[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco.
#21
Tobías parecía especialmente interesado en encontrarse con el doctor chalado. Supuse que eso tenía sentido y que le sacaría más partido a esa visita que yo. No sabía si realmente el doctor tenía la intención de encontrarse con nosotros o solo era palabrería para que hiciéramos lo que nos ordenaba. Un cobarde que se escondía tras una voz no iría a exponerse tan fácilmente, a menos tuviese algo bajo la manga. —¿Estás seguro de querer encontrarte con ese loco? Si vas a sacar algo de provecho me parece bien, pero no estoy segura de que esté dispuesto a quedarse sentado charlando con una taza de té —dije para advertirle. Me preocupaba que por culpa de su curiosidad acabase mal mal parado, el que había montado esto no era un científico cualquiera. Jolyne, Kenzo y Garnet eran impulsivos, Tobías todo lo contrario. Era metódico y reflexivo, pero su inteligencia y curiosidad innata podían ser su perdición. Era tentador compartir palabras con un genio, sin embargo, en este caso era también extremadamente peligroso.
 
Continuamos caminando hasta que nos encontramos frente a tres puertas, pero solo dos se abrieron, "Campos de Energía" y "Genética e Hibridación". De nuevo sonó la voz del doctor con más explicaciones. Quería que cada uno entrásemos en una puerta concreta y no nos iba a permitir cruzar la equivocada. Lo que me termino de molestar es que se suponía que nuestros dos compañeros ya habían caído. Durante un momento dudé, porque no sabía qué había realmente tras esas puertas, pero enseguida me di cuenta de que era imposible y que no iba a ser capaz de quitarse de en medio a Jolyne ni a Kenzo fácilmente. Solo quería tocarnos más las narices. Garnet pensaba lo mismo y se lo dejó bien claro. Tras eso, ambos se ofrecieron rápidamente a cruzarlas. La verdad es que parecían hechas para ellos, aunque de manera un poco retorcida. El doctor nos debía conocer bastante bien para clasificarnos de la manera en la que lo había hecho.
 
Asentí ante las palabras de Tobías y vi cómo ambos se dirigían a las puertas. Al ver cómo me quedaba sola y el doctor había conseguido lo que quería la sensación de rabia comenzó a subir desde mi estómago. Odiaba no saber dónde estaban mis compañeros ni cómo se encontraban, y todo por un maldito experimento que beneficiaría al gobierno. De verdad que más le valía a ese desgraciado que todos volviésemos a reencontrarnos. —Felicidades, ya tienes lo que querías. ¿Ahora qué? ¿De verdad me vas a abrir esa puerta para que me encuentre contigo? —pregunté de manera sarcástica sin creer, para nada, que fuese capaz de exponerse tan fácilmente.
 
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#22
Tobías y Garnet eran dos hermanos de otra madre, camaradas en la distancia y en el tiempo. Y ahora debían separarse y hacerse a un lado para dejar pasar a su capitana hacia el objetivo. Eran las Alas de la Tempestad.

Obedeciendo las órdenes de Utakata, el hombre del tanga más cotizado del Nuevo Mundo cumplió con los pasos que debía dar para su destino, dirigiéndose hacia la cámara correcta al primer intento y agilizando las cosas de sobremanera para el resto de su tripulación. Un hombre impredecible, pasional y sorprendente en todos los sentidos. Un completo y absoluto Don Nadie y el único con esa condición en su tripulación, además de Jolyne, y el único de ambos que había prosperado hasta verdaderamente ser alguien. Garnet Matlock era lo que se denominaba como "el origen de los linajes". El punto de partida de las estirpes. El primer Don Nadie que crea una cadena de "álguienes".
Garnet Matlock optó por entrar en la zona delimitada a la derecha de la puerta principal. El área de Genética e Hibridación
Una puerta como absolutamente todas las demás en la que, tras cruzar su umbral y adentrarse en la completamente oscura habitación, se toparía de lleno con una estancia completamente redonda, con un diámetro de cincuenta metros.
La puerta se cerró a sus espaldas.


Por su parte, el hombre de la barba naranja cumplió con los pasos que debía dar para su destino, dirigiéndose hacia la cámara correcta al primer intento y agilizando las cosas de sobremanera para el resto de su tripulación. Un hombre resuelto y decidido, capaz, y dispuesto a dar su vida por su tripulación... pero sin planear morir, pues el mañana aun tenía que darle muchas respuestas y no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de ellas.
Tobías Murray optó por entrar en la zona delimitada a la izquierda de la puerta principal. El área de Campos de Energía.
Una puerta como absolutamente todas las demás en la que, tras cruzar su umbral y adentrarse en la completamente oscura habitación, se toparía de lleno con una estancia completamente redonda, con un diámetro de cincuenta metros.
Y al mismo tiempo que con su hermano de otra madre, la puerta se cerró a sus espaldas.





