[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver. Urutora VS Uki & Sheit
#1


— ¿¡¿HUH?!? —
— ¡¿¡HUH!?! —

Su expresión corporal cambió y se destensó, separándose el uno del otro sin dejar de mirar al anciano de arriba a abajo, analizándolo, dejando pasar sin darse cuenta a Aspros y a Yojimbo volando sobre sus cabezas en dirección a la puerta.
— Uki ¿por qué ha llegado un preso hasta aquí? — preguntó Sheit sin mirar a su compañero — No lo sé Sheit ¿crees que deberíamos preguntárselo a él? — le preguntó retóricamente su compañero — Agk Navaarh... Si todos hacemos preguntas ninguno vamos a obtener respuestas — añadió el anciano sonriendo abriendo por completo las manos observando a los dos jovencitos frente a él — En eso tienes razón viejo — añadió el pájaro — Entonces quizá sea momento de que vuelvas a tu celda — un giro de una de sus espadas sobre su propia muñeca.
— Tora tora tora tora... ¿y no podéis dejar a este anciano continuar con su camino? — preguntó con un tono tranquilo y amable Urutora después de reir suavemente — Tu camino hacia la celda, querrás decir — dijo Uki uniéndose a la conversación flexionando las rodillas adoptando una posición más agresiva.

[Imagen: EseN59Q.png]
Urutora VS Uki y Sheit continúa aquí

Urutora observaba a ambos con tranquilidad, con la experiencia del que ha combatido lo suficiente como para saber medir a los oponentes antes de que estos quieran lanzarse a comenzar a dar problemas, y entonces suspiró — No quisiera interrumpir vuestro enfrentamiento, estaba claro que tendríais que tener un motivo de peso para combatir entre compañeros — separó uno de sus pies hacia un lado, abriendo más la posición y la guardia para estar más preparado para combatir — Además que si intentáis lo que pedís, podéis haceros daño — fueron sus últimas palabras, declarando completamente la intención de su combate.

Uki y Sheit apretaron las empuñaduras de sus armas al unísono y se dispusieron a pelear inmediatamente. Sabían que quien tenía delante no era cualquiera, no era una persona a la que pudieran ignorar o pasar por alto. Era un enemigo formidable que requería que dejasen sus diferencias a un lado — Peleamos para ver quién de los dos es el más fuerte — dijo Uki, resoplando una bocanada de humo desde su hocico de cerdo — Pero cuando luchamos juntos... — dijo Sheit abriendo su guardia y disponiéndose a comenzar. Un instante de silencio se mascó entre los tres, sólo siendo interrumpido por el sordo eco del batir de unas alas en la distancia, y los gritos ahogados por la distancia que había en las profundidades de esta prisión — ...cuando luchamos juntos... — Y entonces, hablaron a la vez mientras se lanzaban espadas en mano contra el anciano mink.

— ¡¡¡ SOMOS MEJORES QUE NADIE !!! —
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#2
Terrible juventud... Cuerpos inexpertos con capacidades excepcionales. Los dioses traen ofrendas para el Arkano. A 15 metros de mi dos jóvenes con cabezas de animales se enfrentan ¿creyentes? No... Sus palabras y su actitud demuestran lo contrario.  

- Agk Navaarh... Si todos hacemos preguntas ninguno vamos a obtener respuestas - respondo a su entusiasmo. Terrible juventud nunca escucha a sus mayores -  Tora tora tora tora... ¿y no podéis dejar a este anciano continuar con su camino? - 

Mientras les observo extiendo el arte de sentir el mundo, sus auras se personan en mi palacio mental y entiendo la diferencia. Son muy jóvenes para morir. 

- No quisiera interrumpir vuestro enfrentamiento, estaba claro que tendríais que tener un motivo de peso para combatir entre compañeros - acompaño al sentido común que el cielo me otorgó intentando que cesen su misión , aunque la juventud... Sus corazones no se doblegaran ante la experiencia del que ve, vió y verá - Además que si intentáis lo que pedís, podéis haceros daño - termino de avisarles mientras el arte milenario de mi sangre se activa. Mi pelaje se encrespa y la electricidad chispea a mi alrededor con un zumbido constante.

