[Pasado] Brazos de Morfeo
#11
Seraphine casi se va hacia atrás cuando Kazan se puso de pie, debería haberlo prevenido, pero aquella noche, la skypean se movía más por instinto que otra cosa y dudaba mucho que se caracterizase por ser una persona inteligente, algo que a veces no se sentía para nada, consiguiendo evitar caer sentada sobre la arena, sintiendo su respiración acelerarse un poco por culpa del susto mientras se sujetaba de una extremidad del mayor.

Frunció el ceño mientras miraba hacia arriba.

—Y seguirás recordándome a uno mientras sonrías así.

Le sacó la lengua, con una expresión divertida, sintiendo el viento empujar sus largos cabellos hacia atrás y no pudo evitar sentir algo de envidia a cómo se sentiría el estar dentro del agua, pero deducía que no sería muy diferente; en tierra firme, ya se veía peleando contra el aire fuerte y dentro del agua, contra las peligrosas corrientes, se dio unos golpecitos en su mentón, preguntándose cuánto daño le harían las últimas ahora que el hombre estaba así de musculoso y gigante, buscó moverse un poco para buscar evitar el dejar escapar otro bostezo, ante el pensamiento de que la mandaría de vuelta a la “cama” cuando no podía dormir, al menos no aún.

—¿Aquí?— Señaló donde se encontraban. —Un poco más cerquita para aprovechar el agua, pero… viendo la longitud de tus brazos, quizás no sea necesario— De pronto, la pelirrosa de cabellos bicolores se quedó silenciosa, con una pequeña expresión de terror mientras sentía algo subirse por su piel y el pulso salió acelerado, moviendo sus brazos, junto a sus piernas, como si fuese un pequeño baile muy descoordinado, de haber podido, la mujer hubiese gritado cuando algo se asomó por su cuello, viendo que era la maldita lagartija de antes y de un manotazo, la apartó. —Quizás vestir vestidos no es la mejor idea— Tembló, agachándose un poco y agarró el final de su vestido, aplastándolo contra sus piernas para evitar que algo se metiera otra vez.

—¿Tú no tienes problemas con los insectos?— Ladeó la cabeza. —¿O son muy pequeños para que notes algo?— Parpadeó, preguntandose si siquiera era capaz de sentir contacto físico. —¿Son mis manos muy pequeñas para que las sientas?
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
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#12
Las preguntas genuinas de Seraphine era una de las cosas que Kazan siempre iba a agradecer. ¿Cuántas veces en toda su vida se había permitida la labor y la tarea de quedarse sentado al borde de una playa para responder aquellas preguntas tan inverosímiles? Era eso lo que le daba el encanto a sus conversaciones con su alada amiga, la capacidad que tenia en determinados momentos y sin ser ni siquiera consciente de ello, de afectar tanto al comportamiento y decisiones de Kazan, simplemente derribando lo que antes habían sido años de violencia y dolor. -Realmente pocas cosas del mundo me afectan o me pueden llegar a hacer algún tipo de sensación parecida al resto. Por las profundidades me gastaría saber que se siente cuando una hormiga gatea por tu pierna o algo similar.- Abriría su mano y con la otra dejaría caer unos cuantos granos de arena sobre su palma, llegando algunos a la misma antes de ser llevados por el viento. -Se que mi tamaño es una bendición, por decirlo de alguna manera. Pero a veces también es un motivo mas que me recuerda el porque centraron en mi su atención, y en definitiva mis años como esclavo.- Negaría con la cabeza varias veces y volvería a sonreír, como diría Seraphine, parecido a un oso. Alargaría entonces su manos a su fajín para agarrar aquella pipa que lo anclaba a este mundo tanto o mas que el collar de cuentas de su cuello. Daria una enorme calada y llenaría sus pulmones para luego soltar aquella humareda y dejar nuevamente la pipa a su lado.

