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#11
Kasui

El infante asintió ante las palabras del contrario, esperando que termine de expresarse para así poder dar su replica, no sin antes curvar su ceja derecha y izquierda de manera seguida.

-Así es... supongo que tomare ciertas responsabilidades. Pero nuestros objetivos y formas de trabajar serán siempre que se pueda, bajo las sombras...entre mas tarden en reconocernos, mejor será. Aja.

Tras decir aquello el niño se rasco la nuca y miro a la chica arqueando su ceja izquierda con una leve preocupación pues si la muchacha se iba a comportar siempre de esa manera iba a tener que aprender a guiar las situaciones y a controlarla para que no fuera un problema recurrente. 

-Tu..siempre eres...así? Aja. ¿siempre haces tanto...ruido?

El joven escucho el resto del dialogo de aquel tipo. No se ofendió, todo lo contrario, lo utilizo en parte de lección pues quizá tenia algo de razón en sus palabras.

-No te quitare la razon. Hasta ahora yo trabajaba solo, Aja. Sea como sea ahora estamos obligados a trabajar juntos. Entre antes nos acostumbremos...mejor.

El joven suspiró y se sentó en el suelo, escondido entre unos arbustos para seguir hablando con sus nuevos compañeros, esto lo hizo por que: estaba acostumbrado a esconderse, estaba mas cómodo así y si alguien venia seria el ultimo en ser detectado, pasando así a guardar silencio para poder escuchar a sus compañeros mientras degustaba una bolsa de golosinas robada. Ya había hablado suficiente y realmente no le agradaba acaparar la atención.
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#12
⌈ Día 62 del año 16
  Primavera
  con Somnus Aeternus ⌋


Se dejó llevar enteramente por la situación por unos pocos minutos deseando obtener algo de información de ellos ya que, indudablemente, sentía curiosidad. Aún si esas personas parecían polos alejados de los ideales de la rubia que ahora comenzó a vestirse en la parte superior para no estar enteramente semidesnuda frente a... un menor de edad, incluso ella tenía sus límites salvo que, como no tenía más sitio dónde hacerlo se comenzó a vestir allí mismo, ignorando las reacciones que pudiera llegar a causar. Quería estar vestida en la parte superior y ante los movimientos de la rubia, Carmen, su amiga, decidió deslizarse y bajar hasta permanecer en silencio a un lado mientras su amiga se vestía por unos minutos. No tardó demasiado en su labor y con eso estaría más cómoda en el ambiente presente, aunque si pudiera vestirse totalmente sería mejor sin embargo... no iba a hacerlo allí. La parte inferior era una zona un poco más privada y sintió que para eso necesitaba más sitio, asi que de momento se limitó a permanecer de ese modo.

— ¡Aaaah, Dean, ru-ha! ¡Es un nombre corto pero certero! ¡Sin embargo, he de decir que el nombre de mi bello córcel es más que adecuado para la travesía que nos encontraremos! ¡Te dará prestigio y la fuerza para vencer a ejércitos enteros, te dará la estrella de la guerra y el arma decisiva! ¡¡Oooh, victoria santa!! ¡La guerra del destino y la esperanza, ruu-ha! —, en definitiva, alegre y con una energía chispeante revelaba sus ideales de gloria de una manera como solamente ella puede hacerlo mientras mira hacia a un lado con los ojos cerrados, una sonrisa llena de confianza y su mano zurda apuntando hacia su cara con los dedos extendidos que ahora pasó a mover de arriba hacia abajo, como si de un abanico se tratara. — ¡¡Ohhh, diamantiscus, mi gran aliado!! ¡Tan fuerte y rebosante de gloria! ¡Con esa crina tan brillante y unas pezuñas capaces de entonar la canción de la victoria al pasar! ¡Heredero de un gran linaje y de la historia, héroe de la libertad! ¡Mi querido diamantiscus, no hay ninguno igual a ti ni que te supere! ¡Mi querido compañero de batalla! —, ahora, dio un pequeño giro, un movimiento con la cadera y se batió el cabello con la mano derecha. — ¡Un líder debe ser glorioso y digno! ¡Normalmente, la más adecuada para tal labor sería yo, Shirohime! Pero... —, abrió los ojos, extendió su brazo hacia Kasui y lo miró con decisión, — La nobleza sabe comprender cuando alguien desea alivianar el peso de su alteza, ¡adelante, mi querido aliado! ¡Dejo que comandes las tropas! —, cree que hubiera sido ideal llamarlo por su nombre pero por desgracia se le olvidó, y es más, el de su otro compañero también se le fue de la cabeza. Pero los nombres no son relevantes cuando la gloria y la historia llaman.

