Hace escasos días el ejercito revolucionario lo aceptó como nuevo miembro. No le dieron muchos detalles de qué es lo que tendría que hacer de aquí en adelante, pero sí le dieron una primera instrucción -Ve a Isla Karate, allá habrá otros como tú. Necesitamos que los nuevos se agrupen - Dean levantó los hombros con una media sonrisa y se puso en rumbo al mencionado lugar, no es que le hiciera mucha ilusión la idea, pero no podía hacer nada, eran sus primeras ordenes, tenía que acatarlas.
Por suerte fue el camino fue tranquilo y el clima que lo recibió era más de lo mismo, un sol presente, pero sin esa intensidad pesada. Dio sus primeros pasos en la isla antes de mirar para todos lados, le dieron pequeñas descripciones de las personas a las que debía "conocer", aunque no le dijeron donde estarían ni tampoco que debían hacer una vez se encontrasen.
Dean iba vestido con su clásico kimono y hakama blanco, donde escondía a su espada shinso, pues siempre estaba preparado para tener que enfrentar a cualquiera que quisiera perturbar su tranquilidad.
Mientras caminaba en busca de sus desconocidos compañeros iba tarareando una melodía que había inventando en ese mismo momento, si inventarán una canción con aquel ritmo sería un hit mundial, al menos eso pensaba el peliblanco mientras se adentraba cada vez más en la isla.
De a poco su curiosidad iba creciendo, pues él no era muy sociable, pero no iba a negar su intriga por ver que tipo de personas serán sus nuevos compañeros. Según lo que dijo aquel superior uno de los miembros a encontrar tiene la apariencia de un niño ¿será un niño? y si es así ¿de verdad aceptaron a un niño en el ejercito revolucionario? tiene que ser muy fuerte o al menos tener una cualidad que lo destaque, sino alguien está haciendo mal su trabajo.
La búsqueda no estaba siendo nada sencilla, la Isla Karate no destaca por su alta población, pero no podía distinguir a ninguna persona con las características que le habían entregado. - Este va a ser un día muy largo. - Se puso la mano en la frente para tapar el sol y poder mirar con mayor precisión... demás está decir que eso no sirvió de nada, pues el resultado era el mismo.
Otra cosa que le causaba curiosidad al albino es el porqué esos nuevos cadetes se unieron al ejercito. Él no tiene pensado contar su historia a desconocidos, al menos no por el momento, pero si le interesa saber qué lleva a otras personas a enemistarse con el mismo mundo.
Otra cosa que le alegraba de que el encuentro fuera en Isla Karate, es que la marina no solía frecuentar la zona. Tampoco es que fuera necesario, pues pocas veces se conocían conflictos en ese lugar. La presencia de maestros de todo tipo de artes marciales ahuyenta a aquellos tipos que solo buscan causar caos, esa era la teoría de Dean y para él, no hay pruebas que demuestren lo contrario.
Estuvo cerca de dos horas buscando sin resultado, por lo que optó por entrar a una de las pocas tiendas que componen la isla. Obviamente los productos que ofrecían no eran chucherías ni refrescos, todo lo que se podía ver estaba relacionado con las artes marciales: espadas, kimonos, guantes, todo lo que tiene relación con combates. No era algo que llame especialmente su atención, pero tras 120 minutos buscando personas que no conocía, cualquier otra cosa era un panorama mucho más llamativo.
Tenía pensando estar solo unos minutos en ese lugar, un pequeño descanso que no va a estirarse... ¿cierto?
Era un día tranquilo, el joven niño llevaba ya un par de días en aquella isla explorándola de arriba a abajo pues, era un amante de los paseos y sobre todo de observar los detalles de las zonas donde se encontraba. Casi siempre, por la forma en la que lo criaron, miraba todo y a todo le buscaba la utilidad, ventaja y desventaja en un momento de riesgo, como si constantemente estuvieran acechándolo, independiente de si esto era así o no pues, imagínate que si? Al menos así pensaba el. Además, genuinamente le gustaba explorar.
Ahí estaba el joven, en lo alto del lugar con mayor altura y visión que encontró en su estadía en aquella isla , de cuclillas y sujetado por sus manos las cuales estaban por delante de sus piernas, permitiéndole mantenerse “pequeño” ante el entorno pues el mismo se hallaría en una zona donde se le viera poco.
Le habían dicho que debía reunirse con su división, él no era de muchas preguntas y al final, el mismo decidió involucrarse a un grupo de gente por supervivencia pues sabía que las personas eran más fuertes en grupo. No esperaba hacer amigos, solo buscaba facilidades en su supervivencia, además, el no lo sabía entender pero el humano tiende a buscar compañía y aprobación de otros humanos.
El hecho de que le dijeran en qué isla se encontrarían sin muchos datos más, le hizo ver que era una pequeña especie de prueba filtro y a él, la idea de tomarse aquella búsqueda como un juego, le pareció bien, por ello, él tomó la decisión de llevarlo más allá, el niño pensó que sería mucho más divertido encontrar alguno de sus nuevos compañeros sin que él supiera que le habían encontrado y ver cuánto rato podía seguirle.
De todas formas, la paciencia era la clave por lo que, su juego de esa tarde era observar a las personas y detectar irregularidades. Des de el plano en el que estaba podía ver mucho movimiento y detectaba muchas irregularidades, tras verlas le gustaba teorizar que era y por qué, riéndose de una forma muy particular cada vez que veía cosas como gente tropezándose, cayéndose y cosas así, dejando salir aquella risa tan peculiar la cual hacía parecer que el niño se estaba quedando sin aire. Está la hacía bajito pues 1-no quería llamar la atención 2- le daba mucha vergüenza su risa.
