P.A | Aventura T5 | Les Catacombes
#1
Día 43 de Invierno - Año 17
10:00AM - Frio - Nevando




Las diversas nubes del clima invernal ocultaban el brillante astro solar y permitían a la nieve proliferar sobre la capital más sofisticada del grand lane. Legance era el nombre de la ciudad que se alzaba vibrante ante nuestros protagonistas, ofreciendo edificios de hermosa arquitectura renacentista, extensas calles de piedra blanca que resonaban contra las suelas de los transeúntes y grandes vitrales en los escaparates de las tiendas que exhibían finos textiles, exquisiteces gastronómicas, reliquias y toda clase de finos utensilios que, a ojos de ponzoñosos piratas, no significarían nada.

Todo el sector tenía un delicioso aroma a baguete, café y al tabaco de quienes afuera de cafeterías desayunaban con la lectura del periódico local. Solo los más finos caballeros conocían el deleite de esta práctica y jamás la saltaban para informarse de las buenas nuevas del rey, los chismes del lugar o el amarillismo que era tan murmurado por la plebe. Misma plebe que componía en esa soleada mañana gran parte del sector comercial, comprando víveres, reliquias, vestidos de gala o incluso un hermoso juego de te con la más hermosa porcelana.

Razones para visitar dicha zona de la ciudad eran muchas y todas buenas. Sin embargo, aquella mañana contenía un aire de malestar, algo en el ambiente que solo podía sentirse por las vibras, las miradas indiscretas o por el murmullo colectivo que os rodeaba, quizás todo se debía a algo en su imaginación producto de la resaca o el mal dormir, algo pasajero que podría terminar pronto y que de seguro no arruinaría su día.

La zona en la que se encontraban era una extensa calle de más de 50 m de largo con varios negocios a cada lado, cafetería con mesas al aire libre, boutique de modas, panadería, bar, casa de antigüedades, armería, mercado de víveres en conservas, tienda de hierbas y barbería. Todo tipo de negocios que suplían las necesidades de varios de los locales que se encontraban en la zona.
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Off Rol

Cajita de Narrador
[Imagen: ELRAliP.png]
#2
Atributos Personaje
 
 
El blanco era un color que esta ciudad sabía lucir con auge y elegancia. En el frio invernal de aquella capital se respiraba el más delicioso de los aromas, la simple y llana oportunidad ¿Cuánto tiempo llevábamos aquí? La verdad es que, aunque he sido un nómada casi toda mi vida, en Légance he encontrado más favores y resultados que problemas, sus edificios parecían susurrar mi nombre con elocuencia y seducción. Rara vez me sentía tan cómodo en un sitio.
 
La piedra blanca lograba mezclarse con el resto de aquel paisaje, logrando que aquel grueso saco oscuro que me protegía del frio fuera mucho más notorio, el escuchar de los zapatos de tacón en contra del maderoso suelo de la casa de antigüedades, examinaba una vez más lo que parecía ser un viejo candelabro, sin tocarlo, inclinándome con el ceño fruncido mientras el viejo dueño de aquella casa parecía desesperarse, sus zapatos también podían escucharse como el tamboreo de la pata de un conejo. Y sin embargo, aquel objeto apenas podría llamarse una verdadera antigüedad a mis ojos, era buena, pero demasiado costosa y las arcas del gran Tezca Norova se habían visto reducidas. —Buena… pero hasta ahí, si estuviera buscando algo simplemente “bueno” no estaría en una tienda de antigüedades ¿Me entiendes?— Mascullé, disimulando con una cordial sonrisa.
 
Ahí fue cuando le di una última vuelta al viejo lugar, casi bailando un waltz: Los ávidos ojos de un comerciante lograban discernir las preciosas joyas entre lo mundano y sin embargo, todavía no me encontraba satisfecho pero me detendría por hoy, al final del día sabía que nuestro partir de esta hermosa tierra no sería pronto y podría venir una vez más a observar con detenimiento y frustrar a aquel vendedor.
 
