Código Marrón | Aventura Tier 2 | P.A.
#1
Día 14 Invierno, Año 17
Hora: 08:00 am
Puerto en Baquella
Isla Baterilla, South Blue



En Baterilla se encuentra la base militar que siempre tiene alguna tarea pendiente por realizar, algún problema que exigía manos dispuestas a ensuciarse por el bienestar de la isla, y aquella jornada laboral no sería la distinta. Desde hacía semanas el cuartel de la Marina acumulaba reportes sobres extraños actos de vandalismo cometidos durante las altas horas de la madrugada, la mayoría de los puestos mercantiles amanecía saqueados, cajas abiertas, objetos desaparecidos y rastros húmedos que se desvanecían antes de poder seguirles el rastro, los responsables actuaban aprovechando las horas más silenciosas de la noche cuando el muelle quedaba vacío y la vigilancia de los soldados parecía insuficiente para dar con aquellas figuras escurridizas.

Las búsquedas comenzaron de inmediato, patrullas enteras recorrieron la isla, inspeccionaron callejones, bodegas abandonadas e incluso los límites del bosque de la isla pero cada intento terminaba igual, sin culpables, sin pistas y con la incómoda sensación de estar persiguiendo fantasmas. Tras algunos días de insufribles dudas y paranoia, comenzaron ciertos rumores, habitantes del pueblo aseguraban haber escuchado carcajadas deformes emergiendo desde los túneles de las alcantarillas durante altas horas de la noche, algunos afirmaban oír pasos chapoteando bajo las rejillas de las calles, otros juraban haber visto sombras deslizándose por las fosas de drenaje antes de desaparecer en la oscuridad subterránea, bastó aquello para sembrar el miedo entre los pobladores, quienes ahora caminaban por las calles con la inquietante sensación de que algo se movía bajo sus propios pies.

Los comerciantes, cansados de las pérdidas y de esperar resultados, intentaron tomar justicia por cuenta propia, un grupo descendió hacia la enorme fosa de desagüe que desembocaba en el riachuelo cercano al pueblo, lugar donde se conectaban a los amplios canales de alcantarillado, sin embargo, los túneles eran un auténtico laberinto húmedo y sofocante, sin mapas ni conocimiento del lugar, varios terminaron extraviados en las profundidades antes de poder encontrar siquiera un rastro de los responsables. Después de aquello, la Marina decidió intervenir oficialmente en la seguridad de los isleños que no podían esperar.

La misión fue asignada al personal disponible del cuerpo militar, y para fortuna o desgracia, el encargo terminó cayendo sobre una de las integrantes más recientes, Kagura, quién tras haber concluido recientemente sus labores en el el muelle, ahora debía adentrarse en los canales subterráneos de Baterilla para descubrir qué clase de seres se ocultaban allí abajo… y confirmar si aquellos misteriosos vándalos realmente habían convertido las alcantarillas de la isla en su escondite perfecto.

Cita:¡Estimado Soldado!

Preséntese primero en la oficina de equipamiento militar para recibir utensilios útiles para su misión, luego diríjase a la zona este de la isla, al desembarque de las alcantarillas donde se reportó actividad inusual.
Interrogue a los habitantes cercanos y reúnase con el soldado vigilante en turno, Keishi Fascua.
PD: ¡LE RECUERDO QUE ES OBLIGATORIO EL USO DEL UNIFORME!
El incumplimiento de esta orden conllevará sanciones. ¡Ya lo sabe!




Amphitrite toca la canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#2
Capitulo 17: Código Marrón
Lugar: Baterilla, Pueblo Baquella
Fecha: 14 de invierno, año 17
Hora: 08:30 AM


Era increíble la rapidez con la que los días pasaban, era como ver las hojas caer cuando llegaba el otoño. Pensándolo bien, parece como si hace dos días hubiera estado dentro de aquella húmeda cueva, golpeando criminales hasta hacerlos suplicar por piedad, o haber estado persiguiendo a un grupo de niños traviesos que por sus juegos armaron una gran incertidumbre, haberlos colgados fue la mejor decisión. La vida dentro de la Marina nunca daba tregua y mucho menos a descanso; cada dia traía nuevos informes, nuevos órdenes y nuevos peligros por entender, Sin embargo, entre toda aquella rutina agotadora un reporte reciente había logrado captar la atención a los superiores, quizas por las condiciones o porque realmente era complicada de tomar. La noche anterior llegaron noticias inquietantes al parecer extraños sonidos provenían de las alcantarillas, sombras deslizándose bajo las rejillas y una serie de robos cometidos a gran escala sin dejar rastro alguno. El miedo comenzaba a extenderse por el pueblo. Y la pregunta seguía rondando por las calles… ¿Qué demonios estaba ocurriendo realmente en Baquella?

