Pueblo remoto [Aventura t4] [P.R] [Bertram]
#11
Cuando entregaste tus palabras al artesano, sintió como si le hubiesen dado su primera orden militar. Llevado por el deber, hizo un saludo al estilo marine mal formulado, producto de su falta de procedimiento y aprendizaje, pero con mayor significado del que muchos de ellos jamás podrían llegar a darle.

—¡Sí, señor!—Y así mismo, el hombre marchó del lugar con presteza, tratando de llegar al pueblo lo antes posible para acudir con ayuda, tratando de salvar a Rassmussen de aquella ventisca.

Apenas un minuto pasó, y las corrientes gélidas de viento impedían visualizar ya al hombre que se había alejado hacia el pueblo. Ni el sonido de sus pasos, ni ningún otro ruido lejano conseguía observarse en el lugar. Probablemente había conseguido avanzar unos treinta metros únicamente, pero ya había desaparecido por completo.

Mientras esperabas en la zona, comenzaste a vigilar los alrededores, manteniendo cuidado de comprobar si había alguien en el lugar. Los árboles eran solo una molestia más ante la dificultad de visión que tenías en la zona. Incluso con tus gafas, la poca visibilidad en la zona tan solo dejaba ver el blanco de la nieve acumulándose poco a poco, casi de forma irrisoria, pero que aún así impediría avanzar por completo si pasaba demasiado tiempo.

Y entonces...lo oíste.

Un arma cargándose, demasiado ruidosa como para esconderse. ¿Un cazador? No, nadie estaría en el exterior con esas condiciones si ese era el caso. Aquella persona sin duda no tenía buenas intenciones, y si estaba con el arma cargada bien podría no tener intención alguna de hablar. En estas corrientes frías de viento posiblemente el disparo sería poco preciso, pero...¿Dónde estaba?

Justo detrás de ti.

francotirador


A unos veinte metros, camuflado con ropajes blancos como la misma nieve y algo más amarillento como el pelaje de los lobos, un acechador níveo te observa en la distancia, apuntándote con el rifle.

El hombre dispara inmediatamente cuando nota que le has detectado, sin saber a la perfección si acertará el tiro o no, pero sin duda, con intención de matarte. Un segundo disparo suena casi de forma inmediata, y ahí, tumbado en el suelo...solo puedes esperar que el destino sea lo suficientemente benévolo como para pensar que su objetivo no sea, desgraciadamente, el amigo que está justo detrás de ti.
Aunque al final el rezo no termine sirviendo de nada.
Sello de la muerte blanca
#12
El joven arquero de la marina ha decidido dejar que Krain se adelante a buscar ayuda por varios motivos que muchos ignoran y al hacerlo no solo complican la situación, sino que en la mayoría de los casos condenan a todos a un final nefasto. El primer motivo es que el hombre conoce la zona y su clima, por lo que sus indicaciones son más precisas que las deducciones que puede tener alguien que no está acostumbrado a vivir en esa isla y menos a lidiar con las ventiscas como la que se acaba de desatar. El segundo es el estado de Rasmussen, el joven arquero tiene cierta facilidad para empatizar y entender los sentimientos de los animales con los que pasa cierto tiempo, y si forma un vínculo de confianza con el mismo como es el caso de su fiel y confiable hipopótamo lanudo, le basta echar un vistazo a su compañero para entender lo que le pasa, y en estos momentos sabe que de forzarlo a avanzar no es una buena opción, por lo que contar con ayuda es la mejor opción. Tercero, algo le dice al joven de pelos rojos que la situación oculta algo, no sabe exactamente qué le hace tener esa sensación ni qué es lo que se oculta, pero algo no le cuadra desde que escuchó lo que pasaba en el pueblo.

El artesano al escuchar las palabras de Bertram presenta un saludo militar con fallas, irregular y que en una base marine le costaría horas y horas de castigo a cualquier recluta que lo hiciera, pero carga más intención y peso que muchos de los que ha visto el marine, siendo que no es del todo exacto pues no es un marine, es un civil que solicitó ayuda a la marina. El hombre empieza a encaminarse hacia el pueblo, no tardando en desaparecer por completo sin dejar rastro de su presencia, ni su silueta, ni los sonidos de sus pisadas, es casi como si se hubiera esfumado sin más de este plano. El joven marine como buen cazador y marine no se queda quieto, esperando que algo pase, si bien se mantiene en la misma posición, no baja la guardia, recorriendo el entorno con sus ojos buscando cualquier indicio de peligro, cuando de pronto escucha un sonido que reconoce fácilmente, un arma de fuego cargándose pues su pelea con Fyodor contra el gyojin le hizo aprenderse ese sonido a la perfección.