Así fue como con una reverencia salí de la casa, sintiendo el frio contra mi rostro una vez más, si, el frio estaba ahí, pero había una especie de instinto que me decía que algo parecía ir de forma… no usual. Intenté ignorarlo, el frio haciendo de las suyas y dándome un terrible escalofrío aunque cuando volteaba a las personas que cruzaban por los alrededores no podía encontrar nada digno de acusación. Al borde de calle di un par de pasos al frente, pensando cual sería el siguiente lugar por mirar.
 
 
Resumen

 
Karmas

 
Posicionamiento

 
Bélico

 
Gastos de energía y vitalidad


Estados

 
Inventario
#3


Un bonito día de invierno en Legance. Nevaba y hacía frío, era cierto. Pero incluso cuando el clima no era el perfecto otoño, era el perfecto invierno. Yuuki estaba amando su tiempo por la isla de Neur, pues no había día en el que no pudiera decir que la ciudad o sus alrededores se veían calmados y pacíficos. Era sencillo acostumbrarse al lento ritmo de la vida en ese lugar. Y aunque odiaba, de cierta forma, el ritmo lento de Baterilla, la cosa era muy distinta allí en Legance. Para empezar, allí había más ente y más cosas para distraerse. Los chismes, por ejemplo, eran mucho más lujosos y jugosos allí... y con eso Yuuki se bastaba, para ser honestos. Sin embargo también estaban las cafeterías y las tiendas de ropa. Y hasta las tiendas de joyería.

No hacía mucho había estado en el robo de una de las tiendas de joyería, donde sacó un artículo para cada uno de sus amigos. Se preguntaba si robar algo más para ellos estaría bien. Lo intentaría, seguramente. Era cierto que venía de una familia acomodada, pero ella no era precisamente millonaria... aunque le gustara la vida con lujos.

Esa mañana caminaba bajo un paraguas que logró llevarse de una tienda de ropa donde el dueño se había descuidado. Vestía una chaqueta de cuero suave para abrigarse, aunque también llevaba ropa de lana debajo, de color negro. Unos guantes negros también le cubrían las manos. En una pistolera oculta bajo la chaqueta, en su espalda, llevaba las pistolas y algo de munición. Había estado aprendiendo en secreto, además, a usar la espada. Pero no siendo mejor que blandiendo un cuchillo, no llevaría algo tan llamativo por las calles elegantes de la ciudad, y decidiría pasear con sus confiables pistolas para la defensa en caso de que algo ocurriera.


Sabía que Tezca estaría por allí también, aunque no estaba segura exactamente de en qué tienda. Así que decidiría plantarse cerca de una cafetería de la calle por donde sospechaba que estaría Tezca y pediría que le dieran un croissant y un té  caliente y azúcar. Se sentaría a disfrutar de su refrigerio y esperaría a que apareciera. Y a la vez que hacía esto, pondría su Den Den Mushi frente a ella, mirándolo dormir.

Los dedos de su mano izquierda tamborileaban sobre la mesa mientras que los de la derecha, sosteniendo su rostro al estar el codo apoyado sobre la mesa misma, tamborileaban sobre la mejilla de la pelirrosa. Podría decirse que estaba algo ensimismada. Pensaba en la última vez que paseó por esas calles y esperaba no ser cazada nuevamente por aquella buccaneer. Le había dado unos buenos golpes que, de solo recordar, le dolían. Aunque ahora tenía a sus amigos cerca... eso debía calmarla un poco, ¿No?

Puso algo de azúcar en el té caliente y luego dio un sorbo. Suspiró y continuó en la misma posición, allí sentada en una silla externa de una cafetería. Esperando a que Tezca saliera de alguna de las tiendas... no lo iba a buscar con la mente. Además desaprovecharía la buena oportunidad de un té... y eso no lo hacía Yuuki nunca.

