[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano

Las genuinas expresiones de Akira brindaron en su momento, un motivo para reír al castaño. Era grato para él ver a alguien tan genuino y transparente con sus emociones. “Dalo por hecho, bro.” Respondió con tono pícaro a sabiendas de lo malhumorada que era la mujer de cabellera rosa con los de azul.

Pasado el tiempo, tanto Ryota como Akira consiguieron evitar que el gigantón presenciara otro encuentro romántico protagonizado por uno de los integrantes del grupo, pues solo Dios sabía lo que podría ocurrir si el vikingo le veía triunfar tanto en el juego como en el amor.

Y finalmente, la prueba terminó junto con la canción del Keytar, que no ayudó en mayor ni menor medida al novio de su amigo. Una pena, sin embargo, el dirigente tomó las riendas de la situación proclamando a los ganadores.

El nombre de Shin encabezaba una lista seguido por el hombre águila y la mujer cebra que demostraron una increíble velocidad en sus pruebas. A continuación, los vítores del público ovacionaron al de hebras blanquecinas, tal como lo hicieron con Runin en la prueba anterior, ajenos al sentimiento de impotencia que se cernía sobre quienes eran descalificados.

La primera de los Hanu Mahana abandonaba la arena producto de la derrota. Su semblante se mostró animado saludando a los suyos y al público, pero cualquier persona podría entender la sensación del fracaso. “Tranquila, lo hiciste genial.” Pensó  a medida que la observaba alejarse.

Entonces el próximo evento fue presentado. Los extraños artefactos a los que ya todos estarían acostumbrados volvieron a presentarse bajo una capa de misticismo y humo. En esta ocasión se trató de unas extrañas estructuras verticales, similares a potros de salto, que portaban en la parte superior una caracola de tonos celestes y, en su base, el característico den den mushi con casco, ya frecuente en las máquinas de la prueba.

Ryota quedó perplejo ante lo expresado por el dirigente. “¿Un soplador?” Se preguntó, tratando de identificar alguna hélice que pudiera impulsar el viento. “¿Que? ¿Sale de la caracola?” Le fue sorpréndete entender que la encargada de generar el aire capaz de empujar a los participantes sería esa pequeña caracola, presentada en diferentes colores y versiones durante el transcurso del evento. “Son bastante útiles esas cosas…” Se dijo, ignorante a las verdaderas capacidades de cada una.

Sin previo aviso, la voz de Akira resonó en el cubículo del grupo ante la imagen del primer participante.



“¿Ese es Juan?”

Pregunto a Akira sorprendido.

“¿Juan es una tortuga? debió costarle mucho hacer los guantes con esas patitas... deberías cuidarlos más Akira.” Al jamás haber conocido a Juan en su forma de crustáceo, Ryota ignoraba que se trataba de un usuario zoan al llegar ya transformado hasta la máquina de pruebas. “Qué loco…” Elogió el ímpetu del reptil al igual que el impecable funcionamiento de la máquina, mientras los vientos huracanados comenzaron a desatarse y el animal de caparazón se erigía como un verdadero bastión ante la adversidad.

Aplausos de admiración salieron de las manos del pirata, que aún no podía creer cómo una tortuga conseguía llegar tan lejos en la vida. Un verdadero sinónimo de lucha ante las circunstancias de la vida.

A continuación, el gigantesco miembro del equipo seis avanzó frente a los demás. Había llegado su momento de participar, así que, con un rápido revés de la mano, soltó el cinto y dejó caer las pesadas armas que llevaba consigo.

Ryota vio su visión obstruida por la fina madera tallada de un martillo que era tan grande como él. “Waos.” Expreso, para luego moverse a un costado y elevar su dedo pulgar en ánimo para el grandote. “Destrózalos…” Palabras de buena fortuna tras las de Shin informando que se haría cargo de las armas y las porras de Akira. “No literalmente obvio, si los atacas te sacan y capaz perdemos todos.” Termino aclarando por si las.

Los pasos del coloso lo llevaron finalmente hasta el lugar donde haría la prueba. Previo a este, a escasos instantes, un elegante hombre de uniforme y cabellos negros también se presentaba, consiguiendo una impresionante calificación. La cual por sí sola, superó a la que consiguió el miembro del equipo seis. 


La mirada de Ryota no reaccionó, se mantuvo firme en dirección al vikingo, observándole ceder ante las fuertes corrientes de aire y levantarse con aparente desdén. La actitud que presenció, podía entenderla, era la misma sensación de impotencia vivida al no conseguir lo esperado, no obstante, el resultado lo colocaba en tercer lugar. 

“Qué aburrido…” Pensó acompañado de un suspiro, pues la sola idea de llevar una carga tan absurda sobre los hombros le era tediosa.

Shin fue el primero en tomar la palabra, pidiendo a Akira y Ryota que le dieran espacio antes de que llegara. ¿Acaso esos dos tenían tan alterada la percepción de la realidad debido a sus egos? ¿Solo les servía el primer lugar de las pruebas iniciales?



“Man… pero si va en tercer lugar…”

Expreso de manera no irónica, viendo cómo Akira se levantaba en halagos hacia el gigantón que llegaba junto a ellos. “Dale, Sigurd, sonrie un poco, hombre, el segundo de los perdedores no está tan mal.” Dio la bienvenida sin la más mínima empatía por su “dolor”, tan solo no podía entender el desgano de quedar tercero en una prueba de la que se enteraron hace apenas unos instantes.



“Si te pones tan serio por un tercer lugar, las chicas pensarán que eres un amargado y veo varias chicas lindas con alas negras en las gradas.”

Se quejó para luego aplaudir ligeramente en felicitación al bucanero. “Solo hay que cruzar los dedos para que nadie más supere la marca, venga, ayudemos todos para que el resto pierda.” De allí en adelante, cada vez que uno de los competidores contrarios se presentó, Ryota imitó su ritual de buena suerte, pero en una versión negativa.



“Cáete, pierde, tropiézate, ahógate con tu saliva…”

Cargaba con todas las fuerzas de su ser energía negativa juntando sus manos a la altura de la cadera y luego las extendía en dirección a ellos. El primero en sufrir por la maldición Miyamoto sería el agradable hombre con traje. “Lo siento, se nota que lo estás dando todo y quizás pudimos haber sido buenos amigos, pero ahora debes perder…” Pensó al tiempo que enviaba sus vibraciones negativas con ambas manos juntas en dirección a Kevin. “No lo animes, Akira, queremos que pierda, no que gane.” Regañó al rubio. Si bien Ryota no era la clase de persona que se desmotivara por no ser el más guay del salón, si era muy ambicioso y esperaba ganar los juegos para llevarse la maldita casa de oro.

Aunque, cuando Barald fue a presentar la prueba, omitió su maldición. Nunca iría en contra de uno de los suyos. “¡Vamos, bro! ¡Tú puedes!” Alentó al espadachín negro con todas sus fuerzas. Si bien sabía que las cualidades del mismo no eran las indicadas para una prueba como esa, no dejó de animarlo hasta el final. “¡Eres un chingón, mi chingón! ¡Te soplo sin aviso! ¡Le destrozarías en una pelea real!” Grito en aliento para su amigo cuando la prueba terminó.

A los siguientes participantes, el elegante gyojin de traje y el mink burro, pese a que parecían sujetos agradables y reconocibles, sí que les lanzaría la maldición Miyamoto recién inventada. 



“Estornuda, recuerda que tiraste las llaves, que te pique un webo…”

Susurraba para que el dirigente no lo escuchara, pues el combate psicológico también podría ser tomado como una especie de agresión, aunque tan solo parecía un loquito con los brazos extendidos. “Waos… esto en serio está funcionando, ¿no?” Expreso sorprendido tras ver cómo cada uno de los participantes no había logrado superar la prueba del rubio hasta el momento.



“Kekeke no hombre, a veces soy una cosa, pero bárbara.”