Cambió el arte de sentir y lo refino, lo convierto en un arte más pulcro. Más cercano al que los dioses usaron en este cascarón vació cuando llegaron. 

Pero, ¡OH, terrible juventud! Ambos son pequeños carneros, lanzándose de cabeza ante su oscuridad. Los dioses les quieren y me mandan a mi para que los mande a con ellos. 

- Los dioses os guíen - hablé en su idioma con fuerza con mi postura abierta, recubriendo ambas manos con el arte de la armadura. Pedí a la fuerza arkana que me enseñase el camino una vez más abrí los brazos como si me hubiera convertido en un T y los cerré con la mayor fuerza y velocidad que pude. 

El golpe tronó contra mis cansadas manos haciéndome daño en el proceso, pero la violencia con la que emití aquella palmada resonó en todo el nivel. El suelo se agrietó con la onda de sonido, que avanzó destruyendo todo a su paso y dañando a los dos jóvenes en el proceso, parando en seco su avancé . 

Sacudí las manos, que hormigueaban medio dormidas por la fuerza del hechizo que acababa de invocar. 

- Vax et aukk lerok. Los dioses me han pedido que os envíe con ellos - le dije mientras bajaba la cabeza y me preparaba para embestirles. 

- Lucharéis por los siglos en los campos arkanos, he sido enviado por y para esto - 

resumen


bélico


gastos
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 15018 - 2335 = 12683
Energia: 9382 - 1611 = 7771
Espiritu: 3380 - 260 = 3120
#3
Mi disputa con mi enemigo acérrimo y rival seguía vigente cuando, un tercero en discordia hizo acto de presencia. Era uno de los presos que se estaban fugando de Impel Down.

— ¿¡¿HUH?!? —

Exclamé, cambiando mi expresión corporal hasta el punto de destensarme, detener mi enfrentamiento contra Uki, hasta el punto de separarme de él y comenzar a mirar perplejo - desde detrás de la máscara -, de arriba a abajo. Parecía ser un animal bípedo con cuernos, y que podía medir perfectamente... Una barbaridad. Activé mi color de la observación para detectar el nivel de poder de aquel sujeto. Era fuerte. — Uki ¿por qué ha llegado un preso hasta aquí? — pregunté sin mirar a mi compañero de armas, recibiendo por su parte una propuesta de preguntárselo a él mismo.

Con una actitud increíblemente tranquila comentó que, ante un aluvión de preguntas, las respuestas nunca llegarían. Me daba coraje, pero aquella frase sonaba a tremendas "barras", como le podríamos decir a nuestro aniki. — En eso tienes razón, viejo — añadí, empuñando con firmeza entonces mis dos espadas.— Entonces quizás sea momento de que vuelvas a tu celda. — ordené, con cierto vacile, mientras giraba la espada que agarraba con mi mano izquierda sobre mi propia muñeca. Pero la tranquilidad que transmitía ese viejo era impresionante, no dejándose alterar por mi comentario, preguntando entre risas si podría dejar que continuara su camino. Sí, y un pin para ti. Por suerte, el puerco de Uki respondió con mucha soltura con otra vacilada de época. Desde luego que no estaba mal.

Ante nuestra declaración de intenciones, la cabra senil, divagó sobre que no quería interrumpir nuestro enfrentamiento y que, en caso de que lo hiciera y cargáramos contra él, que nos preparáramos para sufrir, ¿pero este tío que se creía? ¿Se creía que podía juzgar los épicos e interminables duelos que surgían entre dos rivales que se odiaban a morir pero que en el fondo se respetaban? Si aquello me molestaba, no quería ni imaginarme como debía estar el marrano. Por suerte, parecía que estaba aún en sus cabales, soltando una bocanada de humo por su nariz tras decir que, si peleaban, lo hacían para ver quién era el más fuerte de entre los dos. Esbocé una sonrisa ladeada bajo de mi máscara. Menos mal que ese tonto sería incapaz de verla.— Pero cuando luchamos juntos... — correspondí al sentimiento de respeto que debía estar sintiendo mi compañero en ese momento, abriendo mi guardia para prepararme junto a Uki al ataque. Sólo el batir de unas alas, junto a los gritos ahogados - posiblemente de los delincuentes que merecían pudrirse de por vida aquí - se podían escuchar en este silencio abrupto que parecía hacer eterno este momento.— ...cuando luchamos juntos... — reiteré, empezando a lanzarme al ataque al unísono junto a mi más formidable rival.— ¡Soru! — bramé, haciendo que me impulsara a mayor velocidad hacia mi objetivo, momento en el que hinché mis pulmones de aire para gritar a toda potencia.