Entonces Triana, sola en la habitación, emitió una pregunta cargada de rabia y de incredulidad.
— Por supuesto que si — respondió el doctor con seguridad y la puerta central comenzó a abrirse revelando un pasillo circular muy bien iluminado por leds, de cuatro decenas de metros de largo y manteniendo el alto de la puerta. Al fondo de este pasillo, se abría una nueva puerta que revelaba una estancia nueva, enorme, de ochenta metros cuadrados. El túnel entraba un par de metros dentro de la habitación, haciendo que esta "boca" de acceso rompiese la perfección del cuadrado que era la estancia. Toda la habitación era de un color mucho más oscuro que las anteriores, y tenía en el centro exacto de esta, un pequeño recipiente lleno de líquido de poco más de un metro conectado a un sin fin de tuberías y cables que surgían de la base y de la tapa, haciendo que las de la tapa ascendieran hacia el techo y se conectasen con este, y que las de la base acabasen siendo canaletas y conductos tirados por el suelo colocados con forma serpenteante, regando toda la habitación, hasta conectarse con las paredes. Estas eran todas una computadora, llena de botones, pantallas, luces y distintos sistemas, que emitían brillos, destellos leves, sonidos menores y ruidos mecánicos varios constantemente, de forma aparentemente aleatoria pero siguiendo incluso un ritmo ciertamente melódico.

Dentro de aquel recipiente en el centro de la habitación lleno de líquido, flotaba conectado a todos los cables un cerebro humano.
— Bienvenida Triana... en persona te pareces mucho más a tu madre — dijo una voz mucho más grave, gastada y anciana que la habitual hasta ahora, proveniente del cerebro — Disculpa que no me levante botbotbotbot... soy el Doctor Utakata — finalmente, presentándose ante ella, el genio científico de nuestro tiempo y los tiempos pasados.

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El sonido de los bips y de la mecánica de la habitación inundó el lugar por unos segundos, no porque elevasen la intensidad de su tono, si no porque el silencio se imperó por unos instantes y reflejó la realidad de la soledad de esta habitación.
— Te agradezco profundamente la colaboración que estáis teniendo con mis investigaciones, las muestras de los experimentos K-19, J-26, G-29, y T-31... o como tú los llamas, Kenzo, Jolyne, Garnet y Tobías... tus compañeros... van a conseguir muchos avances en mi tecnología militar y en mi desarrollo armamentístico, y con él, el Gobierno Mundial pagará mucho dinero para obtenerlo y eso alimentará mis demás investigaciones. Gracias a vosotros ese dinero me impulsará a desarrollar curas al Plomo Ámbar, las Escamas Zafiro o la Fiebre Arbórea. Conseguir mejorar la inmunidad de los frágiles cuerpos humanos para que la humanidad prospere y se desarrolle hasta límites insospechados. Evolucionar. Trascender — unas breve burbujas ascendieron por el tanque de conserva del cerebro acariciándolo sin intención — ¿Qué es lo que deseas de mi? — preguntó abiertamente sin tapujos, esperando la respuesta de la Capitana de los Alas Negras.





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#23
Me quedé esperando, completamente sola, y la respuesta a mi pregunta no tardó en llegar al mismo tiempo que la última puerta se abría para dejar paso a un pasillo. Al final de este, otra puerta se abrió. Lo único que me hacía pensar que este chalado no estaba ahogándonos con su gas venenoso era que ya podría haberlo hecho cuando entramos al laboratorio. Lo malo era que no sabía qué esperar de sus estancias misteriosas. Caminé pisando con fuerza, de manera que el sonido de mis tacones resonaba por el pasillo hasta que llegué a la siguiente puerta. Todo era claramente una trampa muy bien montada, pero no pensaba dejar que eso fastidiase nuestros planes. Pretendiera lo que pretendiese, no se iba a salir con la suya. Confiaba en que los demás harían su parte, así que ahora yo tendría que hacer la mía. Crucé la puerta dispuesta a afrontar lo que me encontrase, creía que estaba preparada para todo, hasta que vi lo que se encontraba en el centro de la habitación.

La luz era ligeramente más tenue, pero se veía con total claridad un recipiente conectado a diferentes tuberías y cables que se esparcían por todos lados. En el recipiente flotaba un cerebro humano, también conectado a los cables. Todo lo que se escuchaban eran pitidos procedentes de aquella maquinaria aberrante, que también emitía luces parpadeantes. Eso sí que no me lo esperaba. No sabía si se trataba de una especie de truco o realmente este tipo había conseguido alcanzar un conocimiento absurdamente superior en tecnología y medicina para conseguir que este órgano se valiese por sí mismo para comunicarse. Volvió a dirigirse a mí y no despegué la vista de aquel cerebro intentando averiguar su funcionamiento, aunque sabía que sería en vano. Ni siquiera sabía que algo así era capaz con nuestra tecnología y conocimientos actuales.

Su comentario sobre mi madre me hizo fruncir el ceño, incluso su voz sonó diferente cuando lo mencionó. A medida que avanzábamos en nuestro viaje, más cerca sentía que estaba de ella. Que este tipo la conociera solo hacía que mi hostilidad hacia él se incrementase. Me quedé en silencio, concentrada en el entorno, en no perder ni un detalle, mientras él continuaba hablando. Por lo que reconoció, él era el doctor Utakata, un cerebro sin cuerpo conectado a un súper laboratorio. Todavía me costaba creerlo. Trató nuestra visita como una especie de colaboración, como si no recordase que nos había amenazado para participar. Contuve el impulso de coger mis katanas y lanzarme a por él cuando denominó a mis compañeros como sujetos de pruebas y, peor aún, admitió que pretendía vender sus resultados al Gobierno Mundial con una finalidad armamentística. Me daba exactamente igual en qué emplease ese dinero, como si lo utilizaba para erradicar el hambre en el mundo, le iba a servir al Gobierno para masacrar a su antojo. Unas vidas por otras.

