La noche ya avanzaba y se había logrado acumular una cantidad considerable de dinero producto de tratos y saqueos a lo largo del Grand Line. Había bolsas que estaban llenas de billetes y el dinero que habían recolectado se había puesto en un carro en camino a una de las bodegas vigiladas que solían usarse para poder almacenar allí lo que se acumulaba de los diferentes viajes de aquella tripulación. Y aunque tampoco era una cantidad extraordinariamente grande, se podía estar hablando de varios miles de berries. Era un botín suficientemente grande como para querer guardarlo bien con guardias y hasta usar diferentes bodegas en patrones aleatorios en diferentes puntos de la selva para que los riesgos de robos y asaltos fueran menores.
Esa noche, el carro partía a un sector de bodegas que estaba oculto en la selva, un lugar que unos contrabandistas habían elegido para poder esconder sus botines antes de llevarlos otro sitio. Iba escoltado por un total de sesenta a ochenta personas, en las que se contaba el personal de seguridad y el personal operativo que llevaba el carro. Era una cantidad grande, sin duda, pero su competencia iba a ser puesta a prueba esa noche precisamente.
En semanas anteriores, algunos ladrones estuvieron haciendo un trabajo de inteligencia que los llevaría a descubrir los verdaderos patrones de movimiento de los carros y hasta habían conseguido infiltrar a un par de sus aliados en el cuerpo de seguridad que vigilaba los escondites, logrando que éstos se colaran en uno los equipos de que llevaría el carro de la noche. El de esa noche misma del 70 de Otoño, precisamente.
Y podría decirse que iban a estar lo más de seguros con el golpe que iban a dar, si es que la noche inmediatamente anterior tres de ellos no hubieran estado celebrando el golpe de manera prematura en una playa de la isla al aire libre, gritando detalles del plan -básicamente todo lo ya dicho- y hasta los lugares en donde iban a estar ubicados para hacer la infiltración y hasta para escapar de allí una vez el botín fuera robado. Creyeron que estaban solo. Pero para cierta persona, cierta pirata Gyojin, esta información le habría llegado casi que caída del cielo. Era la oportunidad perfecta. Dinero en grandes cantidades y hasta un chivo expiatorio a quién culpar. Pero había solo un problema.
Y ese mínimo problema es que el líder de aquella operación de robo no era cualquier persona. De acuerdo con lo que dijeron los tres que dejaron que su plan fuera escuchado por la pirata, el líder era un tirador excepcional, alguien capaz de usar dos pistolas y ser altamente certero con estas. Era claro que, a diferencia de esos tres, ese líder no iba a dejar que su botín le fuera arrebatado de las manos. Pero de eso ya se podría ocupar la pirata luego, ¿No? Fuera un riesgo o no, lo que sería realmente tonto sería ignorar la posibilidad de sacarse una buena cantidad de dinero con el trabajo ajeno.
Ya en el lugar de reunión del equipo de asalto, se habrían organizado cuatro ladrones. Tres de ellos eran los tres que estuvieron en el bar y el otro, por supuesto, era el líder de la escuadra. Estarían reunidos en una de las bodegas contiguas a la bodega en la que se iba a guardar el carro del botín. La idea era sencilla. Esperar a que el carro fuera guardado, y luego abrirían las puertas traseras de las dos bodegas, cambiarían el carro de lugar y después partirían de allí como alma que llevaba el diablo. Era sencillo y era ingenioso a la vez. Y para que ello funcionara, los dos elementos infiltrados iban a ocuparse de distraer a los guardias directos.
—Bien, muchachos. No olviden el plan. Pueden irse adelantando. Yo me encargaré de mantener comunicación con nuestros amigos cerca del botín. No hay necesidad de apresurarse, pero tampoco tenemos toda la noche. Vamos a completar este golpe y ya no tendremos que ocuparnos de los gastos de estos dos meses.