Por lo tanto esta mañana me encontraba recorriendo los largos pasillos del cuartel con el uniforme impecable, perfectamente acomodado y libre de una sola arruga, tal y como exigían los protocolos de la Marina, o mejor dicho, tal y como me lo solicitaban mis superiores. El eco de mis botas resonaba contra el suelo mientras sostenía la hoja del reporte en mi mano izquierda y con la otra llevaba mi sombrilla, Según el informe, debía dirigirme primero al área de utensilios, donde me entregarían el equipo necesario antes de partir hacia las alcantarillas de Baquella.Y solo pensarlo hacía que mi expresión se torciera de disgusto. La idea de descender a ese inmenso pozo inmundo, húmedo y pestilente era suficiente para revolverme el estómago. Podía imaginar el hedor pegándose a la piel, las ratas corriendo entre las tuberías y aquella agua oscura cuya procedencia prefería no cuestionar. Definitivamente era el peor lugar de toda la isla. ¿Porque me tocaba las tareas complicadas?...Cada paso que daba me hacía sentir peor.

Cuando finalmente llegué al área de suministros, me reporté de inmediato, aunque apenas abrí la boca terminé llevándome una mano al abdomen, reprimiendo una arcada —P-perdon… solo estaba intentando acostumbrarme a aguantar la respiración…y eso provoco que me diera asco — confesé con total sinceridad, desviando la mirada por un instante mientras recuperaba la compostura. Técnicamente aquello era una especie de ensayo mental antes de entrar ahí abajo… aunque, siendo honesta, comenzaba a preguntarme seriamente si podría soportar semejante reto –Soy Kagura y vengo a solicitar herramientas para esta misión– mencione tras entregar la hoja.

Mientras esperaba que me entregaran los utensilios necesarios para la misión, aproveché para resaltar lo más necesario: una cuerda resistente y cualquier cosa con aroma a lavanda que pudiera disimular, aunque fuera un poco. Una vez al obtener lo requerido salí de la sala de recursos, acomodé el equipo entre mis brazos y emprendí el camino hacia el punto indicado en el expediente. Mis objetivos eran simples por ahora, investigar los recientes incidentes y reportarme con el guardia de vigilancia asignado a la zona. Con los utensilios y mi sombrilla en mano, inicié mi travesía hacia el lado este de la isla.

Al llegar al punto indicado avance con paso firme entre la tenue iluminación del lugar, sintiendo como la brisa de aquella isla agitaba ligeramente mi cabello y mi uniforme,Sin duda Baquella era una isla hermosa. A unos diez metros de distancia distinguí la figura del soldado de guardia,  al estar cada vez mas cerca lo salude cordialmente --Buenas...soy Kagura… ¿Eres Keichi Facua?, vengo por el reporte de la alcantarilla -- manteniendo la mirada fija sobre él mientras esperaba una respuesta.

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#3
Cuando la joven Kagura llegó a la sala de equipamiento, una señora ya entrada en años recibió su solicitud, la anciana tenía esa clase de personalidad brusca y carente de tacto al hablar, además de una confianza excesivamente casual con los jóvenes, apenas reconoció a Kagura como una de las soldados con aquella peculiar fama de “nudista”, no tardó en comenzar a soltar comentarios acompañados de carcajadas ásperas. Entre charla y charla empezó a contar historias de su juventud, mencionando con nostalgia cómo en sus tiempos los uniformes femeninos consistían en faldas mucho más acorde a los atributos de las mujeres, todo aquello lo decía sin la menor malicia consciente, simplemente como una anciana acostumbrada a hablar de más.

Unos minutos después, la anciana regresó cargando una caja llena de utensilios para la misión, fue sacando cada objeto del interior mientras explicaba su utilidad con su habitual tono despreocupado, primero le entregó una larga cuerda trenzada, luego una mascarilla antigás para soportar el insufrible hedor de las alcantarillas, continuó con la lámpara de aceite que serviría como única fuente de luz dentro de aquellos túneles oscuros, por último, le extendió un mapa detallado de las alcantarillas y sus canales, más que una herramienta aquello parecía ser la clave para sobrevivir ahí abajo, pues sin ese mapa Kagura acabaría perdida igual que muchos isleños que se aventuraros en los túneles sin preocupaciones.

[Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-11-42-24.png][Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-11-42-31.png][Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-11-42-40.png][Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-11-42-49.png]

Una vez bien equipada con lo necesario, Kagura abandonó la base militar y se dirigió al punto señalado por sus superiores, el trayecto tomó varios minutos de caminata pues el lugar se encontraba profundamente dentro de la selva de la isla, justo donde un enorme desagüe desembocaba en un riachuelo turbio y maloliente. Ahí aguardaban tres compañeros pertenecientes a su misma escuadrilla de reclutamiento, aunque cada uno ya pertenecían a divisiones distintas. Habían sido seleccionados para vigilar la zona mientras se llevaba a cabo la investigación siendo el líder del grupo el mencionado Keishi Fascua. Al verlo por primera vez, Kagura no podría evitar notar lo absurdamente bajo que era este soldado, incluso la cabeza apenas alcanzaba por debajo del busto de la joven, y su pelo era largo azabache; cortado en capas rectas que lejos de darle una apariencia elegante terminaba haciéndole ver ligeramente ridículo.

