[Aventura T2] [PR] Dos titanes de pocas palabras
#1
Día 60 de Otoño, Año 17

OST

El final del otoño se acerca, dejando un paisaje grisáceo en la isla de Baterilla. Las casas de pueblo de Baquella, que normalmente refulgen ante los rayos de sol, hoy permanecen calladas, como si tuviesen miedo de llamar la atención. Los nubarrones se agrupan en el cielo a una distancia inusualmente cercana del suelo, alentando a un creciente viento a soplar cada vez con más y más fuerza.

Los niños que juegan a la pelota por las apacibles calles del pueblo se ven forzados a cesar sus juegos, haciendo caso diligentemente al llamado de los adultos, que temen por la seguridad de sus hijos ante lo que se avecina. Una vida entera en la isla basta para poder deducir cuándo el clima empieza a volverse peligroso, especialmente entre los más ancianos.

Mientras los mercaderes y pescadores atracan en el muelle, con la intención de cancelar los planes de trabajo que tenían para este día, un extraño barco suelta el ancla en los amarraderos. Un hombre de gran envergadura baja del mismo, justo antes de verse increpado por los locales —¡Oye oye! Has atracado tu barca en el sitio de mi hermano ¿Crees que por ser alto puedes hacer lo que quieras?— Como era de esperar, nada ni nadie intimida a un marinero como Tenma, un hombre de tez morena, con las manos agrietadas y una barba algo descuidada.

Tenma

Tras una vida luchando día tras día contra la mar, incluso el mayor de los gigantes se quedaría pequeño. El extranjero de enorme tamaño, increpado no solo por Tenma, sino por todos los marineros que trabajan día a día junto a él, se ve entre la espada y la pared. ¿Volverá a embarcarse en un mar embravecido? ¿O se enfrentará a la turba furiosa que no le ha recibido de forma agradable?

Unos minutos más tarde, en el cuartel de la Marina de Baterilla.

Los estrictos marines cumplen sus tareas con entereza y con presteza, ni siquiera un día como el de hoy puede hacer tambalear a la justicia y debían dejarlo claro. No era un simple acto para sacar pecho, la tranquilidad del ciudadano depende de la confianza que pueda depositar en la justicia. Si esta se tambalea solo por una tormenta que se aproxima ¿Qué sería de ellos?

Y es en este cuartel donde encontramos a nuestro protagonista, un enorme gigante, al que le ha tocado una de las peores tareas posibles para un día como el de hoy, vigilar la entrada, a la intemperie. Mientras este gran marine se mantiene cumpliendo con su deber, una niña pequeña de cabellos castaños, empapada en lágrimas y llena de barro, se acerca a él. —¡¡Zeñoodd zeñoddd!! ¡¡Ayude a mi Papi!!— Le dice, entre mocos y lágrimas, mientras tira de su pantalón señalando hacia el muelle, que se observa en la lejanía desde el cuartel. 

La niña


Las palabras de la niña, si bien no tenían sentido para el enorme marine, dejaban claro que era una persona necesitada de ayuda. Será el deber de nuestro heroico marine acompañar a una pobre muchacha que ruega por su ayuda. Solo una decisión es necesaria en un momento como este ¿Qué camino escoger? A su derecha, Alex tiene el camino principal, con una calle principal abierta y desahogada, pero que da un ligero rodeo por el pueblo. A su izquierda, la calle más estrecha que, si bien es suficientemente ancha como para que un gigante pase sin problemas, da la sensación de ser más peligrosa, al ser más cerrada y estar plagada de callejones.

Resumen


Narrador


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#2
La tranquilidad era aparente en aquella parte del gran pueblo, uno tan grande que aquel gigante si bien era como el girasol en el campo, resaltando, no sentía aquellos embates típicos de discriminación, quizá… lo único que extrañaría con fuerza es aquella necesidad de resolver todo pacíficamente, esa no era ni seria como el gran dios de la guerra de Elbaf les pedía a sus “militantes” que llevaran su vida.

