[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#41
Atributos Personaje


La prueba de precisión había terminado y Nyra lo había hecho sorprendentemente bien, un verdadero orgullo para la Marina. —¡Hurra, Nyraaa! Gracias a tu disparo estamos entre los cuatro primeross —dije con alegría mientras ella regresaba al cubículo. Por suerte, había sido afortunado con mis compañeros de equipo, incluso el presunto criminal llamado Jin había cumplido de forma correcta. —Por cierto, ¿os pasa algo? Os veo como… Enfermos, hay que comer más lechuga.

El tiempo para celebrar nuestra buena posición no fue demasiado, ya que el favorito de la gente no tardó en anunciar la siguiente fase de los juegos. —¡¿Una prueba de combate?! —pensé con fuerza hacia mis adentros mientras abría mis ojos como platos. Me consideraba bastante fuerte, pero combatir no era lo que esperaba en estos momentos; además, pelearía solo uno de los cuatro del equipo.

Stroud se fue, seguramente debido al malestar que parecía estar sufriendo, por lo que el resto discutimos de forma breve sobre quién era el más adecuado para combatir. La decisión estaba tomada, Jin sería nuestro elegido, Nyra aún era algo novata, Stroud no parecía sentirse bien y yo… A mí me apetecía ver cómo varios piratas se daban de palos en la arena. Nuestro equipo se enfrentaba al equipo de Enji; le conocía bien, seguramente decidiría reservar su actuación para la final, si es que llegaban a pasar, claro… Con todo acordado, me despedí de Jin antes de dirigirme a las gradas.

—¡No nos falles, granuja!—

—Nyra, ¿vienes o buscarás a tus compañeros de la setenta y cinco? —le pregunté mientras iniciaba mi lenta pero segura marcha hacia el público, terminando el cigarro de la victoria que me dio Jin. Finalmente, me adentré entre la muchedumbre, apenas podía ver nada entre tantas personas tan altas, pero sentía como cientos de ojos se clavaban en mí mientras daba cada pasito hacia el hueco vacío que vi desde lo lejos.

Mientras esperaba con emoción a que empezase el concierto, pude sentir cómo algo impactó contra mi impenetrable coraza. Era Enji, que me miraba de forma inquisitiva. —Eee… Era para los nervios… —Me excusé mientras gotas de sudor se deslizaban entre los surcos de mis escamas. —Nadie se engancha a fumar por un par de cigarros… ¿Verdad? —Tras mis palabras, mi propio capitán fue el que se encendió un cigarro y yo me limité a mirarle con una ceja arqueada de forma exagerada; sin dudas, era un evidente caso de racismo. Las tortugas y los cangrejos también teníamos derecho a fumar como todos los demás; Jin fumaba, Stroud fumaba, Enji fumaba… Tan malo no podía ser.

Aprovechando que estaba con Enji, llamé a Akira, a quien vi en la lejanía. —¡Akiraaaa, estamos aquíiii! —Los miembros de la ochenta nos íbamos juntando poco a poco, pero, ¿dónde estaba Masami? —Esta muchacha… Siempre se pierde… —Pensé mientras chasqueaba la lengua y sacudía de lado a lado mi cabeza. Antes de que pudiese estirar mi cuello para intentar buscar a Masami, un segundo marine impactó en mi caparazón, ni más ni menos que Akira con su alegre energía que le caracterizaba. —¡Lo lograste por poco, Akira, jajaja, bien hecho! Por cierto, ¿qué centollos son esas cosas que lanzas?

Cuando ya faltaba poco para que el concierto empezase, me encontré con una visita inesperada, nada más y nada menos que el tal Ubbe, aquel pirata que había destacado en la prueba de fuerza. Me gustaba cómo hablaba con confianza y estilo, pero era un pirata. —Uno y cien piratilla, cuando bajemos al mar azul te daré la oportunidad de probar lo duro que soy… ¡BABY! —Maldita sea, esa forma de hablar era ridículamente pegadiza. ¿Qué hacía un marine de bien como yo imitando a un sucio pirata?

Una vez el moreno se fue, el concierto comenzó. Me encantó volver a escuchar con tanta pasión el violín de Miyori y la guitarra de Maki; sin dudas, eran artistas de gran talento. ¿Habría alguna forma de lograr que abandonasen el camino de la piratería y fuesen por el buen camino? Tendría que darle una vuelta a ello, no solo por ellas, sino por María, que también tenía que estar por algún lugar siendo engañada para cometer actos delictivos. El concierto fue un desfase; Enji lanzó sus calzones mientras bailaba, haciendo que esa cosa me apuntase de forma intermitente, uno de los momentos más aterradores de mi vida. Akira, por su parte, nos agarró para seguir el ritmo de la canción todos juntos. Por mi parte, no tuve más opción que sacar los pasos prohibidos.
[Imagen: tortoisejam.gif]