Entonces alargaría nuevamente su brazo, colosal y magnánimo y arrastraría una gran cantidad de arena. Solamente con aquel movimiento ya había sido capaz de arrastrar tanto o mas arena que varias personas adultas intentando armar un castillo de arena a la vez. -Pero no te confundas, tus manos siempre son bien recibidas por mi cuerpo. Por las profundidades siempre tienen un efecto en mi que hace que me calme. No se si a Mizuki le afecta de manera similar, o es que tienes una conexión innata con el mar. Pero calmas todo el oleaje de mi furia- diría mientras empezaba a aprisionar la arena de la mejor forma que podía, intentando apretar lo justo y necesario como para no derribar todo el castillo.

Un bostezo vendría a la boca de Kazan en aquel momento, cuando bajaba la guardia tanto empezaba a notar esa bajada en el stress y atención contante que tenia su cuerpo de forma natural. -Me gustaría y pronto a dormir aunque no hayamos terminado el castillo. Y ademas ...- continuaría diciendo algo que sabia que no le iba a gustar -Creo que dentro de poco tendremos que empezar a entrenar como algo cotidiano. A fin de cuentas estamos en el Grand Line, no podemos quedarnos atras o nos separaran y dañaran facilmente.- Diría mientras tocaba uno de sus cuernos.
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#13
Miró las piernas de Kazan y después sus manos, creyendo que tenía la suficiente fuerza para subir por las piernas del wotan, aunque no sabía si era buena idea; sin embargo, ahora que pasó por su cabeza, no podía dejarla pasar del todo. —¿Si yo escalo tu pierna, se sentiría como si fuese una hormiga?— Colocó unos cuantos nudillos contra su mentón, pensativa, y sacudió su cabeza, sin saber si estaba haciendo quizás demasiado, ya se pegó un montón al pelinegro, lo último que quería era asfixiarlo de alguna forma, después de todo, parecía ser reservado en otros aspectos y estornudó con fuerza, las alas de Seraphine aleteando un poco por culpa de la fuerza.

Dio unos cuantos pasos hacia atrás, para evitar que la arena volase en su dirección.

—¿Te gustaría a veces ser más pequeño?— Sintió un signo de interrogación sobre su cabeza, curiosa, buscando una manera, aunque sea temporal, de ayudarlo, no recordando que hubiese un poder así; sin embargo, también reconocía que por culpa de sus problemas de memoria, Seraphine perdió varios conocimientos básicos mientras se vio encerrada, soltó un suspiro, algo frustrada por el hecho de no poder ayudarlo, no pudo evitar hacer una pequeña mueca al verlo fumar. —¿Fumas tabaco?— Ladeó la cabeza. —¿O algo más?… No sé mucho acerca del mundo de los fumadores— Aparte de la cerveza y alguna que otra bebida alcohólica, no probó ningún vicio, creyendo que era mejor que siguiese así; las fiestas de los nobles ya le mostraron lo mucho que podían influenciar a las personas.

Observó con mucho interés el cómo movía sus brazos para coger la arena y buscó estirar todo lo que pudo las suyas; apenas alcanzaba la mitad de las extremidades de Kazan y, al escuchar las palabras del mayor, el escuchar que lo calmaba, no pudo evitar sentir algo de calor esparcirse por su cuerpo, cerrando sus ojos, con una enorme sonrisa, se alegraba causar un efecto así en él, pero sentía un poco que era demasiado pequeño considerando la estabilidad que el hombre con barba le había dado, corrió, abrazando lo que más cerca tuviera de él. —Me alegra escuchar eso, aunque dime si alguna vez invado tu espacio demasiado— Alzó un poco su rostro para poder mirarlo mejor. —A mí me gusta que con tu sola presencia me ayudas a espantar los pensamientos negativos y paranoicos que suelo tener muchas veces; me ayuda a respirar— Miró a su alrededor, en búsqueda de Mizuki, ya que también quería decirle palabras bonitas.

—¿Mejor no dormir ahora?— Alzó una ceja al escuchar su bostezo. —Oh, espera un segundo— Se colocó a su lado, alzando ambos brazos y enfocándose en el ruido del mar, no tardaría demasiado en bailar, alejándose de cualquier atadura terrenal que pudiese tener en este momento. —¿Sientes algo diferente? ¿Más fuerte?— Dio un par de saltitos en su lugar.