El marine, quien ya tenía su arco en la mano, y tiene las flechas a mano para poder lanzar varios disparos seguidos de ser necesario, sin embargo primero tiene que localizar al enemigo, y de hacerlo debe buscar la forma de lidiar con ello antes de que sea tarde. Sus ojos recorren el lugar hasta que lo ve, algo similar a lo que pasaba con los lobos, el sujeto estaba escondido en todo momento bajo la nieve, esperando el momento para ir hacia el pueblo y seguir con sus fechorías. Al notar la mirada del marine se escucha el disparo, el cual impacta de lleno en el costado del marine pues no logra ver la bala antes de que impacte en él, pero si le da tiempo a, antes de que el sujeto pueda hacer nada al estar intentando lanzar un segundo disparo, tomar 4 flechas y, tras cargarlas de electricidad, lanzarlas simultáneamente directamente hacia el ojo derecho del sujeto  diciendo en un tono claro -Zwillingsblitze- antes de que pueda siquiera pensar en lanzar un segundo disparo sin salir dañado en el proceso, y menos si hay aunque sea una posibilidad de que ataquen a su fiel compañero. Tras eso se desplaza 15m entre correr y saltar para colocarse entre el tirador y su compañero recibiendo el segundo disparo en la pierna.

La mirada del arquero se vuelve más fría que la ventisca, y su actitud general pierde la calma y suavidad que le caracteriza de normal, ahora ese hombre ha cometido un grave error, atacar por la espalda y poner a su compañero en peligro, por lo que para evitar que apunte a su compañero se coloca de forma que esté directamente en el camino de los disparos, prefiriendo recibir los golpes en lugar de que dañen a su amigo peludo. Tras detenerse a unos 5 metros del sujeto su voz sale fría, sin rastro alguno de contención diciendo

-No debiste hacer eso sir, ahora te tocará sufrir y ser arrestado por atentar contra un agente de la ley, y estoy seguro de que hay más detrás de tu presencia en mitad de la nada, como la desaparición de los animales.-


Carcaj de Bertram
berchanpandared



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#13
La fría ventisca dificulta el movimiento, los disparos, el sonido, la visibilidad, y de forma abrupta, también todo aquel combate que se sucedía de una forma tan agresiva e inesperada de un momento a otro. El doctor Ventura había comenzado aquel enfrentamiento directo a acabar con la vida del Marine sin remordimientos, ejecutando un disparo claro que había impactado completamente de lleno. Aquel trabajo bien hecho definía el inicio del combate, y se sintió tan sobreseguro que no decidió moverse.

Craso error.

Las heridas del marine no eran especialmente serias. No sangraba particularmente, no había caído al suelo, y podía seguir movilizándose contra aquel hombre para combatir con celeridad. Al principio, incluso cuando le vió cargando sus dos flechas pensó que aquel combate no sería dificil para él...pero esa confianza desaparecería de su rostro en cuanto vió como aquellas flechas eran cargadas con electricidad. ¿Cómo era eso posible? ¿Que truco tenía bajo la manga? Si aquello era el poder de una fruta del diablo lo desconocía por completo, pero de una forma o de otra, ese combate se le sucedería completamente cuesta arriba.

El marine disparó en su dirección, y el hombre apostado en el suelo lo vió venir perfectamente, por lo que, aún con su rifle en mano, decidió hacer lo que consideraba más óptimo. Sabía que recibiría daños por aquel ataque, pero decidió enfrentar las flechas enemigas realizando un tercer y cuarto disparo, enfrentándose a las mismas. Las balas superaron a las flechas en el proceso, rompiéndolas en el camino hasta llegar al objetivo que se encontraba justo detrás del mismo, impactando en el marine que había viajado en línea recta hacia él.

Al ver que aún incluso con eso no parecía estar dispuesto a detenerse, el francotirador se levantó rápidamente del suelo, comenzando a retroceder en diagonal cuatro metros hacia atrás, en dirección contraria a la del pueblo, adentrándose aún más en el bosque. El cazador era muchísimo más rápido que el francotirador, pero aún así, consiguió mantener la distancia alrededor de unos nueve metros de distancia, que fue suficiente para ejercer la fuerza de un quinto disparo, de nuevo, en dirección al animal detrás del marine, como si estuviese dispuesto a arrebatarle la vida casi por encima de la del marine.