— ¡¡¡SOMOS MEJORES QUE NADIE!!! —

Alcé la voz al unísono con Uki, mientras me lanzaba en picado hacia la cabra senil, anteponiendo mis espadas hacia el frente, dispuesto a ensartarlo como una lanza junto al gorrino. No obstante, antes de ello, y de forma imperceptible, después de que un sonoro aplauso inundara la escena, todo lo que pude recordar fue como mi cuerpo se veía empujado hacia atrás, frenando mi avance y haciendo que hincara rodilla por culpa de, ¿una onda de choque? Estaba claro que ese viejo estaba hecho de otra pasta pero, si había algo a lo que no nos podían ganar ni a Uki ni a mi, era a testarudez.

Caí de rodillas frente al anciano peludo y con cuernos, apoyando mi mano izquierda sobre mi pierna izquierda, y la mano derecha sobre el suelo.— ¡Uki! ¡Más te vale no cagarte a la mínima de cambio! ¡O te robaré el puesto del aniki en menos que canta un gallo! — exclamé, entre jadeos y mientras me volvía a alzar, buscando que mi compañero no pensara en ningún segundo en tirar la toalla. Gracias a todos los duelos que habíamos disputado, conocía lo suficiente a ese cabronazo como para saber que aquello no haría más que encender la llama de su interior. Era imposible que unidos perdiéramos.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7167 - 3593 = 3574
Energia: 5779 - 123 = 5656
Espiritu: 1360 + 0 = 1360
#4
La paliza que le estaba metiendo hasta el momento al pajarraco, fue abruptamente interrumpida cuando una tercera persona apareció en escena. ¿Cómo había llegado hasta el primer nivel uno de los puñeteros presos? Lo veía y no lo creía.

— ¿¡¿HUH?!? —

Exclamé, cambiando mi expresión corporal hasta el punto de destensarme, detener mi enfrentamiento contra Sheit, hasta el punto de separarme de él y comenzar a mirar perplejo - desde detrás de la máscara -, de arriba a abajo. Parecía ser un viejo loco, peludo y con una buena cornamenta saliendo de su cabeza, además de medir como una mole. Activé mi kenbunshoku para detectar el nivel de poder de aquel parguela. Sí, era fuerte. Pero yo lo era más. Sheit, entonces, empezó a preguntar sobre el motivo detrás del cuál había un preso aquí, frente a nuestras narices. A mi que me contabas. — No lo sé Sheit ¿crees que deberíamos preguntárselo a él? — respondí, con una pregunta retórica, sin apartar la mirada de ese viejales.

Con una actitud molestamente tranquila comentó que, ante un aluvión de preguntas, las respuestas nunca llegarían. Si creía parecerse a nuestro aniki, este tío era un tremendo gilipollas. Ya me había cabreado. Otra vez. Sheit empezó a dialogar con él, soltándole alguna que otra vacilada que, aunque me doliera admitirlo, le daba 6 puntos sobre 10. Pero aún así el mental del megayayo con cuernos no decaía, preguntando entre risas si podría dejar que continuara su camino. Así no tenía ninguna gracia. Decidí unirme a la conversación, estaba ya hasta la coronilla de quedarme sólo mirando.— Tu camino hacia la celda, querrás decir —  Flexioné entonces mis dos piernas, preparándome para lanzarme hacia ese desgraciado como una bestia.