—-- Mucho gusto, señorita Kagura, la estábamos esperando…. —- dijo el joven mientras él y los otros tres soldados, vestidos con aquel impecable uniforme blanco también se acercaban hacia ella. Keishi habló con tranquilidad aunque su expresión dejaba notar cierta tensión acumulada por las horas de vigilancia en la zona. —- Los habitantes cercanos aseguran haber visto a varios hombres entrando por ese desagüe durante las noches, dicen que se mueven demasiado rápido en la oscuridad que no son capaces de distinguir quiénes son…. venga conmigo. —-- Tras aquellas palabras el muchacho giró en dirección al enorme conducto que desembocaba en el riachuelo de aguas sucias, invitándola a seguirlo hacia el inicio de la investigación.

Tan pronto como llegaron frente a la enorme apertura de tubería de cemento, el hedor golpeó con violencia, el aire estaba impregnado de un olor insoportable, una mezcla entre azufre y huevo podrido que parecía quedarse pegada en la garganta con cada respiración, el agua estancada fluía lentamente hacia el riachuelo mientras una oscura humedad cubría las paredes del conducto. Keishi no tardó en colocarse la mascarilla antigás para mantener la compostura frente a semejante pestilencia.

—-- Nosotros vigilaremos el perímetro en busca de cualquier presencia no identificada mientras usted inspecciona el interior de los túneles…. por favor lleve esto consigo. —- El joven le entregó una tiza de un rojo intenso para seguidamente brindarle ciertas instrucciones de uso —-- Marque con una equis cada ruta por la que avance, si encuentra un camino sin salida, al regresar borre la marca, así evitaremos perdernos si debemos entrar a buscarla. —- La explicación fue dada con una seriedad absoluta antes de extenderle un pequeño papel con una secuencia de números escrita cuidadosamente —- Este es el número de mi Den Den Mushi, si encuentra a esos vándalos, o si está en problemas, contáctenos de inmediato, iremos en su ayuda.

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—- Le deseo mucha suerte, esperamos que su búsqueda sea exitosa. —-- En cuanto la joven de cabello bermellón se adentrarse por aquel cilindro de concreto, el sonido del exterior desapareció poco a poco, siendo reemplazado por el eco constante de gotas cayendo desde el techo y el lento chapoteo del agua estancada bajo sus botas, el túnel está cubierto por capas de moho oscuro y humedad verdosa que se extiende como venas por las paredes y entre grietas podrían verse insecto moviéndose nerviosamente, escondiéndose apenas la luz de la lámpara rozara sus cuerpo, a ratos incluso se escuchaba el crujido diminuto de pats desplazándose en el suelo.

Tras avanzar algunos metros, Kagura llegó a la primera bifurcación, un canal que se extendían horizontalmente hacia ambos lados, a la derecha una corriente espesa de agua negra que fluía lentamente, arrastrando residuos y desprendiendo un hedor todavía más intenso cada vez que pequeñas burbujas reventaban en la superficie, su camino parecía conectar hacia otra ruta y a la izquierda, de donde provenía el agua, a lo lejos se notaba había un camino que guiaba hacia una esquina opuesta, es decir avanzar hacia el frente como una especia de L.

A la izquierda, la corriente avanzaba en sentido contrario, obligando a cualquiera que fuese por allí a luchar contra el agua y el suelo resbaladizo. Ella podría avanzar caminando entre el canal, el agua apenas cubriría hasta sus tobillos pero sería una sensación desagradable si le toma importancia a los residuos y objetos que avanzan por ese canal, o podría tomar la opción de caminar por la acera pegada a la pared pero sería incómodo puesto que el espacio reducido la obligaría avanzar lentamente, pie tras pie, con el hombro casi rozando el concreto húmedo mientras la oscuridad parecía tragarse el camino por donde avanzará.



Amphitrite toca la canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#4
El vigilante devolvió el saludo con unas palabras cordiales. A sus espaldas, otros tres hombres se aproximaron lentamente sin decir nada al respecto,A simple vista se podia apreciar el agotamiento evidente de una jornada demasiado larga. Permanecí observándolos sin interrumpir sus labores actuales, dejando que el ambiente hablara por sí solo. Fue entonces cuando Keishi tomó la iniciativa adoptando ese porte sereno que parecia mantener incluso en medio del cansancio. Sus facciones endurecidas revelaban las horas sin descanso, aunque su voz permaneció firme mientras comenzaba a explicarme lo sucedido. Cada detalle coincidía con el informe que había recibido…movimientos extraños cerca del perímetro, desapariciones repentinas dentro de las alcantarillas y una tensión creciente entre los habitantes cercanos.

Tras sus palabras, me invitó a seguirle hasta el lugar donde debía comenzar la investigación. El camino terminó frente a un enorme conducto de concreto que desembocaba directamente en el riachuelo, Una ruta que parecía ser oscura y húmeda, pero bastó acercarse unos pasos para comprender por qué nadie deseaba permanecer allí demasiado tiempo. El hedor me golpeó casi de inmediato por inercia llevé una mano a mi nariz, mientras la bolsa que cargaba resbalaba de mis dedos y caía al suelo. El olor era insoportable; una mezcla nauseabunda de azufre, humedad estancada y podredumbre vieja que parecía adherirse a la piel. Huevo podrido, basura descompuesta, miseria acumulada durante años enteros bajo la ciudad. No había duda alguna aquellas eran las alcantarillas.