Su pregunta final me dejó pensativa. ¿Qué quería? Que se secase y se pudriese en su tubo de ensayo. Habría sido mi respuesta antes de atacarle, pero recordé las ganas de Tobías de llegar hasta él, todo el sacrificio que los demás habían hecho, y supe que no podía desperdiciar la oportunidad. Además, alguien tan inteligente como él no se expondría de manera tan absurda. Algo tenía que haber en la habitación para evitar que cualquiera pudiese acercarse y reventar de un golpe el cristal o los cables conectados al cerebro. Era demasiado sencillo. Por eso, respondí a su pregunta sin dejar de observar.

—Es evidente que no eres un científico común y que tienes las respuestas a preguntas que ni la mayoría de personas nos planteamos. Solo quiero de ti que me respondas a una cosa y, si me gusta la respuesta, a lo mejor dejamos este sitio en pie. Los gobiernos no caen por falta de poder, sino cuando alguien descubre por dónde sangran. Entre todas las armas y proyectos secretos del Gobierno, ¿cuál sería el más peligroso si cayera en manos piratas?


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#24
Aquellos pitidos que parecían seguir una musicalidad se hicieron un poco más presentes en el silencio en el que Triana pensaba en su respuesta. Y la pregunta que emitió fue una muy interesante y poco convencional para el intelecto o el argumentario de un pirata cualquiera... pero Triana Tempesta no era un pirata cualquiera. Y su pregunta lo evidenciaba aun más.

Triana Tempesta, primera mujer y penúltima de cuatro hermanos, era la esperanza de la casa Tempesta, un matriarcado de la nobleza que, sin reino ni linaje de dragón, tenía el poder para gestionar sus propias tierras, tropas y dominios de forma independiente a las oligarquías. Los Tempesta... o mejor dicho, las Tempesta, eran una saga familiar de muchas, muchas generaciones que habían contado entre sus filas siempre a alguien influyente para el momento historico que se estuviese desarrollando en esa época. Siempre que ha habido algún giro o algún cambio importante en el mundo, de esos que cambian de una era a la siguiente, una Tempesta estaba involucrada de alguna u otra forma. En el caso particular de nuestro tiempo, no era Triana, si no su madre Tabita - quien ostentaba el título de Mejor Espadachín del mundo - la figura determinante de nuestra época, pero unas leyendas caen para dar paso a las siguientes.
Y quizá este sea el momento para contaros quienes son las Tempesta y por qué han sido tan importantes e influyentes en el mundo. Ya que el Doctor Utakata había estudiado el linaje de las Tempesta mucho antes de haberse topado con Tabita Tempesta, la madre de Triana, en su vida, pues las Tempesta habían influenciado y moldeado gran parte del mundo durante veintitres generaciones...




La primera de todas, Thalassa Tempesta, la primera registrada, la "Rompe Tormentas" hace ochocientos años. Firmó un acuerdo con la Marina hace veintitres generaciones pactando una relación de amistad y mutuo respeto entre la casa Tempesta y la institución armada del Gobierno Mundial. Tuvo una hija, Thalma, y un hijo, Thranduil.
Thalma Tempesta murió joven dando a luz a su primera y única hija, Taliesin, por lo que nunca fue matriarca, y la criatura fue criada por su abuela Thalassa, influenciando en sus valores y en su destino.
Así fue como Taliesin se convirtió en históricamente la primera mujer Tempesta en formar parte de la Marina, hace setecientos cuarenta y cuatro años, y engendró tres hijos. Targan, un varón, Taranis una mujer, y Taruk otro varón.
Como la casa se rige por el matriarcado, Taranis Tempesta fue quien heredó el título de cabeza de familia y formó y consolidó el ejercito privado Tempesta incrementando así el poder militar de la familia, y tuvo dos hijo, un varón llamado Tamaleth y una mujer llamada Tammaris. Por desgracias, Tammaris Tempesta muere joven asesinada por venganzas hacia su abuela, y sin dejar descendencia, lo que hace que su hermano Tamaleth Tempesta sea quien tuviese que aportar descendencia mujer, y no paró de intentarlo hasta conseguirlo, presionado por su abuela Taliesin y su madre Taranis. Así es como Tamaleth engendra cinco hijos, cuatro varones y una mujer: Tamat, Talion, Thane, Tarsen, y Tamara