Vestimenta

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4950 + 0 = 4950
Energia: 3613 + 88 = 3701
Espiritu: 1033 + 0 = 1033
El rugido del público acompañó el final de la prueba de velocidad mientras Ubbe seguía asomado sobre la barandilla del cubículo. Había intentado seguir a todos los participantes con la vista, pero aquello resultó imposible. Algunos cruzaban la pista tan deprisa que, para alguien con sus reflejos, simplemente desaparecían durante un instante antes de reaparecer al otro lado. De entre todos los participantes hubo un hombre que llamó especialmente su atención, le resultaba extrañamente familiar, como si lo hubiera visto tiempo atrás en algún lugar... ¿Arabasta quizá? No conseguía ubicarlo. Frunció el ceño durante unos segundos, intentando recordarlo, hasta que el sonido de un violín comenzó a extenderse por el estadio, levantó ligeramente una ceja en dirección a la melodía, aunque apenas le dedicó un instante antes de volver a fijarse en la prueba.
El dirigente anunció los resultados, sin lugar a dudas el primer puesto era para el marine brillante, aquello habia sido una locura, Ubbe nunca habia visto nada igual, era un poder asombroso. Tras él quedaron por orden el gigantesco hombre águila, una mujer transformada en cebra, un mink y, Enji. Cuando el marcador confirmó que su compañero había logrado entrar entre los cinco mejores, el buccaneer levantó el puño con una enorme sonrisa.
-¡Good job, baby!
No era el primero... pero seguían en la competición.



El Dirigente volvió a elevar su voz sobre todo el estadio para presentar la siguiente disciplina: la Prueba del Bastión.
Apenas terminó de explicar las reglas, los ojos de Ubbe comenzaron a brillar.
-Ooooh… - Aquella sí hubiera sido una prueba hecha para él - Baby... esa también era mi specialty...
Aunque en la prueba de fuerza había quedado segundo, quizá en esta podría haber optado al primer puesto. Mientras hablaba, Tezca hizo surgir del suelo dos pequeños humanoides de arcilla que obedecieron cada una de sus órdenes con absoluta naturalidad. Ubbe los observó abrir mucho los ojos.
-...Damn, that's so cool...
Casi al mismo tiempo volvió a cruzarse con aquel hombre que le sonaba tanto de algo, pues vino a saludar a su cubiculo, parecia conocer al rubio. Cuanto más lo miraba, más convencido estaba de haber coincidido con él en algún momento de su vida. No hubo mucho tiempo para seguir pensándolo ya que el primer participante avanzó hasta el soplador.
Aquel extraño marine con aspecto de tortuga se preparó como si estuviera a punto de soportar el impacto de un cañón. Cuando el viento comenzó a empujarlo, Ubbe observó fascinado cómo permanecía inmóvil durante largos segundos gracias únicamente a la resistencia de su caparazón.
Los ojos del gigante brillaban.
-wow… - Le gustaba aquel tipo. Mucho. No sabia si inculos el mismo hubiera aguantado tanto en frente de aquella corriente de aire. No importaba que fuera marine. Si alguien era capaz de aguantar semejante castigo únicamente usando su propio cuerpo... quería conocerlo. Incluso estaria bien probar algún día cuál de los dos era más difícil de derribar.
Después apareció un marine mucho más pequeño. A simple vista parecía que el viento fuera a llevárselo volando, pero terminó resistiendo bastante más de lo que Ubbe habría imaginado.
Entonces llegó el turno de Sigurd, y nada más verlo acercarse, Ubbe se incorporó de golpe sobre la barandilla.
- ¡¡COME ON, CAPTAIN!! - Cuando el enorme guerrero respondió provocándolo desde la arena, el buccaneer soltó una carcajada y le devolvió el gesto levantando ambos brazos. Observó toda la prueba riéndose para sí mismo hasta que finalmente Sigurd cedió un paso. En cuanto regresó hacia el cubículo, Ubbe negó con una sonrisa burlona.
- GAHAHAHA ¡¡DIKHEAD, NO HAS AGUANTADO NADAAA!!
Después desfilaron varios participantes más sin demasiadas sorpresas, hasta que apareció aquel tiburón vestido con traje. Ubbe volvió a levantar ambos brazos.
- COME ON, SHARK CON TRAJE!!
El siguiente participante consiguió sorprenderlo todavía más. Cuando el viento terminó venciendo al mink, su cuerpo comenzó a deshacerse en nieve como si la propia naturaleza hubiera decidido transformarlo.Ubbe abrió los ojos como platos.
-...Amazing...
Cada pocos minutos alguien conseguía enseñarle un poder completamente distinto al anterior, este sitio estaba siendo una locura. El siguiente leopardo no consiguió aguantar demasiado, y cuando regresó, Ubbe ya tenía la atención puesta en otro lugar. Con los dos pequeños golems de arcilla preparados en el cubículo por su compañero rubio, dio por hecho quién sería el siguiente en salir.
El muchacho de pelo negro.
No sabía prácticamente nada sobre él, pero había algo en su manera de comportarse que despertaba su curiosidad. Parecía tranquilo incluso en mitad de todo aquel caos. Ubbe dio un paso hasta colocarse a su lado y le ofreció el puño con una sonrisa enorme. - Go kick its ass, baby, confio en ti my man!
Y, cuando el muchacho comenzó a avanzar hacia la prueba, el gigante volvió a llevarse las manos alrededor de la boca. 
-¡¡SHOW THEM WHAT YOU'VE GOT!!
Por alguna razón, confiaba bastante en aquel tipo, le transmitía una sensación de cercanía que le hacía confiar en él. Esperaba que en la prueba pudiera lucirse, aun teniendo ese cuerpecito tan pequeño para Ubbe. 

HEY BABY
[Imagen: ksMOGZu.png]
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Cubículo #6.
Después de la participación de 
María Merlot en la Prueba Céfiro.

«Entre tus ojos hallé la primavera,
y en tu sonrisa el refugio esperado,
como un suspiro que al alma se aferra,
como un latido que se vuelve sagrado.»

En el fondo tuvo un poco de miedo. Paso tanto tiempo desde la última vez que lo vio… tal vez ya no era el Malvavisco que conoció entre las risas, arena y olas en el South Blue. Una curiosa jugarreta del destino separarlos sin despedirlos, sin darles la oportunidad descubrir lo profundo y mágico de la física, química y anatomía que los unía. Cualquier emoción dubitativa que se asomará en la semi sirena aunque ella no le hiciera mucho caso se esfumó cuando esos ojos color “ciruelas” se posaron sobre ella y no se apartaron en ningún momento. La hizo sentir vista, escuchada, anhelada pero sobre todo recordada con cariño, justo como ella lo recordaba a él. Shin era un fragmento que a veces asaltaba sus memorias sin piedad… sobre aquello que pudo y nunca fue. ¿Esta vez sería diferente? ¿Esta vez, y solo tal vez, podrían perderse más allá de las corazas, justo donde las piezas rotas comenzaban a encajar, no nuevas y relucientes, sino imperfectas y autenticas, como la porcelana china? Mentiría si dijera que no.

«El tiempo pasó como río silente,
pero tu esencia jamás se ha borrado,
en mi memoria sigues tan presente,
como un destino que estaba marcado.»

¿Por qué lo beso en la nariz? María Merlot tenía una pequeña manía en relación a los tratos con otros. No solía tocar aquello a lo que realmente… ¿amaba? ¿respetaba? ¿atesoraba? Ella se sentía sucia por todo lo que vivió en su pasado, y odiaba pensar que trasmitiría esa suciedad a lo que tanto valoraba. Por esa razón nunca tocaba a Hyakinthos, a no ser que él rompiera la distancia. Tampoco tocó a su esposo de mentiras cuando se encontraron en Tequila Mani. Entonces ¿Por qué tocaba a Shin Hasegawa? Ni ella mismo lo sabía, fue un impulso irracional nacido de lo mas profundo de su corazón, aquel que la llevó a pensar que sino era ahora, no sería nunca más. Por supuesto, el toque fue superficial… hasta tímido, considerando su extrovertida manera de ser.

«Si la distancia trazó su camino,
fue solo prueba del lazo sincero,
pues lo que es tuyo regresa al destino,
como la brisa regresa al sendero.»