Vestido con poco menos que su gorra, lo cual era lo único que a primera vista revelaría que el joven era un marine, miraba el horizonte en búsqueda de algo que parecía que nunca llegaría, sin embargo, los esfuerzos del gigante no menguaban.

Parecía ser cosa del destino, que en aquel momento un solo y preciso instante, lo que siempre parecía concurrido se relajó, habría un sentimiento en el aire como cuando en un gran grupo de personas que airosas recitan frases y palabras realmente cuestionables mientras un orador dicta su discurso, todo el mundo como que si de algo acordado se tratase, se callarían… y un risueño tonto, con alevosía y ventaja del cuestionable anonimato, lanzaría las palabras mas cuestionables en contra de alguien o del orador… ese gracioso momento se dio en aquel espacio, el cuartel ceso y una niña de aspecto andrajoso (y de calidad de 440p) aparecería en escena.

El gigante enfocaría sus ojos en ella, parecería que la habían revolcado en todo menos en jabón… ¿seria su andrajosa normalidad? O era acaso ¿Qué tenia problemas? El gigante ni corto ni perezoso se acerco a la damita, posicionándose de manera que no comprometiera su espacio personal y de cuclillas, ahora ella tendría total atención del gigante [Sentidos aumentados: Vista] [Memoria eidética].

Una ojeada observadora y consciente era lo que se le daba mejor debido a que realmente nada de lo que dijera y ciertamente dijo, tendrían sentido alguno para él, era como que, si la chica hablara con una enorme pared, no habría respuesta.

Sentiría el suave jaloneo de su enorme pantalón lo que haría sorprender al gigante, ¿realmente podría con tal peso? Dios… esa chica tendría la fuerza de Atlas, pero bueno… el chico observo hacia donde ella apuntaba con obsesión, ¿debía seguirle la corriente? Miraría a los lados con incredulidad… ni un solo marine que le ayude a traducir, suspiraría no de aburrimiento si no de decepción, todo un cuartel y solo un gigante en guardia.

Regresaría en nada con la damita, esta en cuanto se comprometiera en mocos y líquidos a sus sentimientos claramente se distraería, en ese momento el gigante adelantaría a diestra y posicionaría la zurda, como si de una alfombra voladora se tratase, un pulgar y un índice como garra de feria apresarían los pliegues de la ropa de la chica a la altura de su cuello… era como cuando mamá gato se harta de sus vástagos y desea reposicionarlos, solo que en este caso, el delicado toque del gigante haría que ella tuviera su lugar en aquella palma…

Era todo lo necesario en los preparativos, el gigante cuido de la mocosa y se reincorporo a como su magna figura le instaba, una mirada fiera y un solo “indicio”, la dirección que la damita señalaba… inicio la carrera, para aquel enorme gigante cada paso que daba era algo que avisaba a lo lejos de su cercanía [Ruidoso], si bien a un no entraba al área concurrida… los cristales vibrarían y las tazas de café anunciarían su cercanía.



No habría otro camino para el gigante, el que el dedo de la joven indicaba era el correcto, la calle relativamente estrecha pero que el gigante conocía suficiente como para saber que su humanidad y su gran culo cabrían por ese “espacio” era lo mas directo a la acción, ¿pero en que se habría metido el gigante? Aquel enorme ser que más que analfabeta parecía mudo, era el campeón que la del moco colgante habría seleccionado.



Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#3
Música

Alex, cargando con la delicada niña, optó por el camino de la izquierda, más estrecho, angosto y, muy posiblemente, peligroso. A medida que Alex entró en las complicadas calles de los suburbios de Pueblo Baquella, lo que en un principio eran solo nubes y viento, fue acompañado por el gotear de una lluvia que crecía rápidamente en intensidad, deslizándose por la gorra y el cuerpo de nuestro héroe. Los altavoces del pueblo sonaban de forma repetida, avisando del cese de las actividades portuarias, al mismo tiempo que se aconsejaba no salir a la calle en estos momentos.
“Ding Dong Ding, queridos ciudadanos, desde el cuartel les avisamos de la prohibición de embarcar debido a la tormenta que se aproxima. Así pues, se les ruega que no salgan de sus casas si no es extremadamente necesario”.