Sentí el estómago revolverse con violencia, Mis ojos se humedecieron mientras retrocedía un paso, buscando aire limpio entre aquella pestilencia insoportable. Las arcadas escaparon de mi garganta sin permiso alguno, obligándome a inclinar ligeramente el cuerpo. Cada fibra de mi ser me pedía abandonar aquel lugar de inmediato; sin embargo, sabía que no podía hacerlo. Si realmente deseaba crecer como una marine respetable, debía soportar situaciones como esta o quizás mucho peores. Solté un suspiro pesado antes de agacharme para recoger la bolsa que la anciana de suministros me había entregado con tanta fervor. Sin perder tiempo, rebusqué en su interior y saqué la máscara protectora, colocándomela rápidamente para bloquear aquel hedor nauseabundo…tal y como Keichi lo habia hecho a su tiempo.

Con una precisión casi obsesiva, comenzó a explicarme cada detalle del procedimiento antes de entregarme una pequeña tiza roja con la que debía marcar las zonas exploradas; si encontraba un callejón sin salida, tendría que regresar y borrar la señal para evitar confusiones...No quería quedarme atrapada en este sitio, Hasta el momento parecía ser sencillo, aunque la idea de adentrarme sola en aquella inmundicia seguía revolviéndome el estómago. Por otra parte ellos se quedarían vigilando el perímetro mientras a mí me tocaba entrar en esa enorme alcantarilla, no se si era del todo justo pero no tarde en soltar un suspiro resignado y guarde en mi pantalón el número del Den Den Mushi antes de asentir ante las últimas instrucciones —Bien… estaremos en contacto— murmuré para luego sacar la linterna, acomodé la soga alrededor de mi torso como un cinturón cruzado sobre el pecho y até la sombrilla a mi espalda con un nudo improvisado, dejándola colgando como una mochila. Con una mano sostenia el mapa y la otra la linterna, dirigí una última mirada a Keichi antes de comenzar a caminar hacia la húmeda oscuridad de la alcantarilla.

Caminaba con paso firme, aunque la oscuridad que me envolvía al internarme en aquella alcantarilla parecía tragarse cualquier sensación de seguridad, trague grueso pues se sentía sofocante. El ambiente era húmedo y aplastante; las paredes estaban cubiertas por manchas verdosas de moho y suciedad acumulada con el paso del tiempo, mientras pequeños crujidos resonaban detrás del concreto, como si decenas de insectos se arrastraran ocultos entre las grietas...no me extraña, este tipo de lugares era un manjar para las cucarachas, Un escalofrío recorrió mi espalda con solo pensar en ello, pero me obligué a mantener la calma. pero al desviar la mirada hacia la corriente que seguía avanzando lentamente a mi lado; el agua era espesa y oscura, casi negra, y aunque la máscara amortiguaba parte del hedor, todavía podía percibir aquel aroma putrefacto que revolvía mi estómago y amenazaba con hacerme vomitar –No no…¡aguanta!…– Sacudí la cabeza para despejarme, dándome ánimos para llenarme de valor, avanzando hasta llegar a una bifurcación donde debía abandonar la ruta principal. Observé ambos lados con cautela; la acera era apenas una franja estrecha de concreto, pero no tenía alternativa. Saqué la tiza roja y marqué la pared correspondiente al camino derecho antes de avanzar lentamente, pegando el cuerpo lo más posible al muro para evitar caer en aquellas aguas negras y nauseabundas.

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#5
En cuanto la joven Marine eligió el camino de la derecha, el recorrido se volvió infinitamente más tedioso de lo que había imaginado, la diminuta acera que bordeba el canal apenas le permitía apoyar un pie delante del otro, obligándola a avanzar lentamente con el hombro casi rozando la húmeda pared del túnel, cada paso requería cuidado, un simple descuido bastaría para resbalar y terminar dentro de aquellas aguas oscuras. El trayecto que quizás habría tomado treinta minutos en condiciones normales terminó convirtiéndose en una marcha eterna, el silencio de las alcantarilla hacía que el tiempo se deformara ahí abajo, solo existía el eco distante de las gotas cayendo, pasos de ratas corriendo en cuanto eran reflejadas con la luz de lámpara.

Tras un largo tiempo de caminata lenta, Kagura finalmente encontró el primer gran obstáculo, el estrecho sendero terminaba abruptamente frente a un enorme agujero que atravesaba el túnel hacia abajo, su tamaño era cerca de cuatro metros de diámetro y su profundidad al menos de tres metros, toda el agua del canal se precipitaba en cascada hacia aquella abertura negra, desapareciendo en ese hoyo tan peculiar. No había otra ruta que seguir, si quería continuar tendría que saltar pero no desde la acera puesto que parecía arriesgado hacerlo, tendría que adentrarse al punto medio y desde ahí saltar hacia el otro lado, por fortuna, el otro extremo era relativamente más estable, casi seco, salvo por algunos charcos dispersos, el olor sin embargo sigue siendo igual de insoportable, pero todo indicaba que ese agujero era reciente. En cuanto la soldado llegase al otro extremo, y continuara caminando unos minutos más por ese túnel, la ruta volvió a obligarla a detenerse.