Combo de pollito frito con papas
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
#4

Atributos Personaje


Esperaba paciente disfrutando de aquello que sus ojos alcanzaban a ver. Todo en aquella isla le parecía elegante como si estuviera hecho a medida y al igual que en su isla natal, la nieve se hacía uno con el lugar. Era curioso como su pasado le había alcanzado justamente en aquella isla. Desde su llegada al Grand Line la envergadura del joven había cambiado considerablemente fruto de rigurosos entrenamientos en las artes de la dominación absoluta donde el primer paso, era dominarse a si mismo. Manejaba aquel cigarrillo entre sus dedos, indeciso y nervioso aunque a simple vista siempre mostrara todo lo contrario. Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad, como en Spiderman 1. Permanecía de pie absorbido en sus propios pensamientos a escasos metros de su compañera y amiga de pelo morado, ambos permanecían callados sin decir demasiado. Aun aguardaba por contar su secreto dada la importancia del asunto pero si que había tenido tiempo para pensar en como manejar este nuevo estatus que ahora tenía y que evidentemente, los afectaba a todos. Aun no sabían que el azabache había cambiado sus vidas y ¿por que no sabían nada de momento? con tan solo saber un poco sobre ellos sabríais el porque.

Había dos en especial que le preocupaban en exceso; el grandioso y querido por las masas Tezca Norova era peligroso, controlar su nuevo estatus de millonario entraba dentro del plan económico Matata para no verse arruinados nuevamente y como no, mantener alejado del botín al apostador numero uno del Grand Line era la prioridad absoluta, pero a pesar de eso ... dormía plácidamente todas las noches; nadie en todo el mundo conocía de su habilidad especial, por su puesto tampoco de su gran golpe y ... ¿la recompensa por su cabeza? eso si que le importaba una mierda. Notaba el peso de su colgante escondido tras la bufanda oscura que llevaba atada al cuello. Deslizó su mano por el aire luciendo el nuevo regalo de Yuuki de procedencia sospechosa y colocó el cigarrillo en su boca, dando una calada. Se encontraba de pie junto a una de las mesas altas de la terraza de aquella cafetería, rodeado de toda clase de gente cualquiera que al igual que el, disfrutaban del desayuno, escuchaba las conversaciones ajenas sin quitar ojo de encima a la vista principal de la calle, atento para cuando el rubio saliera de la tienda.

[Imagen: iJT1d12.jpeg]
- Ahi lo tienes ... -

Hablaba directamente a Yuuki mientras salía el humo de su boca viendo a Tezca salir de una de las tiendas de antigüedades de la ciudad, como a 15 metros de la terraza de la cafetería cerca de la esquina del borde de la calle a donde se dirigía Tezca. Pudo sentir de pronto como su parpado derecho empezó a moverse fruto de su sistema nervioso así como hacía en reiteradas ocasiones. Aquello lo alertó de que algo malo iba a ocurrir, quien sabe cuando y quien sabe donde. Aunque no cambiara su rostro inexpresivo en ningún momento, lo preocupó. Agarró el cafe cortado que tenía en la mesa alta de la terraza y le dio un último trago antes de dar dos pasos al frente, dejando unas cuantas monedas en la mesa donde Yuuki se encontraba para pagar aquello que habían disfrutado. - Ciertamente ... creo que deberíamos seguirlo, hay algo aquí me da mala espina. - Tras sus palabras, caminaría hasta alcanzar a Tezca esperando que Yuuki hiciera lo mismo.


Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
#5

En la zona comercial de Legance, eran los Hanu mahana quienes aprovechaban la nevada mañana para distraer el tiempo en sus apretadas agendas. Ya fuera robando un paraguas de la boutique de Mademoiselle Franchesca en un momento de descuido, desayunando un cigarrillo mientras esperaba a los suyos, o curioseando entre las reliquias de la tienda de antigüedades, cada uno de ellos tenía su propia manera de pasar el tiempo.

Al mismo tiempo que el rubio se encontraba observando las reliquias que se exhibían frente a él en las diferentes estanterías, pudo notar la presencia de un personaje curioso al final del pasillo. Medía apenas unos 90 cm de altura, lo cual llamaba la atención por su escasez, y portaba ropas que cubrían sus facciones, un gabán negro, anteojos y gorra del mismo color.

Gente curiosa en legance pudo pensar el de ojos azules, sin embargo, llamo su atención que cuando el pequeño sujeto se sintió observado por él, se aparto de inmediato de los estantes para seguir con lo suyo. Algo sutil, un breve encuentro que no decía nada y menos evitaría que el egocéntrico hombre saliera de la tienda para encontrarse con los suyos.

Ya afuera, pese a la extraña sensación que todos experimentaban, parecía ser en realidad una mañana tranquila, acompañada del confort de su amistad y el fresco clima del ambiente.