Una mano a cada lado, el toque del hombre amplió la sonrisa en sus labios. Desde sus hombros sintió la electricidad recorrerla… una descarga a la que su cuerpo reaccionó curiosamente, y a lo que no buscaría explicación. ¿Le gusto? ¿Le desagrado? ¿La desconcertó? No lo sabía pero deseaba tanto descubrirlo que estuvo a punto de cambiar sus palabras por un “Vámonos a comer arroz, Malvavisco”, se abstuvo. Su tripulación fue a ese sitio a disfrutar de esos juegos, supuso, no sería ella quien les privará de la diversión preocupándolos por perderse entre los stands, y posiblemente más allá, con un, evidente y muy apuesto, marine. Quitando la etiqueta, quitando los bandos, innegable era… la gravedad que atraía sus almas. No paso por alto tampoco que aquella forma de posar sus manos sobre sus hombros fue similar a cuando la uso como escudo contra su hermana, apareciendo a cada lado, demostrando su personalidad juguetona. ¿O acaso ella estaba viendo referencia dónde no las había? ¿El pasado que ella recordaba nítido y maravilloso… era igual para él?

Me gusta el arroz, sí…

La voz, ahora dedicada única y exclusivamente a ella hizo saltar su corazón. Una sonrisa traviesa se instaló en sus labios. Si solo supiera cuanto luchó, corrió y deseó llegar a esa cita del arroz. Los piratas contrabandistas, el Regaliz herido, el reloj haciendo tic tac sin miramientos. ¿Debía contarle que si llegó pero fue demasiado tarde? Si, sin dudas, siempre iba a arrepentirse de lo que no sucedió en Karate, en aquel momento dónde sus destinos pudieron quedar entrelazados de una forma extraordinaria... para bien o para mal.

Eres terriblemente mala robando besos, María.

Pum
Su nombre…
Pum Pum
Dicho por el Malvavisco…
Pum Pum Pum
Con esa forma tan única y especial suya…

El corazón de la mestiza latió. ¿Él la habrá escuchado? Se estaba volviendo loca, seguro por la adrenalina del momento. Para anclarse a la realidad, mordió su labio inferior, con suavidad para no sangrar. El dolor la hizo espabilar pero la sensación cálida de la caricia de la voz del Malvavisco se quedaría por más tiempo. La locura la estaba abrazando... tanto que creyó escuchar a su Unnie maldecirla y a su Algodón de Azúcar alentarla para saborear la dulzura de los labios de un apuesto marine peliblanco; una insensatez, cuando fue el médico de cabello rosado quien le prohibió besar.

«Hoy que la vida nos cruza de nuevo,
traigo en el alma la fe encendida,
porque contigo se enciende mi fuego,
y se renueva la fuerza de vida.»

—… ¿hablas hasta dentro de dos años? — bromeó por el tiempo que transcurrió. Si ella lo había contado, le gustaba dejar todo por escrito en sus notas. El chico de la sonrisa bonita, no por guapo sino por lo que transmitió hacia aquella grada antes, le dirigió unas palabras, impidiéndole seguir en su burbuja con Shin —… muchísimas, Nido de Pájaros. ¿Viste a la hermosa Valkiria Besada por el Sol de antes? Es mi hermana. Cuando termine el evento, le pongo un lazo en su calva cabeza y la envió con tu amigo.  Espero le gusten… rudas — le iba a presentar a Maki D. Zennin al rubio gigante. Desconocía los gustos de su hermana, quien sabe y su síndrome premenstrual eterno se terminará si se acostaba con ese mastodonte, digo, salía en una cita con ese salvaje.



Cubículo #9.
Antes y durante la Prueba del Bastión.

¡S-sí! ¡H-has estado g-genial!

Ese tartamudeo del Fideo Dulce la hizo sonreír — Muchas gracias, ha sido por los ánimos que todos ustedes me han dado. Fue la fuerza de la amistad… y sin importar qué, ya somos ganadores y nuestro premio será una deliciosa comida vegana — rio encantadoramente hacia los comentarios del sujeto y de la morena. Luego hablaron sobre sus animales favoritos: Arañas, Hurones. Eso ultimo la hizo pensar en el Peluche Indefenso que conoció en el foso, uno que era difamado en cada nuevo periódico. Ella lo había visto, no rompería ni un plato esa ternurita de pelaje marrón — … nunca lo dude de Omi-san. Muchas gracias a ti también, pequeñín, por cuidar mis cosas... — le agradecido al animal níveo, lanzándole un beso al aire. Le gustaría tocarlo y jugar con él pero María no tocaba animales ajenos sin consentimiento.

El Dirigente no tardo en anunciar los resultados. Ganó el Malvavisco, eso hizo latir su corazón con simpatía, coreó su nombre junto al público. Definitivamente, él había nacido para brillar, como una estrella… ¿sería igual de inalcanzable? Daba igual porque se alegraba mucho por él, aunque solo fuera una espectadora más de su camino al éxito. De segundo lugar su Campeón EL MACHO… ¿Pero cuando participo? No lo vio en ningún momento. ¡Que terrible! Debía recompensarlo por perderse su actuación, seguro fue el último, el que se perdió cuando estaba hablando con el hombre de ojos ciruelas. La boca de la mestiza formo una perfecta “O” cuando se dio cuenta que ella quedo en tercer lugar — ¿Estoy en el podio? — repitió incrédula, parpadeó tres veces — ¡Estoy en el podio! — exclamó entendiendo que estaba en un lugar de honor. Saltó en su mismo lugar aplaudiéndose a ella misma, volteó al cubículo #8 buscando a Hyakinthos, luego a las gradas en busca de su Unnie. Esperaba que esa participación los hicieran sentir orgullosos, María solo deseaba ser de utilidad para sus amados Nakamas.

Palabras iban, palabras venían. El Dirigente anuncio la próxima prueba.

C-creo que es m-mi turno…

— ¡Tú puedes Fideo Dulce! Cuando regreses victorioso te beso... — le comentó con su habitual encanto, lo que el nombre no sabía es que para ella el solo hecho de dar lo mejor ya lo haría victorioso a sus ojos, entonces solo era cuestión de tiempo para que fuera besado por una semi sirena muy hermosa — Si, eso que dijo Bombón — se sumó al comentario de la mujer chocolate sobre la mascota de Kevin — … me encantan las mascotas, aunque no son mascotas para mí, son miembros de mi familia. Cara Melo es hermoso… y esta Rochallor que tiene mucha personalidad... — empezó a hablar mirando al pequeño hurón recorrer el recinto entre las piernas de sus improvisadas compañeras — Omi-san, Omi-san, Omi-san — lo llamó tres veces, esperaba tener su atención, al tiempo que se ponía en cuchillas para mirarlo mejor — Aprovechemos que Fideo Dulce no está, y cuéntanos todo sobre él. Exagera y extiéndete… ¿Ronca cuando duerme? ¿Cual es su color favorito? ¿Su jefe le eleva mucho el cortisol? ¿Cuantas corbatas tiene en su closet? — la encantadora voz salió más dulce de lo normal al hablar con el animalito, ojalá pudiera entenderlo y así conocer más al simpático hombre tartamudo. Y claro, no lo iba a negar, su vena cotilla también deseaba información.

María se levantó, buscando con la mirada a Kevin en la arena. Estuvo tan concentrada en su interacción con el hurón que se perdió a los demás participantes — ¡VAMOS FIDEO DULCE! TU PUEDES TU PUEDES — gritó, aunque su voz saliera alta, nunca dejaba de escucharse melodiosa — NO HAY NADIE COMO TU TU TU TU TU TU TU TU — lo último lo repitió con candencia rítmica, y ciertamente, nunca había conocido a alguien como él, lo más cercano era el Príncipe Einarr. Si el esclavo de las quincenas se sonrojaba, entonces ya podría compararlo oficialmente con su amigo alado.

WUOOOOOOOOOOOOOOOOOOH

Aquel grito proveniente del esclavo del siete a cinco la hizo reír. Le encantó saber que dentro de él también había adrenalina corriendo y haciendo de las suyas — ESE ES NUESTRO CHICO, TU PUEDES FIDEO DULCE. RESISTE LA RESISTENCIA RESISTENTE DE LA RESISTIBILIDAD DE TU ENCANTO ENCANTADOR — animoó con entusiasmo entre vitoreos y aplausos. La prueba para el de cabellera morena finalizo. María lo aplaudió durante su trayecto hasta el cubículo.