El retumbar de los pasos del gigante no pasaba desapercibido a los oídos de los habitantes en las casas, que miraban curiosos a través de las mismas. Pero el pan no atrae solo a las palomas curiosas, por los callejones también habitan ratas, que no dudarán en usar la fuerza si es necesario para pillar un bocado.

De esta manera, atraído por el ruido y por su gran olfato, aparece Peter Clemenza, cortando el paso que llevaría a Alex hacia el puerto del pueblo —Tch, tch, tch… Te has perdido, perro de la justicia…— Sus palabras fueron acompañadas del desenfunde de su espada, así como de la aparición de numerosos criminales, que acabaron rodeando al Marine y a la niña. Sorprendentemente, la pequeña, que había dejado de llorar al ver que el gigante la llevaría con su padre, no parecía asustada por la situación. Mirando a Alex desde la palma de su mano, le hizo un gesto difícil de confundir, dando un martillazo con su puño derecho sobre su palma izquierda, el mensaje era claro incluso para alguien como nuestro noble gigante “Aplástalos”. 

Los ladrones le rodearon velozmente , empapados por el agua de la lluvia, dejaban un eco de risas burlonas por el callejón. Las miradas curiosas de las ventanas no cesaban y Clemenza, mientras se ajustaba su enorme panza con su mano izquierda, ignorando la barrera lingüística que los separaba, realizó sus exigencias mientras apuntaba a Alex con el sable que empuñaba con su mano derecha. —Dame todo el dinero que llevas encima, bambino… No creas que ese enorme culo te va a salvar si no haces lo que te digo… ¿Capicci?—

Gracias a su enorme estatura, nuestro gran marine podía observar el fin del camino a la espalda de los ladrones, divisando el puerto a lo lejos. ¿Podrá llegar a tiempo para solucionar la complicada situación?

Clemenza y sus hombres



Resumen


Narrador


Bélico
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#4
Atributos Personaje


soundtrack de la carrera


Cada paso que daba el gigante era firme, férreo y tal que se había dado de repente cuenta que el era ruidoso en sus estornudos y no en su caminar, eran dignos de la facción a la que representaba ¿Quién no sentiría justicia al estar en la misma y calma mano del que la ejecutaba? Ese era el sentimiento que el gigante buscaba generar en los demás… tranquilidad, pero con la pasión en el corazón.

Y no fue que la lluvia arrecio que un sonido se escucho en las lejanías, parecían los anuncios de la marina por el mal tiempo, pero ¡de nuevo! No importaba el mensaje, ni la criticidad ni lo que se deseara comunicar al gigante no tocaba el corazón.

No sería tan rápido pero varios sujetos aparecerían como ocultos por las sombras y parecerían tener intenciones hostiles, sinceramente era complejo saberlo puesto que se verían como ratas, pero ¿eso sería juzgar por las apariencias? Pensaría cuando ya al menos veinte le daban rienda, sin embargo fue la chiquilla la que le dio el indicio… aplastar, Alex entonces considero explotar, pero la niña estaba en contacto por lo que quizá no era conveniente, de 1 vs1 … era otra opción, pero poco creíble, y luego de un momento a otro iniciando de nuevo y avanzando al frente, el gigante tuvo una idea.
Daria un salto alto y simplemente seria como un meteorito, aquella gran bota era un augurio de muerte y más si tu visión era directa hacia ella.

POV del líder de la Horda


No seria sencillo de asimilar… eran treinta toneladas y veinticinco metros de humanidad hacia tu persona, si eso no te dejaba como calcomanía sinceramente podrías nombrarte dios, pero claramente aquello era una locura.

Alex comenzaría con el gordo jefe y a los otros, para no entrar en problemas y descuidar a la chica, los vencería como que si fueran balones de futbol… cada uno recibiría un puntazo con las botas de hierro.