En esta sexta generación, Tamara Tempesta se casó con el rey del Reino de Prodence, Moldus, por un matrimonio de conveniencia organizado por su padre, y absorbió el linaje de esa casa noble bajo el poder de los Tempesta, pasando a ser una casa real. De esa unión nacieron tres hijos, Tiber, y los gemelos Tito y Tifón. Todos hombres. De modo que al no haber mujeres, Tiber, el primogénito, tuvo que continuar la línea sucesoria con una presión y una deshonra heredadas de su madre Tamara.
Tiber Tempesta, siendo el primer y único varón a cargo de la casa, fue un rey pésimo repleto de vicios y debilidades que llevó a Prodence a un colapso económico sin precedentes, pero fue capaz de engendrar tres mujeres - y no reconoció más hijos - que se llamaron Tiberia, Tibiris y Tiriade. Así el linaje Tempesta fue salvado y Tiberia Tempesta recibe la nefasta herencia de un reino en decadencia de su padre, pero lo realza en pocos años legalizando el esclavismo en Prodence y volviéndose la principal cuna de esclavos para Marie Geoise, incrementando las arcas del reino a su máximo histórico, y además teniendo dos hijos mellizos: Teressa y Tereo.

En la novena generación, Teressa Tempesta se convirtió en la primera mujer de la historia en llegar al cargo de Vicealmirante de la marina, y por sus obligaciones militares, fue su hermano mellizo Tereo quien asume el cargo de Rey Regente de Prodence. Así, consagrada a su vida militar, Teressa sólo consigue engendrar una hija, llamada Thersia.
Durante el Reinado de Tereo, Thersia crece sana y segura hasta tiene edad de gobernar, y muere poco después al dar a luz a su primera y única hija, Tarsis, haciendo que su tío Tereo volviese a ocupar el cargo de Rey Regente por segunda vez. Y de nuevo bajo su sombra una nueva flor de las Tempesta lucha por abrirse camino, Tarsis Tempesta quien sorprendentemente murió al poco de heredar el trono, de nuevo, dando a luz como su madre. Esto hizo que Tereo tuviese que volver a ser Regente, y se ganase el apodo del "Rey Maldito" para el resto de la posteridad. La hija de Tarsis, se llamó Tania y con ella las cosas cambiarían muchísimo.

Tania Tempesta es criada bajo la vigilancia de miembros de la corte hartos de la tiranía de Tereo, y la instan a arrebatar el trono a su Tío-Bisabuelo, cosa que hace, dando un golpe de estado y asesinándole asumiendo su legitimo puesto como Reina de Prodence y cabeza de familia de los Tempesta. Pero las ambiciones de Tania son inmensas, e inicia una cruzada expansionista de conquista del North Blue con tal brutalidad y destrucción, que pasó a la historia con el nombre de el incidente de "El Norte de Sangre" usando algo llamado "Plutón".
Durante esos años belicosos, Tania tuvo dos hijos en un único parto, unos mellizos que resaltaron por ser verdaderamente hermosos: Titania, la mayor, y Tiamont, el menor.

Esta decimo tercera generación, continuó con el belicismo de su madre, dividiendo su poder en dos. Titania heredó su brutalidad y su fuerza, convirtiéndose en la primera persona en ser reconocida como "Mejor Espadachín del Mundo", y su hermano Tiamont heredó el talento militar y político, terminando la campaña de conquista del mar del norte con éxito, estableciendo su sede en Oykot. Pero dado que Titania nunca tuvo descendencia, el linaje pasó a su sobrina, la única hija de Tiamont, llama Talía.
Ella continuó con los planes políticos de su padre e hizo un negocio magistral con la casa de los Tenryuubitos Saint O'Heil, quienes literalmente compraron todas las islas del North Blue a la líder Tempesta, redoblando la fortuna de la casa, y terminando con las guerras en la zona al pasar esta a estar controlada por el Gobierno Mundial. Por su parte, Talía tuvo dos hijos, Taurus, conocido como "El invencible" dado a su habilidad sin parangón en la guerra, y Thais, la más hermosa de las Tempesta según todas las fuentes. Los rumores decían que eran la reencarnación dividida de su tía-abuela Titania.

Pero el fruto de años de dominio brutal hicieron que Thais Tempesta muriese en una revuelta del pueblo de Prodence contra la casa real que los oprimía, hace trescientos treinta y tres años. Esto fue conocida como "La Rebelión del Crisantemo" y sacó del poder a la casa Tempesta quienes por primera vez en la historia estuvieron a punto de desaparecer. Pero Taurus cargaba con el honor y la leyenda de su familia, y engendró a una hija, llamada Tullia que realmente terminaría de cambiar las cosas para siempre y encaminar a las Tempesta hacia lo que son a día de hoy. Siendo, después de Thalassa la fundadora, Tania la conquistadora y Titania la leyenda de la espada, la más importante de su linaje hasta la fecha.
Tullia Tempesta nació siendo la decimo sexta generación de los Tempesta, e hizo carrera militar en la Marina convirtiéndose en la primera mujer Almirante de la historia. Desde ese cargo de poder ordenó la primera gran purga pirata y usó esta guerra para recuperar el poder en Prodence arrasando la isla justificando que había sido tomada por piratas, y reclamando el trono para sus hijas, quienes eran las verdaderas herederas de esa tierra. Esto fue un hecho inaudito ya que, Tullia, había tenido gemelas: Trinidad y Tricia. Y la en ese momento Almirante no quería debilitar su linaje ni fomentar luchas por el poder, así que proclamó el primer - y único - doble matriarcado de las Tempesta.