Y con aquél pequeño discurso, los tres bocones es pondrían a trabajar en ir cortando con un soplete un boquete en su propia bodega, mientras que el líder iría a una pequeña oficina en donde estaría en contacto vía Den Den Mushi con sus aliados cerca del botín.
Ninguno allí sospechaba que tenían a alguien más por allí, rondando los alrededores y acechando entre las sombras.
Muchas gracias por participar en una de mis narraciones. Como habrás leído, es un escenario de robo clásico y vamos a estar usando elementos de acecho y sigilo preferiblemente. Aunque realmente nunca tienes las opciones cerradas. Puedes hacer TODO lo que consideres apropiado para tu personaje y mi objetivo aquí es que te puedas divertir mucho. También quiero que sepas que la comunicación estará siempre abierta y estaré atento a cualquier comentario que me quieras hacer, ya sea aquí mismo en el tema a través de tus posts, o en mensajes privados en Discord. No siendo más, vamos a darle. Un abrazo.
Cuando el capitán y yo llegamos por pura casualidad a esta isla, sinceramente pensé que no encontraríamos a nadie. El lugar parecía abandonado por completo, como si el mundo hubiese olvidado que existía. Ni ruido, ni movimiento, ni señales claras de vida inteligente. Solo silencio, naturaleza y esa sensación incómoda de estar demasiado lejos de cualquier bolsillo interesante. Por un momento llegué a pensar que era una isla totalmente carente de seres pensantes. Ya saben, gente capaz de hablar, responder con coherencia y entablar una conversación decente con una dama como yo. Aunque bueno, tampoco exageremos. No es como si hubiera venido buscando compañía, ni conversaciones profundas, ni amistades nuevas.
Nah, ni se crean. Yo lo único que quiero es robar, no importa demasiado a quién. Siempre que tenga algo interesante encima, claro, porque una isla sin personas es bonita cinco minutos, después de eso solo es una enorme decepción sin carteras, sin joyas y sin posibilidades reales de entretenimiento. Caminé unos pasos más, observando alrededor con cierta decepción mientras mis tentáculos se movían despacio detrás de mí, casi arrastrando el aburrimiento.
Mientras el capitán andaba en sus propias aventuras y resolviendo sus misteriosos problemas bancarios, que honestamente suenan menos emocionantes de lo que deberían, el anochecer cayó sobre la isla y claro, ese suele ser mi horario natural. La noche siempre me queda mejor, así que salí a caminar, o bueno a deslizarme por la playa con calma, dejando que la brisa marina me despeinara los tentáculos mientras observaba ese clima extraño de la isla, como si cada rincón hubiera decidido tener personalidad propia, mi idea original era simple, mirar el mar, estudiar un poco el terreno y disfrutar de la tranquilidad, pero claramente el destino, el karma o el mundo tenían otros planes para mí, porque ahí estaban tres payasos en plena playa y hablando como si el océano fuera sordo y la noche les perteneciera.
Lo mejor de todo es que, gracias a la gracia divina y a mis maravillosos tentáculos, ni siquiera notaron mi presencia. Permanecí quieta, medio oculta, escuchando con una atención casi religiosa mientras ellos mismos me servían la información en bandeja de plata y vaya información, de un tumbe, una misión, un golpe, berries, dinero, money, joyas, lujos.—Ya, ya— Susurré para mi misma mientras el pecho parecía querer salir volando a robar esas cosas, casi podía sentir cómo me brillaban los ojos. Mis dedos se movieron solos de la emoción mientras seguía escuchando. Lugares, horarios, rutas, personal involucrado, detalles del plan, todo. Absolutamente todo lo que una persona sensata jamás debería decir en voz alta cerca de una playa abierta.
