[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada
#11
El joven arquero y artesano de la marina, el hombre que tomó la iniciativa de formar una división nada más conoció a otros dos marines en su traslado desde ilusia hacia Roshawn, se encuentra separado actualmente de sus compañeros, cuando se acercó al anciano a ayudarle sin que se lo hubiera pedido ni esperando nada a cambio, simplemente hacer el bien y facilitar el camino a un hombre, se alejó de los demás, y al saber que apresurarse en un terreno irregular y con una fricción reducida como lo son suelos pantanosos, la tierra tras una intensa tormenta o, como es el caso, terreno cubierto de nieve donde no logras ver el suelo bajo tanta nieve, por lo que además de la propia nieve, el suelo puede estar cubierto por una capa de hielo que haga que un paso en falso acabe en un accidente desastroso, y más si vas con un arco a tu espalda y cargado de flechas y un cuchillo. El joven marine por eso decidió ir a pasos calmados, lo que hace que a pesar de no detenerse, no se mueva lo bastante rápido como para poder llegar a escuchar lo que estaba sucediendo debido a la distancia que los separaba.

Los pasos del marine pelirrojo no son apresurados, realmente raramente se verá al contramaestre Gaufrid correr si no está en persecución de un criminal, en combate o necesita llegar a su destino en un tiempo corto de manera irremediable. Desde pequeño creció con la mentalidad de que las prisas no son buenas consejeras, y cuanto más te apresuras más detalles ignoras y más riesgo corres de pasar por alto información importante o de caer en una trampa, por lo que el joven siempre mantiene la calma sin dar importancia a detalles irrelevantes como lo es quién es el líder de la división o quien es considerado superior por los demás. El joven cazador se centra más en hacer bien su trabajo, prestar atención al entorno y los detalles y no descuidar su entrenamiento, de esa manera se asegura de que si llega el momento en el que la situación le supera y no logra salir vivo al menos se irá si arrepentimientos de no haber cumplido con su deber o de no haber sido fiel a sus principios. Esa última parte es lo que hace que el joven esté dispuesto a ayudar a todo el que se lo pida, teniendo prioridad niños y ancianos por motivos obvios, pero siempre ayudaba a todo el que pudiera.

Sus ojos recorren las calles conforme se acerca a sus compañeros, viendo cómo mientras hablan con el hombre de la campana una multitud de habitantes se reúne más adelante, pero antes de poder dirigirse hacia ellos y enterarse de lo sucedido nota un pequeño tirón en la manga de su abrigo, y al girarse ve que proviene de una pequeña niña, de unos 8 años, con un gorro de lana que se ve que no es de su talla y no cubre bien su cabeza. Pero lo que detiene en seco al marine es cuando ve sus ojos enrojecidos y algo hinchados, señales claras de que la niña lleva llorando un buen tiempo, seguramente en silencio, antes de armarse de valor para acercarse al joven marine. La niña se encuentra a aproximadamente medio metro del marine, que se agacha clavando una rodilla en el suelo para escuchar con más claridad lo que le dice la niña mientras extiende la mano ofreciéndole otro caramelo. Bertram escucha con calma a la niña, guardando silencio y prestando toda su atención a la joven que parece estar buscando ayuda para su madre enferma.

Bertram sonríe con calidez y amabilidad, la misma sonrisa que mostraba a Titta cuando se despertaba llorando por la pérdida de sus padres, la misma que sale natural en el joven cuando conforta a alguien, conociendo bien el sentimiento de impotencia cuando no puedes salvar a tus seres queridos. El marine cierra con gentileza la mano de la niña sin tomar el caramelo mientras mantiene una expresión cálida y cerca en el rostro antes de decir

-Lamento mucho oír que tu mamá no puede levantarse de la cama hace tres días, probablemente tenga alguna enfermedad que le esté afectando. Lo primero que necesitamos es encontrar un médico, él podría averiguar que le pasa a tu mamá y de ahí podríamos buscar lo que sea necesario para tratarla, sir.  Primero necesitaría saber tu nombre pequeña, y si has intentado buscar un médico. También no te preocupes por el pago, como marine mi deber es ayudar a la gente, y no podría vivir tranquilo si cobrara a una niña que se preocupa por su mamá.-

El joven marine se rasca tras la cabeza mientras piensa en qué hacer a continuación, quiere ayudar a la niña, pero no tiene conocimientos de medicina y no sabe qué puede causar que la madre no se levante de la cama y encontrar un médico puede no ser tan sencillo por lo que mira a sus compañeros y dice

-Acompáñame un momento, uno de mis compañeros es médico, le preguntaré a ver si podemos ayudar a tu mamá, pero parece ser que hay más cosas ocurriendo en la isla. Mientras caminamos indícame por donde vives con tu mamá y, si recuerdas, cualquier cosa que haya pasado antes de que empezara a no poder levantarse o donde está tu papá.-

El joven marine ofrecería su mano a la niña para que lo acompañe a reunirse con sus compañeros y hablar con Stroud, el médico de la división. De normal el joven soluciona las cosas por su cuenta, bien él mismo si los conocimientos entran dentro de su campo, o buscando a alguien capacitado. En este caso la solución más rápida es que Stroud acceda a revisar a la madre para averiguar qué le ocurre. Si la niña accede a ir con sus compañeros le explicará a Stroud la situación, en caso de que no quiera ir o Stroud no pueda ayudar, buscará un médico.