Segundo sello de la muerte blanca
#14
El arquero trata de detener a ese sujeto, impidiendo que siga atacando de forma cobarde, sobre todo a su montura, pues detesta a quienes causan daño a los animales si no es para comer o por trabajo, y siempre que lo hagan con consciencia y no abusen, pues de cazar en exceso o sin tener cuidado puede afectar negativamente al entorno y como cazador eso no lo piensa tolerar. El joven ya tuvo sus encontronazos con animalistas, gente que lo tacha de asesino por ganarse la vida cazando animales o gente que cree que hay formas mejores de conseguir carne, piel o lo que puedan conseguir de los animales, pero ninguno de ellos es capaz de dar una forma totalmente viable de sustituir la caza, y menos aún de poder hacer algo al respecto. Lamentablemente, al no haber desarrollado algunas técnicas ofensivas más que las que tiene de una zona mucho menos peligrosa, el joven marine está en clara desventaja, pues el hombre logra ver a través de sus ataques y los anula con dos disparos precisos para luego alejarse y cometer el peor error de su vida, volver a atacar a Rasmussen.

En ese momento el arquero no duda, y mientras el tirador apunta a Rasmussen el marine toma tres flechas y las lanza en una veloz sucesión, todas ellas cargadas con su característico estilo eléctrico buscando hacer el mayor daño posible, esta vez, en lugar de apuntar al ojo el marine lanza las flechas en tres rutas diferentes una de frente, otra curvándose por la derecha y la tercera curvándose por la izquierda, y todas van direccionadas a la garganta del marine buscando bloquear sus vías respiratorias al clavar 3 flechas en la garganta mientras su voz, cargada por completo de odio y rabia dice -Lähmende Stiche-

Tras los disparos el joven se acerca corriendo hasta colocarse a 2 metros de su enemigo y al mismo tiempo activar su haki en un área de 7m, antes de sacar wu cuchillo y buscar clavarlo violentamente en su costado como si lo fuera a despellejar, para luego volver a disparar a ese desgraciado directamente a su entrepierna una flecha cargada de electricidad, manteniéndose en silencio, ya no tiene interés en lo que pueda querer hacer ese hombre, ahora solo le hará pagar lo que hizo.


Carcaj de Bertram
berchanpandared



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#15
Tu gran montura grita de dolor al sentir el disparo sobre su cuerpo, un berrido extremadamente poderoso que sobrepasa incluso el viento de la ventisca, alcanzando incluso a los oídos de aquellos dos que, conforme os alejáis, comenzáis a perderlo de vista, cubiertos por la dificultad de visión que genera la ventisca.

Tan pronto como el francotirador dispara a Rassmussen, tú, con una severa agresividad hacia el hombre al disparar a tu compañero, disparas con flechas electrificadas apuntando directamente a su cuello. Esquivarlo para él no es una opción, y tres flechas desde ángulos distintos es una imposibilidad que no puede responder, por lo que toma la única opción, tan arriesgada como poner la vida en juego contra un marine de alto rango, y decide sacrificar su propia integridad para recibir los tres ataques, y disparar de vuelta en cuanto obtiene la oportunidad.

Pero ese, fue otro error del francotirador.

El daño había sido mayor al esperado, haciéndole sangrar ampliamente, y aunque parecía tranquilo durante sus primeros instantes aún con el daño en el cuello, la oleada invisible de Hao llegó hasta él, haciéndole sentir la presencia imponente de ese hombre con potencia. No llegó a sentir el miedo, pero aún con ello, sabía que ese hombre no era como cualquier otro. Una sensación extraña estaba recorriendo su cuerpo, y solamente sus años de entrenamiento y entereza le hicieron resistir esa extraña sensación.

Tenía que huir. 

La última bala de su cargador fue lanzada con precisión, pero esta, a diferencia de las anteriores, no era una bala perforante. La bala explosiva atacó a Bertram con una gran cantidad de fuego, limpiando en la explosión toda la nieve de su alrededor, liberándolo del frío durante unos instantes, antes de que la ventisca volviese a envolverlo del frío gélido de Drum.

Comenzó a correr completamente en dirección contraria, alejándose todo lo posible hasta los once metros, recargando el cargador durante el proceso, y mirando de vuelta a su oponente que, de alguna forma, se había vuelto uno de sus mayores obstáculos hasta la fecha, antes de recibir el ataque del cuchillo en el hombro.