—Ay, no puede ser, glup —murmuré, apenas conteniendo una sonrisa como una adolescente a punto de celebrar sus quince primaveras, era como si el universo me hubiera mandado un regalo envuelto y con moñito, y eso que yo solo quería pasear un rato y terminé consiguiendo toda la información necesaria para probablemente arruinarle el día a alguien o mejorar muchísimo el mío. Día 70 de otoño, Lugar del golpe, 9:36 PM
Me coloqué con bastante anticipación sobre el techo de la bodega de esos ladrones, aunque, siendo honestos, ya no eran tan ladrones si yo planeaba robarles primero. Eso prácticamente me convertía en una especie de versión premium del oficio. —Myagagaga— Me reí bajito, demasiado para no llamar la atención. Desde ahí arriba tenía una vista perfecta, podía observar con claridad tanto la ruta por donde llegaría la mercancía como la posible salida que usarían después del golpe. Era una posición excelente, alta, discreta y estratégicamente deliciosa, lo mejor de todo era que nadie podía verme. Una aparente estructura mal hecha o quizás simplemente abandonada a medio terminar me cubría lo suficiente para volverme prácticamente invisible desde abajo. A veces el descuido ajeno hace más por mí que cualquier técnica.
Me acomodé mejor, apoyando el mentón sobre mis brazos mientras observaba el movimiento alrededor con genuino interés. Mis tentáculos descansaban quietos, casi inmóviles, como si entendieran la importancia del momento y gracias a mi oído, bueno, eso era otro regalo, podía escuchar perfectamente todo lo que hablaban abajo, entre conversaciones, órdenes, pequeñas discusiones, quejas, tiempos, nombres, cada palabra iba encajando en mi cabeza como piezas de un rompecabezas armado exclusivamente para mi entretenimiento. —Esto es ridículamente divertido —murmuré para mí misma, con una sonrisa creciente.
Todo tenía ese aire absurdo de película barata pero emocionante, espías, criminales, mercancía, rutas secretas, casi podía imaginar música dramática sonando de fondo. —Tulu lulu lulu, tulu lulu lulu. — Muy a lo James Bond, solo que bastante más rosado, pegajoso y moralmente cuestionable. En cuanto terminaron de darle ordenes, los tres chiflados se fueron abrir un agujero en su propia bodega, una cosa, pero bárbara si me lo preguntan, me moví con sumo cuidado en el techo para ver como lo hacían y como podría yo aprovecharme de eso.
Estanque de Peces
Resumen
Narro como es que logro escuchar todo lo del golpe, y al dia siguiente me anticipo, espero en el techo de la bodega la cual narro que tiene una especie de estructura en el techo que me cubre de las vistas de ambos lados, escucho la conversación gracias a mi excelente oido y al final decido ver exactamente donde pretenden abrir el hueco
Belico
Ofensivo
Aun no
Defensivo
Aun no
Karmas utilizados
Sentidos Aumentados; Oido
Cleptomano
Muletilla
Akuma y pasivas
Aun no es necesario
Posicionamiento
Ya que no se me ha explicado en ningun momento el tamaño de la bodega voy a decir que es una bodega de 10 metros de largo y 5 metros de ancho, con 4 metros de alto. por lo que me encuentro en el techo a una altura de 4 metros de los ladrones. 4 metros a nivel del suelo.
Los trabajos de cortar a través de la bodega eran lentos. Pero lentamente, y si Melly era paciente, podía ver cómo la luz de los sopletes empezaba a asomarse por el muro de latón de la bodega que estaba siendo modificada por parte de los ladrones. Era un trabajo bastante lento y que se veía que requería de bastante concentración; el buen oído de Melly no podía escuchar una sola conversación de parte de los operadores del soplete. En cambio, sí que podía escuchar a los guardias de fuera. Y es que era gracioso, si esos guardias decidían acercarse tan solo un poco, iban a terminar escuchando el soplete en la bodega que, se suponía, iba a estar abandonada.
Como tal, no ocurriría mucho más en el terreno inmediato, y aunque el escondite de Melly por encima de la bodega era bastante privilegiado y ni los guardias del contrabando ni los ladrones podrían notarla, tampoco sería ella capaz de ver más. La noche llegaba a ponerse bastante oscura y, en medio de aquella selva, solo la luna y las estrellas daban algo de luz, que igual era poca debido a la cantidad de nubes que se había formado durante el día en aquél ambiente tropical.