Básicamente era una masacre, eran pies que parecerían perseguir hormigas que seguramente intentarían algo, pero ¿Cuándo un humano logro ser amedrentado por veinte hormigas? Un trueno o el ultimo de los zapatazos, no sabrían decir fue el que termino aquella masacre, el gigante miro al frente y como que si esto no hubiera sido algo mas que una simple y molesta interrupción… dio un pas…... espera, el chico se abalanzó al gordo, lo despojo de toda ropa y lo humillo simplemente para ver si podría obtener algo de el… pero bueno si no, simplemente arrancaría de frente y seguiría el camino.

Levantar la mirada con tranquilidad le dio visión de lo que tendría adelante, la salida de este embrollo y el muelle al frente, no era algo que según la distribución de la isla no fuera lógico, pero en este momento de tensión seguramente era por ello que sentiría esta “liberación” de estrés, de frente y sin miedo, cuidando de la niña que seguramente así como el gigante estarían siendo violentados por aquella pero incesante lluvia.

Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 879 + 0 = 879
Energia: 923 - 200 = 723
Espiritu: 75 + 0 = 75
#5
Lo que acabó con la pandilla de Peter fue algo difícil de explicar incluso para los vecinos cotillas, que observaron todo desde las ventanas de sus casas, que vibraban ante cada movimiento del enorme marine. Los pandilleros fueron usados como juguetes en manos de un niño que los zarandea sin cuidado por su habitación, ese día una cosa les quedó bien clara a los presentes… En ciertas circunstancias, el tamaño sí importa.


Punto de vista de Peter Clemenza

Mi historia no es distinta a la de cualquier matón de ciudad, una vida llena de vicios, lujos, miseria y, sobre todo, crímenes. Me crié en ciudad Sump, en la isla de Kutsukku, mi padre fue asesinado por los miembros de una de las cuatro bandas criminales que controlan la isla, dejándome a mí con la responsabilidad de cuidar de mi madre y mis 9 hermanitos pequeños a la temprana edad de 13 años.

El robo se convirtió en mi estilo de vida cuando aún era joven, pero a partir de cierto incidente que no vale la pena desarrollar, acabé especializándome en el asesinato. Una cosa llevó a la otra y tuve que acabar huyendo de aquella aterradora isla, mis hermanos ya eran mayores para aquel entonces, por lo que podía irme tranquilo.

Una vez me instalé en la pacífica Baterilla, supe que era mi oportunidad de empezar algo grande aquí, aprovechando la falta de grandes grupos criminales en la zona, y eso fue lo que hice, empezando mi propia familia, con hombres que eran como hermanos para mí, que darían la vida por mí… Y yo por ellos. Pero todos esos sueños y esperanzas fueron rotos de un momento a otro, como si fuese un capricho del destino, todo por culpa de ese maldito gigante, que no solo eliminó a mis hermanos de armas, me quitó mi dignidad, llevándose hasta el botiquín que quería usar para salvar la vida de Petruccio, mi mano derecha.

Con la implacable lluvia cayendo sobre mi rostro y mi piel desnuda, miré al cielo, miles de preguntas me atormentaban, pero solo unas palabras salieron de mi boca, en busca de un confort que extrañaba más que nunca —Te extraño… Mamma…— Y comencé a llorar, aprovechando que mis lágrimas se camuflaban en el chaparrón.


Mientras Clemenza recordaba sus idas y venidas, nuestro heroico marine y la niña, que había disfrutado del combate como si fuese ella la que estuviese controlando a un robot gigante, lograron salir del callejón, que desembocaba directamente en la entrada al puerto. En cuanto Alex puso un pie fuera del callejón, fue azotado con un fuerte viento de poniente, que movía su cabellera hacia el lado de forma violenta. La niña se aferró con fuerza a las arrugas del pliegue de la enorme mano en la que se situaba, en un esfuerzo por no salir volando por la tempestad.

Pero en este momento el viento era lo de menos, a escasos metros de Alex se encontraba aquel misterioso gigante, en medio de una trifulca con los pescadores que ya se había vuelto extremadamente violenta. Varios pescadores se encontraban desperdigados por el suelo, algunos inconscientes, otros magullados mientras se quejaban de dolor. Tenma se encontraba tirado en el suelo, con la pierna rota, justo debajo del extranjero, que jadeaba con intensidad mientras miraba a todos lados con nerviosismo. 

