Alguien que calle a ese Conejo por favor!! [P.R- Eclipse]
#1
Día 26 de Invierno Año 17, Baltigo, Base de la Armada Revolucionaria.

Baltigo era todo lo que había imaginado y al mismo tiempo, nada de lo que había imaginado porque durante años había perseguido la revolución como quien persigue una leyenda. Había imaginado fortalezas secretas, reuniones clandestinas, héroes encapuchados planeando el futuro del mundo entre mapas y documentos confidenciales. Sin embargo, lo que encontró al llegar fue algo mucho más importante, personas, miles de personas. Hombres y mujeres que habían abandonado hogares, trabajos, familias y vidas enteras para perseguir una misma idea. El discurso de Elizabeth seguía resonando en mi cabeza incluso después de una noche completa de descanso. No porque hubiera dicho algo que no supiera, sino porque era diferente escuchar esas palabras de boca de la persona que cargaba semejante responsabilidad sobre sus hombros.

Era real, todo era real, la revolución no era un sueño lejano ni una organización misteriosa escondida en rumores y yo estaba allí, eso me había impedido dormir demasiado, por eso, apenas amaneció, ya estaba caminando por la base con una enorme zanahoria entre los dientes y las orejas completamente erguidas porque necesitaba hablar con alguien o con todos, preferiblemente. —Buenos días, compañero revolucionario.— Saludé a un hombre que simplemente transportaba unas cajas. —Pregunta rápida. ¿Por qué te uniste a la revolución?— No esperé realmente una respuesta antes de continuar caminando. —¿Venganza? ¿Idealismo? ¿Problemas fiscales? ¿Un rey corrupto?— seguí avanzando y otro revolucionario apareció frente a mí. —¿Y tú? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Convertirte en comandante? ¿Liberar una isla concreta? ¿Derrocar nobles? ¿Tienes algún plan a largo plazo?— Mi cola se agitaba detrás de mí mientras continuaba recorriendo los pasillos, patios y zonas de entrenamiento como si estuviera realizando una encuesta oficial.

Porque, en cierto modo, lo estaba haciendo, siempre había querido formar parte de la revolución, ahora quería entenderla, no a través de discursos, no a través de documentos, a través de quienes la componían. —Porque yo creo que ahí está el verdadero problema.— Comenté a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharme. —La gente siempre pregunta qué está haciendo la revolución. Nunca preguntan quién está haciendo la revolución.— y asentí para mí mismo porque en mi cabeza eso había sonado bastante bien. —Miren, por ejemplo, yo soy Roger Rabbit. Nací en Briss. No tuve una vida trágica. Mis padres siguen vivos. No fui esclavo. No fui perseguido. No sufrí una injusticia particularmente terrible.— Le di una mordida a la zanahoria. —Simplemente me pareció evidente que el sistema está roto.— Mis enormes orejas se movieron de golpe al captar nuevas conversaciones, nuevas voces, nuevos nombres, información, historias, experiencias, todo aquello era fascinante.

—Y además quiero saber algo más.— Continué con una sonrisa enorme. —¿Cómo piensan hacerse un nombre en el mundo? Porque yo pienso llegar hasta lo más alto que me permitan subir. No por poder, ni por prestigio. Quiero estar donde ocurran las cosas importantes. Si el mundo está cambiando, quiero estar ahí. Si una isla necesita ayuda, quiero estar ahí. Si una revolución empieza, quiero estar ahí.— Abrí los brazos exageradamente. —¡El mundo es demasiado grande para quedarse quieto!— Algunas personas seguramente me considerarían insoportable y probablemente tendrían razón, pero claro, no había cruzado medio mar escondido dentro de una bodega para permanecer callado ahora que finalmente había llegado al corazón mismo de la revolución. Baltigo estaba lleno de historias y pensaba escuchar todas y cada una de ellas. Aunque tuviera que perseguir a los revolucionarios por toda la base para conseguirlo.
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#2
El niño se levantó, es bastante emocionado aquel día, el día anterior había estado lleno de estímulos, había visto lo más brutal de su vida, alguna de las personas más famosas del mundo  (aún que eso se la pelaba un poco) y a la vez algunas de las personas más fuertes del mundo (eso sí que le llamó la atención) de hecho, lo que había visto había sido tan épico, que el niño estaría jugando con un bol en la cabeza y un cigarro que le robó a algún random pues ahí había mucho deportista pero también mucho fumador. El niño, jugaba con el cigarro en boca y su col en la cabeza a ser el mano derecha de la revolución arrancándole la cabeza repetidas veces con su  mano en forma de garra a un muñeco de paja de entrenamiento que se había traído de quien sabía dónde.