E-espero haberlo h-hecho bien… Y d-disculpad por a-adelantado…

La primera en dedicarle palabras de aliento fue Bombón, a lo cual la mestiza asintió de acuerdo — … pero que dices, Fideo Dulce. Eso fue maravilloso, todo en conjunto. ¿Y ese grito? A mi emoción le creció otra emoción con ese WUOOOH — le comentó con una gran sonrisa y sinceridad mientras se acercaba a él — … la victoria, como el viaje, no se mide por un resultado o la llegada… — sin esperar reacción alguna, y siendo más rápida que él. Rompió la distancia, tomó su rostro entre sus manos. La altura de él ayudaba mucho, ya que mas de 10 cm no le sacaba a la semi sirena — … sino por lo bien que lo pasamos en el camino y los recuerdos valiosos que nos acompañaran por siempre. Ahora mismo eres un ganador, todos lo somos… y lo celebraremos comiendo Tofu —  los ojos ámbar, siempre risueños, brillaron con calidez hacia el tímido sujeto  —  … y que lo sepas, María Merlot siempre cumple sus promesas… saliste victorioso de ahí… usted será besado por un Pecebra —  se rio de su recién inventado apodo, quizás él pensó que bromeaba pero no fue así. La mestiza se puso de puntillas y le estampo un sonoro beso… en la frente  — … felicidades, Fideo Dulce. Estuviste increíble... —  lo soltó dando unos pasos no sin antes guiñarle uno de sus preciosos ojos ámbar —  Es cierto… prepárate Ukikikiki que pronto nos vamos a comer tofu. Me esta dando hambre —  se volvió a unir a las palabras de la otra mujer. Solo quedaba esperar los resultados y el anunció de lo que vendría, solo El Dirigente lo sabía.



ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5560 + 0 = 5560
Energia: 4373 - 378 = 3995
Espiritu: 1120 + 0 = 1120
La Prueba del Bastión comenzó.

—Estamos jodidos —dijo, anunció, sonriente. Después de escuchar la explicación de El Dirigente y comprender, como todos, lo que se necesitaba para destacar en esa prueba, un nombre vino a su cabeza. Un pensamiento tan claro como fugaz: estaban jodidos. Y no solo él, ni su grupo, sino todos. Todos excepto los compañeros de esa persona. En ese instante de iluminación, recordó los entrenamientos, las peleas, las docenas de golpes que había conectado en esa coraza. Aunque lo intentó, y Dios sabe que puso todo de si en ello, no existía un momento, un instante, dónde Juan Sebastian diera un paso atrás frente a la adversidad. El bastión de la octogésima división... No le sorprendió ver que era el primero en dar un paso al frente.

—¡Presta atención, Uvita! —Enji se acuclilló en el límite de su cubículo, la mirada fija en el gyojin ( tortuga ) que se acercaba al centro del escenario—. Ese que ves ahí es… —Juan se cayó—. Ese… —¿Estaba fumando?—. ¡EH, JUAN! —La vena de la frente se le infló como un globo al instante—. ¿Y TÚ DESDE CUÁNDO FUMAS? —Volteó y a todo el grupo uno le dedicó una mirada asesina—. ¿QUIÉN FUE EL HIJO DE PUTA QUE LE DIÓ UN CIGARRO?

¿Demasiado paternal? Demasiado fraternal, en realidad. Enji se sentía, por momentos, el hermano mayor de sus compañeros de división, y por otros muchos ratos era el revoltoso hermano menor. Todo dependía de las circunstancias. En ese caso, ver a Juan, con quién viajaba desde hacía más de un año y que NUNCA le había pedido probar cigarro, fumar, a poco de que fuera arrancado de ellos para formar equipo con extraños…

Estaba siendo influenciado, claramente. Mal influenciado.

—¿Cómo carajos le dan de fumar a una tortuga? ¡Es una abominación! —farfulló, indignado, mientras la prueba daba inicio—. Es como… no sé, ponerle tetina a una petaca y darle whisky a un bebé. Degenerados.

La prueba de Juan Sebastian, cómo esperaba, fue excelente. El escudo de su división podía haberse tomado unas vacaciones delante de ese chorro de aire y relajarse una temporada, pues, a comparación de quienes vinieron después, Juan destacó de forma evidente. Lo envidiaba un poco en ese momento, porque era el enemigo, pero no podía evitar, al mismo tiempo, sentirse orgulloso de su rendimiento. Sería el mejor de los nueve grupos. «Y yo me llevé un quinto lugar… fuck, Juan, te voy a tener que dar una paliza la próxima vez que entrenemos». Sonrió al pensar en ello. Siempre era divertido pelearse entre ellos.

El rubio del grupo, tras una simple orden, obligó a emerger de la tierra a dos seres humanoides enteramente compuestos de tierra. Enji lo vio, alzó una ceja y, curioso, se acercó.

¿Una fruta del diablo?

—Mierda… shihahahaha, tengo que admitir que tienes estilo, rubiecito. —De un pequeño salto se subió a la espalda del golem que quedaba libre, se sentó encima y cruzó las piernas—. Me siento todo un déspota tirano aquí arriba.

[Imagen: 1QyRUg9.jpeg]
Tezca y Enji durante la Prueba del Bastión. Enji se encuentra en boxers en ese momento.

Lo inesperado ocurrió después. Enji reconoció una voz que los saludaba, una voz a la que le puso rostro al voltearse y mirar por encima del hombro a Onizuka Jin, el Yakuza de Karate. Había escuchado su nombre en la presentación de los grupos y durante la Prueba de Céfiro, pero era la primera vez que lo veía lo suficientemente cerca como para confirmar su identidad.

En efecto, era él. El único criminal al que le debía un favor.

—Un quinto lugar no es excelente, Scarface —señaló y se encogió de hombros, al tiempo que su atención regresaba a la arena—. Después de estos juegos me voy a tomar un whisky y ahí van a ver lo rápido que puedo ser. Shihaha…

Y dejó de prestar atención a Jin para fijarse en Dharma, el que parecía ser su opción para la prueba. Tezca claramente no se iba a arruinar el pelo con ese secador gigante.

—Rompete una pierna, Come Abuelas. ¡O las dos! Pero que no te tumbe ese vientito de mierda.

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4097 + 0 = 4097
Energia: 3872 - 259 = 3613
Espiritu: 1450 + 0 = 1450
Bailar con Yval y María le había llenado de energía, Mahou se sentía incansable vitoreando por Runin, mientras las poses de fisicoculturismo de María le daban gracia, sobre todo cuando alzó a Yval con su nueva fuerza. - ¡Ukikikiki...! Eh, si, sobre nadar-uki... ¡Solía gustarme, pero ya olvidé cómo hacerlo-uki! - exclamó entre risas inocentes, de a poco fue bajando el ritmo del baile para prestar atención a la prueba de Runin, y se acercó al límite de su cubículo para apreciar el espectáculo, mientras que su mente volvía a la conversación sobre los duraznos.  - ¿Verdad? Pero creo que en esta isla no hay ningún durazno-uki.

Con la atención de vuelta en los competidores, Mahou volvió a vitorear por Runin, acompañando el ruido del público con aplausos y gritos de ánimo cuando la vio dirigirse hacia el objetivo. - ¡A-ÁNIMO-UKI! ¡VA-VAMOS, EQUIPO NUEVE-UKI! ¡DALE DURO! - todavía se burla del tartamudeo de Yval, aunque cuando comenzó a analizar al resto de los competidores, la expresión de su rostro cambió por completo, incluso ladeó la cabeza al notar al topo. - Espera-uki... - ya no estaba participando del baile, se cruzó de brazos, dejando el bastón apoyado entre ellos. - ¡Uweee! E... es fuerte-uki... 

