[PA T2] Regla numero uno... No se habla del club de la pelea
#1
36 de Primavera Año 18
Dojo en las faldas de la montaña
Isla Karate
2400 horas


Una reunión de “rufianes” se mantenía a luz de velas en el cuadrilátero dentro del pequeño dojo de artes marciales, aquella construcción era la mas cercana al pueblo relativamente y que no ofrecía ninguna resistencia a intentar subir la montaña, lo cual se consideraba parte del entrenamiento y calentamiento para los dojos más respetables.

Una multitud de alrededor de los dos sujetos que peleaban a puño limpio se enfrentaban con golpes directos al rostro, sus miradas estaban perdidas, ya solo se mantenían por pura voluntad y seria un ultimo derechazo de uno de aquellos directo a la quijada del otro para dejarle los ojos en blanco y que, pacíficamente se derribara para ya no poderse levantar después de aquello…

La sangre corría, pero los que rodeaban aquello solo vitoreaban y se llevaban dinero a las manos, claramente… aquello no podría ser bueno…

37 de Primavera Año 18
Puerto de Karate
Isla Karate
1700 horas


Aquella taberna la cual daba vista a lo que se pudiese llamar la periferia era la última que se podría tomar antes de ir a los grandes caminos de arrozales hacia la escarpada montaña, era misterioso como aquel camino atizado por tocas era lo único “gris”, después de tanto charco y personas plantando arroz.

Era curioso como la isla se mantenía de aquello además de las artes marciales, la taberna era amplia, varias mesas y un típico adornado del oeste (si eso tuviera sentido aquí), al fondo solo una persona muy mallugada, con varios vendajes y una mano rota… comida una sopa tranquilamente, mientras el tendero limpiaba tarros con un trapo limpio.

Bienvenido señor… adelante adelante, ¿desea algo del menú?

El tendero era rápido, ofrecería la hoja plastificada de lo que se servía el día de hoy, parecía simple… realmente nutritivo ¿Dónde estaba la cocina? Había una puerta típica de cocinas a su espalda, pero no se escuchaba ni se veía nada, mas que de nuevo… el sujeto que parecía haber recibido una gran paliza… disfrutando su sopita.

Off


Contenido Oculto

Contenido Oculto

Resumen 1 de 6
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#2
Atributos Personaje


Es curioso como el joven perdía el interés rápido en algunas cosas y, con la misma facilidad, ganarlas en otras. Había podido dejar de forma segura, por decirlo de alguna forma, parte de sus pertenencias y, a falta de estímulos que saciasen su necesidad de dopamina, había terminado por recorrer una vez más las calles de Karate. Primero, y más importante de todo, algo que llevarse a la boca; y segundo, algo que hacer en aquella isla aburrida. Había pelea allí donde podía mirar, pero siempre se trataba de algo reglado, para ser más exacto, podía entender que la mayoría de patadas y puñetazos que se daban por la zona eran a razón de un entrenamiento. Hubo varias ocasiones en las que se acercaba a los grupos que danzaban con sus gi y golpeaban al aire, pero aquello era aburrido, demasiado para su gusto.

Hasta que algo picó su curiosidad, dos sujetos se habían separado de la manada, a hidratarse probablemente y parecían hablar, pero bajito. Kai levantó las cejas, pícaro, y se acercó solo a escuchar lo que estaban diciendo, seguro que sería interesante. - Uh - Susurró al mismo tiempo que daba pasitos y pudo escuchar parte de la conversación. Hablaban de un ''restaurante'' donde servían ''comida'' de forma ''gratuita'' a las afueras, no es algo que interpretase él, es cada palabra iba acompañada de una entonación rara y, de hecho, en el momento de terminar aquella frase uno le guiñó el ojo al otro. - ¿Comida gratis? o.... ¿''Gratis''? - Entrecerró sus ojos, como si acechase una presa mientras susurraba para si mismo. Y de repente. - *Burp* - Desde lo más profundo de su alma, de su corazón, desde el fondo de su estómago, emergió del mar como si fuese el mismísimo Poseidón, un eructo que resonó con fuerza. Ambos lo miraron sorprendidos, no porque se acabasen de dar cuenta de que alguien los estaba escuchando, que también, si no por el poderío que tenía el estómago del peliblanco.

[Imagen: Dise-o-sin-t-tulo-9.png]

Su cotilleo había sido interrumpido por él mismo, por eso estaba casi tan sorprendido como sus observados. Con la cara hecha un cuadro, boquiabierto y después de haber levantado el pulgar a modo de saludo, como si no hubiese pasado nada, se largó de allí.