Ahora mismo, la cuestión pasó a un asunto sobre la personalidad de la chica de cabello rubio y por supuesto que, antes de responder pasó suavemente su dedo índice de la mano derecha mientras encorvaba su postura ligeramente, cambiaba su forma de mirar a una ligeramente más amigable y su tono se volvió tranquilo y... coqueto, — ¿Prefieren que sea de este modo? —, un guiño fue lo último que necesitó para coronar la escena y sacar algo de diversión a la escena. — ¿Tal vez los caballeros aquí presentes prefieren a una princesa para rescatar antes que a una salvadora del ocaso? ¿Gustan que sea así de ahora en adelante, ru-ha? Quizás tener a una chica linda y que se comporte de este modo los motive a actuar con más ánimo. ~ —, su carta del triunfo era ser linda. Sabía usar sus encantos femeninos para poder conseguir lo que quería y fue con esa predisposición que se puso frente a su compañero que antes usó de caballo, para mirarlo con la misma dulzura de una chica linda que con sus facciones delicadas, pestañas altamente definidas sin necesidad de maquillaje y un físico de encanto, se ganaba los agrados y las miradas.

— ¿Quieres que mi atención solamente se enfoque en ti? Que malo... ¿eres un chico celoso acaso? ¿Te gusta acaparar la atención de las chicas lindas, mh? Si quieres... puedo dedicarte tooodo el tiempo del mundo. Claro, a menos que desees negarte y dejarme brillar como la estrella que soy. —, coronó eso y lo endulzó con una risilla final con su dedo índice tocando su labio inferior.

El día prometía y la compañía de esos dos junto a ella aseguraba un trío prometedor. Sea como fuera, tenían que comenzar a acostumbrarse los unos a los otros y ellos especialmente a las excentricidades de la mujer rubia.
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋

Baúl de los recuerdos
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#13
Dean observó en silencio cómo Kasui desaparecía parcialmente entre los arbustos mientras comía golosinas como si aquello fuera la reunión más normal del mundo. Honestamente, empezaba a pensar que quizá el menos extraño del grupo era el niño paranoico que se escondía hasta para respirar, lo cual decía bastante sobre cómo iba su día.

Luego volvió la mirada hacia Shirohime y automáticamente se arrepintió. El peliblanco permaneció completamente quieto mientras la rubia cambiaba de personalidad con una facilidad alarmante. La diferencia entre la "reina conquistadora del destino" y aquella supuesta princesa delicada era tan exagerada que por un momento incluso dudó si estaba viendo a la misma persona.

Sus ojos se entrecerraron apenas. - Ah, ya entendí… - murmuró mientras se llevaba una mano a la frente. - Eres peligrosa, pero no por las razones que esperaba. - La observó acercarse mientras hablaba con ese tono suave y coqueto, casi como si intentara provocarlo deliberadamente.