Intercaló la mirada rápidamente entre sus compañeros y el topo - ¡Pe... pero nuestro equipo lo es más-uki! - sin embargo, no esperaba que el siguiente participante superara la primera marca, y así fue con cada participante, a lo que Mahou progresivamente solo fruncía la mirada y empezaba a gruñir. - ¡E...ella todavia...! ¡¡ELLA TODAVIA PUEDE-UKI!! - alzó los brazos, esperaba ver pasar a Runin, pero en su lugar, vio a una iguana. - ¿Y eso-uki? - petrificada en su pose, la observó conc uuriosidad. - Los... los monos lagartos también saben golpear-uki... - pero entonces, cuando vio a la iguana volver a ser una mujer, las dos neuronas de Mahou despertaron. - ¡AAAH! ¡ES ELLA-UKI...! - abrió la boca tanto como pudo, llegados a este punto cualquiera podría pensar que Mahou era incapaz de callarse por al menos cinco minutos, y tendría razón.

Entonces llegó el turno de Bai, Mahou la reconoció de inmediato, y la señaló con entusiasmo, aunque no perteneciera nal mismo equipo, Mahou no dudó en darle ánimos también. - ¡BAAAAI! ¡GOLPEA CON TODO-UKIIIII! - dicho y hecho, Mahou se mordió los labios de los nervios al ver los resultados de los siguientes participantes. - N--no... ¡VA... VAMOS EQUIPO NUEVE-UKI! - esta vez su tartamudeo ya no era una burla a Yval, hasta que finalmente fue el turno de Runin.

Mahou la vio cargar su golpe, la mona empezó a dar pequeños saltos por los nervios, y cuando el puñetazo impactó contra el objetivo, alzó los brazos de inmediato. - ¡ESOOOO, ASI SE HACE-UKIIIII! - extendió también el puño, imitando el gesto de Runin como si fuera una fanática, incluso cuando regresó al cubículo se llenó de entusiasmo. - ¡Si que eras super fuerte-uki! ¡Eso fue increible-uki! 

Para la siguiente prueba, Mahou esta vez le di sus ánimos a María. - ¡TU PUEDES HACERLO-UKI! - sin embargo, la mona no estaba preparada para lo que ocurrió en el desafío, dándose cuenta de que en realidad, su compañera y nueva amiga María todo este tiempo era... una cebra. - ¡¿Eeeeeh?! ¡¿Has visto eso, mono hurón-uki?! ¡E... es una mona caballo-uki! - estaba demasiado sorprendida como para darse cuenta de que nombró al animal equivocado. - ¡Y... y una muy rápida-uki! 

Vio a Ynal asustado para su prueba, y quiso repetir el baile. - ¡No te preocupes tanto, mono hurón-uki! ¡¡TU DALE CON TODO-UKI!! - bajó la vista para ver a su compañero hurón. - ¡Mono hurón, tu también dale animos-uki! - luego clavó la mirada en Ynal, se le veía algo inseguro, pero Mahou tenía las mismas esperanzas con él que con cualquier otro compañero, aún así, el semejante grito de guerra que Ñorm liberó consiguió tomarla por sorpresa. 

Mahou ya estaba inquieta para cuando el momento de su prueba se aproxima, trota en el lugar para no ponerse a correr por todo el cubiculo. - ¡Ya sigo, ya sigo-ukiiiii! - miró a Runin e intercaló la mirada con María. - ¡POR SUPUESTO QUE ESTOY LISTA-UKI! ¡¡ESE TOFU SERÁ MIO-UKI! - detuvo sus pasos y alzó ambos brazos, levantando su bastón en lo alto. - ¿Eh? - la pregunta siguiente hizo que bajara la cabeza de golpe, luego desvió la mirada hacia el desafio para saber a quien se referían. - ¿Te refieres al abuelo Zhang-uki?

resumen

gastos

karmas
Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
? La Intrépida Sakura
฿ 20,000,000
?Nv.10 — Espíritu Alegre
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1821 + 0 = 1821
Energia: 1780 - 6 = 1774
Espiritu: 270 + 0 = 270
Al poco rato de llegar al cubículo deshice la transformación volviendo a mi cuerpo natural, vestido solo con unos calzoncillos de pantalón. Lo primero que hice fue tocarme el bolsillo donde estaban mis Den Den Mushi, preocupado levemente por si los había perdido durante el vuelo. Suspiré aliviado, allí se encontraban. Saqué el Den Den Mushi con mi aspecto y me quede con él en la palma de la mano.

Con el Den Den Mushi en mi mano izquierda cercana a la boca y la mano derecha puesta en el codo izquierdo, teniendo el brazo derecho cruzado. Me dispuse a escuchar al "Dirigente" como anunciaba el resultado de la prueba de Céfiro. "No esta nada mal... un segundo puesto... pero bueno eso no se lo diré al capitán que seguro se enfada por no haber quedado primero" Me dije mientras sacaba mi mano derecha del codo izquierdo y la usaba para marcar el número del capitán en el Den Den Mushi.

-Capitán, aquí Bartolomeow. Me reportó para informar que ya estoy en Skypiea participando en el torneo-don- Empecé hablarle al Den Den Mushi, cuando el capitán me cogió la llamada, me daba igual que cualquiera pudiera escucharme, pero sabía que muchos de ellos estarían distraídos o ocupados con el inicio de la tercer prueba. -Tengo algunos objetivos bajo lupa, pero aun es demasiado pronto, cuando vaya a bajar, me pondré otra vez en contacto con usted, cambio y corto-don- Acabe de decir a la vez que colgaba la llamada y volvía a guardar el pequeño caracol en el bolsillo de los calzoncillos.

Mientras yo había estado hablando con el capitán unos seres con alas habían estado recogiendo el pilar y sus componentes de la segunda prueba, dejando la arena otra vez totalmente desertica. Bueno desertica no, porqué allí se encontraba aún el tipo enmascarado, el cual se subió a la nube otra vez, para seguir gritando sus cosas raras mientras se volvía a elevar en los aires.

Cuando anunció el inicio de la tercera prueba un objeto volvió a caer al suelo, creando otra pequeña explosión y haciendo que aparezca unas nuevas plataformas. Esta vez se trataba de unos potros de salto, una estructuras verticales de dos metros de alto y uno de ancho, que portaban en la parte superior una especie de caracola de color celeste claro. En la parte baja de la estructura, justo en la pata derecha de la misma había un Den Den Mushi que, al igual que el de la primera prueba, estaba ataviado con un casco y sujetaba un cable que iba hasta una pantalla situada en la zona más alta de la estructura.

Mientras observaba la estructura, la cual parecía aún más compleja que las anteriores fui escuchando la explicación de la prueba. "Vaya... en esta prueba creo que también conseguiría un buen resultado-don..." Pensé con una pequeña sonrisa, la verdad que me sorprendía bastante pensar que hubiese podido participar en las tres primeras pruebas y dar un resultado competente. "Que pena, que solo se pueda participar en una sola prueba-don..." Proseguí decepcionado, ya que aquel torneo parecía estar hecho para mi, y sabiendo que al menos por el momento, yo solo hubiese sacado mejor puntaje en las dos primeras pruebas, que lo que ahora mismo llevaba mi equipo.

Perdido en mis pensamientos empecé a ver la tercera prueba, donde el primero en participar... "¿Un Marine Cangrejo... con el poder de una fruta del diablo-don?" Pensé entre asombrado y divertido, nunca me había imaginado ver algo como aquello. "Realmente el mundo es sorprendente-don" Proseguí diciéndome antes de soltar una carcajada. -¡Va Va Va Va!- Me reí mientras cruzaba los brazos de nuevo. Después otro tipo, bastante más alto que yo. "¿Ese tipo es un gigante-don?" Me pregunté extrañado. "No puede ser... es demasiado bajito-don..." Pensé recordando aquel gigante que una vez me encontré cuando andaba con los piratas de Mittsuami. "Aún así nunca vi en la tribu alguien tan alto como él-don" Proseguí recordando que en la tribu de sus padres había un vecino que era el más alto y media seis metros de alto, pero aquel tipo media más seguro. "Bueno... debe haber tomado hormonas del crecimiento seguramente-don..." Finalice mi pensamiento intentándome convencerme de que aquello fuese normal.