Cajita de tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5272 + 0 = 5272
Energia: 3331 + 50 = 3381
Espiritu: 1132 + 0 = 1132
#42
La actuación de The Cupids terminó arrancando una enorme ovación de todo la arena, aunque probablemente nadie hubiera aplaudido con tanta energía como el gigantesco buccaneer. Durante varios minutos no había dejado de silbar, levantar los brazos y corear todo aquello que buenamente podía, alternando los vítores entre la pelirroja, a la que seguía llamando orgullosamente su "ángel de la guarda", y la guitarrista que, de vez en cuando, conseguía arrancarle una sonrisa cada vez que sus miradas parecían cruzarse entre el escenario y las gradas.
- ¡One more! ¡One more! ¡GAHAHAHA!
Aunque el espectáculo llegó inevitablemente a su fin, el buen humor de Ubbe permaneció intacto mientras seguía aplaudiendo hasta que las artistas desaparecieron entre bastidores. Solo entonces volvió a acordarse del motivo por el que se había levantado de las gradas antes de que comenzara el concierto, y su estómago se encargó de recordárselo.
El rugido de hambre fue tan exagerado que el propio buccaneer bajó la vista hacia su abdomen antes de soltar una carcajada.
- Vale, vale... ya voy, baby.
Sin perder más tiempo, puso rumbo a la zona donde varios comerciantes seguían atendiendo a los asistentes, el aroma de la carne asada inundaba el aire, mezclándose con el del pan recién horneado y las especias. No tardó demasiado en encontrar un enorme bocadillo de costillas que parecía hecho prácticamente a su medida, y el primer mordisco desapareció casi tan rápido como había llegado a sus manos.
Durante unos instantes el mundo dejó de existir. Solo estaban él... y su bocadillo. Segundo mordisco, tercero, y un enorme trago para ayudar a bajar semejante cantidad de comida.
Y entonces... Ubbe dejó de masticar, permaneció completamente inmóvil, un impulso recorrió su mente en ese instante, y los ojos se abrieron de golpe tras las gafas de sol.
-...Shit.
Otro segundo de silencio.
- ¡HOLY SHIT!
Se dio una palmada en la frente con tanta fuerza que el sonido resonó incluso por encima del murmullo del estadio.
- ¡Se me ha olvidado avisar al dirigente! ¡GAHAHAHA!
Lejos de alterarse, rompió a reír de sí mismo mientras negaba con la cabeza, aquello era tan propio de él que casi le daba vergüenza reconocerlo. Entre el concierto, las bromas con Sigurd, la gente, el hambre... su cerebro había ido saltando de una cosa a otra hasta olvidar por completo un detalle que, probablemente, era bastante importante.
Con el bocadillo todavía entre las manos, aceleró el paso buscando con la mirada al dirigente de los juegos. Cuando finalmente logró localizarlo, levantó un brazo para llamar su atención incluso antes de llegar.
- ¡Eh, baby! ¡Un segundo!
Acortó la distancia con una sonrisa algo apurada, rascándose la nuca.
- Casi se me pasa avisarte, my man. Mi equipo ya ha decidido quién va a participar en la prueba de combate... y ese voy a ser yo.
Se señaló el pecho con el pulgar.
- Team Five. Ubbe. Prometo que normalmente me acuerdo de estas cosas... aunque hoy había demasiadas distracciones. ¡GAHAHAHA!
Le dedicó una sonrisa tan despreocupada como sincera antes de dar otro enorme mordisco al bocadillo, como si acabar de recordar un detalle tan importante no hubiera sido más que otra anécdota divertida dentro de unos juegos que, para él, estaban resultando imposibles de olvidar.

HEY BABY
[Imagen: ksMOGZu.png]
#43
Atributos Personaje


La primera fase de los juegos había llegado a su fin. El veredicto del Dirigente fue claro, y el equipo ocho, a pesar de sus esfuerzos, había quedado fuera de la competencia. Para algunos aquello podría ser motivo de frustración, pero para Zhang Guolao, era simplemente el curso natural del río. Habían participado, se habían divertido y, lo más importante, salían juntos, habían hecho un buen trabajo.


Espero unos segundos allí escuchando la conversación del pelirosa, su curiosidad se despertó de inmediato, ¿Con quien hablaba el joven?.

Antes de que el grupo se disolviera, Varo Ganchín y el gigante Heras ofrecieron sus números de Den Den Mushi, mientras que Hyakinthos le pedía el suyo antes de marcarse. Zhang sacó un pequeño caracol y asintió con una sonrisa tranquila.

—Ha sido un verdadero placer compartir este tiempo con ustedes, jóvenes: 057-420-527. Estaré disponible para cuando necesiten a un médico, o simplemente a un viejo que sepa escuchar. —respondió Zhang, guardando pacientemente los números de sus efímeros compañeros. — Si me invitan a una pelea tampoco diré que no. — Bromeo el burro. 

Fue entonces cuando Heras, le hizo una peculiar petición, llamándolo "Sangolao" y preguntándole si podría repasar algunas lecciones de artes marciales con él. 

—¿"Sangolao"? Hmmmm... Me gusta cómo suena. —soltó una risa ronca y sincera, apoyándose en su bastón—. El arte de dominar el cuerpo es un sendero hermoso joven Heras. Algún día tomaremos el té y te enseñaré un par de posturas para que calmes ese fuego interno. Seguro también aprenderé mucho de ello.—

Ante la generosa oferta del gigante de llevarlos en sus hombros, Zhang no se lo pensó dos veces. Sus rodillas ya habían sufrido lo suficiente por un día. El viejo Mink se acomodó en la inmensa mano del Lunarian, dejándose elevar por los aires y disfrutando de una vista del estadio. Mientras alzaba el brazo para despedir aquel torneo fugaz.

Justo cuando se dirigían hacia la zona de descanso, un sonido interrumpió la música de la banda que tocaba a lo lejos.

Puru puru puru...

Zhang sacó su caracol, se trataba de Bai. Al descolgar, ni siquiera tuvo que hablar. Desde las alturas del hombro de Heras, el único ojo bueno del burro divisó a su capitana, en medio de los pasillos, sosteniendo fruta y unas jarras de barro, y aunque la veía algo borrosa, su porte era inconfundible. Curiosamente, ella ya estaba agitando la mano en dirección a Heras.

—Hey Bai desde acá te veo. Ya vamos en camino. —habló Zhang, mientras la saludaba desde lo alto, colgando con una sonrisa, y comenzaba el descenso.

Apenas las pezuñas de Zhang tocaron el suelo, un pequeño bulto peludo saltó desde uno de los asientos cercanos directo a su cuello. Era Silencio, su monito, que chillaba con alegría al reencontrarse con su viejo amigo, columpiándose de su barba, como si fuese un juguete.  —Tranquilo, pequeño, yo también te extrañé. —lo calmó acariciándole la cabeza, antes de girarse hacia Bai.

—Felicidades Bai, lo hiciste muy bien. Y veo que trajiste buenas provisiones para el descanso... esa jarra tiene un aroma bastante agradable, Mahou ya tiene edad para un par de estas —bromeó Zhang, cuyo agudo olfato había detectado el olor a cerveza. Luego, señaló a Heras, el inmenso hombre que lo había transportado—. Mira Bai, él es el joven Heras. Un muchacho con el que tuve el honor de compartir equipo. Pero ya termino el espectáculo. ¿Buscamos un buen asiento para ver cómo se matan los demás? 

El malestar de su estómago parecía haber cedido un poco, y allí el burro se sentía en paz para disfrutar del espectáculo que estaba por venir. Saco de entre sus ropas la vieja pipa de Lan, y dio un par de caladas, para luego exhalar el humo, ahora solo quedaba disfrutar de aquel concierto, y ver a los titanes competir, aquella emoción le hizo vibrar un poco, aquella parecería ser una buena tarde. 

La bitácora del burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
#44
Finalizados los suaves vocablos de ánimo hacia sus compañeros. La oriunda luchadora de Amazon Lily emprende camino en dirección a la arena, dejando atrás una estela de su agradable aroma y encantando a los locales que tienen el privilegio de cruzarse en su camino.