El niño empezó su espectáculo así (lo escribiré como él se lo vivió):


El gran hombre fumador de gorrito  verde y blanco daría unos pasos presentando a los comandantes comandantes de su respetado y glorificado ejército.

(Una patata, representaría al dorado Gol D. Ick, una bolita de barro representaba al cerdito, un cigarro representaba a kageyama…así sucesivamente, representado cada objeto un comandante)

~~Pero antes…ajá. hay algo que debemos resolver

La voz aguda del niño se convirtió en una gruesa voz la cual era capaz de hacer temblar los 7 mares(mentira solo forzaba la voz tratando de parecer un hombre pero parecía más una lesbiana).

~~el camarada porco me ha dicho que hay un traidor en nuestras filas…ajá.

El gran mano derecha de la revolución observó al traidor (muñeco de paja de entrenamiento) y elevó sus pies desafiando las leyes d ela gravedad (saltó) , colocando sus dedos de la mano en tres secciones, pulgar solo, índice y corazón juntos y meñique y anular juntos. Creando así una especie de garra con la que atacaría a aquel muñeco de paga de un solo movimiento arrancándole la cabeza (el niño por tratar de imitar se hizo daño en la mano pues no tenía ni idea de cómo hacerlo y realmente arrancó la cabeza del muñeco de un tirón con mal agarre)

Decapitandolo para así correr hacia uno de los comandantes (representado por un mechero) y utilizarlo para encender el cigarro.  El grandioso revolucionario metió la cabeza del traidor (el muñeco de paja) en una bolsa  y se encendió su cigarro. Le dio una suave calada y…

~Cof! Cof! Cof!~

Empezó a toser, tosió tosió y tosió pasando así a mirar el cigarro con asco mientras sacaba humo de su boca pues el sabor había sido horripilante para el infante, no entendía cómo podían los adultos fumar eso…pero los tipos más fuertes que conocía lo hacían…padre no lo hacía pero…padre era un tirillas comparado con los guerreros que estaba viendo estos días en baltigo.

(Jmmm…fumaran por que el sabor es asqueroso y es una prueba de que son capaces de soportarlo sin poner caras?)


Pensó el niño, iba a darle otra calada pero entonces su atención se fue directa hacia un conejo que hablaba, le encantaban los minks, el primer día que le vio, o los primeros días le desagradó mucho…pero quizá era por que estaba nervioso…si lo mirabas bien, era un animalito, Kasui era muy amigo de los animales. Le encantaban, y los minks eran humanos que hablaban. Su hermano mayor tenía alas negras y no era un pájaro así que…no podían sorprenderle los animales humanoides. Más, por su conexión con la naturaleza, si le agradaban…si lo ves de cierta forma son peluches gigantes, a quien no le gustaría que el gato hable? O ser amigo de un tigre o un conejo que habla. O un panda (su animal favorito) en fin, no podía ser tan malo. Eso lo llevó a analizarlo junto a sus palabras, el niño estaba de buenas pues estaba jugando a ser el hombre más fuerte de la faz de la tierra (para él), por ello lo miro más detenidamente y se percató del movimiento de su colita, eso lo hipnotizo totalmente, el niño dejó salir una leve risita, pero parecía que se fuera  a ahogar.