Trinidad Tempesta y Tricia Tempesta, las co-regentes de Prodences, las "Reinas Gemelas" recuperaron la Isla Oykot del North Blue de las revueltas que se estaban dando sublevándose contra los Saint O'Heil, y establecieron en esa isla la primera granja de esclavos a nivel insular de la historia. Toda una isla hecha por y para producir esclavos y venderlos, convirtiendo a la familia Tempesta en la más rica del mundo al nivel del mar en ese momento. Pero la línea continuó sólo por una de ellas, la primogénita, Trinidad, quien tuvo cuatro hijos. Dos varones llamados Thorkel y Tone, y dos mujeres llamadas Tudalia y Tulipa, y pasando a ser Tudalia la heredera al ser la primera mujer en la línea sucesoria.
Tudalia Tempesta se dedicó a invertir la fortuna de su familia en financiar a otras familias menores para fomentar sus linajes, hacerlas crecer, y florecer en Prodence y ganarse favores y apoyos internos. Creó varias casas nobles así, e inició un plan lento y antiguo, hace doscientos dieciocho años, para volverse un eje de poder en el mundo: La Triada de la Tempestad.
El plan constaba de conseguir que la familia ocupase al mismo tiempo el máximo poder militar como Almirante de Flota, el máximo poder individual como Mejor Espadachín del Mundo, y el máximo poder económico como Gobernante de Prodence, amasando la fortuna más grande del "Mundo Inferior" como llamaban las élites al mundo al nivel del mar. Y durante todas sus inquinas políticas, engendró cuatro hijos, tres varones y una mujer. Tobías, Tomassa, Tolorem y Torvak.

La decimo novena generación de los Tempesta, liderada por Tomassa Tempesta, seguía fielmente los pasos para conseguir completar el plan "Triada de la Tempestad". Decidió convertir el Reino de Prodence en la República de Prodence para ganarse al pueblo y comenzar a blanquear su imagen, constituyendo un senado compuesto por las familias más importantes que su madre financió y ayudó a alzarse, y controlándolas a todas en una falsa asamblea que sigue las órdenes de los Tempesta en secreto. Con ese movimiento dejó de ser la Reina de Prodence, y pasó a ser "solo" la líder de la Casa Tempesta, teniendo en ese tiempo tres hijos, dos de ellas mujeres. Se llamaban Teodora, Thyrkos y Trissara.

El poder lo heredó la mayor, Teodora Tempesta, quien consolidó aun más las riquezas de la familia y blanqueó su nombre de tratantes de esclavos a lo largo de la historia pagando fortunuas para hacer desaparecer muchos registros, convirtiéndose paralelamente en una de los magnates comerciales más importantes del mundo con su negocio como marchante de arte. En su mandato, orquestó inquinas y engaños para generar una guerra civil en Prodence entre las casas nobles, por el poder y tratando de obtener de nuevo la corona, para que se destruyan entre ellas manteniéndose siempre los Tempesta como "los defensores del pueblo de Prodence" dando asilo, víveres y ayudas a los habitantes en ese período de guerra civil. Y durante ese tiempo, Teodora tuvo dos hijos. Una mujer llamada Tenebris, y un hijo llamado Temorius.

Si Thalassa, la Rompe Tormentas y fundadora, Tania la Conquistadora del Mar, Titania la imparable Mejor Espadachín del mundo, y Tullia Almirante que inició la Gran Purga Pirata eran leyendas en el mundo y en la historia de las Tempesta, Tenebris fue la siguiente en ascender a esa categoría.
Tenebris Tempesta, la abuela de Triana, fue la primera mujer en llegar a Almirante de Flota, superando a Tullia en sus cargos militares, y ocupando ese puesto antes que el Almirante de la Flota actual. Con esa autoridad y siguiendo el plan "Triada de la Tempestad" acaba con las insurrecciones de la República de Prodence que sus antecesoras habían orquestado y volvió a convertir Prodence en un Reino, ahora afiliado al Gobierno Mundial, creando un sistema de gobierno en Prodence con un Rey "elegido democráticamente" de entre todas las casas nobles no insurrectas y supervivientes al conflicto, pero ese Rey era una marioneta de los Tempesta.
Tenebris tuvo dos hijos brillantes, Terror Tempesta, un varón conocido por ser un genio político, y Tabita Tempesta, una hermosa y fortísima mujer, madre de Triana y actualmente la poseedora del título de Mejor Espadachín del mundo, devolviendo este a la casa Tempesta después de nueve generaciones, desde su antepasada Titania. Actualmente Tenebris sigue con vida, jubilada y muy anciana, residiendo en Prodence.

