Un Nuevo Eclipse en Busca de la Libertad [P.A - Viaje de Salida]
#1
Día 32 de Invierno año 17 - Saliendo de Baltigo

Aunque apenas había sido una semana, sentía que había vivido meses enteros en Baltigo, había llegado persiguiendo una idea. Me marchaba formando parte de ella, durante aquellos días había escuchado discursos, conocido historias, observado el funcionamiento de la organización desde dentro y, por primera había comprendido que la revolución era mucho más grande de lo que había imaginado desde Briss. No era un grupo de rebeldes escondidos peleando contra el mundo, era una maquinaria gigantesca movida por miles de personas que creían en algo mejor y yo quería formar parte de eso, quería estar en el centro de todo aquello, quería ser útil y crecer.
 
Mientras descendía hacia el puerto junto al resto de revolucionarios, mis enormes orejas se agitaban suavemente con la brisa marina. No podía evitar girar la cabeza una última vez para observar la isla que había servido como corazón de la causa durante tantos años, había conocido a Elizabeth, había visto a los comandantes y, para mi sorpresa, incluso había tenido la oportunidad de hablar directamente con Kisuke Kageyama, no todos los días un revolucionario recién llegado podía presumir algo así. —Nada mal para una sola semana.— Murmuré con una sonrisa orgullosa mientras acomodaba una mochila sobre mi hombro. Por supuesto, el destino tenía que recordarme que la vida rara vez era perfecta, porque nuestro transporte de regreso seguía siendo el mismo, el mismo barco, la misma bodega, el mismo olor infernal a pescado.
 
Cuando crucé la entrada del almacén flotante sentí el aroma golpearme directamente en la cara. —Ah, sí, la verdadera prueba de la revolución.— Comenté llevándome una mano al pecho. —No derrotar al Gobierno Mundial. No liberar naciones. No desafiar tiranos. Sobrevivir a este olor durante semanas enteras. — Algunos revolucionarios soltaron pequeñas risas y otros simplemente continuaron acomodando provisiones. Yo avancé entre cajas, redes y barriles hasta encontrar un espacio libre donde sentarme, era curioso, la primera vez que viajé en esta bodega sentía que estaba encerrado, pero ahora no. Ahora sentía que me estaba moviendo, cada milla recorrida me acercaba a nuevas islas, nuevas personas, nuevas historias y nuevos problemas que resolver, porque comprendí con esta asamblea en Baltigo que la revolución no vivía únicamente en su cuartel general, vivía en cada pueblo abandonado, en cada ciudadano explotado, en cada marinero olvidado, en cada rincón donde alguien necesitara ayuda.
 
Apoyé la espalda contra una caja de madera mientras sacaba una zanahoria de mi equipaje. —South Blue, ¿eh?— Dije observando el techo de la bodega. —Espero que estén preparados. Porque pienso conocer cada isla, escuchar cada historia y dar cada discurso que sea necesario. — Le di una mordida a la zanahoria, mi sonrisa se amplió, para mi Baltigo había sido solo el comienzo porque ahora tocaba salir al mundo y demostrar que no había viajado hasta allí únicamente para escuchar a la revolución. Apoyado contra una de las cajas de la bodega, continué mordisqueando mi zanahoria mientras observaba a los revolucionarios que iban entrando uno tras otro. Algunos cargaban equipaje, otros provisiones, otros simplemente buscaban un lugar donde acomodarse para las próximas semanas de viaje.
 
Entonces reconocí tres figuras familiares, eran Kasui, Miga y Shiryoku entonces una sonrisa apareció inmediatamente en mi rostro, no porque fueran los revolucionarios más fuertes de Baltigo, ni porque fueran comandantes, tampoco eran famosos, esa sonrisa era porque eran mi gente, mi escuadrón, mi primer grupo dentro de la revolución y todo gracias a un niño, todavía me costaba procesarlo. Durante años había intentado llamar la atención de altos mandos, oficiales y reclutadores. Había imaginado que mi entrada oficial a la revolución estaría marcada por grandes discursos, reuniones importantes o alguna demostración espectacular de mis capacidades.
 
Y al final había sido Kasui quien terminó uniéndonos, aquel pequeño parecía poseer una habilidad extraña para conectar personas, no importaba de dónde vinieran, no importaba qué tan distintas fueran, simplemente sucedía. Lo observé unos segundos mientras acomodaba sus cosas. —¿Saben qué es lo curioso? — Dije elevando la voz lo suficiente para que me escucharan. —Toda organización necesita líderes, estrategas, combatientes y personas inteligentes, pero muy pocas veces alguien reconoce la importancia de quienes unen a los demás.— Señalé directamente a Kasui con la zanahoria. —Tú deberías cobrar impuestos por eso, pequeño. — Le di otra mordida antes de continuar.
 
