PR | Un nuevo integrante
#11
El sonido de la fotografía en conmemoración al evento fue mucho más satisfactorio de lo que ese sonido pudo haber sido para alguien. Aproveché la cercanía con Tocho Morocho después de la fotografía para acariciar su cabeza. —¿Irás de viaje con nosotros? ¿Wyatt autorizó esto? Deberíamos pasar a comprar comida de caballo y sal ¿Me entiendes? — Le di un par de palmadas antes de alejarme para observar todo lo del barco, inclinándome al sitio techado donde se construían las habitaciones. El espacio de aquel barco era casi rozando lo masivo, no solo para nosotros pero para recibir invitados ¿Debí solicitar una oficina para mis negocios? La verdad es que con el tamaño de las habitaciones no tendría que preocuparme por eso.

Volví a la cubierta, estirándome mientras el capitán parecía hablar con entusiasmo sobre nuestra reciente celebración y apostar. —¿Ya iniciamos con las apuestas?— Seguí a aquel hombre con la mirada hasta finalmente tener una bebida en la mano, dándole un sorbo. Por supuesto, aquel grito había dado paso a lo que mejor hacíamos los Hanu Mahana, tomar cada situación como una festividad digna de los dioses.

Tal como la primera vez que nos conocimos. Seguimos ardiendo con el mismo fuego de esas antorchas ¿Verdad? Observé a Runin como si quisiera preguntarle algo pero solo terminé rodando los ojos por mi propia emoción. — A ver, tenemos una larga noche por delante pero debo admitir que me gustaría iniciar con un pequeño trámite solo para estar más… conscientes sobre los otros. Solo por si algo llega a pasar.— Saqué una pequeña libreta de mi bolsillo, mostrándola al resto antes de abrirla. —Busquen donde apuntar y agreguen los números del resto a sus Den Den Mushi. Es más, memorícenlos, es más seguro de esa forma. Así podremos comunicarnos a distancia. Si pasa algo, llamen. A ver, Tezca Norova: 000197423– Dicté el número lentamente para que no hubiera errores, alzando la mirada para asegurarme que estuvieran prestando atención antes de sonreír. — Ahora… Si quieren llamarme para ponernos hasta atrás, se están tardando.—
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#12

¡Una novia! Algunas veces la aventura hacia la espesura del océano se vuelve ínfima cuando el corazón reclama anclas. ¿No es así, Wyatt? Lejos de ofuscarse y, aún sin entender del todo cómo funciona la libertad cuando esta se abraza al amor, la fémina sólo puede esperar un cálido futuro para el rubio de mirada azurita. Eliminando cuestiones emocionales y filosóficas, la voz de Barald llena el cálido ambiente que envuelve a los tripulantes del Hanu Mahana.

Asiente cuando la amenaza sobre sus golpes se hace presente, todos conocen ese lado salvaje y agresivo que tanto la caracteriza; es por ello que la sonrisa se acentúa ante el guiño del azabache; podría darle una demostración de fuerza en ese momento por haberse ido tanto tiempo mas no puede; la cálida mirada dice lo suficiente. ¿Cómo no perdonarlo? Ya quiere armar su ropero y poner entre sus primeras prendas los obsequios ofrecidos por el espadachín. 

¡Primer error! ¡La historia no podrá ser! La amazona frunce la expresión antes de suspirar y volver a sonreír, es verdad, no sabe qué esperaban preguntando el cómo o el por qué de la actual situación financiera de la tripulación. ¡Es lo de menos! Lo importante es el gran barco que se dibuja frente a ellos. El plan de Tezca para adelantarse a dar un vistazo se derrumba ante el fuerte silbido que irrumpe en el ambiente, dándole la bienvenida al último integrante de la irregular y estrafalaria familia que han creado.



—¿No contento con Cardan también te llevabas a Tocho Morocho? Realmente no tienes llenadera, fufu.

Egoístas, imprudentes, extravagantes, inusuales.

Tantas palabras que los definen de pies a cabeza.

—¿Foto? Lo has dicho todo, guapo. —Retrocede a paso firme, preciso, incluso esquiva sin prestar atención a la madera del puerto o a las voces de los marineros heridos. Una mano se extiende hasta acariciar la suave piel del corcel. —¿Es mi impresión o se ha vuelto aún más indomable? La libertad te sienta bien, Tocho.

Bromea con el caballo, quien se remueve al recordar alguna amenaza del pasado. Pelea consigo mismo para decidir qué hacer y, al final, acaricia el rostro de la morena en un gesto cercano. —Cuidado babeas sobre el puerto, cariño. —Pronuncia hacia Ryota. ¿Qué tanto es el presupuesto? Pronto lo averiguarán, lo importante en ese instante es juntarse, posar y retratar la enternecedora fotografía de la que, sin duda alguna, pediría una copia para sí misma.

—¡Ya era hora, cariño! Muero por encontrar mi habitación. No soy muy exigente, solo espero el camarote más grande y una cama. Una cama cómoda y bonita —Los pasos avanzan, emocionada, hasta que la apuesta se vuelve injusta. —¡Es obvio que ganarás tú, mala copa tramposo! —Niega solo un poco hasta subir por la rampa. —¿Piscina? En verdad somos millonarios. —Casi empuja al castaño para poder tomar su posición y verla del todo.