Ahora tenía resueltos sus dos problemas, su curiosidad estaba encendida como una mecha y su estómago podía llenarse por un módico precio de absolutamente nada, si es que era verdad lo que había escuchado, de lo contrario podría simplemente engañar al comercio o directamente salir por patas. Es por eso que se había pasado la última hora deambulando por las afueras del centro de la isla, allí donde se generaba la mayor tensión en cuanto a gente se refería. - Vaya, vaya, vaya... - Pudo vislumbrar a lo lejos una taberna a mitad de camino. Cuando recorrió el camino que lo separaba entró abriendo ambas puertas de par en par diciendo ''Aquí estoy yo''. - ¡Aquí estoy yo! Yeah - Levantó ambos pulgares, casi como si alguien lo estuviese grabando, y es que el luchador tenía poca vergüenza para interactuar con las personas.

Se quedó parado entre ambas puertas abiertas, por unos segundos, mientras escaneaba el lugar con una rápida mirada. No había nadie más allí, en lo que podía ver, más que un trabajador y alguien, muy al fondo, al que parecía que le había pasado un tren por encima. El resto era lo típico, mesas. Su expresión cambió y sus labios se curvaron hacia abajo, no entendía nada. Si había algo gratis. ¿Cómo no había nadie más allí? No le iba a dar muchas vueltas, se encogería de hombros y se dirigiría directo a una mesa, sentándose en la silla que le correspondía y con una sonrisa. Si había comida, había siempre una sonrisa, y si era gratis más todavía.

Poco tiempo tardaría en venir el mesero, demasiado repeinado para el gusto del luchador. - Uy señor. Vas como demasiado encebollado mister señor - Tomó con una de sus manos la hoja plastificada y observó la abrumadora cantidad de opciones que tenía. - Boff, no sé que decirte Arqui, hay como tantas opciones que me supera. Wow - Se podía notar el evidente sarcasmo en su tono de voz hasta que se detuvo en el último plato. - ¿Ostia a la cara? Ostia a la cara. ¿Qué es ostia a la cara? Está de oferta. ¿Es gratis? Espero que sea gratis, he venido porque me han dicho que lo era. ¿Es carne? Espero que sea ternera porque la ternera me sienta bien aunque el cerdo también, sin embargo, el pollo también - Hablaba rápido como si intentase confundir al trabajador.

- ¿Tarda mucho? - Su estómago rugió ligeramente, audible para los demás, a lo que sonreiría forzosamente, como si, una vez más, no le diese vergüenza. Lo miraba fijamente a los ojos, como si aquello fuese a hacer que se diese más prisa.

cositas V2
#3
El tabernero como era normal elevaría la mirada y seguiría sonriendo, manteniendo contacto visual mientras de una manera extraña o cuando menos hábil, seguía tomando tarros para limpiar con el trapo, secándolos y luego posicionándolos sin ver en el lugar donde deberían ir… ¿brujería? Quizá era que ese trabajo repetitivo lo había hecho por tantos años que ahora básicamente esa actividad ya solo era un reflejo, no se tenía que pensar.

Al desgraciado aun observando que realmente no había nadie… NADIE más que el triste de la sopa y el tabernero decidió sentarse lejos… donde claramente alguien tendría que acercarse… la mirada amable del tabernero se frunciría, sin ninguna gana de ocultar su descontento, abandono sus deberes y con un lápiz y papel, se avecinaba el encuentro.

Si señor… como decía, bienvenido… no se por qué no se sentó en la barra, pero razones tendrá… ammm es carne en efecto, esta taberna tiene una gran deuda con el dojo que esta más cercano, nosotros realizamos esa comida en honor a ellos... pero bueno, también lo hacemos a esta especifica hora hahahaha cuando no pueden venir por que están entrenado HAAHAHAHAHH …. Le traigo su comida… la cual estará lista “a su debido tiempo”

El tabernero se retiro regresando a su posición, dejo su cuadernillo y tomo solo aquella hoja, se acerco al portal que era como puerta tras la barra, tomo un mandil de cocina, se lo puso y luego decidió entrar a aquella puerta abatible, si eres observador y un chismoso, verías que en el momento que se abre la puerta, no había nada más que una pulcra cocina brillante…quizá por lo limpio, quizá por los materiales… mucho ruido, vapores y sonidos típicos de picar comenzarían a escucharse con furia.

Además de aquello, el único sonido además de aquello seria el sonido de la cuchara del mallugado ser que parecería llorar un poco… o al menos recoger sus mocos mediante jalones de aire, arremedando que literalmente estaba o había estado llorando, se escuchaba un adolorido sonido de soplido cada tanto, quizá por que aquella sopa estaba caliente, pero quien sabe, realmente era un momento totalmente apacible.