En sus ojos se podía observar algo extraño, algo que no estaba bien ¿Era duda? ¿Miedo? ¿Simplemente estaba loco? Difícil saberlo de buenas a primeras, pero algo estaba claro, la llegada de Alex al puerto no hizo más que violentar más al gigante que estaba herido, con arpones clavados en su cuerpo. Sin dudar, levantó en alto su enorme kanabo con la intención de acabar de un golpe con Tenma. Mientras aquel gigante levantaba el mazo, con la mirada puesta en Alex, empezó a articular palabras que iban dirigidas a este, pero ningún sonido salía de su boca.

Contenido oculto


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Robo

posición

NPC
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
#6
La lluvia golpeaba con indiferencia a los que de manera deliberada se mantendrían bajo el manto líquido que ofrecía el cielo, el chico y la niña cruzarían aquel umbral que los separaría de lo que el consideraba “el objetivo” de aquel curioso contratiempo, como si fuera una gran tormenta el umbral los azotaría con un gran viento el cual le sacaría de posición pero no dejaría de mantener aquella inercia que ya tenía, sintió como aquella chica estuvo a punto de salir despedida… pero nada que “cerrar” la mano en forma de cárcel no generara un poco mas de seguridad en aquella que había mantenido en la palma todo el tiempo.

Los ojos del gigante tendrían plena vista de aquello, varios derrotados, mallugados, quejándose de todo… y era claro, solo alguien con un Kanabo mantenía en alto la violencia, proteger estaba en las venas del gigante y sin anunciar ni preparar nada las piernas de aquel sujeto apretaron y llevaron acabo la hazaña de ir aún más rápido, quizá para algún personaje de Elite, eso no era gran cosa… pero para Alex aquella era su velocidad más vertiginosa.

El gran mazo estaba en el aire y así la suerte estaba echada, daría un gran paso a manera de logras bajar su centro de masa, en aquel movimiento liberaría a la chica que si bien, seria un violento aterrizaje… seria lo mejor y mas seguro para lo que se venía, recompondría la estabilidad sin perder la inercia de aquello, zurda alzada y derecha buscando algo entre sus bolsillos, era el botiquín.

Aquel gigante sujeto se encontraba a nada de la batalla, observo las palabras, pero nada llegaría a sus oídos ¿era por el ruido? No importaría, aun si eso hubiera conectado, no hubiera significado nada para el gigante y debido a esto, siempre tenia que ponerse en peligro para lograr a las personas.

En último momento y con un desplante que parecería una barrida espectacular, aquel gigante con el escudo perfectamente enfocado en recibir aquel Kanabo se posicionaría de manera que defendería a la persona con la pierna rota, pero no actuaria con violencia… él era el símbolo de la justicia y realmente con el contexto que tenía, sería muy poco como para definir en aquellos grises… algún color.

Sería el momento perfecto para que un trueno azotara el ambiente solo para agregarle tensión a lo que ya parecía pender de un hilo, frunciría el ceño en señal de que esperaba el embate y de que estaba preparado ¿Qué decidiría? ¿ir en contra de la marina? O razonar…

Alex mantendría la fuerza en el pequeño escudo pero además, se cercioraría de decidir correctamente en quien utilizar aquel botiquin.

Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#7
Alex dejó a la niña en el suelo del muelle con la delicadeza que… Bueno, no era demasiada, pero con la suficiente para que la pobre chiquilla no resultase herida en el proceso. Acto seguido, con la convicción que define a un soldado de la Marina, cargó contra el peligro a pasos agigantados, todo con el propósito de salvar al pobre hombre que iba a ser aplastado por la enorme maza del extranjero.

—¡PAPIIIII!— Gritó con pavor la niña al ver a su padre tirado en el suelo a la distancia, a punto de ser asesinado frente a sus ojos. Tenma, al escuchar la voz de su hija, de fondo, se olvidó completamente de su situación, su hija lo era todo para él, y verla cerca suya en sus últimos momentos le producía un inmenso calor en su pecho. Para él, el viento había cesado, los gigantes no existían, la lluvia que caía de forma atronadora cesó, solo estaban ellos dos —Ojalá te hubiera abrazado más…— Pensó, culpándose a sí mismo por no haber expresado mejor sus sentimientos a quien era su mayor tesoro.