Parece...que en la lejanía de la nieve,
el sonido de algo grande se acerca,
desde la dirección del pueblo.

Tercer sello de la muerte blanca
[Imagen: jGxJg3p.png]
#16
El joven arquero escuchó el grito de su compañero haciendo que su tolerancia llegara a niveles nulos, ese hombre es un cobarde que no merece seguir con vida, que le ataque a él no puede evitarlo, al ser marine es normal que la gente lo ataque o tenga conflictos con él, pero su montura es una criatura inocente que no hizo nada, por lo que el hombre no tiene perdón, motivo por el que el arquero de la división 60 lanzó un feroz ataque buscando causar la mayor cantidad de daño posible al enemigo que debe perecer, o como poco sufrir bastante. Su furia es lo que provoca que no calcule bien los tiempos ni las distancias, y mucho menos valorar el hecho que el sujeto podría seguir disparándole tras ese ataque brutal a su garganta. Mientras el pelirrojo avanza hacia el enemigo el sujeto le ataca con una bala diferente a la anterior, siendo una que explota al impactar en el marine provocando que suelte un grito de dolor por el impacto, pero no logra detenerle del todo, siendo que el joven marine arroja el cuchillo que se clava en su hombro aumentando el daño sufrido por el sujeto, aunque luego tendrá que volver a tomarlo para guardarlo para futuros usos.

El haki no parece haber tenido el efecto deseado por el marine, pero sí logró algo importante, quitarle la seguridad al tirador y hacer que no juzgue bien la situación, empezando a huir y buscar alejarse del marine que deja de usar el haki en ese momento y sonríe mientras se acerca al sujeto sin titubear, aprovechando el miedo que le tiene y mientras se acerca lanza un primer disparo cargado en electricidad direccionado al hombre, o más bien  a un lado de su posición mientras dice con calma pero en buen tono -Wespenschwanz-

Parece que esa flecha va a fallar, y esa es la intención del marine quien no duda en lanzar una segunda flecha calculando bien el tiempo para que no sea tarde y dice -Düstere Pfeil- Lanzando una segunda flecha directamente a la primera, desviándola en el último segundo directamente hacia la cabeza del sujeto con una mirada seria y una sonrisa siniestra, algo que nadie ha logrado provocar hasta el momento.

Carcaj de Bertram
berchanpandared



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#17
El francotirador, dedicado a alejarse, no para de intentar correr, escondiéndose en el bosque conforme sus pasos se lo permiten, algo adormecido por las flechas electrificadas que aún afectan sobre su cuello.

Saca una de las tres que aún tiene clavadas en su cuello, pero no puede permitirse detenerse demasiado, y continua avanzando hasta conseguir alejarse hasta una distancia aproximada de quince metros. Es ahí, en ese momento tan crucial, donde ve como tu primera flecha va lanzada en una dirección completamente equivocada, como si hubieses fallado a la hora de disparar, y al mismo tiempo ve cómo cargas la segunda flecha en tu arco. Aprovechando ese momento de descuido, el doctor Ventura dispara contra el marine con su nuevo cargador, apuntando directamente a su muñeca, intentando con ello que dejase de dispararle y le diese mayor oportunidad a escapar.

Pero ese ha sido un nuevo error, fruto de las prisas y de la necesidad de improvisar. El segundo disparo alcanzó rápidamente al primero, cambiando la trayectoria del disparo para que este le diese desde uno de sus puntos ciegos, donde ni siquiera pudo verla venir.

Con todo ello, el enemigo no se detiene, tratando de perderse un poco entre los árboles hasta que, detrás del pelirrojo, termina apareciendo lo que sonaba desde el fondo, acudiendo a gran velocidad. No es una criatura enorme, sino un montón de civiles armados con azadas y otras herramientas que, junto con sus abrigos y ropas, han acudido rápidamente al recibir el llamado de ayuda de Krain. Al principio tan solo acudirían quizás una docena, pero muchos de ellos, posiblemente resguardados en una taberna local, y otros hogares y locales cercanos, han terminado acudiendo alertados por el sonido de Rassmussen, un hipopótamo lanudo que, tal y como los que los granjeros tratan de cuidar en el pueblo, parecía haber alertado a sus gentes. Esas personas, enfurecidas por la perdida y el robo de sus animales de granja durante semanas, parecen haberse puesto de acuerdo sin hablarlo en una misma idea: cazar al malnacido que ha estado condenando a su pueblo a sufrir un destino nefasto al perder sus beneficios.