Durante horas observando con el mayor de los gustos, como buen niño adicto a la dopamina de poder jugar a lo que quiera cuando quiera, sacó una de sus piruletas robadas del bolsillo y se la puso en la boca, guardándola en el lado izquierdo de su mejilla y dejando un poco en blanco los ojos tras el primer testeo del dulce.
Así mismo, el joven dejó salir un leve mmmm~ de su interior pues disfrutaba mucho el impacto del dulce en su paladar. Casualmente, para su suerte, su dosis de dopamina no acababa ahí, vio a un tipo de kimono blanco (el cual era distinto a los de la mayoría de estilos de kimonos que llevaba la gente de a pie del lugar), pasar por tercera vez por una zona parecida, no lo vio comprar nada, parecía ir a ningún lugar en concreto y tampoco parecía de ahí. Un turista? Se preguntó a sí mismo…un turista pasa por cincuenta tiendas pues todo le llama la atención. Un pedigüeño? Na, no había visto al hombre pedir dinero en ningún momento.
Varias preguntas de ese estilo saltaron en su mente. Tras responderlas todas, arqueo su ceja derecha y seguidamente la izquierda, tomando así la decisión de perseguirlo, si su intuición era buena, él lo llevaría hasta el resto pues él era un sospechoso. Si en algún momento se daba cuenta de que tenía otro objetivo totalmente distinto al agrupamiento, volvería a su punto de centinela.
Fue asi como el niño empezó a seguir a aquel sujeto: sospechoso n°1. Obviamente este no lo vigilaría de cerca, ni si quiera había podido reconocer su rostro aún, pero si era el, lo acabaría viendo, si no, ni si quiera era necesario arriesgar a que alguien lo viera vigilando a alguien por ver la cara de un random, eso sería una declaración de intenciones. Y si había otro niño jugando a lo mismo que él? Entonces perdería, no lo iba a permitir.
Mientras observaba vio al tipo entrar en una tienda. Que sería lo que buscaba en esa tienda? Acaso iba a comprar algo? La gente que salía contenta de ahí salía con instrumentos para practicar artes marciales por lo que sacó sus propias deducciones de que era aquello, por lo pronto, irrelevante.
02-05-2026, 06:31 AM (Última modificación: 02-05-2026, 06:33 AM por Shirohime Hild.)
⌈ Día 62 del año 16
Primavera
con Somnus Aeternus ⌋
Encuentros y el destino; el sueño de una ambiciosa guerrera de sus ideales se manifiesta en un pequeño llamado de atención que recibió con el único y exclusivo objetivo de conocer a los demás de sus compañeros en esta larga y seguramente tardía encomienda. Miles de preguntas se hallan en la cabeza de la rubia vestida en un conjunto de bikini con una pieza de sujetador en colores blanco y negro, con la particularidad de que la prenda que cubría su seno izquierdo tenía el dibujo de una serpiente blanca en ella que a su dueña le hacía pensar en nada más y nada menos que su más fiel aliada desde temprana edad, Carmen, igualmente vestida con un pequeño sombrero negro de tipo galera en la cabeza. En la parte inferior del bikini se halla una prenda enteramente negra acompañada de un cinturón marrón que servía como un modo de llevar consigo su arma tan característica que gritaba de norte a sur, este a oeste que se trataba de una tiradora. Hoy en día con unas sandalias blancas y las uñas de sus pies pintadas de blanco mientras que las de sus manos estaban pintadas en tonos anaranjados del más oscuro partiendo del meñique al más claro llegando al pulgar. Con su cabellera rubia suelta danzando con el viento avanza a paso seguro y decidido de su posición hacia una dirección que tenía escrita en un papel que recibió de mano de un extraño mensajero vestido con ropas que hacían evocar a un estilo vaquero, su silencio y su gran pañuelo que cubría parte de su rostro le hacían saber que se trataba de algo enteramente confidencial pero como ella se trataba de una chica que poco escuchaba a razones cuando se trataba de ser sigilosa o infiltrarse, de nada servía; Shirohime como aventurera llena de sueños prefiere irrumpir en la sala principal del enemigo recibida con alfombras rojas y un estruendoso grito de guerra en el que alarmaría a los enemigos y ella, con sus habilidades, se encargaría de abatir uno a uno sin pena ni culpa que la atormente el resto de sus días.
Allá mientras pasaba destacaba y la gente se perdía en su destacable figura; destacaba en todas las partes de su cuerpo, nada faltaba. Era una mujer visualmente perfecta, bella, si no es que la más hermosa de todos los Blues, el Grand Line o el Nuevo Mundo desde su cerrada y ególatra perspectiva, si había otra dama capaz de competir con ella en lo que aspecto físico se refiere no le importaba. La rubia era bondadosa y no le importaba compartir sus cumplidos con los súbditos, después de todo... la realeza según sus ideas; debe ser magnánima. No concibe ni cree en un mundo donde la realeza cometa fechorías o impurezas como viles bandidos de circo, ¿corrupción? ¿Tretas a escondidas? Eso es más propio de los piratas que del verdadero gobierno, a sus ojos; los del gobierno mundial y los piratas no eran demasiado distintos. Tan solamente los primeros estaban protegidos por unas reglas sociales basadas en el nepotismo y la tegiversación de los hechos con el fin de favorecerlos y borrar todo rastro de fechoría que pueda incriminarlos, pero ella no es ciega ante esos actos y no planea repetir los errores de sus futuros antecesores; ella con el nuevo reino que creará será una reina generosa capaz de celebrar lujosos banquetes y premiar con tierras y seguridad hacia todos aquellos que decidan ser parte del nuevo destino que está a punto de crear. Su corazón late por dentro con calor y emoción porque este es solamente el primer paso de su epopeya e historia en el mundo, ella desea saber con un ardiente deseo a qué punto de la historia será capaz de llegar; no le importa llegar hasta un nivel bajo porque para algo existen los límites... para romperlos.
