Casualmente Contigo | Pasado
#1




Principios del año 17| Baterilla
Zona Comercial 

Había quedado con Kagura esa mañana en la zona comercial de Baterilla,  pues ella le había dicho que tenía que preguntarle una cosa. La cabeza de Jesse, obviamente, ya había empezado a dibujarse escenarios de lo más diferente, pero todos lejos de una realidad cercana, ya que no había ocurrido nada entre ellos que pudiera llevar a pensar en los diferentes escenarios que se dibujaban en su cabeza. Casualmente el que más aparecía en su cabeza era una escena donde ella le declara su amor… Pero… ¡No! Estaba seguro de que ella no le veía de esa manera. Además, ella podía aspirar a algo mucho mejor… A alguien que… Alguien que… ¡Que por los menos tuviera dos ojos!

Y estaba nerviosismo, no paraba de moverse de un lado a otro, en un rango de cinco metros con los brazos en la espalda… ¿Qué podría querer preguntarle Kagura? Era algo que le ponía un poco tenso… ¿Y si le pedía consejos para conquistar a algún chico? Se quedó pensativo y notaba como se le hinchaba un poco una vena del cuello y de la frente… ¿Y por qué sudor frío? ¿Estaba poniéndose celoso de alguien que a lo mejor no existía?

<<Jesse, controlate… Ella no te pertenece, es una persona, y tiene derecho a hacer su vida y tú no tienes derecho a impedírselo>>

Su pensamiento tenía más razón que sus impulsos y era cierto que en realidad solo deseaba lo mejor para ella, por muy celoso que pudiera llegar a ponerse, después de todo, seguramente, no debían ser celos lo que sentía… ¿Quizás era necesidad de protegerla? Lo cierto es que desde que se habían encontrado los sentimientos de él hacia ella se habían vuelto confusos y no sabía exactamente qué pensar.

Se golpeó con las manos abiertas en las mejillas tratando de centrarse y mantener la compostura, no podía permitir que ella le viera teniendo tantas divagaciones acerca de posibles situaciones que posiblemente poco o nada tenían que ver con la realidad.

No se había dado cuenta pero cuando se golpeó las mejillas lo hizo con tanta fuerza que se las enrojeció, a veces era muy bruto y consigo mismo más.

Y ahí estaba él, esperando a que Kagura apareciera con las mejillas completamente coloradas.
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#2
Capitulo 14: Casualmente Contigo
Lugar: Baterilla, Zona comercial
Fecha: 2 de primavera, año 17
Hora: 11:30 AM



Desde aquella noche en la que volví a encontrarme con Jesse, las cosas entre nosotros parecían haber tomado finalmente un rumbo estable. Nuestra relación se fortaleció con rapidez hasta convertirse en algo difícil de describir; existía una amistad sincera de por medio pero al mismo tiempo él ocupaba un lugar mucho más cercano, casi como el de un hermano mayor. Quizás si era completamente honesta conmigo misma, Jesse era lo más parecido a tener una familia, incluso si aquel vínculo no compartía sangre alguna.

Aquella mañana caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad aprovechando mi día fuera del servicio militar. Vestía un elegante vestido rojo adornado con delicados detalles dorados que resaltaban bajo la luz del sol, acompañado de unas altas botas negras de cuerina que marcaban el ritmo firme de mis pasos sobre el suelo. En una de mis manos sostenía mi clásica sombrilla que me protegía del calor sofocante mientras avanzaba hacia la concurrida zona comercial, donde el murmullo de la gente y la actividad cotidiana comenzaban a hacerse cada vez más presentes a esta hora.

El día de hoy volvería a encontrarme con Jesse. Lo había citado cerca de la zona de las tiendas porque necesitaba escuchar su opinión respecto a algunas compras que tenía pensado realizar el día de hoy, mis pensamientos comenzaron a desviarse inevitablemente hacia él. Hace apenas tres días habíamos pasado gran parte de la tarde conversando sobre el pasado mientras compartíamos café acompañado de pan y algunos postres sencillos, me considero una persona glotona que disfruta los buenos momentos acompañado con pan. Últimamente aquello se había convertido en una costumbre agradable entre nosotros, incluso dentro del cuartel nuestros encuentros ocasionales lograban hacer más ligeras las agotadoras jornadas militares que ambos debíamos enfrentar constantemente, compartimos un sueño pero motivaciones diferentes.