Y finalmente llegamos a alguien a quien tu, lector - si, he roto la cuarta pared - ya deberías conocer: Tabita Tempesta.
Tabita Tempesta se consagra con el título de Mejor Espadachin del Mundo y asciende militarmente hasta ostenta el título de Vicealmirante, honores que conserva en la actualidad. Ella es la actual líder y matriarca de la casa Tempesta, y muchos la ven como la siguiente en la lista para ascender a Almirante, y por tanto, la primera Tempesta con posibilidades de cumplir el plan de "Triada de la Tempestad", ya que el Rey de Prodence, Colometus, es su fiel sirviente. Ella, además de a Triana tuvo dos hijos varones antes, Tristán y Theodor, y uno más después, de género no revelado.
El hecho de que Triana hubiese roto con la tradición familiar de varias generaciones, de colaboración y unión con la Marina, ya era un punto de inflexión grande, y sumado a que su hermano Theodor había decidido desentenderse del linaje Tempesta y otorgar una niña para el futuro por sus propios métodos... hacía que la casa, por primera vez en más de ochocientos años, estuviera sin una heredera evidente, pues su otro hermano y el más mayor de todos, Tristán Tempesta, había fracasado ya innumerables veces intentando tener descendencia y se le daba como un caso perdido. Por eso Tabita había tenido un cuarto hijo, unos años atrás. Una noticia que dio la vuelta al mundo, incluso saliendo en los periódicos.
Un hermano o una hermana que Triana no conocía: Tallis Tempesta.


Triana por su parte, tiene una historia que ya todos conocen, y que la ha llevado hasta este punto.
¿Y por qué os he contado esto? Bien...

— Las Armas Ancestrales, obviamente — fue la respuesta del doctor desde el dispositivo que emitía su voz en el cerebro del tarro — Pero eso es algo que debería sonarte un poco si tu madre te ha contado las historias de tus antepasados, Triana... — se permitió añadir — ¿O cómo te crees que tu antepasada de hace once generaciones, Tania Tempesta, consiguió conquistar todo el North Blue? — preguntó directamente el cerebro más sabio del mundo — He estudiado la historia y los secretos del mundo desde hace muchos, muchos años, y he profundizado todo lo que he podido en ello... y los Tempesta siempre han tenido algo que ver con la historia del mundo, jovencita — mientras decía esas palabras un sonido mecánico precedió el sonido de un papel cayendo volando desde el techo dirigiéndose hacia las manos de Triana — Considera esto un regalo de cortesía por vuestra colaboración — dijo el doctor, cuando el papel pasó por la cara de la capitana de los Alas Negras.

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— No todo el mundo tiene la oportunidad ni el privilegio de ser alguien, de venir de una estirpe importante, de portar la sangre de un linaje que ha influido en que el mundo sea como es a día de hoy. Tú tienes sangre de leyendas, de guerreras, de conquistadoras y de reinas. Estás rehuyendo un destino que lleva entrelazándose muchos años en el tejido del mundo y casi terminas con una de las estirpes más longevas del mundo, que no residen por encima de las nubes — unas pocas burbujas más brotaron, síntoma de la circulación del tanque de líquido del cerebro — Pero no es momento de halagos, no. Tan solo estoy tratando de justificar el por qué de mis acciones y la diferencia de trato contigo del resto de tus compañeros... Voy a mandarte de vuelta a casa, Triana. Esa es la voluntad de la Tormenta. — sentenció con frialdad, revotando ligeramente sus palabras en la habitación.

— ¿Hay algo más que quieras de mi antes de completar esta tarea? —





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#25
Realmente no esperaba que me respondiera. Tal vez algunas palabras vagas, como mucho. Sabía que este tipo era nuestro enemigo, aunque no tuviese nada contra nosotros, nos podíamos oponer a sus objetivos. Tampoco tenía por que responderme, sin embargo, para mi sorpresa, lo hizo, y de la manera más inesperada posible. Ya estaba dispuesta a lanzarme a por ese cerebro, a reventar todos los cables que lo mantenían conectado y hacer añicos su cápsula de cristal, cuando sus  palabras me dejaron paralizada. No me sorprendió del todo lo de las armas ancestrales. Me sonaba bastante, lo había escuchado más de una vez, pero no tenía ni idea de qué se trataban ni, mucho menos, dónde se encontraban. Lo que no me esperaba era que mencionase mi linaje. Parecía que sabía bastante sobre mi familia, más incluso que yo. Algo había estudiado sobre mi linaje, pero nunca me había llamado demasiado la atención. Mi madre era tan insistente que me hacía perder el interés. Lo que no sabía es que, según él, una de mis antepasadas había logrado obtener poder gracias a una de estas armas. Puede que mi madre me lo hubiese dicho alguna vez, pero no lo recordaba. Muchas de sus revelaciones eran completamente nuevas para mí.

El doctor parecía agradecido o fascinado con mi familia. Podía entender por qué, lo que no compartía era lo de meternos en el mismo saco. Yo no tenía que nada que ver con ellos, y pronto se lo dejaría bien claro al mundo entero. Después de su interesante discurso, se escuchó un sonido metálico y un papel cayó desde arriba. Quería estar atenta, no sabía qué podía tratarse de una trampa o qué era un regalo desinteresado por parte del doctor. Por esta vez y casi de forma instintiva, cogí el papel al vuelo con la mano derecha y, tras ver de un vistazo que se trataba de un amplio y elaborado árbol genealógico de mi familia, lo doblé sin cuidado con la  misma mano con la que lo había cogido y me lo metí en en el bolso en el que guardaba mis objetos personales. No tenía demasiado tiempo como para detenerme en analizarlo, más adelante lo haría en profundidad, cuando no tuviese que estar pendiente de un cerebro que pretendía llevarme con mi madre de vuelta.