Dean mantuvo una expresión tranquila, aunque ahora con una pequeña sonrisa cansada formándose en la comisura.
- Y no, no estoy celoso, pareces demasiado pequeña para mi y mis estandares, así que vuelve a intentarlo en unos 6 años  - respondió finalmente. - Solo estoy intentando calcular cuánto falta para que acabemos perseguidos por media isla por culpa de otro de tus discursos sobre el destino, la gloria o mi nuevo nombre traumático. - Suspiró suavemente antes de mirar hacia otro lado. No estaba acostumbrado a lidiar con este tipo de personas, así que tendrá que sacar la paciencia que nunca ha tenido para no irse de allí y dejar a ambos a su suerte. - admito que lo de “Diamantiscus” empieza a preocuparme menos que el hecho de que hables completamente en serio. - Lo único que podía concederle a la rubia era la creatividad en sus curiosos apodos.

Luego desvió nuevamente la mirada hacia Kasui, aprovechando que la conversación parecía haberse calmado un poco.
- El niño raro tiene razón en algo. - comentó con un tono más relajado. - Si de verdad vamos a trabajar juntos, será mejor aprender rápido cómo funciona cada uno antes de que aparezca alguien intentando matarnos o tengamos que trabajar en equipo quien sabe porqué. - La verdad es que cada segundo que pasaba estaba menos convencido de que esta unión fuera a funcionar, pero por algo los mandaron a encontrarse ¿y si fue una broma de mal gusto? si es así, se va a encargar de que el culpable pague por sus actos.


Sus ojos bajaron un instante hacia las golosinas robadas. - Tú te escondes hasta de tu propia sombra. Ella convierte cualquier conversación en una obra de teatro, por más vergonzosa y rara que pueda ser esta. - Hizo una breve pausa antes de señalarse a sí mismo con el pulgar. - Y yo aparentemente acepto demasiado rápido situaciones absurdas. - Una pequeña risa escapó por la nariz. Lo peor, es que ese era el mejor resumen que podía hacer de lo vivido hace escasos minutos, quizá sea algo que le pueda contar a sus nietos en un futuro lejano, o quizá ese recuerdo muera en lo más recóndito de su memoria.

Dean terminó apoyándose contra una pared cercana, cruzándose de brazos mientras observaba a ambos en silencio unos segundos más, y, aunque no lo admitiría en voz alta, empezaba a sentir curiosidad. Porque por primera vez en mucho tiempo, no tenía idea del tipo de personas que el destino acababa de poner frente a él.

El viento recorrió suavemente el callejón, moviendo algunos mechones blancos de su cabello mientras el ruido lejano del mercado seguía llegando amortiguado hasta donde estaban. Ahora que el caos inicial había quedado atrás, el ambiente se sentía extrañamente más tranquilo. Incómodo, pero a la vez tranquilo.


Dean dejó escapar otro suspiro antes de separar apenas los brazos. -
 Ya que aparentemente vamos a compartir algo más que un espectáculo callejero… supongo que debería preguntar lo obvio. - Sus ojos pasaron primero por Kasui y luego por Shirohime. - ¿Por qué están aquí? - 

No lo preguntó con desconfianza, tampoco sonó como un interrogatorio, era curiosidad genuina. - y antes de que respondan una tontería, no me refiero a la isla. - aclaró. - Me refiero a esto de querer ir contra lo establecido. - Durante unos segundos se quedó callado, pensando si realmente quería escuchar la respuesta. La mayoría de las personas no terminaban enemistándose con el mundo por capricho, siempre había algo detrás, algo roto, algo perdido, algo que querían cambiar.
Su mirada descendió apenas hacia Shinso.

- No tienen que responder si no quieren. - añadió con calma. - Solo pensé que sería mejor conocer algo real antes de que Shirohime decida casarnos frente a otra multitud o Kasui nos abandone escondiéndose quien sabe donde. - Quizá si cada uno conocía la historia del otro, podían empezar a relacionarse con más confianza... ¿así es cómo se socializa, no?
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#14
Kasui


El joven ignoró totalmente la conversación pues su déficit de atención actuó apunte una golosina de un color distinto a el resto. Esta era distinta y le recordó un poco a él, por eso, fuera de discriminarla, se la comió así como el resto de golosinas, pero a diferencia de las demás…está se la comió solitaria. Para cuando el niño volvió en si, se percató de que el otro muchacho estaba haciendo un par de comentarios sobre la forma de actuar de los tres. No lo negó, de hecho estaba de acuerdo con lo que dijo así que simplemente no hizo hincapié.