No pasaría mucho para que la puerta abatible se abriera de una amable patada puesto que las manos del tabernero se encontrarían ocupadas, una copa de algo y una plato con cubierta metálica, además de algunos trapos que parecerían esa clase de servilleta elegante que se le ofrece a los comensales, con velocidad se acercaría al chico … comenzaría lo que yo llamo “la danza”, posicionado cercano y en el lateral, se inclinaría como si fuera reverencia para dejar justo al frente el plato del comensal, posicionaría con velocidad aquella copa con para luego ofrecerle aquella servilleta claramente a la velocidad que lo hacía básicamente el comensal ya la tendría posicionada donde debía sin sentir apenas “invasión” por parte del profesional.

Con la izquierda que básicamente le daba mas cercano al comensal adelantaría la mano para posarla sobre el cubre plato PERO recordaría la petición…

Oh si, la ostia en la cara

Bajaria la cubierta que no habia subido suficiente como para revelar la “vista” del platillo pero su los fragantes olores de la carne, sonaria el CLING de que regresaba a su posición original y de la nada, la derecha que estaba oculta para la vista del distraído comensal, se dirigiría con una velocidad aluscinante, un puño cerrado…un impacto seco y tan profesional como el servicio…el golpe seria tan rápido y tan seco que solo se escucharía el PUM y seria despedido al menos dos metros hacia atrás, cayendo de espaldas… imparable, con una fuerza digna de Atlas y una velocidad de céfiro…

AHÍ TIENE LA ESPECIALIDAD DE LA CASA SEÑOR HAHAHAAHHAHA

El de la barra agregaría: HAHAHAHAAHAH

revelando que de igual manera… tenia una marca de puñetazo en la cara al girarla para observar al “engañado”.


Resumen 2 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#4
Atributos Personaje


El mesero no parecía estar demasiado contento, había venido el niñato de turno a tocarle los cojones de sobremanera parece, pero el pequeño estaba demasiado contento pensando que iba a conseguir cosas gratis por la patilla, pero el ya sabía, muy en el fondo, que todo tenía un precio a pagar y, ese día, no sería distinto. - Claro te las explico en un momento, no me he sentado en la barra porque bueno, está más lejos la barra que esta mesa - Le respondió con una sonrisa de cortesía que, de otra manera, podría parecer una burla, y en parte lo era. - Ah claro HAHAHAHA entiendo QUE BUENO HAHAHA si, cuando entrenan para HAHAHA. - Su voz se convirtió en una montaña rusa de tonalidades acompañando la risa de aquel que le estaba tomando la comanda, pero que en cuanto terminó de reírse su voz se cortó repentinamente con una cara totalmente neutral. No le hacía ni puta gracia lo que estaba diciendo, pero uno debía meter paja en las típicas conversaciones de relleno para no parecer un borde total. ¿Quizá el joven era demasiado obvio? Solo cuando no le importaba importunar a sus receptores.

El trabajador se retiró en un instante dejando de nuevo al joven solo en la mesa. Apoyó su espalda sobre el respaldo de la silla y dejó caer su cabeza ligeramente hacia atrás, recostándose con tranquilidad para terminar mirando el techo con la mirada perdida, intentando no pensar en el hambre que crecía dentro de él, como una marea que subía sin posibilidad alguna de detenerla. Su mirada se terminó desviando hacia los laterales al cabo de unos segundos y, tras mirar cada detalle de la estancia y que llamaban su atención, terminó por pasear su vista de nuevo por la barra.

De fondo una sinfonía de cacerolas, cuchillos y platos, pero el sonido principal era el de aquel hombre que gimoteaba mientras comía. Kai lo observó sin pudor alguno, le daba igual que sus miradas se cruzase. Se fijó de nuevo en lo magullado que estaba y en los vendajes que vestían y tras unos minutos, abriría su boca para molestarlo. - Pareces una de esas estatuas por las que han pasado tres generaciones enteras. Te han dejado como papel de pared en reforma. ¿Así entrenáis en los dojos? - Por el ejemplo que había visto horas antes donde golpeaban al aire, sabía que no. ¿Una disputa callejera?

No le daría tiempo a seguir su conversación pues la puerta abatible de la cocina volvería a hacer aquel característico sonido de va y ven, revelando nuevamente la presencia del trabajador que se acercaría con una calma inusitada a manos llenas. Dejaría todo en la mesa y, al momento de destapar el supuesto plato de carne, se detuvo. Kai se agazapó ligeramente hacia delante, hambriento y expectante, moviendo su cabeza rítmicamente como solución ante la impaciencia por comer. Se estaba frotando las manos para cuando la tapa volvió a bajar y, un segundo después y sin tiempo a reaccionar, un golpe seco en toda la cara. El joven de cabellos blancos recibió el impacto con todas las de la ley, girando la cara y el cuerpo, en el proceso de literalmente volar hacia el suelo. Cayó como trapo mojado al suelo boca arriba, la cara le dolía, su nariz también y hasta un pequeño hilo de sangre se atrevió a escapar por ella.