Aun así, las sombras de aquellos eventos continuaban presentes en mi memoria, recordando constantemente que ciertas heridas jamás desaparecerían por completo sin importar cuánto tiempo transcurriera. Sin embargo, deseaba creer en las palabras de Jesse de aquella noche, cuando afirmaba que el mañana era la única esperanza real para continuar adelante sin olvidar el pasado. Podía conservar el pasado dentro de mi corazón, aceptarlo como parte de quien era, pero también necesitaba aprender a dejarlo ir para seguir viviendo sin permanecer atrapada entre recuerdos dolorosos.

Cuando finalmente estaba por llegar, desde la distancia pude notar un punto rojo moverse de un lado a otro, parecía estar inquieto por algun motivo, casi nervioso. No pude evitar reír por lo bajo mientras me acercaba con total calma, observándola desde la distancia ¿Qué estaría pasando por su cabeza? ¿Por qué parecía tan tenso? Esas preguntas cruzaban mi mente mientras acortaba la distancia entre nosotros, sintiendo el bullicio de la zona comercial a mi alrededor. Al llegar detrás de él, hablé con voz suave —Buenos días, Jesse— pero no reaccionó de inmediato, hasta que de repente se golpeó las mejillas con una fuerza que logró hacerme sobresaltar un poco. Sin pensarlo dos veces, coloqué mi diestra sobre su hombro izquierdo para tranquilizarlo y evitar que se asustara más —¿Estás bien?— pregunté con preocupación, observándole de cerca mientras intentaba comprender qué lo había llevado a ese estado tan extraño.

Vestimenta
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#3


Seguía centrado en las extrañas cosas que sentía tras haberse vuelto a reunir con Kagura, y es que cualquier persona tampoco lo tendría claro, le transmitía paz, ternura, y en ocasiones cosas mucho más intensas que tal vez… ¿No debería sentir? ¿O no pasaba nada por sentirlas? Realmente ella ya era toda una mujer… ¿No es así? De hecho, estaba seguro de que ella no se calentaría la cabeza con esas cosas y… ¿Se dejaría fluir? Probablemente eso era lo más sensato.

Fue entonces cuando la voz de la susodicha llegó a sus oídos, pegó un pequeño brinco y dirigió la mirada hacia la joven pelirroja. La miró de arriba a abajo casi sin darse cuenta, aquel vestido rojo le quedaba muy ceñido, y encima… ¡¡¡LLEVABA LOS HOMBROS AL AIRE!!! Esa chica quería matarlo… Bueno, no, eso era culpa suya por ser un rarito y tener fetiches tan extraños… Era casi más raro que a los que les gustaban los pies. Pero eso sí, menos asqueroso.

– ¡Kagurita! – Dijo sonrojado. – Si, si estoy bien. Es que hoy hace un día tan bueno que andaba pensando que podríamos hacer… Y… Y… ¿Qué me querías preguntar? Aunque debo decir que responderé que sí a todo… – ¿Por qué se había aventurado a decir que sí? De esa forma debía parecer un desesperado por atención femenina.

Se puso completamente firma, ahora ya curioso sobre que le podía querer preguntar la muchacha. Fuese lo que fuese no tenía motivo para decir que no, a no ser que fuese alguna absurdamente peligrosa, pero claro. No se imaginaba a la joven pelliroja pidiéndole ninguna cosa así, por lo cual eso aumentaba las posibilidades de que pudiera preguntarle algo que realmente le apeteciera hacer… ¡¿Pero el que?!

Los nervios volvieron de nuevo a su cuerpo y se le aceleraron las pulsaciones, haciendo que de nuevo su piel adquiriera el color de un tomate. Lo cierto es que esa situaciones se veía a si mismo como un auténtico idiota… A saber qué estaba pensando Kagurita viéndole actuar así… ¿Ella misma era consciente de su atractivo? Tal vez no… Y eso era mucho más peligroso. En ese momento fue consciente de que era mejor decirle que si a lo que fuera que tuviera que preguntarle…

Se la quedó mirando un tanto expectante pero sin lograr borrar del todo el sonrojo de su rostro…
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#4
A pesar de convivir juntos desde hace tanto tiempo aún me resultaba imposible comprender del todo las reacciones de Jesse. Observando y analizando el leve color rojizo que cubría sus mejillas no dude en alzar mi mano para colocarla suavemente sobre su rostro –Mmmm… no parece que tengas fiebre– mencioné con cierta curiosidad antes de apartar lentamente mi mano mientras alzaba apenas una ceja en silencio. Entonces escuché sus palabras atropelladas tratando de explicar que se encontraba totalmente bien. Pero parecía inquieto… quizás incluso abrumado. ¿Acaso mi presencia estaba provocándole todo aquello?