Un grito y unos pasos se oyen a lo lejos. Pisadas apresuradas y un hombre de mediana edad con un pantalón negro y remera del mismo color con la estampa de "Gr. SHOP" en ella llevaba consigo un montón de ropa.
Apenas llegó después de tanto gritarle detuvo a la mujer en seco que giró levemente su cabeza, posó una de sus manos sobre la cadera y lo miraba con ligera indiferencia porque no entendía qué es lo que era que estaba pasando.
— ¡Al fin logro alcanzarla...! —, entre jadeos y muestra de un claro cansancio por el esfuerzo físico de correr como un desgraciado para entregarle como un delicado paquete el montón de ropa que llevaba consigo; una remera corta sin hombros de mangas cortas y una falda blanca con pliegues que se había dejado por accidente al haber adquirido las piezas de traje de baño en el local especializado en ropa de mujer. — Tome... es su ropa... —; ante ello, los ojos de la rubia cambiaron a un tono de completa sorpresa y no tardó tanto en voltear para recoger lo que le pertenecía por derecho como buena ciudadana que es. El hombre, respetuoso respondió con una reverencia sutil con respeto y volvió caminando a su local mientras que la chica estaba recorriendo de un lado a otro con la mirada el montón de gente que pasaba y salía de locales o establecimientos, gente que se detenía para mirarla con un tono carmín en los ojos y otros más descarados que no dudaron ni dos segundos en ponerse a silbar como unos viles bárbaros al contemplar semejante espectáculo de mujer; pero no los puede culpar. Shirohime es demasiado bella y digna para este mundo.
Con sus dos manos simulando la forma de unos binoculares busca y busca sin demasiado resultado en puerta, — Ufff... no están por ningún lado... a este paso los próximos invitados de la realeza van a perderse la oportunidad de ser parte de la nueva historia, no puedo creer que esta desgracia decida tocar mi puerta; esta posibilidad estaba fuera de mis expectativas, ru-ha... —la chica con un rostro de animal a medio morir muestra un ligero desánimo y no tarda en recuperar la compostura, inflar el pecho para tomar aire y colocar sus dos manos cerca de sus labios para simular la forma de un megáfono y buscar llegar a más gente con su voz.
— ¡¡¡¡¡¡OOOOOOOOIGAAAAAAAN, AMIGOS SECRETOS, GUERREROS DEL MAÑANA Y DE LA ESPERANZA; SU ALTEZA LOS ESPERA PARA CAMBIAR LA HISTORIA. NO SE PIERDAN LA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR SU NUEVO DESTINO, ES HORA DE QUE ABANDONEN SUS TRISTES PAPELES SIN COLOR Y SE INUNDEN DE GLORIA Y DE PROEZAS HERÓICAS, APAREZCAN DE UNA VEEEEEZ!!!!!! —
Ah, la ropa que llevaba entre sus brazos se cayó al suelo.
Las tienda que visitó no le presentó nada que no haya visto antes, cosas que quizá puedan ser útiles en el futuro y que en algún conflicto seguramente va a extrañar, pero nada que en esos aburridos momentos llame la atención. No estaba interesado en otras espadas o dagas, pues ya tenía a Shinso, quizá como mucho podría comprar ropa, ya que no tenía muchos hakamas, además todos eran blancos, por lo que se ensuciaban al más mínimo impacto.
Mientras miraba la ropa recordó por lo que estaba en esa isla, quizá no debería perder tiempo en intereses propios, la búsqueda de sus supuestos aliados o compañeros era la prioridad, pero no los encontró en dos horas y tampoco ellos han dado con él, así que se sacó ese pensamiento antes de salir de la tienda e ir a por la siguiente, en busca del ropaje que le ayude a complementar su pobre colección.
Antes de abrir la puerta para salir abrió los ojos tras escuchar un grito propio de una adolescente a la que le acaban de quitar su labial favorito. Lo más sorprendente no fue eso, sino que su mensaje era más o menos parecido a lo que piensa que escucharía de un revolucionario -No puede ser... - Dijo para sí mismo mientras terminaba de escuchar los gritos de una mujer a la que aún no podía asociar a un rostro.
Obviamente que además de llamar su atención, todos a su alrededor miraron a aquella chica que estaba gritando a todo pulmón un mensaje digno de alguien que quiere alzar en rebelión a su pueblo, pero sin conseguir el efecto deseado, pues solo escuchó algunos halagos de hombres y risas de algunos niños, quienes encontraron divertida su declaración.
Lo que más levantó sus sospechas fue el hecho de convocar a sus "amigos secretos"... Una manera peculiar de llamar a quienes tienen intención de unirse al ejercito revolucionario.
Todo esto iba en contra de lo que tenía planeado, pues el peliblanco siempre ha preferido pasar desapercibido, mientras menos gente se entere de su presencia e intenciones, mejor. De a poco se acercó a la fuente del alboroto y pudo verificar que se trataba de una chica joven, rubia, de altura promedio. Lamentablemente ya poco podía hacer para dejar de ser el foco de las miradas, por lo que se resignó y optó por tomar la oportunidad para intentar reunir a todos los necesarios de una vez.
Tuvo que esquivar a varias personas, pero consiguió quedar de frente a la chica a tan solo unos dos metros. Una vez estuvo cerca de ella hurgó en uno de sus bolsillos y sacó el papel donde tenía la orden de reunirse otras personas. - ¿A ti te dieron un papel de estos? - Le puso el papel frente a sus ojos para que pudiera leer su contenido, Esperaba que la respuesta fuera afirmativa, sino se alejará lo más posible del lugar para escapar de cualquier posible curioso.