El joven estaba tranquilo, y no dejó de estarlo, simplemente arqueo ambas cejas, primero la derecha y después la izquierda. Su nuevo compañero había hecho una pregunta bastante personal, no lo podía negar, la respuesta de ellos le interesaba por dos motivos. 1-es un verdadero cotilla. 2- la información quizá le servía para entender más el comportamiento que tenían y que podían llegar a tener sus compañeros. 
por otro lado, el joven no estaba interesado en responder por dos motivos. El primero, su motivo principal aparentemente solo era supervivencia, 5 personas se defienden mejor que una sola, un soldado es mucho más eficaz si tiene consigo unas tropas que le resguarden. Por otro lado…carecía de un propósito en su corazón, o al menos así lo sentía en aquel momento. Su objetivo no iba más allá de sobrevivir bajo las sombras y…por ahora lo estaba haciendo bien, quizá estaba buscando un propósito.


El niño no conocía mucho más allá que el arte de matar, no era alguien con maldad realmente, pero no conocía mucho más que eso.  Aquella pregunta le retumbó en el cerebro, mucho más allá de lo esperado pues él mismo la extrapoló a, fuera de por qué quería ser revolucionario, ¿quería algo realmente? Aquello le empezó a comer bastante la cabeza, tanto qué pestañeo dos veces sin mostrar que aquella pregunta le había molestado un poco pues quizás fue el primer planteamiento que tuvo en mucho tiempo de si realmente quería algo. Una crisis existencial? Quizás, no quiso darle más importancia así que se limitó a escuchar los propósitos del resto mientras miraba el suelo. No dijo ni una palabra, sabía que si hablaba iba a decir la verdad pues tenía la mala costumbre de ser demasiado honesto…pero,  a veces el silencio es suficiente para evadir una realidad.
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#15
⌈ Día 62 del año 16
  Primavera
  con Somnus Aeternus ⌋


Una pequeña risilla se le escapó de los labios, una de una chica que estaba acostumbrada a mostrar sus encantos con el fin de sacar algún tipo de provecho de los demás. A Shirohime no le importaba qué o cómo lo pudiera llegar y tampoco se arrepentiría de su actuar; ella era de ese modo y no podría cambiar de parecer. Al actuar o comportarse de ese modo no pensó en nada, tuvo su mente en blanco, no estaba impulsada por nada más ni nada menos que un deseo infantil de jugar un poco: Nada más que eso. No había nada más debajo de la roca, siquiera un motivo ligeramente más importante o una ligera atracción real: Todo era un juego. A los hombres les gustaba ser tratados de esa forma por una chica tan linda y ella no era ni sería nadie para negar ese gusto si con eso podría sacar algo de entretenimiento para su persona.

— ¿Ru-ha? —, no entendió a que se refirió ni trató de hacerlo en primer lugar. No mostró señales hostiles o reacción más allá de una ligera sorpresa antes de tener que volver a responderle con ese tono lleno de coquetería, — Pues a mí me gustas mucho. Te ves fuerte y decidido, veo que tienes una determinación que impulsa tu actuar y eso da mucha seguridad a una chica. Pero que lástima que yo no los cumpla, porque podré ser una chica jovencita pero te puedo cuidar muy, muy bien. —, y de manera abrupta volteó hacia un lado y con una mano batió su cabello, — ¡Claro que hablo en serio, ru-ha! Aaaah, el destino. Yo, Shirohime, soy una persona enteramente honesta que carga sobre su pecho el don de la palabra, alguien que un día unirá al rebaño en contra de la tormentosa marea y los llevará en una gigantesca utopía hasta la isla suprema y el reino de blanco, ¡Shiroland! ¡¡NIIIIHAHAHAHAHAHAHA!! —, se expresaba con fuerza y exageración, y su risa; más fuerte y digna de una conquistadora, salió de su boca y arremetió contra todo tipo de ruido que pudiera opacarla. Su mano al reír, como siempre solía hacer, o casi siempre, la hacía levantando el pecho y apuntando con una de sus manos, esta vez la zurda, con los dedos extendidos hacia su boca abierta.