Carcaj de información
berchanpandared



imagen 2026 03 09 211132250
#12
El reloj marca las 09:45 de la mañana cuando la calle principal del Reino Sakura recupera la calma. El viento que baja de Drum Rockies sigue arrastrando pequeñas espirales de nieve, y la nieve de la noche anterior acumulada en los pinos cae en pequeños aludes sobre los tejados de las casas que se encuentran cerca. Los civiles que hace unos minutos formaban una horda compacta se ven relajados tras las palabras de Stroud y Kibai viendo que, lejos de mostrarse agresivos los marines, buscan mediar el conflicto de forma que dignifica a la institución que pertenecen. Las avispas de Kibai desaparecen entre los pliegues de su capa y para cuando los marines terminan de hablar la horda ha cerrado el círculo alrededor de ellos cambiando sus miradas de terror por confusión primero, y luego por tranquilidad, dejando a los marines y a Betrug encerrados en un radio de unos tres metros. El círculo no se rompe de golpe sino que se deshace despacio, con algunos aldeanos bajando las antorchas primero y sofocándolas con la nieve que cubre la calle, mientras otros miran a los lados antes de seguirles, hasta que la calle principal recupera su ritmo habitual de paz.
 
Es en ese momento, mientras la atención de todos está puesta en los marines, que Betrug desaparece entre la gente con la naturalidad de un escapista y, para cuando el círculo termina de disolverse, ya no hay rastro de él en el centro de la calle. Su voz llega desde el sur, a unos cuarenta metros de distancia, justo cuando dobla una de las callejuelas laterales de cuatro metros que parten de la calle principal. – “Los reyes y sus castillos caen solos, marines, no necesitan vuestra ayuda para eso.” – la frase se pierde entre el viento que baja de Drum Rockies antes de que nadie pueda ver desde dónde exactamente ha salido. A tres metros por detrás de Stroud, la pequeña niña no ha soltado la manga del abrigo de Bertram en ningún momento durante el tumulto y en el momento en que la horda termina de dispersarse levanta por fin la vista del suelo mostrando un cambio en su expresión.
 
Sus ojos siguen húmedos, pero ya no miran al suelo sino directamente al marine pelirrojo con una confianza que le arrancaría una sonrisa de orgullo hasta al más duro de los marines – “Me llamo Hoffen” – dice con voz más firme que antes – “y quería pagarle con el caramelo porque pensé que nadie me ayudaría gratis, pero usted ayudó al abuelo Pyotr sin que le pidiera nada y pensé que quizás también me ayudaría a mí.” – su voz llena de esperanza, aprieta el caramelo contra su pecho con las dos manos y añade – “me alegra mucho que me quiera ayudar sin querer nada a cambio, quiero ser así de grande cuando sea mayor, ayudar a todo el mundo sin esperar que me den algo por ello.” – y la sonrisa que le devuelve al marine pelirrojo sería capaz de curar cualquier enfermedad en un mundo idílico. Tras acercarse con el resto de sus compañeros de división, Hoffen les cuenta que su padre era médico en Gyasta, el pueblo al norte junto al lago donde en invierno todo el mundo patina sobre el hielo, y que hace unos días desapareció sin dejar rastro, que su madre empezó a ponerse enferma poco después y que desde entonces no ha encontrado un solo médico en todo el Reino Sakura al que acudir, incluso el hospital ha sido cerrado por completo, aunque ella no sabe explicar por qué.
 
Mira un momento a Stroud y a Kibai, luego de nuevo a Bertram, y, con la misma determinación pequeña y frágil con la que se acercó hace unos minutos, señala hacia el norte de la calle principal diciendo – “¿Pueden venir conmigo señor marine? Mi casa está en Gyasta, no queda lejos. Y mi madre podría darles más detalles de lo que está pasando en el reino.” – concluye quedándose frente a los marines mirándolos con la ilusión única de un niño que empieza a creer en la justicia y cuyo camino empieza a labrarse con la mas simple de las acciones de aquellos que, bajo juramento, juraron proteger a los pueblos aliados del Gobierno Mundial bajo el manto de la bandera con forma de gaviota que representa una sola verdad: la justicia.
 

 
Detalles Importantes

Siguiente turno

Off
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#13
✘
TEMA: CERRADO

STAFF DE NAKAMA NO MI


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)