Sin embargo, y mientras aguardaba en su escondite, los sentidos aumentados de Melly le permitirían captar un aroma. Uno no muy agradable. O bueno, uno que solo era agradable para el que lo producía. Tabaco. Alguien cerca estaba fumando por allí. Se trataba del líder de los ladrones, quien había abierto una ventana en la oficina en la que estaba y se encontraba fumando un cigarrillo mientras escuchaba lo que sus dos infiltrados tenían para decirle. Y allí Melly también fue capaz de obtener aún más información.
Lo primero es que el cargamento iba fuertemente sellado. Con candados y cadenas que no iban a permitir sacar la bolsa del carro. Lo segundo, es que la seguridad se esperaba tan ruda como se había previsto de antes. Y lo tercero, es que no iban a tener que preocuparse por el tiempo, pues el barco que iba a recoger ese cargamento no iba a pasar sino hasta dentro de dos días. Aquello último quitaba bastante a la urgencia del trabajo. Pero que ya no fuera ultra urgente solo daba campo para que los ladrones actuaran de forma aún más cauta y posiblemente esto no ayudara mucho a Melly, ¿O quizás sí? Como fuera, la información ya había sido interceptada por la gyojin, quien podría hacer con ella lo que mejor considerara.
La noche continuaba su curso y para los ladrones no habría novedades, así mismo con los guardias de la bodega. En medio de la oscuridad, Melly tenía abiertas todas las posibilidades para actuar: Infiltrarse en la bodega de los ladrones, buscar suplantar a uno de estos; o incluso hacerse pasar por algún guardia de los contrabandistas. ¿O quizás ambas cosas?
-La noche se ha puesto bastante oscura, siendo un problema para la visión afuera.
-Melly logra escuchar actualizaciones sobre el carro con el dinero.
-El proceso de abrir el boquete con el soplete va a tomar tiempo y concentración.
Off del narrador
Muy buen inicio, y muy divertido. A lo largo de la aventura, es posible que se den pustas o piezas de información que puedan ser útiles durante ciertos momentos. Sigue jugando como lo haces y aprovecha todo el escenario, pues esta hecho para que puedas darle todo el uso que veas apropiado. Un abrazo.
Con toda honestidad, ya me estaba aburriendo. Esperar no es precisamente una de mis virtudes. Miraba hacia adelante, luego hacia atrás, cambiaba de posición, acomodaba mis tentáculos, volvía a mirar y nada. Absolutamente nada interesante, solo silencio, tiempo pasando demasiado lento y yo cuestionando por qué siempre termino involucrándome en planes ajenos que requieren paciencia. Suspiré, apoyando la mejilla sobre una mano mientras seguía observando el panorama como una depredadora bastante desmotivada. Yo esperaba emoción, acción, un golpe rápido, limpio, algo digno de toda esta preparación, pero aparentemente esos inútiles no compartían mi sentido de la eficiencia, entonces lo vi. La luz de unos sopletes comenzó a reflejarse sobre el muro lateral de la bodega, filtrándose desde dentro en pequeños destellos anaranjados que rompían la oscuridad. Ah, por fin, al menos algo estaba ocurriendo por lo pronto. Entrecerré los ojos, más atenta ahora, lo curioso era que, gracias a mi aburrimiento extremo, terminé prestando atención a algo aún más ridículo, los guardias de afuera y ahí fue cuando tuve una crisis intelectual.
