28-06-2026, 12:50 AM (Última modificación: 28-06-2026, 12:51 AM por Enji.
Razón: Restar energía
)
El líder cayó bajó sus garras, avasallado en parte por la combinación de golpes pero, principalmente, por el veneno que corría con ellos y se pegaba a su cuerpo como una mancha de ponzoña. Las medidas de defensa del cuerpo disparaban espasmos violentos, picos de fiebre y dolor ante la extraña y maligna sustancia, un dolor agudo, una tortura para los sentidos. Ya no tenía forma de volver a levantarse y mucho menos de recoger su arma, que había quedado a un costado, sumergida parcialmente en un charco de veneno ácido que poco a poco estaba mellando su metal. Lo carcomía. Pronto el kanabo dejaría de ser un arma útil para convertirse en un trozo de metal deformado.
Enji echó un vistazo rápido al derredor. La cueva se había convertido en un auténtico desastre. Cajas desarmadas, rotas, desparramaron su contenido por todos lados; literas cayeron sobre los cuerpos inertes de contrabandistas inconscientes; paredes melladas por el ácido; y una única, y última, persona en pie, además de los marines. El marine, hijo de dragones, chasqueó la lengua. ¿Había aguantado su Galopa y estaba consciente? Aquel no era uno más, como los tiradores que antes ocupaban las cajas de trinchera. No. Se trataba de otro peso pesado dentro del grupo, como el peleador.
—¿Sabes tú a quien hiciste enojar, idiota? —Las amenazas rebotaban en sus oídos, aunque se quedó con la mención a un supuesto “intendente”—. ¡Soy el mismísimo diablo, imbécil! ¡Lo que se esconde debajo de tu puta cama! ¡Soy el bastardo…!
¡Boom!
Una bala explosiva detonó contra su pecho. Enji no fue capaz de apreciar el momento en el que se gatilló el arma, tampoco escuchó la explosión del disparo o, mejor dicho, no pudo reaccionar a esta y apartarse antes de que la bala lo alcanzara. Una llamarada emergió y ascendió desde el punto de impacto, en el centro del torso, apenas por encima del plexo solar. Por un instante, todo lo que vió fue rojo, amarillo y naranja. Todo lo que vió… era fuego.
Su torso completo fue rodeado y abrazado por una nube negra tras la explosión. Debajo se veían sus piernas, como si el humo se estuviera convirtiendo en una persona.
Dió un paso al frente, emergió. En su mirada ya no se apreciaba la particular locura, tampoco esa arrogancia o burla. Para nada. Sus ojos parecían haberse hundido dentro de sus cuencas, abrazados por la sombra. El rojo de su iris destacaba, brillaba, y su pupila se había contraído hasta casi desaparecer. Sus dientes crujían, la mandíbula se mantenía tensa y las venas de su cuello, hinchadas, enmarcaron una mueca de rabia animal. Los lamentos de contrabandistas desdichados, repartidos por la sala como mala decoración, colaboraron a la tétrica escena.
—Sí, el hijo de puta me dio…
El odio que destilaba su mirada bien podría atravesar al tirador y perforar la pared de roca que tenía detrás. Una herida hervía en su pecho pero el dolor de la quemadura era lo último en lo que pensaba. Ya estaba acostumbrado, demasiado acostumbrado al dolor del fuego y el olor a carne quemada. Carne humana.
Demasiados malos recuerdos le nublaron la cabeza.
—Juan —llamó—. Revisa y desarma a los inconscientes, los vamos a atar. También hay que revisar las cajas y lo que traían. Busca papeles…
En un parpadeo, la distancia que lo separaba del tirador desapareció. En un suspiro lo tuvo al lado, a su alcance, en sus manos, y muchas ideas atravesaron su cabeza. La vida humana era tan delicada desde que consumió aquella Fruta del Diablo. Qué fácil era pasarse, medir mal, cometer un pequeño error y apagar una llama única, invaluable, por muy podrida que estuviera. Solo tenía que usar las dos manos.
—Aguijón… —susurró, en su lugar, y dejó caer su puño derecho contra la mandíbula del malviviente. El veneno corrió y formó en sus nudillos una punta líquida, misma que luego explotó y empapó la cabeza del hombre, arrancándole un agudo grito de dolor y desesperación mientras salía volando y colisionaba con la pared del fondo. Se arrastró en los restos del veneno y acabó en el suelo, tirado, débil, completamente neutralizado.