Con ese gesto, quería llamar la atención de cualquier otra persona que tuviera un papel u orden como esa. Quizá esas otras personas estaban lejos y no eran testigos de tan curiosa escena, pero ese sería su intento por reunir a sus futuros compañeros. No tenía la intención de gritar a los cuatro mares, ese no era su estilo.
Ahora lo que ocupaba su mente es qué hacer en caso de que ella efectivamente fuera una de las personas que estaba buscando. Una de las primeras cosas que se le ocurrió fue levantarla y llevársela a cualquier lugar donde salieran de la atención ajena, pero eso sería más sospechoso, así que simplemente decidió que pasara lo que tenía que pasar, simplemente se dejó llevar. Solo tuvo cuidado con no ver ningún uniforme que le signifique peligro, como no vio a nadie sospechoso, se permitió relajarse, aunque solo un poco.
El niño estaba observando aquella tienda esperando ver si daba alguna señal que mostrara ser la persona que buscaba, lo que no se esperaba era que la confirmación de esto fuera una muchacha que en vez de llevar las cosas por lo discreto decidió gritar a los 4 vientos que nos estaba buscando. Aquello le hizo soltar un pequeño quejido junto a un mueca acompañada de sus tic en las cejas.
De Todas maneras se alegro un poco el niño pues para él había ganado en el momento en el que el otro joven salió a reunirse con la ruidosa chica, haciendo que el joven acertara en un completo 2 en uno.
mientras estos estaban conversando, descrifrando si eran compañeros o no, el niño y suponía que si era así, por lo que decidió ir acercándose sigilosamente a el lugar más, se negaba completamente a estar en medio de todo el mundo y ser el centro de atención, de hecho la actitud de la muchacha le molestó un poco aún que no tardó mucho en suponer que acabaría usándola como cebo tarde o temprano, lo cual no era tan mala idea. Además, era la compañera que le habían asignado, que podía hacer el más que evitar ser salpicado por su actitud extrovertida. Y, si lo pensaba con perspectiva, el hecho de que a los hombres se les cayera la baba con ella haría que el pase más desapercibido aún cosa que le interesaba ampliamente.
Tras colocarse en un lugar donde no se le viera mucho, chequear que nadie estaba observándole y o siguiéndole, el joven niño se colocó en su misma posición y con cautela agarró una piedrita la cual se la lanzaría al otro joven de pelo blanco. (Dato curioso, los tres tenían el pelo blanco.) ese muchacho parecía más discreto, lo podía ver en su posición corporal, su forma de andar y moverse durante todo el rato que le observó y la cara que tenía de disgusto ante las miradas de todo el mundo. Con aquella piedrita quiso testear la capacidad cognitiva de su compañero con el fin de ver si lograba identificar de dónde venía la piedra para ver si era el, en caso de que si, el joven le enseñaría el papelito y señalaría con su dedo para donde se iba a ir, pasando así a moverse y esconderse entre la maleza buscando salir de la vista de todos como algo que nunca estuvo exceptuando a el chico que le avisó y la chica que capaz se percató de aquello, todo esto, con el fin de ser más sigilosos reafirmándose en que no iba a meterse entre la multitud a exponer su rostro y menos con una declaración de intenciones así, el joven, era realmente paranoico y además, tímido.
-eh, idiotas.
dijo a regañadientes cuando buscó la atención de estos. Realmente no lo quería decir, pero su ST (síndrome de Tourette) siempre estaba dispuesto a jugarle malas pasadas a la hora de socializar.
⌈ Día 62 del año 16
Primavera
con Somnus Aeternus ⌋
Una búsqueda dio fruto y su corazón dio un vuelco de alegría al tener frente a sus ojos el boleto a la gloria; otro papel blanco con la misma letra escrita en tinta, con las mismas indicaciones y por supuesto, en manos de... un hombre de cabellera blanca y rostro de un señor que no tenía cara de perder demasiado tiempo en trivialidades. Era más alto que ella y se veía que tenía una doctrina de combate que involucraba más el uso de los músculos que la rubia, si tiene que opinar algo de él, Shirohime pensaría; blanco. Le recuerda a un blanco limpio de un libro sin escribir, o con letras escondidas entre trazos blancuzcos, tal vez sea una persona de pocas palabras o que no resuene mucho con él exteriorizar los sentimientos, pero parecía confiable y digno de compartir un momento de gloria y confidencialidad entre camaradas; en su cabeza miles de escenarios de avance y de conquista de territorios enemigos se hallan, gritos de alegría de la multitud se encuentran que alaban una y otra vez a su majestad, Shirohime, la princesa y dueña del nuevo mundo que estaba por acontecer. De tan solo imaginarlo y de visualizarlo su corazón se inundaba en un éxtasis y una emoción que sería difícil de contener, por eso fue que al tener el destino y ese papel frente a sus ojos se detuvo en seco y su mirada se iluminó, su boca se abrió con una alegría y su cuidada dentadura se mostró; una expresión de alegría y esperanza, adornada con un leve color rojizo en sus mejillas y un brillo de felicidad en sus dos ojos del color del cielo. Feliz y emocionada, no tardó en juntar sus dos palmas abiertas y el sonido fue lo bastante fuerte como para llamar más la atención de los demás al pasar, ignorante de las consecuencias de lo que ello podría acarrear, ya sea por ignorancia o poco interés en ello; no tardaría en acercar ligeramente su rostro y ver un poco más de cerca a la figura que enfrente tenía.