El luchador se quedó un momento tirado en el suelo, procesando la información, procesando aquel golpe. Una vena se hinchó, recorría desde su frente hasta el cuello. Levantó su mano para tocarse la nariz y darse cuenta de que estaba sangrando en cuanto observó su guante.


[Imagen: Yo-a-este-tio-lo-mato.png]
- Yo a este tío lo mato... Joder que si lo mato -

Sentenció desde el suelo, enfocando su mirada en el trabajador en primera instancia, en segunda la centró sobre el otro comensal en cuanto escuchó que se reía, ahí fue cuando se fijó en que tenía la marca de un puño en la cara, como seguramente le pasaría a Kai en los próximos minutos. - ¿También quieres morir? - Amenazó. Kai no estaba contento con la pedazo de mierda de servicio que le estaban dando, sería el momento de ponerle una hoja de reclamaciones.

Se levantó de un salto gracias a la inercia del salto que pegó hacia atrás, usando sus piernas como peso principal. Se acercó al mesero con una ira enmascarada, aunque la vena de su frente dejaba en claro su estado mental, sin embargo su expresión sería la de alguien apático. - ¡¿TU ERES GILIPOLLAS?! - Esputó las palabras tras acercarse con una aparente calma y solemnidad. - YO TAMBIEN HE TRAIDO LA ESPECIALIDAD DE LA CASA - Diría mientras su mano se aceleraba y se aproximaba a la cara de su amable mesero. - GUANTÁ DE MANO ABIERTA - Y como si se tratase de un bofetón, lanzaría su mano hacia la cara del mesero liberando aquella ira que le estaba empezando a quemar por dentro.



cositas V2
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1523 - 300 = 1223
Energia: 1189 + 0 = 1189
Espiritu: 300 + 0 = 300
#5
El mesero, el comensal mayugado y como si hubiera miles de personas dentro de la cocina comenzarían a reír en coro, el ambiente tenso de un inicio comenzó a relajarse de poco en poco y todos reirían afablemente, pero el protagonista no lo tomaría de la misma manera, su reacción violenta fue observada por todos y como que si el tabernero estuviera preparado para todo, elevaría las manos en un intento de defenderse pero seria imposible, una ostia como pan entro en su rostro el cual, como que si estuviera hecho de trapo… salió disparado en dirección a la inercia del impacto, saliendo volando literalmente tres metros golpeando contra la pared y destruyendo todo a su paso…

El silencio y las miradas enfocaron totalmente al sujeto, la música se detuvo y el sonido de la cocina paro en seco… fueron unos segundos de silencio que se sintieron como minutos y en cuanto, Kai, intentara romper aquel silencio ya fuese con un sonido o con un movimiento, una risa aun mas grande por parte de todos (menos el tabernero que esta KO) seria disparada por el restaurante.

HAHAHAAHAHAHAHAAHA

Al unisonó volvió a escucharse en el ambiente, la música procedió y la cocina que aun permanecía oculta por las puertas detrás de la barra, de nuevo arranco actividades, el comensal regreso a su sopa, pero esta vez extendió algunas palabras a Kai.

Veo que eres uno de “esos” … esos sin sentido del humor muchacho… ya no se ven de esos por aquí últimamente, desde que al parecer… ahora todos creen que pueden ganar “dinero fácil”, en los dojos, ahora pareciera que de poco en poco… todos nos volvemos “mercenarios”, ¿Dónde quedo la vieja diciplina?

Comenzaría a dramatizar la situación de una manera teatral, el tabernero no se movía…¿lo mataste?, si observas debajo del cubre plato metálico, en efecto encontraras la carne… UNA, que realmente es
maravillosamente buena, el olor te atrae aun cuando esta “tapada”, ¿sera venenosa? ¿Por qué tan amable?

Y bien…. ¿vienes aquí seguido?