Enji lo miró y no se quedó contento con su obra, pero sí satisfecho.
—Me das puto asco. Quédate ahí, o no me contendré la próxima vez.
off
Resumen
Enji recibe el disparo en el pecho, ve las llamas de la explosión, lo que toca una fibra delicada dentro suyo, y noquea al tirador lleno de rabia.
Primero que nada, recibo el impacto de la bala explosiva. Recibo 629 - 100 = 529 de daño igneo y la correspondiente Quemadura en el pecho, lo que le añade otros 50 puntos de daño este turno. El daño no es suficiente para romperme más que el primer Umbral del Dolor.
Después, me acerco al tirador haciendo uso de mi karma Cuerpo Ligero para moverme más rápido. El desplazamiento ocurre a 220 + 20 = 240 de Agilidad, a lo que, comparado con los Reflejos del tirador, soy prácticamente invisible.
Llego a su lado, le dedico una mirada de “Pathetic” y luego le doy un golpe en el rostro haciendo uso de Aguijon potenciado por Fauces.
Aguijon
Propio
4
Información
Requisitos: Cuerpo a Cuerpo 2 | Control de Akuma 100 | Fuerza 80
Daño: 95 + 2,6xControl de Akuma
Coste: 142 de energía
Efecto:
Aumenta en 15 puntos el Control de Akuma durante el ataque
Enfriamiento:
Dos turnos
Enji cierra el puño y una gruesa capa de veneno lo recubre desde el antebrazo. El líquido, una sustancia ácida y espesa, que irrita la piel y carcome la tela, se moldea con la forma de una punta ligeramente curvada hacia adentro. Al impactar el puño terminado en punta con la velocidad de su golpe, la formación líquida cede y explota, el veneno se extiende y se adhiere al cuerpo del contrincante en forma de cruz.
Código: aguijon001
Fauces
Propio
5
Información
Requisitos: Cuerpo a Cuerpo 3 | 120 Control de Akuma | 100 Fuerza
Daño: No tiene
Coste: 390 de energía por turno.
Efecto:
Aumenta el daño 125 puntos. Causa el efecto 'Sueño' (Veneno III) al impactar.
Enfriamiento:
Tres Turnos
Enji empieza a depurar veneno a través de sus manos. Un veneno espeso que gotea como brea de color morado y envuelve sus golpes, como la tinta de un sello.
Código: fauces001
Járngreipr
Creaciones propias
4
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE
Resistencia: 2000
Daño: 80
Escalado: 0,4 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 999999999
Descripción: Dos guantes que cubren desde el antebrazo hasta la mitad de la primera falange de los dedos. Fueron fabricados en goma y caucho para ser flexibles y ligeras, con incrustaciones de acero que otorgan protección, además de un agregado en la dureza de los golpes.
jarngreipr001
Aguijón se mueve a mi Agilidad actual, es decir: 240. El tirador no puede verlo venir y lo recibe de manera irremediable e ineludible. Aguijón, además, me brinda un buffo a la CA de +15, de forma que 255 - 5 ( debuffo agua ) + 15 = 260 de CA.
Daño técnica: 95 + ( 260*2,6) = 771.
Daño guantes: 124.
Daño Fauces: 125
Total: 1020. Menos los 60 puntos de la Resistencia Elemental Pasiva del tirador, nos quedarían 960 puntos de daño.
Esto, con lo justo, rompe hasta su Quinto Umbral del Dolor.
Cita:Primer umbral: Se verán interrumpidas las acciones que requieran de una concentración.
Segundo umbral: Se verán interrumpidas las acciones que requieran de una carga o concentración.
Tercer umbral: Se verán interrumpidas cualquier tipo de acción, así como técnicas que requieran de un mantenimiento en el tiempo.
Cuarto umbral: Además de lo especificado en el umbral anterior, también se cortarán los usos de los hakis y entrarás en los estados de Desorientación y Confusión durante la mitad de tu post.
Quinto umbral: Además de lo especificado en el umbral anterior, también se cortarán las transformaciones fruto de las Akuma no Mi.
El daño corresponde a un 43% de la vida total del enemigo, lo que estaquea los siguientes efectos:
Desorientación. Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%.
Confusión: Imposibilidad de reactivar instantáneamente el uso del haki o las transformaciones de frutas del diablo que acaben de ser cortadas.