— ¡Exacto! ¡Es idéntico, es igualito! ¡Como dos perlas idénticas reflejadas en un espejo de cristal, como dos almas gemelas predestinadas a encontrarse...! ¡Oooh, qué sublime, qué romántico! ¡Mi corazón no puede con esta emoción que me llena de los pies a la cabeza! —, su voz salía de su boca y sus frases se escapaban de su cabeza sin pensar en lo que él o los demás pudiesen pensar, la mujer, introducida en sus ideas no tardó en arrebatarle el papel de sus manos, romperlo en varios pedazos y arrojarlos al aire como si de pétalos de rosa se tratasen mientras su mirada, cargada de emoción y convicción, con una sonrisa y una pose dramática de un brazo apuntando al aire y un ligero movimiento de cadera. Su pierna izquierda se separó de la otra unos pocos centímetros para dramatizar aún más la pose coronando todo con su mano abierta y los dedos extendidos, — ¡¡Este es un nuevo capítulo en la historia del mundo, Romeo y Julieta acaban de encontrarse aquí y ahora, señoras y señores!! ¡Podrán separarlos, podrán alejarlos, pero el mundo será incapaz de frenar y romper las cadenas de su apasionado amor! ¡¡¡ES UN SUEÑO ETERNO, UNA FANTASÍA DE NUNCA ACABAR!!! —, su número y actuación fue motivo de risas y de aplausos, la dama convirtió la escena en un completo circo y toda idea de alguien que pudiera representar peligro fue completamente deshechada. Silbidos y gritos de gente que confundió a este par de llamados por el ejército con un par de actores ambulantes pertenecientes a alguna pequeña empresa relacionada con el entretenimiento y aunque quizás no era la mejor forma de pasar desapercibidos, esa era la forma de pensar y actuar de Shirohime; no era tonta. Encubrió y tapó todo con colores y alfombras para que nadie sospechase el verdadero objetivo del plan, incluso si llamaban mucho más la atención de lo que deberían, ¿pero quién sospecharía de una mujer que gritó un número de ese calibre? Cree que habría que ser lo suficientemente paranoico como para llegar a esos extremos, y en el público no había nadie que diera esa sensación.
Su ojo, había analizado en unos momentos a las personas que pasaban por allí; y ninguno traía un uniforme negro correspondiente a los agentes o Cipher Pol, ni tampoco ese traje blanco correspondiente a la tan querida Marina.
Ahora mismo, su dramática pose se dirigió hacia el montón de ropa tirado en el suelo y se agachó inclinando las rodillas en el proceso, evitando la característica y común forma de agacharse de bajar el torso y mostrar la cola hacia un lado. Shirohime se agachó como una señorita y una vez tomado todo, su serpiente amiga, Carmen, fue rápida y decidió deslizarse y acabar ahora enroscada en una de las piernas de su amiga, como si fuese una especie de tobillera. Al levantarse y sostener la ropa en brazos miró hacia el desconocido y le guiñó uno de sus ojos con una leve sonrisa adornando sus delicadas facciones, — Ahora... —, se dirigió en su dirección, le dejó su ropa a la fuerza entre los brazos para que se la llevara, fue hacia su espalda y en un simple y corto movimiento saltó. Con fuerza sus piernas aprisionaron el cuerpo ajeno y sus brazos completaron el agarre en una posición de perfecto Koala. — Sígueme el juego. —, un susurro corto, directo y conciso a uno de los oídos del otro. Ahora, el aroma a vainilla que desprendía el cuerpo de la dama inundaba las fosas nasales del hombre y todo podría acabar allí. — ¡¡Mi bello córcel de cristal y diamante, guerrero de los sueños y la esperanza!! ¡Precursor del nuevo destino, corre, corre y galopa! ¡Galopa hacia el horizonte... hacia el mañana! ¡Hacia lo que nuestros sueños y corazones dicten! —, su voz sonaba fuerte y convencida, como la de una líder decidida en una encomienda imposible. La gente reía, observaba maravillada y cuando una piedra fue en su dirección fortaleció el agarre con las otras partes de su cuerpo, estiró el brazo y atrapó la piedra en vuelo, con eso lo coronaría todo.
— ¡¡Ruuuuuu-ha!! ¡Ahora, diamantiscus equinyus aquarié sonarè! ¡GALOPA! —un ligero movimiento y golpecito con uno de sus pies fue la señal final para que se fueran de ese lugar como unos triunfantes o tal vez como unos locos, pero la gente se hacía a un lado y los celebraba como a los mejores. Ella, por supuesto, estaba enteramente satisfecha y complacida por todos esos cumplidos y sonrisas productos de un escenario improvisado en pocos minutos que solamente alguien con tanta fantasía en su cabeza podría lograr; Shirohime, la dama de los escenarios, entraría con trompetas y se iría con más trompetas del campo de batalla.
El día definitivamente sí iba a ser largo y mucho más ajetreado de lo que tenía planeado en su mente. Dean ya no estaba seguro de en qué momento la situación se había salido tanto de control, quizá fue cuando la chica empezó a comparar sus papeles con almas gemelas, quizá cuando rompió la única prueba física que tenía de aquella reunión clandestina y la lanzó al aire como si fueran pétalos en una boda... La escena era de las cosas más bizarras que había vivido en el último año. Lo peor para el peliblanco, fue que lo pilló por sorpresa, por lo que tardó más de lo normal en reaccionar. Lamentablemente solo estaba seguro de una cosa, ya era demasiado tarde para retroceder.