Siguió hablando, halagando mi estirpe y mencionando hazañas que desconocía. Dijo que casi terminaba con una de las estirpes más antiguas del mundo. No sabía a qué se refería. Podría estar equivocado o, si era cierto, debía haber hecho algo así por accidente. Fue sincero y reconoció que tan solo me confesaba sus pensamientos para que comprendiese la diferencia de trato con mis compañeros. Aquello hizo que ardiese por dentro. Era justo de lo que trataba de escapar. Haber nacido en mi familia no me hacía diferente de mis compañeros. Solo esperaba que estuviesen dándole un buen dolor de cerebro al doctor.

No sabía por qué, pero seguía mostrándose abierto a conversar y a ofrecerme cualquier cosa que pidiera. Era consciente de que todo tenía un límite, así que tampoco sabía bien qué era razonable pedirle a un tipo como él en esta situación. Ni siquiera quería nada más que abrasarle hasta convertirle en cenizas, aunque se había ganado un poco de mi respeto por haber cumplido, hasta el momento, con todo lo que había dicho. ¿Que si quería algo más de él? Por supuesto. Quería que liberase de inmediato a mis compañeros. Que dejase de trabajar con el Gobierno Mundial, incluso que les traicionase. Que compartiese con nosotros sus conocimientos más valiosos. Que me dijese dónde se encontraban esas armas ancestrales y cómo usarlas. Que… Detuve mis pensamientos repentinamente. La lista era enorme, pero sabía que no podría cumplir con nada de esto. Bien porque no podría, o bien porque no querría. Sonreí, consciente de lo absurdo que era que estuviese dispuesto a mandarme con mi madre a la fuerza y, al mismo tiempo, se mostrase tan colaborativo. —¿De verdad quieres hacer algo por mí? A menos que puedas sacar a Yojimbo de la cárcel, no me interesa nada —le dije sintiendo cómo mi rabia crecía.

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#26
— No quiero hacer algo por ti, Triana. Mi moralidad está sujeta al progreso y no a la ética, pero tu captura no es nada personal y considero que es un agravio considerable hacia tu persona, por lo cual ofrecerte mi conocimiento es una muestra de cortesía ante tal vicisitud hacia ti, y un gesto cordial para hacer que el amargor de tu trago sea más llevadero desde la luz del conocimiento y la satisfacción de una meta cumplida — el pitido melódico de la habitación ahora era más notable que antes, pudiendo sentir que provenía de la pared de tu derecha, a la izquierda desde la perspectiva del tarro de preservación con el cerebro. Unas notas ordenadas y provocadas de forma consciente y evidente. Una consecución de notas rítmica, cacofónica y repetida que se volvía una ecolalia musical que incitaba poco a poco al subconsciente a ignorarlo, como si fuera un ruido blanco que pudieras ignorar casi sin darte cuenta y pasase a estar dentro de tu psique cómodamente, lentamente... eternamente.


— Aun así reconozco que es una ambiciosa petición — declaró el doctor ante tu deseo de libertad para tu fiel compañero y capitán — Más si bien es algo en lo que tengo cierta influencia por ser uno de los Siete Señores de la Guerra al servicio del Gobierno Mundial, o como comúnmente nos conocéis, uno de los Shichibukais, no es una cuestión que pueda exigir y obtener una aprobación directa. Esa autoridad compete sólo al Alcaide de la prisión, y al Almirante de la Flota de la Marina — añadió de forma sincera el cerebro, casi como reflexionando en voz alta la respuesta a la petición de la capitana. Un sonido de engranajes rechinó desde detrás de Triana — Podría solicitar su traslado hasta aquí con la excusa de utilizarlo como sujeto de pruebas... no sería la primera vez que lo hago con uno u otro preso — dijo rápidamente tratando de acaparar tu atención, llegando a esa conclusión en un instante — Pero tendría que devolverlo al terminar mis experimentos, o firmar muchísimo papeleo para justificar su muerte en ensayos clínicos... por lo que aunque pudiera sacarlo de la prisión, no gozaría de la libertad de viajar libremente con vosotros, y para estar libre sin que mi credibilidad estuviera en juego, tendríais que matarme — su reflexión se volvió fría y solemne, rechazando la petición con elegancia y argumentos lógicos — Por lo que esto vulneraría mi propia seguridad, y no puedo hacer algo así — otro crujido, más burbujas recorrieron el recipiente del cerebro tratando de mantener nutrido y oxigenado el órgano. Tras eso el cerebro continuó con su idea y discurso de explicación — Lo único que sí está en mi mano es generar una oportunidad para que él intente lo que nadie más ha conseguido jamás — y con una serie corta de pitidos ajenos a los anteriores, el cerebro prosiguió — Un fallo en una cámara, una celda mal cerrada, un compañero generoso... Impel Down tiene muchos misterios — fue el final de su explicación sobre tu cuestión y con un inesperado y leve suspiro en los que sólo la melodía de las teclas de la pared sonaba en la habitación, prosiguió hablando unos instantes después.