—Huele a pintura recién usada, a madera bien tratada, a tierra húmeda y a vegetación. —En un principio parece una queja, al menos hasta voltea a verlos. —¡Me encanta! —Una persona sencilla con antiguas y nuevas aficiones que van de la mano. El recorrido se vuelve un paseo en el parque, no, es mejor, muchísimo mejor; más cuando una copa de vino es depositada entre sus dedos, bebiendo del contenido al tiempo que su mirada se encandila con la bandera pintada en las velas, sin darse cuenta presiona con su mano libre su brazo izquierdo, sintiendo su brazalete bajo la ropa.



—Un día tú me llevarás a Amazon Lily. ¿No es así, Aloha Kai?

El grito de Ryota irrumpe su concentración, una fiesta, un festejo; Tezca tiene una mejor primera idea al respecto. —Oh, cariño. ¿No te lo había dicho? Mi numero es costoso. —Bromea al llegar a su lado, observando la libreta con diversión. —Espero que así dejen de desaparecer, lo de la independencia está bien pero…

Aclara la voz dejando que la frase termine ahí, robándole una página a su libreta. En algún momento ha dejado su libro sobre maderas en algún lugar del barco, está bien, ahora es de ellos.

—El mio es 004777444. ¡Sencillo! Si no lo recuerdan, considérense muertos. —Amenaza hasta terminar por reír con fuerza, anotando el número de sus amigos, su familia. —Tezca, cariño, espero estés dispuesto a evitar que los tramposos de Ryota y Yuuki beban ¡O nos ganarán la apuesta! —Se abraza al rubio, cuidadosa de no mancharlo con el vino de la copa. Para ese momento el enfado con Cardan o Barald ha desaparecido, solo quiere disfrutar, solo quiere continuar junto a ellos, justo a todos.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
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#13
El abrazo se expandió con toda la tripulación y Yuuki se mantuvo en silencio casi todo el rato. Y fue más bien por el hecho de que, en caso de decir algo, se le iban a salir las lágrimas y no quería arruinar el momento con ella llorando. Estaba segura de que era la más vieja entre ellos, y nadie quería ver a una mujer adulta llorando porque sus amigos la invitaron a su yate, ¿O si? En todo caso, luego de ese momento de introspección, Yuuki continuó con el paseo por el barco tal y como lo habían sugerido.

Pero alguien más se presentaba a la reunión. Era nada más y nada menos que Tocho Morocho. El mejor amigo de todos. El único e incomparable. El caballo más pirata del South Blues. Ryota confirmó lo que había pasado con Wyatt y Yuuki esperó que el chico rubio pudiera estar feliz con la decisión que había tomado.

Luego vino una fotografía con todos. Yuuki sacó su mejor sonrisa y posó. Inmediatamente después estaba Ryota haciendo apuestas, y allí fue donde ella no pudo quedarse callada... pero claro, primero iba a compartir su número de Den Den Mushi con el resto de sus nakamas luego de registrar los números de Tezca y Runin en su propio caracol.

—Pueden anotar el mío también. Es 9872766333. Y capi, dame esos cien mil ahora, que solo hace falta un trago para que ande lo suficiente ebria. Anda. Dámelos ya. Es más. Te apuesto otros cien mil a que te gano. Y nada de empezar antes, Runin querida... ¡aquí todos debemos brindar a la vez! JRAH JRAH JRAH JRAH

Se echó a reír en su particular manera y luego se acercó a Tocho Morocho antes de levantar la copa.

—¡SALUD! ¡YOHOHOHOHO! ¡CANTEMOS! ¡ESTA ES UNA CANCIÓN PARA GRANDES ALEGRÍAS Y TRISTEZAS!


Y luego se bebió todo el licor sin mediar más palabras. Su cara se pondría roja de inmediato y empezaría a caminar por allí a lo tonto. Pero primero y a todo pulmón.

—¡El sake de Binks será lo que vamos a entregar!
¡Ni el viento ni la marea nos podrán parar!
¡Cae la tarde sobre el mar y en cielo escucharás
el cantar de los pajarillos al volar!

¡De mi pueblo yo me voy!
¡Con orgullo zarpo hoy!
¡Este canto es la fuerza para navegar
en olas de esplendor,
y la brisa de la mar
que nos van a acompañar a dónde hay que viajar!


Dejaría que alguno más cantara luego de ella y se echaría adentro otro trago más de licor. Fue entonces cuando vio a Barald y se acercó a él con la sonrisa que solía poner cuando se le ocurría alguna idea estúpida.