La repentina retirada de las gradas esconde un bochornoso secreto. — No anuncie que pelearía… como pudiste olvidarte Kitay…— Se recrimina a sí misma, escondiendo su vergonzoso momento tras una máscara de seguridad, siempre camuflada con su hipnótico contoneo al avanzar.

Una vez llega hasta el suelo de la arena, dejando atrás las gradas, puede apreciar de mejor manera el concierto, el cual ya se encuentra en sus últimas. Suaves acordes del violín son acompañados del estridente sonido de las cuerdas, los músicos celebran sobre la tarima y ella, nuestra protagonista, camina con seguridad arrolladora hacia dónde se encuentra «El Dirigente».

Dar con él es fácil, el musculoso hombre de lentes negros sirve como un faro que atrae miradas y junto al mismo se encuentra la celebridad del evento, reposando con gracia sobre su transporte flotante. Ambos hombres conversan y la joven de mirada chocolate alcanza a escuchar el motivo de dicho encuentro.



— Las grandes estrellas siempre se anuncian al final, cariño.—

Se presenta con el fuerte ego que la define. — Runin Kitay, soy la representante del grupo nueve. — Dejo dicho, otorgando un delicado guiño al anfitrión del evento.

Ahora solo queda esperar el anuncio y darlo todo en la lucha, no porque siente el afán de demostrar algo; ya es la campeona de la prueba del coloso, tan solo quiere sentir el fragor de la batalla en sus venas y dejar en lo más alto el nombre de la tripulación que defiende.

Todos ellos, sus amigos, han quedado fuera del evento más importante del torneo. Si bien, algunos “aún siguen en competición” la amazona sabe lo competitivos que son. Aunque no lo reflejen, deben estar ardiendo en ira por no poder demostrar de lo que son capaces.— Fufufu Les gane — Claro, ella también es competitiva.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
#45
Atributos Personaje

Aun con dudas, sonreí con suavidad a Jin cuando manifestó estar seguro de que al menos, al igual que él, yo también superaría la prueba. ¿Por qué confía en mí sin haberme visto disparar jamás? Asentí ante Stroud, más aliviada cuando quitó algo del peso al resultado que obtuviera. Los gritos de Juan se oían a voces, animándome, cuando bajé los primeros peldaños para dirigirme a la arena. Poco después, lo hizo también Akira.

El corazón me latía a mil, sentía una fuerte presión en el pecho, tenía nauseas y me dolía la cabeza. Sin embargo, todo aquello quedó oculto tras una alegre sonrisa y toda la energía que pude transmitir, imitándome a mí misma de haberme encontrado en perfecto estado.

La actuación funcionó y, aunque no disparé tan lejos de lo que me habría gustado, por lo menos había acertado en el blanco. Dejé escapar un suspiro de alivio antes de retomar la máscara de la alegría. Con ella puesta, lancé una despedida a la multitud con un gesto de la mano, deseando volver lo antes posible a mi cubículo…

¡Oye, pesada!

Mis pasos se detienen al tiempo que, sorprendida, busco de inmediato al dueño de aquella voz tan inconfundible.

¡Yo también he sido derrotado!

Mi mirada se amplía ligeramente por la sorpresa. Shin… ¿admitiendo algo así, ante todos? Por supuesto, no hay punto de comparación; a él lo ha derrotado un gobernante que ni siquiera compite, pero que diga algo así, a gritos y delante de toda una isla me hace sentir hasta qué punto desea apoyarme.

¡Lo importante es qué haces para levantarte! ¡Es la verdadera fortaleza!

Esas palabras golpean con fuerza mi pecho, creando el inicio de varios pensamientos que el malestar físico y la mirada de unas inmensas gradas no permiten terminar de formular.

Esforzándome por sonreír de nuevo, le levanto desde lejos el pulgar.

―¡Muchas gracias!

A paso ligero, devuelvo el arma a su sitio y regreso por fin a mi lugar, donde Jin me felicita por haber hecho todo lo que pude y Juan se emociona por haber quedado entre los cuatro primeros.

―Muchas gracias por la confianza ―sonrío a él primero antes de mirar también a mis compañeros marines―. Gracias a todos. En cuanto a las puntuaciones, prefiero esperar a que las anuncie el dirigente para no emocionarme antes de la cuenta, lo siento~.

Solo quedan dos participantes tras de mí. La primera de ella es otra humink. No me suena de nada, pero el dirigente dijo que pertenecía a los Piratas Mano Vacía. Parece bastante hiperactiva y… ¿qué está…? Me dirijo al borde del cubículo, buscando verla mejor. No puedo oír lo que le dice a su equipo, pero viendo cómo golpea el arma contra su mano, debe de dársele mucho peor que a mí. ¡¿P-por qué tira la pistola?! ¡¿Qué está…?!

De la nada, lanza la bala al aire y esta empieza a realizar un recorrido imposible. ¡Debe de ser un akuma! Claro, si dirige el objeto que lanza, no necesita…

… ¿Ha dado al tocón? Observo la mosca, aún volando. «Ha dado al tocón…». ¿Eso… significa que estoy dentro? Niego con la cabeza, decidiendo no llegar a conclusiones hasta que fuera el dirigente quien diera los resultados.

Por último le toca a Akira, quien no duda en hacer un espectáculo tan llamativo que hasta a mí logra distraerme durante un rato. Volteretas dobles, verticales, mortales hacia atrás… ¡y un inmenso corazón rosa hacia el cielo!

¡Incluso yo no puedo evitar aplaudir! ¡Qué bonitoooooo!

Pero, al final, la prueba era de puntería, así que también él tiene que tomar un arma y disparar. Cuando lo hace, se coloca tan cerca de donde yo lo hice que no estoy segura de cuál de los dos tuvo que avanzar más. Aunque no tengo ni idea de a quién insultó al final, eso sí…

De nuevo, el turno del dirigente. Otro record roto, incluso superando al emperador una vez más. Claramente, nos encontramos en una edición sin precedentes para los habitantes de Shandora. Escucho atentamente el resto de resultados y…

―¿Sexto… lugar? ―murmuro casi sin poder creérmelo. No sólo no he quedado fuera, sino que…―. Estoy en sexto lugar…

Sonrío complacida, tranquila por que los esfuerzos de mi equipo no hayan quedado demasiado mermados por mi resultado. ¡Incluso seguimos dentro de la competición! Por supuesto,  no tiene nada que ver salir fuera habiendo hecho una gran marca que quedarse dentro porque eres solo una de las muchas que no estaba especializada en la prueba, pero saber que eso no había afectado demasiado a mi equipo logra rebajarme un poquito las nauseas…

―Ninguna ―respondo a mi compañero gyojin cuando me pregunta sobre seguirlo a las gradas―. Podéis elegir vosotros quién va a la siguiente prueba… Yo… no me encuentro muy bien… ―admito finalmente con las orejas algo gachas, sin sentirme capaz de siquiera presentarme debido a mi estado. Igualmente, soy plenamente consciente de que, incluso en mi mejor versión, los tres serían una opción mucho mejor que yo―. ¿Os importa si me marcho? Necesito… tomar un poco el aire...