Contenido Oculto

Resumen 3 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#6
Atributos Personaje


Sintió la inercia y el peso de su guante en su diestra en el momento en el que trazaba una limpia curva hacia el rostro de su increíble camarero. Su mano se detuvo en un instante, mucho antes de que el otro intentase levantar la guardia, pues la palma de su mano impactó de lleno en la cara ajena y, no pareciendo concordar su fuerza con su físico, el rostro ajeno giró y con ello el resto del cuerpo, siguiendo una bonita estela hasta acabar estampándose contra la pared no sin antes llevarse por delante, mesas, sillas y lo que sea que hubiese en medio. Y con eso estaría, la ira acumulada por recibir el primer impacto en la cara había desaparecido junto con su amable mesero. En esta ocasión no habría propina. Bueno, con Kai nunca la había en realidad.

¿Alguien más se atrevería a acercarse y darle un sopapo al buen samaritano de Kai? Lo dudaba, y más tarde lo confirmaría. El joven luchador quiso levantar su guardia, en la calle había aprendido que de donde venía un golpe venían más, pero ver al trabajador imitar a una lanzadera lo dejaría perplejo. Estaba impresionado con su propia fuerza hasta tal punto que dedicó un par de segundos a mirar a su fugaz contrincante tirado en el suelo. - ¿Ya? ¿Se ha muerto? - Se quedó ligeramente ojiplático y luego desvió su mirada hacia el otro comensal, que lo miraba a él de la misma manera. Aquella monotonía se convirtió en un silencio sepulcral.

- Si que *burp* estoy fue...te - Detuvo su frase a medias pues de repente, todo estalló en una carcajada conjunta, como si fuese el coro de una iglesia alabando a su dios mediante canciones parlanchinas. No estaba entendiendo absolutamente nada, aquella situación estaba siendo tan aleatoria que le estaba generando curiosidad.

Todo parecía volver a la normalidad excepto que aquel que gimoteaba antes ahora le entrarían unas repentinas ganas de hablar. Lo escuchó detenidamente sin terminar de entender lo que quería decir, así que se acercó a su mesa tomó el plato, el tenedor y se sentó en la barra, al lado de su interlocutor. - ¿Uno de esos? A mi me ha hecho gracia el como ha salido volando jaja fiiiiiiumPURSH jajaja vaya hostia - Acompañó el sonido con un gesto de su mano. Una risa sincera desde luego. Miró al otro y destapó el plato de, efectivamente, carne y, sin miramientos, se lo clavó entero. El tenedor. 

Solo escuchar la palabra dinero fácil le había llamado la atención. - Espera, espera -  Levantó el trozo de carne y le dio un mordisco sin miramientos para seguir hablando mientras masticaba. - Recapitulemos. ¿Se puede ganar dinero yendo a uno de esos dojos? Pensaba que esos desganados pagaban para que le enseñasen. Yo no soy ningún mercenario, no me malentiendas, me he pegado mucho, muchíiiiiiisimo, pero no soy un asesino. ¿Un matao? Si. ¿Qué alguno se ha muerto después de un combate? ª. Ni confirmo ni desmiento. Pero la única disciplina que necesito es la de que mis puños se vuelvan a levantar. ¡PAM! - Un sonido seco y alto para terminar de hablar y volver a darle otro bocado a la carne.

- Mmmm - Pareciera que estaba pensando en la respuesta a la pregunta que le habían formulado, pero lo cierto es que solo estaba disfrutando de su comida. - Nah, de vez en cuando - Le respondió, era mentira claramente. La primera vez que pisaba aquel sitio. - ¿Y tú? ¿Quién eres? - Le había picado la curiosidad. - ¿Es normal esto? - Señaló la escena que él mismo y el camarero habían montado, con total normalidad, volvía a tomar otro pedazo de carne entre sus fauces. - Qguiero degir… - Tragó. - Que salga la gente volando... que te den un sopapo de repente... ¿Eso es lo que te ha pasado a ti? - Terminó por señalarlo con su tenedor, con lo que quedaba de la carne, ahí clavado.

cositas V2
#7
La tensión se había acumulado y había explotado entre risas, era como que si toda esa bruma de ansiedad se disipara por el caluroso abraso de la risa, era cuestionablemente raro, puesto que el “accidentado” aun seguía en el suelo desmayado.

El violentado hombre que revelaría su nombre como Joaquin ahora estaría entablando platica con el joven que parecía tener un puño pesado, su lastimado rostro se sorprendería de tales habilidades, quizá… no era tan débil como se le apreciaba, pero ¿cómo alguien como Joaquin podría juzgar eso? Era un hombre escuálido y lo único que reflejaba que “estaba hecho para la batalla” era su doji y el golpe en el rostro… nada más.

¿esperar dices? Joven… ni siquiera vamos corriendo hahaha *mueca de dolor* me temo que esta información que te diré… no es algo que te recomiendo, YO, aun con la apariencia que tengo, soy un afamado luchador de arte marcial… soy fuerte, de hecho, tengo bastantes pupilos… pero las deudas y la falta de dinero en este mundo de ¡!!ARROZ!!! siempre hacen sufrir a los mas fuertes… tuve que caer… en “eso”...

