19-05-2026, 11:01 PM
(Última modificación: 19-05-2026, 11:21 PM por Choi Hae-won.)
43 de verano, por la mañana
Si tiene que pararse a pensar en todo lo que ha ocurrido en un lapso tan corto de tiempo, no podría dar crédito a la cantidad de información que aún le falta procesar. Sabe de antemano que muchas de las cosas que ha dejado atrás no podrían regresar, sin embargo, algo extremadamente importante se trajo consigo.
O mejor dicho, alguien.
Es por ese alguien que ahora suspira y sonríe. Se muere mil veces cada vez que lo ve, por lo atractivo que es y lo grandioso que luce cuando el mínimo reflejo del sol es capaz de alumbrar su rostro. Contempla a su persona favorita con la mirada de quien anhela la magia, abrazada a él mientras lo ve dormir. Tiene muchas ganas de gritar de emoción y, una vez que se lo permite en su mente, se siente como una bendita adolescente enamorada.
Es en esos momentos contados con las manos que baja la guardia, entretanto que sigue allí. Juraría que es capaz de mirarlo por horas enteras y no se aburriría porque verle dormir le trae una sensación real de paz y quietud. Lo ocurrido la noche anterior a esa fue un antes y un después para alguien como Hae-won. Jamás había pensado que se podría desear y anhelar tanto a una persona, como ella lo anhelaba a él.
Y es que parece tonto. Cuando piensa en esos instantes sus mejillas se tiñen de rojo. Aún así, no puede evitar esbozar esa sonrisa de boba cuando se mueve apenas un poquito, para evitar despertarlo. Al tenerlo de frente, ella no se corta en apartar un pequeño mechón de cabello de su bonito rostro. Si bien Hae-won tiene un concepto elevado de sí misma, hay algo que Shin le ha hecho destacar, aunque haya sido una broma.
Todos los miembros de su tripulación tienen una belleza que roza lo divino, a diferencia de ella. Su carácter afea gran parte de las virtudes que tiene, lo que le hace preguntarse por qué alguien como ese chico se fijó en ella, habiendo personas mejores. Sin embargo, eso no le impide admirar al chico que duerme a su lado. La ternura que le provoca —además de otras cosas que no son necesarias de detallar— es significativa y real.
Quiere protegerlo a toda costa. Quiere hacerlo feliz. Quiere entregarle una certeza de futuro que pueda abrazar, aún si ella algún día se retira de su lado porque la muerte se la lleve.
Por supuesto, lo conoce lo suficiente como para saber que ese comentario jamás debe ser dicho en su presencia, o va a ser difícil lidiar con las consecuencias de su psiquis… Porque a ella le pasaría lo mismo ante esa idea. ¡Bueno! Tal vez divaga demasiado. Más de lo que debería. La sonrisa dulce busca contener las ganas que tiene de besar su cuello —debido a que es más sencillo llegar allí por la distancia—, y despertarlo de su descanso.
O mejor dicho, alguien.
Es por ese alguien que ahora suspira y sonríe. Se muere mil veces cada vez que lo ve, por lo atractivo que es y lo grandioso que luce cuando el mínimo reflejo del sol es capaz de alumbrar su rostro. Contempla a su persona favorita con la mirada de quien anhela la magia, abrazada a él mientras lo ve dormir. Tiene muchas ganas de gritar de emoción y, una vez que se lo permite en su mente, se siente como una bendita adolescente enamorada.
Es en esos momentos contados con las manos que baja la guardia, entretanto que sigue allí. Juraría que es capaz de mirarlo por horas enteras y no se aburriría porque verle dormir le trae una sensación real de paz y quietud. Lo ocurrido la noche anterior a esa fue un antes y un después para alguien como Hae-won. Jamás había pensado que se podría desear y anhelar tanto a una persona, como ella lo anhelaba a él.
Y es que parece tonto. Cuando piensa en esos instantes sus mejillas se tiñen de rojo. Aún así, no puede evitar esbozar esa sonrisa de boba cuando se mueve apenas un poquito, para evitar despertarlo. Al tenerlo de frente, ella no se corta en apartar un pequeño mechón de cabello de su bonito rostro. Si bien Hae-won tiene un concepto elevado de sí misma, hay algo que Shin le ha hecho destacar, aunque haya sido una broma.
Todos los miembros de su tripulación tienen una belleza que roza lo divino, a diferencia de ella. Su carácter afea gran parte de las virtudes que tiene, lo que le hace preguntarse por qué alguien como ese chico se fijó en ella, habiendo personas mejores. Sin embargo, eso no le impide admirar al chico que duerme a su lado. La ternura que le provoca —además de otras cosas que no son necesarias de detallar— es significativa y real.
Quiere protegerlo a toda costa. Quiere hacerlo feliz. Quiere entregarle una certeza de futuro que pueda abrazar, aún si ella algún día se retira de su lado porque la muerte se la lleve.
Por supuesto, lo conoce lo suficiente como para saber que ese comentario jamás debe ser dicho en su presencia, o va a ser difícil lidiar con las consecuencias de su psiquis… Porque a ella le pasaría lo mismo ante esa idea. ¡Bueno! Tal vez divaga demasiado. Más de lo que debería. La sonrisa dulce busca contener las ganas que tiene de besar su cuello —debido a que es más sencillo llegar allí por la distancia—, y despertarlo de su descanso.