El tercero y más importante para mis intereses, fue la participación de mi compañero de equipo, el moreno de tez pálida. El cual realizó su prueba, realizando  un pésimo resultado. "Mierda... creo que este tipo también va a quedar descalificado... ese resultado es muy bajo-don..." Pensé comparándolo con los dos anteriores.

Poco a poco, fueron saliendo y realizando la prueba la resta de equipos, llegando al final y anunciando el "Dirigente" enmascarado a los nuevos descalificados. Siendo uno de ellos y al contrario que el compañero que participo en la primera prueba y nos dio al menos 10 puntos antes de quedar descalificado, este no nos dio ningún punto.

"Otro que me decepciona-don..." Pensé mirándolo con cara neutra mientras se dirigía hacía las gradas. "Bueno, espero que al menos el marine de la talla-don" Proseguí dirigiendo mi vista y mirada hacía el marine con el arco en la espalda, sin mucha esperanza, pesé que aun no sabía de que consistiría la cuarta y última prueba.

MushokuOFF
Una vez terminada la Prueba del Bastión, me dirigí hacia los participantes tratando de llamar su atención con un amplio movimiento de manos — ¡Bien, queridos participantes! — dije llevando mi Den Den Micro - como siempre - hacia mis labios para amplificar el volumen de mi voz — ¡Esta primera fase de los juegos está llegando a su fin! — les dije, adelantándoles que esta prueba, sería la última... de esta fase — ¡Ahora vamos a realizar la prueba de la Certeza! — dije alzando ambas manos al cielo haciendo que el público redoblase su clamor y vivacidad esperando por ver una nueva prueba en acción cuanto antes — Por lo que deduzco, aquellos que permanecen en sus cubículos y aun no han participado previamente han de ser los ejecutores de dicha hazaña... ¡Un fuerte y caluroso aplauso para ellos, damas y caballeros! — grité - casi ordenándolo - al público, empezando a alejarme con mi nube — ¡En el equipo uno, Nyra de la División 75! ¡El en equipo dos, Bertram de la División 60! ¡En el equipo tres, Masato de la División 80! ¡Cuánto marine! ¡En el equipo cuatro, Miyori, la artista! ¡En el equipo cinco, Tezca de los Hanu Mahana! ¡En el equipo seis, Akira de la División 80 también! ¡En el equipo siete, Kiyoshi Maeda de los Piratas de la Sepultura! ¡En el equipo ocho, Varo de los Piratas de la Sepultura también! ¡En el equipo nueve, Mahou Chikao de los Piratas Mano Vacía! — tras cada nombre una ovación, que terminó con un estallido de júbilo al finalizar aquella oración, terminando por mi parte de dirigirme hacia aquella zona de nuevo, pulsando un dial haciendo aparecer un tocón de madera, de un metro de alto y medio de ancho, sobre el cual había un Den Den Mushi muy, muy gordo y de color verdoso, con los carrillos hinchados y cara descompuesta. Estaba apoyado sobre un dial.

Al mismo tiempo, dos personas autóctonas de Shandora pintaban cinco líneas en el recorrido entre dicho tocón y la zona de las bases de los equipos participantes — ¡Esta es la prueba de la Certeza! ¡Y esto aquí a mi lado es un Den Den Mushi Mushi! ¡Un Den Den Mushi especial y autóctono de estas tierras con un flujo gástrico digestivo excesivamente lento, lo que hace que las larvas de las moscas aniden en sus digestiones! ¿Asqueroso, verdad? ¡Por ese motivo siempre que eructa, libera una mosca! — la gente del pueblo reía, conocían bien los eructos de aquellos animales por su propia experiencia — Como podéis ver, frente a vosotros hay varias líneas blancas de tiza ¡estas líneas son marcas! Sólo tenéis que caminar por encima de ellas hacia aquí, tanto como necesitéis hasta que tengáis claro un blanco perfecto y... ¡disparar! — y alcé un dial en la mano y lo pulsé, haciendo que el dial sobre el que estaba la rana temblase, mareándola un poco y haciéndola eructar liberando una de aquellas moscas — ¡Vuestro objetivo son estas moscas! — dije mientras la mosca volaba erráticamente y en círculos encima del Den Den Mushi Mushi y el público clamaba por iniciar la contienda — ¡Vuestras marcas serán determinadas por nuestro experto ojo clínico y mano inocente! — añadí, alzándome sobre la nube — ¡Yo mismo! ¡El Dirigente! — y me bañé en los aplausos de la masa riendo ligeramente — ¡Hya hya hya hya! — entonces la nube volvió hacia sus marcas lentamente — Os acompañaré en paralelo mientras avanzáis y determinaré a qué altura os paráis para poder recoger vuestra marca... ¡y no os preocupéis si no tenéis una pistola! ¡yo mismo os prestaré una de las mías! — dije abriendo un poco la chaqueta revelando que tenía hasta nueve armas en el interior de esta, y a la vez, señalé con el bastón hacia el tocón — ¿Quién será el primero? ¡Vamos! — finalicé recibiendo otra vez la ovación del público.



Los participantes a la prueba debéis postear en este tema describiendo cómo realizáis la prueba.

Los Juegos
Antes de realizar la prueba, mientras avanzaba al cubículo.

Justo después de hincar los morros en el suelo, sentí como un escalofrío recorría mi robusto caparazón. Me habían regañado incontables veces durante mi formación y mis días como marine; ya casi tenía un sexto sentido para estas cosas, después de todo. Fue entonces cuando un grito se escuchó con claridad por toda la arena.

—¡EH, JUAN! ¿Y TÚ DESDE CUÁNDO FUMAS?—

Podría reconocer esa voz tan familiar en cualquier parte… —¡SOY INOCENTE! —dije en un torpe intento de ganar tiempo para pensar una forma de explicarme. —Es para los nervios… —Aclaré finalmente, diciendo nada más y nada menos que la verdad. —Y si gano, Jin me dará otro, jejeje —pensé, con un rostro ya algo más decidido.

Justo antes de recibir el impacto del viento, pude escuchar los ánimos de Akira y de Miyori; me hacía inmensamente feliz oír cómo me animaban… Espera, ¿desde cuándo estaba Miyori aquí? Ya me encargaría de darle una reprimenda más tarde, no me había olvidado de que ahora era una criminal.


Después de realizar la prueba, de vuelta al cubículo.

Tras desearle suerte al bueno de Kael, continué mi camino de regreso con el resto de mis compañeros de grupo, pero no pude evitar ralentizar mi marcha para lanzar una mirada al grupo de mi capitán. Primero que todo, le lancé una satisfecha sonrisa, demostrando conformidad por mi desempeño antes de saber el resultado de las pruebas.

Pero mi verdadero objetivo no era él, era el hombre moreno de su mismo grupo, que me miraba con cierto interés. —¿Ubbe era su nombre? Un pirata… —Pensé mientras clavaba mis ojos de forma inquisidora en aquel tipo enorme que previamente se transformó en un enorme reptil en la prueba del coloso, demostrando una increíble fuerza. No le dirigí la palabra, pero en la expresión de mi rostro podía leerse:

“¡Cuando quieras!”

Una vez pasé de largo, regresé junto a mis compañeros. —¡Creo que no ha estado mal! —les comuniqué con un deje de alivio. Entonces pude observar cómo Kael se enfrentaba a la prueba; resistió con firmeza el poderoso chorro de viento; no esperaba menos de él. —¡Buen trabajo! —le grité desde la distancia mientras se retiraba de la prueba; estaba orgulloso de su desempeño.

El siguiente en participar fue el tal Sigurd. —Otro malvado pirata —pensé mientras fruncía el ceño. —¿Cómo se les pueden haber colado tantos criminales? Si la Marina se hubiera encargado de la seguridad, esto no habría pasado —les comenté con una mezcla entre arrogancia y orgullo a mis compañeros. Aquella torre de músculos se presentó en la prueba y, si bien no estuvo mal, no pareció haberse acercado a lo logrado por Kael, mucho menos a lo que duré yo frente al chorro. Negué con chulería, agitando mi escamosa cabeza mientras hacía chasquidos con mi lengua, después de todo, era imposible que un pirata igualase a dos marines como nosotros.