Ante nuestra declaración de intenciones, la cabra chocha, divagó sobre que no quería interrumpir nuestro enfrentamiento y que, en caso de que lo hiciera y cargáramos contra él, que nos preparáramos para sufrir, ¡ahora sí que se la estaba ganando! ¿Pero quién cojones se cree este viejo pachucho como para juzgar nuestra épica e  interminable contienda? Estaba que ardía de furia, hasta el punto de que parecía que iba a entrar en ebullición.— Peleamos para ver quién de los dos es el más fuerte — espeté, resoplando toda esa ira contenida en forma de una bocanada de humo que salió al exterior a través del hocico porcino de mi máscara. Como no podía ser de otra forma, mi compañero y rival, Sheit, declaró lo que yo mismo pensaba. Que no había nada más temible que dos rivales que se conocían perfectamente el uno al otro peleando al mismo son. En un silencio en el que tan sólo se podía escuchar gritos ahogados y el batir de unas alas, antes de que Sheit volviera a reiterar su frase, no pude evitar esbozar una amplia y salvaje sonrisa bajo mi máscara. Menos mal que ese gili jamás se daría cuenta de esto.— ¡Soru! — exclamé, saliendo disparado en paralelo y simultáneamente junto al pajarraco hacia nuestro objetivo, llenando entonces mis pulmones de aire.

— ¡¡¡SOMOS MEJORES QUE NADIE!!! —

Alcé la voz al unísono junto a Sheit, mientras me lanzaba en picado hacia la cabra senil, anteponiendo mis katanas hacia el frente, cada una hacia un lado, como si simularan los cuernos de un toro, dispuesto a ensartarlo como a un espeto. Sin embargo, antes de ello, y de forma imperceptible, después de que un sonoro aplauso inundara la escena, todo lo que pude recordar fue como mi cuerpo se veía empujado hacia atrás, frenando mi avance y haciendo que por poco mi cuerpo se tambaleara, pero sin llegar a caerse al suelo, por culpa de, ¿una onda de choque? Su aura no mentía, ese anciano senil era demasiado poderoso... Pero ni de coña eso sería suficiente como para detener nuestro ataque conjunto y combinado.

Observé como Sheit, tras caer de rodillas frente al anciano peludo y con cuernos, no dejó que titubeara ni un segundo, dejándome claro que no me fuera a cagar las patas abajo ahora por una estupidez como esa.— ¡Te iba a decir justo lo mismo, cabeza emplumada! ¡Más te vale no dudar o el que se quede con la aprobación del aniki será el gran Uki! —
. Correspondí a sus ánimos, buscando que él tampoco se rindiera ante un daño tan trivial como aquel. Gracias a todos los duelos que habíamos disputado, conocía lo suficiente a ese cabronazo como para saber que aquello no haría más que encender la llama de su interior. Mi sonrisa se acentuaba bajo la máscara del jabalí. Era imposible que unidos perdiéramos.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8110 - 3493 = 4617
Energia: 6200 - 123 = 6077
Espiritu: 1660 + 0 = 1660
#5
El implacable dúo de Uki y Sheit eran, en conjunto, una fuerza tres veces superior a lo que cada uno de ellos abarcaba por si mismo en solitario, y el anciano Urutora y todos sus años de experiencia lo descubrieron a base de bien, dándole un combate mucho más complicado de lo que él en un principio pensaba que iba a tener, al ver que se enfrentaba a dos jóvenes, y que ambos peleaban entre si, presuponiendo que no tendrían un buen trabajo en equipo. Pero fue un gran error.
Uki y Sheit parecían un tornado de hojas afiladas cuando arremetían y atacaban al anciano mink, usando sus movimientos de breakdance conjuntamente con su esgrima resultando en unos oponentes peligrosos y diferentes, con una forma de pelear inaudita e impredecible, pero aun asi, pocos fueron los cortes que consiguieron impactar en Urutora y aun menos los que fueron realmente importantes. Sólo un par de ellos, en el hombro y en el muslo, eran lo suficientemente profundos como para poder considerarse una herida a vigilar.