Braceo de Fuerza

Propio
2
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Haciendo uso de sus conocimientos de baile, Seraphine mueve sus brazos de forma animada y rápida, cometiendo un braceo de flamenco para inspirar a sus compañeros y a todo aquel que la vea, en un radio de 15 metros.


Código: braceofuerza001
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1255 + 0 = 1255
Energia: 1653 - 166 = 1487
Espiritu: 258 + 0 = 258
#14
Todo eran preguntas. Preguntas y preguntas que se arremolinaban en la mente de Kazan venidas de la boca de Seraphine. Algunas más banales que otras, otras más profundas que las mismas y otras incluso con un peso que ni la propia interlocutora sabía realmente el peso que tenían para con Kazan. ¿Que si había pensado más veces en ser más pequeño? Incontables veces, algunas con fines bélicos, por supuesto, al fin y al cabo Kazan era un guerrero y eso estaba en su ADN, le habían criado o más bien adoctrinado como tal y en su mente siempre estaba escondida esa posibilidad, más rápido, más eficaz; otra simplemente por comodidad, por poder pasear por lugares normales, por no necesitar tener cuidado de pisar o romper nada o incluso aplastar a nadie. Todo eso eran pensamientos que se encontraban en la mente de Kazan día y noche pero en aquel momento, en aquel instante lo único que pudo decir fue - Por las profundidades. Sería raro que aquella idea no se encontrara en mi mente instaurada. Dime, ¿acaso el bajito no desea ser alto para poder llegar a donde no puede? Alguna vez vino esa idea a mi cabeza. Y en cuanto a lo de si te siento como una hormiga, digamos que te siento como si cogiera un perrito, aunque no creo que la comparación te haga justicia - comentaría complacido por su respuesta sin necesidad de expresar todo lo que sentía realmente. Tras eso daría una calada larga a su pipa y sonreiría mientras la expulsaba por la boca - Sí, es tabaco. No es ningún tipo de droga dura, por las profundidades, ¿por quién me tomas? Fumo tabaco porque fue lo único que no me obligaron a hacer. Cuando te pasas la vida viviendo por los demás, aprendiendo a luchar para matar, viviendo para ganar más dinero... cuando tienes la oportunidad de hacer algo por ti mismo lo abrazas aunque sea... fumar - diría mirando a Seraphine, y por primera vez desde que la conoció le tendió la pipa, que era comparablemente mucho más grande en sus manos que en las de Kazan - Si quieres, prueba -

Luego la vio levantarse y mover aquellos brazos de una forma tan característica. Casi pareciera que estuviera peleando con el aire mismo, usando a su favor las corrientes de aire para realizar unos gestos que eran hipnóticos a ojos de Kazan. Seguramente él mismo de imitarlos no fuera tan... elegante. Pero lo que más le extrañó fue que el ver aquellos pasos de baile hizo que su cuerpo se energizara y se sintiera más vivo, con más fuerza de la que él mismo poseía. Era la primera vez que sentía algo similar. - Por las profundidades, ¿qué es esto...? - preguntaría a Seraphine para luego levantarse y agarrar su Kanaboo mientras apuntaba al océano. Fue entonces cuando la humedad de su mano llegaría a la punta de su arma y la lanzaría de repente hacia el mar provocando que una esfera de tres metros fuera lanzada como un misil desde su Kanabo hacia una distancia de cuarenta y cinco metros. - ¡Sensō no Akuma: Aoi Shio! - diría con fuerza.

La esfera realizó una explosión que surgió casi como un géiser, haciendo que toda la zona cercana a la orilla se mojara.