— ¡Claro que tengo razón! —, ignoró que no se estaban refiriendo a ella en ningún momento, solo fue hasta la pequeña y rápida observación desde el lado más científico o pragmático que prestó verdaderamente algo de atención a la charla más que a sus ideas. — ¡Ru-ha! Es una observación muy acertada, mi camarada, pero has de saber... ¡Que Shirohime, la princesa de blanco, es más que simplemente una obra de teatro ambulante! —, no tardó mucho en dar un giro, hacer un movimiento de cadera y extender su brazo hacia el cielo con la mano y los dedos extendidos, — ¡¡ES GLORIA, AVENTURA, Y VICTORIA!! ¡¡¡LA VERDADERA LLAVE A LA GRANDEZA DEL MUNDO ABSOLUTO!!! ¡¡AQUELLA QUE CONOCE LA LLAVE HACIA EL PARAÍSO, SUPREMUS CAELESTIS, SHIROLAND!! —, ahora cambió de postura: Se erguió, levantó pecho y sus dos manos fueron a las caderas, — ¡¡¡¡NIIIIIIIHAHAHAHAHAHAHAHA!!!! —, con fuerza, no podía evitar entonar esa excéntrica carcajada que tanto la definía a ella.

La conversación cambió y no sacó una sola palabra. Dean preguntó, Kasui no respondió. Ella no pensaba responder pero...

— Porque no tengo a donde ir. —, su mirada pasó a ser pacífica, calmada, y una sonrisa muy sutil decoró su cara pero su expresión no era confiada ni exagerada. Era real y... llena de melancolía, — Soy de Sorbet. Mi padre era el alcalde de un pueblo hasta que fue arrestado y acusado de corrupción, mi mamá desapareció también. No tengo amigos donde nací más allá de Carmen y nadie quería recibirme. —, hablaba tranquila y con un voz pausado, sin esa exageración que tanto le mostraba a todos. — Además, insulté y provoqué a un funcionario del gobierno cuando era niña. Si no les molesta estar junto a alguien así... —, ahora miró a Kasui y después al de cabello blanco, — ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí? —, esperó sin presionar una respuesta y después de aproximadamente media hora y media comenzó a vibrar. Todo su cuerpo comenzó a moverse como gelatina y ella empezó a pegar y frotar las piernas, iba a decir algo importante, decisivo y fulminante para una ocasión así; digno de mencionar y recordar... — Por cierto, chicos, debo decirles que... —, su tono fue serio y alarmante...

— Quiero mear... —, en efecto, necesitaba ir al baño. Hace tiempo que se aguantaba.
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#16
Dean parpadeó un par de veces mientras escuchaba a Shirohime, con aquella mezcla imposible entre coqueteo, delirios de grandeza y absoluta confianza en sí misma. Honestamente, empezaba a sospechar que la rubia era físicamente incapaz de mantener una conversación normal durante más de treinta segundos seguidos. Por lo menos tenía presencia y quizá, sus escenas puedan ser graciosas, siempre y cuando no lo involucren.

Su mirada siguió por inercia el movimiento exagerado con el que ella se giró y batió el cabello como si estuviera sobre un escenario frente a miles de personas. El albino mantuvo esa sonrisa leve y cansada que ya parecía instalarse de manera permanente cada vez que hablaba con ella.