Ninguno del resto de participantes pareció lograr grandes resultados, aunque el burro parecía tener un cuerpo… ¿Extraño? La participación del bueno de Kibai me extrañó; viendo lo grácil que era, me parecía evidente que iría a la prueba de velocidad. Mis pensamientos parecían ser acertados al ver que Kibai no logró aguantar mucho frente al viento. Para cerrar la prueba del Bastión, Dharma se dirigió a su puesto… ¿Dharma? ¡¿DHARMA?! Era algo barbárico. ¿Cómo podían dejar entrar a alguien como él? ¿Es que nadie iba a pensar en los niños? Las venas de mi frente se hincharon de forma agresiva.

—¡¿Pero qué pasa aquí con la seguridad?!—

Por fin llegó el momento de anunciar los resultados, estaba bastante seguro de que había sido el mejor, pero no sabía si se debía a que era muy bueno en ello o a que el resto era más bien deficiente. El Dirigente empezó animando al público como llevaba haciendo todo el torneo, y tras ello empezó con mi resultado. —¿Record? —dije abriendo los ojos de par en par. Resultaba que mi madre siempre tuvo razón, comer espinacas desde chiquito me hizo resistente… —¡Me he ganado el cigarro de la victoria! —le dije a Jin, ansioso por otro de esos asquerosos cigarros… ¿Por qué tenía tantas ganas de fumarme otro si ni siquiera estaba bueno?

La siguiente prueba sería la de puntería, no conocía bien las habilidades de Nyra, pero me tocaba animarla de la misma forma que ella me animó a mí. —¡NO TE PREOCUPES, NYRA! ¡DÁLO TODO, LUCHA HASTA EL LÍMITE! ¡HAZ LO IMPOSIBLE, VE LO INVISIBLE!—

La prueba de disparo ya había comenzado; observé cómo los participantes realizaban la prueba. Bertram demostró ser un gran tirador, aunque no mejor que el tipo que disparó primero. Fue entonces cuando llegó el turno de Miyori, quise animarla desde el fondo de mi corazón, pero mi posición como marine me impedía hacerlo.

Tras otro criminal, llegó el turno de Masami, no la recordaba como una tiradora y, efectivamente, no destacó mucho en la prueba, por lo que traté de animarla desde la distancia: —¡Muy bien, Masami! ¡Sigue mejorandoo! —Ver a Masami me hizo pensar en algo. —¿Akira también va a participar? —Me hizo gracia pensar en ese escenario, nunca le había visto agarrar un arma, de forma inconsciente empecé a reír al imaginarlo ametrallando criminales con armas de fuego a dos manos, riendo como un maníaco…

Tras acercarse Nyra a disparar, me dediqué a corear su nombre durante toda su participación, era lo único que podía hacer para apoyarla después de todo. —¡NYYYRAAA! ¡NYYYYRAAAAA!—

Cajita de tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5272 + 0 = 5272
Energia: 4407 - 1076 = 3331
Espiritu: 1132 + 0 = 1132
Rivalidad. Era una palabra interesante para el capitán que tanto amaba leer en su tiempo libre; cierto era que desde su perspectiva todo se sentía cómo una competencia, pues las rivalidades afloran de la competencia. Objetivos adversos, ventaja y desventaja, antipatía o camaradería. Había mucho tipo de rivalidades.

Por eso quizás cuando Miyori mencionó esas palabras Eros se llamó a silencio, ¿Odiaba a una institución, u odiaba a las personas? Meditó en silencio mientras rascaba su mentón, y suspiró pero cuando se estaba por disponer a responderle, alzando su índice para comenzar a hilar una idea que quizás se iba a ir por las ramas en cuestión filosófica fue el turno de "Kiba Naruze" para la prueba de resistencia.

De brazos cruzados y con mucha atención, devolvió su mirada hacia los juegos. La marina parecía tener fornidos bastiones. Entre los competidores también reconoció al carnicero de Whisky Peak, pero quien parecía desde la perspectiva de Eros un gyojin tortuga terrestre con un interesante disfraz carmesí de cangrejo fue quien se llevó un primer lugar indiscutido. Escuchó los puntajes con calma, y finalmente suspiró aliviado escuchando que Kiba Naruze no iría para las gradas. Uno más del equipo que avanzaba, seguía en juego.

– Es un tema interesante… para una conversación más extensa aquel que planteas, si, pero no veo por qué me molestaría. Más allá de mi opinión personal, o el sesgo que pueda tener, entiendo que todos deberían ser libres de sentir, y pensar lo que deseen –Aclaró con soltura en el turno, levantando la diestra para saludar a quien volvía hacia el cubículo cuatro. Vio caras conocidas entre los competidores, y en los otros grupos. Otros no tanto, pero finalmente al escuchar un nombre su mirada dorada se movió nuevamente hacia Miyori. – Cuidado con Inuzuka Jin… Es el tipo de personas que solo trae problemas –Aseguró pues él mismo había tenido que protegerlo de que otros criminales lo secuestrasen apenas una semana antes de partir hacia Skypiea, cuando se habían aliado en Jaya.

Finalmente fue el turno de la de hebras como el trigo. Y con un asentir de la cabeza casi reverencia aunque apenas perceptible se despidió, cauteloso. Sabía quienes irían a ésta prueba, Miyori, su equipo, iba a luchar contra Varo y Kiyoshi.

Sus rivales.

La tensión en los hombros del capitán se volvió más pesada y más pesada conforme los segundos previos a que la prueba empezasen iban pasando, sentía como si su ropa fuese de plomo y sus huesos vigas de acero. Se concentró aún de brazos cruzados, el mundo parecía pasar en cámara lenta.

El primero en pasar sería Kiyoshi. Cuando el médico se disponía a demostrar su habilidad con el rifle, sus miradas se cruzaron por un momento. Eros confiaba en la vista de Kiyoshi, sabía que posiblemente podía ver perfectamente su expresión en ese momento.

[Imagen: aVIBma2.png]

– Vino a ganar.

Eros entendía que Kiyoshi había ido primero para ganar, para dejarlo todo atrás en ese disparo, para demostrar que era el mejor tirador del Paraíso.
Ahora solo faltaba mostrárselo al mundo.

No necesitaba ver el disparo, solo contempló la calma del tirador. Su técnica. Sabía que ganaría… Pero también lo quería ver derrotado. Porque hoy eran rivales.

El tiro de su segundo al mando fue excelso, el sonido llegó antes siquiera de que pudiese comprender que ya se había terminado. Cierto, había prometido pasar por encima de todo lo que intentase joderlos ¿Verdad? Por encima de todo. Y ahí estaban. Sufriendo, compitiendo, riendo, perdiendo, ganando. Vivos, vivos.

– ¡Teehehehe! ¡Vamos Equipo 4! ¡Eh, FALTA DIRIGENTE, FALTA! ¡SI LO ATACÓ!

Gritó en protesta de la reacción de Varo ante el accionar de uno de los miembros de la marina pero su voz fuese aplacada por el grito de las tribunas en sí. Finalmente llegó la actuación de Miyori quien en contraste con la burbujeante declaración de Kiyoshi, ejercía de una concentración y una agraciada técnica para no dar el brazo a torcer. Tan solo dos puestos por debajo de su tirador, Eros parpadeó un par de veces sorprendido para bien. Una sonrisa de lado se dibujó en la comisura de sus labios, y finalmente asintió con la cabeza para si mismo.

Entonces, fue el turno de su compañero.

Varo ‘La Epidemia’ Ganchin. También conocido como Varito. También conocido como el compañero de copas del capitán.

– A ver qué tramas Varo…

No terminó de decirlo cuando lo sintió. Cosquilleo en su piel, sudoración en las palmas, sensación de hipotermia, náuseas, dolor en la vista. Conocía esta sensación, por lo que frunció el ceño volviendo a dibujar su sonrisa desafiante. Varo también estaba ahí para darlo todo, y él no podía ser menos que sus contrincantes.