Con respecto a los motivos por el cual estaba aqui, sonreí levemente mientras buscaba la respuesta ante esa pregunta –Bueno veras…jaja– rei por bajo pues la verdad esque no tenia motivos, estaba cansada de solo verle en nuestros dias de oficios por lo que queria variar un poco, cambiar la rutina –No es nada importante, solo queria pasar el dia contigo sin usar los uniformes, ya sabes…salir con alguien que consideres familia – decia torpemente mientras acariciaba mi cuello en un acto de nerviosismo mientras mi rostro comenzaba a palidecer al recordar los otros motivos.

Además… en estos días he perdido mucha ropa, debo comprar más si quiero estar presentable de vez en cuando– haciendo una pequeña pausa, recordé otros motivos – También quería conseguir unos jarrones para la tumba de mi madre… sería bueno tener algo de apoyo…— comenté con aparente inocencia, aunque terminé sacando la lengua en un pequeño gesto burlón al sentirme descubierta con mis verdaderas intenciones. Jesse soltaba reacciones demasiado fáciles de leer cuando se trataba de mí y eso de algún modo, me divertía. Él era lo más cercano que tenía de un pariente, aunque al mismo tiempo no existía ningún vínculo real que nos uniera de esa forma. Tal vez por eso aquella tensión persistía entre ambos, creciendo silenciosa con el tiempo. Aun asi su sola compañía conseguía aliviar un poco el vacío que cargaba en el corazón, la soledad.

¿Te parece bien si visitamos la tienda de ropa?— pregunté mientras desviaba lentamente el rostro hacia los locales cercanos, observando con detenimiento cada escaparate iluminado. Analizaba las opciones con auténtica concentración, como si elegir la tienda correcta fuera una misión importante y de hecho lo era, pues tenía un gusto peculiar —Solo necesito tres vestidos…pero del estilo que me gustan— comenté casi para mí misma, imaginando colores y estilos en mi cabeza mientras acomodaba un mechón de cabello detrás de mi oreja. Sin embargo, antes de seguir avanzando, recordé que Jesse también estaba allí conmigo. Giré ligeramente para mirarlo, suavizando mi expresión con una sonrisa —¿Y tú? ¿Quieres comprar algo?— pregunté con sincera curiosidad, aguardando pacientemente su respuesta, pues podria ser un beneficio para los dos.
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#5
El hecho de que ella colocara la mano en su rostro para ver si tenía fiebre, se veía demasiado adorable por parte de ella, pero eso en realidad había sido culpa de él…

Lo cierto es que antes se había puesto demasiado nervioso, y no había pensado de forma racional, probablemente a ella ni se le pasaba por la cabeza los pensamientos que él había tenido momentos antes y lo que más le molestaba es que había sido incapaz de controlar sus nervios. Era un idiota con todas las letras… ¿Pero a veces no era inevitable pensar esas cosas? Después de todo lo que había vivido con ella, cualquiera situación se podía esperar, y aún le quedaba mucho que vivir a su lado, o eso esperaba. Pero claro, siendo miembros de la misma división era más que plausible.

Agradeció que entre todas las personas que ella podía conocer, hubiera decidido que pasaran el dia libre juntos ellos dos, era algo que valoraba mucho de ella y no podía evitarlo, pero se sentía inmensamente feliz de que le hubiera escogido a él… Quizás para ella, eso no era nada especial, pero para él significaba mucho. Y es que por mucho que él se valorase, entendía que no todo el mundo tenia por que hacerlo, solo era uno más. Un pobre desgraciado más en este mundo.

Cuando dijo lo de ir a la tienda de ropa por toda la que había perdido no puedo evitar soltar una pequeña carcajada para colocar una mano sobre su cabeza y revolver ligeramente su cabello, como cuando era niña.