—Lo digo completamente en serio. Yo llegué aquí sin conocer prácticamente a nadie. Ahora tengo un escuadrón. Tengo compañeros. Tengo personas con las que probablemente termine compartiendo golpes, heridas, misiones, victorias y seguramente alguna que otra apuesta terrible. — Mi mirada recorrió a los tres, resultaba extraño lo rápido que podía cambiar una vida, una semana atrás apenas era un revolucionario más llegando a Baltigo. Ahora tenía un lugar al que pertenece y un grupo, un equipo, una responsabilidad que honestamente me gustaba. Porque por mucho que hablara de pueblos, naciones y revoluciones enteras, el cambio siempre comenzaba de forma más simple.
#2
El infante entró al barco inmerso en las primeras páginas de el último periódic, asombrado por las últimas hazañas de el grupo alas negras y curioso ante la ejecución de un pirata. No entendía cómo podía ser que se hubieran enterado ya de nuestra reunión…esperaba que no interfiriera en su vuelta a los blues, era curioso, no había acabado de ver los blues y ya había estado en el grand line, supongo que eso decía bastante de cuando rápido iba a escalar su carrera en la revolución. Kasui cotilleó las palabras de su navegante, por esta vez estaba totalmente de acuerdo con lo que decía, la idea de moverse por todos los blues le agradaba, era un explorador innnato y eso, simplemente molaba.

Para cuando el niño iba a mirar las recompensas esperando ver una actualización de la recompensa de su hermano mayor el niño escuchó a su navegante hablar sobre el, cosa que le hizo arquear su ceja derecha seguida de la izquierda pasando así a mirarlo por encima de aquel periódico.

~~¿Eh? ¿Yo? Ajá.

Sus ojos se abrieron como platos, su su estómago tuvo una percibe de pinchazos, des de cuando el niño desapercibido recibía tantos halagos?  El infante, ante las palabras de su compañero se puso rojo como un tomate, por su culpa, más de uno lo estaban mirando y lo que era peor, lo estaban mirando con aprobación, por mentira que pareciera algunas personas, tras días escuchando al conejo lunático, le estaban empezando a comprar la moto y estaban empezando a confiar las palabras del orador hiperactivo.

~~Roger…nos está mirando todo el mundo

Dijo entre dientes buscando hacer que el conejo parara de llamar la atención cada vez más avergonzado, hasta ahora, siempre había pasado desapercibido pero últimamente su presencia estaba siendo muy notoria, sobre todo, por gente que le acompañaba que era brutalmente extrovertida como era este caso.

El niño escuchó sus últimas palabras y, en parte tenían razón, si sus dos compañeros no hubieran viajado con él quizá ahora no estarían en el lugar que están con kageyama (o si), con ellos cumplió rotundamente pues ahora están en una tripulación mucho más segura y ahora, el sargento kageyama, uno de los seres más importantes que había visto en su vida, lo que para otros era una celebridad, lo había nombrado líder de su escuadrón.  Curioso suceso acababa de pasar, en tan solo un par de segundos con aquel conejo tan parlanchín Kasui tuvo uno de sus primeros momentos de autoestima, se le escapó una leve sonrisa y miró a su compañero aún algo avergonzado, tras esto, corrió hacia él y saltó para chocar su mano abierta con la suya brutalmente emocionado

>¡Clap!<

había sido contagiado por aquella energía positiva de su compañero el cual le agradaba espectacularmente por el hecho de que prácticamente era un peluche gigante, tras eso el niño, confiado y realzado por los ánimos de su compañero camino muy pechudo hacia la bodega.

~~ajá! Di que si Roger. Listo para conquistar los blues!? Inki Inki Ink-

Dijo el niño girándose a ver a su  compañero antes de entrar a la bodega, haciéndole un gesto de que le siguiera a su compañero tigre.  Tras decir eso el niño río con aquella risa tan peculiar que podía parecer un  cerdito asfixiándose, risa que cortó de golpe debido a que le daba bastante vergüenza.

A todo esto Miga, el guapo exhibicionista estaría por ahí riéndose del panorama y maravillando a la gente con su cuerpazo, pasando a meterse en la bodega también.



Dentro de la bodega, el niño miraría los carteles de de búsqueda mientras caminaba bastante contento, toda aquella alegría se esfumó de golpe, frenó en seco y su rostro se quedó como si le hubieran chupado el alma.

~~. . .

Un silencio sepulcral se notó en el mismo, su aura cambió completamente. Sus ojos se abrieron como platos, sus manos empezaron a sudar, incluso, arrugó un poquito los tres papeles que tenía en la mano, por el suelo estarían la recompensa de Dean y Shirohime, y toda la tripulación del escuadrón de kageyama. Tras conocer a panda y a kageyama, estaba seguro de que iban a estar bien pero…pero…pero…habían tres más de lo esperado. No lo podía creer. El conejo, el tigre y el niño juntaban una recompensa de 160M de berries entre los tres. Su recompensa era mayor aún que la de su hermano.  No podía ser posible, toda aquella operación de sigilo que llevaba haciendo TODA su vida se había visto caída por el hecho d pertenecer a la  revolución, al parecer, su cara ya no era un rostro desconocido, al parecer…habría gente que le reconocería a simple vista.