Frente a ella aparecieron tres túneles más, reinaría el silencio en cuanto ella se viera en la encrucijada de la duda, ¿Por donde tenía que ir?, No corría aire, no había señales de ventilación por las corrientes, únicamente el sonido de las gotas y de la cascada que dejó atrás, Kagura podría observar cada túnel intentando encontrar alguna pista, alguna marca, algo que indicara cuál era el correcto, pero todos parecían igual de abandonados, igual de oscuros. ¿Que haría nuestra Marine en su código marrón?



Amphitrite toca la canción
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#6
Caminando de manera cautelosa, la posición que adopté para desplazarme amenazaba constantemente con hacerme perder el equilibrio, sin embargo tuve que frenar cada vez que sentía que mi cuerpo peligraba en caer hacia las oscuras aguas negras que corrían cerca. A pesar de llevar la máscara ajustada al rostro, el hedor nauseabundo lograba colarse un poco entre cada respiración, revolviendo mi estómago y provocando intensas ganas de vomitar. El ambiente era sofocante, húmedo y opresivo, Aun así debía continuar avanzando manteniendo la calma y aferrándome a la poca estabilidad que me quedaba.

Tras una caminata que parecía interminable, finalmente me detuve frente al primer gran obstáculo del túnel. El estrecho sendero de concreto desaparecía abruptamente unos metros más adelante, reemplazado por un enorme agujero que descendía hacia una oscuridad imposible de distinguir. Al agujero tenía aproximadamente tres a cuatro metros de diámetro y varios más de profundidad, mientras toda el agua del canal caía violentamente en su interior formando una ruidosa cascada que resonaba por las paredes húmedas del lugar. No existía otra ruta posible, si quería continuar tendría que saltar sobre el agujero, aunque hacerlo desde la acera sería demasiado arriesgado debido al moho y la superficie resbaladiza.

Suspiré levemente mientras retrocedía unos cuantos pasos, intentando ignorar el rugido constante del agua precipitándose hacia el agujero. Mis botas rechinaron sobre el concreto húmedo antes de impulsarme hacia adelante con decisión. En el instante del salto sentí un vacío incómodo en el estómago como si fuera a caer directo al hoyo; cuatro metros no eran imposibles de superar o ¿si? , pero por fortuna mis pies tocaron el otro extremo con firmeza, aunque el impacto me obligó a tambalearme ligeramente antes de recuperar el equilibrio. Un suspiro de alivio escapó de mis labios y llevada por la emoción del momento, levanté la linterna con una sonrisa triunfante.

¡Sí!... ¡Soy la mera queso!— exclamé con entusiasmo dejando que mi voz resonara por el túnel antes de continuar avanzando. Al llegar al final de aquella ruta mis pasos se detuvieron nuevamente. Frente a mí se extendían tres túneles distintos, cada uno tragándose la poca luz existente y conduciendo hacia direcciones desconocidas. Fruncí el ceño mientras bajaba la mirada hacia el mapa arrugado que sostenía entre mis dedos; las rutas parecían dirigirse a diferentes sectores y ninguna inspiraba demasiada confianza para decidirme en una en específico. Así que solté otro suspiro antes de optar por el método más absurdo y clásico posible, la vieja confiable —De tin marín de do pingüé… cúcara mácara… títere fue… yo no fui… fue Teté… pégale, pégale… que este… fu..e…— murmuré señalando alternativamente cada entrada hasta que mi dedo terminó apuntando al tercer túnel, el ganador.

Observé aquella abertura durante unos segundos antes de acercarme lentamente. Saqué de nuevo la tiza roja de mi bolsillo y marqué una línea sobre la pared húmeda, dejando constancia del camino elegido. Después guardé nuevamente la tiza y avancé hacia la oscuridad, alzando la linterna mientras dejaba que el eco de mis pasos acompañara mi andar. ¿A dónde me llevaría aquel túnel?... Esperaba encontrar algo al final.

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#7
La tercera entrada era la correcta, tras varios minutos avanzando por los húmedos túneles de las alcantarillas de la isla, finalmente nuestra Marine se abrió camino a una enorme cámara subterránea, el suelo desaparecía abruptamente varios metros más adelante, obligando a Kagura el tener que descender de un salto hasta un páramo de concreto desgastado por décadas de humedad y abandono.

Alrededor fluían canaletas abiertas al borde de la plataforma, arrastrando lentas corrientes de aguas negras que serpenteaba entre la oscuridad casi ambigua, el constante chapoteo del líquido contra las paredes se mezclaban con el eco distante de las tuberías superiores, el aire era pesado, denso, impregnado siempre por el insoportable hedor de heces, moho, basura en descomposición y aguas residuales estancadas en algunos cuantos charcos. La tenue iluminación que descendía desde algunas rejillas lejanas apenas lograba atravesar la penumbra de aquella cámara silenciosa, allí abajo alguien había improvisado un refugio.

La joven soldado podrá confirmar tales sospechas al visualizar hamacas hechas con retazos de tela mugrienta colgados entre el entramado de tuberías oxidadas que cruzaban en el techo y paredes,  algunas hamacas se balanceaban ligeramente debido a las corrientes de aire que recorrían por algunos conductos, cerca de esas hamacas, había latas vacías, mantas húmedas, botellas rotas y pequeños montones de basura dispersos por el lugar, señales inequívocas de que aquel lugar era el escondite de un grupo de vándalos, pero había algo más importante que esas pruebas de refugio.