– Tienes que controlar el impulso de quitarte la ropa... O habrá alguien que no pueda controlar los suyos... – Claramente, se refería en parte a él. Ella era muy bonita vestida, pero si se quitaba la ropa aparte de bonita, era sexy. Y él, no podía evitar sentir cosas cuando la veía así. Imaginaba que cualquiera. La muchacha tenía un tic peligroso, sin duda.

Sin embargo, lo bueno de todo, es que ella era consciente de lo que provocaba su tic, como tener que andar comprando ropa cada cierto tiempo, pero… ¿Sería capaz de llegar a controlarlo con los años? Esperaba que si, dudaba que a la marina le gustase tener una tripulante que se quitase la ropa cada cierto tiempo, aunque Jesse tenía intención de protegerla todo lo que pudiera, incluso se auto-culparía llegado el caso. Hasta ese punto le importaba Kagurita.

– Vamos a la tienda, anda. – Asintió con la cabeza, colocándole una mano en la espalda a la joven.

Nuevamente miró la ropa que ella llevaba, y se dio cuenta, que con esa vestimenta se veía también muy atractiva aunque no mostrase la ropa interior, y es que Kagura había dejado de ser una niña hacía tiempo, se había convertido en una mujer y por eso lo que sentía tenía sentido. Ya no es que solo quisiera protegerla, es que quería mantenerse a su lado, aunque tenía que pensar de qué forma.

– Puede que yo también me compre algo de ropa, tengo que estar a la altura para ir a tu lado, en especial cuando vistes así. – Le guiñó un ojo.

<< ¿¿¿¡¡¡QUÉ HACES COQUETEANDOLE A KAGURITA!!!??? >>

Se reprochaba a sí mismo casi cualquier acto o pensamiento referente a la pelirroja, pues aunque en él sabia que ya no era un niña, en el fondo quería seguir protegiéndola… Incluso de sí mismo.
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#6
Jajaja ¿Para hacer un buen duo supongo? – Mencione con cierta burla ante su comentario, el camino hasta la tienda transcurrió entre conversaciones ligeras y alguna que otra broma, nuestro tipo de relación se basaba en la confianza que nos teníamos el uno con el otro. Por otra parte, me sentía bastante aliviada por poder reemplazar parte de la ropa que había perdido en estos dias, más o menos tenía en mente lo que quería comprar, entre vestidos y blusas. Cuando finalmente llegamos, mis ojos se abrieron con sorpresa, El local era mucho más grande de lo que había imaginado, segun las recomendaciones de algunas amigas de la Marine, este sitio era lo mejor en moda o mejor dicho lo mejor surtido. Y lo podía confirmar al ver los amplios ventanales que mostraban esos maniquíes luciendo vestidos de todos los estilos imaginables, desde elegantes prendas de gala hasta conjuntos mucho más sencillos para el día a día –Entremos aquí…– cerrando mi sombrilla, me abrí paso por la puerta de cristal, anunciando nuestra entrada con el clásico sonido de las campanas al golpear con el borde de la puerta –¿Hola? 

Sobresaltandome un poco cuando un hombre extraño  hizo su entrada de golpe,me percate que su vestimenta era tan extravagante que parecía haber salido directamente de una obra de teatro. Llevaba una chaqueta llena de bordados brillantes, una enorme corbata de colores llamativos y un sombrero decorado con plumas exageradamente enormes —¡Bienvenidos a Rose! ¡Han llegado al lugar correcto para transformar una buena apariencia en una extraordinaria!— exclamó abriendo los brazos con teatralidad. Parpadeé un par de veces, sorprendida por aquella energía inagotable, Antes siquiera de que pudiera responder, el hombre comenzó a caminar a mi alrededor observando mi vestimenta con expresión analítica, de pronto me avergoncé un poco pero suspire cuando se desvio hacia Jesse quien parecia analizar cada centimetro, al alejarse un poco, aplaudió ligeramente —Ambos tienen excelente porte, buena presencia, pero usted mi damisela…debo decir que su figura es perfecta para lucir cualquier diseño de mi colección— declaró mientras asentía repetidamente  —¡Tengo exactamente lo que necesita una joven con tanta elegancia natural!— añadió antes de girarse hacia varios estantes.