—A ver —murmuré bajito. ¿Cuáles eran más tontos? ¿Los de adentro, haciendo ruido como si estuvieran montando una obra de construcción clandestina? ¿O los de afuera, incapaces de notar que en una bodega supuestamente abandonada había luces, golpes, herramientas y suficiente escándalo como para despertar a media isla?, la verdad una difícil decisión. Incliné un poco la cabeza, observándolos casi con pena. —Increíble —susurré, negando suavemente con la cabeza —Y luego se preguntan por qué les roba una mujer. —No pude evitar sonreír porque mientras todos esos genios jugaban a ser criminales profesionales yo estaba arriba, cómoda, invisible y a punto de robarles probablemente todo el esfuerzo.
La noche llegó más rápido de lo que esperaba, aunque siendo sincera eso solo pasó porque llevaba demasiado tiempo aburrida sobre ese techo. Había matado el tiempo jugando con mi propia akuma no mi, creando y deformando pequeñas cantidades de mantequilla entre mis dedos como si eso fuera un entretenimiento digno. No lo era, pero era mejor que seguir mirando paredes. Entonces percibí un olor, bueno, no, un hedor, mi nariz se arrugo de inmediato por el asqueroso hedor del tabaco, alguien estaba fumando cerca, y no era precisamente un aroma que me resultara agradable. Siempre me ha parecido una mezcla entre mala toma de decisiones y pulmones en huelga, aun así, le presté atención, mis sentidos no están afinados para ignorar cosas útiles por eso giré apenas el rostro, guiándome por el olor hasta ubicar al responsable, un hombre y cerca de él, como bendición divina enviada exclusivamente para mí, estaban los otros idiotas hablando otra vez demasiado alto, sonreí apenas porque todo era perfecto, mis oídos captaron cada detalle como si me estuvieran dando una clase privada sobre cómo robarles correctamente. Lo primero era el cargamento que iba fuertemente sellado, con candados y cadenas, nada de abrir y sacar la bolsa como si fuera un robo improvisado, era algo molesto, pero podía trabajar con eso.
Lo segundo, la seguridad iba a ser tan pesada como se había previsto. Es decir, gente armada, alerta y probablemente con muy poca capacidad de improvisación, lo tercero ah, lo tercero fue música para mis oídos, el barco encargado de recoger el cargamento no aparecería hasta dentro de dos días, eso significaba tiempo, para pensar, explorar rutas, estudiar guardias, probar opciones o robarle primero a los que planeaban robar, una cadena alimenticia completamente natural, si me preguntan. —Oh, esto se pone interesante, glup —murmuré con una sonrisa pequeña, apoyando el mentón sobre una mano, dos días y un cargamento sellado lleno de algo lo suficientemente valioso como para montar toda esta operación. Ahora sí valía la pena haber esperado.
La verdadera oportunidad apareció donde menos esfuerzo requería: la entrada frontal. Ahí estaban los guardias, los mismos genios que parecían competir activamente por ver quién tenía menos percepción del peligro. Hablaban entre ellos con total tranquilidad, como si custodiar algo importante consistiera principalmente en conversar y esperar a que pasara el tiempo. —En minutos habrá un reemplazo, ¿crees poder aguantar solo hasta entonces? —preguntó uno. El otro soltó una respuesta tan confiada que casi me hizo reír. —Claro que sí, brother. Aquí el único movimiento que hay es el de las hojas siendo movidas por el viento. —Tuve que contener una sonrisa, tan confiados, tan tontos, era casi ofensivo lo fácil que me lo estaban poniendo. Me moví de inmediato, deslizándome con cuidado desde mi posición y siguiendo con la mirada al primero mientras se alejaba, esperé que tuviera la distancia suficiente y cuando el novato quedó completamente solo, descendí sin hacer ruido, colocándome prácticamente encima de él.