Ost



“¡Esos bagstaggdos me rrgobagron! ¡esa peggra tiene mi parrgaguas! ¡y han estado rrobagndo desde hace muxho rrgato!”

La fuerte voz de Mademoiselle Franchesca se escuchó desde la acera de su tienda al otro lado de la calle, la mujer apuntaba con su índice a donde se encontraban Barald y Yuuki.

De inmediato, todos los presentes tanto en la calle como en las proximidades desviaron su atención a los piratas frunciendo el ceño. “Ellos… son... ¿piratas no? ¿Los Ha... hamburger matas?” decían entre murmullos solo escuchados por los de oídos agudos. “Deben ser los criminales que han estado robando sin parar las últimas semanas.” Sentenciaban sin parar. “Rápido, llamen a la marina son gente peligrosa.” Alerto a uno buscando su den den mushi.

No obstante, la anciana había llamado a la marina en su trastienda desde el momento en que vio desaparecer su paraguas, ya que, estaba harta de ver desaparecer su dinero, joyas o pertenencias. “¡Llévense a esos rrgufianes! ¡No mergesen nada más!” Ordeno la pequeña mujer de apenas un metro a los tres marines que se encontraban junto a ella.



“¡Piratas! ¡En nombre de la ley, por constantes robos en la zona comercial, serán arrestados para preservar la paz! ¡En caso de rehusarse a ser arrestados, procederemos a ejecutar todo el peso de la ley!”

Los tres marines no eran como los que acostumbraban a ver en el South Blue; ellos parecían mucho más fuertes, con marcas de batalla en sus cuerpos y rostros preparados para la lucha. Uno de ellos no tardó en reconocer a Barald, levantando su diestra para informar por su den den mushi. “¡El pirata Barald Kane ha sido identificado en la zona! ¡Mandad refuerzos de inmediato!” Lo que pudo pasar como un simple robo, se convirtió en un incidente mucho más grande y ahora, todos se encontraban en la mira.

Todo por robar un paraguas a alguien cansado de perder sus bienes.

“¡Buuuhhh piratas de mierda!”
“¡Dejen de robarnos nuestras cosas!”
“Malditos miserables”

Eran algunos de los insultos que las personas en la zona les dedicaban, comenzando a lanzarles bolas de nieve, que no harían ningún daño físico, pero sí moral.


Cajita de Narrador
[Imagen: ELRAliP.png]
#6

Atributos Personaje

Y esta señoras y señores era una verdadera historia matata donde los astros se habían alineado para alegrar las vidas de estos 3 piratas del South Blue, lejos de su tierra y con ganas de matatear; el espadachín de ojos rojos detuvo su paso al escuchar el tremendo berrido de aquella vieja pelleja de higo seco a la que observó desde la distancia junto a sus 3 nuevos acompañantes, no había tenido oportunidad para saber si de verdad tenia el higo seco pero no quería comprobarlo bajo ningún concepto, quien sabe, quizás un impredecible y entrenado maestro de la danza del apareamiento sin necesidad de ningún fármaco pudiera comprobarlo y quitarle esa cara de amargada, el espadachín como mucho sería capaz de escupirla en un ojo. - Ves Yuuki, mi ojo nunca falla ahora tenemos compañía - Sin ellos quererlo toda la atención del lugar recaía en esos dos piratas señalados por la dueña de la boutique que había llamado a la marina por el robo de un simple y barato "parrgaguas". Aun con su cigarrillo en la boca y su cara inexpresiva acomodó sus gafas de pikete italiano gucci ferragamo mientras se dirigía a Yuuki. - No soporto a esa puta vieja, hiciste bien en robarla dahahahahahaha - Ni si quiera se preocupaba por lo que andaban cuchicheando el resto de mortales de la ciudad a pesar de poder escucharlos a la perfección, aunque si hubo algo que escucho de entre tantos murmullos que hizo que girara su cuello para mirar directamente al dueño de esas palabras y sin decir palabra ninguna por el tremendo ingenio verbal del sujeto en cuestión, le dedicó una mirada seria e intimidante.