En el centro de la sala se alzaba una montaña de cajas, sacos y mercancías amontonadas unas sobre otras, algunas conservaban sellos comerciales, otras habían sido abiertas a la fuerza, bolsas repletas de objetos sobresalen entre el desorden, formando un auténtico almacén clandestino oculto bajo la isla. Todo aquello coincidía con los reportes de robos ocurridos en Baterilla, el botín desaparecido durante semanas se encontraba allí, oculto entre el olor nauseabundo de las alcantarillas y protegido por el aislamiento de las profundidades subterráneas, pero… ¿Y los criminales donde estaban?

Kagura podría en este momento poder rescatar la mercancía robada, pero para ello necesitaba ayuda para movilizar todo aquello.



Amphitrite toca la canción
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#8
El olor me golpeó antes incluso de terminar el descenso a pesar de llevar la máscara el hedor era más fuerte. Apenas mis botas tocaron el concreto húmedo me di cuenta que me encontraba ante una cámara pero lo que había en su interior me dejó totalmente sorprendida pues parecía ser habitado por alguien o algo. Mis ojos recorrieron el lugar con atención, Las hamacas improvisadas fueron lo primero que captó mi interés. Tambien los retazos de tela colgando entre tuberías, mantas abandonadas, botellas vacías y desperdicios por todas partes. Realmente no hacía falta ser detective para entender que alguien había estado viviendo aquí o mejor dicho podría ser un grupo –¿Serán vándalos?– Murmure tras seguir inspeccionando, Con cautela me acerqué a una de las hamacas y observé el leve movimiento que todavía conservaba debido a las corrientes de aire. No parecía reciente, pero tampoco completamente abandonado. Mi mano descendió lentamente hacia la empuñadura de mi sombrilla por puro instinto, arrugando ligeramente el mapa contra el mango de la misma, Si realmente aquí había vándalos no pensaba regalarles una oportunidad para sorprenderme, después de todo no era la primera vez que terminaba en un sitio cerrado con pura porqueria.

Sin embargo, lo que realmente llamó mi atención estaba más adelante. La montaña de mercancía era imposible de ignorar. Silbé por lo bajo mientras observaba las cajas apiladas unas sobre otras, parecia ser una buena recoleta de todo tipo de material —Lotería…—No pude evitar sonreír ante ese pequeño logro. Después de tantos reportes, rumores y comerciantes enfurecidos, finalmente había encontrado el escondite y las respuestas ante tantas dudas. Caminé alrededor del enorme montón inspeccionando algunos sellos comerciales todavía visibles. Varias cajas habían sido abiertas, otras parecían intactas. Todo coincidía con los informes recibidos durante las últimas semanas. Los responsables habían estado utilizando las alcantarillas como almacén clandestino, no podia negar que era una jugada maestra…Asqueroso, pero inteligente. Nadie en su sano juicio querría pasar demasiado tiempo aqui abajo, solo un lunático vendria aqui…espera…¿Soy una lunática?

Mi sonrisa desapareció al instante tras pensar que habia algo que no cuadraba todavia, ¿porque todo estaba en silencio? —Perfecto... encontré todo menos a los criminales—Solté un suspiro largo pues seguramente esos ladrones estarian robando en estos momentos. ¿Deberia de mover semejante cantidad de mercancía por mi cuenta?...bueno sería una pesadilla logística. Mi mirada recorrió las sombras entre las tuberías, los rincones oscuros, las salidas de agua y cualquier posible ruta de escape, pero lo ideal era proceder a comunicarme, dejando la linterna sobre una de las cajas, deje el mapa debajo de la misma linterna mientras buscaba entre mis bolsillos el pedazo de papel que me entregaron hace unos momentos, al tenerlo enfrente, saque mi Den Den Mushi para tratar de contactar al vigilante de guardia.

Probando…1..2…3 – Mencione mientras miraba mi alrededor, como si estuviera buscando mas respuesta –Encontre la mercadería robada aunque no veo a nadie aquí...mis coordenadas son…–Tomando el mapa, comencé a instruir al guardia mencionando todo mi recorrido hasta ahora, sería algo complicado pero seguramente vendrían a buscar–Espero refuerzo…– mencione tras cortar la comunicación para finalmente comenzar a golpear levemente las cajas con mi sombrilla, necesitaba saber que tan pesadas eran, porque seguramente me tocaría llevar más de una.

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#9
De pronto el característico crepitar de la estática irrumpió a través del intercomunicador del caracol de la Marina, tras unos segundos de interferencia la conexión logró establecerse con el Den Den Mushi que había sido confiado horas antes para reportar cualquier hallazgo relevante, la voz de la marine exploradora no tardó en hacerse presente, después de esa exhaustiva búsqueda había conseguido localizar la mercancía robada del puerto, consciente de que recuperar semejante cargamento por su cuenta sería una tarea imposible por lo que tomó la decisión más sensata de solicitar refuerzos para extraer los bienes y asegurar su regreso. El hallazgo representaba un avance importante para su misión pero también dejaba claro que aún quedaba trabajo por hacer antes de dar el caso por resuelto, ¿Los responsables?.