Ni siquiera se dio cuenta, extendí mis manos con calma y dejé fluir el poder de mi akuma. Una cantidad espesa de mantequilla líquida comenzó a generarse entre mis dedos, descendiendo directamente sobre su cabeza como una masa viscosa y brillante, en cuestión de segundos, tomó forma de una bola gelatinosa que cubrió su rostro por completo, sellando nariz y boca al instante. El guardia reaccionó tarde, sus manos subieron desesperadas, intentando arrancarse aquello mientras su respiración quedaba completamente bloqueada. El forcejeo fue torpe, silencioso y absurdamente patético, incliné un poco la cabeza observándolo antes de susurrar —Vaya y eso que el único movimiento era el de las hojas —murmuré por lo bajo. Lo sostuve apenas el tiempo suficiente para asegurarme de que perdiera fuerza, manteniéndome firme mientras dejaba que el pánico hiciera el resto, cuando todo estuvo realizado lo moví hacia la maleza y quité parte de su ropa colocándomela yo misma aunque no toda porque no toda me quedaba diva, y volví al puesto como si la guardia fuera yo misma.
Estanque de peces
Resumen
Veo la luz de los sopletes, luego sigo esperando a que llegue la noche y en cuanto escucho la nueva información me pongo manos a la obra porque ya me aburri de estar arriba, cuando los guardias delanteros van a tener su cambio de rutina, espero que el primero se vaya y asesino al otro dejandolo sin aire y tomando su lugar.
Belico
Ofensivo
Utilizo 60 de energia para producir mantequilla liquida y crear un esfera en la cabeza del guardia para terminar asesinandolo en sigilo y tomar su lugar
Otorga a su usuario la capacidad de generar mantequilla desde su cuerpo, convirtiéndolo así en un humano mantequilla.
Especificaciones
Puedes generar litros de mantequilla. Conforme tu control sobre la fruta del diablo se incrementa, puedes generar más litros de mantequilla. Puedes generar y manipular 1 litro de mantequilla por cada 10 puntos de Control de Akuma asumiendo el gasto de 15 de energía. Esta cantidad se dobla en la primera ventaja, siendo 2 litros pero manteniendo el mismo requisito de Control, y el mismo gasto. Por último en la siguiente y última mejora de la fruta, esta se doblará de nuevo, siendo un total de 4 litros de base, y conservará el requisito de control y el gasto
Esta mantequilla es un líquido denso y grasiento que podrá usarse con diversos fines, siendo inflamable y aumentando el daño ígneo en +50 puntos y pudiendo además usarse para incapacitar ligeramente los movimientos articulares del objetivo, al punto de poder llegar a entumecerlo como máximo, o comprometer el desplazamiento en las zonas afectadas por su composición. En caso de afectar directamente a un enemigo, que esté cubierto total o parcialmente por esta sustancia, verá reducida su Agilidad en 5 puntos por litro. En caso de afectarle indirectamente, estando sobre el terreno por ejemplo, los objetivos verán reducida su Agilidad en 3 puntos por litro. Estas mejoras podrán ser desarrolladas y mejoradas por el uso de técnicas. La velocidad de tu fruta se mueve al 55% de tu Control de Akuma.
Control de Akuma:
• 40 CA: Uso básico. Necesitas las dos manos para producir mantequilla.
• 140 CA: Puede generar mantequilla con una mano.
• 200 CA: Puede generar mantequilla desde cualquier parte del cuerpo.
Ventajas: Alcanza 1 metro por cada 9 puntos de Control de Akuma
Si la mantequilla se prende en llamas añade +50 al daño ígneo, pero desaparece en un turno.
Debilidades: Las habituales en las Akuma no mi.
El calor.
Código: bata
Recomposición Marina
Pasiva
Pasiva Gyojin: Medusa/Calamar
Como medusa (o calamar), posees una fisiología blanda y altamente adaptable, capaz de regenerar tejidos con una gran rapidez.
Según la tabla de regeneraciones, la tuya es la de una Zoan.