Lo siguiente ocurrió tan rápido que apenas pude procesarlo, aquel extravagante vendedor comenzó a sacar vestidos, faldas, blusas, chaquetas y todo tipo de prendas mientras hablaba sin detenerse ni un segundo. Cada vez que tomaba una nueva pieza parecía convencido de que era la mejor elección posible, En cuestión de minutos había reunido una montaña de ropa entre sus brazos,tanta que tuve que entregarle mi sombrilla a Jesse —Este color resaltará perfectamente. Este otro proyecta autoridad. Este transmite confianza. ¡Y este simplemente es imprescindible!..¡Niña…todo te quedará divino!— decía mientras continuaba agregando más y más opciones —¿Eh? ¿Tantas?— pregunté algo confundida —¡Por supuesto! La moda requiere dedicación, ¡Es un arte!-- Sin darme tiempo para protestar, colocó parte de las prendas en mis brazos y comenzó a conducirme hacia los vestidores ubicados al fondo de la tienda. Antes de desaparecer detrás de una cortina, alcancé a dirigir una mirada hacia Jesse, como si buscara apoyo para escapar de aquella avalancha de ropa, estaba segura que leeria mi mente –*¡SALVAME!*-- Sin embargo, el vendedor ya estaba enumerando nuevas combinaciones posibles mientras me indicaba dónde podía cambiarme con tranquilidad.

Mientras tanto, el extravagante comerciante regresó hacia la zona principal del local donde había quedado Jesse a su suerte. El hombre observó al pelirrojo durante unos segundos antes de acomodarse el sombrero con una sonrisa amistosa —Debo admitir que al igual que la chica eres destacables— comentó mientras buscaba ahora en la sección de caballeros, observando prenda por prenda –Quizás deberíamos cambiar los tonos de tu guardarropa…–  Sin perder aquella actitud exageradamente refinada —Dígame una cosa, joven. ¿Cuál es exactamente su relación con la muchacha?— preguntó con curiosidad genuina,tomando ahora unos cuantos pantalones en tonalidades oscuras —Parecen llevarse bastante bien. ¿Amigos de la infancia quizás?-- pregunto intrigado tras terminar la selección para nuevamente acercarse a Jesse. Por otra parte detrás de la cortina del vestidor, yo seguía lidiando con la enorme cantidad de prendas que habían aparecido misteriosamente en mis manos. El vendedor no había exagerado cuando habló de toda una colección.
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#7
Decir que el hombre que les había atendido era peculiar era decir poco, pero no solo eso, es que parecía tener la intención de que Jesse y Kagura se llevaran la tienda entera… ¿En qué momento cualquiera de ellos había dado la impresión de ser rico? Es cierto que Kagura estaba muy rica…

¡¡¡JESSE BASTA!!!

Era cierto que Kagurita vestía de una forma mas elegante que las de Jesse, y a lo mejor ella, podía dar impresión de tener algo más de nivel adquisitivo, pero lo cierto es que los dos eran marines, soldados rasos que cobraban lo suficiente para vivir el día a día, y dudaba que fuese sencillo salir de esa situación. Pero aquel hombre o tenía complejo de hombre que le gustaba vestir a muñecos o tenía la intención de quitarse todas las prendas de encima. Jesse suspiró, especialmente cuando vio como aquel tipo enterró (casi de forma literal) a Kagura en prendas de ropa y la mandó al probador.

Antes de empezar a rebuscar ropa para él, dijo que el también era llamativo, no le extrañaba con un parche y siendo pelirrojo, y de alguna forma adivino la relación que unía a Jesse con la muchacha… ¿Acaso lo llevaba escrito en la frente? ¿No era mas normal pensar que eran novios?

Soñar es gratis.

– S-si, somos amigos…  Desde hace mucho. – Confesó, decepcionado de que aquel tipo lo hubiera adivinado tan fácilmente.

Con Jesse hizo algo similar, lo enterró en prendas de ropa y sin preguntar prácticamente lo empujó dentro de un probador. Jesse suspiró, lo más inteligente en ese momento era marcharse, pero se veía en una obligación casi moral de probarse alguna prenda, aunque fuese por compañerismo hacia Kagura.