El niño no dijo nada, de hecho no se movió, todavía estaba procesando la información. Todavía estaba pensando qué coño iba a hacer a partir de ahora, si ya tenía delirio de persecución, actualmente su mente iba a estar alerta 48h al día. Dormir? Olvídate eso es demasiada guardia baja.


Resumen


Karmas
[Imagen: FVeewks.jpeg]
#3
El viejo barco pesquero comenzaba a alejarse, lentamente de la isla de baltigo mientras seguía soplando un viento invernal que llenaba las velas. Shiryūko apoyado cerca de la borda unos instantes  observo la isla en silencio, apenas habían permanecido allí una semana y sin embargo sentía que habían ocurrido demasidas cosas, había llegado sin conocer a nadie y ahora se marchaba con un escuadrón, los ojos del mink permanecieron fiijos sobre la silueta de la fortaleza revolucionaria mientras recordaba algunas de las personas que había conocido durante aquellos días, Elizabeth, los comandantes, los cientos de revolucionarios que recorrían los pasillos de la base, y como no el anorme panda que había decidido dedicarle su tiempo, una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Shiryūko aun podía recordar la facilidad con la que el panda había apartado aquellas pesas, o la forma en la que le había señalado cada error durante el entrenamiento. La diferencia entre ambos era enorme pero a quella era una de las razones por las que había disfrutado el entrenamiento con el siempre había creido que la mejor manera de hacerse fuerte era luchando con gente mas fuerte que el, y baltigo estaba llena  de personas así. —No ha sido una mala semana...— murmuro para si mismo antes de abandonar la cubierta.



Junto al resto del grupo entraron a la bodega, el olor a pescado golpeo a Shiryūko con la misma intensidad, El olor parecía haberse quedado atrapado entre las paredes Shiryūko empezaba a pensar que  ni la tormenta mas grande lo podría limpiar —Definitivamente esto es peor de lo que recordaba— comento mientas avanzaban entre cajas, redes y barriles. Roger parecía incapaz de permanecer callado demasiado tiempo y para ser sincero shiryūko empezaba a encontarlo divertido, tomo asientto en una de las cajas cercanas mientras escuchaba a Roger alabar a kasui su mirada paso del mink  al niño y devuelta al conejo, era imposible no darse cuenta kasui se esta poniendo rojo... muy rojo  tanto que a shiryūko se le escapo una carcajada —Grrhah hahah creo que Roger va a conseguir que te escondas dentro de un barril— comentto con una sonrisa divertida —Pero tiene razón en una cosa—  y su tono cambio a uno algo mas serio —Felicidades por el ascenso— no era alguien muy dado a los discursos pero eso tenia que ser dicho —no todo el mundo consigue que alguien como kageyama los ponga al frente de un escuadrón— poco tiempo después algo llamo su atención, —¿son eso los carteles de recompensas?—  Shiryūko cogió los carteles uno de los carteles y se quedo mirando la fotografía por un momento, luego miro los que tenia kasui en las manos... allí estaban sus nombres el de Shiryūko , Roger y kasui. una pequeña sonrisa apareció en su rostro era extraño durante mucho tiempo había permanecido  desapercibido y ahora el gobierno mundial había decidido poner una recompensa a su cabeza —¿como se habrán enterado tan rápido? espera un momento...¿soy daltonico? ¿realmente soy naranja? —miro el cartel por unos segundos luego sus brazos —hay algo que no me cuadra— y enseño el cartel al resto de sus compañero antes de guardarlo entre sus pertenencias y luego saco una pequeña botella de sake que llevaba siempre consigo, retiro el ttapon y le dio un pequeño trago el sabor consiguió sacarle una pequeña expresión de satisfacción, estiro entonces la botella hacia Roger y miga — si alguno quiere ayudarme a despedirme de baltigo a celebar el ascenso y las recompensas todavía queda bastante en la botella eso si la quiero de vuelta Grrhah hahah— su mirada se deplazo lentamente hacia kasui, el silencio apenas duro unos segundos —tu todavía eres demasiado joven Grrhah hahah— la risa sono nuevamente por toda la bodega y le daba otro trago al sake.


Báltigo ya quedaba atrás ahora era el momento de descubrir que les esperaba en los blues, su mirada se fijo brevemente en sus nuevos compañero, le resultaba raro pensar que hace una semana no conocía a ninguno de ellos y ahora era un escuadrón, todavía tenia mucho que aprender, el entrenamiento con el panda se lo había dejado claro era necesario hacerse mucho mas fuerte. una evez había sido incapaz de proteger a la gentet que le importaba y aquel recuerdo aun seguía atormentándole incluso después de tanto tiempo. pero esta vez iba a ser diferente, tenia que ser diferente
#4
✘
TEMA: CERRADO

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