Herida latente en rostro: Para producir una Herida Latente tienes que infringir de un sólo golpe el 35% o más de la salud total del objetivo.
Al hacerlo, el objetivo pasará a estar afectado por la 'Herida Latente' y hará que todas las condiciones de efectos, estados, fracturas o amputaciones, se reduzcan un 5% del total. Siendo, además, compatible con otras reducciones.
Además, en ese modo se abre la oportunidad de acumular daño residual en la misma zona, con el fin de alcanzar en varios impactos el total del % requerido para realizar dichos efectos, estados, fracturas o amputaciones, pero sólo dispondrás de un turno después del original que provoque la Herida Latente, para lograrlo.
Empuje: Al recibir 960 de daño, lo empujó 9 metros. Reducido 5 metros por sus stats, lo empujo 4 metros.
Al hacerle un daño íntegro del 40% de su vida total, el tirador pasa a estar Derribado. Para levantarse tendrá que hacerlo a la mitad de su Agilidad.
Inóculo Veneno III ( Desorientación ). El efecto durará un total de 4 turnos en él.
Por último, al inocularle el veneno, pago 60 de energía extra para aplicarle la pasiva de mi fruta. El tirador recibirá 50 puntos de daño durante 4 turnos.
Siendo el Umbral de Utilidad del tirador 112 ( 2233*0,05), el daño residual alcanza para dejarlo por debajo de dicho umbral, recibiendo un debuffo del 90% en todas sus estadísticas y cayendo derrotado, por tanto, en este turno.
Gastos y regeneración
Fauces: 269.
Aguijón: 149.
Veneno pasivo: 60
Regenero 16 por mi nivel.
Gasto total: 462 de Energía.
Daño: 589 que recibo en total.
akuma
Doku Doku no mi
Paramecia
5
Otorga a su usuario la capacidad de generar y controlar toda clase de veneno, además de inmunizarlo ante ellos, convirtiéndose en un hombre veneno.
Especificaciones
Puedes crear y controlar veneno desde tu cuerpo. Conforme tu control sobre la fruta del diablo se incrementa, este se vuelve más eficiente y mortal. De manera inical, puedes crear y dirigir 1 litro de veneno por cada 15 puntos de Control de Akuma desde cualquier punto de tu cuerpo por 60 de energía, aplicando veneno III al rival con 50 de daño por turno el tiempo que dure el veneno, necesitando tus dos manos para dirigir tu veneno. Con la primera mejora, la cantidad de veneno aumenta hasta los 2 litros por cada 25 puntos de Control de Akuma y necesitarás solo una de las dos manos para controlar tu veneno, pudiendo usar así distintas masas a la vez. Con la segunda mejora tu capacidad se aumenta y podrás controlar 3 litros por cada 40 puntos de Control de Akuma, no necesitando de tus manos para controlarlo, además de permitirte imbuir tus armas en tu veneno por 80 de energía.
Control de Akuma: • 100 CA: Uso básico. Requiere ambas manos para dirigir el veneno.
• 280 CA: Requiere una sola mano para dirigir el veneno.
• 360 CA: Puedes controlar el veneno de manera telepática e imbuir tus armas con tu veneno.
Ventajas:
— Inmunidad a los venenos
— Alcanza 1 metro por cada 4 puntos de CA
— Su velocidad es el 70% de su CA
— De forma pasiva aplica Veneno III, sin efectos, provocando 50PV por turno al contacto.
— Los ataques que incluyan veneno adquieren la categoría de Daño Elemental Veneno.
— Puede acceder a técnicas con Veneno V
Debilidades:
Las habituales en las Akuma no mi.
Código: Doku
Karmas pertinentes
—Épico.
—Exhibicionista. ( Estoy en boxers )
—Cuerpo ligero.
—Animadversión. ( Usuarios de fuego )
—Ruidoso.
—Charlatán.
—Código de honor: No matar. Solamente incapacito.
El breve éxito del tirador al acertar su disparo contra el pecho de Enji apenas había terminado de alegrar a aquel criminal cuando el joven peliblanco se abalanzó de nuevo sobre él. Los puños del marine encontraron su objetivo en el ya debilitado adversario a causa del veneno, lo que dio con sus huesos en el suelo aún burbujeante a causa de la ponzoña generada mediante su Akuma no Mi.