El albino permaneció quieto unos segundos mientras sostenía la ropa ajena entre los brazos y sentía varias miradas clavadas encima. Silbidos, risas, comentarios, toda la atención que normalmente evitaría como una plaga. -…Ah. Claro. Romeo y Julieta, cómo no lo vi antes. - Murmuró con una sonrisa seca, casi resignada. Aun así, sus ojos seguían moviéndose para cerciorarse que detrás de toda aquella locura, quería estar totalmente seguro que nadie sospechara, además de tampoco ver a ningún uniformado. No quería dar explicaciones por este espectáculo y lo peor es que tampoco sabía muy bien como justificar todo este teatro si alguien le preguntaba.
Los presentes miraban a Shirohime como una excéntrica actriz callejera demasiado metida en su papel, y a él como el pobre desgraciado arrastrado por la corriente. La gente se reía, bajaba la guardia, cejaba de observar con verdadera atención, era ridículo, realmente ridículo, pero de a poco fue entendiendo que era útil, aunque su vergüenza no le dejaba ver lo positivo a esta situación.
En medio de aquel show improvisado vio una piedra volar. Ante esto Dean desvió su mirada, mientras buscaba calles por las cuales salir corriendo, en caso de que su timidez se lo pida o algún uniformado empiece a hacer preguntas que no quiere, ni sabe como responder. En medio de todo este caos, externo y también interno, pudo divisar que había alguien oculto, observando, pero manteniendo su distancia.
A quien pudo identificar como el lanzador de aquella piedra era pequeño, según su estatura no debería tener más de 15 años, tenía el cabello claro, casi del mismo color que el propio, ¿o era el mismo color? en ese momento era un detalle sin importancia, pero que le llamó la atención.
Luego de aquel breve análisis, sus neuronas comenzaron a trabajar y pensó que podía ser una de las personas que estaba buscando, pero que fue mucho más inteligente que él y no tuvo que verse involucrado en este espectáculo. Aquel pequeño lanzó un insulto, que sin duda era para ambos, pues eran los únicos en ese lugar que podían caer en ese adjetivo bastante feo. -Qué adorable forma de saludar. -
No señaló directamente al pequeño ni llamó atención sobre él. Al contrario, decidió seguir avanzando como si continuara completamente atrapado en el espectáculo ambulante de la rubia, si él era otra de las personas que necesitaba encontrar, los seguiría desde la lejanía, hasta encontrar un sitio en el que hablar con más calma y muchos menos testigos.
Con Shirohime todavía aferrada, Dean finalmente comenzó a caminar entre la multitud que se apartaba para dejarlos pasar. Su ritmo no fue demasiado rápido, pero tampoco muy lento, solo lo suficiente para abandonar el centro del alboroto lo antes posible, sin levantar sospechas. -Si vamos a seguir actuando, al menos intentemos no terminar arrestados antes de saber nuestros nombres.- comentó con tranquilidad. -El mío es Dean y espero que tengas una muy buena excusa preparada por si alguien nos pregunta que acaba de pasar. - Luego, apenas inclinó un poco el rostro, lo justo para que solo quienes estuvieran atentos pudieran notarlo. Un gesto mínimo dirigido hacia aquel pequeño o cualquier otro que hubiera recibido el mismo papel que ellos, intentó de forma disimulada decir “síguenos”, aunque sin saber si quienes debían entenderlo lo harían. Al menos hizo el intento y como bien dicen, la intención es lo que cuenta.
Mientras se alejaba de aquellas molestas miradas, Dean suspiró suavemente, pues la situación por poco y lo sobrepasa, ya que nunca estuvo en sus planes participar en una obra de teatro improvisada, pero al menos su objetivo estaba cumplido, ya que los silbidos ya era imperceptibles y el griterío cada vez era más lejano, la multitud no los seguía.
Dean finalmente disminuyó el paso hasta detenerse en una zona bastante más tranquila, lejos del ruido y las miradas curiosas. Soltó un pequeño suspiro antes de girar apenas la cabeza hacia la rubia aún aferrada a él. -Bueno… oficialmente esta es la presentación más extraña en la que he participado. - Sus ojos bajaron un instante hacia los brazos de la chica alrededor suyo. -¿Piensas bajarte sola o tengo que seguir galopando hacia el horizonte? - Dijo mientras volvió a girar su mirada, pues presentía que solo una o dos personas más si pudieran haber seguido su "galope".
El niño estaba extrañado, casi incrédulo…en qué momento todo se tornó en un espectáculo de aquel calibre, curiosamente, también acabó siendo hipnotizado por aquella actuación, como un niño pequeño viendo la tele. Bueno, en este caso, como un niño viendo una obra, el joven había pillado la referencia, Romeo y Julieta, lo había entendido…pero a medias. Aquel libro se lo leyó y simplemente se lo acabó pues le cuesta empezar algo y dejarlo sin terminar pero, no le gustó mucho, todo lo que tuviera que ver con el romance estaba bastante fuera de su entendimiento, para él era más sencillo entender cómo y por qué se descuartizaba a un ser humano que por que dos personas se darían un beso en la boca.
aquello desvió su atención un poco, pues, le empezó a inundar una duda. Aquellos dos…eran pareja? El joven no lo entendía mucho, por que pondrían a un niño a trabajar con dos novios, él no quería una nueva mamá y un nuevo papá, de hecho, la situación le llevó a pensar y imaginarse un escenario donde estarían acabando una misión y estos en medio de la alegría de haber sobrevivido se daban un apasionado beso, aquello, era inaceptable para él. De hecho, al imaginárselo el niño tendría una arcada instantánea, arcada que no logró silenciar del todo pues le salió involuntaria. El niño pondría cierto rostro de asco y sacudiría la cabeza de un lado a otro, como si pudiera borrar aquella imagen de su cerebro entre aquellas sacudidas. El joven retomó la conversación, miró a sus alrededores no fuera que alguien más lo hubiera ubicado(cosa que parecía no ser así) y mantuvo su concentración en la situación, aquella chica le susurró al joven que le siguiera el rollo(o algo así) y, antes de que susurrara aquello, el niño ya había entendido que todo esto era un paripe, ahí, pasó de ser asqueroso a incluso ser algo divertido, sobre todo en el momento en el que uno de sus compañeros empezó a galopar. Este simplemente arqueó sus cejas y soltó una muy leve y suave carcajada, aún que parecía más bien un pequeño ronquido pues, el niño todavía no sabía expresar casi lo que era una risa.