Tras un choque de ambos aceros con las pezuñas del maestro anciano, los tres contendientes se separaron.
Uki y Sheit presentaban distintos golpes circulares por todo el cuerpo, como puntos de presión. Impactos que había alcanzado el mink con sus dedos, empujando con fuerza en sus carnes, habiendo generado una lluvia de dolor y de malestar en ambos contendientes que ya estaban visiblemente cansados. Entonces, Urutora junto sus manos y cerró los ojos por un instante, comenzando a recitar un cántico.

Gasug sadawe sonk depcasfasd zxodf poasop suwiapoe.
—      Fasryt po xapoo sabg sweasak ias ghas koe kenidsig      —
Anitneg raarap ozarbanuy noepmac ainapse orepotneisol

Para cuando abrió los ojos, su aura se sintió diferente. Su presencia se sintió diferente.
Y una verdadera sensación de peligro recorrió la espina dorsal de ambos jóvenes y talentosos espadachines de la marina, que tragaron saliva por un instante mientras recobraban el aliento y observaban a aquel poderoso enemigo incrementar su masa corporal y aumentar su tamaño — Sea pues — dijo el mink, volviendo a cuadrarse en guardia, y los dos jóvenes, tras mirarse y asentir, se lanzaron a por él en una nueva combinación de movimientos, gritando, dispuestos a terminar con esta pelea a su favor. Uki avanzaba a ras de suelo con los brazos cruzados sobre su pecho y las espadas apuntando hacia atrás. Sheit saltó y avanzó por el aire con los codos apuntando al techo y las espadas por su espalda apuntando con el filo al suelo.

— ¡¡KOOL —
— HERC!! —





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#6
Ese puñetero viejo carcamal era más duro de lo que aparentaba. Con todas las peleas entre nosotros que Sheit y yo llevábamos a nuestras espaldas, habíamos aprendido a conocer a la perfección lo que el otro pensaba, como el otro se iba a mover y que acciones iba a tomar sin necesidad de hablar. Me enrabietaba el sólo pensarlo, pero debía admitir que, nuestros estilos de combate y breakdance combinaban a la perfección. Y aún así, ¡joder! La cabra loca y barbuda estaba contrarrestando toda nuestra ofensiva. No sabía como estaba el puto pájaro, pero mi cuerpo ya empezaba a sentirse en las últimas, sobre todo con todos los ataques habíamos ido recibiendo por parte del criminal. Y por su parte, él sólo tenía dos cortes, ¡dos jodidos cortes! ¡Me cago en el putísimo Fran Perea! ¡Pero no me daría por vencido, coño que no!

Sin mediar palabra, y sin tenerlo siquiera planeado, tanto Sheit como yo fuimos directos a asestar un corte al viejales con esteroides, siendo el mío un tajo vertical descendente que, con suma facilidad, interceptó con las pezuñas de su mano derecha como si nada. Pero será mamonazo.

Fruto de aquel choque, me desplacé hacia atrás, al igual que Sheit hizo lo propio, quedando a unos pocos metros del viejo verde. En ese momento, comenzó a pronunciar una clase de palabras y rezos que, si yo no fui capaz de entender, esperaba que Sheit tampoco lo hiciera. Aproveché ese rezo inentendible para reposar fuerzas y coger todo el aire que podía. Toda energía que pudiera recobrar era bienvenida. Y entonces, la cabra chocha abrió los ojos, con un aura distinta y haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda mientras veía como la masa corporal de nuestro enemigo ganaba tamaño, ¡me cago en la putísima cerda de mi madre! No pude hacer otra cosa que tragar saliva. Si ya nos estaba poniendo en apuros, aquello no podía pintar bien.

Cuando se puso en guardia, sin embargo, al mirar a Sheit, una parte de mi sabría que iba a estar bien. Pues, cuando peleaba junto a ese idiota, junto a mi mayor rival, no habría nada que no pudiéramos lograr. Con una sonrisa bajo mi máscara, asentí, sintiéndome como nuevo y con unas ganas de comerse al mundo que rivalizarían con el hambre de titis del aniki. Era hora de nuestro as en la manga. — ¡Asalto de frente! — grité, comenzando a avanzar nuestro oponente, a ras del suelo y con mis brazos cruzados frente a mi pecho, con mis espadas apuntando hacia atrás, hasta que lo tuve al alcance mis hojas.