~~Inki, inki, Inki~

El niño se río un poco y pasó a prestar atención en sus palabras, capaz no eran tan de loquito como parecían, y el tipo por lo menos se le veía consciente de o confiado en lo que decía. A él, a veces le gustaría saber hablar así con la gente y no tener preocupaciones, pero hasta que se demuestre lo contrario todos son posibles agresores. Eso le recordo a, como si de un conductor se tratase, mirar hacia todas las direcciones, haciendo un breve análisis no fuera que alguien lo estuviera acechando, seguidamente siguió observando al conejito.


Lo que decía tenía sentido,  el no tenía una vida traumática, pero no le gustaban las cosas y hacía algo por cambiarlo…realmente, era algo muy respetable. De hecho, le recordó más a él que otros revolucionarios pues el…está ahí solo por supervivencia, la vida da muchas vueltas y acabó ahí pero…ni si quiera es consciente aún de lo podrido que está el mundo. Es más, ni si quiera es conciente de que no alberga un mal corazón o un corazón vacío, solo no conoce nada sobre emociones, eso hace que le sea difícil entender el mundo en el que le rodea y sacarlo de esa idea de un mundo de asesinatos y supervivencia…aún que…tristemente, tampoco estaba tan alejado del mundo real.

Por lo tanto, el niño solo lo miro, inclinando un poco su cabeza de manera curiosa sin quitarse su bol de la cabeza y manteniendo en la mano el cigarro que se consumía solo mientras el infante observaba aquel soetch tan curioso que se estaba marcando el conejito, el niño, estaba mirándolo totalmente concentrado, como cualquier niño viendo la televisión, pero este tipo de cosas era su entretenimiento. Por ello, el niño se quedaría con sus “juguetes” en la mano, viendo la “obra” , prácticamente tenía la boquita abierta de la empanada que llevaba.

resumen


Karmas


Aclaracion
[Imagen: FVeewks.jpeg]
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#3
Las orejas de Shiryūko se movieron ligeramente mientras escuchaba el interminable discurso del conejo. Aquel mink parecía capaz de mantener una conversación completa sin necesidad de que existiera una segunda persona participando en ella resultaba casi admirable... casi, Había conocido personas habladoras a lo largo de su vida, marineros, comerciantes, aventureros e incluso algún que otro borracho incapaz de callarse después de varias jarras de sake pero aquel conejo parecía que lo habían dado cuerda saltaba de una pregunta a otra sin dejar espacio a contestar parecía genuinamente interesado en cualquier persona que cruzarse en su camino, durante un momento permanecio observándolo en silencio no tardo en percatarse de que no era el único allí. A pocos metros vio a un niño con un cuenco en la cabeza y un cigarrillo en la mano con la expresión de alguien que observa el mundo intentando averiguar si estaba loco o no...Shiryūko sospechaba que un poco, y pensó como un niño llego a parar allí se habría perdido? —El mundo es demasiado grande para quedarse quieto— Repitió parte de las palabras del conejo mientras se detenía cerca de los dos —Supongo que en eso puedo darte la razón— una pequeña sonrisa apareció en su rostro —creo que es la primera vez que veo a alguien que intenta conocer a todas los revolucionarios al mismo tiempo— Su mirada pasó brevemente de Roger a Kasui, y luego regresó al conejo —Shiryūko, encantado— se presento ante los dos —Y si sigues interrogando a la gente a este ritmo probablemente acabarás conociendo hasta al cocinero que prepara el café. Grrhah hahah — solto una risa sincera y por un instante observó al niño del cuenco y el cigarrillo. Su mirada descendió hasta el cigarro —No estoy seguro de que eso te esté gustando— comentó con tranquilidad antes de desviar su mirada hacia el cuenco y los restos del muñeco de entrenamiento preguntándose que demonios le  había pasado —Voy a asumir que el muñeco se lo había buscado Grrhah hahah—
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#4
Las palabras del mink tigre blanco me arrancaron una sonrisa inmediata. Al fin alguien entendía la importancia de conocer a la gente. —¡Exactamente! — Exclamé señalándolo como si acabara de descubrir una verdad revolucionaria trascendental. —¡Mira, este sujeto lo entiende! — Mis enormes orejas se elevaron todavía más mientras asentía con energía. —Incluso el cocinero es parte de la revolución. Además, no se puede hablar mal de un cocinero. Es la persona en la que más confías y la que podría asesinarte si quisiera. — Era una afirmación completamente razonable, de hecho, mientras más la pensaba, más sentido tenía.
 