Después de cerrar los ojos con resignación, maldiciéndose a sí mismo por sus errores, por no valorar de verdad lo que era importante, llegaría el adiós. El gigante, tras disipar sus dudas, realizó un golpe descendente, listo para aplastar al veterano pescador.

PUUUUUUUUMMMM
El sonido de un trueno silenció por un instante todo el bullicio producido por el viento, la lluvia y el llanto desconsolado de la niña, haciendo vibrar las ventanas de la zona debido al estridente sonido. Pero, para sorpresa de todos los que no pudieron verlo en el momento, el sonido no fue el de un trueno o algo parecido, lo que ensordeció a los presentes fue el sonido del arma del gigante desconocido chocando contra el escudo del valeroso marine.

A la vista de la pequeña, el marine se alzaba como un muro de carne que se había puesto entre la muerte y su padre, y estaba completamente en lo cierto. Pero lo que no podía ver era que el gigante Marine había recibido un fuerte golpe en su cabeza, que lo había dejado tambaleándose por unos momentos.

Tenma no era tonto, aprovehcó este momento para gatear entre las piernas del gigante para ir con su querida hija. Alex lo había logrado, al menos de momento claro, después de todo, la amenaza seguía ahí presente. El gigante, colérico, parecía gritar con furia, mientras ningún sonido parecía salir de su garganta, como si el fuerte viento se llevase su voz. Su intento de balbuceo estaba acompañado de gestos con sus manos, apuntaba a Tenma, que estaba abrazado a su hija, para luego señalarse a sí mismo con violencia.

Impotente viendo cómo Tenma se le había escapado, puso su mirada una vez más en Alex, lo que previamente era confusión en sus ojos, ahora era furia, una furia acompañada por el agua que caía de su rostro. Empuñó su kanabo con ambas manos y se preparó para enfrentarse al enorme marine.


Resumen


Bélico


NPC


Contenido Oculto
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#8
La pose, la embestidura y la defensa no fueron suficientes para detener el embate puesto que a la par del rayo el impacto fue tan contundente que la defensa y guardia del gigante fueron vencidas en un solo embate, no seria lo mejor pero claramente el gigante defendió al sujeto con escudo y cara, el tambaleo fue lo siguiente a eso pero el gigante de la manera mas necia posible se forzaba a mantenerse en pie aun con los movimientos cortos y zigzagueantes, la cabeza le daría vueltas pero enfocaba sus esfuerzos en no perder de vista al otro.

El otro gigante era un necio, había decidido ignorar al muchacho que estaba con lentitud recomponiendo su persona con todo el gran esfuerzo que aquello suponía, era como si realmente tuviera algo en contra del pescador y para cuando regresara la vista con furia y levantara el Kanabo… Alex, estaría a una mano tocando con toda la palma la gran armadura del gigante, sangrando de la frente y jadeando ¿Qué era eso?

Presiono lo más que pudo, no necesitaba demasiado, el otro gigante empezó a hincharse como si su armadura fuera una clase de globo a una velocidad cuestionablemente dos veces más rápida que el del Kanabo… y se inflo y se inflo y se inflo hasta llegar a los seis metros de diámetro, lo cual curiosamente haría difícil el movimiento sobre todo por la confusión.

Con el empujón del gigante aquella “burbuja” flotaría y comenzaría a salir fuera del muelle puesto que hacía había sido el plan de Alex, subiría mística y suavemente por el raudo viento manteniendo compostura aun con lo fiero del clima, seria poco pero estar a al menos 4.5 metros del “agua” ya no era tan chistoso… Alex se retiró lo más rápido posible del rango por si de alguna manera el otro lograra defenderse, pero…después de poco se relajo y sonrió mientras posaba heroicamente con manos a la cadera y el pecho hinchado… la sangre le recorría el rostro pero era lo único que podía decir que “había logrado un trabajo”.