Código: pasivaracialmelly001
Gastos y recuperaciones
Gasto 60 de Energia Recupero 24 de energia
Posicionamiento
En la parte delantera de la bodega haciendome pasar por uno de los guardias
Melly lograría asaltar a uno de los guardias y ponerse su ropa -o al menos gran parte de esta- y ocuparía su lugar en el sitio donde se suponía que debía estar apostado aquél hombre. Y si bien cualquiera diría: Oye, pero estos contrabandistas no son una banda demasiado grande, no llegan a la centena, por supuesto que notarán que uno de ellos no es exactamente uno de ellos, ¿Sabes? Y sí, habrá razón en ello. Pero es tarde en la noche, y hasta se avisó de una tardanza por parte del barco que iba a recoger la carga con el dinero que nuestra ladrona pensaba quedarse para sí misma.
A lo mejor fue la mismísima suerte; pero cuando uno de los compañeros del guardia, a quien ahora Melly estaba impersonando, no notó ninguna diferencia entre el verdadero y la impostora cuando se aproximó a ella. Incluso hizo algo de conversación con ella. Y no precisamente una conversación a dos bandas, sino que era solo el supuesto "amigo" hablando solo. Definitivamente Melly estaba contando con bastante suerte, pues dentro de lo que escucharía, recibiría una pieza de información muy muy valiosa para su propia operación.
—Dicen que habrá algo de acción en la noche, colega. Aparentemente hay un par de topos en nuestro grupo y cuando llegue el jefe, los van a ajusticiar. No se porqué nos han pedido que le digamos exactamente a todos sobre esto. Pero supongo que no llegaré a entender nunca al jefe. Igual se que tu no eres el traidor. Crecimos juntos. Ten mucho cuidado y vigila todos tus alrededores... ¿Has visto que la salida de la oficina de la bodega continua parece tener luz? ¿Porque no vas y echas un vistazo? Ya le diré a los chicos que te pedí que te movieras...
Y así resultaba la cosa. Facilito. ¿O quizás no tanto? De lo que Melly podía estar segura es que su golpe estaba saliendo un tanto más sencillo de lo que ella pudiese esperar. Y es que era posible que la vida le estuviera compensando. Algo de buena suerte y buena providencia no le vendría nada mal.
Mientras tanto, en la bodega contigua, donde un grupo de asaltantes planeaba hacer el golpe del siglo, los problemas empezaban a surgir. Y es que no solo se había estropeado el soplete -que era un problema menor, pues tenían repuesto- sino que además uno de los que se supone que iba a estar trabajando con su soplete se estaba negando luego de que el líder de la operación les compartiera la información que los infiltrados les dieron: Que habían sido descubiertos, pero que no habían dicho quién exactamente... ni sobre qué habían descubierto a quién.
Así que mientras el líder trataba de calmar a su gente, uno de los suyos no hacía sino entrar en pánico y mantener completamente distraídos a sus aliados. Se preocupaba por ellos, pero tampoco planeaba quedarse a que fueran simplemente actuando en una trampa puesta por esos contrabandistas.
Melly tampoco tendría manera de saber exactamente a qué se refería su "colega" con eso de los topos. Podía ser cualquier cosa y no tenía que estar relacionado con la operación del dinero de esa noche. O quizás sí. Esto también es algo que la Gyojin tendría que medir por su cuenta. Por ahora, tenía que seguir jugando el papel que había decidido adoptar.
-Melly logra tener suerte y no es descubierta.
-Las acciones de infiltración de Melly siguen teniendo bastante efectividad por ahora y logra recibir información importante.
-La información también es dada al equipo de asaltantes por parte de sus aliados infiltrados y hay caos entre ellos; aunque se mantienen silenciosos, están distraídos por su dsicusión.
Off del narrador
Buen uso de la akuma. He hecho una tirada para ver la efectividad de tu jugada, que fue arriesgada, pero ha rendido frutos. ¡Excelente trabajo! Por ahora no experimentarás un encuentro bélico; me gusta la forma en que estás jugando la misión y quiero invitarte a que saques todo el abanico que tengas para jugadas de sigilo. Si hace falta, tiraremos algún que otro dado.
Y en el caso de que el sigilo falle, pues lo solucionamos con el bélico de toda la vida.