El doctor ventura está en un fuerte aprieto, pues ahora, gran parte del pueblo ha llegado hasta esta zona, y está claro que ahora, al haber sido descubierto, posiblemente encontraría su final en este lugar si no hacía algo para detenerlos. Aún tiene suficiente tiempo para escapar. Se encuentran a veinticuatro metros de distancia de él, y diez metros del marine, por lo que si conseguía acabar con el marine antes, quizás, solo quizás, podría escapar de la zona.

Cuarto sello de la muerte blanca
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#18
Bertram está decidido a hacer pagar al francoatirador por sus actos, primero porque seguramente es el responsable de todo lo que está sucediendo en el pueblo de Bighorn, siendo que las sospechas de que el culpable de los problemas sea alguien de fuera se incrementan. Además, no tiene por qué ser el autor intelectual del problema, puede ser simplemente un mercenario que cumple con un encargo de alguien que tenga real interés en evitar que ese pueblo avance por el motivo que sea. Por otro lado el sujeto cometió el peor crimen posible, atacar a su compañero peludo, y eso no es algo que el pelirrojo pase por alto con facilidad, siendo Rasmussen una parte muy valorada e importante para el cazador, al igual que sus compañeros de división. El arquero con el primer ataque aprendió que un ataque directo al enemigo no surtirá efecto, por lo que se decide por un enfoque diferente, y es ahí cuando una de sus técnicas brilla, pues no sirve solo para potenciar un ataque, lo cual siendo honestos hubiera ayudado a terminar más rápidamente con él, sino que su función principal es desviar un lanzamiento previo, de forma que pueda sorprender al enemigo, como fue el caso.

El tirador se confía al ver como el disparo falla y no presta atención más que al marine, disparándole al momento de verlo cargar la segunda flecha, pero su velocidad de disparo no se equipara a la del arquero, que logra disparar antes de recibir el golpe, provocando lo que pretendía desde el inicio, que la primera flecha cambie de dirección e impacte de lleno en su cabeza nuevamente. Mientras el joven aguanta el dolor del disparo, esta vez más suave que los anteriores, escucha un jolgorio a su espalda y se percata de que proviene de la dirección del pueblo, apareciendo casi al poco tiempo Krain junto a un enorme grupo de granjeros, campesinos y demás gente del pueblo que quiere ayudar al marine con la situación, así como al pobre Rasmussen, cuyo grito alertó a todos haciendo que vinieran.

El cobarde sigue intentando huir hacia el bosque, manteniéndose a una distancia de unos 10 metros del arquero que salta hacia él con fuerza, recorriendo un total de 8m durante el cual lanza un primer disparo hacia el tirador, cargando la flecha con electricidad y apuntando directamente a su garganta, para acto seguido, sin dejar hueco entre un disparo y otro lanzar tres flechas eléctricas seguidas hacia el hombre gritando -Lähmende Stiche.- Lanza las flechas justo tras la primera, aprovechando que por lo que ha visto tiene una mayor velocidad de disparo que él y por lo tanto no podrá lidiar con su segundo ataque dirigido a su ojo izquierdo tras el primero, aunque las lanza en curvas diferentes para que si intenta bloquear con un disparo no pueda parar todas a la vez. Tras eso grita a la gente del pueblo -Como marine es mi deber protegeros sir, no hagan nada que os ponga en peligro, si pueden curen a mi fiel amigo peludo, esta sabandija le disparó cobardemente.-

El joven contramaestre no tiene intención de dejarle escapar, pero tampoco va a poner a gente inocente en riesgo solo por atraparlo, por lo que buscará que el enemigo se centre en él y evitar que los civiles hagan algo que los ponga en peligro, siendo que prefiere que al menos un par de ellos empiecen a tratar a su compañero antes de lanzarse a una pelea delicada. Sea como sea, el marine sigue acercándose al enemigo aprovechando su ventaja en velocidad y que él está a la defensiva ahora mismo.


Carcaj de Bertram
berchanpandared



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#19
No puede hacer nada más. El hombre, destinado con todas sus fuerzas a huir de esa situación desesperanzadora, da un salto en la nieve para tratar de alejarse, recorriendo otros cuatro metros que, en mitad del salto, le hacen ser interceptado por las flechas del arquero de la división sesenta, enfadado enormemente por ver a su compañero de aventuras herido y dolorido por un disparo de fusil. Las flechas han apuntado directamente a su cuello y su ojo, generando un impacto doloroso en las mismas, pero cayendo al suelo seguramente por no haber impactado adecuadamente sobre la persona.