Sensō no Akuma: Aoi Shio

Propio
6
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Kazan concentra humedad en su mano realizando el mismo principio que en el Karate Gyojin. Tras eso realiza un potente golpe usando su Fuerza y Destreza con su Kanabo haciendo que dicha humedad salga despedida desde el mismo con la forma de una esfera de agua de 3 metros de diámetro hasta un maximo de 40 metros a una velocidad igual que su fuerza.
[Técnica de Karma Curtido]


Código: aoishio001

Calculo de daño
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#15
Escuchó las palabras con atención y se llevó un dedo a su mentón, dando golpecitos con el dedo índice, asintiendo de vez en cuando para darle la razón, cerrando sus ojos de manera momentánea. —Si tuviese la habilidad de ser igual de grande que tú, aunque sea durante unos minutos, creo que lo único que me gustaría ser es darte un abrazo de tu tamaño, uno que te envuelve por completo— Ladeó la cabeza y sonrió. —¿Qué sería lo primero que te gustaría hacer, aunque te diesen la oportunidad de ser más bajo durante un corto tiempo? ¿Probar entrar en algún lugar? ¿Interactuar con animales?— Se le estaban formando un montón de ideas en su mente. —¿Que no me hace justicia?— Parpadeó, algo confusa. —Si son tiernos— Llevó por las dudas sus manos al cabello, solo para asegurarse de que no le hubiesen crecido orejas. 

Arrugó la nariz.

—Solo me preocupa un poquito la cantidad que fumas— Miró la pipa de reojo. —No quiero que te afecten demasiado los pulmones— Se mordió el labio inferior, imaginándose a un Kazan que se cansaba en medio de la pelea por culpa de que sus pulmones no se encontrasen en buen estado y de inmediato pegó un salto hacia atrás cuando vio que le ofrecía, sacudiendo su cabeza de forma energética. —No gracias— Sonrió y cuando vio entrar en acción, que su danza parecía poseer un efecto en él, dio unos cuantos saltitos, animada, aunque el grito de su ataque le hizo pegar su cabeza entre los hombros. ¿De verdad era necesario que dijera el nombre de cada técnica? Sabía que existían personas así y la imagen de que Kazan lo hiciera en cada movimiento le dio algo de risita.

—¿Qué tal?

Escribió, mientras se inclinaba un poco para ver del todo el efecto que su bufo tenía sobre él. —Todavía me queda un largo camino que recorrer y danzas que improvisar— De pronto, se quedó silenciosa, cosa que era fácil de conseguir considerando que no podía hablar, pero ahora mismo, aquello fue por la fuerza de otra cosa y es que Seraphine estaba de pronto mojada por completo por culpa de las gotas.

Se quedó quieta y empezó a sacudirse, notando como su libreta se mojó también, no pudiendo escribir mal, así que buscó una rama para escribir en el suelo. —Lo usual que esa energía extra dure dos golpes— Miró de reojo el castillo que estaban a medio armar. —Esta noche… ¿Puedo dormir sobre tu pecho?— Se frotó sus ojos. —Cada vez que cierro los ojos, desde el collar de esclavos… lo veo a él.
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
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#16
"Nunca me había parado a pensar cuáles serían mis primeras acciones de ser algo más pequeño" pensaría el gigante azulado mientras estaba atento a la forma de comunicarse de Seraphine. Quizás, solo quizás, lo primero que haría sería sentarse con la espalda en un árbol sin el cuidado de que este pudiera partirse, o quizás poder degustar una jarra fría de cerveza o un buen plato de comida sin tener que pedir perdón por la cantidad de alimento que iba a ingerir, o siquiera por su presencia en una taberna que ponía en peligro la estructura íntegra del edificio. Miraría al cielo con su mano acariciando su cuerno, guiándose por toda su curvatura mientras pensaba con un "Mmmm". —Puede que quizás lo único que haría sea... existir. Sin tener que pedir permiso ni perdón por mi propia existencia. A veces siento como si mi tamaño me obligara a vivir el mundo de manera distinta. Quiero saber qué se siente el hecho de entrar en un lugar y poder sentarme como el resto, o incluso poder comprar utensilios de mi talla y no tener que fabricarlos a medida. Se encogería de hombros para luego sonreír nuevamente, mostrando todos sus dientes. —¡Por las profundidades! No me estoy lamentando de ser gigante, ni mucho menos. Gracias a eso tengo los músculos enormes y puedo defender a todos con ellos. diría flexionando su bícep, haciendo que la vena del mismo se marcase por el aumento del torrente sanguíneo.