—- ¡Entendido, Soldado! Vamos en camino, excelente trabajo —- Diría Fascuas a través del caracol en lo que la llamada daba por culminado, ahora solo quedaba esperar a que una división llegase mediante las marcas rojas dibujadas por la Marine en su trayecto hasta aquí.

Todo parecía estar en calma, el lugar se encontraba inquietantemente silencioso como si hubiera sido abandonado hacía horas sin embargo bastó una mirada más atenta para descubrir que aquella enorme cámara estaba lejos de ser un simple callejón sin salida, diversos túneles convergían en la sala desde distintas direcciones, algunos permanecían cerrados por gruesas rejillas metálicas cubiertas de óxido y humedad mientras que en otros los barrotes habían sido literalmente pulverizados, dejando aberturas irregulares lo suficientemente grandes como para permitir el paso de algo, o alguien, las marcas en el metal deformado sugería una fuerza poco común. Las canaletas que rodeaban la estancia tampoco eran simples conductos para evacuar agua puesto que su profundidad era considerable tanto que cualquier persona que quisiera atravesarlas tendría que sumergirse y nadar, la oscura superficie apenas dejaba entrever lo que se ocultaba bajo de las canaletas, reflejando las escasas luces del lugar en ondulaciones lentas y perturbadoras, aquel sitio parecía vacío pero la sensación de estar sola no lograba asentarse del todo para nuestra chica de la sombrilla, entre los múltiples accesos, el agua estancada y las huellas de destrucción dispersas por la sala era evidente que algo había transitado por allí no hacía demasiado tiempo.

¿Quién en esas circunstancias podría usar ese lugar como vivienda?, el olor era nauseabundo, no había mucho oxígeno, o al menos que fuese aire limpio y sano. De pronto, un silencio abrumador se instaló en toda la zona de aquella aislada plataforma, y la poca luz se vio de alguna forma mitigada, con sus sentidos activos la joven soldado sentiría como estaba siendo acechada, y no se equivocaba.

—- Jefe, es una Marine. —- se escucharía la voz de hombre, casi carrasposa y con un tono de voz que no reflejaba para nada amabilidad.

—- Pero mira nada más lo que las aguas nos han traído… —- Diría otra voz mucho más burlesca y grave en respuesta del otro sujeto. —- Hoy tendremos que divertirnos entre todos.

Quizás aquellas palabras habrían sido suficiente para poner en alerta a la soldado, haciéndole creer que se encontraba frente a los dos individuos responsables de los robos ocurridos en Baquella, sin embargo, la realidad resultó ser mucho más inquietante puesto que un coro de carcajadas estridentes y maliciosas comenzó a resonar por toda la cámara, provenían de distintas direcciones, rebotando contra las húmedas paredes de piedra y mezclándolo con el eco de las alcantarillas hasta volver imposible identificar un origen concreto, no eran dos voces, ni tres, eran muchas… inclusive demasiadas como para ponerse a contarlas.

Tal circunstancia sólo confirmaba los rumores que algunos isleños habían reportado días atrás, no habían ningún extraño animal recorriendo las alcantarillas de Baterilla y riéndose en la oscuridad, la explicación era mucho peor, una banda entera utilizando aquel laberinto subterráneo como refugio y vía de escape para cometer sus fechorías por toda la isla, ¿Pero cuántos eran exactamente?, la respuesta no tardó en llegar, decenas de figuras comenzaron a ocupar la sala, revelándose una tras otra hasta formar una auténtica marea de criminales, no se trataba de una banda común, sino de una horda entera que había permanecido oculta bajo los pies de los habitantes de Baterilla durante todo este tiempo, como si fueran una plaga.

Entre la oscuridad, emergiendo desde las canaletas, entre los túneles, uno a uno, fueron saliendo de sus respectivos escondites como si hubiesen regresado de sus expediciones, o algunos simplemente estaban ocultos esperando ver qué es lo que haría la desconocida mujer y es que ella tenía razón en una sola cosa, ¿Quién en su sano juicio entraría a las alcantarillas por unos objetos perdidos?, era el plan perfecto, y ella lo acaba de arruinar todo.

—- Bueno muñequita, bienvenido a nuestro paraíso …. —- Tan pronto como la luz revelara su figura, Kagura se daría cuenta de que los sujetos que se atrevieron a perturbar la paz del muelle no eran más que un enorme grupo de Gyojin tritones que aprovecharon de un ambiente casi acuático para movilizarse demasiado rápido como para ser atrapados —- Ya sabes cómo es esto, ¿no?

Para desgracia de nuestra soldado en turno, aquel grupo de ladrones eran un total de cuarenta Gyojin que tan pronto como dio el aviso su líder se abalanzaron en contra de la Marine a pasos hostiles, cada uno de ellos con un arma contundente en sus manos, utensilios como tubos oxidados, palos con púas, bates, ninguno usaba algún objeto corto punzante o de filo, por lo que Kagura tendría que emplear la fuerza sin preocupación alguna al daño colateral, tendría que hacerlo hasta que la unidad de ayuda llegarán a su rescate. ¿Lo peor de todo?, es que estos vándalos estaban bañados completamente de aguas negras por lo que sin duda… Kagura saldría tan sucia como ellos.