Así fue como después entendió un leve gesto, aún que para ese momento ya los estaba siguiendo aún que, muy apartados de ellos, buscando no ser perceptible hasta el momento en el que se detuvieran en un lugar más discreto. Ahí, sería donde decidiría mostrar su rostro. El cual realmente era difícil que antes lo hubiera visto su futuro compañero ya que estaba escondido tras su capucha. Aún que no se la quitaría, y su cabello, estaba escondido tras aquella capucha, de esa manera si alguien los espiaba solo podían ver a un niño encapuchado, nada más.
Dijo aquel niño con un tono tranquilo, aún que podía percibirse como algo en desacuerdo pues no le pareció el mejor método, a pesar de que por esta vez había sido efectivo.
-Entiendo que son ustedes…mi nombre es Kasui…Hasta nuevo aviso, seré la cabeza de este grupo.
El niño dijo aquello sin pensarlo mucho, nadie le había dicho que fuera él quien debía encabezar el grupo, pero tampoco estaría mintiendo debido a que tampoco le habían dicho que no. Realmente, por el comportamiento que tuvo su compañera y por la reacción de su compañero, junto a como él los habia encontrado a ellos sin ser visto, simplemente pensó que por lo pronto, lo suyo era que él encabezara en grupo. Tampoco estaba imponiéndolo realmente. Si alguno de ellos decían que no estaban obligados a hacer una votación que llegaría a un resultado rápido pues solo eran tres en ese momento, número perfecto para tomar decisiones. Aún que el niño quiso saltarse el proceso burocrático y probar suerte con algo de confianza. Mientras hablaba con ellos, el mismo no los miraría en ningún momento a los ojos debido a que era alguien bastante introvertido, pero para disimular esto, el niño los miraba en el entrecejo, evitando contacto visual y simulando que si lo había con un rostro inexpresivo. Aquello no era más que un niño en su fachada, pero en aquellos ojos vacíos se veía que había algo mucho más allá.
Karma
Positivo:
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• Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
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• Perceptivo: Tú sabes que algo no cuadra. Tienes más facilidad para detectar entidades invisibles y mentiras. Los requisitos para detectar mentiras o entidades invisibles son 10 puntos menos.>
• Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado.(oído)
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⌈ Día 62 del año 16
Primavera
con Somnus Aeternus ⌋
El avance de la situación y que el hombre decidiese seguirle la corriente le iba de perlas por dos grandes motivos: uno, le encantaba ser el centro de atención, dos, podrían pasar desapercibidos y con mucha suerte quedar como un par de lunáticos en el peor de los casos. Shirohime ignoraba el peor de los escenarios y se centraba en el mejor posible; que la gente se arrodille ante ella y reconozca su gran valía y capacidad para brillar entre las multitudes, situación lógica y clara teniendo en cuenta que una belleza como ella es increíblemente rara de hallar. Tanto por dentro como por fuera es poco común; su figura envidiable y que tuviera para lindos motivos para mostrar, sin caer en detalles explícitos, se complementaba con una personalidad de lo más excéntrica; Shirohime era poco común por fuera y por dentro. Además, tenía un talento sin igual para la poesía y el entretenimiento, era agradable, era inteligente y por sobre todo, se trataba de una chica de lo más encantadora, lo que la hacía preguntarse si algún día encontraría un día dónde no se vea hermosa ya que por más que el cielo sea tormentoso o el día una tortura, ella, siempre se mantiene bella. Al pensarlo, se introdujo nuevamente en sus ideas y entró en un pequeño trance esperando que su pequeño córcel improvisado la lleve hacia un destino seguro y lejos de las masas, como si se tratara de un carruaje tirado por blancos e imponentes caballos, Shirohime sonreía ampliamente al visualizar la imagen de ella siendo transportada en un hermoso carruaje del estilo.
Debido al trance y la imaginación que circulaba por su cabeza no oyó ni prestó nada de atención hacia lo que le agregó el sujeto de cabello de blanco. Creyó haber escuchado un nombre pero... ya no lo recuerda, tal vez producto de que aún estaba pensando en cómo podría ser tan bella. La belleza, innata en ella, lograba que su cabeza fuese transportada a un mundo de blanco y múltiples sonidos de campanas de oro en el cielo, mientras más pasa el tiempo más se acercan a la aventura y mientras el destino está más y más frente a sus narices, Shirohime lo medita, lo analiza. “ ¿Será posible para este mundo que exista alguien tan bella como yo? ¡Mi lindura es de otro nivel! ” Y mientras más lo pensaba, más se ponía a sonreír a la par que sus dos mejillas se ponían ligeramente coloradas por la dulce emoción del momento, llena de felicidad y ganas de continuar con el mundo.