Trago amargamente un poco mas de su sopita, que mas que sopa, era un caldo puro y fragante, para este momento, seguramente la vitalidad y energías habrían alcanzado al protagonista, como si un fuego no uno que le lastimara si no uno que encendía su corazón le dotara de nuevas fuerzas y VIRILIDAD.

¿Matado gente? … eso es algo a lo que uno arriesga cuando decide entablar combate, todos en esta isla entienden el honor y al diciplina de eso, pero hay unos… unos nuevos, que mas que artistas marciales parecen “mercenarios” como tu dices… ¿eres uno de ellos?

Se levantaría abandonando la sopa y tomando pose de combate, girando todo el cuerpo y elevando la guardia… pero de poco en poco, entre mas preguntas el otro hacia, cada una mas distante del conocimiento de la otra, entendería que el era un “chirigüillo”… (en efecto, un chirigüillo te toca googlearlo, pero englobalo a todo extranjero) y por ello bajaría la guardia volviendo a su posición de reposo.

Mmmm soy Joaquin… soy un maestro de arte marcial… no es normal, realmente Rojan es muy débil… tampoco menosprecies tu fuerza, es cierto que Rojan dista mucho de llamarse “peleador”, pero no es que tus golpes sean como plumas ¿o si?

Al apuntarle con el tenedor le otro rio

¿Me comeras acaso? Hahahahaha *nuevamente, hasta la cocina acompañaría la risa con mas RISA, como que si una sitcom se tratase* mira…. Etto ¿Cómo te llamabas? ¡a si! Chirigüillo, a unos seiscientos metros por el camino, a las faldas de la montaña veras el primero y mas fácil de los dojos… ese dojo es conocido por no representar ningún reto en la escarpada, por ello, los que llegan ahí se les considera una deshonra… independientemente de eso, por las noches, un grupo de peleadores y publico se reúnen para un torneo de peleas clandestinas… o bueno, realmente no están “prohibidas” en Karate… así que para un torneo de peleas, donde apuestan y se llevan dinero a manera de divertirse… el problema esta en que últimamente, esos mercenarios se comportan como mafiosos, al inicio solo te quebraban las piernas si no les pagabas… pero ahora, están arreglando peleas o silenciando a los contrarios… no vayas joven, es peligroso… mírame, yo recibí una paliza… por esos mafiosos.

Diría con pasión y frustración mientras la cocina seguía con sonidos normales de cocina y el tabernero aún se mantenía en el suelo, sin poder levantarse.

Explicación 4 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#8
Atributos Personaje


Y mientras su anterior contrincante aun seguía teniendo dulces sueños en el suelo allí se encontraba Kai, disfrutando de una magnífica cena de lujo, para él, donde además había tenido un improvisado compañero de almuerzo. El peliblanco masticaba con ganas y hambre el trozo de carne, que resultaba no solo tener un sabor espectacular si no que, además, le hacía sentir más revitalizado, más fuerte, en un momento dado se dio cuenta de que quizás estaba agarrando con demasiada fuerza el tenedor.

Mientras tanto se dedicaba a escuchar el increíble casi monólogo del que ahora se identificaba como Joaquín pero que nuestro protagonista bautizaría como Sopas, debido a que llevaba comiendo ya un buen rato del mismo plato de la misma sopa. ¿Acaso no se puede beber la sopa de un trago? Quizás ese ansia por comer solo lo tenía el más joven, quizás por un pasado, y un presente, en el que debía comer rápido para seguir ganándose la vida. - Mercenario... mercenario... Yo creo que no, los mercenarios cobran pasta por matar, y yo toda la vida he estado repartiendo zurra de gratis - Sobrepensó un poco en ello y bajó ligeramente la mirada, como si estuviese afligido. - Lo he estado haciendo gratis todo este tiempo... ¡Mierda! - Su mano libre formó un puño  y golpe la barra con el dorso de la mano. Entonces Sopas se levantó y ahí se pudo fijar mejor en que iba vestido como aquellos a los que había visto horas antes, entrenando. Se estaba cuadrando, como si fuese a combatir y el muchacho entonces puso su cuerpo alerta, por si necesitaba una rápida reacción, aunque lo cierto es que confiaba más en la dureza de su cuerpo.

- No sé lo que es un chinwillo - Replicó elevando ligeramente sus hombros y dibujando una mueca de duda con la comisura de sus labios. Tampoco se había presentado. - Kai - Cortó por un momento las palabras, rodeadas de risas enlatadas, del pobre Sopas. Se terminó de comer lo que quedaba de carne mientras escuchaba atento las indicaciones sobre cómo ganar dinero. Todo un emprendedor el Sopas.