— ¡¡KOOL —

Exclamé, iniciando el principio de nuestra técnica conjunta, descruzando mis brazos en ese momento y propinando un tajo doble horizontal que recorrería, por nuestra diferencia de tamaños, las espinillas de la cabra vigoréxica.— ~ La cabra, la cabra, la madre que la parió… ~ — canturreaba en mi cabeza mientras el frío filo de mis hojas terminaban de desgarrar los músculos de las piernas de Urutora. Viejo verde, ese era tu fin.

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Energia: 6077 - 3717 = 2360
Espiritu: 1660 + 0 = 1660
#7
Ese anciano cabra ya imponía bastante, pero lo cierta era que resultaba ser mucho más intimidante y poderoso aún. Con todas las trifulcas, entre nosotros, que Uki y yo llevábamos disputando después de tanto tiempo, sabíamos perfectamente lo que el otro pensaba, como el otro se iba a mover y que acciones iba a tomar sin necesidad de hablar. Me daba coraje el sólo pensarlo, pero debía admitir que, nuestros estilos de combate y baile casaban a la perfección. Y aún así, esa maldita la cabra loca y peluda estaba anulando por completo toda nuestra ofensiva. No sabía como estaba el pedazo de puerco, pero mi cuerpo ya empezaba a sentirse en las últimas, sobre todo con todos los ataques habíamos ido recibiendo por parte del criminal. Y por su parte, él sólo tenía dos cortes, ¡por el amor de Fran Perea! Nos estaba ninguneando por completo… Pero de ahí a tirar la toalla había un paso. No le iba a dar la satisfacción a ese cerdaco de reírse de mi.

Sin mediar palabra, y sin tenerlo siquiera planeado, tanto Uki como yo fuimos directos a asestar un corte al viejales con esteroides, siendo el mío un tajo horizontal que, con suma facilidad, interceptó con las pezuñas de su mano izquierda como si nada. Pero será mamonazo.

Gracias a aquel choque propiciado, me desplacé hacia atrás, al igual que Uki hizo lo propio, quedando a unos pocos metros del misterioso cornudo. En ese momento, comenzó a pronunciar una clase de palabras y rezos que, no entendí en lo más mínimo. Apenas podía leer nuestro propio idioma, voy a saber entender el idioma de Cabriola. Aproveché ese rezo inentendible para reposar fuerzas y coger todo el aire que podía. Toda energía que pudiera recobrar era bienvenida. Y entonces, nuestro oponente abrió los ojos, con un aura distinta y haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda mientras veía como la masa corporal de nuestro enemigo ganaba tamaño. Hasta cada una de las plumas de mi máscara empezaron a temblar de la propia tensión. No pude hacer otra cosa que tragar saliva. Si ya nos estaba poniendo en apuros, aquello no podía pintar bien.

Cuando se puso en guardia, sin embargo, al mirar a Uki, una parte de mi sabría que iba a estar bien. Pues, cuando peleaba junto a ese mangurrián, junto a mi mayor rival, no habría nada que no pudiéramos lograr. Con una sonrisa bajo mi máscara, asentí, sintiéndome como nuevo y con unas ganas de darle por culo a ese colega que rivalizarían con las ganas de empotrar a titis del aniki. Era hora de nuestro as en la manga. — ¡Red Bull te da alas! — grité, saltando y comenzando a avanzar en el propio aire hacia mi oponente, con mis brazos flexionados hacia mi espalda, de forma que mis codos quedaban mirando al techo, y mis espadas tras mi espalda, con su hoja apuntando hacia el suelo. Así hasta que lo tuve finalmente a mi alcance.