También le resultaría realmente tierno que se preocupara por su "pequeño" vicio con el tabaco. Sí, fumaba mucho, pero no iba a dejar de hacerlo. El tabaco le calmaba y le daba templanza cuando nada más se la daba. Sin embargo, tampoco habría que preocuparse en exceso, debido a que el tabaco que fumaba era siempre de buena calidad y sin ningún tipo de aditivos químicos, lo que hacía que, aunque fumara en exceso, no tuviera inconvenientes mayores.

Y sobre lo del movimiento de los brazos que había hecho que pudiera disparar aquel proyectil con más fuerza, era algo que lo tenía ensimismado. —Por las profundidades, Seraphine, no sé cómo eres capaz de afectar mi fuerza solamente por verte bailar. ¡Pero es algo completamente útil! ¿Tienes más bailes de este tipo? ¿Podrías aprender más? diría absorto por ello. Aquello significaba que Seraphine podría dar un apoyo muy eficaz en batalla incluso sin ponerse en peligro.

—Y sobre lo de dormir en mi pecho, claro. No es como si fueras a molestarme, solo ten cuidado de no caerte con mis respiraciones. diría mientras se giraba rumbo a donde habían acampado. —¿Vamos?
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#17
Las palabras de Kazan le sorprendieron un poco, no esperando que el hombre estuviese pidiendo perdón por muchas cosas, e hizo un puño con su mano; nadie debería estar pidiendo perdón por existir y se quedó callada, sin saber muy bien qué decir al respecto, ya que al no tener su altura, no quería decir algo que le hiciera daño por accidente, aunque al ver lo siguiente, no puede evitar reírse un poco, sacudiendo su cabeza. 

—Son enormes— Le enseñó su dedo pulgar. —Tienes un buen cuerpo— Se dio un par de golpecitos en el mentón. —De hecho, un día de estos, quizás te pregunte por los ejercicios que hagas— Ladeó la cabeza, mirando los brazos que puso delante de ella. —Aunque, quizás no sea buena idea, no paro de imaginarme con un par de músculos que, en vez de poder caminar, me caeré hacia los lados.

Aquella imagen le pareció absurda, pegando su cabeza entre los hombros, costándole deshacerse de esta y peinó algunos mechones hacia atrás, pero volvieron a caer directo sobre su frente, por otro lado, lo miró directo a los ojos, con ambas cejas alzadas, sintiéndose como una pequeña gata que se estaba enfrentando a un león que le triplicaba en tamaño, no obstante, no tenía la intención de dejarle pasar por alto el hecho de si un día empezase a fumar demasiado; Kazan era el líder después de todo y se aseguraría de que estuviese en buenas condiciones, en especial ahora que todavía no tenían un médico a bordo.

Dio un pequeño saltito, de lo más animada. —¡Voy a aprender más!— Sonrió, el color de sus ojos de lo más brillantes. —Después de haber aprendido ese baile, me aseguré de practicar un poco más con mi arco— De pronto se sintió desnuda al no tenerlo a su lado. —Así también puedo atacar cuando me encuentro en un aprieto— No quería depender siempre de ellos, también debía poner de su parte, tan pensativa que estaba, al dar otro paso hacia adelante, tropezó y estampó su rostro contra la arena, dejando escapar un quejido; le quedaba un largo camino que recorrer.

—¿No vamos a intentar continuar con el castillo un poco?

Le siguió los pasos.
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#18
Arqueó una de sus cejas en un gesto de curiosidad perezosa, mientras las comisuras de sus labios se curvaban en un amago de sonrisa. -¿Mi entrenamiento? Por las profundidades, no tengo mayor entrenamiento que cargar siempre con Kurogane a mis espaldas. Eso y comer mucho; siempre devoro todo lo que encuentro hasta que ya no me cabe un bocado más. Supongo que simplemente está en mi constitución el desarrollar músculo de esta forma tan natural-. Mientras pronunciaba aquellas palabras, en su mente se dibujaba vívidamente la imagen de Seraphine realizando algún tipo de ejercicio físico. Aunque era una idea perfectamente razonable, dado que ella poseía una complexión considerablemente más robusta y poderosa que la media humana no en vano medía cuatro imponentes metros de altura, Kazan la procesaba de forma distinta. Para él, ella seguía siendo un ser de una delicadeza casi mística, un ángel de alas tupidas y suaves que su instinto se empeñaba en proteger, obviando la fuerza latente que su gran tamaño conllevaba.