Sin embargo, al bajar del cubículo, Kael me intercepta para felicitarme, y yo trato de mostrarme complacida ante él.

―Gracias. No me han enseñado, pero soy buena observando~. ―Pero mi sonrisa decrece un poco cuando continúa hablando. ¿Quiere… hablar conmigo? ¿Estará preocupado por algo? Por supuesto, termino asintiendo―. Claro, no hay problema. Nos vemos luego.

Al menos, no si era durante los combates. Yo ahora mismo tengo la inmensa necesidad de estar sola. Y con gente. No quiero hablar con nadie que me conozca, pero la multitud me distraía, y ahora mismo lo último que quería era pensar y estar con los demás. Era una sensación extraña, pero supongo que tengo demasiadas cosas dentro como para fingir durante demasiado rato que no pasa nada, y no puedo ayudar a los demás si los demás se preocupan por mí.


Lo bueno de aquel malestar es que me da la excusa perfecta para hacerlo, así que no dudo en colocarme en el centro de las gradas, donde se encuentran las mejores vistas del escenario.  Aunque me encuentro cerca de la parte más alta, donde hay más aire y algo menos de gente, veo bien lo que ocurre durante el espectáculo. La música de Miyori suena aquí incluso mejor de lo que la recordaba… y su compañera sin cabello era también realmente buena. Maki, si no recuerdo mal. Una música animada es lo que más necesito ahora mismo. ¿Dónde estará Masami…?

Kuroshiro
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
#46
Atributos Personaje


Stroud ignoró deliberadamente la pregunta acerca de su participación en los combates consiguientes, si bien el joven Omuyaga podría intuir que, en efecto, no se veía capacitado. El joven comandante se limpió otro goterón de sudor de la frente, entornando los ojos, mientras el de pelo azabache hablaba. El rubio tenía varias teorías sobre su interlocutor, y esperaba poder confirmar, al menos, alguna de ellas a través de aquella conversación, plagada de más detalles de los que podría haberse supuesto a simple vista, y en la que parecía estar asegurándose de dejar plenitud de espacio para que el soldado Omuyaga revelase algo de su forma de ser. Era la manera en que solía abordar conversaciones como aquella, para bien y para mal. Si bien sus ojos volvían a estar clavados en la arena y en todo cuando se desenvolvía sobre ella, sus oídos estaban vivamente focalizados en cada palabra que el soldado dejaba escapar con un metódico cuidado que no llegaba a hacerse evidente.

Permaneció impertérrito mientras Kael hablaba, sin dejar entrever, en lo frío de su expresión, ninguna nota, ni de condena ni de aprobación frente a sus palabras. Tanto era así, de hecho, que uno hubiera podido llegar a dudar si, de hecho, estaba escuchando una sola palabra de lo que decía. Continuaba fumando de Saltfin a intervalos cuasirregulares, dejando sobradamente que el humo se dispersase del todo antes de pasar a la siguiente, saboreando cada calada con un paladar que empezaba a desarrollarse y a adquirir un gusto por el tabaco refinado y el buen fumar. Kael, entretanto, desviaba su discurso con sagacidad, de la negligencia fruto de la laxitud, y la dureza de Impel Down, hasta la obtusa perspectiva de potenciales fuentes de información. ¿Decía lo que pensaba, o lo que creía que quería oír? De alguna forma, le daba la impresión de que Kael contaba con que se hiciese esa pregunta, y con que llegaría a una respuesta, o que pretendía hacerlo. Ya lo descubriría.

Cuando su interlocutor mencionó a aquellos que creen estar fingiendo, Stroud relajó su postura, cruzándose de piernas y colocando su tobillo derecho sobre la rodilla izquierda, y acomodando su espalda contra el respaldo del asiento, para, finalmente, volver a dirigir su mirada con atención al Omuyaga y escuchar el resto de su soliloquio, mientras sus ojos grises examinaban los del azabache a medida que hablaba. En efecto, no le faltaba razón. Los criminales, en su imprudencia, eran excelentes fuentes de información, pero también podían resultar peligrosos en la misma medida en que se los subestimase o, simplemente, se los tuviese por más imbéciles de lo estrictamente necesario. Con la mayoría era difícil no acertar, por descontado, pero el mundo de la piratería también albergaba sus sorpresas, y eso era algo que Stroud hacía tiempo que había aprendido.

Dio una nueva calada de su pipa antes de responder a la pregunta final de Kael, tomándose unos instantes para meditar su respuesta, que acabó esculpiendo con honestidad. "Parece que se fía mucho de lo que largan los piratas, soldado Omuyaga," acusó Stroud, arqueando una ceja mientras el humo de desvanecía frente a su cara y esbozando una casi imperceptible sonrisa. No desarrolló sus palabras, y, en su lugar, se dispuso a responder a la pregunta que había planteado el joven. "La manera en que yo procedería... implicaría una serie de cambios de raíz, empezando por el simple hecho de que esta isla no esté sujeta a la Justicia del mundo. Pero eso es irrelevante," concluyó, consciente de que aquello podía derivar fácilmente en una verborrea interminable que nadie quería escuchar, ni él quería articular. Le fatigaba sobremanera dar pábulo a especulaciones hipotéticas sin base alguna en la realidad. "Figúrese que le digo lo que intuye que opino," dijo repentinamente con franqueza, "¿quién cree que apoyaría una decisión así?," inquirió, volviendo a alzar una ceja y dando otra calada de su pipa para dar algunos instantes de reflexión a Kael, sin dejar de observarlo con atención. "¿Quién, de todos?," volvió a preguntar, haciendo un gesto con su mano izquierda y trazando un arco sobre toda la multitud, Marines incluidos, que se agolpaba en las gradas del estadio. "La información de la que habla es fundamental, eso no se lo va a discutir nadie," concedió, "pero la información es solo una de las piezas. Y no estoy seguro de que tengamos la última pieza del conjunto," dijo crípticamente, volviendo a clavar sus ojos en la arena, donde un Lunarian conocido como Kuraku había comenzado a dar un discurso al público. Fue a seguir hablando, pero optó por escuchar la intervención del misterioso hombre. Su labor parecía haber sido innegablemente titánica, pero ningún lugar debería haber llegado jamás a algo así. Mucho menos debería haber necesitado que un solo hombre descendiese sobre él para corregirlo.