Observó entre las prendas y si que encontró una que llamó su atención, probablemente no podría pagarla ni aunque guardarse el dinero de varias mensualidades, para ya que tenía la oportunidad, que al menos Kagura pudiera verlo bien vestido aunque fuese por una vez, el también tenia curiosidad por que prenda decidiría probarse ella. Una vez se la probó, se quedó mirándose al espejo, dando varias vueltas ante este… Le quedaba realmente bien. Lastima que no pudiera pagarlo, al menos eso pensaba.

Jesse se veía a sí mismo muy bien.

Tras unos pocos minutos salió del probador, pero sobre todo con intención de que Kagura le pudiera ver, que le viera aquel hombre pues le chupaba un pie, no de manera literal, pero es que lo que opinara aquel hombre tan extravagante le importaba entre nada y menos.

¿Qué pensaría Kagura al respecto?
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#8
Dentro del probador estaba librando una auténtica guerra, las prendas de distintos colores, estilos y material, descansaba sobre el banco del vestidor dejando en evidencia que estaba liandola para colocarla, me habia probado incontables conjuntos al azar pero ninguno llenaba mis expectativas –¿Realmente es una buena tienda?-- decía tras retirarme aquel vestido tan lleno de detalles exagerados y colores chillantes como las de un payaso. Suspirando levemente mientras me observaba a través del espejo, ajuste mi ropa interior volviendolo acomodar antes de pasar a tomar la siguiente prenda.

Al sentir aquella textura tan suave como la seda, mi visión se enfocó en aquel inmenso vestido en tono blanco y beige, mis dedos tocaron cada tramo apreciando los detalles, el encaje y los delicados volantes que descendía con elegancia del borde de la falda –Es…bonito– decía hipnotizada por la belleza que transmite la prenda, mientras me lo colocaba con cuidado de no ensuciarlo, podia apreciar mejor los demás detalles, sus finas costuras elaboradas con esmero y el brillo tenue de la tela bajo la luz del vestido, mis dedos abotonaron cada botón con cuidado hasta llegar al último, por ultimo me coloque la prenda faltante…un largo velo que cayo sobre mi cabello y espalda.

Curiosa por esta extraña moda me preguntaba en voz baja –¿pero, esto no es…un vestido de novia?-- observe mi reflejo durante varios segundo sin comprender el fin de probarme este vestido tan llamativo y hermoso para un evento nupcial, girando lentamente sobre mis talones para apreciar todos los angulos posibles, mi confunsion seguia aumentando, me veia hermosa pero…¿con que intenciones me hacia vestir este vestido el comerciante?, frunciendo ligeramente el ceño termine levantar ligeramente la parte inferior del vestido para intentar desplazarme.

Al salir del vestidor no dude en apartar la cortina con cuidado, para mi sorpresa en la cortina del otro vestidor tambien se corrio dejando ver a la persona que se encontraba del otro lado, quedándome sin aliento por unos instante, era Jesse quien estaba en el cubículo del frente y al verlo con ese traje blanco, tan elegante de saco y detalles extremadamente varonil, sentí como mi corazón dio un vuelco, latiendo con densidad mientras el calor ascendía hasta mis mejillas sonrojándome levemente –Pero…¿Que haces vestido asi? — pregunte alarmada mientras me acercaba casi por inercia propia, mis ojos recorrieron su apariencia de pies a cabeza, se veia increiblemente apuesto con ese saco, antes de darme cuenta levante las manos para acomodar ligeramente su cobartin, intentando de mejorar aun mas la imagen perfecta que tenia delane de mi. Al terminar alce la vista para encontrarme con su rostro, el ardor en mis mejillas parecia ser mas intenso lo que provoco que desviara la mirada por un segundo, ¿Ddesde cuando Jesse me parecia tan guapo?, bueno, cuando era pequeña recuerdo haber estado loca por él…pero ahora eran otros tiempos.