Ahora volvía a mirar al frente y escuchaba como los marines empezaban con el discurso típico que les enseñaban en la academia marine donde aprobaba todo el mundo por la tremenda falta de personal cualificado que tenían. Solo había que ver la mirada de esos tipos ... a ojos del calculador de variantes y azote de los buitres expresaban el miedo frente a un pirata.  El hamburger mata no tan asesino como cuentan los cuentos centro su mirada hacia el marine más grande de los tres; justo el que estaba en el medio con cuerpo de entrenamiento de hipertrofia de lunes a viernes de 9 a 10:30 justo antes de volver a su hogar para disfrutar de un pequeño momento familiar y mandar a dormir a sus hijos- Pues hoy lo mismo no vuelves ... -Mientras pensamientos cotidianos de cualquier persona normal invadían su mente como imaginarlo sin su pierna izquierda dando saltos con la que le quedaba intentando huir ... tiro su cigarrillo a punto de terminarse al suelo y lo apago con el pie, antes de pronunciarse frente a los marines.

[Imagen: ICONACO-12.jpg]
- Decir mi nombre y cagaros en los pantalones es un clásico, preguntar a vuestros superiores. - 

Ni si quiera se movió del sitio, de momento. Barald quedó completamente estático recibiendo algún que otro bolazo de nieve sin inmutarse escuchando todo tipo de insultos y de amenazas de los allí presentes. Aquel abucheo no le afectaba lo más mínimo, tampoco el recibir bolas de nieve de los civiles, ni la presencia de 3 soldados marines en cuestión alertando a sus superiores de su presencia. No agarró sus armas, tampoco se adelantó a los acontecimientos. Simplemente, dejo todo en manos del destino. Sabía muy bien quien le iba a cubrir las espaldas en todo momento y que de momento, no era hora de jugar para el. Introdujo sus manos en los bolsillos y sin pestañear, dio un salto hacía los marines para posteriormente dar unos cuantos pasos rápidos hasta quedar próximo a ellos, exactamente a dos metros. - Aquí la única ley que existe es la mía, poneos de rodillas. -  Así como un rey imponía sus propias reglas y doblegaba a su pueblo con mano dura, el azabache había despertado algo dentro de el tan potente que no comprendía, ni controlaba, ni si quiera era consciente de ello. Fruto de querer doblegarlos y de someterlos bajo su voluntad, de pronto, expandió su aura sin saber como para con aquello, hacer que aquellos 3 hombres, se sometieran a su voluntad fruto del miedo que era capaz de imponer por su tremendo aura y con esto, hacer que cumplieran aquello que estaba diciéndoles.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2902 + 0 = 2902
Energia: 2636 + 0 = 2636
Espiritu: 1114 - 150 = 964
#7
Atributos Personaje
 

En el exterior, en aquella búsqueda de una tarde más entretenida había encontrado a la distancia a Barald y Yuuki pero cuando estuve a punto de moverme para acercarme a ellos el chirriante sonido de una señora gritando me detuvo en mi lugar, simplemente ladeando ligeramente la cabeza ¿Robar? ¿Yuuki había robado algo otra vez? Conocía sus manías así que no era una noticia nueva, aunque usualmente era más discreta que esto. Las voces alrededor comenzaron a murmurar en un tono que no podía entender por lo bajo de sus voces, provocando que me tensara con una ligera molestia en la nuca, Famoso o infame terminaba siendo igual y aún así esto me daba una mala espina, además de ese tipo que había visto antes, el encapuchado enano… Algo iba a explotar por algún lado.
Podía aprovechar e irme, al final del día yo no era el acusado, pero en la obviedad recaía que eso no iba a pasar. Aproveche mi triste anonimato para observar a los marines que habían llegado. Por la ley y el blablablá, palabras que no sabía si importaban menos para ellos o para nosotros, pero cuando llamaron refuerzos solo pude rodar los ojos. Yo solo quería ver antigüedades.
Desde antes de llegar a este lugar había comprobado la única verdad universal es que la única forma de callar a una multitud era pegándoles tan fuerte que se quedaran sin ganas o yendo a la raíz para que se dispersen en miedo. Pensé muchas cosas pero ver a esos marines a la distancia me molestaba la puta vista. Así fue, que al notar como los imbéciles parecían temer de las palabras de mi compañero, de una indicación que parecía un rey, transformé mis piernas en arcilla y di un salto desde mi lugar hacia donde se encontraban los marines, avanzando un par de metros más con el puño listo. —¡A morder mi magnificencia, perros! — ¿Iba a iniciar con la violencia? Si, eso era mucho mejor que esperar a que dieran el primer golpe, de inmediato aquel golpe fue a dar al marine que tenía más cerca con toda la fuerza que tenía, rápidamente corriendo hacia atrás 5 metros, acomodándome el hombro mientras endurecía la arcilla de mi cuerpo.—¿A qué no se esperaban al grandioso Tezca por la zona? Adelante, a por mi ¿me entiendes? —
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Karmas