Stroud escuchó el estallido de aplausos sin sumarse a él, aunque tampoco había desaprobación en su rostro. Kuraku había hecho lo correcto: había destruido aquella estructura miserable y había devuelto la dignidad a quienes habían sido tratados como herramientas, y, sobre todo, había demostrado una entereza excepcional, algo que no podía hacer sino respetar. "Escuche cómo cuentan la historia, soldado Omuyaga," dijo mientras el gentío bullía en aplausos y vítores, "durante generaciones, existió aquí una aberración a plena vista. No podría haber estado más a plena vista, de hecho. Y nadie fue capaz de acabar con ella hasta que apareció alguien lo bastante fuerte y decidido, todo lo fuerte y decidido que una empresa como esta merecía. Y ahora, no les queda otra que confiar en que continúe por ese camino," razonó, interrumpiendo sus palabras para dar una calada lenta y pausada. "Un sistema injusto que ha tenido la fortuna de caer en las manos de un justo. ¿Qué pasará cuando no haya alguien como él? ¿Qué justicia puede traerles el Emperador?"



Off

Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5333 + 0 = 5333
Energia: 3963 + 46 = 4009
Espiritu: 1150 + 0 = 1150
#47
Atributos Personaje


Yuuki continuaría caminando por las gradas, buscando con la mirada a sus compañeros, sin embargo una voz llamaría su atención, alguien pronunciaba su nombre en voz alta y la pelirrosa se giró varias veces tratando de localizar a la persona que la estaba llamando. La vozz le sonó conocida, y es que cuando vio aquél rostro, pudo reconocerla. Era la otra mujer birkaniana, Bai. La había saludado en el cubículo de las pruebas y parecía ser una persona agradable. Y particular también. Aunque tratándose de los piratas del Mar Azul, ser particular era bueno. O eso creía ella.

Miró un poco más la situación y a Bai se le aproximaba un mink burro junto con un sujeto cuyo rostro que a la pelirrosa le hizo fruncir el ceño. Si no fuera por ese tipo, se habría acercado a Bai y al mink burro. Sin dudarlo. Pero se había jurado que la próxima vez que se cruzara con ese lunarian iba a hacer que no volviera a batir las alas nunca más. Nadie se burlaba de su capitán y continuaba tranquilo.

Cierto. Su capitán. ¿Dónde estaban los demás Hanu Mahana? Apenas si podía ver bien a Bai y a los otros dos, no reconocía a nadie más entre toda la multitud. Tenía que encontrarlos.

Pensó en saltar y usar su vista privilegiada para así poder encontrar a sus amigos. Pero seguramente eso sería mala idea. Es posible que pensaran que aquél salto era una acción agresiva y eso solo traería problemas. Continuó pensando conforme caminaba. Y a la vez que hacía esto, miraba también la ciudad dorada. ¿Sería posible que con lo avaro que era Ryota, se hubiera escabullido para robarse algo de oro? Ahora que lo pensaba... seguramente la ciudad estaba pobremente vigilada por el evento y algo como eso seguro que Barald lo terminaba apoyando... y ya ni hablar de Runin o de Tezca. A decir verdad, todos eran un montón de locos por la riqueza fácil.

Pero también sabía que ellos eran más inteligentes que ella y que, si se arriesgaban a causar problemas, iban a terminar muy mal parados. Así que lo más seguro es que no se hubieran puesto a pensar en locuras aún y estuvieran en algún lugar de por allí. Siendo así, continuó su camino, mirando el evento también.

Hubo un discurso de un sujeto con alas negras, un lunarian. Se preguntó exactamente qué habría pasado en los años anteriores en aquella isla y ella misma llegaba a cuestionarse qué habría llevado a que su familia se fuera de allí también. ¿Tendría que ver con el trato que recibían? Era posible. Pero sus padres no le contaron mucho y su abuelo había muerto cuando ella era aún muy chica, así que no tenía forma de saber.

Ahora sucederían los combates. Desafortunadamente, y a pesar del gran puntaje de Kiyoshi, su grupo no logró hacer suficientes puntos como para continuar en la lid. No es que a Yuuki le molestara aquello, de todas formas. Había visto lo monstruosos que podían ser esos tipos y prefería no arriesgarse a otro fiasco como el de la prueba en la que participó. Tenía que ser más rápida. Y más certera. Y más fuerte. Y más resistente. Lo lograría... pero por ahora, solo observaría.

Se robó la comida de alguien que pasaba por allí mientras todos vitoreaban y luego buscó el sitio más alto que pudo, donde se sentaría y disfrutaría de la vista en general... y de paso buscaría ubicarse con sus amigos.

Combo de pollito frito con papas
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
#48
Eros está molesto, se le nota tanto en la cara como a través de sus palabras. Lo mejor será no seguir molestándolo. Aun así, como su médico… No, como su amigo, actuar indiferente y dejarlo solo es algo que no baraja. Mientras tanto, vuelve a posicionar una mano sobre su cabello como ya lo hizo, aunque esta vez despeinándolo más. — Tranquilo, lo hicimos bien. Además, como capitán, enfócate en lo realmente importante ahora. — Y es que la noticia que se presenta frente a sus ojos lo sorprende de sobremanera. Un marine de cabello rojo le indica a Uker, primer eliminado de los juegos —junto a Maki—, que será su representante para el combate dos contra dos que está a punto de suceder. Eso sí, reconoce que ese es el sujeto acusado por Varo de haber querido atacarlo antes de la prueba de disparos. Sujeta con fuerza su rifle, aunque no atina a apuntar. — Detenme, Eros. Tengo ganas de volarle la cabeza a ese tonto. Agredió a Varo Ganchin.