Amphitrite toca la canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#10

El silencio que se apoderó de la cámara apenas duró unos segundos antes de que mis oídos captaran cada respiración, cada roce de metal oxidado contra piedra y cada chapoteo oculto bajo aquellas aguas inmundas. No necesitaba verlos para saber que me habian rodeado —Ahhh…– suspire con pesadez…mi sentido agudizado dibujaba sus posiciones dentro de mi mente mientras las voces comenzaban a surgir desde distintos rincones. Cuando aquel sujeto habló sobre su supuesto paraíso y preguntó si ya sabía cómo funcionaban las cosas allí, incliné apenas la cabeza mientras lo observaba con una sonrisa cargada de ironía y burla —¿Y cómo es?...— pregunté con falsa curiosidad, no era la primera vez que me enfrentaba contra vándalos. Entonces me quité con calma la sombrilla, la cuerda y el resto de mis pertenencias, dejándolas cuidadosamente sobre las cajas recuperadas. Después entrelacé los dedos y apreté los nudillos hasta hacerlos crujir todos a la vez —Escuché que a los peces les gustaba comer mierda... ¿pero un gyojin? Supongo que siempre hay formas nuevas de sorprenderme — exprese con total sinceridad, mi intención era avivar la llama.

Ni siquiera terminé de bajar los brazos cuando el primero se lanzó hacia mí empuñando un tubo oxidado. Lo escuché venir antes de verlo, no dudé en girar sobre mi talón para esquivar el golpe por apenas unos centímetros y asi hundir el puño directamente contra su mandíbula. El impacto resonó como una tabla rompiéndose y el gyojin salió despedido contra dos de sus compañeros —Que asco…– mencione tras sentir la textura húmeda de su piel y tratando de omitir el pensamiento, sacudí la mano tras apretar el puño de nuevo. No les di tiempo para reaccionar, Avancé entre ellos como una ráfaga, descargando codazos, rodillazos y puñetazos. Un bate pasó rozando mi hombro mientras otro intentó atraparme por la espalda, pero me agaché y lo proyecté por encima de mí para hacerlo caer dentro de una canaleta. El agua negra explotó en todas direcciones, salpicandome sin misericordia. Aquello era desagradable, sí...pero detenerme por suciedad significaba perder la iniciativa –Es agua de lluvia…es agua de lluvia– mencione detrás de la máscara, trataba de no vomitar.

Los criminales debian de  comprender que atacarme uno por uno era inútil. Las carcajadas desaparecieron poco a poco fueron sustituidas por gritos. Escuché cuarenta respiraciones aceleradas, cuarenta pares de pies golpeando la piedra húmeda y decenas de armas improvisadas cortando el aire. Retrocedí un paso, luego otro, utilizando el espacio justo para obligarlos a estorbarse entre ellos. Cada vez que uno se acercaba demasiado recibía un golpe devastador el torso o directo al rostro. Un cabezazo le partiría la nariz a otro y una patada giratoria derribó a tres más cuando intentaban rodearme. Sus cuerpos caían constantemente sobre las aguas residuales, convirtiendo el suelo en un caos de barro, suciedad y extremidades desordenadas mientras yo continuaba avanzando sin detenerme.

La pelea se convirtió en una auténtica tormenta, un espectaculo que me dejaba cada vez mas sucia, mi uniforme comenzo a teñirse de todo esa sustancia sucia. Cada vez que uno emergía de nuevo, mi respuesta llegaba primero con los mismo golpes, puño, patada, cabezazo, todo era un combo que provocaba los gritos y gemidos de dolor, Aunque terminé cubierta de aguas negras y manchas repugnantes de pies a cabeza, ninguno consiguió siquiera obligarme a retroceder más de unos cuantos pasos durante todo el enfrentamiento, mi espiritu era dura como una roca pero mis sentidos estaban siendo engañados por mi imaginación.

Cuando el último de ellos cayó al suelo, la enorme cámara quedó en silencio una vez más…solamente mis jadeos resonaban detras de la mascara de gas. Mientras observaba a los cuarenta gyojin repartidos entre la piedra húmeda y las canaletas. Algunos estaban inconscientes, otros demasiado adoloridos para levantarse. Tomé entonces la soga que llevaba conmigo y comencé a trabajar. Uno tras otro, fui inmovilizándolos con nudos firmes, agrupándolos como si fueran una enorme red de pesca recién recogida del mar. No tardé demasiado...después de todo, ninguno estaba en condiciones de resistirse, pero habia uno que otro que intento defenderse de nuevo…bueno, nuevamente probaba la justicia de mis puños. Una vez terminé con ellos, comprobé que las mercancías continuaran intactas y lancé una última mirada al montón de delincuentes derrotados —Definitivamente prefiero los peces normales— murmuré mientras esperaba la llegada de los refuerzos, rodeada por una banda completa de criminales que ya no representaba ningún peligro para mi, sin embargo, al ver mi uniforme manchado de tanta mierda, suspire tras comenzar a desabotonar la blusa, me estaba empezando a sentir incomoda, la imaginacion ya no me protegería de la realidad.

Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1610 + 0 = 1610
Energia: 1411 - 400 = 1011
Espiritu: 177 + 0 = 177


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