Entonces se levantó con energías renovadas y el estómago llenó y señaló directamente a Joaquín, con total convencimiento.

[Imagen: asfafasd.png]
- Sopas. ¡Me voy a llevar toda la puta pasta! Te vengaré - Kai ya lo había enterrado.

Con la misma prisa que había despachado él a su camarero y su camarero a él, paz descanse, salió del local, a pesar de que le había avisado que aquellos torneos clandestinos eran solo por la noche, por lo que irremediablemente tuvo que esperar, alejado ciertamente, hasta que el sol cayó y la gente se terminaba de reunir, solo ahí es cuando llegaría un muchacho de pelo blanco, bajito, aparentemente delgado y sin mucha constitución. - El putísimo Kai - Se presentaba.

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]
#9
Nuevamente el camarógrafo de esta historia apuntaba de tal manera que la vista y de fondo, el tabernero aun yacía derrotado a lo lejos y en el suelo espumando de la boca, cade vez más parecía que aquello era grave, pero aquello era como que, si la comedia se apoderara de la tragedia porque, de alguna manera, a nadie le importaba aquel sujeto.

Las palabras de aquel chico parecían que chocaban con piedra, debido a que Joaquin, aquel que saboreaba la sopa como que si aquella fuese la última que comerá en su vida, no le paraba ninguna bola al que si bien, no con esfuerzos, si trataba de mantener conversación y cordialidad con el muchacho.

Aquel que parecía no importarle nada mas que la trama de aquella historia, acabaría con lo que le quedaba de comida, cual vagabundo hambreado y con una epicidad digna de aquellos que “no pagaron” la cuenta, se retiró con una facha tan tremendamente alzada.

[Imagen: 2ePMv6R.png]

37 de Primavera Año 18
Primer Dojo, Karate
2300 horas


La penumbra cercaria el área puesto que los campos de arroz no eran algo que precisamente se mantuvieran “iluminados”, de hecho no había nada que realmente le otorgase la guía para el “camino”, pero a lo lejos nuestro protagonista no tendría mucho problema en divisar un dojo, que a la luz de las velas algo que generara aquel brillo, el seria atraído como polilla a la lampara… poco a poco y entre más se acercaba, quizá por el silencio del campo o alguna otra cosa, se escucharían de poco en poco algunos vítores, algunos gritos de felicidad y otros de sorpresa…

Kai como mosca a la miel seria atraído hasta que lograra ver con agudeza visual a todos esos que rodeaban al aparecer a dos personas, una que lanzaba una combinación de golpes limpios directos al rostro del otro… seria hasta el decimo mientras aquel que vestía un doji de karate el cual simplemente resistió lo que pudo y cayo con la vista nublada hacia el amaderado suelo, aquel dojo era tan grande como para que aquel circulo dejara un espacio suficiente de tres metros de circunferencia de “ring”… el enemigo había sido derrotado y ahora el que parecía vagabundo, simplemente se limpiaba el sudor esperando nuevo rival.

[Imagen: rPBonuK.png]

Los que rodeaban “jalarían” a aquel personaje nokeado y se perdería en la burbuja de gente, como si se “hubiera absorbido”, pero aquello solo sería percepción, realmente solo se le sacaba y se le tiraba lejos de la muchedumbre esperando a que volviera en si… un sujeto de… ¿quince centímetros? Aparecería con un gran tazón alrededor de la circunferencia parecía gritar con voz varonil.

SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ¿Qué nadie puede vender al retador? VAMOS!!! Vénzanlo y llévense TODO EL ACUMULADOOOOO… HAHAHAHA Si ya nadie quiere luchaaaaaar NOS RETIRAREMOS!!! INVICTOS UNA NOCHE MAS

El tazón estaba rebozaba de dinero y aquel brillo no seria algo que Kai ignoraría o quizá si… no lo sabemos.


BOSS: Vagabundo que huele a aceite de motor


Resumen 5 de 8


Contenido Oculto


Contenido Oculto


Contenido Oculto
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#10
Atributos Personaje


La penumbra se cernió alrededor del peliblanco quien, con ansias, había estado esperando un buen rato, como si estuviese bajo la ventana de su amada esperando a que saliera para verla solo una noche más. Y esperó tanto que quizá se había quedado un poco traspuestos, o quizás solo había estado disociando más de la cuenta, por lo que para cuando se pudo dar cuenta todo estaban calma y la obscuridad lo rodeaba de tal manera, que un punto de luz llamaría lo suficiente la atención. Como un ligero rayo de luz entrando a través de una cortina entrecerrada en las primeras horas de un amanecer. Como la última esperanza escabulléndose de la caja de Pandora.