Lamentablemente, Kiyoshi no puede gastar demasiado tiempo observando al molesto tipo del arco, pues hay cosas mucho más importantes en las que centrarse ahora. Su foco de atención pasa desde el marine hacia el espadachín. — Te estaremos apoyando, Uker. Somos quienes mejor conocemos tu capacidad, así que será mejor que tú mismo creas en ti, tonto. — Esa última palabra no puede faltar. — Quizás el destino todavía nos tenía preparada una sorpresa, tonto. — Comenta el burbujitas al hombre topo.

Por dentro, Kiyoshi desearía estar ahí adelante, combatiendo. Sintió realmente bien el reconocimiento en su prueba, pero quiere más. Aún tiene mucho por enseñarle no solo a los suyos, sino que también al mundo entero. Por ahora, solo puede morderse el labio y ocultar ese sentimiento. Lo que olvida es que anda sin su clásica mascarilla, por lo que todas esas expresiones que antes ocultaba, ahora son visibles para el resto.

Entre tanto, ocurre un momento realmente emotivo. El médico guarda silencio y escucha atentamente las palabras que el hombre de gafas pronuncia. Respecto a Skypiea, solo conoce lo que Varo le comentó en su llegada, pero, juzgando lo que dice Kuraku, han pasado muchas cosas con el paso de los años. Kiyoshi, acostumbrado a vivir en civilización y criado con valores muy cálidos por sus padres, siente alegría dentro de su corazón por enterarse de un avance tan importante en la cultura de esta isla voladora. Llegado el momento en que, cuando el Lunarian coloca la frente contra el piso, Kiyoshi decide ponerse de pie y aplaudir con fuerza. Ese hombre merece respeto. Skypiea merece más que solo un aplauso.

Luego, finalmente El Dirigente se encarga de hacer las presentaciones. Resulta que el compañero de Uker… — ¿El tonto de Inuzuka Jin? — Sí, ni más ni menos. — Oye, Eros, se están burlando de nosotros. ¿Cómo que Inuzuka Jin será su dúo? Uker lo odia. — Además, le desagrada que el yakuza esté ahí mientras ellos están sentados en la grada sin poder hacer nada. Desafortunadamente, deberá apoyarlo, pues su victoria significará también la de su cocinero y navegante.

Eso sí, el combate parece que será muy duro. Frente a ellos se encuentra la vulgar chica de antes, y también el tipo cuya transformación animal sorprendió a Kiyoshi más que el resto. Por si fuera poco, ambos derrotaron a Eros en la prueba donde se midió la potencia de sus puñetazos, así que ninguno era un oponente al que mirar en menos. Sino que todo lo contrario. — Son fuertes y superaron a Uker en la prueba, pero pudiendo usar su espada la balanza debería equilibrarse bastante. — O eso espera.

Para ver el combate con mayor comodidad, Varo muestra unas bolsas con botellas de vino que consiguió en el mercado. Fue hasta allí mientras el médico hacía sus necesidades en el baño y salvaba el día de un pobre diablo al que se le acabó el papel. — No me gusta beber, pero no es una mala idea para animarnos mientras vemos la pelea. Gracias, Tontoro. — No tarda en tomar una botella y, con maestría, abrirla. Bebe dos pequeños tragos que son más que suficientes para acalorar su garganta y prender un poco su cuerpo. Desvía la mirada hacia otros piratas a los que Varo también les ofrece beber. Kiyoshi alza la mano diestra, que sostiene la botella, y los apunta con el índice. — Será mejor que agradezcan la amabilidad de Varo Ganchin. Ya un tonto se quiso meter con él y le volaré la cabeza. No sean los siguientes en la fila, tontos.

Como siempre, un poco de alcohol y la agresividad surge a flote. Esperemos que no cause ningún problema si es que se emociona de más viendo el combate.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2944 + 300 = 3244
Energia: 2968 + 695 = 3663
Espiritu: 1174 + 0 = 1174
#49
Atributos Personaje

Durante su presentación vio claramente como el gigantesco Chocoboy le saludaba con energía, vitoreaba, seguía el ritmo y bailaba enérgicamente, sus miradas furtivas se encontraban y en esas ocasiones Maki sentía que algo dentro de ella crecía para tocar con aun más fuerza, más dedicación y maestría, con una destreza envidiable. —Esto es para ustedes amado publico!!!— Grito en sus últimos acordes cuando recibía en el escenario lo que parecía ser calzones de un… marine?... quedaron a los pies de Melones, —Parece que tienes admiradores cariño— Menciono con una voz bajo la música, pero dulce, incitándola a que tome la ropa como un trofeo de guerra… quizás no lo haría, pero Maki si que lo haría. Volvió la vista al enorme armario de caoba y se acerco tanto que podía olerlo a la distancia para terminar sus últimos acordes tan cerca que seguro sentiría su piel curtida por el sol vibrando para él… Maki era una guerrera, artista orgullosa, peleonera pendenciera, drogadicta borracha, pero. Antes de todo eso era mujer.
 
Toda mujer cae rendida antes que todo a la atención de un corazón insistente de interés verdadero y ella no era la excepción. Si bien deseaba verse siempre como una mujer dura, ruda, sabia y misteriosa. No tenía la expertis ni la edad suficiente para hacer sus deseos realidad. Uno de ellos era cargar con todo el peso de sus Nakamas. Pero era un peso tremendo. Necesitaba… necesitaba escapar, aunque sea un día para dedicarlo para sí. y que mejor con alguien que compartía intereses o que la buscaba. Eso… era algo que aprendió a pesar de su edad a no dejar pasar jamás. Ser fuerte y no retroceder es agotador.
 
La música termino y el agotamiento mental y físico no era nada… levanto un puño al aire mientras miraba a cada rostro medianamente familiar… esperaba que alguno al menos le devolviese la mirada… pocos lo hicieron… casi ninguno. Pero… eso no la detuvo. Su grito desgarro el ambiente —GRACIAS SHANDORA!!! ALABADO SEA EL EMPERADOR!!! PODEROSO ESTE ESCENARIO TODO PARA USTEDES HERMOSAS PERSONAS!!! CON USTDES… LA MUSICA DE MIYORI LA VOZ DULCE DEL ATARDECER!!!! Y QUIEN LES AGRADECE EL RESONAR ESMERALDA!!! SU HUMILDE SIRVIENTA MAKIIIII!!!!— Los alados entonces aplaudieron y mostraron alegría y vitalidad desbordante, deseosos de más y más, pero los juegos comenzarían pronto. Y debían desarmar el escenario. Ella fue por su compañera momentánea y agarrándola por el cuello le arrastro de vuelta a las gradas…
 
—Tienes talento hermosa Melones… que te parce viajar un tiempo con nosotras?... se que somos piratas, pero somos mas o menos tranquilas… bueno si no nos tocan las trompas… luchamos por la pasión, el arte y la música. Y bueno necesitamos un navegante mas apto que la Cebratun pero son detalles… que dices? ¿Te unes?... se que conoces a muchos aquí, y seguro que estarían encantados de llevarte, pero… no se… crees que lo pensarías?... quiero tocar por todos los mares nuestra furia. Hacernos conocidas y que la gente respete un poco más a las chicas artistas— termino diciendo algo ebria de cerveza y de espectáculo.
 