— ¡Ru-ha! —, se vio obligada a salir de ese pequeño trance en el mismo momento que él se detuvo y el ambiente cambió a uno mucho más tranquilo, pero no por ello menos emocionante. La dama, no tardaría demasiado en soltar una ligera risita y comenzar a expresar sus ideas, — Temo que es nuestro momento de separarnos, mi bello córcel de perlas y diamantes... oh, mi compañero... hemos luchado y atravesado tantos escenarios juntos... pero este es el adiós. Más no temas, dulce compañero de viaje y de guerra, ¡Shirohime nunca olvidará tu gran valía en las artes de la guerra! Tenlo por seguro. —, sus movimientos fueron dirigidos a bajarse lenta y suavemente de su compañero, — ¡No me detengas, mi fiel aliado! Aunque tu corazón y tu espíritu se quiebren en mil y un pedazos, recuerda que mañana siempre saldrá el sol. ¡El sol es la señal de que debes seguir luchando y avanzando por la dura cruzada de la vida! No debes temer, a tu lado siempre estaré animándote, ru-ha. —, una vez abajo y en tierra caminó hasta sacarle de las manos el montón de ropa de las manos y luego hacerle una seña de manos para que se fuera, — Ahora, puedes partir. —, habiéndolo incitado a irse dejándole en claro que cumplió con su tarea de forma éxitosa llegó a escuchar una nueva voz e inmediatamente no tardó en cerrar los ojos, realizar otra pose dramática...
— ¡¡Es un placer conocerte, mi fiel caballero de guerras, mi nombre es Shirohime y éste es mi fiel compañero de guerra, Diamantiscus equinyus aquarié sonarè!! Tiene tres años, está esterilizado, desparasitado y no tiene pulgas. Aunque no lo parezca, es un gran compañero y confidente, y... —, cuando abrió los ojos y vio la diferencia de altura, ver que es un niño... y ella... semidesnuda y un cuerpo que incitaba a una poderosa revolución de hormonas, se paró en seco y su tono pasó a ser el de una persona enteramente normal, después miró al hombre que anteriormente usó de transporte, — Me debería vestir, ¿no? A propósito, ¿quién eres? Nunca te ví antes. —, ¡Shirohime, todo un mar de emociones! Solamente en los mejores rincones de los Blues.
Dean observó en silencio la escena frente a él durante unos largos segundos sin creérsela del todo y aún superando la vergüenza que la situación le provocó. Por su mente seguía pasando la presentación absurda donde él, aparentemente, había pasado de posible miembro del ejercito revolucionario a caballo mitológico con nombre impronunciable, aunque lo que más le llamó la atención fue la completa amnesia de la rubia respecto a quién era él y porqué estaban en esa situación tan peculiar. -Claro… tres años, esterilizado y sin pulgas, una información vital.- respondió con el mismo tono muerto con el que alguien comentaría el clima.
El peliblanco dejó escapar un pequeño suspiro por la nariz mientras se acomodaba ligeramente el hakama. Su mirada pasó primero por Shirohime y luego por aquel niño, quien de manera silenciosa volvió a su rango de visión. Por suerte, ahora estaban lejos del ruido y la multitud, por lo que podía observarlos mejor a ambos, la chica era exactamente igual de caótica de cerca. No parecía medir el impacto de sus acciones, pero tampoco daba la impresión de ser descuidada por incompetencia, había algo extraño en la manera en que convertía el caos en una cortina de humo funcional. Todo el espectáculo había sido ridículo, demasiado para él, pero resultó ser efectivo y en esos momentos era lo único que importaba.
Luego estaba el niño, Dean no tenía mucha seguridad de la forma en que se movía, la distancia que mantenía y cómo evitaba exponerse, incluso ahora. Sus ojos se desviaron apenas hacia él cuando se autoproclamó líder del grupo. "Hasta nuevo aviso, seré la cabeza de este grupo", una frase demasiado peligrosa para salir de alguien tan pequeño.
Dean no respondió de inmediato, solo mantuvo esa sonrisa tranquila mientras analizaba la situación. Si algo había aprendido sobreviviendo tantos años, era que las personas revelaban muchísimo más en sus silencios que en sus discurso, aquel chico parecía que quería controlar la situación, no pudo saber si era por ego o simplemente por necesidad, pero no lo juzgó... Por ahora. -Un gusto conocerte Kasui, si quieres ir por ahí diciendo que eres un líder, adelante, aunque espero que sepas que como la cara visible, tendrás que ser el que se exponga por nosotros, así que nada de andar a escondidas.- Soltó una pequeña risa mientras aún duda de ponerse al mando de alguien que parecía tener cuanto menos la mitad de su edad.
Por otro lado, la rubia parecía alguien incapaz de soportar el silencio más de diez segundos y eso sería un problema si tiene que compartir con ella más a menudo, aunque ese sería un problema del Dean del futuro, ahora lo único que quería era acostarse a dormir y fingir que esta reunión jamás ocurrió. - Dean.- respondió finalmente, ya que aparentemente su presentación anterior había sido sacrificada junto al papel hecho confeti. -Ese es mi nombre. Aunque parece que hoy también respondo a "Diamantiscus equinyus aquarié sonarè", aún no decido cuál me gusta menos.- Luego desvió la vista hacia Kasui.
- Normalmente los líderes esperan a conocer los nombres del resto antes de tomar el puesto, tienes que repasar las clases de educación cívica - No sonó agresivo ni desafiante, más bien parecía una observación casual.
Dean apoyó una mano sobre la empuñadura de Shinso mientras observaba el camino por el que habían venido. El ruido del mercado ya sonaba lejano, pero no bajó la guardia del todo. -De todas formas... si nos reunieron aquí, supongo que eventualmente alguien vendrá a buscarnos o dejarnos instrucciones.- comentó mientras volvía a mirarlos. - Hasta entonces podríamos intentar no llamar más la atención de la necesaria. - Hizo una breve pausa, sus ojos se posaron un instante sobre la ropa que Shirohime llevaba entre brazos. -Lo digo especialmente por ti. -
Y tras decir eso, una pequeña sonrisa burlona apareció apenas en la comisura de sus labios, porque sí, definitivamente este día iba a ser muchísimo más largo de lo que esperaba.