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Bélico

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Inventario



Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2607 + 0 = 2607
Energia: 2726 - 247 = 2479
Espiritu: 718 + 0 = 718
#8
Y allí llegaba Barald. Yuuki sabía que era él porque... bueno... digamos que su nariz sabía muy bien que era él. Aunque a esas alturas, el aroma de Barald era uno al que ya se había acostumbrado y daba gusto tenerlo cerca. Era uno de sus mejores amigos, y siempre encontraba algo divertido que hacer cuando estaban juntos. Incluso estaba llevando los anillos que ella le había regalado, cosa que hizo que la pelirrosa dejara ver una sonrisa alegre que hacía mucho no dejaba ver realmente. Quiso responder a lo que el Olor-Osito le dijo, pero justo allí aparecía una vieja a quien no distinguía realmente.

Y ahora la estaban acusando de robo. Y sí, había robado. Pero no había robado en el invierno. Lo podía jurar. O al menos no en esa zona de la ciudad. Vieja mentirosa y cenil. Seguro la robaban a menudo por dejar las cosas sueltas y listas para que otro más avispado las tomara. Pero claro, la mala era Yuuki ahora. Y quiso decir algo, sin embargo las cosas parecían suceder totalmente fuera del control de Yuuki.

Lo primero fueron los marines que aparecieron. Con sus uniformes y su arrogancia. Cómo los odiaba. Y luego fue la gente abucheándolos y tirándoles nieve. Ante las primeras bolas, al igual que Barald, no hizo nada. Vio a Barald moverse y... ¿Qué había hecho? ¿Porqué ahora los marines estaban de rodillas frente a él? Y como si se tratara de una película, ahora entraba Tezca. Y vaya forma de entrar.

Tezca el Magnifico


El golpe que Tezca le dio al sujeto que tenía más cerca hizo que Yuuki apenas pudiera sentir como si todo se pusiera lento. Y ella simplemente no podía hacer nada, las cosas realmente sucedían tan rápido que no sabía qué estaba pasando. Pero en las memorias de la birkaniana, podría reconstruir la escena con música incluso.



El marine golpeado por Tezca caía abatido tras el poderoso golpe. Y era más que seguro que los otros dos, aunque habrían sido afectados de alguna manera por Barald, iban a reaccionar. O eso pensaba Yuuki. Así que mientras el puño de Tezca terminaba de hundirse en la cara de ese marine y todos allí abrían los ojos, sorprendidos, una pistolera estaba tomando sus dos armas y apuntaba a otro de los marines, con el objetivo claro de terminar con la posible amenaza a la vez que se ponía al alcance máximo de sus armas a unos dieciocho metros.

Apretó los gatillos luego de apuntar a las caderas del marine y las balas salieron sin más, impactando al hombre y dejándolo fuera de combate. No lo había matado. Pero el daño era suficiente como para que no pudiera caminar hasta recibir atención médica. Yuuki sabía muy bien dónde acomodar sus balas y dónde debía de hacer daño. Esa vez no sería la excepción. Aunque sí que ansiaba poder dañarlos más, solo por atreverse a portar esas armas.

Pero no estaría feliz. Ella no. Por simplemente no podía estarlo. Y aprovechando la munición, le dio otro tiro al marine restante, apuntando esta vez con rabia al abdomen de este. El impacto de la bala podría haberse llegado a alojar en la columna de aquél hombre... quizás. Lo llegaría a saber el médico que lo fuera a revisar después. Pero la intención de Yuuki fue hacerle tanto daño como para que no caminara más.