Quizás ahora había otro en un primer puesto, pero esto solo hacía la siguiente ronda. Y más allá de la batalla, la guerra recién había comenzado…

En su estómago. – Maldita sea Varo…

Ataud
[Imagen: xNGUFie.png]
El brillo de fascinación aún no abandonaba sus dorados irises, gracias a las blancas y nevadas alas del mink, que lo dotaron de un aura majestuosa, para cuando el Dirigente empezó a hablar de nuevo. Lo escuchó con atención, aunque sin poder distinguir los nombres de los participantes, después de todo, los rostros de varios de los que acababan de pasar al frente, ahora empezaban a ser un borrón en su memoria; sin embargo, si algo podía recordar era a aquella tortuguita que… ¿QUÉ? ¿Un récord? Se adelantó en su propio cubículo para mirar hacia un lado, buscando con la mirada a la tortuga de la marina… ¿Cómo es que una mascota tenía tanta resistencia? Era increíble, deseó poder estudiarla… ¿Tendría algo diferente en su interior? ¿Algo que lo hiciera más resistente que el promedio? Su curiosidad científica empezó a correr por su mente como un tren descarrillado…Quería… ¡NO! Necesitaba estudiar y analizar a esa tortuga, pero ahora solo podía imaginar los experimentos que podría hacerle, lo que lo hizo disociarse del resto de comentarios, tanto que ni siquiera se dio cuenta en qué lugar quedó Zhang o cuando fue que volvió a su cubículo.
 
—¿Eh? —El sonido de las pezuñas del burro sobre el suelo, acompañado del grito del Dirigente anunciando al indiscutible ganador, luego de haber dado un resumen del resto de participantes, lo sacaron de su ensoñación. El médico movió su cabeza de lado a lado, haciendo que tanto su velo como su cabello se movieran rítmicamente, esparciendo el olor a menta de su perfume. —¡Anciano! ¿Cuándo regresaste? ¡Je! No quedaste en el primer lugar, porque la mascota de la marina fue increíble, pero diste un buen espectáculo, muy majestuoso, si me preguntas… ¿Podrías enseñarme a hacer eso? Lo de las alas ¿Cómo lo haces? No me digas que es con esas frutas mágicas… ¿Cómo es que se llaman? ¡Frutas del diablo, eso! ¿Por qué no me das tu contacto? Así podríamos hablar de eso cuando salgamos de aquí —. Conocía sobre botánica, pero su conocimiento sobre las akuma era casi nulo…lo único que recordaba es que impedía que sus usuarios pudieran nadar y eso porque vio como Maki casi se ahoga por ello.
 
Antes de que pudiera continuar su conversación con el mink la voz del Dirigente lo interrumpió para anunciar una nueva prueba… ¿Eran cuatro? No podía recordar si lo había dicho en un inicio, pero si eran cuatro participantes por grupo, debían ser cuatro pruebas. Eran matemáticas simples, al menos para él.
 
—¡Oh! Han tenido presentación personalizada, bien por ti, chico hurón —. Aunque acabara de escuchar su nombre, este se enredó en su mente, así que no fue capaz de pronunciarlo. —Ve allá y da lo que tengas…A estas alturas lo cierto es que solo quiero tomar un té de menta y recostarme en mi habitación en el barco? ¡Ah! ¿No sienten que hace calor? Deberías refrescar un poco más el ambiente con esa nieve, anciano —. Le habló a ambos minks, a cada uno con una razón distinta, aunque antes de que alguno pudiera responderle, el pelirrosa se giró hacia las gradas y allá, sentado, vio al cocinero de los Sepultura… ¿Sería muy impertinente si le pedía cocinar algo para él cuando salían de ahí? Sería lo mejor, después de todo, con tanta gente presente podría ser que lo perdiera de vista luego…era mejor aprovechar.
 
—¡OYE, RACKHAM! —Se había girado hacia él y ahora levantaba la mano para que el pelinegro del mechón blanco pudiera verlo. —¡CUANDO SALGA DE AQUÍ ESPERO COMER ALGO PREPARADO POR TI!... ALGO ACOMPAÑADO CON UN TÉ DE MENTA, ASÍ QUE NO TE PIERDAS CUANDO TERMINEN LOS JUEGOS —. Sí, tuvo que gritarle para que el chico pudiera escucharlo y sí, como ya se estableció cuando le gritó a Merlot por el tema del beso, le daba igual si lo escuchaban… ¿Solía ser tan escandaloso? No, jamás…pero en un sitio donde había tanto ruido, no encontraba otra forma de comunicarse y...ahora que lo pensaba...¿Eso haría que se vieran como aliados a ojos de los demás? Bueno, esperaba que no trajera problemas.
 
Cuando se giró para mirar de nuevo a su equipo, notó que el mink hurón se sacudió, bueno…su mano se sacudió… ¿Por qué? ¿Estaba nervioso? Tuvo que colocar una mano sobre su hombro para asegurarse de que estuviera bien o para darle ánimos, a su modo.
 
—¿Nervioso? Pase lo que pase, es como le dije al Pollo —. Se refería a Heras. —Es un juego…Aunque ser acreedor a que se cumpla cualquier deseo no suena nada mal —. Sonrió de medio lado mientras miraba al chico hurón, algo que pasó segundos antes de que un marine pelirrojo se acercara a ellos.
 
—¿Jmmm? ¿Te conozco? —. No lo miró directamente a la cara pues solo alcanzó a ver una mata de cabello rojizo alejándose y luego la voz de Varo, preocupado por un posible ataque.
 
—Espera… ¿Qué? Ese marine… ¡Oye! Se supone que los ataques deberían estar prohibidos ¿No? —Lo cierto es que no había notado un ataque, pero si el peluche hurón lo decía… ¿Para qué dudarlo? Aunque fuera falso, él no defendería a un marine; sin embargo, antes de que pudiera decir más, aquel mink bajó hasta la arena, en donde aquel asqueroso caracolito expulsó de su boca una mosca.
 
—Que asco… ¿Cómo pueden hacer eso? Puaj —. Sin embargo, la mosca expulsadano fue derribada por Varo, si no por la chica Melón, aquella que había viajado junto a él y al resto de su grupo en el camino selvático…ella era buena, bastante buena con eso, lo suficiente para que el médico abriera la boca en forma de “o” y dejara salir un vítor seguido de un aplauso…ojalá pudiera tener a alguien con tan buena puntería en su tripulación… ¿Se le daría bien manejar los cañones de un barco? —¡ESO, CHICA MELÓN! ¡ERES MARAVILLOSA!
 
Volvía a animar a alguien de otro grupo, pero le daba igual. —Es buena ¿Creen que tenga la misma puntería si usara otro tipo de arma? Una pistola o unos cañones…Me agrada, sería una buena guardaespaldas —. Le comentó tanto a Zhang como a Heras, a este último tuvo que mirarlo hacia arriba, por lo que el sol le pegó en sus ojos y eso…eso fue suficiente para que empezara a sentirse… ¿Mal?... ¿Qué era esa sensación? ¿Frialdad? ¿Sudor frío? ¿Mareo? Reconocía esas sensaciones en otras personas, como síntomas, peor no en él…él nunca se enfermaba, entonces… ¿Por qué ahora? ¿Fue por mirar al sol? No…el acostumbraba a mirar al cielo, a perderse en las nubes, no podía ser el brillo del cielo el que le provocara eso. No lo entendía.
 
Miró al frente, en ese momento notó que el mink hurón se preparaba para disparar a otra de las moscas que había salido de la boca de los caracolitos, pero a diferencia de antes, en donde solo se quejó por el asco que le daba el caracol moscoso, esta vez sintió… ¿Nauseas? Sí, debía ser eso, porque no había otra manera de explicar la pesadez en la boca de su estómago.
 
Se inclinó un poco, sus manos quedaron apoyadas sobre sus rodillas, aunque su mirada se centró en la participación del mink quien había logrado atravesar a la mosca sin problema alguno…quiso gritarle, animarlo, felicitarlo, pero le costó elevar su tono de voz, llegó a creer que si lo hacía iba a vomitar ahí mismo.
 
—Pollo, Anciano…creo que no me siento bien…es extraño, la comida de los puestos era saludable, pude notarlo, tampoco toqué ningún hongo venenoso del bosque…ustedes… ¿Ustedes están bien? —Tenía que preguntar solo para descartar que no se tratara de nada en el ambiente…Estos juegos se habían puesto bastante extraños.

Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]


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