Y sin más, en aquel muelle, con todo aquel ruido y en vista de todos los presentes… una ruidosa y brillante explosión amenizo el área.

KABOOOOOOOOOOOOOOOM

La seriedad del gigante no era ninguna burla, era claro que por contexto no podría definir todo, quizá algo escapaba, pero aquel sujeto ignoro todos los símbolos que Alex portaba, suficiente para asumir lo necesario, el chico apretó el puño y se mantuvo expectante….

OH…. Ryu

El chico recordó algo más… lanzo aquel kit medico al “arrastrado” seguramente, lo necesitaría.

Contenido Oculto


Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 879 - 190 = 689
Energia: 723 - 25 = 698
Espiritu: 75 + 0 = 75
#9
Tras el violento golpe del gigante, Alex fue capaz de sobreponerse al ataque, contraatacando en un veloz movimiento con algo que no parecía ser un golpe. Tocó la armadura del enorme extranjero, haciendo que esta comenzase a expandirse a un ritmo vertiginoso. La víctima del ataque dio un paso hacia atrás, perdiendo el equilibrio a causa del empujón del marine y lo complicado que era moverse con una armadura que era prácticamente una bola que le envolvía. Al caer de espaldas, el oponente de nuestro héroe rodó hacia el borde del muelle, cayendo al agua y hundiendo dos botes pesqueros que estaban allí amarrados.

Justo al caer al agua, una violenta explosión sacudió los cimientos del muelle, provocando que el agua salada del mar se mezclase con el agua de la lluvia que poco a poco parecía menguar en su intensidad. Pero esto era algo que la víctima de la explosión no podía saber, a pesar de encontrarse mirando al cielo, lo único que tenía frente a sus ojos era el agua embravecida e implacable. Con esta visión, los recuerdos de su vida pasaron fugazmente por su mente ¿Cómo había llegado este hombre aquí? ¿Cuál era el motivo de su violento comportamiento?



Historia de Floki

Su historia es una que se repite con frecuencia en estos tiempos tan difíciles para la mayoría, especialmente para los que son distintos, tachados de monstruos, temidos en algunos lugares, admirados en otros, codiciados como mano de obra o por simple coleccionismo. Efectivamente, Floki, nombre de nuestro enorme sujeto, es un esclavo, o al menos lo era hasta que logró huir, sus cadenas se rompieron y decidió que nunca más volvería a vivir ese infierno.

Fue en Sorbet donde fue alejado de su mujer e hijas a causa de los caprichos de ciertas personas, todo bajo la mirada cómplice de marines que, lejos de ayudar a los inocentes, colaboraban activamente con sus secuestradores. Floki, tras haber sido sometido a constantes torturas por parte de su “dueño”, que cortó su lengua por puro capricho, logró escapar de esa miserable vida, robando un barco lo suficientemente grande para él y lanzándose al mar. No sabía lo que le esperaba más allá del horizonte, pero no podía ser peor que la vida que dejaba atrás.

Sin capacidad de navegación, acabó a la deriva y poco después llegaría al muelle de Baterilla, logrando refugiarse milagrosamente de una tormenta. Su más ansiado deseo era volver a Sorbet, ver de nuevo el rostro de sus hijas y de su mujer, pero el mar es inmenso. Y para un gigante que no puede hablar, es difícil conseguir ayuda…



Volviendo al muelle, nos encontramos con Tenma, su querida hija y Alex, el heroico salvador de los habitantes de la isla. Antes de coger el botiquín que el marine le lanzó, lo primero que hizo el veterano pescador fue fundirse en un cálido abrazo con su hija —Lo siento mucho… Siento haberte preocupado…— Le dijo entre lágrimas, mientras la pequeña se agarraba al torso de su padre como lo haría un koala. Entonces, tras el abrazo, y sin lluvia que enturbiase la escena, Tenma se dirigió a Alex mientras su hija vendaba su pierna rota —Muchas gracias de verdad, no sé qué hacer para pagarte lo que has hecho— Puede que Alex no entendiese el significado de sus palabras, pero por el tono de su voz, podía entender que en lo que decía, había una infinita gratitud.