La amplia caverna había quedado en un estado deplorable: la mayoría de las mercancías eran inutilizables o seguían siendo corroídas por el veneno empleado por la técnica de Enji, así como las armas estaban destrozadas y los propios cuerpos de los criminales eran poco más que carcasas llenas de agujeros en la carne, lo que inundaba toda la estancia de un olor no demasiado agradable a podredumbre.
Con la caverna ya asegurada y aquellos criminales, al menos los que aún se debatían en seguir con vida, neutralizados de manera temporal, el dúo de marines se apresuró y buscar algo con lo que atar a los supervivientes, al menos algo que aún no estuviese demasiado estropeado por culpa de la ola de veneno que había acabado con ellos.
En medio de este proceso de búsqueda, Juan descubriría una compuerta metálica, corroída por el veneno como todo lo demás, pero que albergaba un Den Den Mushi en su interior. Antes de poder dar aviso a su compañero, este empezaría a sonar con su característico puru puru puru.
Sin embargo, antes siquiera de que el gyojin pudiese pensar en responder, el aparato se activó por su cuenta.
— VOSOTROS, ESTUPIDOS MARINES DE MIERDA! QUIÉN OS CREEIS PARA METEROS EN MIS NEGOCIOS? ACASO YO NO PAGO MIS IMPUESTOS PARA PODER CONTRABANDEAR TRANQUILAMENTE SIN QUE UN CENTOLLO AGIGANTADO Y UN ALÉRGICO A LOS PANTALONES VENGAN A FASTIDARME LA RECAUDACIÓN DE LA SEMANA?
Los ojos del Den Den Mushi se fijaron en el rostro de Juan, que se percató de que era un Den Den Mushi visual.
— Tú... Ya me arruinaste el negocio de Baquella al meter las narices más de lo que debías. Por ese entonces eras una mosca sin importancia a la que espantar de mi plato. Pero ahora has captado mi atención. Considera esto una advertencia, Marine. No habrá una segunda...
Con un seco gatcha, el Den Den Mushi quedó en silencio, dejando que el eco de su amenaza se fuese apagando por la caverna.
La Caja de Pandora
Resumen
Resumen? No hay resumen, más que nada porque la aventura ha llegado a su fin.
Hides
No hay hides ya.
Indicaciones
Los únicos que continúan vivos (en estado de Utilidad son los dos NPCs que os han enfrentado. Las hordas han muerto miserablemente a causa del veneno.
OFF
Felicidades por haber rematado esta aventura con nota. Espero que la hayáis disfrutado y os haya valido para mejorar en algún aspecto de ahora en adelante. Podéis postear vuestro cierre y enviar la correspondiente petición de revisión (lo haría yo mismo pero mis peticiones semanales están agotadas y las de la semana que viene de gasto obligado)
La respiración agitada, los hombros tensos, la mirada ensombrecida por la encrucijada donde se vio de pronto parado. Cuánto deseó, cuánto anheló por un instante olvidarse de todo, olvidarse del juramento que firmó en silencio hacía ya tantos años, y dejarse llevar. Darle rienda suelta a ese poder maligno, pútrido, que albergaba su pecho desde el momento en que consumió aquella extraña fruta morada. Soltar la cuerda que lo contenía y fluir en una ruta directa a la locura, la desidia, la masacre.
Pero, pero, pero…
—¿Ah?
Enji parpadeó, sacudió la cabeza para sacarse esas ideas de la mente y regresó al mundo real, arrancado de sus pensamientos por el sonido de un Den Den Mushi. Levantó la mirada y buscó hasta discernir de dónde provenía el tono. Estaba cerca de Juan.
«VOSOTROS, ESTUPIDOS MARINES DE MIERDA! QUIÉN OS CREEIS PARA METEROS EN MIS NEGOCIOS? ACASO YO NO PAGO MIS IMPUESTOS PARA PODER CONTRABANDEAR TRANQUILAMENTE SIN QUE UN CENTOLLO AGIGANTADO Y UN ALÉRGICO A LOS PANTALONES VENGAN A FASTIDARME LA RECAUDACIÓN DE LA SEMANA?»
Puso los ojos en blanco. Genial, otro imbécil que se creía por encima de la ley y de la vida de los demás. Dedujo que se trataba del “Intendente”, esa figura autoritaria que mencionó el tirador poco antes de ser puesto a dormir. El jefe de los contrabandistas y un pez mucho más gordo que capturar. La cabeza de la serpiente cuya cola acababan de cortar.