—Piénsalo. Tú entregas tu comida a alguien todos los días sin revisar ingredientes, sin supervisar la preparación y sin hacer preguntas, eso es más confianza que la que mucha gente deposita en sus propios líderes. — Me crucé de brazos mientras reflexionaba sobre aquello. —Un rey puede traicionarte una vez cada varios años. Un cocinero tiene oportunidades tres veces al día. — Aquello era una estadística completamente inventada, pero sonaba tan lógica que parecía real. —Por eso digo que las cocinas son lugares políticamente importantes. Ahí se habla de todo, quejas, rumores, opiniones, secretos, si quieres entender una organización tienes que conocer a quienes la alimentan. — Entonces volví a mirar al mink tigre Shiryansen, creía recordar que ese era el nombre que había dicho o al menos algo parecido. no era precisamente famoso por recordar nombres.
 
—Además, si voy a formar parte de esta revolución, quiero conocer a todos. — Declaré con total sinceridad. —A los comandantes, a los reclutas, a los médicos, a los carpinteros, a los navegantes y sí, también al cocinero, especialmente al cocinero. Si un día termino siendo un gran revolucionario y no sé quién me prepara el desayuno, habré fracasado como compañero. — Solté una carcajada antes de darle otra mordida a mi zanahoria. —Aunque ahora que lo pienso, también existe la posibilidad de que me esté acercando a demasiada gente demasiado rápido. — Permanecí callado unos segundos.
 
—No, olvida eso. No existe tal cosa como conocer demasiada gente. — Negué con la cabeza inmediatamente, aquella teoría era absurda. —Dime una cosa, Shiryakul.— Continué mientras comenzábamos a caminar. —¿Tú por qué estás aquí? No me refiero a Baltigo. Me refiero a la revolución. Porque todo el mundo tiene una razón. Algunos tienen diez razones y personalmente pienso averiguar todas las que pueda antes de que termine la semana.— y era cierto porque no estaba interesado únicamente en la revolución, estaba interesado en las personas que la hacían posible, después de todo, las ideas no cambian el mundo por sí solas, la gente sí y yo pensaba conocer a toda la que pudiera, incluyendo al chiquillo que estaba detrás con una cosa en la cabeza, al cual me iba a dirigir incluso sin esperar que Shiryuko respondiera.
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#5
El infante escuchaba entretenido al conejo parlanchín, pareciéndole bastante entretenido el mismo, en cierto momento vio a un tigre presentarse, el niño, bastante lejos de ser un amante de los momentos sociales decidió saludarle con su mano haciendo un leve movimiento de un lado a otro, el comentario sobre el cigarro le molestó pues parecía  haberle mostrado a los demás que  No me estaba gustando el cigarro por lo que no me estaba viendo muy mayor que se diga. El niño, escuchó por último el comentario sobre el muñeco de entrenamiento, No estaba seguro de si era alguna clase de broma por lo que, en su última risa supuso que si, así que como el peluche gigante se reía, por tratar de adaptarse socialmente hizo una pequeña mueca de diversión, aún que denotaba más bien incomodidad al no saber hacerlo, era una especie de media sonrisa.


Media sonrisa que se borró de su rostro en el momento en el que el conejo lo tomó como objetivo. El niño arqueó su ceja derecha para después arquear la izquierda. Que le pasaba a ese conejo?

~~Peluches gigantes. Ajá.