—Oye, Barald... ¡Hic! ¿Te molesta si te pido que me enseñes un poco sobre cómo pelear con espadas? Quiero aprender algo nuevo de cada uno. ¡Hic! Y no conozco a nadie mejor que tu cuando se trata de usar espadas. Anda. No seas malito. Enséñame, ¡Hic! ¿Si? Vamoooooos...
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
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#14

- Dahahahahahahahahhahah es que fue muy facil, no me pude contener - Y entre risas y demás, le inundaban ciertos pensamientos, cosas como que Tocho Morocho acabaría teniendo una gran recompensa por su cabeza, o que pronto verían cosas increíbles con sus propios ojos. Barald tenía algo dentro de el, algo que todavía no conocía. Ese extraño fenómeno que todavía no había experimentado de momento, aguardaría esperando a ser liberado con toda su potencia y mientras eso llegaba, vivía el momento. Contestó a los matatitos cuando le insinuaban cada uno a su manera que era un descarado y un sin vergüenza, jamás lo negaría, Barald era muchas cosas pero no un mentiroso espera ¿o eso si lo era? Jejejejeje. Hoy no mentía en nada en absoluto, tan solo les ocultó la información para mantenerlos a salvo. Estaba feliz y contento, tanto que en aquella fotografía solo podía expresar su felicidad junto al resto de sus compañeros. Tras obtener su copia, decidió emprender el camino hacia el Barco, Cardan seguía sobre su hombro y el caballo ... lo miro de reojo para pasarlo de largo. Tocho era un espíritu libre, que hiciera lo que quisiera. En aquel momento que tuvo de soledad en sus pensamientos de camino al Aloha Kai, observaba la foto de la tripulación. Barald era un distinto a los humanos terrenales del mundo que conocéis sin embargo compartía algo con muchos de los de su especie. Era un hombre de gran corazón, sentía preocupación, también miedo. Calculador en su máximo esplendor había pensado todas las opciones posibles, todas las variantes y posibilidades y en todas siempre salía bien parado menos en una. - ¿Y será que podré cambiar esa posibilidad? - Guardó la fotografía de los Mahana en el bolsillo interior de su capa de pirata dominador de mundos y una vez más, sin decirle nada a nadie y sin si quiera expresarlo; preparo su mente para la guerra ahora con algo que pasara lo que pasara, llevaría siempre consigo. Junto al resto, subió al barco y al igual que el resto, compartió su numero de Den Den Mushi, apuntando el del resto de sus nakamas. - El mío es 93179481030. -  y festejó sin probar gota de alcohol. Apoyado cerca de la piscina del Aloha Kai, cantó junto a Yuuki. Ya estaba muy borracha pero sus palabras no caerían en el olvido, aunque tuviera hipo. En aquel momento una sonrisa malévola se adueño de el, se iba a divertir próximamente y mucho.

[Imagen: Barald-malvado-jajajja.jpg]
- ¿crees enserio que sobrevivirás a mi entrenamiento? morirás en menos de 24 horas -
[Imagen: FIRMA.jpg]
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#15
Dicen que si fiesta promete, los integrantes se dejan llevar por el alcohol, las risas y comparsa. El tiempo o el contexto de las cosas desaparece, dando paso a una realidad alterada en donde solo se entiende la celebración, la comparsa y los cánticos que resuenan en voz de todos.

Esa quizás fue la razón del porqué, el sol radiante sobre sus cabezas pareció oscurecerse para algunos, o las palabras del castaño fueron incomprendidas sobre un adiós inexistente del amante de los caballos. “Tan bien pendejos…” Fue lo único que pensó Ryota invitando al júbilo y al desorden, porque eran piratas, no necesitaban escuchar de razones o cuestiones.

“7776969696901” anotó el navegante en la libreta del rubio. Después, tras las apuestas de la peli rosa, tomó un vaso de zidra fría y comenzó a beber cantando las canciones que los trabajadores comenzaban a vitorear.

“¡El sake de Binks será lo que vamos a entregar!
¡Ni el viento ni la marea nos podrán parar!
¡Cae la tarde sobre el mar y en cielo escucharás
el cantar de los pajarillos al volar!”


Repetía junto a los demás, tomándose muy en serio la apuesta mientras bebia y se agarraba de gancho con los demás trabajadores, bailando sin parar sobre el barco en total sintonía con el momento.

Los que antes eran trabajadores, ahora se unían a la comparsa cantando con los Hanu Mahana, disfrutando de la bebida y el dinero que Ryota lanzaba al aire por la apuesta que hizo. “¡Yohohohooo yohohohoooo! Kekekeke” reía sin parar, habiendo pagado la apuesta a su compañera de ojos azules, aunque pudo decirse que ambos ganaron al tiempo.

Una vez la canción terminara, Ryota saltó sobre la estatua del tío Kalani, tomó su keytar que cargaba siempre consigo desde que salieron de la primera isla del Gran Lane y se dirigió a todos los presentes. “¡Bien! ¡Están muy buenos los clásicos! ¡Pero aquí les va la nueva canción que estaba preparando!” Tomo el instrumento, sonriendo con enorme agrado hacia los demás. “¡Aún no está terminada! ¡Pero disfrútenla, bros! ¡soy Slam Sun y esta es Hanu Mahanaaaaa!”

Los dedos del oji ambarino se movieron sobre su instrumento con soltura, revelando la rítmica melodía que hacía saltar a los presentes.


Karmas

Off Rol
[Imagen: ELRAliP.png]
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