Quería decirle que Hyakinthos bailaba hermoso y que Merlot cantaba genial, pero esperaba que cuando aceptara lo descubriera ella sola. Que descubriera lo lindo que seria viajar con ella, con el pescado y con el chicle. Seria hermoso, invitar mas artistas, un baterista, un trompetista, quizás alguna segunda guitarra, una voz de ángel… Maki comenzó a soñar en el futuro mientras caminaba ahora tomada del brazo de Miyori llevándola a las gradas con el resto de sus nakamas… lo que no sospechaba era que la hija de la caballa de mar se había portado como el pozo mas negro del orto de un pepino de mar. Besuqueando abrazando y acariciando a muchos estúpidos desconocidos para Maki.
 
Por ahora dejaría pasar todas esas tonterías… espera… también… conocía al leopardo?... la furia de Maki exploto por sus orejas dos segundos y decidió dejar de preocuparse. Que sea un problema de la estúpida Maki del futuro. Respiro conto hasta diez y llego finalmente a …. NOOOOOOOOO maldición no podía ver al par de culos rosas sin enfurecerse… —Nakamas… le he ofrecido a Melones que se nos una… por ahora que no nos diga nada, no quiero presionarla, pero. Sorpresa, roca como una diosa y es navegante.— Maki esbozo una falsa sonrisa ante el par, simplemente por que no podía ocultar su rabia contra Merlot y Hyak se les acerco para agárrales las orejas, pero entonces los combatientes salieron al frente.
 
Justo después del discurso de un Lunarian. Maki no puso mucha atención al gran discurso, uno cargado de poder y esperanza, Maki estaba satisfecha de tocar en el cielo… busco el asiento nuevamente donde estaba con el gato pero parece que se había ido… da igual, había mucha gente volvió a pedir a la vendedora unas cervezas otra vez y esta vez pidió para ella y sus nakamas… —Melones?... jugo?... o cerveza?— Fue entonces que se sentó y parecía que ahora de verdad le cayo el peso de una montaña sore su cabeza pues se derrumbo en su asiento y cerro los ojos dejando caer su cabeza atrás solo levantándola para beber algo…  escuchaba en la lejanía hablar a Merlot, a Hyakinthos, a Miyori.  Y poco a poco comenzó a perderse en sus pensamientos. Pensamientos… dulces, quería memorizar todo, el sentimiento de satisfacción de ser reconocida por primera vez. de ser amada. Aunque no le conocieran. Maki… Maki rodo una lagrima que nadie vio en ese estadio. La primera de sus lágrimas de alegría desde que partió desde los blues. Una lagrima dulce… hermosa. Añorada.
 
Gracias Destino.
 
Los nombres de los combatientes… el equipo oscuro contra el equipo pálido… que interesante. Maki se incorporo cuando vio… vio… era Uker, junto… junto a… mierda no le conocía de nada… da igual, tenia pinta de un oficinista, seguro empleado de algún tonto que le mando a morir. del otro lado estaba el Chocoboy y una mujer… la compañera de Merlot… por que no salió ella a pelear… tenia esa cosa de golpes de agua. Podría contra quien sea. Maki quiso gritar su apoyo, pero supuso que no sabia a quien apoyar. Fue entonces que vio como el asalariado comenzó a usar una especie de mierda de barro… joder un logia… a una velocidad cercana a un tanke a pedales comenzó a absorber a Uker… que planeaban… —Que haces Uker… que no te vaya a dejar vulnerable… Dijo como un suspiro o un rezo preocupada
 
Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
#50
Atributos Personaje




Mi mundo siempre ha permanecido anclado a una pequeña realidad que he conocido desde pequeña, mientras otros parecen vivir atentos al régimen del gobierno, a las guerras entre facciones de piratas y marines, al prestigio de las historias que respaldan sus nombres y sus hazañas, yo apenas logro reconocer esos nombres que anuncian el periodico, ¿Quiénes son?, ¿Qué planean hacer con lo que hacen?, nada de eso me atrae, siempre… siempre, han pasado de largo frente a mí como si pertenecieran a un mundo completamente distinto al mío.

Quizás es porque nunca sentí la necesidad de conocer esa realidad que se pinta a punta de sangre y odio, ¿Justicia?, no lo encuentro fascinante, mi atención siempre encuentra refugio en la música misma.

En ella descubrí un universo tan vasto y pleno que jamás me obligó a tener la necesidad de buscar otros mares, no cuando sé que existen instrumentos con una esencia distinta a otras, cada melodía cuenta una historia que no necesita palabras, y cada intérprete deja una parte de su alma a través de las notas, mientras otros sueñan con conquistar los mares o perseguir la gloria, yo siempre he anhelado recorrer ese mundo donde los sentimientos se transforma en armonías en acordes.

La música no solo es aquello que más amo, es el lugar al que pertenezco, mi vida, mi todo.

Estoy hambrienta por descubrirlo todo, anhelaba conocer nuevos instrumentos, nuevos artistas, de conocer nuevos estilos de los cuales soy ajena, ignorante, neófita, quería un ritmo nuevo a mis oídos y verme complacida de querer estudiarlo y hacerlo mío, ese conocimiento. Y mis plegarias llegaron como caída del cielo.

— ¡¡MAKI!! — exclamé con sorpresa al verla rodar por el escenario hasta caer de rodillas frente a nosotros, frente a la banda The Cupids, y antes de siquiera poder acercarme, ella pronunció un discurso lleno de confianza, llenos de fé, fueron las palabras necesarias para encender aún más la emoción que ya ardía dentro de nosotros.

El público aguardaba expectante aguardando por un espectáculo capaz de romper los esquemas de la fascinación y de todo lo visto antes, fue por eso que cuando finalmente comenzamos… perdí por completo la noción del tiempo.