— HERC!! —

Exclamé, siguiendo a Uki y finalizando el nombre de nuestra técnica conjunta, llevando mis brazos - extendidos - hacia abajo en ese momento y propinando un tajo doble vertical y descendente que recorrería la cara del brujo chamán hechicero.— ~… Yo tenía una cabra… ¡Y LA PUTA SE MURIÓ!~ — canturreaba en mi cabeza mientras el frío filo de mis hojas terminaban de recorrer los ojos de ese anciano testarudo. Viejo verde, ese era tu fin.

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Espiritu: 1360 + 0 = 1360
#8
El impacto del hierro impuro y mis sagradas manos nos separó. Esto era insostenible, sus débiles cuerpos estaban al límite, su muerte era la consecuencia de su valentía ¿o insensatez? Es difícil diferenciarlas cuando son tan jóvenes, ambos aspectos de la consciencia se diluyen a tan corta edad. Cerré mis palmas y recé a los dioses esperando su camino. 

Gasug sadawe sonk depcasfasd zxodf poasop suwiapoe.
—      Fasryt po xapoo sabg sweasak ias ghas koe kenidsig      —
Anitneg raarap ozarbanuy noepmac ainapse orepotneisol

Mis ojos se abrieron y mi cuerpo se tensó. ¿SOLO UNO? El Arkano había decidido, para uno el dolor de la muerte, para el otro... El dolor de la muerte no propia. 

- sac.. - susurré poniéndome en guardia y esperando, sabía que su juventud les haría que intentasen acabar conmigo. La fatiga les superaba y cuando los músculos pesan más que las decisiones... Es muy fácil equivocarse. 

Ambos saltaron hacia mi... ¿Mi respuesta? Saltar hacia ellos. Mis pezuñas agrietaron el suelo por la fuerza del salto y salí despedido en una parabala que evitó al chico de cabeza de jabalí pero chocó en su trayectoria con el cabeza de nido. Agarré al chico con la cabeza de nido de ambas manos por sus muñecas cuando lo intercepté en el aire. No pude ver su rostro ¿miedo? ¿euforia? ¿tristeza? No lo sé... Pero cuando alcanzamos el punto máximo de altura de la parábola el arte del cuerpo, aquel que es capaz de romper las almas y los huesos se manifestó en mi testa, dura ya de por sí. Recliné un poco la cabeza para tener más trayectoria y lancé un cabezazo a su cabeza desprotegida. El sonido de los huesos rotos rebotó como un eco mortífero. Las plumas de su casco estallaron mientras que sus sesos, vísceras y huesos salieron despedidas en todas las direcciones frente a mi, salpicando sin control todo a nuestro alrededor. Aquel joven acababa de perder la cabeza, literalmente, se la había reventado con un impacto tan severo que hubiera podido poner a temblar los cimientos de aquel infesto infierno en el que me había retenido. La sangre ni siquiera me toco, se esparció en el suelo como un mosaico brutal, la imagen natural de los dioses. Mi parábola terminó y derrapé un par de metros a 100 metros del punto en el que había saltado, totalmente separado del otro muchacho, que golpeaba el aire dónde se suponía que estaba, entre nosotros, el reguero de sangre que había dejado la explosión de la cabeza del desafortunado chaval, quien ahora, quedaba colgado como un peso muerto entre mis manos, rebotando sin control contra mi pecho y piernas por la inexistencia de resistencia de su cuerpo ante el movimiento. Una vez frené por completo dejé caer el cuerpo sin vida del espadachín, soltando el agarre de ambas muñecas. Su cuerpo sonó seco contra el suelo mientras que cuello expulsaba sangre a borbotones que freneaban y volvían a iniciarse arrítmicamente desde una herida totalmente irregular, la de una cabeza que había estallado en pedazos. Las espadas se soltaron de sus manos sin vida.
- Vark Avec -
Susurre maldiciendo al otro muchacho. En el idioma Arkano, Vark Avec es una expresión que significa algo parecido a: "Llora por tu debilidad, es la que mató a quien debías proteger"
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12683 - 5037 = 7646
Energia: 7771 - 4456 = 3315
Espiritu: 3120 - 1384 = 1736
#9
Tras una inclemente y desbocada contienda, en un instante, Urutora proyectó su cabeza contra la del joven Sheit. El impacto fue lo suficientemente potente como para dictaminar el final de la pelea, y hacerlo de la forma más cruenta y visceral posible, pues tras el poderoso impacto del viejo mink cabra el cráneo del joven espadachín de los Zoodicaool explotó de forma grotesca y baño de sangre todo en el entorno. Urutora se llevó el cuerpon consigo en su desplazamiento y separó a Uki y a Sheit por última vez, terminando por lanzar el cuerpo sin cabeza del espadachín con casco de pájaro hacia su colega con casco de cerdo.