—¡YA ESTUVO! ¡ME ROBÉ UN PARAGUAS! ¡CIERTAMENTE DISPARÉ A LOS MARINES! ¡LO HICE! ¡Y LO DISFRUTÉ! ¡ME ENCANTÓ! ¡ESTOY PARADA AQUÍ, TENGO GANAS! ¡ME MUERO DE GANAS POR VOLVER A HACERLO!

Sus dedos tamborileaban sobre el mango de las pistolas mientras ella miraba a todos alrededor. No tenía consigo esa apariencia amable y hermosa que solía llevar a todas partes. Se notaba violenta y llena de ira. Y seguramente había exagerado sobre querer volver a disparar a los marines... o quizás no. Yuuki se ponía bastante loca cuando la provocaban, tornándose colérica y poco razonable. Para empeorarlo, había marines. No iba a comportarse como una señorita. Y además había que impresionara a Barald y a Tezca. Ella también era parte del equipo. Ella también era peligrosa.

—¿Y ENTONCES? ¿QUIÉN MÁS QUIERE? ¡Y TU, VIEJA LOCA! ¡TU PARAGUAS ESTABA BIEN FEO! —Y luego gritó a una solitaria Francesca para que el papel de loca quedara completo. ¿Qué pasaría ahora? Seguramente más problemas. La última vez que tuvo un tiroteo por la ciudad, el problema no hizo más que agrandarse. Así que miró a sus dos compañeros.

—Mejor nos vamos de aquí rápido. Los tejados son una ruta rápida de escape... si quieres puedo llevarte conmigo, Barald... —Y justo luego de decir aquello, se ruborizó, avergonzándose de su propia locura instantes antes.

Combo de pollito frito con papas
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1936 + 0 = 1936
Energia: 2131 - 372 = 1759
Espiritu: 366 + 0 = 366
#9

Monstruos, desalmados y grotescos fueron lo que la gente de Legance presenció esa mañana en la zona comercial.

De una forma nunca antes vista, el pirata de cabellos negros se deslizó frente a los marines sin ninguna pizca de temor en su rostro y reveló un poder desconocido para todos los que se encontraban allí presentes.

El Haoshoku Haki se materializó por la voluntad del pirata en un diámetro de 5M que paralizó al instante tanto a los marines como a la anciana que los acompañaba. No hizo falta la orden dada para que se pusieran de rodillas, pues un intrépido rubio apareció a su costado izquierdo, convirtiendo su extremidad en un gigantesco puño de 5M que movió con violencia contra el marine más cercano. Sin embargo, la descomunal masa de arcilla no solo acabó con la vida del primer golpeado, sino que también impactó a los demás en fila, estrellándolos contra los vitrales de la boutique.

Los gritos de todas las personas que previamente se habían reunido a lanzarles bolas de nieve se hicieron presentes y al ver lo ocurrido, lanzaron las esferas al suelo para iniciar una carrera en dirección contraria. “¡Son monstruos! ¡llamen a la marina! ¡Que Dios nos ayude!” Fueron solo algunos de los gritos de la gente que comenzaba a salir de entre las tiendas para resguardar sus vidas.

Mientras tanto, el único marine que había sobrevivido tras el impacto fue arrastrado por el ataque del rubio hasta quedar de espaldas contra la sólida piedra de la edificación. En esa posición observo los cuerpos sin vida de sus amigos, tendidos junto a la anciana apenas a un costado de su posición.

La impotencia se mostró en forma de lágrimas por lo que estaba sucediendo, ni el habla misma salía de sus labios ante el efecto del Haki, siendo víctima de su parálisis. No obstante, la ira en su mirada se presentó como un arrebato descontrolado de convicción.

El cual fue apagado por una siniestra bala de la artillera del grupo, dándole fin a la vida del hombre, el cual, lejos de rendirse, pareció tener muchas ganas de seguir la lucha.

Ahora, los criminales tan solo veían la destrucción que habían desatado. Siendo Barald consciente de que un metro más y él también hubiera sido presa del ataque desproporcionado de su compañero.