Las primeras notas que Maki comenzó a interpretar me dejaron completamente cautiva puesto que era un estilo de música que ya había escuchado antes pero en sus manos adquirió una esencia completamente diferente, cada acorde tenía mayor fuerza, más energía, cada cambio de ritmo transmitía una emoción distinta y cada compás parecía llevar una evolución propia, su manera de tocar era impresionante, no se limitaba a seguir la melodía, la transformaba, la hacía suya y la elevaba con una intensidad que lograba envolver todo el escenario sin eclipsar la base de la banda, ella poseía una habilidad notoria, su técnica, su seguridad y su pasión ejecutaba cada nota en una interpretación imposible de ignorar, imposible de olvidar.

No podía decepcionarla, no quería quedarme atrás en la sombra, debía entregarle todo de mí y lograr que su interpretación alcanzara una escala aún mayor, mucho más grande de lo que cualquier misceláneo pudiera imaginar. Mis dedos se aferraron a las cuerdas del violín mientras el arco ejercía una mayor presión, buscando extraer una resonancia más profunda, un sonido capaz de acompañar y elevar cada nota que ella dejaba en el escenario, aquello era un sueño hecho realidad, uno que siempre quise alcanzar. Incluso el mismo escenario parecía haberse vuelto inmenso frente a mis ojos, las luces eran tan intensas que poco a poco ofuscaron todo alrededor hasta convertirlo en un lienzo completamente blanco, ya no existía el público, ya no existían las voces, no había nada más que la plena música que nacía de nuestros instrumentos y la conexión que estábamos creando de ellos.

No escuchaba los aplausos ni si quiera me habia percatado de la presencia de los bailarines ni los gritos de emoción que provenían del público, todo lo que me rodeaba había desaparecido dejando únicamente la resonancia de aquellos instrumentos de cuerda, la melodía que estábamos construyendo y la sensación de estar creando algo que permanecería como un hermoso y eterno recuerdo. Me movía siguiendo cada paso de Maki, llenando aquellos espacios donde su melodía parecía pedirme una respuesta, fue entonces que mi sonrisa permanecía intacta, impulsada por una emoción al verme retada por ella, obligandome a caminar, a bailar, a fluir acorde a la música, y dejé que mi violín encontrara la manera de conversar con el suyo, creando una armonía donde nuestras melodías no competían.

Formidable, auténtica, admirable, divina y gloriosa, todo eso reconocí en la artista que ahora compartía el escenario conmigo, Maki D. Zenin, capitana de las Valar.

Un honor, el verme unida a tan talentosa artista.

En el último desliz de mi violín y en el acorde final de su guitarra, llegó aquel segundo de silencio solemne. Mi respiración era tan acelerada como mis latidos y podía sentir el cansancio recorrer mi cuerpo después de haber entregado todo en aquella interpretación, sólo entonces mis ojos azules se encontraron con los de ambarinos de aquella mujer de la guitarra negra, la miraba con admiración, con respeto.

Solo en ese momento volví a escuchar todo lo que estaba a mi alrededor, las voces del público regresaron poco a poco, los gritos de emoción, los aplausos y las celebraciones que provenían de las gradas, fue entonces cuando comprendí que todas aquellas personas habían estado acompañándonos, apoyándonos y disfrutando de nuestra interpretación juntas. Una sonrisa de gratitud se dibujó en mis labios mientras levantaba mi brazo derecho para saludarlos desde el escenario, agradeciendo aquella cálida respuesta antes de terminar riendo junto a la dama de la guitarra. — ¡Eso estuvo genial! — exclamé entre sonrisas llenas de emoción.

Fue entonces que bajé la mirada al notar lo que se encontraba a nuestros pies, rosas, peluches, rosetas de palomitas, camisas, y algo más… parpadeé al reconocerlo — ¿Calzones? – miré aquel objeto con cierta confusión antes de soltar una pequeña risa — Creo que alguien anda desnudo entre la multitud, se le perdieron los bóxers…no planeo llevarlos.

Algunas melodías más fueron solicitadas por el público, quienes aún deseaban que aquella música continuara, sin embargo el concierto debía llegar a su final, la segunda etapa de los juegos estaba por comenzar y era momento de dar paso a lo que aúna aguardaba en Skypiea, fue por eso que antes de retirarme me acerqué a Dona y la rodeé con mis brazos en un último abrazo de despedida, habíamos cumplido la promesa, habíamos alcanzado aquel sueño que alguna vez parecía lejano. Ahora solo quedaba disfrutar del resto del evento y descubrir qué nuevas experiencias nos esperaban en aquel lugar.

— ¿Nos vamos?, parece que aún queda mucho que ver… — Mi atención recayó en la dama de los ojos ámbar, aguardando a que estuviera lista para que fuésemos a las gradas, donde Hyak y Merlot se encontraban, cómo también probablemente se encuentre Barto, se supone que en las gradas esperan todos los eliminados de los juegos anteriores, entonces supongo que podré ver a más de un conocido por ahí.

En ese momento la doncella de melena rapada me tomó del cuello y con toda la confianza que creamos en escenario me encaminó hacia las gradas, entre los escalones mientras el Dirigente hacía presentación de un representante de Shandora, a Kuraku Natta.  Mi atención variaba hacia la arena, visualizando los preparativos y a la vez escuchaba cada palabra que Maki me decía, y la que menos me esperaba era una invitación a viajar por un tiempo con su tripulación… y eso, me tomó por sorpresa.

¿Ser parte de una tripulación?, ¿Estoy lista para volver a eso?, pensé en Merlot, en Hyák, incluso miré de nuevo a Maki, no parecía mentir, y poco a poco mis ojos se llenaron de lágrimas que amenazaban con salir pero logré disimular con una sonrisa. —- Lo pensaré, soy un desastre de persona, no soy fuerte…y aún hay muchas cosas que estoy pensando en hacer, conocer, pero… si alguien como yo puede serles de utilidad, me encantaría.

Una pequeña sonrisa se asomó en mis labios mientras apartaba la mirada de la arena y volvía mi atención hacia las gradas, frente a mí se visualizaba una multitud de personas reunidas para presenciar la semifinal de los juegos, cada una inmersa en sus propias conversaciones.

Comencé a avanzar entre ellos con cuidado, procurando no interrumpir ni incomodar a nadie… — Permiso… disculpen, voy a pasar… lo siento. —  No me gustaba ser una molestía, así que avancé entre los pequeños espacios que encontraba hasta que finalmente distinguí, entre las personas, dos cabelleras rosadas que lograron captar mi atención. Mis ojos azules se llenaron de alegría pura.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 9 invitado(s)