Ouh... ¿pero qué tenemos aquí?... ¿Acaso las campanas de la iglesia pronto sonarán en el pueblo de Baquella? — Una voz burlona irrumpió entre nosotros haciendome retroceder dos pasos hacia atras. Se trataba del comerciante, quien observaba nuestras vestimentas con una sonrisa demasiado satisfecha para mi gusto –*¿Lo hizo a proposito?*-- pense pero antes de que pudiera reaccionar o preguntarle sobre sus motivos,me tomó de la mano y me hizo girar sobre mí misma como si estuviera exhibiendo su mejor mercancía. Al quedar de espaldas a él, colocó ambas manos sobre mis hombros y me obligó a mirar directamente hacia Jesse —Jovencita, ¿no cree que esto es un indicio del destino?— escuche sus palabras con claridad. Ahora si senti como el calor subia de golpe a mi rostro, parecia un tomate delante de Jesse quien seguramente se burlaria esta situación mas adelante Sobresaltada por la incomodidad, me aparté de golpe mientras formulaba mis palabras —¡Claro que no!...Él es como…¿mi hermano?— exclamé en defensa propia, completamente desconcertada mientras le dirigía una mirada llena de recelo al comerciante, aunque mi voz perdio fuerza en las últimas palabras, la situación con Jesse era algo complicada para mi.

El vendedor levantó ambas manos en señal de rendición mientras forzaba una sonrisa un tanto galante —Es una broma señorita... evidentemente me equivoqué al darle ese vestido, pero pruebe las otras, verá que esas sí le van a gustar…son mas acorde a su gusto — encogiéndose hombros para restarle importancia a lo sucedido, antes de que pudiera protestar por sus ideas, me empujó suavemente de regreso al vestidor dejándome en su interior con el ceño fruncido, la cortina se cerró de golpe frente a mí, ahora…¿que debía de pensar?, aun así desde el otro lado todavía pude escuchar sus pasos alejándose, hablando con Jesse en un susurro que me parecía ser demasiado claro.

bueno lo intente caballero... quizás no debí forzar la idea...en ella ¡jajajaja! — Su carcajada resonó por toda la tienda antes de retirarse sin el menor remordimiento por sus acciones o palabras, dejándonos atrás con ese incómodo momento, Ahora comprendía que no era un vendedor amable ni un comerciante servicial,era un entrometido profesional que parecía alimentarse de los momentos embarazosos de los demás. sin lugar a dudas, era un metiche de primera categoría. Restando importancia al momento decidí quitarme el vestido mientras tranquilizaba los latidos de mi corazón, desconocida el amor, el romance y la pasión, o bueno…eso creo…¿Alguna vez senti atracción de verdad?, mi mente se llenó de recuerdos…de cierto albino…de cierto pelinegro…pero al recordarlos comencé a sacudir mi cabeza con exageración –¡La carne es debil!-- me regañe a mi misma en voz baja.
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#9
¿A quién no le ha pasado alguna vez que suceden cosas en tu vida que te hacen plantearte todo? Eso es lo que le pasó a Jesse. Ver a Kagura vestida de novia fue algo que no se esperaba y que conmocionó totalmente al pelirrojo. Ver como ella se acercaba a él para ajustarle la pajarita, verla tan cerca. Con sus mejillas sonrosadas y mirándola de esa forma… ¿Cómo no desear que aquello fuese mal que una simple probatura de ropa? Ella estaba preciosa, lindísima, todo lo que pudiera significar estar bella en el sentido más supremo de la palabra. Y él se había quedado sin palabras en el momento que la vio. Es como si tanta belleza reunida en una sola persona hubiera inmovilizado su lengua, congelado su cerebro sin saber que decir. Fue casi una experiencia religiosa.

Estaba aún embobado con la belleza de la joven cuando vi que ella se había marcado de nuevo al vestido y la voz del vendedor dijo que no debía haber reforzado la idea en ella. Eso le molestó bastante, no sabía por qué. Pero hasta se ofendió. Volvió al vestidor intentando encontrar alguna prenda más que le pudiera gustar, pero solo era capaz de pensar en Kagura vestida de novia…
Si todas las novias fueran como ella jamás dudaría en casarse. o no, espera… ¿Aceptaría a Kagura vestida de novia de cualquier forma? Trago saliva, se dio cuenta de que si.

<<¡¿EN QUÉ MOMENTO HABÍA LLEGADO A ESE PUNTO?!>>

No sabía si estaba preparado para seguir probándose trajes, después de todo, dudaba que pudiera centrarse, pero si ella se probaba algo más, tal vez se veía en la obligación de hacer un esfuerzo, por lo que tomó una camisa negra extraña y unos vaqueros acordes que encontró. También se colocó un sombrero blanco que se consideraba que encajaba, se miró al espejo, alzando una ceja. No se veía mal. Salió del vestidor, pero seguía pensando en la pelirroja vestida de novia. Bueno, en realidad, en ese momento solo pensaba en Kagura, en todas sus formas. ¡EN TODAS!