- ¿“Me gustas mucho” es algo que le dices a todos los que conoces hace diez minutos o debería sentirme especial? - preguntó con calma, aunque claramente había un pequeño tono burlón escondido detrás de las palabras.
Cuando Shirohime volvió a elevar la voz proclamando destinos, paraísos y aquella supuesta “Shiroland”, Dean llevó lentamente una mano a su rostro, masajeándose apenas el puente de la nariz mientras soltaba un suspiro resignado. - Debe ser agotador vivir dentro de tu cabeza. - comentó - Aunque admito que tienes una confianza casi aterradora. - Ese es por ahora el aspecto que más tiene que destacar de la rubia, del resto... habrá que esperar.

Detrás de todo el teatro y las exageraciones, había algo extrañamente genuino en ella, Shirohime no parecía alguien que fingiera sus sueños o ideales, al contrario, hablaba de ellos con una convicción tan absurda que terminaba siendo difícil no creer que realmente veía ese “reino blanco” cada vez que cerraba los ojos.

La observó girar, posar y reír como si estuviera declarando el inicio de una nueva era frente a un ejército invisible, lo normal habría sido pensar que estaba completamente loca, pero después de todo lo que él había vivido, ya no estaba tan seguro de que soñar en grande fuera algo extraño en este mundo. Una pequeña sonrisa apareció apenas en la comisura de sus labios.

- Supongo que alguien tiene que compensar el exceso de trauma y problemas psicológicos del resto. - murmuró mientras cruzaba los brazos. - Tú elegiste hacerlo a través de discursos sobre gloria eterna y caballos mitológicos. Respeto el compromiso, al menos. - Suspiró casi resignado al entender que va a tener que escuchar esos discursos durante más tiempo del que le gustaría. 

Guardó silencio varios segundos después de escuchar la respuesta de Shirohime a su pregunta más personal. La diferencia entre aquella chica escandalosa que proclamaba reinos imaginarios y la joven que acababa de hablar con honestidad era tan grande que por un momento sintió que estaba conociendo a una persona completamente distinta, sus ojos se perdieron por unos instantes antes de volver a mirar a la rubia quien pronunció el nombre de esa isla maldita... Sorbet.


Esa sola palabra bastó para que algo dentro suyo se tensara apenas, mo lo demostró externamente, pero la coincidencia fue suficiente para remover recuerdos que normalmente prefería mantener enterrados. Su sonrisa tranquila desapareció unos segundos mientras la observaba en silencio. - ...Entiendo. - respondió finalmente, con una voz mucho más baja que antes.

No hizo preguntas, no preguntó qué pueblo, qué pasó después o cómo sobrevivió sola, porque conocía demasiado bien las respuestas que suelen esconderse detrás de historias como esa.

Luego desvió la mirada hacia Kasui, el niño seguía callado, escondido parcialmente entre arbustos y golosinas, pero alcanzó a notar ese pequeño cambio en él tras la pregunta anterior. No creía que fuera casualidad que fuera casualidad, parecía el tipo de persona acostumbrada a responder rápido cuando se trataba de cosas triviales, pero completamente perdido cuando alguien le preguntaba algo sobre sí mismo, honestamente, entendía eso más de lo que le gustaría admitir. - No tienes que responder ahora. - comentó con calma mientras miraba al pequeño. - A veces ni siquiera uno mismo sabe por qué sigue avanzando. Y ponerle palabras a eso suele ser más difícil que partirle la cara a alguien. - Su tono no llevaba burla esta vez, solo sinceridad.

Después de eso, apoyó nuevamente la espalda contra la pared y cerró los ojos apenas unos segundos antes de responder la pregunta de Shirohime que había quedado flotando en el aire. - En mi caso… estoy aquí porque me cansé de ver cómo ciertas personas deciden quién merece vivir tranquilo y quién no. - Su voz salió estable, aunque más seca que antes. - Digamos que entre algunos piratas y la marina me dieron suficientes razones para no querer seguir mirando hacia otro lado. - No dio más detalles, no mencionó a Sorbet, y tampoco habló de su madre, ni de incendios, pero había algo en su expresión que dejaba claro que aquello no venía de una simple diferencia ideológica con el sistema actual.