Con los rayos del sol empezando a filtrarse por las oscuras nubes, todo parecía haber acabado, pero sería un error subestimar la resistencia de los gigantes. De un solo salto, Floki emergió de las profundidades, no era de extrañar que para un gigante la profundidad de la costa no fuese suficiente como para que no hiciese pie, aunque fuese por muy poco.

La caída del gigante produjo un estruendo, haciendo notar la ira del antiguo esclavo al tener delante de él a uno de los que le habían secuestrado, el diseño de quella gorra era inconfundible a sus ojos. Sin dar tiempo a réplicas, blandió un feroz golpe directo a la nuca de Alex, que fue sacudido terriblemente por el ataque. Las opciones se reducían, en estos momentos ya no importaba quién era el bueno y quién el malo, pero Cob no volvería a ser un esclavo, prefería la muerte.


Resumen


Bélico


NPC


Contenido oculto
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
#10
Si fuera un gigante bueno… si así lo fuera… se rendiría, ¿no? Eran los orgullosos pensamientos del gigante mientras veía como su “enemigo” se hundía en las profundidades después de tremenda explosión, en aquel momento la paz parecería regresar al puerto y con ello el joven habría cometido uno de los grandes errores que los confiados del combate realizaban claramente como jugada de novato.

El tiempo se estaba calmando, casi reflejando que aquello había resultado en un final feliz pero… de un momento a otro y en vista de los observadores a su alrededor, abrirían las bocas al unísono y atónitos tratarían de avisar al marine, pero aquel silencio ensordecedor solo fue roto por el estruendo de una mole cayendo del cielo y luego como trueno una embestida directa al cráneo a su espalda… el chico simplemente y con el dolor de su ser, apretaría los dientes y recibiría sin reacción el embate, no seria nada raro ver como aquello dejaba ver una caída de rojo en el impacto, ahora… tenia dos marcas, y aquella furia era lo único que no le dejaba caer por que aun con tal despliegue de hombría, aquellas gigantes piernas temblarían y darían pequeños pasos para mantener el equilibrio, sus sentidos ahora más que antes estarían entumecidos… pero había algo que le quemaba el corazón, algo que independientemente del daño recibido no podía perdonar y ese era el orgullo de un gigante…

Si bien ahora el marino estaba con bastantes limitantes y daños encima, aun así… aun así apretaría el puño derecho, el guante rasparía la piel haciendo el particular sonido que se logra cuando una presión muy alta comprime esa tela, el gigante bajaría un poco el centro de gravedad mediante una tímida flexión de rodillas para posteriormente girar con todas sus fuerzas para tomar de frente al gigante cobarde.

Alex no entendía sus razones ni le importarían, hubo mucho tiempo de dialogo y simplemente se había cerrado a la violencia, una donde no había honor en su combate, una donde decidió rematar a los vencidos y una donde ya había decepcionado a todo el orgullo de la tribu de gigantes.

Con aquel giro y nuevamente teniendo al sujeto a quemarropa lanzaría un potente gancho con todas sus fuerzas, el puño era simple y parecería una de las más clásicas técnicas del manual de combate, pero no era así… por que cuando el puño impacto de lleno en el rostro del otro gigante este hizo un retumbar tan fuerte en los alrededores que pareció… a vista de los observadores, que Alex le habría explotado la cabeza al gigante del kanabo… y era así, realmente aquel puño estaría imbuido de energía explosiva, era como que si una mina de tierra se te fuera enviada directamente a la cara… pero esta vez, Alex sabia los alcances del otro gigante… esta vez, el gigante saltaría y retrocedería hasta Tenma y la hija, robando el “kit de curación” con el que el creía que utilizaría para curar su pierna… pero ahora Alex lo necesitaba y estaría listo para lo próximo que aquel enorme monstruo lograra realizar.

Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 689 - 404 = 285
Energia: 698 - 64 = 634
Espiritu: 75 + 0 = 75


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