— Entiendo que esto es todo. Deposita tus armas en el suelo despacio y extiende tus manos en cruz para ser reducida sin daños ni violencia y poder llevarte al Reino de Prodence ante tu madre — pidió el cerebro con paciencia — O por el contrario puedes obligarme a hacerlo por la fuerza, pero no te lo recomiendo —





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#27
Su respuesta no me sorprendió. Sabía que un tipo como él no actuaba de forma altruista y desinteresada, así que ya me esperaba que ninguna de mis posibles peticiones fuesen a ser cumplidas. Tan solo pretendía, tal y como él mismo reconocía, ser cortés por estar intentando secuestrarme. Tal vez a él le sirviese de algo que, de estar en mi misma situación, lo ofreciesen algo de conocimiento, pero a mí no me importaba en absoluto. Solo podía pensar ahora mismo en mis compañeros y en cómo acabar con esto cuanto antes. Sin embargo, a pesar de ser claro con sus competencias en cuanto hasta dónde podía llegar con su intervención en la prisión, siguió soltando ideas sobre cómo podría liberar a Yamamura. Era extraño, no tenía por qué hacerlo, no se lo iba a agradecer de ninguna manera y no iba a sacar ningún beneficio. Es más, podría verse perjudicado. De todas maneras, su oferta no era tan beneficiosa si, al final, Yamamura tendría que continuar encerrado y escondido para siempre. Ni él mismo querría algo así

La opción más viable era la segunda que propuso, proporcionar una oportunidad para que escapase. Esto tampoco lo haría, pero dejó la idea en el aire, como si estuviese dispuesto a hacer una locura así por nada, por ser amable. Tras esto, me pidió que dejase las armas en el suelo y me rindiese pacíficamente. Tal vez por eso se había mostrado tan colaborativo, para que no opusiese resistencia. En el fondo de mi ser existía la duda. Si lo hacía, si me rendía, ¿liberaría a Yamamura? ¿Había sido una promesa vacía, o cumpliría su palabra? Era una lástima, pero nunca lo sabría. Quería, más que nada, que nuestro capitán fuese libre. Estaba dispuesta a casi cualquier cosa para ello, incluso a intercambiarme por él, la única línea roja era no dejar tirados ni poner en peligro a los demás. Si me iba con él estaba convencida de que podría apañarme para escapar de la situación, pero, ¿qué pasaría con Jolyne, Kenzo, Tobías y Garnet? Confiaba en ellos, aunque no en ese cerebro de chiflado.

Cuando me pidió que dejase las armas en el suelo supe que ya no había vuelta atrás. No íbamos a llegar a ningún acuerdo, y tampoco era lo que esperaba de aquel encuentro. Tenía que estar completamente loco si creía que iba a someterme de esa manera, quedándome completamente indefensa y a su merced. No necesitaba su ayuda para nada, conseguiríamos todo lo que nos propusiéramos por nuestros propios medios. Tampoco me importaba que tratase de atacarme, viniera de donde  viniese su ofensiva, estaba preparada para todo. Todavía con la mano en mi bolso, le di mi respuesta con calma. —Flor de selva.

Tras mis palabras, se desataría un torbellino de fuego a mi alrededor de 30 metros de radio.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10394 + 0 = 10394
Energia: 7611 - 350 = 7261
Espiritu: 2720 + 0 = 2720
#28
Después de toda esa conversación dilatada en el tiempo, la música de aquellos pitidos bañaba el cerebro de Triana como una niebla espesa y dificultaba enormemente el razonamiento de la heredera de las Tempesta, pero aun asi, la respuesta de Triana no se hizo esperar y fue una negativa a la altura de lo esperado por sus capacidades y su carácter, algo que el Doctor Utakata preveía y que sabía que sucedería. Por eso estaba preparado, como con todos sus compañeros, y había tomado las medidas necesarias y la potencia adecuada para enfrentar las hostilidades que Triana Tempesta quisiera ofrecer. Mas, pese a no necesitar tal cantidad de contención por su parte, el gusto de poder influenciar en un linaje tan legendario como las Tempesta en persona, pudo por encima de la cautela habitual del genio científico, haciendo que su ego imperase en la ecuación de su razonamiento.

De la capitana de los Alas Negras emergió una oleada circular y creciente de lenguas de fuego abrasador que recorrieron la distancia de treinta metros a la redonda tomándola a ella como eje central de esa catástrofe, lanzándose aquel infierno a erradicar todo lo que había entorno a la mujer, sin alcanzar el tarro del cerebro ni las paredes de los laterales, al estar Triana un metro por delante de la puerta de entrada y haber permanecido ahí todo ese tiempo.
— Qué desafortunado — dijo el robot como única repuesta ante el ataque de la mujer — Pero predecible — añadió, sin alterar su actitud ni su tono y con un seco sonido de impacto de metal a la espalda de Triana, y justo después de eso escuchó la voz jovial y juvenil que les había estado hablando hasta que Triana llegó a esta habitación, igualmente calmada e igualmente tranquila.

— Entonces será por las malas —

Continuamos en este post





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