Duele...duele demasiado, y la rabia interna pensando que va a morir en ese momento solo le hace sentirse impotente, disparando a los seis metros de distancia en los que ahora se encuentra respecto al arquero para dispararle a él...y también a uno de los civiles que hay detrás.

Los hombres escuchan tus palabras, quedando cinco de ellos atrás para poder encargarse de tu compañero, pero...otro de ellos cae al suelo, muerto, inerte, congelándose por el disparo en la cabeza que lo deja sin vida, completamente inmóvil. Ha habido una baja civil bajo tu vigía, y lo que debía ser una investigación sobre hurto de animales ha terminado viéndose afectada con la vida de una persona.

El pueblo lo ha visto...y se lanza con furia hacia ese hombre, llegando hasta los catorce metros de distancia. Rassmussen va a ser puesto a salvo, pero los noventa y cuatro civiles restantes que aún tienen la capacidad de intentar matar de una vez por todas a ese hombre, no mostrarán piedad ninguna sabiendo que ahora, una familia ha perdido a uno de sus integrantes por culpa de un malnacido que busca aprovecharse de su pueblo helado. Un hombre sin corazón, despiadado y sin escrúpulos. ¿De donde había salido? Nada de eso importaba, pues solo el reguero de su sangre aplacaría el corazón de los encolerizados.

Ahora...tan solo queda ver como finalmente se terminará desenvolviendo la situación del reino de Drum, y aquellos habitantes de Pueblo Bighorn.

Quinto sello de la muerte blanca
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#20
El joven arquero sigue atacando sin piedad al hombre, mientras intenta que los civiles se mantengan alejados de ese hombre, quien ha demostrado con total claridad que no valora la vida ajena y que solo le importa su beneficio, pues de otro modo no atacaría a una criatura indefensa por un motivo que el marine desconoce por completo. Bertram persigue al cobarde, que una vez se vio en problemas, empezó a huir cobardemente, pero no es algo que el arquero vaya a permitir ahora mismo. Ante las palabras del contramaestre unos 5 de los civiles se dirigen hacia Rasmussen a tratarlo y curarlo, mientras que el resto no parece alejarse de la situación. Es mientras el hombre trata de huir con un salto que las flechas del marine impactan en él, aunque no llegan a clavarse pues por el viento no van directamente a los puntos deseados aunque siguen provocando el mismo daño. Ante el miedo, la rabia y la frustración el hombre vuelve a disparar al marine, que se resiente del dolor, nota su cuerpo pesado y sangrar por las heridas, pero su espíritu y su voluntad de acabar con las fechorías de ese hombre hacen que siga avanzando, hasta que escucha un segundo disparo y ve que el cobarde acaba de matar a un hombre inocente, un civil justo delante de los ojos de un marine que detesta ese tipo de sujetos.

El marine aprieta con fuerza el arco viendo como los civiles ya no aguantan más y la muerte de ese hombre resulta en el último acto que provoca que su ira no se controle, haciendo que avancen hacia el sujeto sin dudarlo un solo instante. Bertram aprieta los dientes, sus ojos carmesíes enfocados en el hombre mientras se acerca corriendo a él a una velocidad superior a la que él puede huir, recorriendo en muy poco tiempo 5 de los 6 metros que los separan, lanzando durante ese movimiento una flecha cargada en electricidad apuntando a un punto que parece pasar de largo, pero en realidad es porque le da una curvatura a la flecha para que vaya directamente a su rodilla derecha mientras dice -Wespenschwanz Düstere Pfeil- Y es que justo después de ese primer disparo vuelve a lanzar una flecha, apuntando directamente a la primera flecha para aumentar su velocidad y daño, así como su alcance con toda la intención de terminar de una vez por todas con este conflicto y con sus fechorías, no piensa perdonarle lo que acaba de hacer con ese hombre pues es la segunda vez que alguien mata cobardemente a alguien delante del marine y no tiene intención de perdonar ese tipo de cosas, aunque seguramente no hace falta que el marine lo remate, si el hombre se queda indefenso seguramente los civiles lo linchen hasta la muerte, y el marine no hará nada al respecto, pues él mismo lo hubiera eliminado aunque considera que les ayudará a soltar toda la rabia y frustración y relajarse luego. El marine aprovecha que está a un metro para comprobar si su ataque impactó, y de ser así intenta recuperar el cuchillo de su hombro para volver a usarlo a futuro.


Carcaj de Bertram
berchanpandared



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