Dijo el niño como primer comentario algo negativo pues no podía evitar hablarle mal a la gente de primeras. Esta vez, no le importaba demasiado si se enfadaban o no, realmente parecían peluches gigantes…eso los hacía bastante geniales.

~~¿uh?

Su mirado cambió totalmente en el momento en el que el conejo empezó a avasallarlo con sus preguntas, demasiadas preguntas personales para un solo niño, se negaba a pasar por otra crisis existencial como la que le hizo pasar Dean cuando le hizo su pregunta de cuál era su cometido, además, no lo conocía de nada, no le iba a contar su vida a un desconocido.

El niño, simplemente se puso detrás de el hombre tigre para repetir con una leve risa el apodo que le había puesto el conejo, le había gustado.

~~Inki Inki…Ajá. Shiryacool .

Le gustó el nombre, probablemente le fuese a llamar así de ahora en adelante, tenía fe de que el conejo abandonara su cometido y le preguntase a otro.


Karmas
[Imagen: FVeewks.jpeg]
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#6
Las orejas de Shiryūko se movierron ligeramente mientras  escuchaba la extensa teoría del conejo respecto a los cocineros, cuanto mas hablaba Roger mas convencido parecía de que las cocinas eran uno de los lugares mas importantes y peligroso del mundo. durante unos segundo permaneció en silencio y pensó en ello y para su desgracia parte de lo que decía tenia sentido —Grrhah hahah Como cocinero no sé si sentirme halagado o preocupado después de escuchar todo eso— su cola se agito lentamente detrás de el,  — vaya nunca antes había pensado en las cocinas como lugares estratégicos, pero supongo que tienes razón un cocinero tiene muchas posibilidades de envenenarte que la mayoría de las personas, la sonrisa en su  rostro se amplio ligeramente —personalmente prefiero que mis comidas dejen a la gente satisfechas y con el estomago lleno antes que muertas— parecía una declaración necesaria después de escuchar la teoría del conejo.

escuchó que el conejo pronunciaba mal su nombre —Shiryakul...— repitió mirando a Roger, pero antes de que pudiera añadir nada escuchó  la voz del niño detrás de el y también dijo mal su nombre pero esta vez era shiryacool… durante unos segundos alterno la mirada entre ambos antes de negar con la cabeza —Shiryakul... Shiryacool... cada vez estamos más lejos de mi nombre original Grrhah hahah—  la situación era tan absurda que resultaba difícil no encontrar cierta gracia, por algún motivo aquel niño parecía haber decidido que esconderse detrás de el era buena idea para evitar responder a  las preguntas del conejo sinceramente no podía culparlo, después de escuchar a Roger Shiryūko se había dado cuenta que no sabia el nombre de aquel niño, —perdona mi joven amigo ¿Cómo te llamas?—

El conejo le hizo una pregunta que no esperaba —¿Por qué estoy aquí?— Shiryūko repitió mientras una de sus manos descendió hasta la cicatriz que cruzaba su pecho —cuando era mas joven vi lo que ocurre cuando las personas equivocadas tienen demasiado poder para hacer lo que quieren contra los que son mas débiles, una tripulación pirata ataco mi hogar, no buscaban tesoros vinieron buscando minks para venderlos como esclavos, logramos sobrevivir pero muchos de los nuestros murieron por culpa de personas que solo nos ven como mercancías esta cicatriz es un recuerdo de aquella noche...—  su mirada volvió a Roger —hay cosas que simplemente no puedo aceptar, la esclavitud es una de ellas no me importa si quien lleva las cadenas es un mink, un humano, o cualquier otra persona nadie debería pertenecer a nadie supongo que esa es mi respuesta, si existe un lugar donde la gente intenta impedir que esas cosas sigan pasando entonces este es mi lugar— después señalo con un pulgar por encima de su hombro hacia el niño que seguía escondido detrás —pero viendo como haces las preguntas empiezo a entender por qué te sigues ocultando detrás— una pequeña sonrisa volvió a aparecer en su rostro  —Grrhah hahah—
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