Mientras el Den Den Mushi ladraba insultos y amenazas, Enji consiguió una soga y le ató las manos detrás de la espalda al tirador. Finalmente, el caracol se calló y, tras suspirar aliviado, el capitán de la octogésima división se cargó al tirador al hombro y sacó su propio Den Den Mushi del bolsillo.
—Capturamos a unos contrabandistas —avisó a sus compañeros—. Lamentablemente, no hay marines supervivientes. Vuelvan a la costa, vamos a tener que improvisar una prisión hasta que nos manden un barco de escolta para transportar a estos idiotas a Matsuri.
Cortó, y se quedaron en silencio. El único sonido apreciable además de su respiración, eran los lamentos de sus enemigos derrotados.
—Tocará hacer varios viajes para llevarnos a todos, Juancho —mencionó. Sacó del elástico de su ropa interior un cigarro y se rascó el cuello mientras lo encendía—. Y yo ya tengo hambre… —Dio una primera calada, cerró los ojos y disfrutó de su calor—. Les haremos tumbas en la playa a Rashford y los demás.
off
resumen
Enji escucha el mensaje del Intendente, ata las manos del tirador y se lo carga en hombros antes de anunciar al resto de la división el resultado de su expedición.
bélico
Desactivo Fauces, el combate terminó.
Karmas pertinentes
—Charlatán.
—Tic. ( Rascarse el cielo )
—Exhibicionista.
—Popularidad.
—Fama.
Off
Muchas gracias por la aventura, Kibai. Estuvo súper entretenida, aún cuando tuvimos que meter nitro por las prisas del evento jajaja. ¡Nos veremos en la próxima, post isla del cielo!
Avancé con cautela hasta que Enji me ordenó revisar los cuerpos de los enemigos, una idea bastante acertada. Él acabaría sin problemas con el enemigo que teníamos en frente, por lo que asegurar nuestras espaldas parecía propicio. Al mismo tiempo que me agachaba para hurgar en las manos de los hombres caídos, Enji pasó por mi lado como una bala, para cuando miré al frente para ver qué había pasado, el enemigo ya había sido abatido. —Eso fue rápido— dije con un tono rutinario, que mostraba que era el resultado que esperaba. Al ver que el combate había terminado, desactivé mi transformación, volviendo a ser un hermoso y fornido cangrejo.
Con la situación resuelta, continué mi búsqueda entre veneno y cadáveres. —Menudo destrozo…— susurré mientras quitaba un cuerpo de encima de una especie de compuerta, que no dudé en abrir. —¡Sésamooo!— grité una vez más, recordando cómo funcionó con la compuerta secreta de la cueva. Dentro había un pobre animal, no, un Den Den Mushi que estaba sonando con su clásica melodía. El afortunado tuvo suerte de encontrarse dentro de aquella caja, de lo contrario, no habría vivido para seguir realizando llamadas un día más.
Antes de que pudiese responder a la llamada, el pequeño gasterópodo comenzó a hablar por su cuenta, con los ojos abiertos de par en par. Mientras hablaba, susurré —Eso es racista…—. Por lo visto, ya me conocía de algo. —Pueblo Baquella… ¿Será el dueño del bar aquel?— me pregunté mientras me cruzaba de brazos y acariciaba mi barbilla con mi pinza. Cuando terminó su discurso, amenaza más bien, miré a mi capitán y me encogí de hombros. —Soy inocente... Creo…—
Con la vista en la misión que acabábamos de terminar, cargué al hombre de la maza en mis hombros. Tras el comentario de mi compañero, suspiré. —Siempre más trabajo… ¿Los muertos también tenemos que llevarlos?— Con el deber cumplido, mi mente volvió al soldado caído. —Al menos su última misión ha sido un éxito— dije con el pecho inflado, había que pensar siempre en positivo. —Yo también tengo hambre… ¿Qué te apetece comer?—
Cajita de tortuga
Resumen
Registro los cuerpos y encuentro la caja con el Den Den Mushi. Escucho el mensaje del intendente y me pongo con Enji a recoger cuerpos. ¡Misión cumplida!
Para Kibai
Muchas gracias por esta aventura Kibai, la he disfrutado muchísimo. Eres un narrador increíble.
Karmas
Alegre, Feo, Difícil de mirar, Popilaridad, Fama, Oloroso