- Vark Avec -

La maldición del mink fue lo último que escuchó Uki antes de caer de rodillas observando el cuerpo de su compañero sin vida frente a él, dejando caer sus espadas a ambos lados de su cuerpo y propiciando un grito seco que retumbó por todo el nivel antes de quedar inconsciente por el shock de lo que estaba viendo.
Uki y Sheit se conocieron hacía once años en un cuartel de la marina en el East Blue, y ambos entablaron amistad enseguida por sus afinidades: los dos querían convertirse en el mejor espadachín del mundo, y los dos tenían de peculiaridad su increíble belleza y rasgos femeninos. Ambas cosas les pasaban factura con sus compañeros de cuartel ya que se burlaban tanto de su afeminado aspecto y de su sueño imposible, pero eso no los detuvo.
Los dos muchachos entrenaban el uno contra el otro y mejoraban conjuntamente sin darse cuenta de que iban dejando atrás a los demás compañeros, volviéndose mejores espadachines pero haciéndolo de una forma peculiar y diferente, con un estilo de combate tan cruento como original, luchando al ritmo del breakdance y sin contenerse lo más mínimo. Así se hicieron mejores y mayores, hasta que se graduaron en la academia militar y pasaron a ser Marines de pleno derecho.
Como sus notas eran iguales, en el reclutamiento se los dividió a dos cuarteles distintos, pasando a separarse tras el tiempo juntos en su entrenamiento, y aprovechando este "nuevo comienzo" ambos para cubrir su rostro e impedir que no los tomasen en serio, cubriendo ambos sus rostros con cascos tematizados de animales.
De nuevo un paralelismo entre ellos, teniendo la misma idea sin siquiera comentarla, y empezando a ganarse un nombre en las filas de la marina creciendo al mismo tiempo hasta llamar la atención del joven Almirante de la Marina, Tucrow, quien los reclutó en sus filas sin saber su pasado conjunto y llevándolos a las instalaciones del Zoodiacool para que por fin se reencontrasen.
Ambos llegaron allí creyendo que Tucrow los iba a convertir en su discípulo y heredero y se dieron de bruces con la realidad de que el otro era igual de valioso, famoso, habilidoso y original que él, y lo que comenzó como una camaradería absoluta se convirtió en una competición extrema llevando su rivalidad al siguiente nivel y, aunque públicamente lo que exteriorizaban era ese tira y afloja entre ellos, la realidad era que eran los mejores amigos. Vivieron muchísimas aventuras, misiones, peligros y problemas juntos, y solucionaron y solventaron todas ellas, con la promesa de que algún día uno de los dos se convertiría en Almirante y haría al otro su mano derecha. Pero esa promesa acababa de verse aplastada.

Nunca más podrían bailar al unísono, ni cruzar sus cuatro espadas para cortar a un enemigo.
Su promesa no se cumpliría. Su ascenso ya no tendría un rival, y su motivación se perdería en la nada absoluta.
La hermandad de Uki y Sheit terminaba en Impel Down.


Urutora se marchaba caminando hacia el nivel dos sin mirar atrás, dejando a ese joven saborear la derrota y los resultados de no ser lo suficientemente fuerte.





BATALLA EN EL NIVEL 1 DE IMPEL DOWN
UKI LACROIX & SHEIT MARGRAND
"THE B-BOYS-BROS"
VS
URUTORA "EL ARKANO"


GANADOR:
URUTORA
  Responder


Salto de foro:


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