Entonces el ambiente finalmente se rompió, Dean abrió un ojo lentamente al escuchar aquel anuncio dramático y urgente por parte de Shirohime. Permaneció completamente quieto unos dos segundos antes de soltar una corta risa por la nariz. -Increíble. - Murmuró mientras negaba suavemente con la cabeza. - Pasamos de traumas, gobiernos corruptos y crisis existenciales a esto. - Su mirada se desvió hacia la rubia con una pequeña sonrisa cansada. - Adelante, “princesa de blanco”. Nadie aquí planea detenerte en tu épica batalla contra la vejiga. - 

Luego señaló vagamente una dirección del callejón. - Creo que había unos baños públicos cerca del mercado. Aunque probablemente deberías ir vestida antes de declarar otra guerra santa en medio de la isla. - Finalmente volvió a mirar a Kasui. - Y tú intenta no desaparecer mientras ella vuelve. No quiero tener que rastrear a un niño salvaje escondido entre arbustos. - Al no conocer a ninguno de los dos, no sabía muy bien si tenía que vigilarlos de cerca o dejarlos a sus anchas, ya que volverían a reunirse. Suspiró mientras intentaba decidir qué hacer... Quizá a ese chico se le ocurra algo, después de todo se autoproclamó como el líder, si, sin duda sabrá que hacer.
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#17
Kasui

El niño se mantuvo en silencio, asintiendo ante la afirmación que le dio su nuevo compañero  sobre que no era necesario responder en aquel preciso momento sobre cuáles eran sus objetivos o sus deseos, agradecía que lo entendiera y que no le forzara a dar una respuesta más, se sentiría ampliamente avergonzado al caer en cuenta de que este lo había analizado lo suficiente como para entenderlo, además de que se sentiría algo en peligro pues, asintiendo de primeras había mostrado expresiones corporales que le hicieron entender aquello a aquel chico, podía deberse a que era la primera vez en mucho tiempo que socializaba sin la intención de salir corriendo o matar a alguien en cualquier momento por lo que habría bajado un poco la guardia, no estaba seguro pero aquello le hizo sentir muy incomodo, de hecho, el niño, por lo tímido que era tuvo un leve rubor en su rostro el cual se notaría un poco solo por el hecho de que era muy pálido.


El niño escucharía las palabras de ambos, analizo las expresiones corporales y faciales de los dos compañeros haciendo un análisis profundo de los mismos, así, dándose cuenta de que sus compañeros actuales eran movidos por cierta vez de venganza/justicia pues al parecer estaba tratando con esclavos, el no era  un esclavo, de hecho en el principio de su vida fue todo lo contrario como príncipe de tribu, aún que si tenía muchos esclavos en su isla y, por muy sarcástico que suene, una de las pocas personas que habitaba en su corazóncito frío como un témpano de hielo y de las pocas por las que sentía aprecio e incluso algo de admiración entre otras cosas que tampoco entendía muy bien, se trataba de un esclavo…pero eso es una historia a parte.

El niño lo entendió rápido, aquellos eran movilizados por su sed de ex esclavos pues, esclavos actuales no eran, si no lo anduvieran tan tranquilos por el mundo jugando a ser rebeldes.

El niño arqueó su ceja derecha seguido de la izquierda y siguió pensando en la respuesta de la pregunta, ¿Un propósito?  ¿Que era tener un propósito?  ¿Que se sentía? ¿Era necesario tener uno? ¿De tenerlo, tenía que ser algo personal o algo que englobara a los demás? Si lo hacía, ¿te hacía egoísta si era algo personal, o en su contrario te hacía idiota o bobo en caso de querer el bien para seres queridos? Esa y miles de preguntas más surgieron en tan solo unos segundos.