Tras ese breve pensamiento, desvió la mirada hacia la base del castillo de arena que habían empezado a moldear juntos, para luego centrar sus ojos, cada vez más pesados, en el rostro de su compañera. Sabía que ella guardaba el deseo de terminar la construcción, pero el cansancio acumulado estaba cobrándose su tributo, ganándole la batalla a los últimos intentos de Kazan por mantener los párpados abiertos frente a la brisa marina.

-Quiero descansar y cerrar un poco los ojos. Siento que mi cuerpo aún no se ha recuperado por completo de los últimos días. El castillo seguirá aquí mañana, si es que la marea o algún descuidado no deciden lo contrario. Además, debemos construir el siguiente con Mizuki; si terminamos este ya serían dos las veces que la dejamos fuera, y se enfadará con nosotros por excluirla de nuestra pequeña ciudad de arena-, murmuró, intentando convencerla con un tono suave y razonable.

Lo cierto era que no mentía. Kazan no había logrado tener un sueño verdaderamente reparador desde que estalló todo el conflicto con los marines esclavistas. La fatiga se le filtraba hasta la médula, alimentada por una ansiedad residual que se negaba a abandonarlo del todo. Necesitaba desesperadamente recuperar las horas de descanso que el pánico le había arrebatado ese temor constante a perder a Seraphine y a Mizuki, y la asfixiante posibilidad de verse arrastrado nuevamente a la oscuridad de la esclavitud, eran cadenas invisibles que todavía le pesaban más que su propia arma.
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#19
Inclinó un poco su cuerpo hacia atrás, en búsqueda del arma de su líder, y no pudo evitar arrugar algo su nariz; incluso este era más alto que ella, cosa que no debería sorprenderla demasiado; todo lo que fuese de Kazan era de seguro más alto que Seraphine y no pudo evitar sonreír ante ese pensamiento, por alguna razón, hasta el arma le recordaba a un enorme oso gruñón, pero no de esos que siempre iban de mal humor, llevó una mano a su hombro, apartando unos cuantos mechones de pelo, los cuales se le enredaron a la altura de su cuello, y dejó escapar un bostezo. 

—Eso de seguro que será un dolor de cabeza para Mizuki.

Sonrió con ternura, llevándose unos cuantos dedos a sus labios, y se imaginó a ambos pelearse por las diversas raciones que el wotan consumía, además de que la cantidad en ese plato de seguro parecería una enorme montaña comparada con las dos mujeres del grupo y alzó el rostro para ver el cielo nocturno, no dando ninguna indicación de que hubiese pasado alguna hora y todavía tuviesen un montón de descanso delante de ellos, cosa que Seraphine no sabía si quería hacer, considerando que cada vez que cerraba sus ojos, veía el rostro de su antiguo amo, no pudo evitar sentir el odio correr por sus venas, abriendo y cerrando sus puños. 

—Vale— Frotó sus manos contra sus párpados, que se sentían pesados, y se le escapó un bostezo. —Sigo queriendo dormir en tu pecho— Avisó, sería algo que no olvidaría; una parte de Seraphine quería ofrecerle el mismo trato, pero le faltaba cuerpo para que pudiese dormir sobre ella, miró a su alrededor, con cierta paranoia, pensando que la lagartija no podría alcanzarla ahí arriba para obtener una revancha por mandarla a volar, se acercó al hombre y frotó su palma contra la pierna del hombre. —Un pequeño hechizo para que duermas mejor.

Levantó un poco su rostro, para poder verlo; el cansancio era muy visible en su rostro y dejó escapar un bostezo.

—Venga… Entonces el castillo lo haremos en otra ocasión, los tres juntos.

No pudo evitar inflar un poco sus mejillas, si una vez comenzaba algo, debía de terminarlo de inmediato.
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
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