¿Qué harían los villanos de esta historia? ¿Siquiera pensaban lo que hacían? ¿o iban improvisando caóticamente al compás de los hechos?

Fuera cual fuera la forma en la que decidían, ahora el caos se apoderaba de la zona comercial. Las personas escapaban del lugar, dejando una zona comercial desprotegida para el saqueo y en frente, tenían una boutique con los cristales rotos, la cual podrían robar. Quizás pensaran en escapar y las opciones que tenían era o por los tejados, por los callejones entre las tiendas o tan solo caminando por la calle principal.
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Cajita de Narrador
[Imagen: ELRAliP.png]
#10

Atributos Personaje

- Flipas, si me da me deja invalido - El cuello de Barald completamente girado esbozaba la tremenda sonrisa en su rostro mirando a su compañero; notaba algo diferente en el desde la última vez que combatieron juntos, ahora, mostraba una confianza en combate diferente ¿aplastado por la magnificiencia del jodido Tezca? se me ocurren mil maneras de morir menos dolorosas. A esos marines no les dio tiempo ni a obedecer las ordenes del bendecido por una tirada de dados jejejejeje pero igual, estuvo bacano ver como eran golpeados en primer plano, cuantos hubieran pagado por ver algo de ese calibre pasar por delante de el aplastando 3 marines y una vieja. - ¿Golpear marines a puñetazos y ver como salen volando? Debe ser divertido, debería de probar algún día. - Bueno, Barald bien podría haber visto su vida pasar por delante de el, pero al parecer, la suerte estuvo de su lado en aquella vez,  o eso o que Tezca lo calculó todo JEJEJEJEJ siempre confié por eso nunca dije nada. Miro a su costado izquierdo ahora viendo el resultado del putaso del rubio y a aquel último marine muerto por el balazo de su amiga la gatillo fácil que ahora, había dejado a una familia sin un padre, pero aqui no pasaba nada ¿solo son unos randoms no? además son marines esta gente tiene seguro de vida y esas cosas, no como los piratas, que tenían que tener un plan de pensiones porque claro, no iban a cobrar nada por la jubilación pero tranquilos, ya me encargué de eso.

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- Asesinos ... no deberíais juntaros tanto conmigo dahahahahaha -

Observaba ahora el reducido cuerpo de la vieja Franchesca la dueña de la boutique de moda, si ya tenía un mini cuerpo, ahora que había sido golpeada parecía incluso ser aun mas pequeña. - Esa vieja quedo como un cromo, si, la verdad es que me caía fatal ¿ahora puedo quedarme su puto negocio de moda? Tengo que invertir mis ... - Casi se le escapa. El azabache no se había dado cuenta si quiera de su nuevo "poder" puesto que aun no dominaba aquellos impulsos de emperador que a veces le controlaban. El escenario empezaba a verse vacío, los civiles abandonaban el lugar asustados por la intervención de los Matatas putos gallos del corral. Cesaron sus bolas de nieve y aquellos abucheos, se convirtieron en gritos y demás indicativos de que el caos, había llegado a la ciudad de Legance. Se giro para mirar a Yuuki y la habló directamente - ¿Escapar por los tejados? Bueno amigos, lo único que se es que no os puedo dejar solos, yo solo quería jugar un rato, ahora tenemos a 4 personas muertas y un barrio entero huyendo de los Hamburger Mata ... 

Decidido de nuevo a satisfacer sus necesidades como de costumbre, coloco uno de sus cigarrillos en su boca y lo encendió, dando una calada mientras se acercaba a un cuerpo de los marines, se agachó justo frente al mas grande de los 3 y frente a el, exhaló una nube de humo grandiosa. - Descansa soldado, ya no tendrás que trabajar nunca mas, win is win. -  Tras darle su mas sincero pesame, se incorporó de nuevo para mirar a sus dos compañeros. - Bueno si queréis huir de la marina yo solo os diré lo que ya sabéis, no soy bueno corriendo porque correr es de cobardes y yo puedo ser muchas cosas, pero nunca un cagao. -  Tras una leve pausa, prosiguió - Peeeeero, decidir vosotros ¿dormí fatal sabéis? tengo muchas cosas en la cabeza. - Era mentira, dormia como un bebe.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]


Salto de foro:


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