Por primera vez, el comportamiento de su compañera le sería  conveniente pues la tensión que se estaba generando en él y su mentecita fue cortada de repente ante su comentario. ¿Por qué comentaba aquello de esa manera? ¿Pretendía que la llevaran a hacer pipí? ¿Por qué no daba la información y se iba a hacer sus necesidades mientras nosotros vigilábamos sus espaldas?
Des de qué se fue de su isla natal no había tenido mucho tiempo para tener vida social normal pues realmente, después de años, eran los primeros humanos con los que trataba sin tener intenciones de escapar, matarlos o algo así.

Aquella tensión fue totalmente borrada en el momento que aquel tipo soltó un comentario haciendo incapie en su anterior actuación y sobretodo con aquello de “tu épica batalla con la vejiga”. Aquello le hizo mucha gracia al niño haciendo que este empezara a reírse, su risa era bastante extravagante, era como un cerdito, como si se estuviera quedando sin aire.

~Ojink Ojink Ojink Ojink

Tras hacerlo, se avergonzó, detuvo en seco su risa y se hizo el loco, escuchando así el último comentario para negar con la cabeza.

-Ajá. No, no tienes que preocuparte por eso, yo me encargaré de no perderos de vista.

-Por cierto, si los dos habéis sido esclavos…supongo que podríamos intentar liberar gente. Pero antes, necesitaremos un barco. En fin, eso podemos hablarlo en otro momento, al igual de cuáles son sus talentos. Antes, atendamos las necesidades de nuestra compañera, intentemos no separarnos demasiado. Ajá.

Tras decir aquello tajantemente, el niño pasaría dar un salto y colocarse en la altura pasando a estar totalmente fuera del ojo de sus compañeros o de cualquiera que estuviera cerca pero, él los tendría ubicados por su capacidad auditiva, la cual, tras recordar el sitio donde estaban, le haría poderse imaginar más o menos como y donde se encontraban
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#18
⌈ Día 62 del año 16
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Dolor, que dolor.

Sí... definitivamente debería vestirse inmediatamente por lo que todos sus esfuerzos se volcaban en dos cosas; soportar la presión de su cuerpo y por supuesto, vestirse antes de tener que ir al baño. Era una aventura no tan agradable como quisiera y por eso tuvo que guardarse las palabras para que un desafortunado accidente en el medio de la travesía llegue a ocurrir. Su cuerpo se movía con dificultad mientras buscaba de hacerse con toda su ropa y en su cabeza no había más de momento que llegar a su destino sana y salva. Estaba preparada para cualquier eventualidad que pudiera ocurrir, pero en definitiva no tenía ganas de que le ocurra un accidente de ese calibre, indebido para alguien de la talla de ella que, con toda la información que escuchó y lo necesario buscó irse.

Sus pasos, fueron rápidos. Estaba apresurada por llegar a destino y por fortuna, su gran amiga estaba para apoyarle en esta ocasión la cual no se separó de ella en esta ocasión, permaneciendo a su lado mientras ella corría. Afortunadamente, la gente estaba tan centrada en sus ideas que la sola imagen de alguien como ella pasó por el momento, desapercibida. Corría rápido y fuerte, no le importaba mucho si lograba hacer ruido o no y de todas formas, no estaba haciendo nada fuera de la ley. Su actuar era común y corriente por ahora, aunque se quedó con ganas de compartir más tiempo con sus compañeros. Espera tener más oportunidades para tratar con ellos ya que, si están juntos, lo lógico sería que cooperen entre sí y del mismo modo llegar a cumplir sus objetivos, sean los que fuesen, descabellados o no.

Pero esa no era la cuestión ahora.

Ya que los minutos pasaban, los segundos corrían y mientras corría buscaba con la mirada su destino; quería hallar lo más pronto posible aquel sitio que encontró con suerte y por fortuna, desocupado. Debía ingresar, necesitaba hacerlo a la de ya y por eso no perdió el tiempo. Hoy, Shirohime, tuvo una travesía llena de alegría, gloria, color, compañeros y al final; Una tragedia para cerrar el telón. Digno de ella.

Hasta otra ocasión será. Es el inicio del todo.

Off
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