En esa ocasión deshecho la idea de auto-regañarse, después de todo, el era humano y no era de piedra. También sentía cosas, por mucho que intentara reprimir sus impulsos y sentimientos… ¿Y hasta qué punto era eso bueno? Pues no había nada de bueno en eso. Reprimirse era negativo, a no ser que tus intenciones fueran malas. Pero él no pretendía hacerle nada malo a Kagurita, todo lo contrario… El solo deseaba proporcionarle felicidad.

Salió del probador y sus ojos se dirigieron hacia el de su amiga de la infancia, realmente se preguntaba qué se estaría probando, pero tenía una cosa totalmente clara… Fuera lo que fuera estaría preciosa. Así era ella.

No podía mentir, estaba algo nervioso de lo que vería cuando ella corriera la tela que cerraba su probado, pero a la vez ansioso…

¿Qué estaba por venir ahora?
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#10
Sin darle importancia o vueltas al asunto del vestido, me termine de quitar el vestido con sumo cuidado mientras sentía mis mejillas ligeramente sonrojadas,mi corazón aun latía con algo de intensidad mientras mis manos temblorosamente colocaban el vestido en el perchero del vestido, sutilmente acaricia la tela del abdomen mientras dejaba salir un suave suspiro que logró despejar mi mente –No estoy lista para ello…– decía tras buscar la siguiente prenda, el tema del matrimonio era algo que quería evitar por ahora, plantearme la idea de casarme a mi edad…supongo que estaba bien pero por mas que lo pensara, aún no encontraba el indicado….o ¿si?

Por otra parte, mi mirada quedó fijada en los atuendos que tome al azar, colores llamativos, chaleco ajustado de mezclilla en tono rosado, un pantalón del mismo tono, botas y un sombrero blanco, ¿acaso este era un atuendo de moda?, encogiendo ligeramente los hombros, no le daria tanta importancia y comienzan a colocarmela, al terminar de acomodarla, sonrei delante del espejo mientras una pepqueña risa se escapaba de mis labios –Es lindo…pero…no se…– menciona tras escuchar que la cortina del vestidor del frente se corria, no dude en buscar el encuentro con Jesse quien seguramente me diria que me veia bien con este atuendo, asi que sin mas al corri la cortina y apenas di un paso fuera del vestidor, mis ojos se encontraron con una escena que destruyó por completo cualquier intento de mantener la compostura, Jesse acababa de salir del suyo vestido también con temática del viejo oeste, Realmente intenté resistir durante unos segundos, de verdad lo intenté, pero fue inútil…mis emociones desbordaron casi de inmediato —¡Pffff…!— una pequeña risa escapó de mis labios antes de transformarse en una carcajada imposible de contener, lleve mi mano hacia mi boca pero la risa me superaba asi que termine por abrazar mi estomago como una reacción completamente natural —¡Jajajajaja! ¡¿Qué demonios, acaso hoy vamos a combinar en todo?!— era incapaz de detenerme, realmente ese atuendo era horrible, quizas por el estilo…era demasiado llamativo.

¡Pareces uno de esos bandidos baratos que salen huyendo apenas aparece el sheriff!— continué entre risas, simplemente estaba diciendo lo primero que pasaba por mi mente, entre risas me acerque a él mientras mis dedos tocaron sutilmente uno de los tirantes de aquel chaleco, finalmente comenzaba a recuperar un poco la compostura –Lo siento…jajaja pero realmente no te queda–  terminé observándolo nuevamente esta vez con algo más de calma, Una pequeña sonrisa permaneció en mis labios mientras acomodaba mi sombrero con cierta satisfacción —Aunque supongo que yo tampoco me quedo atras…— comenté burlonamente dando una pequeña vuelta sobre mí misma para apreciar mejor el atuendo —Realmente no es algo que usaría…no es mi estilo…— añadí tras quitarme el sombrero y hacerlo girar con la punta de mis dedos, desviando el rostro hacia la recepción, se podía escuchar como el vendedor hablaba con otros clientes –Bueno…sigamos probando..señor sheriff– subiendo mi mano hacia su rostro, aprete suavemente su nariz para luego alejarme y volver a ocultarme detras del vestidor.

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