En cuanto su cerebro reconectó avanzó casi de forma automática, sus piernas se movían solas una vez más ante la emoción de una batalla próxima, ante el olor de la sangre y sudor, aquello si que era sentirse vivo de verdad. En cuanto atravesó el umbral de la puerta pudo notar la energía contenida en aquellas cuatro paredes. Respiró profundamente, llenando sus pulmones a su máxima capacidad, como si aquello fuese el oxígeno para vivir que necesitaba. Porque si sus puños no se podían levantar, entonces probablemente es porque ya estaba muerto.

- El putísimo Kai  *Fhiii* - Espetó con una confianza absoluta, pero nadie le estaba haciendo ni el más mínimo caso, y menos mal, porque había dejado escapar parte de la carne que se había comido antes, en forma de gas. El sonido ensordecedor de la gente animando o abucheando a su avatar favorito le daba una pista de porque había pasado tan desapercibido. Cosa rara con él. Dejó las presentaciones a un lado momentáneamente y se acercó al corrillo de gente que se reunía alrededor de lo que podía divisar como una pelea. Enseguida notó la vibración de las voces corear y eso transportó su mente a Spider Miles, a cuando se reunían un grupo de chavales de la misma forma pero en menor cantidad. - Ah, que recuerdos. ¿Qué será de todos ellos? Espero que no estén muertos - Murmuraba con una ligera mueca de felicidad en la cara.

Entonces ocurrió lo esperado para todos los espectadores menos para la joven promesa, que había llegado prácticamente al final del combate. El contendiente cayó al suelo con un sonido seco, a peso muerto, pues su mirada perdida revelaba la verdad universal que todo peleador podía reconocer. Estaba inconsciente. Segundos después siendo arrastrado fuera de la improvisada arena, instantes después emergió de allí un sujeto de quince centímetros. Kai se esperaba de todo menos eso, por lo que fácilmente se impresionó. - ¿Qué llevaba esa carne? - Su voz se perdía entre las de los demás y la de aquel improvisado anunciador con una especie de copa llena de ricos berries. Kai enseguida clavó su mirada en el dinero. La pelea le encantaba, pero... ¿Qué vida se podía vivir sin dinero?

El peliblanco volvió a dar una larga bocanada de aire, preparándose. - ¡YO! - Gritó a pleno pulmón para que su voz destacase por encima de todas las demás. Varias personas se hicieron a un lado justo donde el pequeño estaba, revelando así la imagen de un adolescente que, a primera instancia, no parecía tener muchas luces ni mucho físico para pelear.

[Imagen: Yo-a-este-tio-lo-mato.png]
En su cara se dibujo una mueca de picardía que daba a su cara un aspecto más raro de malo que de bueno. Su cerebro no solía trabajar mucho, pero en este tipo de ocasiones donde había algo que realmente le interesaba su proceso cognitivo se disparaba. Con ello dio con la tecla, al menos eso creía, para ganar esa pasta de la forma más fácil y rápida.

Carraspeó. - Yo quiedo combatí tupidos - Pegó la lengua al paladar y comenzó a andar con lentitud hacia el centro de la arena. - Soy el puño máz dapido de todo kadate. Fua - Entonces, como parte de su actuación y engaño, comenzó a lanzar puños al aire con una lentitud exasperante, su contrincante podría ver casi a cámara lenta sus manos moverse en el aire. Todo era una argucia. - Pedo vengo hacé das cosas intedesanztes - Se llevó las manos a la cintura. ¿Podrían ver a través de su engaño? - Lo hademos de la ziguiente maneda. El más dapido en golpear al otro, ogo efedtivamente - Levantó su índice para puntualizar. - Ce lleva el pedmio - Volvió a lanzar golpes al aire, esta vez en dirección a su contrincante, de la misma forma, con una lentitud apabullante. - Va - ¿Se tragarían aquella mentira o tendría que alargar el combate hasta que uno de los dos cayese al suelo inconsciente? - Tiendo que tengaz miedo, solo un hombie de vedaz acetaría. ¿Acedtas? - Y ahí estaba el anzuelo, la carnada, la boya, el sedal y la caña entera, se lo había tirado todo a la cara.

Y si aceptase, gracias a su actuación magistral, en el mismo instante que dijese algo Kai se lanzaría y proyectaría no uno ni dos, si no dos tremendos puñetazos con su derecha, uno seguido del otro, en dirección a su rostro que, de ninguna manera, podría ver.

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 3 invitado(s)