios cae al suelo agotado, con las patas en carne viva y sangrando de tanto moverse sin descanso, pues lleva ahí por casi dos días sin descanso.

En el momento que Kelvin se acerca al hombre y extiende su mano, su mirada se alza, pues pese a su altura el gigante es inmensamente mayor que él y se ve claramente el desprecio del sujeto quien debido a su mal oído no entendió del todo lo que dice el gigante y llega a la conclusión de que un sucio gigante le está amenazando, por lo que sin dudarlo escupe en la mano del gigante diciendo

-Eres un sucio gigante, ni se te ocurra tocarme basura.-

Sin dudarlo un solo instante el sujeto lanza un potente golpe directamente a la rodilla del gigante, un golpe con el puño cerrado y una gran fuerza destinado a intentar romperle la rodilla al gigante aprovechando su fuerza para ello. Mientras tanto, los dinos alrededor de ellos siguen bailando ignorando al que acaba de caer muerto, como si no lo vieran, pero sus rostros y sus rugidos muestran claramente que están sufriendo y que la mayoría lleva demasiado tiempo ahí, simplemente bailando sin comer, beber o descansar. Tras el golpe el gigante se aparta y estira sus brazos hacia delante por encima de la cabeza, como desperezándose listo para seguir con una pelea sin cuartel.

Datos

Kael


Bélico

Turno
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